• Aferrarte a grandes esperanzas
    Párate de puntitas para llegar más lejos y alto
    Y hagamos todos nuestros deseos realidad
    Claro, este mundo no es tan fácil
    ¡El mañana brillará!
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  • “De vuelta al mundo…”
    Fandom Harry Potter
    Categoría Acción
    𝓙𝑒𝑠𝑠 𝓦𝑖𝑙𝑙𝑜𝑤𝑠

    Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento.

    Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente.

    “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda.

    – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real.

    Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico.

    – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–.

    El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos.

    Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial.

    - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía.

    – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –.

    Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa.

    El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante.

    Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados.

    Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien.

    – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella.

    – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida.

    – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría.

    – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –.

    Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”.

    – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –.

    Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad.

    – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    [FIGHTERAUR0R] Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento. Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente. “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda. – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real. Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico. – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–. El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos. Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial. - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía. – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –. Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa. El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante. Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados. Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien. – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella. – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida. – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría. – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –. Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”. – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –. Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad. – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
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  • Había regresado del viaje con mi pareja Ashiël Volkøv a nuestro casa, el ambiente estaba algo tenso por una pequeña pelea que habíamos tenido pero sin embargo, seguíamos acurrucados juntos en el sofá.


    Entre suaves besos y suaves caricias empezamos a ceder un poco y decidimos salir, la noche estaba muy linda, muchas estrellas, clima frío y poco transito al parecer pero no sabíamos lo que nos esperaba.


    Ambos nos arreglamos para la ocasión, yo con un vestido azul medianoche y mi novio con un look casual pero elegante en los mismos tonos, dejamos a los tigres para salir camino al auto subiendo en este, yo había insistido en conducir pero no me dejaste entre suaves bromas y condujiste tu.


    Camino a nuestro lugar de cita nos encontramos pasando por un túnel, todo paso muy rápido, un auto se salio de su carril y en un intento por esquivarlo el asiento del copiloto quedó expuesto y recibí un gran impacto sintiendo un crujido seco en mi cabeza y luego... Nada, solo puedo ver oscuridad y escuchar la voz de alguien llamandome a lo lejos.
    Había regresado del viaje con mi pareja [Ashie1] a nuestro casa, el ambiente estaba algo tenso por una pequeña pelea que habíamos tenido pero sin embargo, seguíamos acurrucados juntos en el sofá. Entre suaves besos y suaves caricias empezamos a ceder un poco y decidimos salir, la noche estaba muy linda, muchas estrellas, clima frío y poco transito al parecer pero no sabíamos lo que nos esperaba. Ambos nos arreglamos para la ocasión, yo con un vestido azul medianoche y mi novio con un look casual pero elegante en los mismos tonos, dejamos a los tigres para salir camino al auto subiendo en este, yo había insistido en conducir pero no me dejaste entre suaves bromas y condujiste tu. Camino a nuestro lugar de cita nos encontramos pasando por un túnel, todo paso muy rápido, un auto se salio de su carril y en un intento por esquivarlo el asiento del copiloto quedó expuesto y recibí un gran impacto sintiendo un crujido seco en mi cabeza y luego... Nada, solo puedo ver oscuridad y escuchar la voz de alguien llamandome a lo lejos.
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  • Oye , oye sabes que me paso hoy!
    Hice una bomba , pegajosa en el gran salonde los dioses deviste verlo Hasta la cara de maestro loki de carcajada

    -cuenta emocionada-
    Oye , oye sabes que me paso hoy! Hice una bomba , pegajosa en el gran salonde los dioses deviste verlo Hasta la cara de maestro loki de carcajada -cuenta emocionada-
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  • — Quiero otra botella, ¡Ya soy grande!

    Sentada en un bar de mala muerte rodeada de borrachos y hasta drogadictos estaba ella, desde tempranas horas bebiendo. Eran uno de esos días en los que se encontraba con ganas de matarse; saltar de ese puente que se encontraba a media hora de su panadería le llamaba, pero tuvo que irse debido a que alguien que la conocía pasaba por ahí.

    Entró a ese bar y empezó por una cerveza, luego por otra; luego una botella de whisky, al ultimo más cerveza. El encargado le dijo que parara; mas ella quería mucho licor, hasta que le ardan las orejas, hasta que no puede más y dormir por días.
    — Quiero otra botella, ¡Ya soy grande! Sentada en un bar de mala muerte rodeada de borrachos y hasta drogadictos estaba ella, desde tempranas horas bebiendo. Eran uno de esos días en los que se encontraba con ganas de matarse; saltar de ese puente que se encontraba a media hora de su panadería le llamaba, pero tuvo que irse debido a que alguien que la conocía pasaba por ahí. Entró a ese bar y empezó por una cerveza, luego por otra; luego una botella de whisky, al ultimo más cerveza. El encargado le dijo que parara; mas ella quería mucho licor, hasta que le ardan las orejas, hasta que no puede más y dormir por días.
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  • La Declaración
    Fandom Free rol
    Categoría Romance
    Gracias a unas recetas que me ha enseñado mi hermana mayor, para esta noche he preparado unos canelones vegetales.
    Lo hice todo desde cero, la pasta no es comprada en cualquier super, la hice desde cero.
    El postre no lo he hecho yo, soy más de comerlos que de prepararlos.
    Por eso he comprado unos pastelitos en la cafetería-pastelería de mi nueva amiga, Luna Granger.

    La comida continúa calentándose en el horno, aproveche para darme una ducha rápida y luego me maquille.
    Estoy nerviosa, hace solo dos semanas que me he mudado a un apartamento que se encuentra bastante cerca de la universidad.
    Esta noche no va a ser una simple cena, por fin voy a armarme de valor y declararle a Castiel Negrescu que le quiero y pedirle si quiere ser mi novio.
    Gracias a unas recetas que me ha enseñado mi hermana mayor, para esta noche he preparado unos canelones vegetales. Lo hice todo desde cero, la pasta no es comprada en cualquier super, la hice desde cero. El postre no lo he hecho yo, soy más de comerlos que de prepararlos. Por eso he comprado unos pastelitos en la cafetería-pastelería de mi nueva amiga, Luna Granger. La comida continúa calentándose en el horno, aproveche para darme una ducha rápida y luego me maquille. Estoy nerviosa, hace solo dos semanas que me he mudado a un apartamento que se encuentra bastante cerca de la universidad. Esta noche no va a ser una simple cena, por fin voy a armarme de valor y declararle a [Vampire132] que le quiero y pedirle si quiere ser mi novio.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
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  • No sabía que tenías grandes vistas desde aquì arriba. Lo único que fastidia un poco es el sol.
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  • Se levantó y bostezó con pereza mientras estiraba sus brazos para desperezarse.
    Su peinado aún recogido de la noche anterior que había pasado en una sesión de belleza junto a su padre pero ya ahora algo despeinado.

    Con rostro somnoliento, le costó levantarse de la cama para ir al baño a darse una ducha y acabar por despertar. Cuando salió, ya mucho más espabilada, se cambió con ánimos de un nuevo día e, incluso, depositó un pequeño beso en la cabeza de Vaggie antes de salir de la habitación; hoy sería un gran día en el infierno
    Se levantó y bostezó con pereza mientras estiraba sus brazos para desperezarse. Su peinado aún recogido de la noche anterior que había pasado en una sesión de belleza junto a su padre pero ya ahora algo despeinado. Con rostro somnoliento, le costó levantarse de la cama para ir al baño a darse una ducha y acabar por despertar. Cuando salió, ya mucho más espabilada, se cambió con ánimos de un nuevo día e, incluso, depositó un pequeño beso en la cabeza de Vaggie antes de salir de la habitación; hoy sería un gran día en el infierno
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  • 𝐅𝐞𝐚𝐫
    —Fear, fear, fear~ ¿Me enseñas a ser mas intimidante?¡ Quiero ser un emo como tu¡ ¿Porfiiis?
    *Giko mira a su hermanito con los ojos bien brillantes y con una gran sonrisa en su rostro (corre de ahi bro)*
    [The_Fear] —Fear, fear, fear~ ¿Me enseñas a ser mas intimidante?¡ Quiero ser un emo como tu¡ ¿Porfiiis? ✨ *Giko mira a su hermanito con los ojos bien brillantes y con una gran sonrisa en su rostro (corre de ahi bro)*
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  • -Rol para-Renne Mccamm

    Las jovenes estaban en la habitación del instituto organizando que ponerse de ropa para ir al primer dia de escuela, Chole estaba de intercambio en Argentina y como hacia calor se habian puesto las iconicas mini faladas con unas camperas en tonos rosa y negro , llevavban unas uñas largas de animal print de colores. Una vez listas salieron por los pasillos del instituto hasta llegar al aula de matemática donde se sentarian juntas en la ultima fila para poder ponerse gloss sin que las vean ,haciendo eso se sentian rebeledes aunque ellas eran muy aplicadas en sus estudios.
    El profesor llegó y comenzò a dar su presentación antes de comenzar la clase . Algunos prestaban atención y otros reian.

    Al salir de la calse ellas fueron a comer al gran comedor donde pidieron algo liviano ya que el calor era insoportable , entre caharla y chlarla las chicas pudieron conocerse mejor. Asi que Chloe porpuso ir a la una fiesta...

    -Oye vamos a una fiesta esta noche ?



    -Rol para-[stellar_olive_raven_271] Las jovenes estaban en la habitación del instituto organizando que ponerse de ropa para ir al primer dia de escuela, Chole estaba de intercambio en Argentina y como hacia calor se habian puesto las iconicas mini faladas con unas camperas en tonos rosa y negro , llevavban unas uñas largas de animal print de colores. Una vez listas salieron por los pasillos del instituto hasta llegar al aula de matemática donde se sentarian juntas en la ultima fila para poder ponerse gloss sin que las vean ,haciendo eso se sentian rebeledes aunque ellas eran muy aplicadas en sus estudios. El profesor llegó y comenzò a dar su presentación antes de comenzar la clase . Algunos prestaban atención y otros reian. Al salir de la calse ellas fueron a comer al gran comedor donde pidieron algo liviano ya que el calor era insoportable , entre caharla y chlarla las chicas pudieron conocerse mejor. Asi que Chloe porpuso ir a la una fiesta... -Oye vamos a una fiesta esta noche ?
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