No había dormido nada y, a pesar de las marcadas ojeras, trataba de verse tan fresco como siempre mientras miraba el sol salir.
Terminaba de acomodarse aquella amplia camisa, ajustándola un poco a su figura antes de ir a la cocina para poder preparar el desayuno tranquilamente, aunque algo aturdido.
No había dormido nada y, a pesar de las marcadas ojeras, trataba de verse tan fresco como siempre mientras miraba el sol salir.
Terminaba de acomodarse aquella amplia camisa, ajustándola un poco a su figura antes de ir a la cocina para poder preparar el desayuno tranquilamente, aunque algo aturdido.