—Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.—

*Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.*

—Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.—

*Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.*

—Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.—


*Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.*

—Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.—

*El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
—Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.— *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.* —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.— *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.* —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.— *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.* —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.— *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
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