• Las chicas desprecia a los que somos chicos Nerds.
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  • – Aún que me molesta mi condición existencial, debo admitir que sin hombre en el muro, ni las maquinaciones orokin, no podría estar vivo, aunque la infestación no me considera como tal.
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  • ──── 𝘔𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘴𝘦 𝘣𝘢𝘴𝘢 𝘴𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘺 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘪𝘥𝘢𝘳 𝘢 𝘮𝘪 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘨𝘢𝘵𝘰. ──── 𝑀𝑜𝑜𝑑. [?]

    ||• YA ANIMARON A SANTI EN LA CHAMBA!!! ♡♡♡ Digo, ¡HIGURUMA! [♡]

    ──── 𝘔𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘴𝘦 𝘣𝘢𝘴𝘢 𝘴𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘺 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘪𝘥𝘢𝘳 𝘢 𝘮𝘪 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘨𝘢𝘵𝘰. ──── 𝑀𝑜𝑜𝑑. [?] ||• YA ANIMARON A SANTI EN LA CHAMBA!!! ♡♡♡ Digo, ¡HIGURUMA! [♡]
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  • —¿Qué ha-haremos hoy? Aparte de matar co-cosas malas, claro.
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  • — Podría llevarle un hermanito a gruñón…
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  • Buenos dias!
    Todos ustedes por aqui les deseo lo mejor ~
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  • Que adorable criatura, parece que lleve un mini trajecito.
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  • Parte 3...

    Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente.

    —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado.

    —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema. 

    Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros.
    —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes.
    — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
    Parte 3... Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente. —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado. —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema.  Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros. —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes. — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
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  • Es hora de cambiarse para comenzar el día, por fin es viernes y ya mañana a dormir hasta hacer agujero en la cama.
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  • —¿Y si ya se aburrió de mi? O quizás ya no me quiere... o... encontró a una chica más bonita, tranquila y del estilo que su padre si aprobaría... — Iba por su segundo chocolate caliente y su tercer panquecito de frutos rojos.

    Estaba realmente triste por el repentino abandono de Leo. Como si se hubiera ido semanas. Así lo sentía.
    Y sin más empezó a llorar en silencio.
    —¿Y si ya se aburrió de mi? O quizás ya no me quiere... o... encontró a una chica más bonita, tranquila y del estilo que su padre si aprobaría... — Iba por su segundo chocolate caliente y su tercer panquecito de frutos rojos. Estaba realmente triste por el repentino abandono de Leo. Como si se hubiera ido semanas. Así lo sentía. Y sin más empezó a llorar en silencio.
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