• Haré una prueba...

    Aunque su ánimo no está bien, se lanza al suelo abriéndose la ropa dejando ver el torso descubierto, quedando con la túnica desordenada..—

    Vendrías a pasar el rato conmigo?
    Haré una prueba... Aunque su ánimo no está bien, se lanza al suelo abriéndose la ropa dejando ver el torso descubierto, quedando con la túnica desordenada..— Vendrías a pasar el rato conmigo?
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  • ¡Lo cuidare muchísimo! ¡Lo prometo! Muchas gracias, 🇰​🇴​🇹​🇴​🇾​🇺​🇰​🇮​
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  • 𝐄𝐥 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚 𝐬𝐢𝐝𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫𝐢𝐭𝐚𝐬, 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐨𝐭𝐨𝐧̃𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐬𝐮𝐬 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐨𝐜𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐜𝐚𝐟𝐞́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐨𝐯𝐢́𝐚𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐫𝐛𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐨𝐧𝐨𝐜𝐫𝐨𝐦𝐚́𝐭𝐢𝐜𝐨𝐬, 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐢́𝐚𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐚𝐥𝐭𝐚𝐫𝐚 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐬𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐮𝐯𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐛𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐢𝐞𝐯𝐞, 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐥 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐨𝐭𝐨𝐧̃𝐨, 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐢́𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐥𝐥𝐮𝐯𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫, 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐥𝐢𝐧𝐚𝐬 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐫𝐨𝐧𝐝𝐨𝐬𝐨𝐬, 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐢́𝐨𝐬, 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐠𝐨𝐬, 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐬𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐲 𝐝𝐞 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐢́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐞 𝐬𝐢𝐧𝐭𝐢𝐞𝐫𝐚𝐧 𝐩𝐚𝐜𝐢́𝐟𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐬𝐢 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞𝐧𝐮𝐦𝐛𝐫𝐚 𝐬𝐞 𝐚𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐧 𝐬𝐮𝐬 𝐚𝐥𝐦𝐚𝐬.
    𝐀𝐮𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐞𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐢𝐧̃𝐚, 𝐬𝐮 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐞𝐳 𝐥𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢́𝐚 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐚𝐥𝐞𝐣𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐥𝐥𝐚, 𝐬𝐨𝐥𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐟𝐨𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞, 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐠𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐚𝐥 𝐦𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐥𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐠𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐝𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐥𝐚𝐠𝐨, 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐚, 𝐦𝐚𝐠𝐢𝐚. 𝐄𝐫𝐚 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐚́𝐠𝐢𝐜𝐨 𝐞𝐥 𝐜𝐨́𝐦𝐨 𝐬𝐞 𝐯𝐞𝐢́𝐚 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐛𝐫𝐢́𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, 𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢́𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐚𝐧̃𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐦𝐚𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐨𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐛𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝐟𝐫𝐢𝐨. 𝐃𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐟𝐫𝐢́𝐨 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨, 𝐭𝐚𝐥 𝐯𝐞𝐳 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐢́𝐚 𝐮𝐧 𝐞𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐭𝐚𝐧 𝐚𝐠𝐮𝐞𝐫𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐲 𝐭𝐚𝐧 𝐟𝐫𝐢𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐨́𝐫𝐭𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐡𝐨𝐠𝐚𝐫 𝐥𝐞𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨, 𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞𝐪𝐮𝐞𝐧̃𝐚 𝐟𝐨𝐠𝐚𝐭𝐚.
    𝐄𝐥 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚 𝐬𝐢𝐝𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐟𝐚𝐯𝐨𝐫𝐢𝐭𝐚𝐬, 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐨𝐭𝐨𝐧̃𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐬𝐮𝐬 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐨𝐜𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐜𝐚𝐟𝐞́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐨𝐯𝐢́𝐚𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐫𝐛𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐨𝐧𝐨𝐜𝐫𝐨𝐦𝐚́𝐭𝐢𝐜𝐨𝐬, 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐢́𝐚𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐚𝐥𝐭𝐚𝐫𝐚 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐬𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐮𝐯𝐢𝐞𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐛𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐢𝐞𝐯𝐞, 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐥 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐨𝐭𝐨𝐧̃𝐨, 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐢́𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐥𝐥𝐮𝐯𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫, 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐥𝐢𝐧𝐚𝐬 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐫𝐨𝐧𝐝𝐨𝐬𝐨𝐬, 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐢́𝐨𝐬, 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐠𝐨𝐬, 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐬𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐲 𝐝𝐞 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐢́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐞 𝐬𝐢𝐧𝐭𝐢𝐞𝐫𝐚𝐧 𝐩𝐚𝐜𝐢́𝐟𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐬𝐢 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞𝐧𝐮𝐦𝐛𝐫𝐚 𝐬𝐞 𝐚𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐧 𝐬𝐮𝐬 𝐚𝐥𝐦𝐚𝐬. 𝐀𝐮𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐞𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐢𝐧̃𝐚, 𝐬𝐮 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐞𝐳 𝐥𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢́𝐚 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐚𝐥𝐞𝐣𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐥𝐥𝐚, 𝐬𝐨𝐥𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐟𝐨𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞, 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐠𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐚𝐥 𝐦𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐥𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐠𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐝𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐥𝐚𝐠𝐨, 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐚, 𝐦𝐚𝐠𝐢𝐚. 𝐄𝐫𝐚 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐚́𝐠𝐢𝐜𝐨 𝐞𝐥 𝐜𝐨́𝐦𝐨 𝐬𝐞 𝐯𝐞𝐢́𝐚 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐛𝐫𝐢́𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, 𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢́𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐚𝐧̃𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐦𝐚𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐨𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐛𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝐟𝐫𝐢𝐨. 𝐃𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐢́𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐟𝐫𝐢́𝐨 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨, 𝐭𝐚𝐥 𝐯𝐞𝐳 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐢́𝐚 𝐮𝐧 𝐞𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐭𝐚𝐧 𝐚𝐠𝐮𝐞𝐫𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐲 𝐭𝐚𝐧 𝐟𝐫𝐢𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐨́𝐫𝐭𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐡𝐨𝐠𝐚𝐫 𝐥𝐞𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨, 𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞𝐪𝐮𝐞𝐧̃𝐚 𝐟𝐨𝐠𝐚𝐭𝐚.
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  • ——— PRESAGIO (inicio)

    Han pasado tres días desde el extraño encuentro en el bosque. La figura del oso persiste en la mente de Khan, un eco que interrumpe sus pensamientos a lo largo de la rutina, el pan, las comidas, el trabajo con la leña. Aún le da vueltas, buscándole sentido y significado. No es de los que ignoran las señales, pero esta en particular se le escapa, y sentirse ignorante le irrita.

    Esta noche, sin importar su malhumor, al terminar el trabajo en la panadería sale a las calles del pueblo cargado con una bolsa de pan. La brisa fría se entibia al golpearle en el rostro mientras avanza en silencio por los rincones menos afortunados del pueblo, distribuyendo bollos y hogazas a los necesitados, como acostumbra.

    Al llegar al final de una calle sin salida, algo le detiene. Una puerta que no debería estar allí, solitaria e inesperada, encajada entre paredes de piedra deslucida. Frunce el ceño al verla. La madera es vieja, oscura, con vetas que parecen reflejar la luz tenue de la luna, y, aunque no debería estar allí, no le resulta en absoluto desconocida.

    El marco, las pequeñas runas desgastadas grabadas en la madera, la manera en que la sombra parece envolver la entrada misma… Un largo resoplido escapa de sus labios y una mezcla de molestia y resignación aparece en sus ojos, y, sin poder evitarlo, una sonrisa tosca pero genuina se asoma en sus labios; ahora lo sabe.

    Aquella puerta lleva al bar que ha frecuentado en otros tiempos, un lugar envuelto en magia, que aparece y desaparece a su antojo. En su momento, fue su refugio y de quienes amaba. Aunque sabe que no debería estar allí, no puede ignorar la llamada.

    Da un paso adelante y empuja la puerta, cruzando el umbral hacia el interior del bar.

    Tolek Zientek
    ——— PRESAGIO (inicio) Han pasado tres días desde el extraño encuentro en el bosque. La figura del oso persiste en la mente de Khan, un eco que interrumpe sus pensamientos a lo largo de la rutina, el pan, las comidas, el trabajo con la leña. Aún le da vueltas, buscándole sentido y significado. No es de los que ignoran las señales, pero esta en particular se le escapa, y sentirse ignorante le irrita. Esta noche, sin importar su malhumor, al terminar el trabajo en la panadería sale a las calles del pueblo cargado con una bolsa de pan. La brisa fría se entibia al golpearle en el rostro mientras avanza en silencio por los rincones menos afortunados del pueblo, distribuyendo bollos y hogazas a los necesitados, como acostumbra. Al llegar al final de una calle sin salida, algo le detiene. Una puerta que no debería estar allí, solitaria e inesperada, encajada entre paredes de piedra deslucida. Frunce el ceño al verla. La madera es vieja, oscura, con vetas que parecen reflejar la luz tenue de la luna, y, aunque no debería estar allí, no le resulta en absoluto desconocida. El marco, las pequeñas runas desgastadas grabadas en la madera, la manera en que la sombra parece envolver la entrada misma… Un largo resoplido escapa de sus labios y una mezcla de molestia y resignación aparece en sus ojos, y, sin poder evitarlo, una sonrisa tosca pero genuina se asoma en sus labios; ahora lo sabe. Aquella puerta lleva al bar que ha frecuentado en otros tiempos, un lugar envuelto en magia, que aparece y desaparece a su antojo. En su momento, fue su refugio y de quienes amaba. Aunque sabe que no debería estar allí, no puede ignorar la llamada. Da un paso adelante y empuja la puerta, cruzando el umbral hacia el interior del bar. [Tolek]
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  • volví :D bien rapido jajaja me aburro qwq
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  • — 𝑁𝑜 𝘩𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑜𝑡𝑟𝑜 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑖𝑟 𝑦 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑖𝑟, 𝑎𝑢𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑟 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑝𝑜𝑑𝑟𝑖́𝑎𝑛 𝑑𝑎𝑟 𝑢𝑛 𝑝𝑎𝑠𝑜 𝑚𝑎́𝑠.
    — 𝑁𝑜 𝘩𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑜𝑡𝑟𝑜 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑖𝑟 𝑦 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑖𝑟, 𝑎𝑢𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑟 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑝𝑜𝑑𝑟𝑖́𝑎𝑛 𝑑𝑎𝑟 𝑢𝑛 𝑝𝑎𝑠𝑜 𝑚𝑎́𝑠.
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  • Si ven a mi hermano Guffy (Joffie) díganle que Eurynome lo quiere saludar xD
    Si ven a mi hermano Guffy (Joffie) díganle que Eurynome lo quiere saludar xD
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  • - Cansancio.

    Estira un poco las piernas y los brazos, a comparación de aquel otro cuerpo, correr por más de 10 minutos sería solo un calentamiento pero para el tenno han sido horas extenuantes, mareos incesantes y el molesto sudor sobre su piel y cabello.
    - Cansancio. Estira un poco las piernas y los brazos, a comparación de aquel otro cuerpo, correr por más de 10 minutos sería solo un calentamiento pero para el tenno han sido horas extenuantes, mareos incesantes y el molesto sudor sobre su piel y cabello.
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  • — Podemos estar en Otoño...pero...
    Creo que esta sera una época bastante calurosa,el frió no cuela como era años pasados.

    Mucito la femenina,acomodando el caballete y el lienzo en un gran estuche que siempre lleva consigo cada que esta inspirada en nuevas ideas para sus pinturas,observando de cuando en cuando la ventana,donde las hojas de los arboles caían de sus ramas,dando una hermosa danza.
    — Podemos estar en Otoño...pero... Creo que esta sera una época bastante calurosa,el frió no cuela como era años pasados. Mucito la femenina,acomodando el caballete y el lienzo en un gran estuche que siempre lleva consigo cada que esta inspirada en nuevas ideas para sus pinturas,observando de cuando en cuando la ventana,donde las hojas de los arboles caían de sus ramas,dando una hermosa danza.
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  • Una siesta de 48 horas para aclarar las ideas; eso necesito.
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