-Noche serena, sumamente tranquila, recargado sobre un auto rentado a las afueras de la ciudad, de espaldas hacia una casucha de mala muerte, se dispuso a fumar un cigarrillo, el sonido del encendedor al usar su pulgar recalcó su existencia, usó ambas manos para encender aquel tabaco entre sus labios, un par de caladas, inhalando y exhalando arrojó el encendedor hacia atrás, encendiendo el caminó líquido que llegaba hasta la casa.-
—Mi trabajó en este lugar, terminó.
- Una flor roja inmensa comenzó a devorar aquel lugar, quejidos y sonidos desgarradores provenían dentro del sitio, Abel solo volteo por última vez, viendo las inmensas llamas, sonrió de lado, ingreso al auto y siguió su camino. -
—Mi trabajó en este lugar, terminó.
- Una flor roja inmensa comenzó a devorar aquel lugar, quejidos y sonidos desgarradores provenían dentro del sitio, Abel solo volteo por última vez, viendo las inmensas llamas, sonrió de lado, ingreso al auto y siguió su camino. -
-Noche serena, sumamente tranquila, recargado sobre un auto rentado a las afueras de la ciudad, de espaldas hacia una casucha de mala muerte, se dispuso a fumar un cigarrillo, el sonido del encendedor al usar su pulgar recalcó su existencia, usó ambas manos para encender aquel tabaco entre sus labios, un par de caladas, inhalando y exhalando arrojó el encendedor hacia atrás, encendiendo el caminó líquido que llegaba hasta la casa.-
—Mi trabajó en este lugar, terminó.
- Una flor roja inmensa comenzó a devorar aquel lugar, quejidos y sonidos desgarradores provenían dentro del sitio, Abel solo volteo por última vez, viendo las inmensas llamas, sonrió de lado, ingreso al auto y siguió su camino. -