• Hey there babe....
    Categoría Fantasía
    La fría oscuridad envolvía todo. Un vacío que no era vacío, sino una presencia constante de algo que solía ser, algo que había sido desterrado para existir entre los cristales diminutos que danzaban en la corriente del alma de D.E.X.A

    Irys, aunque fragmentada y dispersa, aún era consciente de sí misma, de su existencia reducida a un estado tan frágil y sutil que las fronteras entre el ser y la nada se difuminaban.

    El sonido monótono de alguna máquina de Hyperion la sacó del trance. Un suspiro silente recorrió el éter, un eco que fue más pensamiento que acción. "D.e.x.a"

    El nombre resonaba en su mente, como un faro en la tormenta de su propia disolución opacando el sonido de la batalla lejana entre Aikaterina y Dana que vibraba en las paredes de su prisión etérea. Estaban luchando por ella, por la idea de ella, por devolverla a su forma tangible.

    Pero Irys ya no era una forma. Ella era algo más, algo que solo podía existir en la mente del cyborg quién también peleaba una nueva batalla entre ls vida.

    Irys se habia reducido a ser unos fragmentos de luz y energía atrapados en las fibras de su ser, entrelazados con sus pensamientos, sus miedos, sus deseos.

    "¿Sabes que puedo escucharte, cierto, Dex? He decidido que te diré así hasta que por fin me digas tu nombre..."

    Era un susurro que atravesaba la barrera de la conciencia, un puente entre los dos mundos. Irys sentía la tensión de su alma conectándose con la de él, las huellas de sus emociones fluyendo a través de ella, como una corriente eléctrica que le recordaba su humanidad.

    "¿Quieres escapar conmigo de nuevo?" La voz de D.e.x.a había llegado a ella en medio del caos, como una promesa susurrada entre la guerra y la desolación. Pero en su interior, Irys sabía que aún había un peligro, un velo que se debía mantener intacto. No podía ser encontrada. No aún.

    "Debes guardar el secreto..." Irys pensó, su esencia bañada en la desesperación de un amor imposible. "No debes dejar que nadie sepa que estoy aquí que estoy contigo. La verdad de mi existencia debe permanecer oculta hasta que encuentre una forma de regresar a ti."

    Y aunque sus palabras eran solo pensamientos, sabia que él podia escucharlas con claridad. Sabía que la batalla que se libraba fuera de ellos era peligrosa, pero aún más lo era el destino de Irys, un destino que, ahora, dependía por completo de él.

    Mientras el sonido de las peleas lejanas aumentaba, Irys se desvaneció de nuevo en la quietud, sus cristales brillando tenuemente en el fondo del alma de Dexa.

    Sabía que el tiempo estaba en su contra, pero también sentía el peso de su amor, tan cercano, tan profundo, que podía sostenerla, incluso en su forma más etérea.
    La fría oscuridad envolvía todo. Un vacío que no era vacío, sino una presencia constante de algo que solía ser, algo que había sido desterrado para existir entre los cristales diminutos que danzaban en la corriente del alma de D.E.X.A Irys, aunque fragmentada y dispersa, aún era consciente de sí misma, de su existencia reducida a un estado tan frágil y sutil que las fronteras entre el ser y la nada se difuminaban. El sonido monótono de alguna máquina de Hyperion la sacó del trance. Un suspiro silente recorrió el éter, un eco que fue más pensamiento que acción. "D.e.x.a" El nombre resonaba en su mente, como un faro en la tormenta de su propia disolución opacando el sonido de la batalla lejana entre Aikaterina y Dana que vibraba en las paredes de su prisión etérea. Estaban luchando por ella, por la idea de ella, por devolverla a su forma tangible. Pero Irys ya no era una forma. Ella era algo más, algo que solo podía existir en la mente del cyborg quién también peleaba una nueva batalla entre ls vida. Irys se habia reducido a ser unos fragmentos de luz y energía atrapados en las fibras de su ser, entrelazados con sus pensamientos, sus miedos, sus deseos. "¿Sabes que puedo escucharte, cierto, Dex? He decidido que te diré así hasta que por fin me digas tu nombre..." Era un susurro que atravesaba la barrera de la conciencia, un puente entre los dos mundos. Irys sentía la tensión de su alma conectándose con la de él, las huellas de sus emociones fluyendo a través de ella, como una corriente eléctrica que le recordaba su humanidad. "¿Quieres escapar conmigo de nuevo?" La voz de D.e.x.a había llegado a ella en medio del caos, como una promesa susurrada entre la guerra y la desolación. Pero en su interior, Irys sabía que aún había un peligro, un velo que se debía mantener intacto. No podía ser encontrada. No aún. "Debes guardar el secreto..." Irys pensó, su esencia bañada en la desesperación de un amor imposible. "No debes dejar que nadie sepa que estoy aquí que estoy contigo. La verdad de mi existencia debe permanecer oculta hasta que encuentre una forma de regresar a ti." Y aunque sus palabras eran solo pensamientos, sabia que él podia escucharlas con claridad. Sabía que la batalla que se libraba fuera de ellos era peligrosa, pero aún más lo era el destino de Irys, un destino que, ahora, dependía por completo de él. Mientras el sonido de las peleas lejanas aumentaba, Irys se desvaneció de nuevo en la quietud, sus cristales brillando tenuemente en el fondo del alma de Dexa. Sabía que el tiempo estaba en su contra, pero también sentía el peso de su amor, tan cercano, tan profundo, que podía sostenerla, incluso en su forma más etérea.
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  • Había pasado gran parte de la tarde mirando lo que sucedía en la plaza central sentada en la escalera, seguía confundida y ese malestar en su cuerpo no la dejaba en paz, quería hacer algo para dejar de sentirse mal, la matanza de la escuela del otro día habría bastado para que estuviera tranquila un par de días o quizá más, sin embargo, los eventos recientes la tenían alterada y necesitaba encontrar una forma de liberarse de esos sentimientos. Masacrar un pueblo chiquito empezaba a sonar a una excelente idea.
    Había pasado gran parte de la tarde mirando lo que sucedía en la plaza central sentada en la escalera, seguía confundida y ese malestar en su cuerpo no la dejaba en paz, quería hacer algo para dejar de sentirse mal, la matanza de la escuela del otro día habría bastado para que estuviera tranquila un par de días o quizá más, sin embargo, los eventos recientes la tenían alterada y necesitaba encontrar una forma de liberarse de esos sentimientos. Masacrar un pueblo chiquito empezaba a sonar a una excelente idea.
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  • Perdóname... alastor...por no estar cuando más me necesitas te ....soy ..un pésimo esposo ..tal vez....debería dejarte..no te merezco....
    Perdóname... alastor...por no estar cuando más me necesitas te ....soy ..un pésimo esposo ..tal vez....debería dejarte..no te merezco....
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  • Encuentros
    Fandom Mentes Criminales
    Categoría Drama
    "Los reencuentros son la prueba de que las almas que están destinadas a cruzarse, siempre encuentran el camino de regreso"

    -> starter con Jack Tessaro

    Con el paso de las semanas, el aniversario de los padres de Angie se acercó inexorablemente. Dentro de los Brooks se había creado una tradición que seguían todos los años; reunirse familiares y amigos en memoria de ellos. No era una reunión triste, más bien una velada en la que disfrutar de la compañía unos de otros.

    No sería el primer año que Jack era invitado a esa reunión, pero nunca apareció. Y lo cierto era que Angie no estaba por la labor de hacer sentir a su pareja que tenía la obligación de ir. Por lo que Angie solo dejó caer la invitación sin presiones un par de semanas antes, dándole tiempo a Jack de tomarse ese fin de semana junto a ella.

    Obviamente, Angie había presentado una solicitud para librar ese fin de semana por motivos personales. La cual fue aceptada.

    Según se iban acercando los días, el humor de la joven fue variando. Intentaba ser la chica de siempre, y estar de buen humor, pero los recuerdos venían prácticamente cada noche para tirar por el suelo todos sus intentos de estar de buen humor. Terminando por perder la partida en más de una ocasión, y mostrarse irascible, apática, callada o simplemente mostraba sonrisas que escondían la tristeza que sentía.

    Un par de noches antes de la reunión familiar, Angie se despertó a las tantas de la noche a causa de una pesadilla. Como había estado haciendo en las últimas ocasiones, se levantó para prepararse un cacao caliente y así intentar calmar su angustia.

    – No, Willow, quédate con papá durmiendo… –

    Intentó hacer el mínimo ruido posible para no despertar a Jack cuando cogió un vaso del lavaplatos en el que calentar la leche en la que echaría el cacao en polvo. Una vez que terminó, y con la taza entre sus manos, se sentó en el sofá tras tomar uno de los álbumes familiares.

    Escuchó unos pasos que la sobresaltaron. Se giró para ver a un Jack adormilado, y que se echaba el pelo hacía atrás. Le dedicó una suave media sonrisa de disculpa por si le había despertado.

    – Lo siento… – se disculpó, y levantó dejando su taza sobre la mesa auxiliar del comedor – ¿Quieres una taza de chocolate? – preguntó, y ante la respuesta de Jack, de ir él a prepararse la taza, ella le detuvo con la mano en alto en un simple gesto – No, no,... ya voy yo… Toma el gesto como una disculpa por ser la novia más borde de la faz de la tierra… – dijo, haciendo referencia a sus cortantes respuestas a lo largo del día pasado.

    Le preparó el chocolate a Jack, que ya estaba sentado en el sofá con el álbum que había dejado la joven, y se lo entregó a su chico en cuanto terminó de prepararlo, reuniéndose con él.

    – Toma mi ofrenda de paz… Te prometo que dejaré mis malos humos bien guardados… – prometió, y se sentó junto a él apoyando su cabeza en el hombro de Jack para poder ver juntos las fotos.

    Una de las primeras fotos eran los padres de Angie posando para la fiesta de graduación.

    – Uyyy, qué guapos estaban… Y juraría que esa fue la noche de mi creación… – dijo Angie con una suave risa, comentando la foto.

    La siguiente foto a los padres de Angie, era una grupal en la que también aparecía Jack.

    – Debo de quejarme formalmente por mi generación… Qué guapos estaban todos. Sé sincero, esa noche te ligaste a todas las chicas, y decidiste que ese sería tu look oficial… creando así la duda de si el traje se hizo para Jack, o Jack se hizo para el traje – dijo en broma a medias – vivan los trajes de raya diplomática –

    Siguieron pasando las fotos lentamente, comentando algunos detalles de ellas. Jack añadió historias y datos que Angie desconocía, y la propia Angie le habló de algunos detalles que parecía que Jack tampoco conocía.

    – Y sí, esta es la prueba de que intenté aprender a tocar guitarra. Tenía más posibilidades de aprender a cazar moscas con palillos a lo Jackie Chan que tocar cuatro notas seguidas… – comentó bromeando sobre su falta de talento con respecto a los instrumentos musicales – y como te iba diciendo antes, creo que debería estar por aquí mi foto postureo tocando el piano… – siguió diciendo – sí, aquí está… – dijo extrañada al faltar una foto suya de su primera graduación – vaya… He perdido mi foto de mi primera graduación… –.

    Cuando terminaron de ver las fotos, Angie se levantó para recoger las tazas de los chocolates y llevarlos a la pila. Se giró encontrando a Jack de frente y le dedicó una suave sonrisa, terminando por colocar sus brazos alrededor de los hombros masculinos.

    – En unas horas vas a estar muerto de sueño por mi culpa… – admitió, seguidamente se elevó sobre los dedos de sus pies para poder llegar a la altura de Jack y dejar un beso en los labios masculinos – y no es demasiado justo… Siento cómo me estoy portando contigo estos días… Y no quiero ser la novia pesada que te obliga a algo que no te apetece, y eres libre de decir que no, pero… quiero que vengas. Todos quieren que vengas… Lo que quiero decir es que eres más que bienvenido… Además, va a estar muy bien. Seréis un grupo de cuarentones recordando viejos tiempos con música de fondo… Cocinará Lana su plato estrella, Luke hará sus habituales bromas, Jeremy nos hará de dj, y yo disfrutaré de ver cómo todavía os creéis jóvenes… después, llegará el momento de Lana y su interrogatorio… - esbozó una amplia y fingida sonrisa antes de concluir - creo que, al final, voy a ser yo la que me baje del barco -.

    – Lo más aburrido será pasar por el cementerio a dejar el ramo de flores… Además, creo que tu mejor amigo se merece una explicación de por qué te llevas a la cama a su hija sin ni siquiera un anillo en el dedo… - bromeó.

    Dos días después, tras pasar prácticamente una semana encerrados en las oficinas del FBI entre papeles, y ayudando a otras comisarías con sus respectivos casos al pasar los miembros el perfil a modo de guía, el fin de semana se dejaba ver.

    – Pues, creo que tengo ya lista la maleta… – le comentó Angie a Jack, terminando por cerrar una pequeña maleta de mano con una muda por si era necesario. – Voy a ponerle agua fresca a mi niña, y una latita… – dijo, acariciando a Willow que se dedicaba a llamar su atención entre ronroneos – sí… de salmón… –.

    Tras dejar todo listo para la gata, regresó a la habitación junto a Jack. Se cambió de ropa poniéndose el pijama esperando a su pareja bajo las sábanas – Estoy agotada… por suerte, esta semana nos hemos librado del jet lag y las chicas quieren quedar la próxima semana para salir, y… ¿Sabes quién se va a emborrachar? – preguntó sin esperar una respuesta realmente - ¡Sí! Yo. – se movió en la cama para apartar las sábanas para Jack cuando fue a meterse – La verdad es que luego, seguramente, sea una buena chica y solo me tome un par de copas… o puede que nos juntemos todos, como la última vez –. se volvió a tumbar en la cama, girándose para Jack. Tener una conversación trivial por la noche, antes de dormir, la ayudaba a mantener a raya sus pensamientos, sus sentimientos, y las pesadillas. Además, era el momento de ambos, de conectar lejos del trabajo. Solo ellos, y conversaciones banales.
    "Los reencuentros son la prueba de que las almas que están destinadas a cruzarse, siempre encuentran el camino de regreso" -> starter con [NotAMindRcader] Con el paso de las semanas, el aniversario de los padres de Angie se acercó inexorablemente. Dentro de los Brooks se había creado una tradición que seguían todos los años; reunirse familiares y amigos en memoria de ellos. No era una reunión triste, más bien una velada en la que disfrutar de la compañía unos de otros. No sería el primer año que Jack era invitado a esa reunión, pero nunca apareció. Y lo cierto era que Angie no estaba por la labor de hacer sentir a su pareja que tenía la obligación de ir. Por lo que Angie solo dejó caer la invitación sin presiones un par de semanas antes, dándole tiempo a Jack de tomarse ese fin de semana junto a ella. Obviamente, Angie había presentado una solicitud para librar ese fin de semana por motivos personales. La cual fue aceptada. Según se iban acercando los días, el humor de la joven fue variando. Intentaba ser la chica de siempre, y estar de buen humor, pero los recuerdos venían prácticamente cada noche para tirar por el suelo todos sus intentos de estar de buen humor. Terminando por perder la partida en más de una ocasión, y mostrarse irascible, apática, callada o simplemente mostraba sonrisas que escondían la tristeza que sentía. Un par de noches antes de la reunión familiar, Angie se despertó a las tantas de la noche a causa de una pesadilla. Como había estado haciendo en las últimas ocasiones, se levantó para prepararse un cacao caliente y así intentar calmar su angustia. – No, Willow, quédate con papá durmiendo… – Intentó hacer el mínimo ruido posible para no despertar a Jack cuando cogió un vaso del lavaplatos en el que calentar la leche en la que echaría el cacao en polvo. Una vez que terminó, y con la taza entre sus manos, se sentó en el sofá tras tomar uno de los álbumes familiares. Escuchó unos pasos que la sobresaltaron. Se giró para ver a un Jack adormilado, y que se echaba el pelo hacía atrás. Le dedicó una suave media sonrisa de disculpa por si le había despertado. – Lo siento… – se disculpó, y levantó dejando su taza sobre la mesa auxiliar del comedor – ¿Quieres una taza de chocolate? – preguntó, y ante la respuesta de Jack, de ir él a prepararse la taza, ella le detuvo con la mano en alto en un simple gesto – No, no,... ya voy yo… Toma el gesto como una disculpa por ser la novia más borde de la faz de la tierra… – dijo, haciendo referencia a sus cortantes respuestas a lo largo del día pasado. Le preparó el chocolate a Jack, que ya estaba sentado en el sofá con el álbum que había dejado la joven, y se lo entregó a su chico en cuanto terminó de prepararlo, reuniéndose con él. – Toma mi ofrenda de paz… Te prometo que dejaré mis malos humos bien guardados… – prometió, y se sentó junto a él apoyando su cabeza en el hombro de Jack para poder ver juntos las fotos. Una de las primeras fotos eran los padres de Angie posando para la fiesta de graduación. – Uyyy, qué guapos estaban… Y juraría que esa fue la noche de mi creación… – dijo Angie con una suave risa, comentando la foto. La siguiente foto a los padres de Angie, era una grupal en la que también aparecía Jack. – Debo de quejarme formalmente por mi generación… Qué guapos estaban todos. Sé sincero, esa noche te ligaste a todas las chicas, y decidiste que ese sería tu look oficial… creando así la duda de si el traje se hizo para Jack, o Jack se hizo para el traje – dijo en broma a medias – vivan los trajes de raya diplomática – Siguieron pasando las fotos lentamente, comentando algunos detalles de ellas. Jack añadió historias y datos que Angie desconocía, y la propia Angie le habló de algunos detalles que parecía que Jack tampoco conocía. – Y sí, esta es la prueba de que intenté aprender a tocar guitarra. Tenía más posibilidades de aprender a cazar moscas con palillos a lo Jackie Chan que tocar cuatro notas seguidas… – comentó bromeando sobre su falta de talento con respecto a los instrumentos musicales – y como te iba diciendo antes, creo que debería estar por aquí mi foto postureo tocando el piano… – siguió diciendo – sí, aquí está… – dijo extrañada al faltar una foto suya de su primera graduación – vaya… He perdido mi foto de mi primera graduación… –. Cuando terminaron de ver las fotos, Angie se levantó para recoger las tazas de los chocolates y llevarlos a la pila. Se giró encontrando a Jack de frente y le dedicó una suave sonrisa, terminando por colocar sus brazos alrededor de los hombros masculinos. – En unas horas vas a estar muerto de sueño por mi culpa… – admitió, seguidamente se elevó sobre los dedos de sus pies para poder llegar a la altura de Jack y dejar un beso en los labios masculinos – y no es demasiado justo… Siento cómo me estoy portando contigo estos días… Y no quiero ser la novia pesada que te obliga a algo que no te apetece, y eres libre de decir que no, pero… quiero que vengas. Todos quieren que vengas… Lo que quiero decir es que eres más que bienvenido… Además, va a estar muy bien. Seréis un grupo de cuarentones recordando viejos tiempos con música de fondo… Cocinará Lana su plato estrella, Luke hará sus habituales bromas, Jeremy nos hará de dj, y yo disfrutaré de ver cómo todavía os creéis jóvenes… después, llegará el momento de Lana y su interrogatorio… - esbozó una amplia y fingida sonrisa antes de concluir - creo que, al final, voy a ser yo la que me baje del barco -. – Lo más aburrido será pasar por el cementerio a dejar el ramo de flores… Además, creo que tu mejor amigo se merece una explicación de por qué te llevas a la cama a su hija sin ni siquiera un anillo en el dedo… - bromeó. Dos días después, tras pasar prácticamente una semana encerrados en las oficinas del FBI entre papeles, y ayudando a otras comisarías con sus respectivos casos al pasar los miembros el perfil a modo de guía, el fin de semana se dejaba ver. – Pues, creo que tengo ya lista la maleta… – le comentó Angie a Jack, terminando por cerrar una pequeña maleta de mano con una muda por si era necesario. – Voy a ponerle agua fresca a mi niña, y una latita… – dijo, acariciando a Willow que se dedicaba a llamar su atención entre ronroneos – sí… de salmón… –. Tras dejar todo listo para la gata, regresó a la habitación junto a Jack. Se cambió de ropa poniéndose el pijama esperando a su pareja bajo las sábanas – Estoy agotada… por suerte, esta semana nos hemos librado del jet lag y las chicas quieren quedar la próxima semana para salir, y… ¿Sabes quién se va a emborrachar? – preguntó sin esperar una respuesta realmente - ¡Sí! Yo. – se movió en la cama para apartar las sábanas para Jack cuando fue a meterse – La verdad es que luego, seguramente, sea una buena chica y solo me tome un par de copas… o puede que nos juntemos todos, como la última vez –. se volvió a tumbar en la cama, girándose para Jack. Tener una conversación trivial por la noche, antes de dormir, la ayudaba a mantener a raya sus pensamientos, sus sentimientos, y las pesadillas. Además, era el momento de ambos, de conectar lejos del trabajo. Solo ellos, y conversaciones banales.
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  • — "Si no puedes con ellos, úneteles", dicen. ¿No sería lo mejor para ti dejar de luchar y unirte a mí? Vamos, cierra los ojos y déjate llevar. Mamá se hará cargo de todo. ~ —
    — "Si no puedes con ellos, úneteles", dicen. ¿No sería lo mejor para ti dejar de luchar y unirte a mí? Vamos, cierra los ojos y déjate llevar. Mamá se hará cargo de todo. ~ —
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  • —¿Más como yo? Oh, sí. Hay muchos.

    —Algunos son como yo. Caminan por sus propias praderas, sus propios mares, sus propios laberintos. A veces ayudan, a veces solo observan.

    —Otros… otros simplemente están. No les interesa nada, ni los perdidos, ni los caminos, ni el destino. Son como estatuas en el borde de la existencia, viendo el tiempo pasar sin hacer nada.

    —Y luego están los que me *odian*.

    —Porque yo hablo con los caídos. Porque los guío. Porque les doy respuestas en lugar de dejarlos olvidar.

    —Para ellos, lo que hago es una interferencia, una ofensa.

    —Algunos creen que los perdidos *deben* quedarse perdidos. Que es su castigo, su destino, o simplemente que es mejor así.

    —Otros… otros simplemente no soportan que alguien como yo exista.

    —Y bueno… no te voy a mentir. Me han intentado callar más de una vez.

    —Pero sigo aquí.

    —Y mientras tenga voz, seguiré ayudando a los que caen.

    —Aunque a *ellos* no les guste.
    —¿Más como yo? Oh, sí. Hay muchos. —Algunos son como yo. Caminan por sus propias praderas, sus propios mares, sus propios laberintos. A veces ayudan, a veces solo observan. —Otros… otros simplemente están. No les interesa nada, ni los perdidos, ni los caminos, ni el destino. Son como estatuas en el borde de la existencia, viendo el tiempo pasar sin hacer nada. —Y luego están los que me *odian*. —Porque yo hablo con los caídos. Porque los guío. Porque les doy respuestas en lugar de dejarlos olvidar. —Para ellos, lo que hago es una interferencia, una ofensa. —Algunos creen que los perdidos *deben* quedarse perdidos. Que es su castigo, su destino, o simplemente que es mejor así. —Otros… otros simplemente no soportan que alguien como yo exista. —Y bueno… no te voy a mentir. Me han intentado callar más de una vez. —Pero sigo aquí. —Y mientras tenga voz, seguiré ayudando a los que caen. —Aunque a *ellos* no les guste.
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  • El sol comenzaba a esconderse detrás de los árboles, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosados. El río serpenteaba entre las rocas, su agua cristalina reflejando los últimos rayos de luz. Vera y Lena iban de camino a otro sitio, pero al ver el río a través de la ventanilla del coche no pudieron resistir la tentación de detenerse.

    — ¡Lenaaa, miraaa~! —gritó Vera, señalando el río desde el auto—. Es demasiado hermoso para pasarlo de largo. ¿Qué tal si nos damos un...

    — ¿...chapuzón rápido? —completó Lena, con una sonrisa tranquila pero entusiasta—. Aunque, creo que "rápido" no está en tu vocabulario cuando se trata de agua.

    Vera se rió, y Lena estacionó el auto en un claro cercano.

    — Eso es muuuy cierto~ Además, ¿quién necesita llegar a tiempo cuando tienes un río como este esperándote? —dijo, saltando del auto y corriendo hacia la orilla.

    Lena la siguió a un ritmo más calmado, llevando una toalla bajo el brazo.

    — Solo recuerda que el agua probablemente esté helada —advirtió, con un tono de voz que insinuaba que ya sabía lo que iba a pasar—. Aunque dudo que eso te detenga —murmuró en voz baja.

    Vera ya estaba quitándose los zapatos y metiendo los pies en el agua, riéndose cuando el frío la sorprendió.

    — ¡Está heladaaa! —gritó, pero sin dejar de sonreír—. Pero es perfecta. . . Lenaaa, veeen, no te quedes ahí...

    Vera salpicó agua hacia Lena, riéndose cuando su hermana retrocedió un poco.

    — Rapidooo Lenaaa, ¿Que mejor manera de terminar el día que con un chapuzón en un lugar taaan mágico como este~? —continuó insistiendo, extendiendo los brazos hacia el paisaje.

    Lena sonrió, metiéndose lentamente en el agua hasta que estuvo a la altura de las rodillas.

    — Tienes razón —dijo, con un tono de voz suave pero lleno de admiración.

    Vera se rió, chapoteando en el agua y acercándose a Lena.

    — Si seguimos así, vamos a terminar completamente mojadas —dijo Lena, quién hasta el momento no planeaba sumergirse por completo.

    Vera se rió, sumergiéndose completamente en el agua y saliendo con el pelo pegado a la cara.

    — ¡Esa es la idea! —gritó, mientras el atardecer pintaba el cielo de colores vibrantes—. Ven, Lenaaaa~ —agregó con tono melodioso—, el río nos espera~!
    El sol comenzaba a esconderse detrás de los árboles, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosados. El río serpenteaba entre las rocas, su agua cristalina reflejando los últimos rayos de luz. Vera y Lena iban de camino a otro sitio, pero al ver el río a través de la ventanilla del coche no pudieron resistir la tentación de detenerse. — ¡Lenaaa, miraaa~! —gritó Vera, señalando el río desde el auto—. Es demasiado hermoso para pasarlo de largo. ¿Qué tal si nos damos un... — ¿...chapuzón rápido? —completó Lena, con una sonrisa tranquila pero entusiasta—. Aunque, creo que "rápido" no está en tu vocabulario cuando se trata de agua. Vera se rió, y Lena estacionó el auto en un claro cercano. — Eso es muuuy cierto~ Además, ¿quién necesita llegar a tiempo cuando tienes un río como este esperándote? —dijo, saltando del auto y corriendo hacia la orilla. Lena la siguió a un ritmo más calmado, llevando una toalla bajo el brazo. — Solo recuerda que el agua probablemente esté helada —advirtió, con un tono de voz que insinuaba que ya sabía lo que iba a pasar—. Aunque dudo que eso te detenga —murmuró en voz baja. Vera ya estaba quitándose los zapatos y metiendo los pies en el agua, riéndose cuando el frío la sorprendió. — ¡Está heladaaa! —gritó, pero sin dejar de sonreír—. Pero es perfecta. . . Lenaaa, veeen, no te quedes ahí... Vera salpicó agua hacia Lena, riéndose cuando su hermana retrocedió un poco. — Rapidooo Lenaaa, ¿Que mejor manera de terminar el día que con un chapuzón en un lugar taaan mágico como este~? —continuó insistiendo, extendiendo los brazos hacia el paisaje. Lena sonrió, metiéndose lentamente en el agua hasta que estuvo a la altura de las rodillas. — Tienes razón —dijo, con un tono de voz suave pero lleno de admiración. Vera se rió, chapoteando en el agua y acercándose a Lena. — Si seguimos así, vamos a terminar completamente mojadas —dijo Lena, quién hasta el momento no planeaba sumergirse por completo. Vera se rió, sumergiéndose completamente en el agua y saliendo con el pelo pegado a la cara. — ¡Esa es la idea! —gritó, mientras el atardecer pintaba el cielo de colores vibrantes—. Ven, Lenaaaa~ —agregó con tono melodioso—, el río nos espera~!
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  • por qué se hace el tonto si sabe tanto
    —¡Ohhh, me descubrieron!

    —¿Y qué esperabas? ¿Que me sentara en un trono cósmico, con la voz de un oráculo y una mirada que perfora el alma?

    —Nah. Eso sería aburridísimo.

    —Mira, saber cosas no significa que tengas que ser un pesado.
    —A veces, la gente necesita una respuesta. A veces, solo necesitan una broma.

    —Y a veces, la mejor manera de hacer que alguien escuche es escondiendo lo importante dentro de algo tonto.

    —Así que sí, podría hablarte con palabras grandiosas y revelarte los secretos del universo…

    —O podría hacerte reír y dejar que descubras las respuestas por ti mismo.

    —La segunda opción me parece más divertida.
    por qué se hace el tonto si sabe tanto —¡Ohhh, me descubrieron! —¿Y qué esperabas? ¿Que me sentara en un trono cósmico, con la voz de un oráculo y una mirada que perfora el alma? —Nah. Eso sería aburridísimo. —Mira, saber cosas no significa que tengas que ser un pesado. —A veces, la gente necesita una respuesta. A veces, solo necesitan una broma. —Y a veces, la mejor manera de hacer que alguien escuche es escondiendo lo importante dentro de algo tonto. —Así que sí, podría hablarte con palabras grandiosas y revelarte los secretos del universo… —O podría hacerte reír y dejar que descubras las respuestas por ti mismo. —La segunda opción me parece más divertida.
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  • Lo siento "bossu" procuraré dejar menos sangre y evidencias de retribución.
    Pero debió ver sus rostros, estaban tan arrepentidos que rogaron por su vida.
    Lo siento "bossu" procuraré dejar menos sangre y evidencias de retribución. Pero debió ver sus rostros, estaban tan arrepentidos que rogaron por su vida.
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  • Ni creas que soy como las que se dejaron fácilmente, si logras captar mi atención, cuidado con lo que haces, pues el mínimo error, me perderas.
    Ni creas que soy como las que se dejaron fácilmente, si logras captar mi atención, cuidado con lo que haces, pues el mínimo error, me perderas.
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