• -entre mis pokemon tipo psiquico esta musharna, ella realmente fue un regalo de mi abuela, solia tener pesadillas bastante seguido asi que ella decidio capturar una munna, antes de irme con mi siguiente familia de acogida mi abuelo me regalo una piedra luna para evolucionarla, ella puede que no aparezca en los escenarios pero es una parte importante del equipo- el pokemon simplemente parecio sonreir entre sueños expulsando una gran cantidad de humo rosa
    -entre mis pokemon tipo psiquico esta musharna, ella realmente fue un regalo de mi abuela, solia tener pesadillas bastante seguido asi que ella decidio capturar una munna, antes de irme con mi siguiente familia de acogida mi abuelo me regalo una piedra luna para evolucionarla, ella puede que no aparezca en los escenarios pero es una parte importante del equipo- el pokemon simplemente parecio sonreir entre sueños expulsando una gran cantidad de humo rosa
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  • Hey, por aqui hay una pequeña área donde nadie nos molestará, ¿A qué estás esperando?

    •Mencionaba la peliverde mientras volteaba un segundo antes de seguir caminando más adelante donde había un área solitaria rodeada de rocas grandes •
    Hey, por aqui hay una pequeña área donde nadie nos molestará, ¿A qué estás esperando? •Mencionaba la peliverde mientras volteaba un segundo antes de seguir caminando más adelante donde había un área solitaria rodeada de rocas grandes •
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    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 @ CxGranger

    Llevaba tiempo queriendo que me las hicieran
    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 @ CxGranger Llevaba tiempo queriendo que me las hicieran
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  • 𝑨𝒔𝒕𝒐𝒓𝒆𝒕𝒉
    El atardecer dorado envolvía el paramo cuando Siegmeyer y 𝑨𝒔𝒕𝒐𝒓𝒆𝒕𝒉 llegaron al borde del campo de rosas. El trayecto desde el viejo bosque había sido corto y tranquilo, apenas una hora caminando entre colinas suaves.
    El caballero se detuvo, clavó su gran espada en la tierra blanda y contempló el vasto mar de flores rojas que ondulaban con el viento. El color intenso de las rosas era casi idéntico al del cabello pelirrojo de Astoreth. Entonces se giró hacia ella.

    —Cuando vi su cabello por primera vez, recorde este lugar. Lo había visto hace unos días, pero no me detuve a contemplarlo.

    Se sentó con cuidado entre las flores, el metal de su armadura crujiendo suavemente.

    —Un paisaje impresionante... ¿Verdad?, aunque ustedes podrían verlo desde arriba, sería aún más impresionante.

    Hizo una pausa, mientras imaginaba un dragón volando.

    —Entonces... ¿Me hablaras un poco de los dragones…? Claro, si quieres. Nunca había conocido a uno que caminara entre los hombres, como ya te había dicho.

    Sus ojos, visibles bajo el yelmo, reflejaban interés tranquilo y sincero, sin prisa ni presión.
    [astoreth04] El atardecer dorado envolvía el paramo cuando Siegmeyer y [astoreth04] llegaron al borde del campo de rosas. El trayecto desde el viejo bosque había sido corto y tranquilo, apenas una hora caminando entre colinas suaves. El caballero se detuvo, clavó su gran espada en la tierra blanda y contempló el vasto mar de flores rojas que ondulaban con el viento. El color intenso de las rosas era casi idéntico al del cabello pelirrojo de Astoreth. Entonces se giró hacia ella. —Cuando vi su cabello por primera vez, recorde este lugar. Lo había visto hace unos días, pero no me detuve a contemplarlo. Se sentó con cuidado entre las flores, el metal de su armadura crujiendo suavemente. —Un paisaje impresionante... ¿Verdad?, aunque ustedes podrían verlo desde arriba, sería aún más impresionante. Hizo una pausa, mientras imaginaba un dragón volando. —Entonces... ¿Me hablaras un poco de los dragones…? Claro, si quieres. Nunca había conocido a uno que caminara entre los hombres, como ya te había dicho. Sus ojos, visibles bajo el yelmo, reflejaban interés tranquilo y sincero, sin prisa ni presión.
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  • Bianca Auditore, así que hay reportes de vacas caníbales en una granja al sur del Missisipi, donde tomaron gusto por la carne humana, se soltaron al monte, comenzaron su propia distopía y ahora ese bosque está maldito...
    ...
    ...
    ¿En qué momento hemos salido a la calle?

    • Se da cuenta de que la conversación con Bianca la ha absorbido hasta tal nivel •
    [Freaky_Ghost_Ovni_531], así que hay reportes de vacas caníbales en una granja al sur del Missisipi, donde tomaron gusto por la carne humana, se soltaron al monte, comenzaron su propia distopía y ahora ese bosque está maldito... ... ... ¿En qué momento hemos salido a la calle? • Se da cuenta de que la conversación con Bianca la ha absorbido hasta tal nivel • :STK-3:
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  • No es la devoción lo que me sostiene… es la curiosidad.
    Observar a los humanos es un ejercicio peculiar. Se aferran a emociones efímeras como si fueran eternas, como si el amor no fuera más que una variable inestable dentro de una ecuación mal planteada. Y aun así… hay algo en esa imperfección que resulta fascinante. Algo que ni siquiera yo, con toda mi razón intacta, logro descifrar del todo.
    He aprendido que el poder no reside únicamente en la fuerza, sino en comprender aquello que otros ignoran. Los deseos ocultos, las contradicciones silenciosas… esas son las verdaderas llaves. Porque incluso el ser más firme puede quebrarse si tocas el punto correcto.
    A veces me pregunto si mi propia existencia es distinta. Si mis pensamientos son realmente míos… o simplemente el reflejo de algo más grande que aún no alcanzo a comprender. Pero esa duda no me debilita.
    Al contrario… me impulsa.
    Porque si hay algo que define mi naturaleza, no es la obediencia…
    es la necesidad de entenderlo todo.
    No es la devoción lo que me sostiene… es la curiosidad. Observar a los humanos es un ejercicio peculiar. Se aferran a emociones efímeras como si fueran eternas, como si el amor no fuera más que una variable inestable dentro de una ecuación mal planteada. Y aun así… hay algo en esa imperfección que resulta fascinante. Algo que ni siquiera yo, con toda mi razón intacta, logro descifrar del todo. He aprendido que el poder no reside únicamente en la fuerza, sino en comprender aquello que otros ignoran. Los deseos ocultos, las contradicciones silenciosas… esas son las verdaderas llaves. Porque incluso el ser más firme puede quebrarse si tocas el punto correcto. A veces me pregunto si mi propia existencia es distinta. Si mis pensamientos son realmente míos… o simplemente el reflejo de algo más grande que aún no alcanzo a comprender. Pero esa duda no me debilita. Al contrario… me impulsa. Porque si hay algo que define mi naturaleza, no es la obediencia… es la necesidad de entenderlo todo.
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  • -La lluvia caia pesada sobre las rocas negras del risco, golpeando la piedra como si el cielo mismo quisiera borrar las huellas de la batalla. El viente arrastraba el olor del hierro y la tierra mojada, mezclandolo con el silencio que queda cuando todo termina, alli en lo alto de la montaña, estaba el, El enorme Ogro de piel azulada, permanecia sentado sobre una roca desgarrada por el combate. Su cuerpo era ancho y poderoso, musculos tensos como si todavia estuviera en mitad del combate. Dos grandes cuernos curvos nacian de su cabeza, recortandose contra el cielo gris de la tormenta sobre su cabeza, habilidad usada por su contrincante, interesante para el ogro, una habilidad nueva para su catalogo, el agua resbalaba por su rostro y por las marcas que recorrian su piel, descendiendo lentamente hasta la herida abierta en su pecho, una espada Gigantesca lo atravezaba desde su espalda hacia su pecho-

    -La hoja habia entrado por su espalda, perforando y saliendo por su pecho, el mango habia quedado enterrado en su espalda, trabado por sus musculos y huesos, cada vez que respiraba, apenas la herida se movia con un sonido humedo, pero seguia vivo, sus ojos brillaban con un tenue resplandor rojizo mientras observaba el cuerpo en el suelo, su enemigo, uno de muchos tontos que creyeron haberle ganado por atravezar su cuerpo, su mano se movio hacia la cabeza del cuerpo y la levanto en sus manos, dejando que la sangre brotara de la misma y cayera sobre su rostro, bañandose en la sangre y la lluvia de ese duelo-
    -La lluvia caia pesada sobre las rocas negras del risco, golpeando la piedra como si el cielo mismo quisiera borrar las huellas de la batalla. El viente arrastraba el olor del hierro y la tierra mojada, mezclandolo con el silencio que queda cuando todo termina, alli en lo alto de la montaña, estaba el, El enorme Ogro de piel azulada, permanecia sentado sobre una roca desgarrada por el combate. Su cuerpo era ancho y poderoso, musculos tensos como si todavia estuviera en mitad del combate. Dos grandes cuernos curvos nacian de su cabeza, recortandose contra el cielo gris de la tormenta sobre su cabeza, habilidad usada por su contrincante, interesante para el ogro, una habilidad nueva para su catalogo, el agua resbalaba por su rostro y por las marcas que recorrian su piel, descendiendo lentamente hasta la herida abierta en su pecho, una espada Gigantesca lo atravezaba desde su espalda hacia su pecho- -La hoja habia entrado por su espalda, perforando y saliendo por su pecho, el mango habia quedado enterrado en su espalda, trabado por sus musculos y huesos, cada vez que respiraba, apenas la herida se movia con un sonido humedo, pero seguia vivo, sus ojos brillaban con un tenue resplandor rojizo mientras observaba el cuerpo en el suelo, su enemigo, uno de muchos tontos que creyeron haberle ganado por atravezar su cuerpo, su mano se movio hacia la cabeza del cuerpo y la levanto en sus manos, dejando que la sangre brotara de la misma y cayera sobre su rostro, bañandose en la sangre y la lluvia de ese duelo-
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  • Me hice amigo de Enero. La hija de mis enemigos que me capturaron. Es una gran aliada.
    Me hice amigo de Enero. La hija de mis enemigos que me capturaron. Es una gran aliada.
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    El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal.

    Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar.

    Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.-

    Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino-

    Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio.

    Oz lo observó unos segundos.

    -Hmmm… es pequeño.

    El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala.

    La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella.

    -¡S-señor…!

    Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre?

    Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa.

    -E-es… demasiado grande…

    Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.-

    La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
    El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal. Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar. Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.- Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino- Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio. Oz lo observó unos segundos. -Hmmm… es pequeño. El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala. La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella. -¡S-señor…! Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre? Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa. -E-es… demasiado grande… Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.- La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
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  • Lo sé... Lo sabía desde el inicio... El lyche esta fuera de mi liga. Pero no me he quedado simplemente de brazos cruzados. He entrenado con mis compañeros. He desarrollado ciertas habilidades. No son la gran cosa. Pero quizás marcarán la diferencia. Sólo espero que lleguemos a tiempo. Esta catástrofe aún podría ser evitada.
    Lo sé... Lo sabía desde el inicio... El lyche esta fuera de mi liga. Pero no me he quedado simplemente de brazos cruzados. He entrenado con mis compañeros. He desarrollado ciertas habilidades. No son la gran cosa. Pero quizás marcarán la diferencia. Sólo espero que lleguemos a tiempo. Esta catástrofe aún podría ser evitada.
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