• Hoy fui a cine ver una peli a cine me quede sin palabras ~
    Hoy fui a cine ver una peli a cine me quede sin palabras ~
    Me shockea
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Hmmm ¿Estás muy seguro que es un buen disfraz, Jules? Siento que... Se me ve todo. (?)
    Hmmm ¿Estás muy seguro que es un buen disfraz, Jules? Siento que... Se me ve todo. (?)
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • No quiero , ademas no estoy de humor ...... takemicchy .
    No quiero , ademas no estoy de humor ...... takemicchy .
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ 𝐋𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐞́ 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐚𝐛𝐚, 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐫𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐦𝐢 𝐬𝐨𝐥𝐞𝐝𝐚𝐝. 𝐐𝐮𝐞𝐫𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝛊́𝐚 𝐞𝐧𝐬𝐞𝐧̃𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐞. ¡𝐎𝐡, 𝐪𝐮𝐞́ 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫ⵑ 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝛊́𝐚 𝐞𝐧𝐬𝐞𝐧̃𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐞. ❞
    ❝ 𝐋𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐞́ 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐚𝐛𝐚, 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐫𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐦𝐢 𝐬𝐨𝐥𝐞𝐝𝐚𝐝. 𝐐𝐮𝐞𝐫𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝛊́𝐚 𝐞𝐧𝐬𝐞𝐧̃𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐞. ¡𝐎𝐡, 𝐪𝐮𝐞́ 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫ⵑ 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝛊́𝐚 𝐞𝐧𝐬𝐞𝐧̃𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐥𝐞. ❞
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • *En su estudio, alumbrada solamente por la luz de lunq que entraba por la ventana, Lilithia estaba sentada en un profundo silencio, no se escucha nada por el momento, solo ella estaba ahí, sentada en completo silencio, mientras su mente estaba perdida en unos pensamientos. *
    *En su estudio, alumbrada solamente por la luz de lunq que entraba por la ventana, Lilithia estaba sentada en un profundo silencio, no se escucha nada por el momento, solo ella estaba ahí, sentada en completo silencio, mientras su mente estaba perdida en unos pensamientos. *
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Paseando por la calle, Kiro vió un cuervo posado en un poste. Eso le recordó a su pandilla. Allí tenía el mote de "Crow", sentía que pertenecía a algo.

    — Os echo de menos, chicos...

    Suspiró y siguió su camino, volviendo a meter las manos en los bolsillos de su sudadera.
    Paseando por la calle, Kiro vió un cuervo posado en un poste. Eso le recordó a su pandilla. Allí tenía el mote de "Crow", sentía que pertenecía a algo. — Os echo de menos, chicos... Suspiró y siguió su camino, volviendo a meter las manos en los bolsillos de su sudadera.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿Mucho calor, cierto?
    Yo invito esta vez, pero no te acostumbres, esto no pasa seguido. Luego te pediré algo a cambio.




    | Imagen quincenal para antojar antes de volver a desaparecer. [?]
    ¿Mucho calor, cierto? Yo invito esta vez, pero no te acostumbres, esto no pasa seguido. Luego te pediré algo a cambio. | Imagen quincenal para antojar antes de volver a desaparecer. [?]
    0 turnos 0 maullidos
  • • 「𝔗𝔯𝔞𝔦𝔩𝔟𝔩𝔞𝔷𝔢」
    Categoría Original


    𝑓𝑡. Elina Drakon



    El bosque no figuraba en ninguno de los mapas.

    Aquello, por supuesto, habría resultado fascinante de no ser porque llevaba varias horas caminando en círculos.

    La espesura se alzaba a su alrededor como una arquitectura primitiva y hostil: troncos desmesurados, raíces retorcidas y copas tan densas que no permitían el paso de la luz; lo que le hacía incapaz de distinguir la mañana del anochecer. Toda la zona olía a tierra húmeda, corteza vieja y algo más difícil de nombrar, una presencia tenue que parecía observarlo desde detrás de cada árbol.

    Vestía un traje negro de corte impecable, ligeramente manchado de barro en el borde del pantalón. Aquella diminuta imperfección había conseguido irritarlo más que la posibilidad de no encontrar la salida.

    Se detuvo frente a una bifurcación idéntica a las seis anteriores.

    — Extraordinario. —murmuró, contemplando ambos senderos con una sonrisa sin humor—. Un reino oculto, completamente protegido y no por ejércitos, sino por algo más...

    Había seguido rumores durante semanas: relatos incompletos, pergaminos deslavados por el tiempo, testimonios pronunciados por personas demasiado aterradas para mentir. Todos hablaban de una nación apartada del mundo, preservada entre montañas y hechicería, un lugar cuyo nombre rara vez era escrito y jamás pronunciado dos veces seguidas.

    Él no buscaba sus tesoros.

    Buscaba algo más que aquel reino, algo que había sido ocultado mucho antes de su propia muerte.

    O quizá algo que había sido ocultado de él.

    Acomodó el puño de su camisa, aunque la tela ya descansaba en su sitio, y examinó el suelo. No había huellas, ramas rotas ni marcas recientes. Solo hojas negras llenas de humedad y una bruma baja que reptaba entre las raíces con una lentitud sospechosamente deliberada.

    — Muy bien. —dijo al bosque—. Admito que la primera hora tuvo cierto encanto.

    El silencio respondió.

    — La segunda fue repetitiva.

    Una rama crujió a su espalda.

    No volteó de inmediato.

    Su expresión permaneció serena, cortés, cuidadosamente compuesta. Sin embargo, bajo aquella elegancia fingida; algo en él se tensó. La oscuridad que habitaba su alma reconoció una presencia cercana; antigua, contenida y ajena a las criaturas ordinarias.

    — Y esta parte... —añadió, ladeando el rostro hacia un costado—. Empieza a parecer una emboscada.

    El viento atravesó las hojas, aunque ninguna rama se movió.

    Entonces distinguió, entre la niebla, una figura.

    No podía determinar si se trataba de un guardián, un viajero o una de las muchas cosas que el bosque había aprendido a imitar. Aun así, giró con completa calma y ofreció una inclinación mínima de su cabeza, como si ambos se encontraran en un salón y no en una espesura que parecía querer tragárselo entero.

    — Buenas noches. O días... Este lugar tiene una relación, francamente, pretenciosa con la luz.

    Sus ojos recorrieron a la presencia con precisión meticulosa.

    — Estoy buscando un reino que, según parece, ha invertido un esfuerzo considerable en no ser encontrado.

    Una pausa. Los labios se le curvaron con suavidad.

    — Y antes de que preguntes, no, no estoy perdido. —desvió la mirada y observó brevemente los dos caminos a su espalda: ambos idénticos.

    — Estoy permitiendo que el bosque se divierta antes de que colme mi paciencia y lo reduzca todo a cenizas.
    𝑓𝑡. Elina Drakon El bosque no figuraba en ninguno de los mapas. Aquello, por supuesto, habría resultado fascinante de no ser porque llevaba varias horas caminando en círculos. La espesura se alzaba a su alrededor como una arquitectura primitiva y hostil: troncos desmesurados, raíces retorcidas y copas tan densas que no permitían el paso de la luz; lo que le hacía incapaz de distinguir la mañana del anochecer. Toda la zona olía a tierra húmeda, corteza vieja y algo más difícil de nombrar, una presencia tenue que parecía observarlo desde detrás de cada árbol. Vestía un traje negro de corte impecable, ligeramente manchado de barro en el borde del pantalón. Aquella diminuta imperfección había conseguido irritarlo más que la posibilidad de no encontrar la salida. Se detuvo frente a una bifurcación idéntica a las seis anteriores. — Extraordinario. —murmuró, contemplando ambos senderos con una sonrisa sin humor—. Un reino oculto, completamente protegido y no por ejércitos, sino por algo más... Había seguido rumores durante semanas: relatos incompletos, pergaminos deslavados por el tiempo, testimonios pronunciados por personas demasiado aterradas para mentir. Todos hablaban de una nación apartada del mundo, preservada entre montañas y hechicería, un lugar cuyo nombre rara vez era escrito y jamás pronunciado dos veces seguidas. Él no buscaba sus tesoros. Buscaba algo más que aquel reino, algo que había sido ocultado mucho antes de su propia muerte. O quizá algo que había sido ocultado de él. Acomodó el puño de su camisa, aunque la tela ya descansaba en su sitio, y examinó el suelo. No había huellas, ramas rotas ni marcas recientes. Solo hojas negras llenas de humedad y una bruma baja que reptaba entre las raíces con una lentitud sospechosamente deliberada. — Muy bien. —dijo al bosque—. Admito que la primera hora tuvo cierto encanto. El silencio respondió. — La segunda fue repetitiva. Una rama crujió a su espalda. No volteó de inmediato. Su expresión permaneció serena, cortés, cuidadosamente compuesta. Sin embargo, bajo aquella elegancia fingida; algo en él se tensó. La oscuridad que habitaba su alma reconoció una presencia cercana; antigua, contenida y ajena a las criaturas ordinarias. — Y esta parte... —añadió, ladeando el rostro hacia un costado—. Empieza a parecer una emboscada. El viento atravesó las hojas, aunque ninguna rama se movió. Entonces distinguió, entre la niebla, una figura. No podía determinar si se trataba de un guardián, un viajero o una de las muchas cosas que el bosque había aprendido a imitar. Aun así, giró con completa calma y ofreció una inclinación mínima de su cabeza, como si ambos se encontraran en un salón y no en una espesura que parecía querer tragárselo entero. — Buenas noches. O días... Este lugar tiene una relación, francamente, pretenciosa con la luz. Sus ojos recorrieron a la presencia con precisión meticulosa. — Estoy buscando un reino que, según parece, ha invertido un esfuerzo considerable en no ser encontrado. Una pausa. Los labios se le curvaron con suavidad. — Y antes de que preguntes, no, no estoy perdido. —desvió la mirada y observó brevemente los dos caminos a su espalda: ambos idénticos. — Estoy permitiendo que el bosque se divierta antes de que colme mi paciencia y lo reduzca todo a cenizas.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    4
    6 turnos 0 maullidos
  • Todo estaba listo en la pista. El jet estaba preparado para partir en cuanto los pasajeros abordaran y, como casi siempre en esas situaciones, el tiempo iba un poco en contra.
    El lujoso automóvil se detuvo a unos metros de la aeronave y de ella descendieron los tres Balissari y, junto a ellos, un enorme comando de seguridad.
    La pregunta ahora no era, ¿ a dónde iban?, sino, ¿volverían?
    Elian Vanthasel
    [flare_onyx_bear_870]
    Todo estaba listo en la pista. El jet estaba preparado para partir en cuanto los pasajeros abordaran y, como casi siempre en esas situaciones, el tiempo iba un poco en contra. El lujoso automóvil se detuvo a unos metros de la aeronave y de ella descendieron los tres Balissari y, junto a ellos, un enorme comando de seguridad. La pregunta ahora no era, ¿ a dónde iban?, sino, ¿volverían? [echo_topaz_fox_144] [flare_onyx_bear_870]
    4 turnos 0 maullidos
  • Ya no vuelvo a esperar a nadie. No lo merecen.~
    Ya no vuelvo a esperar a nadie. No lo merecen.~
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    12
    1 turno 0 maullidos
Patrocinados