• El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo.
    Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar.

    —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia.

    En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo.
    Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche.

    —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones.

    El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro.
    —No tienes collar... —comentó para sí mismo.

    Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza.
    Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente.

    —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato.
    Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine.

    [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito ]]
    El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo. Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar. —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia. En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo. Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche. —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones. El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro. —No tienes collar... —comentó para sí mismo. Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza. Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente. —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato. Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine. [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito 🥺]]
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  • Carmina estaba apoyada en el borde del mostrador de la tienda, la luz de la tarde colándose por la ventana, iluminando apenas su rostro. Afuera, el viento movía las hojas como si quisiera recordarle que todo fluye, excepto su corazón, que parecía estancado en un silencio que no entendía.
    Había conocido a alguien… se llamaba Luca. Tenía una sonrisa fácil y un encanto que parecía genuino. Al principio, Carmina se permitió creer en eso, se permitió sentir esa chispa de emoción que hacía que sus días fueran más ligeros, incluso cuando tenía que ordenar las estanterías de la tienda.

    Pero luego vinieron los mensajes que dejaron de llegar. Primero, largos silencios entre una respuesta y otra. Después, el vacío absoluto. Luca desapareció de su vida sin explicación, y con él se llevó un trozo de su ilusión. Carmina se quedó ahí, con la sensación de que quizás siempre estaba destinada a observar desde la distancia.

    Se dejó caer en la silla detrás del mostrador, con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Su pecho se apretaba y, sin poder contenerlo, una lágrima se deslizó por su mejilla. Luego otra, y otra más, cada una llevando consigo un pedazo de la esperanza que había puesto en Luca, en los demás, en la idea de que el amor podría ser algo simple y cálido.

    Recordó todas las decepciones: los encuentros que prometían más de lo que podían dar, los corazones que se marchaban sin explicación, los abrazos que no llenaban lo que necesitaba. Sus lágrimas cayeron sin ruido, pero con el peso de todo lo no dicho, de todo lo esperado y perdido. Sintió que su corazón estaba siempre un paso detrás de los demás, siempre esperando algo que nunca llegaba.
    Carmina estaba apoyada en el borde del mostrador de la tienda, la luz de la tarde colándose por la ventana, iluminando apenas su rostro. Afuera, el viento movía las hojas como si quisiera recordarle que todo fluye, excepto su corazón, que parecía estancado en un silencio que no entendía. Había conocido a alguien… se llamaba Luca. Tenía una sonrisa fácil y un encanto que parecía genuino. Al principio, Carmina se permitió creer en eso, se permitió sentir esa chispa de emoción que hacía que sus días fueran más ligeros, incluso cuando tenía que ordenar las estanterías de la tienda. Pero luego vinieron los mensajes que dejaron de llegar. Primero, largos silencios entre una respuesta y otra. Después, el vacío absoluto. Luca desapareció de su vida sin explicación, y con él se llevó un trozo de su ilusión. Carmina se quedó ahí, con la sensación de que quizás siempre estaba destinada a observar desde la distancia. Se dejó caer en la silla detrás del mostrador, con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Su pecho se apretaba y, sin poder contenerlo, una lágrima se deslizó por su mejilla. Luego otra, y otra más, cada una llevando consigo un pedazo de la esperanza que había puesto en Luca, en los demás, en la idea de que el amor podría ser algo simple y cálido. Recordó todas las decepciones: los encuentros que prometían más de lo que podían dar, los corazones que se marchaban sin explicación, los abrazos que no llenaban lo que necesitaba. Sus lágrimas cayeron sin ruido, pero con el peso de todo lo no dicho, de todo lo esperado y perdido. Sintió que su corazón estaba siempre un paso detrás de los demás, siempre esperando algo que nunca llegaba.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Lo que se oculta en la oscuridad.****
    (Cuarta Edad)

    El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo…
    aunque sus dueños jamás volverían a moverse.

    Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada.

    Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería.

    Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era.

    No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai.

    Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo.

    Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades.
    Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros.

    Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel.

    Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas.

    A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva.

    Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba.

    -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.-

    La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más...

    Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    ****Lo que se oculta en la oscuridad.**** (Cuarta Edad) El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo… aunque sus dueños jamás volverían a moverse. Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada. Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería. Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era. No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai. Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo. Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades. Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros. Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel. Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas. A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva. Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba. -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.- La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más... Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
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  • El sudor corriendo por su frente y su forma entrecortada de respirar solo eran signos del cansancio ya presente en la joven. Ya estaba casi al final de su rutina, por lo que era de esperar que su estado no estuviera al cien por ciento.

    Y, aunque normalmente entrenaba sola, esta vez optó por algo de compañía, solo para variar.

    —Entonces… ¿vienes a terminar la última serie o te dejarás ganar por una chica? —decía en tono burlesco mientras miraba de reojo a su acompañante.
    El sudor corriendo por su frente y su forma entrecortada de respirar solo eran signos del cansancio ya presente en la joven. Ya estaba casi al final de su rutina, por lo que era de esperar que su estado no estuviera al cien por ciento. Y, aunque normalmente entrenaba sola, esta vez optó por algo de compañía, solo para variar. —Entonces… ¿vienes a terminar la última serie o te dejarás ganar por una chica? —decía en tono burlesco mientras miraba de reojo a su acompañante.
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  • A veces, el mejor plan es no tener plan. Solo dejarse llevar y ver qué pasa. O al menos eso intento...


    En algún lugar entre la duda y la certeza (pero siempre con buena música).
    A veces, el mejor plan es no tener plan. Solo dejarse llevar y ver qué pasa. O al menos eso intento... 😉 📍 En algún lugar entre la duda y la certeza (pero siempre con buena música).
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  • 𝙰 𝚕𝚘𝚜𝚝 𝚋𝚞𝚕𝚕𝚎𝚝: "Бизнес".
    Fandom Mafia
    Categoría Drama
    Durante años, desde una edad temprana había tomado control de la mayor parte de San Petersburgo, dominando el mercado negro y fomentando las apuestas mediante los juegos de azar. Algo que le entretenía bastante. Poco a poco fue haciéndose del control de la ciudad desde las sombras, actuando con sigilo y en el casi completo anonimato mientras dejaba que otros grupos, otras familias se mataran entre sí para tomar el control por la fuerza. Pero él, se acopló de manera inteligente a través del soborno, la manipulación y el ofrecimiento de favores que sin duda más tarde cobraría. Había construido algo propio, sin embargo, el mundo cambia.

    Ahora, tras varios eventos que involucran la lucha de territorio, el orden mundial y riñas familiares, hasta hace poco le llegó una notificación que era a hijo de Di Vincenzo, un Capo de la mafia italiana que se dedicó a no solo construir un imperio, sino a dejar vástagos alrededor del mundo. El muy hijo de perra sabía lo que tenía, no solo financieramente…y fue entonces que un día una de sus hermanas le reveló su árbol familiar. Ahora, el caos en su vida no paraba de crecer, y eso tan solo hacía crecer su molestia, pues todo se le estaba saliendo de las manos.

    Durante un encargo para visitar Corea del Sur su ausencia en Rusia comenzaba a prolongarse más de lo programado. Tras su visita en Corea fue hasta Italia para la reunión familiar. No podía postergarlo más, tenía que volver o los demás notarían su ausencia. No acostumbraba a que fuese por mucho tiempo.

    Finalmente volvió y los informantes que tenía le comentaron sobre un nuevo Capo de la Bratva… Y cuando el cambio de líderes se daba, siempre había caos. Tenía que poner orden antes de que su grupo desapareciera. Y para eso, tenía que reunirse con la mesa para poder hacer acto de presencia y lidiar con ello. Mejor dicho, negociar su existencia, aunque podía suponer diversos resultados de aquella plática.

    En esta ocasión llevó únicamente a su mano derecha Dimitri, quien había sido su amigo desde la infancia, aunque mayor que él, pero siempre apoyando cada decisión que tomaba. Lo que la mafia italiana denominaba Consigliere. Ambos fueron guiados hacia la oficina donde al parecer los atenderían para comenzar con la charla. Tenía la esperanza de que el nuevo líder fuese alguien razonable para aceptar las propuestas que traían consigo para poder acordar un aumento significativo en ambas partes.

    Mαrαl Roмαɴov
    Durante años, desde una edad temprana había tomado control de la mayor parte de San Petersburgo, dominando el mercado negro y fomentando las apuestas mediante los juegos de azar. Algo que le entretenía bastante. Poco a poco fue haciéndose del control de la ciudad desde las sombras, actuando con sigilo y en el casi completo anonimato mientras dejaba que otros grupos, otras familias se mataran entre sí para tomar el control por la fuerza. Pero él, se acopló de manera inteligente a través del soborno, la manipulación y el ofrecimiento de favores que sin duda más tarde cobraría. Había construido algo propio, sin embargo, el mundo cambia. Ahora, tras varios eventos que involucran la lucha de territorio, el orden mundial y riñas familiares, hasta hace poco le llegó una notificación que era a hijo de Di Vincenzo, un Capo de la mafia italiana que se dedicó a no solo construir un imperio, sino a dejar vástagos alrededor del mundo. El muy hijo de perra sabía lo que tenía, no solo financieramente…y fue entonces que un día una de sus hermanas le reveló su árbol familiar. Ahora, el caos en su vida no paraba de crecer, y eso tan solo hacía crecer su molestia, pues todo se le estaba saliendo de las manos. Durante un encargo para visitar Corea del Sur su ausencia en Rusia comenzaba a prolongarse más de lo programado. Tras su visita en Corea fue hasta Italia para la reunión familiar. No podía postergarlo más, tenía que volver o los demás notarían su ausencia. No acostumbraba a que fuese por mucho tiempo. Finalmente volvió y los informantes que tenía le comentaron sobre un nuevo Capo de la Bratva… Y cuando el cambio de líderes se daba, siempre había caos. Tenía que poner orden antes de que su grupo desapareciera. Y para eso, tenía que reunirse con la mesa para poder hacer acto de presencia y lidiar con ello. Mejor dicho, negociar su existencia, aunque podía suponer diversos resultados de aquella plática. En esta ocasión llevó únicamente a su mano derecha Dimitri, quien había sido su amigo desde la infancia, aunque mayor que él, pero siempre apoyando cada decisión que tomaba. Lo que la mafia italiana denominaba Consigliere. Ambos fueron guiados hacia la oficina donde al parecer los atenderían para comenzar con la charla. Tenía la esperanza de que el nuevo líder fuese alguien razonable para aceptar las propuestas que traían consigo para poder acordar un aumento significativo en ambas partes. [Maral_Romanov]
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  • *Al verlo allí, tan deliciosamente despreocupado y vulnerable, me deslicé a sus espaldas. Lo rodeé con mis brazos, atrapándolo en un abrazo que mezclaba la ternura más pura con el hambre de un depredador.*

    —Debo decir, Alastor... que el cabello suelto te da un aire peligrosamente tentador —susurré a su oído—. Ahora, dime: ¿me darás tu tiempo por voluntad propia? ¿O tendré que cazarte como el gato que no piensa dejar escapar a su presa?"



    || — gracias ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒ te quedó increíble lo guardaré en mis favoritos —
    *Al verlo allí, tan deliciosamente despreocupado y vulnerable, me deslicé a sus espaldas. Lo rodeé con mis brazos, atrapándolo en un abrazo que mezclaba la ternura más pura con el hambre de un depredador.* —Debo decir, Alastor... que el cabello suelto te da un aire peligrosamente tentador —susurré a su oído—. Ahora, dime: ¿me darás tu tiempo por voluntad propia? ¿O tendré que cazarte como el gato que no piensa dejar escapar a su presa?" || — gracias [Alastor_rabbit] te quedó increíble lo guardaré en mis favoritos —
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  • -Logan tenia poco tiempo de haber regresado ah su universo de origen. Unos dias al menos pero claro la felicidad no pudo durarle mucho. Estaban desayunando el y Loona asta que escucharon disparos en la parte inferior de su departamento algo extraño penso Loona. Algo Normal para Logan, pero entre esos disparos habia voces que reconocia eran esos cientificos otra vez. Rapidamente tomo sus armas y le ordeno a Loona
    Y su acompañante que se escondieran dandole un arma a cada uno para asi equiparse con un machete y una pistola solamente ademas de algunos cargadores. No portaba su mascara ya que creyo que no la nesecitaria más. Que equivocado estaba-

    Quedense aqui...no salgan...

    -mencionaba antes de salir por la puerta principal. Se escuchaba el elevador de el edificio subiendo ademas de diferentes pasos en las escaleras. Armados asta los dientes al ver la chamarra de logan lo identidicaron ademas de por sus visores con reconocimiento facial, Logan comenzo a disparar a algunos hombres dando en la cabeza perfectamente para despues entrar a un departamento tomando covertura -

    - esperaba a que se asecaran y al aserlo tomo el cañon de el arma de uno de ellos seguido de bajarlo y disparar con su arma en el cuello enemigo y despues a la pierna de otros dos hombres, le hacia un derribe al hombre que tenia enfrente para despues disparar a la cabeza de los hombres con disparos en las piernas. Despues volvía a tomar covertura. Las balas llovian como gotas de agua pesadas, se escuchaba como pasaban serca de el y su covertura golpeando la pared de vez en cuando -

    -Al escuchar que recargaban salio de su luhar para asi disparar a sus abdomenes luego sus cabezas seguido de hacer una recarga tactica lanzando el cargador eh introduciendo el nuevo para despues jalar la corredera ligeramente hacia atras comprobando su munición para despues dejarla ir hacia enfrente . . . Pasarian una hora de lucha entre disparos y golpes en los que mato a 200 hombres. Habia uno en especial que recordaba con mucho odio, era el que lo aparto de su hermana-

    -lo miraba enfundando su arma para asi sacar su machete, el hombre suplicaba y rogaba que lo perdonara. Pero Logan no decia ni una palabra, se escucharon pasos detras de el pero sabia quienes eran-

    Fue el...el me aparto de ti

    -dise para despues elevar su brazo y encajar el machete en su cabeza repetidas veces asta que la cabeza de el hombre quedo irreconocible. Hecha pedazos-

    Seguiran viniendo...pero se les agotaran los recursos...se pelearan entre ellos... y al fin de cuentas...acabe con ellos

    -dise elevando el machete mirando la sangre en su rostro y la hoja de el machete-
    -Logan tenia poco tiempo de haber regresado ah su universo de origen. Unos dias al menos pero claro la felicidad no pudo durarle mucho. Estaban desayunando el y Loona asta que escucharon disparos en la parte inferior de su departamento algo extraño penso Loona. Algo Normal para Logan, pero entre esos disparos habia voces que reconocia eran esos cientificos otra vez. Rapidamente tomo sus armas y le ordeno a Loona Y su acompañante que se escondieran dandole un arma a cada uno para asi equiparse con un machete y una pistola solamente ademas de algunos cargadores. No portaba su mascara ya que creyo que no la nesecitaria más. Que equivocado estaba- Quedense aqui...no salgan... -mencionaba antes de salir por la puerta principal. Se escuchaba el elevador de el edificio subiendo ademas de diferentes pasos en las escaleras. Armados asta los dientes al ver la chamarra de logan lo identidicaron ademas de por sus visores con reconocimiento facial, Logan comenzo a disparar a algunos hombres dando en la cabeza perfectamente para despues entrar a un departamento tomando covertura - - esperaba a que se asecaran y al aserlo tomo el cañon de el arma de uno de ellos seguido de bajarlo y disparar con su arma en el cuello enemigo y despues a la pierna de otros dos hombres, le hacia un derribe al hombre que tenia enfrente para despues disparar a la cabeza de los hombres con disparos en las piernas. Despues volvía a tomar covertura. Las balas llovian como gotas de agua pesadas, se escuchaba como pasaban serca de el y su covertura golpeando la pared de vez en cuando - -Al escuchar que recargaban salio de su luhar para asi disparar a sus abdomenes luego sus cabezas seguido de hacer una recarga tactica lanzando el cargador eh introduciendo el nuevo para despues jalar la corredera ligeramente hacia atras comprobando su munición para despues dejarla ir hacia enfrente . . . Pasarian una hora de lucha entre disparos y golpes en los que mato a 200 hombres. Habia uno en especial que recordaba con mucho odio, era el que lo aparto de su hermana- -lo miraba enfundando su arma para asi sacar su machete, el hombre suplicaba y rogaba que lo perdonara. Pero Logan no decia ni una palabra, se escucharon pasos detras de el pero sabia quienes eran- Fue el...el me aparto de ti -dise para despues elevar su brazo y encajar el machete en su cabeza repetidas veces asta que la cabeza de el hombre quedo irreconocible. Hecha pedazos- Seguiran viniendo...pero se les agotaran los recursos...se pelearan entre ellos... y al fin de cuentas...acabe con ellos -dise elevando el machete mirando la sangre en su rostro y la hoja de el machete-
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  • Nunca supimos con seguridad quiénes eran los sagrados, ni siquiera nos dimos cuenta de que vivían entre nosotros. No fue hasta que se mostraron ante los ojos como algo extraordinario. Fue a partir de entonces que comenzamos a venerarlos, aunque volvían a esconderse entre los mortales. No los distinguíamos entre nosotros, pero ya sabíamos que existían como dioses encarnados.

    Era nueve sagrados, y a cada uno se le veneró por cada uno de los conceptos que representaban en su forma terrenal: La Guardiana del Umbral era la patrona del cambio, de la transición y de los secretos; El Forjador de Cadenas era nuestro patrón de las leyes, de los juramentos y del orden; la Cantora de las Raíces no tardó en ser venerada como patrona de la familia, la comunidad y la naturaleza; el impredecible Bailarín del Abismo se convirtió en el patrón de la inspiración, la pasión y la rebeldía, siendo el favorito de los artistas y los revolucionarios; la Tejedora de Soles fue adorada como patrona del honor, el sacrificio y el vigor, siendo la preferida de los guerreros; el Cazador de Ecos fue venerado como patrón de la verdad, la memoria y la ciencia; la Sonriente sin Rostro fue quizás la más inquietante, a día de hoy es venerada como patrona del vacío, el olvido y la paz, y sus fieles son afligidos que buscan dejar atrás el dolor; el Navegante de las Brumas representa la tirada de los dados, el azar y la apuesta que se juega todo, patrón de los jugadores, los marinos y los aventureros; y por último el Alquimista Retorcido, patrón de los alquimistas, señor del renacimiento, la degradacion y la transformación.

    Su influencia, sus órdenes, moldearon el mundo, lo cambiaron dramáticamente, durante siglos hemos visto nacer y caer naciones. Hoy cinco de ellas son las que siguen en pie, pero la veneración de los nueve sagrados aún prevalece, y se dice que aún ahora siguen caminando entre los mortales.

    A día de hoy hemos visto un siglo entero de guerras y un siglo de relativa paz. Las canciones de los bardos ya no se escuchan junto al rasgueo de las cuerdas de un laúd. El crepitar del fuego se ha reemplazado por el chasquido de las teclas en un teclado, los códices se almacenan cada vez menos en grandes tomos y más en ordenadores.

    La magia antigua y la tecnología ahora caminan a la par, pero los sagrados aún caminan, las viejas razas coexisten como pueden en éste mundo y las viejas tradiciones se rehúsan a morir en éste mundo indistinguible. Grandes cambios se ven en el horizonte. Ya es un milagro que la paz durase un siglo, pero la generosidad del destino no es eterna…
    Nunca supimos con seguridad quiénes eran los sagrados, ni siquiera nos dimos cuenta de que vivían entre nosotros. No fue hasta que se mostraron ante los ojos como algo extraordinario. Fue a partir de entonces que comenzamos a venerarlos, aunque volvían a esconderse entre los mortales. No los distinguíamos entre nosotros, pero ya sabíamos que existían como dioses encarnados. Era nueve sagrados, y a cada uno se le veneró por cada uno de los conceptos que representaban en su forma terrenal: La Guardiana del Umbral era la patrona del cambio, de la transición y de los secretos; El Forjador de Cadenas era nuestro patrón de las leyes, de los juramentos y del orden; la Cantora de las Raíces no tardó en ser venerada como patrona de la familia, la comunidad y la naturaleza; el impredecible Bailarín del Abismo se convirtió en el patrón de la inspiración, la pasión y la rebeldía, siendo el favorito de los artistas y los revolucionarios; la Tejedora de Soles fue adorada como patrona del honor, el sacrificio y el vigor, siendo la preferida de los guerreros; el Cazador de Ecos fue venerado como patrón de la verdad, la memoria y la ciencia; la Sonriente sin Rostro fue quizás la más inquietante, a día de hoy es venerada como patrona del vacío, el olvido y la paz, y sus fieles son afligidos que buscan dejar atrás el dolor; el Navegante de las Brumas representa la tirada de los dados, el azar y la apuesta que se juega todo, patrón de los jugadores, los marinos y los aventureros; y por último el Alquimista Retorcido, patrón de los alquimistas, señor del renacimiento, la degradacion y la transformación. Su influencia, sus órdenes, moldearon el mundo, lo cambiaron dramáticamente, durante siglos hemos visto nacer y caer naciones. Hoy cinco de ellas son las que siguen en pie, pero la veneración de los nueve sagrados aún prevalece, y se dice que aún ahora siguen caminando entre los mortales. A día de hoy hemos visto un siglo entero de guerras y un siglo de relativa paz. Las canciones de los bardos ya no se escuchan junto al rasgueo de las cuerdas de un laúd. El crepitar del fuego se ha reemplazado por el chasquido de las teclas en un teclado, los códices se almacenan cada vez menos en grandes tomos y más en ordenadores. La magia antigua y la tecnología ahora caminan a la par, pero los sagrados aún caminan, las viejas razas coexisten como pueden en éste mundo y las viejas tradiciones se rehúsan a morir en éste mundo indistinguible. Grandes cambios se ven en el horizonte. Ya es un milagro que la paz durase un siglo, pero la generosidad del destino no es eterna…
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  • —Fue un bonito día.
    Terminé el turno temprano, jugué con Blanche un rato, me compré un helado y no se me cayó y te fui a dejar flores. No te gustaban, pero son mis favoritas.
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