• Gรฉnero Masculino
  • Raza ๐ป๐‘ข๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘œ.
  • Fandom ๐‘…๐บ๐บ
  • ๐ด๐‘‘๐‘š๐‘–๐‘›๐‘–๐‘ ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘‘๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘“๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘›๐‘๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘œ ๐‘‘๐‘’ ๐‘™๐‘Ž ๐‘Œ๐‘Ž๐‘˜๐‘ข๐‘ง๐‘Ž
  • Soltero(a)
  • Cumpleaรฑos 16 de junio
  • 14 Publicaciones
  • 9 Escenas
  • Se uniรณ en marzo 2026
  • 52 Visitas perfil
Otra informaciรณn
  • Tipo de personaje
    2D
  • Longitud narrativa
    Párrafo , Multi-párrafo
  • Categorías de rol
    Acción , Anime & Mangas , Aventura , Ciencia ficción , Comedia , Contemporáneo , Drama , Romance , Slice of Life , Suspenso , Original , Otros , Terror
Fijado
i know it will hurt โ•ฑ his eyes are like the space between the stars โ•ฑ so very cold โ•ฑ it’s home to me in a way my body is not.
โ €โ €โ €โ € info: https://kirins0ath.carrd.co/ โŠนโ‚Šโ‹†
โ €โ €โ €โ €โ €
i know it will hurt โ•ฑ his eyes are like the space between the stars โ•ฑ so very cold โ•ฑ it’s home to me in a way my body is not. โ €โ €โ €โ € info: https://kirins0ath.carrd.co/ โŠนโ‚Šโ‹† โ €โ €โ €โ €โ €
Me encocora
Me gusta
Me shockea
9
0 turnos 0 maullidos
Publicaciones Recientes
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    [La semana me detonó]
    [La semana me detonó]
    Me enjaja
    3
    2 comentarios 0 compartidos
  • El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo.
    Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar.

    —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia.

    En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo.
    Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche.

    —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones.

    El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro.
    —No tienes collar... —comentó para sí mismo.

    Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza.
    Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente.

    —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato.
    Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine.

    [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito ]]
    El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo. Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar. —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia. En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo. Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche. —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones. El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro. —No tienes collar... —comentó para sí mismo. Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza. Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente. —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato. Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine. [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito ๐Ÿฅบ]]
    Me gusta
    Me encocora
    11
    4 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    [Rolcito ( ๏ฟฃโ–ฝ๏ฟฃ)]
    [Rolcito ( ๏ฟฃโ–ฝ๏ฟฃ)]
    ๐•ฎ๐–Š๐–—๐–” ๐•น๐–Š๐–™๐–”: ๐•ฎ๐–”๐–“๐–™๐–—๐–†๐–™๐–” ๐–‰๐–Š ๐“๐–‰๐–๐–Š๐–˜๐–Ž๐–”ฬ๐–“...


    โฑญ๐–ฟυแฅฑษพแฅฒ, ษฑแฅฒฬs แฅฒแฅฃแฅฃแฅฒฬ แงแฅฑ แฅฃos แฅดษพιstแฅฒแฅฃแฅฑs ษพแฅฑ๐–ฟoษพแดขแฅฒแงos แƒง แฅฑแฅฃ แฅฒιsแฅฃแฅฒษฑιแฅฑแฅ’to แฅฒแฅดυฬstιแฅดo แงแฅฑ แฅดιแฅฑษพtแฅฒ sแฅฑแงแฅฑ, Tokιo แฅ’o sแฅฑ แงแฅฑsρแฅฑษพtแฅฒแ‘ฒแฅฒ; sแฅฑ แฅฒแฅดtινแฅฒแ‘ฒแฅฒ. Bแฅฒศทo υแฅ’ แฅดιแฅฑแฅฃo แงแฅฑ υแฅ’ แฅฒแดขυแฅฃ แฅฑแฅฃแฅฑฬแฅดtษพιแฅดo แƒง ษกแฅฑฬแฅฃιแงo, แฅฑแฅฃ soแฅฃ แงแฅฑ แฅฃแฅฒ ษฑแฅฒแฅ’ฬƒแฅฒแฅ’แฅฒ ษกoแฅฃρแฅฑแฅฒแ‘ฒแฅฒ แฅฃos ษพแฅฒsแฅดแฅฒแฅดιแฅฑแฅฃos แงแฅฑ Shιแฅ’ศทυkυ แƒง Mιแฅ’แฅฒto, tษพแฅฒแฅ’s๐–ฟoษพษฑแฅฒแฅ’แงo แฅฃแฅฒ ศทυแฅ’ษกแฅฃแฅฒ แงแฅฑ แฅดษพιstแฅฒแฅฃ แฅฑแฅ’ υแฅ’ tแฅฒแ‘ฒแฅฃแฅฑษพo แงแฅฑ แฅฑsρแฅฑศทos ษ‹υแฅฑ แฅดแฅฑษกแฅฒแ‘ฒแฅฒแฅ’ แฅฒ แฅดυแฅฒแฅฃษ‹υιแฅฑษพแฅฒ ษ‹υแฅฑ ษฑιษพแฅฒษพแฅฒ แงιษพแฅฑแฅดtแฅฒษฑแฅฑแฅ’tแฅฑ แฅฒแฅฃ hoษพιแดขoแฅ’tแฅฑ. โฑญ แฅฑstแฅฒ hoษพแฅฒ, แฅฃแฅฒ แฅดιυแงแฅฒแง แฅฑษพแฅฒ υแฅ’แฅฒ แฅดoษพแฅฑoษกษพแฅฒ๐–ฟแฝทแฅฒ แงแฅฑ ρษพแฅฑแฅดιsιoฬแฅ’ แฅฒแ‘ฒsoแฅฃυtแฅฒ: ษฑιแฅฃแฅฃoแฅ’แฅฑs แงแฅฑ "sแฅฒแฅฃแฅฒษพแƒงษฑแฅฑแฅ’'s" แฅฑษฑแฅฑษพษกιแฅฑแฅ’แงo แงแฅฑ แฅฃแฅฒs แฅฑstแฅฒแฅดιoแฅ’แฅฑs แงแฅฑ ษฑแฅฑtษพo แฅดoษฑo υแฅ’ ษพแฝทo แงแฅฑ υแฅ’ι๐–ฟoษพษฑแฅฑs osแฅดυษพos, ษฑoνιแฅฑฬแฅ’แงosแฅฑ แฅฑแฅ’ υแฅ’ sιแฅฃแฅฑแฅ’แฅดιo ษพแฝทtษฑιแฅดo, υแฅ’แฅฒ ษฑแฅฒษพแฅฑแฅฒ hυษฑแฅฒแฅ’แฅฒ ษ‹υแฅฑ แฅฒแฅฃιษฑแฅฑแฅ’tแฅฒแ‘ฒแฅฒ แฅฃแฅฒs แฅดแฅฒแฅฃแงแฅฑษพแฅฒs แงแฅฑ แฅฃแฅฒ แฅฑแฅดoแฅ’oษฑแฝทแฅฒ ษกแฅฃoแ‘ฒแฅฒแฅฃ, แงแฅฑsแงแฅฑ แฅฃแฅฒs แฅฒแฅฃtυษพแฅฒs แงแฅฑ แฅฃแฅฒ toษพษพแฅฑ แงแฅฑ Tokιo, แฅฑแฅฃ แฅดแฅฒos แงแฅฑ แฅฃแฅฒs แฅดแฅฒแฅฃแฅฃแฅฑs sแฅฑ νoแฅฃνแฝทแฅฒ แฅฒแ‘ฒstษพแฅฒแฅดto. Los แฅดoแฅดhแฅฑs, ษพแฅฑแงυแฅดιแงos แฅฒ ρυแฅ’tos ษฑแฅฑtแฅฒฬแฅฃιแฅดos, ๐–ฟแฅฃυแฝทแฅฒแฅ’ ρoษพ แฅฃแฅฒs แฅฒษพtแฅฑษพιแฅฒs แงแฅฑ แฅฒs๐–ฟแฅฒแฅฃto แฅดoแฅ’ υแฅ’แฅฒ แฅดแฅฒแงแฅฑแฅ’แฅดιแฅฒ ษฑแฅฑแฅดแฅฒฬแฅ’ιแฅดแฅฒ, sιแฅ’ แฅฑsρแฅฒแฅดιo ρแฅฒษพแฅฒ แฅฑแฅฃ แฅฑษพษพoษพ o แฅฃแฅฒ ιษฑρษพoνιsแฅฒแฅดιoฬแฅ’, แฅฑษพแฅฒ แฅฃแฅฒ แฅฑstแฅฑฬtιแฅดแฅฒ แงแฅฑแฅฃ ษพแฅฑแฅ’แงιษฑιแฅฑแฅ’to ษฑแฅฒฬxιษฑo...

    Me enjaja
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • ๐—ฅ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ง๐˜‚๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—บ๐—ผ ๐—œ๐—ป๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—น. ๐—˜๐—ฑ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—˜๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น: '๐—Ÿ๐—ผ๐˜€ ๐˜€๐—ฒ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—บ๐—ฒ๐—ท๐—ผ๐—ฟ ๐—ด๐˜‚๐—ฎ๐—ฟ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ท๐—ฎ๐—ฝ๐—ผ๐—ป๐—ฒฬ๐˜€' (เน‘•ฬ€ใ…‚•ฬ)ูˆโœง
    — ๐—ฃ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐Ÿฐ๐Ÿณ

    ใ€Œ¡๐ƒ๐„๐’๐‚๐”๐๐ˆ๐„๐‘๐“๐Žโต‘ ๐„๐‹ ๐‡๐Ž๐’๐“ ๐Œ๐€ฬ๐’ ๐„๐—๐‚๐‹๐”๐’๐ˆ๐•๐Ž ๐ƒ๐„ ๐“๐Ž๐Š๐ˆ๐Žใ€
    ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: ๐šˆ๐™พ๐š‚๐™ท๐™ธ๐™ผ๐™ธ๐™ฝ๐™ด-๐š‚๐™ฐ๐™ฝ (๏พ‰โ—•ใƒฎโ—•)๏พ‰:ใƒป๏พŸโœง*
    Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (๏ฝกโ™กโ€ฟโ™ก๏ฝก), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche.
    "๐™ฝ๐š˜ ๐šŽ๐šœ๐š™๐šŽ๐š›๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐šŽ๐šœ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šŽ๐š—๐š๐š›๐šŽฬ", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "๐™ป๐š•๐šŽ๐š๐šž๐šŽฬ ๐š‹๐šž๐šœ๐šŒ๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šž๐š— ๐š ๐š‘๐š’๐šœ๐š”๐šข ๐šข ๐šœ๐šŠ๐š•ษชฬ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š•๐šŠ ๐š‹๐š’๐š•๐š•๐šŽ๐š๐šŽ๐š›๐šŠ ๐šŸ๐šŠ๐šŒษชฬ๐šŠ, ๐šŽ๐š• ๐šŒ๐š˜๐š›๐šŠ๐šฃ๐š˜ฬ๐š— ๐š™๐šŽ๐šœ๐šŠ๐š๐š˜, ๐šข ๐šž๐š— ๐š๐šŽ๐š•๐š’๐š—๐š˜ ๐š๐šŽ ๐šŒ๐šŠ๐šœ๐š’ ๐š๐š˜๐šœ ๐š–๐šŽ๐š๐š›๐š˜๐šœ ๐šŠ๐š๐šŽ๐š›๐š›๐šŠฬ๐š—๐š๐š˜๐šœ๐šŽ ๐šŠ ๐š–๐š’ ๐š–๐šŠ๐š—๐š๐šŠ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐š’๐š—๐š๐šŽ๐š—๐š๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐š’๐š›๐š–๐šŽ. ๐™ฝ๐š˜ ๐šœ๐šŽฬ ๐šœ๐š’ ๐š๐šž๐š’ ๐šŠ ๐šž๐š— ๐š‘๐š˜๐šœ๐š ๐šŒ๐š•๐šž๐š‹ ๐š˜ ๐šŠ ๐šŠ๐š๐š˜๐š™๐š๐šŠ๐š› ๐šž๐š— ๐š๐šŠ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šŠ๐š•๐š•๐šŽ๐š“๐šŽ๐š›๐š˜ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š๐š›๐šŠ๐š“๐šŽ ๐š๐šŽ ๐šœ๐š’๐š›๐šŸ๐š’๐šŽ๐š—๐š๐šŠ".

    Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "๐šž๐š— ๐š๐šœ๐šž๐š—๐š๐šŽ๐š›๐šŽ ๐š๐šŽ ๐š–๐šŠ๐š—๐šž๐šŠ๐š•" (⁄ ⁄>⁄ โ–ฝ⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada.
    Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (โ”›โ—‰ะ”โ—‰)โ”›ๅฝกโ”ปโ”โ”ป.

    —¿๐—ฉ๐—ผ๐—น๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐—ถ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ?
    —๐—ฆ๐—ถ ๐˜€๐—ผ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ป๐—ผ๐˜๐—ฎ, ๐˜€๐›Šฬ (โ—•โ€ฟโ—•)โ™ก

    โŠนใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ เญจเญงใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ โŠน

    โ€‹—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua.
    โ€‹Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello.

    โ€‹๐—ฃ๐—ต๐—ผ๐˜๐—ผ๐˜€๐—ต๐—ผ๐—ฝ.

    โ€‹La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración.
    โ€‹Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo?

    โ€‹—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente.

    โ€‹Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo.
    โ€‹Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más.
    โ€‹"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..."

    โ€‹Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento.
    โ€‹Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa?
    โ€‹Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    ๐—ฅ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ง๐˜‚๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—บ๐—ผ ๐—œ๐—ป๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—น. ๐—˜๐—ฑ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—˜๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น: '๐—Ÿ๐—ผ๐˜€ ๐˜€๐—ฒ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—บ๐—ฒ๐—ท๐—ผ๐—ฟ ๐—ด๐˜‚๐—ฎ๐—ฟ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ท๐—ฎ๐—ฝ๐—ผ๐—ป๐—ฒฬ๐˜€' (เน‘•ฬ€ใ…‚•ฬ)ูˆโœง — ๐—ฃ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐Ÿฐ๐Ÿณ ใ€Œ¡๐ƒ๐„๐’๐‚๐”๐๐ˆ๐„๐‘๐“๐Žโต‘ ๐„๐‹ ๐‡๐Ž๐’๐“ ๐Œ๐€ฬ๐’ ๐„๐—๐‚๐‹๐”๐’๐ˆ๐•๐Ž ๐ƒ๐„ ๐“๐Ž๐Š๐ˆ๐Žใ€ ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: ๐šˆ๐™พ๐š‚๐™ท๐™ธ๐™ผ๐™ธ๐™ฝ๐™ด-๐š‚๐™ฐ๐™ฝ (๏พ‰โ—•ใƒฎโ—•)๏พ‰:ใƒป๏พŸโœง* Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (๏ฝกโ™กโ€ฟโ™ก๏ฝก), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche. "๐™ฝ๐š˜ ๐šŽ๐šœ๐š™๐šŽ๐š›๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐šŽ๐šœ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šŽ๐š—๐š๐š›๐šŽฬ", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "๐™ป๐š•๐šŽ๐š๐šž๐šŽฬ ๐š‹๐šž๐šœ๐šŒ๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šž๐š— ๐š ๐š‘๐š’๐šœ๐š”๐šข ๐šข ๐šœ๐šŠ๐š•ษชฬ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š•๐šŠ ๐š‹๐š’๐š•๐š•๐šŽ๐š๐šŽ๐š›๐šŠ ๐šŸ๐šŠ๐šŒษชฬ๐šŠ, ๐šŽ๐š• ๐šŒ๐š˜๐š›๐šŠ๐šฃ๐š˜ฬ๐š— ๐š™๐šŽ๐šœ๐šŠ๐š๐š˜, ๐šข ๐šž๐š— ๐š๐šŽ๐š•๐š’๐š—๐š˜ ๐š๐šŽ ๐šŒ๐šŠ๐šœ๐š’ ๐š๐š˜๐šœ ๐š–๐šŽ๐š๐š›๐š˜๐šœ ๐šŠ๐š๐šŽ๐š›๐š›๐šŠฬ๐š—๐š๐š˜๐šœ๐šŽ ๐šŠ ๐š–๐š’ ๐š–๐šŠ๐š—๐š๐šŠ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐š’๐š—๐š๐šŽ๐š—๐š๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐š’๐š›๐š–๐šŽ. ๐™ฝ๐š˜ ๐šœ๐šŽฬ ๐šœ๐š’ ๐š๐šž๐š’ ๐šŠ ๐šž๐š— ๐š‘๐š˜๐šœ๐š ๐šŒ๐š•๐šž๐š‹ ๐š˜ ๐šŠ ๐šŠ๐š๐š˜๐š™๐š๐šŠ๐š› ๐šž๐š— ๐š๐šŠ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šŠ๐š•๐š•๐šŽ๐š“๐šŽ๐š›๐š˜ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š๐š›๐šŠ๐š“๐šŽ ๐š๐šŽ ๐šœ๐š’๐š›๐šŸ๐š’๐šŽ๐š—๐š๐šŠ". Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "๐šž๐š— ๐š๐šœ๐šž๐š—๐š๐šŽ๐š›๐šŽ ๐š๐šŽ ๐š–๐šŠ๐š—๐šž๐šŠ๐š•" (⁄ ⁄>⁄ โ–ฝ⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada. Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (โ”›โ—‰ะ”โ—‰)โ”›ๅฝกโ”ปโ”โ”ป. —¿๐—ฉ๐—ผ๐—น๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐—ถ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ? —๐—ฆ๐—ถ ๐˜€๐—ผ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ป๐—ผ๐˜๐—ฎ, ๐˜€๐›Šฬ (โ—•โ€ฟโ—•)โ™ก โŠนใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ เญจเญงใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ โŠน โ€‹—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua. โ€‹Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello. โ€‹๐—ฃ๐—ต๐—ผ๐˜๐—ผ๐˜€๐—ต๐—ผ๐—ฝ. โ€‹La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración. โ€‹Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo? โ€‹—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente. โ€‹Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo. โ€‹Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más. โ€‹"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..." โ€‹Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento. โ€‹Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa? โ€‹Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    8
    4 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Jsudjd Mine con el pelo pa abajo se parece idolo de kpop
    Jsudjd Mine con el pelo pa abajo se parece idolo de kpop ๐Ÿƒ‍โ™‚๏ธ
    Me enjaja
    Me gusta
    4
    3 comentarios 0 compartidos
  • Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible.

    Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él.

    Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió.

    Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban.

    Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator.
    No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error.

    —…¿Ya terminaste?

    Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
    Como cualquier otro japonés, Mine solía frecuentar lugares así; especialmente en esas noches donde el silencio de su casa se volvía demasiado aburrido. Era un asalto a los sentidos: demasiado ruido, demasiadas luces, demasiado todo. Y, sin embargo, allí estaba, entregado a una emoción genuina mientras se perdía en su juego de ritmo favorito. Llevaba las mangas de la remera arremangadas con descuido y su cabello, habitualmente peinado hacia atrás con rigor, caía ahora sobre su cabeza. Ese simple desorden lo volvía casi irreconocible; le otorgaba un aire más joven y mas accesible. Sus dedos se desplazaban sobre los botones con una precisión mecánica, casi coreográfica. Mientras la pantalla estallaba en colores y patrones frenéticos, el rostro de Mine se iluminaba con el reflejo del monitor. Se movía como un profesional, como si hubiera repetido esa secuencia miles de veces, y quizás así era. No sonreía, pero tampoco cargaba con su habitual ceño fruncido; su expresión era de una calma absoluta, algo dificil de ver en él. Finalmente, la música cesó. Mine dejó escapar un suspiro contenido y observó la pantalla con interés, esperando haber superado su propia marca. Dio un paso atrás para retirarse, y entonces, sucedió. Sintió un contacto inesperado y firme. Unos dedos ajenos sujetaron su barbilla sin previo aviso, obligándolo a alzar el rostro. Lo movieron de un lado a otro, escudriñándolo, como si evaluaran si aquel era realmente EL Mine y no un impostor. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: se tensó al instante, los hombros se endurecieron y sus manos dudaron un segundo eterno entre apartar bruscamente aquel agarre o quedarse congeladas donde estaban. Su mirada, siempre afilada y bajo control, vaciló al verse forzada a una cercanía tan invasiva. Demasiado cerca. Podía percibir el calor de la otra persona, registrar detalles que no se había autorizado a notar. Su ceño se contrajo, pero no con la severidad de siempre; esta vez era una mueca más frágil, teñida de incomodidad. Tragó saliva, un gesto sutil pero delator. No apartó la vista de inmediato, y ese fue su error. —…¿Ya terminaste? Su voz emergió más baja de lo normal, con una aspereza que no nacía de la irritación, sino de algo mucho más profundo, del miedo de haber sido descubierto. Aunque su rigidez lo traicionaba, no hizo el menor ademán de apartar la mano que aún sostenía su barbilla.
    Me gusta
    Me enjaja
    9
    0 turnos 0 maullidos
Ver mรกsโ€ฆ