• Sabes lance , tan solo supieras lo que hay mas alla de mis pensamientos de esto que siento pensarias que soy un desatre de caos en mi por persamientos que aveces pienso que no soy mios ...... pero mi corazon es tuyo lancelot solo tu , no hay nadie mas que me interese
    Sabes lance , tan solo supieras lo que hay mas alla de mis pensamientos de esto que siento pensarias que soy un desatre de caos en mi por persamientos que aveces pienso que no soy mios ...... pero mi corazon es tuyo lancelot solo tu , no hay nadie mas que me interese
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    *El nacimiento del Caos.*
    Vharkhul Braknak

    -La tormenta no cambió.

    Pero algo más sí lo hizo.

    No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente.

    Más pesado.

    Más denso.

    Más vivo.

    Un paso.

    Aparecí.

    No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme.

    Pasé junto a Fenrir.

    Sin mirarla al principio.

    Sin detenerme.

    Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho.

    —Aparta, niña.

    Mi voz ya no era un susurro.

    Era materia.

    Era peso.

    —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía.

    Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí.

    Una sonrisa torcida.

    Hambre.

    —La reina reclama este espécimen…

    Mis huesos crujieron.

    No como algo que se rompe…

    Como algo que se libera.

    Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal.

    La piel se endureció.

    Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder.

    Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal.

    Mis ojos dejaron de ser humanos.

    Y cuando volví a erguirme…

    Ya no era Lili.

    Era algo mucho más antiguo.

    Más correcto.

    —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad.

    Me coloqué detrás del ogro.

    Mi mano se cerró sobre el mango de la espada.

    No dudé.

    No medí.

    No calculé.

    Empujé.

    La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia.

    El ogro apenas reaccionó.

    Solo una mueca.

    Solo un sonido contenido.

    Me incliné sobre él.

    Lento.

    Disfrutándolo.

    Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella.

    —Sí…

    Una risa baja escapó de mi garganta.

    —Este servirá…

    —Khkhehe…

    Levanté la mano izquierda.

    Y el cadáver cercano respondió.

    No con vida.

    Con violencia.

    Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré.

    El alma salió.

    No como luz.

    Como algo que no quería ser arrancado.

    El cuerpo crujió.

    Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano.

    Vivo.

    Furioso.

    Inestable.

    Entonces…

    Arranqué la espada.

    De un solo tirón.

    El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido.

    Y ahí…

    Sin transición.

    Sin delicadeza.

    Hundí el alma dentro de la herida.

    No guié.

    No pedí permiso.

    La forcé.

    El impacto fue inmediato.

    La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel.

    Sellado.

    Forzado.

    Perfecto.

    Mi mano subió hasta uno de sus cuernos.

    Y tiré.

    Obligándolo a girarse.

    A mirarme.

    A entender.

    Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta.

    —Mírame bien, Vharkhul Braknak…

    Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural.

    —Estás frente a tu reina.

    ....

    No había duda.

    No había opción.

    —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie.

    Mi agarre se tensó ligeramente.

    —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre…

    Mi voz bajó.

    Más grave.

    Más profunda.

    —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir…

    Una sonrisa más amplia.

    Más oscura.

    —…pero decidió hacerlo.

    Mis ojos se clavaron en los suyos.

    —El Caos te reclama…

    Un susurro final.

    —…y a la vez te entrega.
    *El nacimiento del Caos.* [lunar_turquoise_elephant_284] -La tormenta no cambió. Pero algo más sí lo hizo. No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente. Más pesado. Más denso. Más vivo. Un paso. Aparecí. No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme. Pasé junto a Fenrir. Sin mirarla al principio. Sin detenerme. Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho. —Aparta, niña. Mi voz ya no era un susurro. Era materia. Era peso. —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía. Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí. Una sonrisa torcida. Hambre. —La reina reclama este espécimen… Mis huesos crujieron. No como algo que se rompe… Como algo que se libera. Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal. La piel se endureció. Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder. Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal. Mis ojos dejaron de ser humanos. Y cuando volví a erguirme… Ya no era Lili. Era algo mucho más antiguo. Más correcto. —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad. Me coloqué detrás del ogro. Mi mano se cerró sobre el mango de la espada. No dudé. No medí. No calculé. Empujé. La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia. El ogro apenas reaccionó. Solo una mueca. Solo un sonido contenido. Me incliné sobre él. Lento. Disfrutándolo. Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella. —Sí… Una risa baja escapó de mi garganta. —Este servirá… —Khkhehe… Levanté la mano izquierda. Y el cadáver cercano respondió. No con vida. Con violencia. Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré. El alma salió. No como luz. Como algo que no quería ser arrancado. El cuerpo crujió. Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano. Vivo. Furioso. Inestable. Entonces… Arranqué la espada. De un solo tirón. El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido. Y ahí… Sin transición. Sin delicadeza. Hundí el alma dentro de la herida. No guié. No pedí permiso. La forcé. El impacto fue inmediato. La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel. Sellado. Forzado. Perfecto. Mi mano subió hasta uno de sus cuernos. Y tiré. Obligándolo a girarse. A mirarme. A entender. Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta. —Mírame bien, Vharkhul Braknak… Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural. —Estás frente a tu reina. .... No había duda. No había opción. —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie. Mi agarre se tensó ligeramente. —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre… Mi voz bajó. Más grave. Más profunda. —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir… Una sonrisa más amplia. Más oscura. —…pero decidió hacerlo. Mis ojos se clavaron en los suyos. —El Caos te reclama… Un susurro final. —…y a la vez te entrega.
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  • -La tormenta no habia cesado, desde lo mas alto del castillo, donde el viento golpeaba con furia y la lluvia caia como agujas heladas, la figura del ogro azul permanecia inmovil. De frente a sus seguidores, sus manos, enormes, descansaban sobre la piedra humeda del balcon, El agua recorria cada surco de sus musculos, cada cicatriz, cada marca de guerra grabada en su piel, sus cuernos se alzaban oscuros contra los relampagos que partian el cielo en dos, y abajo.. abajo no habia un simple ejercito, habia un oceano, antorchas encendidas hasta donde alcanzaba la vista, Banderas agitandose, Millones de criaturas, orcos, goblins, lizzardmens, kobolds, trolls, Ogros y Hombres bestia de diferentes clases, pegados unos contra los otros, formando una masa viva que respiraba, rugia y esperaba por su amo, todo ese poder, todo ese caos, le pertenecia solo a el-

    -El ogro no se movio al principio, dejo que el silencio pesara, que la expectativa creciera como una precion insoportable en la garganta de miles, entonces hablo, su voz descendio desde lo alto, profunda, arrastrada por el viento, imposible de ignorar-

    "Este era vuestro Amo."

    -Dijo el Ogro levantando el craneo enorme de un demonio, el cual ya no tenia carne en su calavera, solo huesos y sangre, un murmullo se agito en la inmensidad, como una bestia removiendose bajo la superficie. Todos podian ver el estado de su antiguo señor-

    "Se autoproclamaba como el señor de todo, pero termino suplicando por su vida..le arranque los ojos, le corte la lengua y aun pedia piedad, no se defendio, solo huyo como un cobarde! UNA BASURA ASI NO MERECE LLAMARSE AMO DE ESTAS TIERRAS!"

    -Dijo aplastando el craneo entre sus manos, al hacerlo todo el oceano de Bestias, ese ejercito de millones comenzo a gritar y festejar, un nuevo señor habia aparecido, un señor que no moriria aunque lo reducieran a cenizas-
    -La tormenta no habia cesado, desde lo mas alto del castillo, donde el viento golpeaba con furia y la lluvia caia como agujas heladas, la figura del ogro azul permanecia inmovil. De frente a sus seguidores, sus manos, enormes, descansaban sobre la piedra humeda del balcon, El agua recorria cada surco de sus musculos, cada cicatriz, cada marca de guerra grabada en su piel, sus cuernos se alzaban oscuros contra los relampagos que partian el cielo en dos, y abajo.. abajo no habia un simple ejercito, habia un oceano, antorchas encendidas hasta donde alcanzaba la vista, Banderas agitandose, Millones de criaturas, orcos, goblins, lizzardmens, kobolds, trolls, Ogros y Hombres bestia de diferentes clases, pegados unos contra los otros, formando una masa viva que respiraba, rugia y esperaba por su amo, todo ese poder, todo ese caos, le pertenecia solo a el- -El ogro no se movio al principio, dejo que el silencio pesara, que la expectativa creciera como una precion insoportable en la garganta de miles, entonces hablo, su voz descendio desde lo alto, profunda, arrastrada por el viento, imposible de ignorar- "Este era vuestro Amo." -Dijo el Ogro levantando el craneo enorme de un demonio, el cual ya no tenia carne en su calavera, solo huesos y sangre, un murmullo se agito en la inmensidad, como una bestia removiendose bajo la superficie. Todos podian ver el estado de su antiguo señor- "Se autoproclamaba como el señor de todo, pero termino suplicando por su vida..le arranque los ojos, le corte la lengua y aun pedia piedad, no se defendio, solo huyo como un cobarde! UNA BASURA ASI NO MERECE LLAMARSE AMO DE ESTAS TIERRAS!" -Dijo aplastando el craneo entre sus manos, al hacerlo todo el oceano de Bestias, ese ejercito de millones comenzo a gritar y festejar, un nuevo señor habia aparecido, un señor que no moriria aunque lo reducieran a cenizas-
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  • Oh no..
    Se va a desatar el caos...
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    ****Edad del Caos.****
    -Y en el Séptimo día fueron llamados..."

    Durante años, los Elunai fallaron, cada experimento terminaba en deformidad, cuerpos incapaces de sostener el poder que tanto anhelaban controlar. Criaturas rotas, ecos imperfectos del milagro que Ozma había logrado por su cuenta. Pero esta vez fue distinto.

    En cámaras selladas, lejos del alcance de la guerra, nacieron cuerpos nuevos, perfectos, silenciosos y demasiado estables.

    No tenían las orejas alargadas de los Elunai, pero su presencia era más cercana a la de los Dioses que cualquier otra raza y eso era exactamente lo que buscaban.

    Muy por encima del mundo, una ciudad flotante descansaba entre las nubes. Una isla suspendida en el cielo, bañada por una luz eterna, invisible para la mayoría pero no para todos.

    Desde allí, los Dioses observaban, no arriesgarían sus esencias aún, así que usaron la almas atrapadas en el Árbol de las Almas, fragmentos de existencia que jamás regresaron al ciclo natural fueron insertadas en aquellos cuerpos.

    Y cuando los primeros dos prototipos abrieron los ojos el aire mismo pareció tensarse, no eran Elunai, no eran humanos, eran algo nuevo.

    El campo de batalla era en uno de los dos últimos templos que quedaban en pie se volvió silencioso cuando descendieron. Los soldados de Ozma intentaron detenerlos pero cayeron.

    No fue por debilidad sino porque era inútil.

    Retírense. -La voz de Ozma fue absoluta y los Kijin obedecieron, pero Yen no, se mantuvo a su lado.

    Quédate atrás. -Ordeno Ozma a su hija, pero esta se nego. Luego de eso el choque fue inmediato, Ozma golpeó primero. Fuerza capaz de destruir montañas fue detenida, los seres no solo resistían, aprendían, se adaptaban y entonces brillaron.

    Halos perfectos aparecieron sobre sus cabezas y alas de energía nacieron de sus espaldas. Desde la ciudad flotante los Dioses observaron con fascinación.

    Funcionan…!!!

    Ozma retrocedió por primera vez en mucho tiempo. Yen entró en la batalla sin dudarlo, su espada encontró carne, su velocidad rompió el ritmo perfecto de los enemigos y por un momento padre e hija equilibraron la balanza.

    Pero no era suficiente, los rivales so se cansaban, no dudaban, tampoco sentian, solo eran armas. Desde lo alto los Dioses notaron que algo cambió, las alas perdían brillo.

    Han alcanzado su límite.... Retírenlos.

    La orden descendió y en medio del combate los dos seres se detuvieron. Ozma y Yen, ya muy agotados no retrocedieron, se prepararon para lanzar un ultimo ataque, uno devastador pero antes de poder hacerlo una columna de energía dorada cayo del cielo, cubriendo a los seres quienes desaparecieron, siendo arrebatados del campo de batalla. Los Kijin gritaron de emoción, El Rey del Caos y la Princesa del Caos habían hecho huir al enemigo, pero, tanto padre e hija sabían la verdad.

    Yen respiraba con dificultad, Ozma no. Él estaba mirando hacia arriba, más allá de las nubes, más allá del cielo visible. Ahí estaba, la isla.

    Aquella masa flotante que había visto antes… distante e inalcanzable. Durante años la había observado, había considerado destruirla e invadirla, pero incluso él sabía que ir solo era una locura.

    No sabía cuántos como Helior Prime habitaban allí, tampoco qué más lo esperaba y por eso había esperado, pero ahora lo entendía.

    Así que es ahí…

    Su voz fue baja y grave, no había duda. Ningún laboratorio en tierra había creado algo así, ningún templo destruido, ni ampoco ningun documento encontrado. Todo apuntaba a un solo lugar.

    Ese cielo prohibido, dominio de los Dioses. Yen siguió su mirada, aun no podía ver con claridad lo que él veía pero podía sentirlo, algo allá arriba los observaba.

    Padre…?

    Ozma no respondió de inmediato, sus ojos rojos brillaron con una intensidad peligrosa.

    El verdadero campo de batalla… aún no ha comenzado. -Murmuro Ozma.

    En lo alto, los Dioses ya habían tomado su decisión.

    Produzcan más y mejórenlos... Perfecciónenlos!!!

    Ahora tenían armas capaces de enfrentar al Caos y esta vez no perderían. Así, con una calma casi sagrada nombraron a sus nuevas creaciones:

    Ángeles.
    ****Edad del Caos.**** -Y en el Séptimo día fueron llamados..." Durante años, los Elunai fallaron, cada experimento terminaba en deformidad, cuerpos incapaces de sostener el poder que tanto anhelaban controlar. Criaturas rotas, ecos imperfectos del milagro que Ozma había logrado por su cuenta. Pero esta vez fue distinto. En cámaras selladas, lejos del alcance de la guerra, nacieron cuerpos nuevos, perfectos, silenciosos y demasiado estables. No tenían las orejas alargadas de los Elunai, pero su presencia era más cercana a la de los Dioses que cualquier otra raza y eso era exactamente lo que buscaban. Muy por encima del mundo, una ciudad flotante descansaba entre las nubes. Una isla suspendida en el cielo, bañada por una luz eterna, invisible para la mayoría pero no para todos. Desde allí, los Dioses observaban, no arriesgarían sus esencias aún, así que usaron la almas atrapadas en el Árbol de las Almas, fragmentos de existencia que jamás regresaron al ciclo natural fueron insertadas en aquellos cuerpos. Y cuando los primeros dos prototipos abrieron los ojos el aire mismo pareció tensarse, no eran Elunai, no eran humanos, eran algo nuevo. El campo de batalla era en uno de los dos últimos templos que quedaban en pie se volvió silencioso cuando descendieron. Los soldados de Ozma intentaron detenerlos pero cayeron. No fue por debilidad sino porque era inútil. Retírense. -La voz de Ozma fue absoluta y los Kijin obedecieron, pero Yen no, se mantuvo a su lado. Quédate atrás. -Ordeno Ozma a su hija, pero esta se nego. Luego de eso el choque fue inmediato, Ozma golpeó primero. Fuerza capaz de destruir montañas fue detenida, los seres no solo resistían, aprendían, se adaptaban y entonces brillaron. Halos perfectos aparecieron sobre sus cabezas y alas de energía nacieron de sus espaldas. Desde la ciudad flotante los Dioses observaron con fascinación. Funcionan…!!! Ozma retrocedió por primera vez en mucho tiempo. Yen entró en la batalla sin dudarlo, su espada encontró carne, su velocidad rompió el ritmo perfecto de los enemigos y por un momento padre e hija equilibraron la balanza. Pero no era suficiente, los rivales so se cansaban, no dudaban, tampoco sentian, solo eran armas. Desde lo alto los Dioses notaron que algo cambió, las alas perdían brillo. Han alcanzado su límite.... Retírenlos. La orden descendió y en medio del combate los dos seres se detuvieron. Ozma y Yen, ya muy agotados no retrocedieron, se prepararon para lanzar un ultimo ataque, uno devastador pero antes de poder hacerlo una columna de energía dorada cayo del cielo, cubriendo a los seres quienes desaparecieron, siendo arrebatados del campo de batalla. Los Kijin gritaron de emoción, El Rey del Caos y la Princesa del Caos habían hecho huir al enemigo, pero, tanto padre e hija sabían la verdad. Yen respiraba con dificultad, Ozma no. Él estaba mirando hacia arriba, más allá de las nubes, más allá del cielo visible. Ahí estaba, la isla. Aquella masa flotante que había visto antes… distante e inalcanzable. Durante años la había observado, había considerado destruirla e invadirla, pero incluso él sabía que ir solo era una locura. No sabía cuántos como Helior Prime habitaban allí, tampoco qué más lo esperaba y por eso había esperado, pero ahora lo entendía. Así que es ahí… Su voz fue baja y grave, no había duda. Ningún laboratorio en tierra había creado algo así, ningún templo destruido, ni ampoco ningun documento encontrado. Todo apuntaba a un solo lugar. Ese cielo prohibido, dominio de los Dioses. Yen siguió su mirada, aun no podía ver con claridad lo que él veía pero podía sentirlo, algo allá arriba los observaba. Padre…? Ozma no respondió de inmediato, sus ojos rojos brillaron con una intensidad peligrosa. El verdadero campo de batalla… aún no ha comenzado. -Murmuro Ozma. En lo alto, los Dioses ya habían tomado su decisión. Produzcan más y mejórenlos... Perfecciónenlos!!! Ahora tenían armas capaces de enfrentar al Caos y esta vez no perderían. Así, con una calma casi sagrada nombraron a sus nuevas creaciones: Ángeles.
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  • Las calles de Ciudad Pentagrama ardían con su caos habitual, pero Lucifer Morningstar caminaba distraído, hundido en sus propios pensamientos. Cada paso lo acercaba más al hotel… y también a una duda que no lograba ignorar.
    No temía entrar por Charlie. Temía entrar por él.
    Alastor.
    Su ausencia había dejado heridas, silencios demasiado largos. Y sabía que Alastor no era alguien que olvidara con facilidad. La idea de mirarlo de frente y encontrar rechazo en sus ojos le pesaba más de lo que quería admitir.
    Al llegar, se detuvo justo afuera del Hazbin Hotel. Miró las puertas sin atreverse a cruzarlas, con una extraña tensión en el pecho.
    Por primera vez en mucho tiempo, Lucifer Morningstar simplemente se quedó ahí, sin saber si entrar… o marcharse.
    Las calles de Ciudad Pentagrama ardían con su caos habitual, pero Lucifer Morningstar caminaba distraído, hundido en sus propios pensamientos. Cada paso lo acercaba más al hotel… y también a una duda que no lograba ignorar. No temía entrar por Charlie. Temía entrar por él. Alastor. Su ausencia había dejado heridas, silencios demasiado largos. Y sabía que Alastor no era alguien que olvidara con facilidad. La idea de mirarlo de frente y encontrar rechazo en sus ojos le pesaba más de lo que quería admitir. Al llegar, se detuvo justo afuera del Hazbin Hotel. Miró las puertas sin atreverse a cruzarlas, con una extraña tensión en el pecho. Por primera vez en mucho tiempo, Lucifer Morningstar simplemente se quedó ahí, sin saber si entrar… o marcharse.
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    ****Edad del Caos****
    El Árbol de las Almas"

    Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo".

    Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer.

    Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza.

    No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas".

    No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado.

    Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado.

    Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo.

    Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos.

    Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia.

    La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado.

    Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija.

    Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    ****Edad del Caos**** El Árbol de las Almas" Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo". Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer. Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza. No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas". No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado. Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado. Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo. Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos. Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia. La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado. Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija. Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    Me entristece
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  • —Finalmente, el asfixiante yugo de las responsabilidades se ha disuelto, otorgándome al fin la venia para sumergirme en ese reposo profundo y legítimo que tanto había anhelado. Resulta fascinante detenerse a contemplar la agudeza del intelecto humano; es digno de admiración cómo han volcado toda su inventiva de artefactos diseñados exclusivamente para rendir culto al sosiego. No se puede sino reconocer el mérito de una especie que, entre tanto caos, ha logrado perfeccionar con tal maestría las herramientas destinadas al sublime placer de la distensión y el abandono de las preocupaciones."
    —Finalmente, el asfixiante yugo de las responsabilidades se ha disuelto, otorgándome al fin la venia para sumergirme en ese reposo profundo y legítimo que tanto había anhelado. Resulta fascinante detenerse a contemplar la agudeza del intelecto humano; es digno de admiración cómo han volcado toda su inventiva de artefactos diseñados exclusivamente para rendir culto al sosiego. No se puede sino reconocer el mérito de una especie que, entre tanto caos, ha logrado perfeccionar con tal maestría las herramientas destinadas al sublime placer de la distensión y el abandono de las preocupaciones."
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    The Boys
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    EN FICROL FALTAN PERSONAJES DE THE BOYS

    Ahora mismo somos solo un par de personajes activos, literalmente, y… se nota. (actualmente solo estamos Soldier Boy y un OC Fem)

    Es un fandom con muchísimo potencial: supers, caos, política, Vought, violencia, humor negro… y da para tramas muy buenas. Pero sin más personajes, esto no tiene gracia.

    Nos encantaría ver llegar a personajes (3D) como Billy Butcher, Homelander, Starlight, Hughie , Queen Maeve… o cualquier otro. También seria genial ver OC’s, por supuesto.

    Gente que quiera montarse su propio grupo de supers, formar parte del grupo de Butcher, trabajar para Vought o simplemente sobrevivir en medio del desastre. Y que tengan ganas de interactuar, rolear... Y, abiertos a los headcanon de OCs

    No es una búsqueda para grupo cerrado ni nada por el estilo.

    Solo son ganas de que el fandom crezca, de ver movimiento del fandom, tener con quién interactuar y de que pasen cosas.



    No hace falta que postules, crea tu personaje y ya ^^
    EN FICROL FALTAN PERSONAJES DE THE BOYS Ahora mismo somos solo un par de personajes activos, literalmente, y… se nota. (actualmente solo estamos Soldier Boy y un OC Fem) Es un fandom con muchísimo potencial: supers, caos, política, Vought, violencia, humor negro… y da para tramas muy buenas. Pero sin más personajes, esto no tiene gracia. Nos encantaría ver llegar a personajes (3D) como Billy Butcher, Homelander, Starlight, Hughie , Queen Maeve… o cualquier otro. También seria genial ver OC’s, por supuesto. Gente que quiera montarse su propio grupo de supers, formar parte del grupo de Butcher, trabajar para Vought o simplemente sobrevivir en medio del desastre. Y que tengan ganas de interactuar, rolear... Y, abiertos a los headcanon de OCs No es una búsqueda para grupo cerrado ni nada por el estilo. Solo son ganas de que el fandom crezca, de ver movimiento del fandom, tener con quién interactuar y de que pasen cosas. No hace falta que postules, crea tu personaje y ya ^^
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  • -El caos también es colorido-
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