• El día finalmente había llegado, aunque no para ella. Era un evento trascendental para cientos de miles de viltrumitas que se prepararían para unirse al ejército imperial. Antes de ello, debían enfrentarse a una prueba implacable, diseñada para separar a los fuertes de los débiles, asegurando que solo lo mejor sobreviviera mientras los inútiles perecían en su intento por demostrar su valía.

    Ella todavía era joven, aunque le faltaban doscientos años para alcanzar la mayoría de edad. En otros lugares, quizás ya sería considerada una adulta, pero aquí las reglas del tiempo se medían de forma distinta. Su "amigo" Nowl-Ahn, sin embargo, ya había trascendido la juventud, dedicado ahora a narrar a los jóvenes viltrumitas las crónicas del ex emperador Argall.

    Observaba desde las alturas, perfectamente ubicada entre el resplandor del gran astro que dominaba su sistema, mucho más grande que otras estrellas en tierras lejanas. El viento fresco acariciaba su rostro y apenas movía su cabello corto mientras se mantenía en una posición serena, con los brazos cruzados y la mirada fija. Su semblante era relajado pese a presenciar cómo los padres del instructor parecían dispuestos a destruirlo.

    Cuando finalmente los padres abandonaron el lugar, dejando al malherido viltrumita tirado en las escaleras como un despojo de carne, ella dejó escapar un leve resoplido cargado de arrogancia. Su expresión cambió de calma a un gesto marcado por la decepción más que por preocupación.

    Descendió lentamente desde las alturas, tocando tierra con la misma suavidad de su vuelo, a solo unos metros de Nowl-Ahn. Caminó un par de pasos hacia él, reduciendo aún más la distancia entre ambos, hasta detenerse frente al hombre caído a menos de tres metros.

    ──── debiste haber muerto. ──── dijo con un tono gélido que apenas permitía un atisbo de emoción. Su semblante permaneció inexpresivo, sus ojos azules aún estaban fijos en el sujeto herido ante ella. ──── Tal vez nuestro difunto rey Argall aún tiene fe en tus habilidades. ──── no iba a extenderle la mano para ayudarlo. No estaba tan loca para ayudar a un viltrumita débil. No era común tener actos altruistas entre ellos.
    El día finalmente había llegado, aunque no para ella. Era un evento trascendental para cientos de miles de viltrumitas que se prepararían para unirse al ejército imperial. Antes de ello, debían enfrentarse a una prueba implacable, diseñada para separar a los fuertes de los débiles, asegurando que solo lo mejor sobreviviera mientras los inútiles perecían en su intento por demostrar su valía. Ella todavía era joven, aunque le faltaban doscientos años para alcanzar la mayoría de edad. En otros lugares, quizás ya sería considerada una adulta, pero aquí las reglas del tiempo se medían de forma distinta. Su "amigo" Nowl-Ahn, sin embargo, ya había trascendido la juventud, dedicado ahora a narrar a los jóvenes viltrumitas las crónicas del ex emperador Argall. Observaba desde las alturas, perfectamente ubicada entre el resplandor del gran astro que dominaba su sistema, mucho más grande que otras estrellas en tierras lejanas. El viento fresco acariciaba su rostro y apenas movía su cabello corto mientras se mantenía en una posición serena, con los brazos cruzados y la mirada fija. Su semblante era relajado pese a presenciar cómo los padres del instructor parecían dispuestos a destruirlo. Cuando finalmente los padres abandonaron el lugar, dejando al malherido viltrumita tirado en las escaleras como un despojo de carne, ella dejó escapar un leve resoplido cargado de arrogancia. Su expresión cambió de calma a un gesto marcado por la decepción más que por preocupación. Descendió lentamente desde las alturas, tocando tierra con la misma suavidad de su vuelo, a solo unos metros de Nowl-Ahn. Caminó un par de pasos hacia él, reduciendo aún más la distancia entre ambos, hasta detenerse frente al hombre caído a menos de tres metros. ──── debiste haber muerto. ──── dijo con un tono gélido que apenas permitía un atisbo de emoción. Su semblante permaneció inexpresivo, sus ojos azules aún estaban fijos en el sujeto herido ante ella. ──── Tal vez nuestro difunto rey Argall aún tiene fe en tus habilidades. ──── no iba a extenderle la mano para ayudarlo. No estaba tan loca para ayudar a un viltrumita débil. No era común tener actos altruistas entre ellos.
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  • No siempre tengo la vida como la quiero.... Pero intento encontrar cosas que me gustan y que quiero que existan en mi vida
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  • -jamil estaba quedado dormido en el comedor de scarabia, pero de la nada tuvo una pesadilla y de la nada se desperto un poco asustado.-

    ¿Q que fue eso?

    - el silencio de comedor de scarabia estaba solitario -
    -jamil estaba quedado dormido en el comedor de scarabia, pero de la nada tuvo una pesadilla y de la nada se desperto un poco asustado.- ¿Q que fue eso? - el silencio de comedor de scarabia estaba solitario -
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  • · 𝐙 ·
    — DATOS BÁSICOS —    NOMBRE: Izzydora APELLIDO: ███████ ALIAS: Z EDAD: ██ FECHA DE NACIMIENTO: ██/██/████ LUGAR DE ORIGEN: ██████████ RESIDENCIA: ████████████ ALTURA: 1.54 m   ¿Qué se sabe de Izzydora? Poco. Casi nada. En la universidad los profesores la adoran, es una estudiante modelo, matrícula de honor, promedio perfecto....
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  • Parece que nada , esta fuera de lugar hoy ....
    Parece que nada , esta fuera de lugar hoy ....
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  • ¿Y bien? ¿Ya sabes qué vas a ordenar, o volviste a distraerte con mis bonitos ojos?
    ¿Y bien? ¿Ya sabes qué vas a ordenar, o volviste a distraerte con mis bonitos ojos?
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  • El vapor del té ascendía en finas espirales, desdibujándose en el aire como pensamientos que se niegan a tomar forma. Sentado con una elegancia casi antinatural, el Conejo Blanco sostenía la taza entre sus dedos enguantados, inclinándola apenas antes de dar un sorbo lento y medido.
    El mundo a su alrededor parecía irrelevante… distante.
    Sus ojos, ocultos tras aquella máscara inmutable, no observaban realmente la habitación. Miraban más allá. Siempre más allá.
    —Curioso…

    murmuró con una voz suave, apenas un hilo que rompía el silencio

    — Cómo incluso en la calma… el eco del caos persiste.

    Dejó la taza sobre el platillo con un leve clic, perfectamente alineada, como si incluso ese gesto formara parte de algún orden invisible que solo él comprendía.
    Sus pensamientos divagaban fragmentos de poder, ambición, recuerdos que no eran del todo suyos. La sensación de algo incompleto se enroscaba en su mente, insistente, como una melodía que no logra resolverse.
    Una risa baja escapó de sus labios.

    —Y, sin embargo… aquí estoy.

    Apoyó el mentón sobre su mano, ladeando ligeramente la cabeza

    -Jugando a la serenidad… como si el destino fuese algo que pudiera ignorarse con una simple taza de té.

    El silencio volvió a envolverlo.
    Pero no era paz.
    Nunca lo era.
    El vapor del té ascendía en finas espirales, desdibujándose en el aire como pensamientos que se niegan a tomar forma. Sentado con una elegancia casi antinatural, el Conejo Blanco sostenía la taza entre sus dedos enguantados, inclinándola apenas antes de dar un sorbo lento y medido. El mundo a su alrededor parecía irrelevante… distante. Sus ojos, ocultos tras aquella máscara inmutable, no observaban realmente la habitación. Miraban más allá. Siempre más allá. —Curioso… murmuró con una voz suave, apenas un hilo que rompía el silencio — Cómo incluso en la calma… el eco del caos persiste. Dejó la taza sobre el platillo con un leve clic, perfectamente alineada, como si incluso ese gesto formara parte de algún orden invisible que solo él comprendía. Sus pensamientos divagaban fragmentos de poder, ambición, recuerdos que no eran del todo suyos. La sensación de algo incompleto se enroscaba en su mente, insistente, como una melodía que no logra resolverse. Una risa baja escapó de sus labios. —Y, sin embargo… aquí estoy. Apoyó el mentón sobre su mano, ladeando ligeramente la cabeza -Jugando a la serenidad… como si el destino fuese algo que pudiera ignorarse con una simple taza de té. El silencio volvió a envolverlo. Pero no era paz. Nunca lo era.
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  • — A problemas de insomnio… paseo en moto, vámonos (?)
    — A problemas de insomnio… paseo en moto, vámonos (?)
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  • - Que día.

    Muy pero muy raramente se ha visto obligado a usar el color verde asociado al elemento tóxico, tanto su aliento corrosivo, su armadura de pus y su aspecto luce aun más grotesco de lo habitual para acabar con esos caza recompensas, muy bien protegidos, sin embargo, entre más tiempo lucharon con Chroma, más tóxina entraba en el torrente sanguíneo de esos sujetos hasta que sus cabezas explotaron.

    Empuja con desprecio esos cadáveres recubiertos de una armadura superior a la de tropas habituales, mucho mas listos que los grineers y mejor enfocados que los Corpus, no sabe que o quién tiene un precio por él, pero sin duda se quedará con sus armas para replicarlas mas tarde en el taller con Ordis.
    - Que día. Muy pero muy raramente se ha visto obligado a usar el color verde asociado al elemento tóxico, tanto su aliento corrosivo, su armadura de pus y su aspecto luce aun más grotesco de lo habitual para acabar con esos caza recompensas, muy bien protegidos, sin embargo, entre más tiempo lucharon con Chroma, más tóxina entraba en el torrente sanguíneo de esos sujetos hasta que sus cabezas explotaron. Empuja con desprecio esos cadáveres recubiertos de una armadura superior a la de tropas habituales, mucho mas listos que los grineers y mejor enfocados que los Corpus, no sabe que o quién tiene un precio por él, pero sin duda se quedará con sus armas para replicarlas mas tarde en el taller con Ordis.
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  • Dia de mi boda

    Mi abuelo Oz fue quien me entregó. No dijo mucho pero su mirada lo decía todo, lo note orgulloso y también un poco de preocupado, debe ser natural entre los mayores.

    Cuando llegue al altar tome la mano de mi amado Jason, Lili era la que ofició la boda. Nunca pensé que ella terminaría haciendo eso, pero todo fue perfecto, nos unió, sin rodeos, como si supiera exactamente lo que necesitábamos escuchar.

    Y entonces… Jason tomó mi mano. Su voz se suavizó. Salimos juntos, frente a todos, sin mirar atrás. Ya no importaba nada más.

    Levantó la vista, con una sonrisa tranquila. Solo nosotros… y la fiesta que nos esperaba.

    Jason Jaegerjaquez Ishtar Veythra Lili Queen Ishtar 𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫 Jenny Queen Orc Sasha Ishtar Albedo Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Yuna Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Chantle Queen Ishtar ・❥・ Fenrir Queen・❥・ Ozma
    Dia de mi boda Mi abuelo Oz fue quien me entregó. No dijo mucho pero su mirada lo decía todo, lo note orgulloso y también un poco de preocupado, debe ser natural entre los mayores. Cuando llegue al altar tome la mano de mi amado Jason, Lili era la que ofició la boda. Nunca pensé que ella terminaría haciendo eso, pero todo fue perfecto, nos unió, sin rodeos, como si supiera exactamente lo que necesitábamos escuchar. Y entonces… Jason tomó mi mano. Su voz se suavizó. Salimos juntos, frente a todos, sin mirar atrás. Ya no importaba nada más. Levantó la vista, con una sonrisa tranquila. Solo nosotros… y la fiesta que nos esperaba. [Jason07] [Lili.Queen] [Ayane_Ishtar] [queen_0] [SashaIshtar] [Albedo1] [Yuna_Ishtar] [frost_platinum_hare_393] [Sury_Sakai_1724] [Oz_The_Chaos]
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