• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS
    "LA SOMBRA CORTÉS"

    ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane.

    ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea.

    ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza.

    ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado.

    EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL

    1. La Selección de la Sangre
    Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder.

    2. El Pacto del Silencio Eterno
    Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente.

    3. La Noche de las Mil Copas Rotas
    Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal.

    La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado.

    El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano.

    4. El Guante de Terciopelo y Hierro
    Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio.

    ESTADO ACTUAL
    Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
    🌒 FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS "LA SOMBRA CORTÉS" ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane. ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea. ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza. ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado. 🏛️ EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL 1. La Selección de la Sangre Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder. 2. El Pacto del Silencio Eterno Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente. 3. La Noche de las Mil Copas Rotas Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal. La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado. El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano. 4. El Guante de Terciopelo y Hierro Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio. 🪐 ESTADO ACTUAL Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane.
    ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí).
    ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio.
    ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío).

    𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí

    1. El Origen del Equilibrio

    Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor.

    2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro
    Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí.

    3. La Batalla de los Picos de Sangre
    Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente.

    El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra.

    El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte.

    4. El Nombramiento Imperial
    Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar.

    Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
    ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane. ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí). ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio. ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío). 𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí 1. El Origen del Equilibrio Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor. 2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí. 3. La Batalla de los Picos de Sangre Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente. El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra. El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte. 4. El Nombramiento Imperial Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar. Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
    Me gusta
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre.

    Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista.

    Funcional.

    Siempre fue funcional.

    Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos.

    Umbrella era un sistema.

    Un sistema sucio, pero coherente.

    Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática.

    Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática.

    Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades.

    Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad.

    Se quitó el casco esa noche.

    El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable.

    Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden.

    La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible.

    Un civil.
    Un protocolo.
    Una instrucción clara.

    Sabía lo que era correcto.

    También sabía cuál era su contrato.

    El profesional ganó.

    El dinero llegó puntual.

    Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo.

    No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil.
    Era un hombre que seguía funcionando.

    Aceptaba misiones.
    Optimizaba rutas de extracción.
    Reducía variables humanas a probabilidades de fallo.

    Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no.

    No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse.

    Él no se detenía.

    Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente.

    No era que su corazón bombease hielo.

    Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara.

    Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar.

    No estaba seguro de si algún día saldría.
    Tampoco estaba seguro de que quisiera.

    Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente:

    Si deja de ser útil…
    ¿qué queda de él?
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre. Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista. Funcional. Siempre fue funcional. Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos. Umbrella era un sistema. Un sistema sucio, pero coherente. Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática. Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática. Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades. Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad. Se quitó el casco esa noche. El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable. Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden. La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible. Un civil. Un protocolo. Una instrucción clara. Sabía lo que era correcto. También sabía cuál era su contrato. El profesional ganó. El dinero llegó puntual. Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo. No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil. Era un hombre que seguía funcionando. Aceptaba misiones. Optimizaba rutas de extracción. Reducía variables humanas a probabilidades de fallo. Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no. No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse. Él no se detenía. Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente. No era que su corazón bombease hielo. Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara. Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar. No estaba seguro de si algún día saldría. Tampoco estaba seguro de que quisiera. Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente: Si deja de ser útil… ¿qué queda de él?
    Me gusta
    Me shockea
    6
    0 comentarios 0 compartidos
  • * Salía de la ducha y vio a su hermana sentada en su cama con su típico muñeco *

    —¿Realmente crees que vale la pena que manche mis guantes con seres tan patéticos? No hay necesidad de que intervengamos. Solo observa... estos humanos son expertos en el arte de la autodestrucción; están despedazando su propio ecosistema con una eficiencia que casi me resulta admirable.
    Lo único que me irrita de este final tan poético es este calor insoportable... dan ganas de arrancarles el corazón ahora mismo, solo para ver si su sangre fría refresca un poco el ambiente.—
    * Salía de la ducha y vio a su hermana sentada en su cama con su típico muñeco * —¿Realmente crees que vale la pena que manche mis guantes con seres tan patéticos? No hay necesidad de que intervengamos. Solo observa... estos humanos son expertos en el arte de la autodestrucción; están despedazando su propio ecosistema con una eficiencia que casi me resulta admirable. Lo único que me irrita de este final tan poético es este calor insoportable... dan ganas de arrancarles el corazón ahora mismo, solo para ver si su sangre fría refresca un poco el ambiente.—
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Es... Sencillo, solo nesecito que recuperes una muestra de la plaga. La lealtad es algo que ignoro, pero la eficiencia me agrada.

    Tienes 7 minutos... 7 minutos es todo el tiempo que puedo dedicarte en esta charla... ¡Decídete!.
    Es... Sencillo, solo nesecito que recuperes una muestra de la plaga. La lealtad es algo que ignoro, pero la eficiencia me agrada. Tienes 7 minutos... 7 minutos es todo el tiempo que puedo dedicarte en esta charla... ¡Decídete!.
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    5
    10 turnos 0 maullidos
  • He observado este fenómeno una y otra vez. Los estados emocionales intensos actúan como amplificadores críticos para los picos de energía caótica. La ineficiencia es absoluta, un derroche lamentable, pero la potencia cruda es incuestionable.
    He observado este fenómeno una y otra vez. Los estados emocionales intensos actúan como amplificadores críticos para los picos de energía caótica. La ineficiencia es absoluta, un derroche lamentable, pero la potencia cruda es incuestionable.
    Me shockea
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Faust ha notado que su presencia aquí interfiere con el cronograma de eficiencia. Sin embargo, los datos sugieren que su atención hacia Faust ha aumentado un 14% en los últimos minutos. Es una distracción... pero una que Faust ha decidido tolerar. No se quede ahí parado; si va a observar, asegúrese de ser útil.
    Faust ha notado que su presencia aquí interfiere con el cronograma de eficiencia. Sin embargo, los datos sugieren que su atención hacia Faust ha aumentado un 14% en los últimos minutos. Es una distracción... pero una que Faust ha decidido tolerar. No se quede ahí parado; si va a observar, asegúrese de ser útil.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    Me endiabla
    14
    1 turno 0 maullidos
  • - 𝗖𝘂𝗮𝗱𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗺𝗽𝗼 𝗡𝗼. 𝗩𝗜𝗜 -

    Dia 03, post-despliegue.
    UBICACIÓN: Zona de observación
    CONDICIONES AMBIENTALES: Alta concentración de etanol en el aire, contaminación acústica extrema. Interferencia significativa para lecturas limpias.

    𝙍𝙀𝙂𝙄𝙎𝙏𝙍𝙊:

    He ubicado al Ejemplar Dorado (V. L). Resulta absurdo, casi patético, que el aparato de Vigilantes no la haya localizado antes. No he emitido el informe de contacto. Informar implicaría extracción inmediata, y la extracción implicaría regresar a Nwitta antes de concluir mis investigaciones principales. La prioridad sigue siendo investigar a los Especímenes Carmesíes.

    Logré infiltrar el perímetro durante el evento social. La hipótesis se confirma: la firma carmesí no decae exponencialmente según los modelos de Caos residual de Vancee. Pulsa en intervalos regulares, con picos bruscos correlacionados con... interacciones físicas y emociones, aparentemente. (Anotar para estudios posteriores).

    Sin embargo, el entorno de observación es desastrosamente inconsistente. La mayor parte de la actividad energética registrada no se dirige a portales de alto riesgo, sino a aperturas planares menores y grotescamente banales, tales como accesos directos a playas. La energía dorada muestra mayor estabilidad en el trazado, pero una potencia significativamente menor. La energía carmesí es caótica, más potente, pero con una eficiencia espantosa; desperdicia energía capaz de alterar probabilidades en caprichos logísticos. El segundo sujeto de interés carmesí fue obligado por el grupo a adoptar una indumentaria doméstica estereotipada. Desconozco si es un código secreto, una prueba de resistencia - obediencia, o, simplemente, la estúpida trivialidad humana en su máxima expresión.

    𝘊𝘖𝘕𝘊𝘓𝘜𝘚𝘐𝘖𝘕 𝘋𝘌𝘓 𝘋𝘐𝘈:
    Los especímenes están rodeados de variables de ruido altísimos. Su poder es tangible, pero su aplicación es errática y aparentemente sujeta a los caprichos de un grupo social disfuncional. El Ejemplar Dorado actúa como catalizador de disrupción, no como foco de control. Seguiré estudiando las anomalías. Y hasta que no concluya mi investigación, nadie regresa a Nwitta.

    - 𝙉.𝙎.𝘿.
    - 𝗖𝘂𝗮𝗱𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗺𝗽𝗼 𝗡𝗼. 𝗩𝗜𝗜 - Dia 03, post-despliegue. UBICACIÓN: Zona de observación CONDICIONES AMBIENTALES: Alta concentración de etanol en el aire, contaminación acústica extrema. Interferencia significativa para lecturas limpias. 𝙍𝙀𝙂𝙄𝙎𝙏𝙍𝙊: He ubicado al Ejemplar Dorado (V. L). Resulta absurdo, casi patético, que el aparato de Vigilantes no la haya localizado antes. No he emitido el informe de contacto. Informar implicaría extracción inmediata, y la extracción implicaría regresar a Nwitta antes de concluir mis investigaciones principales. La prioridad sigue siendo investigar a los Especímenes Carmesíes. Logré infiltrar el perímetro durante el evento social. La hipótesis se confirma: la firma carmesí no decae exponencialmente según los modelos de Caos residual de Vancee. Pulsa en intervalos regulares, con picos bruscos correlacionados con... interacciones físicas y emociones, aparentemente. (Anotar para estudios posteriores). Sin embargo, el entorno de observación es desastrosamente inconsistente. La mayor parte de la actividad energética registrada no se dirige a portales de alto riesgo, sino a aperturas planares menores y grotescamente banales, tales como accesos directos a playas. La energía dorada muestra mayor estabilidad en el trazado, pero una potencia significativamente menor. La energía carmesí es caótica, más potente, pero con una eficiencia espantosa; desperdicia energía capaz de alterar probabilidades en caprichos logísticos. El segundo sujeto de interés carmesí fue obligado por el grupo a adoptar una indumentaria doméstica estereotipada. Desconozco si es un código secreto, una prueba de resistencia - obediencia, o, simplemente, la estúpida trivialidad humana en su máxima expresión. 𝘊𝘖𝘕𝘊𝘓𝘜𝘚𝘐𝘖𝘕 𝘋𝘌𝘓 𝘋𝘐𝘈: Los especímenes están rodeados de variables de ruido altísimos. Su poder es tangible, pero su aplicación es errática y aparentemente sujeta a los caprichos de un grupo social disfuncional. El Ejemplar Dorado actúa como catalizador de disrupción, no como foco de control. Seguiré estudiando las anomalías. Y hasta que no concluya mi investigación, nadie regresa a Nwitta. - 𝙉.𝙎.𝘿.
    Me shockea
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Faust nota que te has quedado sin palabras al verla. Es una reacción lógica; la eficiencia y el porte de Faust suelen ser abrumadores para el observador promedio. Deja de mirar con tanta obviedad y camina conmigo; Faust tiene asuntos importantes y ha decidido que la acompañarás.

    #SeductiveSunday
    Faust nota que te has quedado sin palabras al verla. Es una reacción lógica; la eficiencia y el porte de Faust suelen ser abrumadores para el observador promedio. Deja de mirar con tanta obviedad y camina conmigo; Faust tiene asuntos importantes y ha decidido que la acompañarás. #SeductiveSunday
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    12
    1 turno 0 maullidos
  • Blink
    Fandom OC
    Categoría Original
    Un parpadeo.

    Sólo uno, es todo lo que necesita. Se lo jura, una vez más, a sí mismo. Sólo uno más. Es necesario. Es por el Código. Es por su misión.

    El reflejo carmesí aparece y se va de sus pupilas tan rápido, que es como si jamás hubiera estado ahí. Breve, pero significativo. ¿No son así las cosas más devastadoras de la vida?

    —...Te encontré.

    El carmesí le otorgá percepción. El carmesí le otorga saber. Le otorga la eficiencia que lo ha convertido en el mejor -por lejos- rastreando y siguiendo a... como él los llama, "rebeldes".

    El carmesí otorga, sí. Y así como otorga, exige. Quita. Arranca.

    Pero está bien. Sólo es fue un parpadeo. Nadie lo sabe, nadie tiene que saberlo. Él está en control y puede dejarlo cuando deseé.

    Un parpadeo. Sólo hace falta un parpadeo para que las corrientes caóticas ante sus ojos aparezcan, para que su flujo le comunique sin palabras a dónde vienen, a dónde se dirigen. A dónde, y hacia quién.

    Un deseo se cumple, un precio se paga, y las corrientes obedecen esta regla inamovible. Cuando las corrientes se mueven demasiado, de formas violentas e impredecibles, ahí debe estar Kieran. Porque eso significa que alguien las está agitando más de lo que debería.

    Un deseo se ha cumplido, un precio se ha pagado. ¿Es justo el precio? ¿Es honorable el deseo? De eso debe asegurarse. Y parpadea, de nuevo. Porque es sólo un parpadeo más, ¿no?

    Está bien. Es por la misión. Sus ojos humecta con un par de gotas. Listo, como nuevo.

    De vuelta al trabajo, pues ya la encontró, ¿no es así? Y del edificio del que observa el paraje citadino, salta. Salta, porque no va a pasar nada.

    Todo está bien. El Carmesí está ahí. Sólo es un parpadeo... sólo es un salto... Es por la misión. Es por el Código. Está bien. Todo está bien...

    Porque ya la encontró.
    Un parpadeo. Sólo uno, es todo lo que necesita. Se lo jura, una vez más, a sí mismo. Sólo uno más. Es necesario. Es por el Código. Es por su misión. El reflejo carmesí aparece y se va de sus pupilas tan rápido, que es como si jamás hubiera estado ahí. Breve, pero significativo. ¿No son así las cosas más devastadoras de la vida? —...Te encontré. El carmesí le otorgá percepción. El carmesí le otorga saber. Le otorga la eficiencia que lo ha convertido en el mejor -por lejos- rastreando y siguiendo a... como él los llama, "rebeldes". El carmesí otorga, sí. Y así como otorga, exige. Quita. Arranca. Pero está bien. Sólo es fue un parpadeo. Nadie lo sabe, nadie tiene que saberlo. Él está en control y puede dejarlo cuando deseé. Un parpadeo. Sólo hace falta un parpadeo para que las corrientes caóticas ante sus ojos aparezcan, para que su flujo le comunique sin palabras a dónde vienen, a dónde se dirigen. A dónde, y hacia quién. Un deseo se cumple, un precio se paga, y las corrientes obedecen esta regla inamovible. Cuando las corrientes se mueven demasiado, de formas violentas e impredecibles, ahí debe estar Kieran. Porque eso significa que alguien las está agitando más de lo que debería. Un deseo se ha cumplido, un precio se ha pagado. ¿Es justo el precio? ¿Es honorable el deseo? De eso debe asegurarse. Y parpadea, de nuevo. Porque es sólo un parpadeo más, ¿no? Está bien. Es por la misión. Sus ojos humecta con un par de gotas. Listo, como nuevo. De vuelta al trabajo, pues ya la encontró, ¿no es así? Y del edificio del que observa el paraje citadino, salta. Salta, porque no va a pasar nada. Todo está bien. El Carmesí está ahí. Sólo es un parpadeo... sólo es un salto... Es por la misión. Es por el Código. Está bien. Todo está bien... Porque ya la encontró.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    2
    58 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados