"Día 55"
—Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera.
El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...-
Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro.
—Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera.
El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...-
Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro.
"Día 55"
—Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera.
El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...-
Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro.