• - en su cabeza aún tenido aquellas palabras, que su padre e madre tuvieron haces varios meses atrás antes de que tomara la decisión de estar en liones -

    Gelda : Zel , sabes que no puedes tomar decisiones así creí que dejarías que ella tomara sus propias decisiones ya que tú no podriate.

    Zeldris : lo sé , se muy bien como fue mi padre en mi y mi hermano pero .....
    Quiero lo mejor para Nyx que es mi única hija para su futuro, la decisión que tome por ella.

    - ella solo estaba escondiendo escuchando lo que decían y aún así me preguntó que decisión había tomado .-
    - en su cabeza aún tenido aquellas palabras, que su padre e madre tuvieron haces varios meses atrás antes de que tomara la decisión de estar en liones - Gelda : Zel , sabes que no puedes tomar decisiones así creí que dejarías que ella tomara sus propias decisiones ya que tú no podriate. Zeldris : lo sé , se muy bien como fue mi padre en mi y mi hermano pero ..... Quiero lo mejor para Nyx que es mi única hija para su futuro, la decisión que tome por ella. - ella solo estaba escondiendo escuchando lo que decían y aún así me preguntó que decisión había tomado .-
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Comienzo a creer que debería ser mujer, quizás mi vida sería diferente... que me vean frágil siendo hombre....
    Me desanima....y me hace pensar que no sirvo para nada...
    Comienzo a creer que debería ser mujer, quizás mi vida sería diferente... que me vean frágil siendo hombre.... Me desanima....y me hace pensar que no sirvo para nada...
    0 turnos 0 maullidos
  • El jardín, bañado por la luz fría y distante de la luna llena, parecía indiferente al sufrimiento que cargaba Daniel en su interior. Con el cuerpo exhausto y el alma aún más, caminó tambaleándose, su pecho subiendo y bajando con respiraciones desiguales. Miró al cielo, buscando respuestas en esa luna que siempre había sido su guía, su madre en espíritu. Pero esta vez no había consuelo, solo frustración.

    —¡¿Por qué, madre?!—

    gritó, su voz desgarrada por la impotencia.

    —¡¿Por qué pones tantos problemas en mi vida?! ¡Todo esto… el juicio, la coronación, el entrenamiento! ¿Es una prueba? ¿Es esto lo que quieres de mí?—

    Se pasó una mano por el cabello húmedo de sudor, sus pensamientos enredándose en la maraña de expectativas que siempre lo abrumaban. La magia no respondía, no importaba cuánto lo intentara, y las expectativas de su familia, de la Luna, de todos, pesaban como cadenas que lo arrastraban hacia abajo.

    —Yo solo quiero ser feliz con Adriana—

    continuó, con la voz temblorosa, pero cargada de desesperación.

    —¡Quiero casarme con ella, que algún día sea la madre de mis hijos! ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil? ¿Por qué siempre es tan complicado?—

    Se detuvo, apretando los puños mientras la impotencia lo consumía.

    —¡Todos esperan que sea perfecto! ¡El hijo ideal de los Selene, el heredero perfecto! Pero no puedo... no puedo ser lo que ellos quieren. Siempre acabo decepcionando a todos. No importa cuánto lo intente, no soy suficiente.—

    Las lágrimas empezaron a arder en sus ojos, pero Daniel las contuvo, su rabia y frustración ardiendo más intensamente que su dolor.

    —¡¿Por qué me pides tanto si sabes que no puedo con todo esto?! ¡No puedo controlarlo todo! ¡Ni siquiera puedo controlar mi propia magia!—

    Se quedó en silencio por un momento, el aire frío de la noche llenando sus pulmones mientras caía de rodillas en la hierba. Su mirada seguía fija en la luna, pero ya no era un grito lo que salía de su boca, sino un susurro derrotado.

    —Solo quiero ser suficiente... solo quiero ser feliz.—

    El eco de sus palabras se desvaneció, y Daniel sintió el vacío apoderarse de él. La luna, distante y silente, no le ofrecía respuestas. Y en ese momento, más que nunca, se sintió perdido.
    El jardín, bañado por la luz fría y distante de la luna llena, parecía indiferente al sufrimiento que cargaba Daniel en su interior. Con el cuerpo exhausto y el alma aún más, caminó tambaleándose, su pecho subiendo y bajando con respiraciones desiguales. Miró al cielo, buscando respuestas en esa luna que siempre había sido su guía, su madre en espíritu. Pero esta vez no había consuelo, solo frustración. —¡¿Por qué, madre?!— gritó, su voz desgarrada por la impotencia. —¡¿Por qué pones tantos problemas en mi vida?! ¡Todo esto… el juicio, la coronación, el entrenamiento! ¿Es una prueba? ¿Es esto lo que quieres de mí?— Se pasó una mano por el cabello húmedo de sudor, sus pensamientos enredándose en la maraña de expectativas que siempre lo abrumaban. La magia no respondía, no importaba cuánto lo intentara, y las expectativas de su familia, de la Luna, de todos, pesaban como cadenas que lo arrastraban hacia abajo. —Yo solo quiero ser feliz con Adriana— continuó, con la voz temblorosa, pero cargada de desesperación. —¡Quiero casarme con ella, que algún día sea la madre de mis hijos! ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil? ¿Por qué siempre es tan complicado?— Se detuvo, apretando los puños mientras la impotencia lo consumía. —¡Todos esperan que sea perfecto! ¡El hijo ideal de los Selene, el heredero perfecto! Pero no puedo... no puedo ser lo que ellos quieren. Siempre acabo decepcionando a todos. No importa cuánto lo intente, no soy suficiente.— Las lágrimas empezaron a arder en sus ojos, pero Daniel las contuvo, su rabia y frustración ardiendo más intensamente que su dolor. —¡¿Por qué me pides tanto si sabes que no puedo con todo esto?! ¡No puedo controlarlo todo! ¡Ni siquiera puedo controlar mi propia magia!— Se quedó en silencio por un momento, el aire frío de la noche llenando sus pulmones mientras caía de rodillas en la hierba. Su mirada seguía fija en la luna, pero ya no era un grito lo que salía de su boca, sino un susurro derrotado. —Solo quiero ser suficiente... solo quiero ser feliz.— El eco de sus palabras se desvaneció, y Daniel sintió el vacío apoderarse de él. La luna, distante y silente, no le ofrecía respuestas. Y en ese momento, más que nunca, se sintió perdido.
    Me gusta
    Me entristece
    2
    0 turnos 3 maullidos
  • Tanta paz, es lo que me hace falta pero no voy a huir de esta tormenta.

    ✶ Fandom: #VanitasNoCarte
    ✶ Comunidad: #Comunidad2D #Personaje2D
    Tanta paz, es lo que me hace falta pero no voy a huir de esta tormenta. ✶ Fandom: #VanitasNoCarte ✶ Comunidad: #Comunidad2D #Personaje2D
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • La Princesa Nyx ~

    "Encontré mi propio,camino la luna y las estrellas me giaran."

    ° Hija de Zeldris & Gelda.
    ° Sobrina de Meliodas & Elizabeth.
    ° Prima de Principe Tristán.
    ° Princesa del Reino Demonico (El Inframundo).


    Multiverso/Cossover.
    #MokushirokuNoYonkishi (Oc)
    📌 La Princesa Nyx ~ 🦇😈 "Encontré mi propio,camino la luna y las estrellas me giaran." ° Hija de Zeldris & Gelda. ° Sobrina de Meliodas & Elizabeth. ° Prima de Principe Tristán. ° Princesa del Reino Demonico (El Inframundo). Multiverso/Cossover. #MokushirokuNoYonkishi (Oc)
    Me encocora
    Me gusta
    3
    1 turno 0 maullidos
  • Si pudiera pedir un deseo, sería que estuviera mi pequeña gatita sana y nada le pase a mi otro pequeño.
    Si pudiera pedir un deseo, sería que estuviera mi pequeña gatita sana y nada le pase a mi otro pequeño.
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Mockinbird, sing for me
    Fandom Original
    Categoría Original
    —Pajarito, pajarito ¿dónde te metiste? —canturreó una dulce voz.

    La luna reclamaba el cielo como suyo y la ciudad, celosa de su luz, escondía a las estrellas entre altos edificios bestias de luces neón. Jane se había colocado como el cliché víctima perfecto: sola en un callejón, pobremente alumbrado con el neón rojo de los locales que no le interesaban leer, menando suavemente su cadera y escuchando los insultos que murmuraban algunos al reconocerla como la “oficial Jane Doe”.

    Eran un montón de exagerados, excepto aquel hombre que tenía una horrible cicatriz en el rostro, él si que tenía razones para odiarla.

    Las últimas dos semanas los periodos se habían plagado de titulares amarillistas, sumiendo la ciudad en el pánico respecto a un asesino serial. Sus víctimas eran todas humanas, drenadas de la sangre hasta la última gota como si Erzebeth Bathory siguiera viva. Hasta ahora, todas las pistas conducían al mismo sospechoso: el ladrón de sangre del hospital. Desde su incidente, es que los cuerpos habían comenzado a aflorar como si fueran rosales en primavera.

    Su equipo alegaba una teoría respecto a un loco sectario y Jane sabía que era algo más. Después de todo, ese tal Santiago había alegado muy orgulloso tener una bóveda llena de sangre ¿no es cierto? Tenía los motivos, coincidían los lugares ¡incluso su máscara llegó a verse! Pero nadie podía encontrarlo.

    Nadie que fuera humano, claro. Su compañero estaba enfermo y Jane jugó a la temeraria, guiándose por su nariz hasta por fin encontrar el rastro del apodado “pajarito”. Se adentró en un abr que tenía la puerta medio oculta, un par de halagos y cualquier cadenero cedía, qué fáciles eran de manipular.

    —Vaya que no eres de los finos si te gusta andar ocultando aquí —comentó mientras se sentaba en la barra. Aún no lo veía, pero estaba ahí, lo sabía, podía olerlo, oír su sangre—. Eres complicado de encontrar, pajarito sangriento.

    || Rolcito privado con @Santiago ||
    —Pajarito, pajarito ¿dónde te metiste? —canturreó una dulce voz. La luna reclamaba el cielo como suyo y la ciudad, celosa de su luz, escondía a las estrellas entre altos edificios bestias de luces neón. Jane se había colocado como el cliché víctima perfecto: sola en un callejón, pobremente alumbrado con el neón rojo de los locales que no le interesaban leer, menando suavemente su cadera y escuchando los insultos que murmuraban algunos al reconocerla como la “oficial Jane Doe”. Eran un montón de exagerados, excepto aquel hombre que tenía una horrible cicatriz en el rostro, él si que tenía razones para odiarla. Las últimas dos semanas los periodos se habían plagado de titulares amarillistas, sumiendo la ciudad en el pánico respecto a un asesino serial. Sus víctimas eran todas humanas, drenadas de la sangre hasta la última gota como si Erzebeth Bathory siguiera viva. Hasta ahora, todas las pistas conducían al mismo sospechoso: el ladrón de sangre del hospital. Desde su incidente, es que los cuerpos habían comenzado a aflorar como si fueran rosales en primavera. Su equipo alegaba una teoría respecto a un loco sectario y Jane sabía que era algo más. Después de todo, ese tal Santiago había alegado muy orgulloso tener una bóveda llena de sangre ¿no es cierto? Tenía los motivos, coincidían los lugares ¡incluso su máscara llegó a verse! Pero nadie podía encontrarlo. Nadie que fuera humano, claro. Su compañero estaba enfermo y Jane jugó a la temeraria, guiándose por su nariz hasta por fin encontrar el rastro del apodado “pajarito”. Se adentró en un abr que tenía la puerta medio oculta, un par de halagos y cualquier cadenero cedía, qué fáciles eran de manipular. —Vaya que no eres de los finos si te gusta andar ocultando aquí —comentó mientras se sentaba en la barra. Aún no lo veía, pero estaba ahí, lo sabía, podía olerlo, oír su sangre—. Eres complicado de encontrar, pajarito sangriento. || Rolcito privado con @Santiago ||
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    4
    41 turnos 1 maullido
  • —Al que se me acerque, le voy a destrozar el cráneo a punta de pisotones con mis pezuñas...

    Sobre advertencia no había engaño, estaba iracundo, encerrándose en el ricón más escondido del palacio, envolviéndose como un capullo con sus alas.
    —Al que se me acerque, le voy a destrozar el cráneo a punta de pisotones con mis pezuñas... Sobre advertencia no había engaño, estaba iracundo, encerrándose en el ricón más escondido del palacio, envolviéndose como un capullo con sus alas.
    Me gusta
    Me shockea
    2
    18 turnos 0 maullidos
  • Esa mañana fue la primera vez que bajó al pueblo en búsqueda de alimento.
    Caminó unos kilómetros al sur saliendo del Santuario por el sendero de la izquierda atravesando la ladera, todos los árboles de un color ocre anaranjado acompañaban sus pasos, el paisaje era hermoso, digno de un cuadro.

    Era una extranjera en tierras lejanas, aunque andaba con un Yukata sus rasgos desde su pelo escarlata y sus ojos color fuego no pasaban desapercibidos, para Liz era imposible mimetizarse entre la gente quienes murmuraban a sus espaldas y la veían descaradamente, ella se limitaba a sonreír de manera cordial.
    Era Octubre o mejor dicho "Kannazuki - El mes de los dioses". Todo el poblado estaba en época de festivales, las personas iban de allá para acá haciendo los preparativos correspondientes y ella sólo quería comprar un poco de alimento pero nadie le entendía.
    Resignada se acercó a un puesto del pequeño mercado y con mímicas hacía el gesto de comida, para su fortuna el anciano entendió y le vendió una especie de buñuelos

    ──Takoyaki - señalaba la porción de comida- Takoyaki
    ── Gracias por el Takoyaki entonces(?

    Dicho esto pagó las monedas que el hombre le indicaba y junto con el vuelto este le entregó un hermoso adorno para el pelo hecho de flores y un papel que parecía ser una especie de afiche con dibujos de faroles que decoraban todo el borde

    光の祭り
    土曜日になります
    神々に感謝する

    Elizabeth sorprendida por el detalle agradeció una vez más inclinando su cabeza y no dudó en ponerse el delicado tocado. El papel lo guardó para más tarde poder descifrarlo.

    La pelirroja siempre había estado de paso de poblado en poblado, esta era la primera vez que se había asentado en un lugar a pesar de la hostilidad que percibió en un principio, el gesto del anciano le dio esperanzas
    Esa mañana fue la primera vez que bajó al pueblo en búsqueda de alimento. Caminó unos kilómetros al sur saliendo del Santuario por el sendero de la izquierda atravesando la ladera, todos los árboles de un color ocre anaranjado acompañaban sus pasos, el paisaje era hermoso, digno de un cuadro. Era una extranjera en tierras lejanas, aunque andaba con un Yukata sus rasgos desde su pelo escarlata y sus ojos color fuego no pasaban desapercibidos, para Liz era imposible mimetizarse entre la gente quienes murmuraban a sus espaldas y la veían descaradamente, ella se limitaba a sonreír de manera cordial. Era Octubre o mejor dicho "Kannazuki - El mes de los dioses". Todo el poblado estaba en época de festivales, las personas iban de allá para acá haciendo los preparativos correspondientes y ella sólo quería comprar un poco de alimento pero nadie le entendía. Resignada se acercó a un puesto del pequeño mercado y con mímicas hacía el gesto de comida, para su fortuna el anciano entendió y le vendió una especie de buñuelos ──Takoyaki - señalaba la porción de comida- Takoyaki 🌹── Gracias por el Takoyaki entonces(? Dicho esto pagó las monedas que el hombre le indicaba y junto con el vuelto este le entregó un hermoso adorno para el pelo hecho de flores y un papel que parecía ser una especie de afiche con dibujos de faroles que decoraban todo el borde 光の祭り 土曜日になります 神々に感謝する Elizabeth sorprendida por el detalle agradeció una vez más inclinando su cabeza y no dudó en ponerse el delicado tocado. El papel lo guardó para más tarde poder descifrarlo. La pelirroja siempre había estado de paso de poblado en poblado, esta era la primera vez que se había asentado en un lugar a pesar de la hostilidad que percibió en un principio, el gesto del anciano le dio esperanzas
    Me gusta
    Me encocora
    5
    9 turnos 0 maullidos
  • Wanda defendiendo a Logan, metas
    Wanda defendiendo a Logan, metas
    Me enjaja
    Me gusta
    Me encocora
    5
    1 turno 0 maullidos
Patrocinados