• Estás fiestas son diferentes, me encuentro feliz por poder estar de vuelta en mi hogar
    Estás fiestas son diferentes, me encuentro feliz por poder estar de vuelta en mi hogar
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • **El esqueleto finalemnte se dio la oportunidad de terminar sus decoraciones, un poco tarde pero no queria quedarse sin adornar un poco su casa, saldria un momento para mirar este con una leve sonrisa en el rostro, soltando un suspiro satisfecho de lo que hizo**

    Mmmm no esta mal.







    (No hubo presupuesto ni tiempo para dibujo, nimodo(?)
    **El esqueleto finalemnte se dio la oportunidad de terminar sus decoraciones, un poco tarde pero no queria quedarse sin adornar un poco su casa, saldria un momento para mirar este con una leve sonrisa en el rostro, soltando un suspiro satisfecho de lo que hizo** Mmmm no esta mal. (No hubo presupuesto ni tiempo para dibujo, nimodo(?)
    Me encocora
    Me gusta
    3
    3 turnos 0 maullidos
  • -pensar que mi pequeño nova antes era una bruja que apena sy podia mantrener una forma fisica consiente- Sunset suspiro sonriendo suavemente -como crecen estos pequeños-
    -pensar que mi pequeño nova antes era una bruja que apena sy podia mantrener una forma fisica consiente- Sunset suspiro sonriendo suavemente -como crecen estos pequeños-
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • : Una apenada mujer se acercaba al/la espectador/a con una mirada expectante, se notaba ansiosa.
    ❝ Hey tú... Baila conmigo, no quiero ser la única aquí que no lo está haciendo.❞

    🪄: Una apenada mujer se acercaba al/la espectador/a con una mirada expectante, se notaba ansiosa. ❝ Hey tú... Baila conmigo, no quiero ser la única aquí que no lo está haciendo.❞
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    Me enjaja
    Me entristece
    9
    6 turnos 0 maullidos
  • Esponjosos, esponjosos.
    Muy esponjosos.

    —Abre y cierra las gorditas patitas de gato.—
    Esponjosos, esponjosos. Muy esponjosos. —Abre y cierra las gorditas patitas de gato.—
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    15
    164 turnos 0 maullidos
  • Llega la hora.

    No es un parto: es una maldición del infierno reclamando su precio.
    El pago de un ejército no se hace con oro ni con sangre ajena, sino con servidumbre… y con un dolor que no pertenece a ningún mundo humano.

    Me encuentro en los dominios de las amas, pero lejos de sus salones y de sus tronos. Un lugar apartado, desnudo, donde la piedra está caliente como una herida abierta. Mis gritos atraviesan el territorio, se expanden durante kilómetros, rompen el aire, desgarran el velo entre planos.
    A ninguna le importa.
    Nadie acude.

    Nadie… excepto Eisheth.

    Aparece sin prisa, como si el tiempo no la tocara. Se detiene a lo lejos y me observa con esa sonrisa torcida, ambigua, que hoy me aterra más que nunca. En mi vulnerabilidad absoluta no sé qué es peor: si ha venido a contemplar mi sufrimiento como un espectáculo… o si espera, paciente, a que nazcan los cuerpos sin vida para alimentarse de ellos.

    No tengo fuerzas para preguntarlo.

    El dolor me parte en dos.

    Los primeros salen desgarrándome, uno tras otro, sin tregua.
    Cinco.
    Cinco fragmentos del Caos arrancados de mí como si mi cuerpo fuese solo un envoltorio prescindible. El grito que libero no sale de mi garganta: sale de mi alma, de un lugar más antiguo que el miedo.

    Pero no me desmayo.
    No todavía.

    Con un esfuerzo que me roba años de existencia, consigo expulsar ocho más. Mis músculos tiemblan, mi visión se nubla, mi conciencia se rompe en bordes afilados. Siento cómo mi cuerpo empieza a fallar, cómo suplica rendirse.

    Pero aún quedan siete.

    Entonces algo se rompe del todo.

    Mi cuerpo ya no recuerda cómo ser humano. Me desplomo a cuatro patas, como un animal herido. Mis puños se clavan en el suelo, la piedra se resquebraja bajo ellos. Empujo. Grito. Suplico. Maldigo.
    Durante cinco horas.

    Cinco horas de gritos que no sirven.
    Cinco horas de contracciones que solo castigan.
    Cinco horas de infierno contenido en un cuerpo que ya no debería sostener nada.

    Y al final… salen.

    Los siete restantes emergen como un último castigo.
    Cuerpos sin vida, marcados, medio adornados por la intervención cruel de sus propias hermanas. Diminutas réplicas de mí misma, pero espectrales, irreales, como si nunca hubieran pertenecido del todo a este plano.

    Veinte en total.
    El precio completo.

    Las sanas no se quedan.
    Desaparecen una a una, devorando el mundo, creciendo lejos de mí, afinándose para convertirse en lo que han sido concebidas para ser: soldados del Caos.

    Yo ya no puedo seguir en pie.

    Caigo al suelo, apenas consciente, al borde del desmayo. El miedo me atraviesa de pronto, frío y puro: cerrar los ojos y no volver a abrirlos. Desaparecer aquí, olvidada, después de haberlo dado todo.

    Me asusta…
    pero no creo tener fuerzas para evitarlo.

    [n.a.a.m.a.h] Agrat Eisheth Zenunim
    Llega la hora. No es un parto: es una maldición del infierno reclamando su precio. El pago de un ejército no se hace con oro ni con sangre ajena, sino con servidumbre… y con un dolor que no pertenece a ningún mundo humano. Me encuentro en los dominios de las amas, pero lejos de sus salones y de sus tronos. Un lugar apartado, desnudo, donde la piedra está caliente como una herida abierta. Mis gritos atraviesan el territorio, se expanden durante kilómetros, rompen el aire, desgarran el velo entre planos. A ninguna le importa. Nadie acude. Nadie… excepto Eisheth. Aparece sin prisa, como si el tiempo no la tocara. Se detiene a lo lejos y me observa con esa sonrisa torcida, ambigua, que hoy me aterra más que nunca. En mi vulnerabilidad absoluta no sé qué es peor: si ha venido a contemplar mi sufrimiento como un espectáculo… o si espera, paciente, a que nazcan los cuerpos sin vida para alimentarse de ellos. No tengo fuerzas para preguntarlo. El dolor me parte en dos. Los primeros salen desgarrándome, uno tras otro, sin tregua. Cinco. Cinco fragmentos del Caos arrancados de mí como si mi cuerpo fuese solo un envoltorio prescindible. El grito que libero no sale de mi garganta: sale de mi alma, de un lugar más antiguo que el miedo. Pero no me desmayo. No todavía. Con un esfuerzo que me roba años de existencia, consigo expulsar ocho más. Mis músculos tiemblan, mi visión se nubla, mi conciencia se rompe en bordes afilados. Siento cómo mi cuerpo empieza a fallar, cómo suplica rendirse. Pero aún quedan siete. Entonces algo se rompe del todo. Mi cuerpo ya no recuerda cómo ser humano. Me desplomo a cuatro patas, como un animal herido. Mis puños se clavan en el suelo, la piedra se resquebraja bajo ellos. Empujo. Grito. Suplico. Maldigo. Durante cinco horas. Cinco horas de gritos que no sirven. Cinco horas de contracciones que solo castigan. Cinco horas de infierno contenido en un cuerpo que ya no debería sostener nada. Y al final… salen. Los siete restantes emergen como un último castigo. Cuerpos sin vida, marcados, medio adornados por la intervención cruel de sus propias hermanas. Diminutas réplicas de mí misma, pero espectrales, irreales, como si nunca hubieran pertenecido del todo a este plano. Veinte en total. El precio completo. Las sanas no se quedan. Desaparecen una a una, devorando el mundo, creciendo lejos de mí, afinándose para convertirse en lo que han sido concebidas para ser: soldados del Caos. Yo ya no puedo seguir en pie. Caigo al suelo, apenas consciente, al borde del desmayo. El miedo me atraviesa de pronto, frío y puro: cerrar los ojos y no volver a abrirlos. Desaparecer aquí, olvidada, después de haberlo dado todo. Me asusta… pero no creo tener fuerzas para evitarlo. [n.a.a.m.a.h] [f_off_bih] [demonsmile01]
    Me entristece
    Me gusta
    Me shockea
    Me emputece
    8
    3 turnos 0 maullidos
  • —…quiera o no, siempre vuelven y nos envuelven esas interrogantes, ¿Es suficiente? ¿Hago lo suficiente? ¿Soy suficiente para ellos? ¿Puedo ser suficiente para los demás? Saber que muchas personas están bajo tu protección, que eres su pilar fundamental, y al mismo tiempo saber que no siempre puedes salvar a todos, y muchas veces… a esas personas no las volverás a ver.
    —…quiera o no, siempre vuelven y nos envuelven esas interrogantes, ¿Es suficiente? ¿Hago lo suficiente? ¿Soy suficiente para ellos? ¿Puedo ser suficiente para los demás? Saber que muchas personas están bajo tu protección, que eres su pilar fundamental, y al mismo tiempo saber que no siempre puedes salvar a todos, y muchas veces… a esas personas no las volverás a ver.
    Me entristece
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝐄𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨 𝐲 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐬𝐢𝐜𝐚
    ​📜 Ficha de Personaje: Dante Ezra Knight ​"La elegancia no es destacar, sino ser recordado por la sutileza." ​👤 Datos Básicos ​Nombre Completo: Dante Ezra Knight ​Edad: 22 años ​Género / Jerarquía: Omega ​Nacionalidad/Origen: Ascendencia mixta (Coreana/Tailandesa) ​Ocupación: Maestro de bellas artes (piano, pintura y baile) ​📏 Apariencia Física...
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • — Será otra noche de no dormir.

    ¿Pero me molesta?...

    ... No. —
    — Será otra noche de no dormir. ¿Pero me molesta?... ... No. —
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    Me emputece
    7
    3 turnos 0 maullidos
  • Idiota bueno para nada, Beel

    -Comento Ylva , estaba feliz de que su amigo estaba vivo pero no dejaba de llorar de alegria.-

    Mejor vayamos a la enfermeria, hay que curar esas heridas .... Beel
    Idiota bueno para nada, Beel -Comento Ylva , estaba feliz de que su amigo estaba vivo pero no dejaba de llorar de alegria.- Mejor vayamos a la enfermeria, hay que curar esas heridas .... Beel
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados