Llamar al día anterior "digno para recordar" habría sido la más suprema de las ironías, pero no encontraba otra etiqueta para colocarle.
Entre recuerdos que se perdieron para siempre, otras cosas que preferiría olvidar -y que no podría-, y también ciertas cosas, cosas bastante gráficas y "físicas", que debería olvidar, por mera decencia... pero no quería hacerlo. (?)
De más estaba decir que había dormido terriblemente mal, pero el mundo laboral gira con la perpetuidad cruel de una salvaje maquinaria que no espera ni por el más brillante de sus engranes.
En pocas palabras, había que seguir trabajando.
—Esta línea nos debería llevar al centro de la ciudad. De ahí, caminaremos diez minutos y llegamos —explicó para Kazuha el recorrido hasta su trabajo.
Lo cierto era que sería esa la primera vez que usaba el subterráneo. Los portales eran su único medio de transporte, su eficiencia y rapidez siendo incomparables.
Pero no podían -no aún- soltar la enorme bomba informacional que eran sus orígenes aelorianos para Kazuha. El momento tendría que llegar eventualmente, pero, por ahora, viajar como humanos normales sería necesario.
—¿Y tú a qué vas al centro tan temprano? —Preguntó a Veyra Leˑron quien los había acompañado. Parecía milagro el que hubiese despertado antes de las 10:00.
Por casualidad o algún plan, parecía que hacían cosas juntos con más frecuencia que antes. ¿Era raro? No, no tendría por qué serlo. Vivían juntos, ¿no? Hacer cosas juntos, por tanto, debería resultar de lo más normal.
Sin embargo, algo había cambiado. Algo a lo que todavía no podía ponerle nombre, algo dentro de las fibras de esos lazos que lo unía a ellas.
Algo en lo que no podía pensar justo en ese momento, porque el ruido del vagón aproximándose lo sacó de sus pensamientos.
Entre recuerdos que se perdieron para siempre, otras cosas que preferiría olvidar -y que no podría-, y también ciertas cosas, cosas bastante gráficas y "físicas", que debería olvidar, por mera decencia... pero no quería hacerlo. (?)
De más estaba decir que había dormido terriblemente mal, pero el mundo laboral gira con la perpetuidad cruel de una salvaje maquinaria que no espera ni por el más brillante de sus engranes.
En pocas palabras, había que seguir trabajando.
—Esta línea nos debería llevar al centro de la ciudad. De ahí, caminaremos diez minutos y llegamos —explicó para Kazuha el recorrido hasta su trabajo.
Lo cierto era que sería esa la primera vez que usaba el subterráneo. Los portales eran su único medio de transporte, su eficiencia y rapidez siendo incomparables.
Pero no podían -no aún- soltar la enorme bomba informacional que eran sus orígenes aelorianos para Kazuha. El momento tendría que llegar eventualmente, pero, por ahora, viajar como humanos normales sería necesario.
—¿Y tú a qué vas al centro tan temprano? —Preguntó a Veyra Leˑron quien los había acompañado. Parecía milagro el que hubiese despertado antes de las 10:00.
Por casualidad o algún plan, parecía que hacían cosas juntos con más frecuencia que antes. ¿Era raro? No, no tendría por qué serlo. Vivían juntos, ¿no? Hacer cosas juntos, por tanto, debería resultar de lo más normal.
Sin embargo, algo había cambiado. Algo a lo que todavía no podía ponerle nombre, algo dentro de las fibras de esos lazos que lo unía a ellas.
Algo en lo que no podía pensar justo en ese momento, porque el ruido del vagón aproximándose lo sacó de sus pensamientos.
Llamar al día anterior "digno para recordar" habría sido la más suprema de las ironías, pero no encontraba otra etiqueta para colocarle.
Entre recuerdos que se perdieron para siempre, otras cosas que preferiría olvidar -y que no podría-, y también ciertas cosas, cosas bastante gráficas y "físicas", que debería olvidar, por mera decencia... pero no quería hacerlo. (?)
De más estaba decir que había dormido terriblemente mal, pero el mundo laboral gira con la perpetuidad cruel de una salvaje maquinaria que no espera ni por el más brillante de sus engranes.
En pocas palabras, había que seguir trabajando.
—Esta línea nos debería llevar al centro de la ciudad. De ahí, caminaremos diez minutos y llegamos —explicó para [K4zuha] el recorrido hasta su trabajo.
Lo cierto era que sería esa la primera vez que usaba el subterráneo. Los portales eran su único medio de transporte, su eficiencia y rapidez siendo incomparables.
Pero no podían -no aún- soltar la enorme bomba informacional que eran sus orígenes aelorianos para Kazuha. El momento tendría que llegar eventualmente, pero, por ahora, viajar como humanos normales sería necesario.
—¿Y tú a qué vas al centro tan temprano? —Preguntó a [vey.ra] quien los había acompañado. Parecía milagro el que hubiese despertado antes de las 10:00.
Por casualidad o algún plan, parecía que hacían cosas juntos con más frecuencia que antes. ¿Era raro? No, no tendría por qué serlo. Vivían juntos, ¿no? Hacer cosas juntos, por tanto, debería resultar de lo más normal.
Sin embargo, algo había cambiado. Algo a lo que todavía no podía ponerle nombre, algo dentro de las fibras de esos lazos que lo unía a ellas.
Algo en lo que no podía pensar justo en ese momento, porque el ruido del vagón aproximándose lo sacó de sus pensamientos.