La reacción más genuina del rey al recibir la carta de Constantine:
#nvsvsv
/; Sigo sin superar ese meme JAJAJAJAJAsjs en serio, por eso y más, adoro a mi partner.
La reacción más genuina del rey al recibir la carta de Constantine:
#nvsvsv
/🎡; Sigo sin superar ese meme JAJAJAJAJAsjs en serio, por eso y más, adoro a mi partner. 🥺
Las ruedas levantaban algo de polvo, y el motor del coche resonaba en el tranquilo camino.
A través de la ventana podía verse una monótona extensión de tierra y césped; solo a lo lejos se alzaban árboles de un pequeño bosque circundante, de donde algunos petirrojos intrépidos surgían, curiosos ante el ruidoso vehículo.
—¿Llegaremos pronto?
Jean mostraba cierta ansiedad, como si deseara darse la vuelta y regresar. Su chofer, el confiable Finnian, asintió. Y justo en ese momento ambos pudieron ver cómo asomaba una gran mansión, respondiendo así la inquietud del joven Phantomhive, quien solo dejó escapar un suspiro.
A estas alturas, volver atrás era impensable: ya habían alcanzado su destino.
Y es que su dilema tenía nombre y apellido: Heinrich Rosenberg.
¿Qué debía hacer Jean con él?
Por alguna razón, le resultaba difícil articular la respuesta evidente. Si se tratase de otra persona, la resolución de Jean habría sido inmediata: solo un medio para un fin.
El señor Heinrich no era un peón especialmente valioso, pero todos los peones tenían su utilidad, y ganarse su favor podría ser beneficioso dado su evidente carisma. Sin embargo, su habitual cinismo parecía tambalearse ante él, generando un inesperado sentimiento de culpa. Tal vez porque, en el fondo, se sentía en deuda por la ayuda que le brindó en el pasado, o porque el encanto de Heinrich había logrado alcanzarlo, haciéndolo sentir incómodo al usar a alguien tan bondadoso y crédulo.
Fuera cual fuese la causa, este dilema estaba comenzando a ser una distracción.
Jean se propuso visitarlo, cumplir con su "promesa" y esperar que eso fuese suficiente para disipar aquel incómodo remordimiento hacia el señor Heinrich. Y si no resultaba, entonces tendría que olvidarse de tenerlo como un peón; pero, Jean se negaba a admitir la derrota, incluso en algo así, por lo que, se hallaba en un punto muerto.
Pronto, el vehículo se estacionó cerca de la imponente entrada de la mansión. Cuando Finnian le abrió la puerta, Jean cerró los ojos un instante, y al abrirlos, la expresión conflictuada había desaparecido. Solo quedaba un joven de semblante tranquilo, casi abierto, con una sutil sonrisa en los labios: la imagen misma de la cortesía.
Portaba un bastón de madera oscura lacada y una levita a juego, en un conjunto elegantemente sobrio.
Las ruedas levantaban algo de polvo, y el motor del coche resonaba en el tranquilo camino.
A través de la ventana podía verse una monótona extensión de tierra y césped; solo a lo lejos se alzaban árboles de un pequeño bosque circundante, de donde algunos petirrojos intrépidos surgían, curiosos ante el ruidoso vehículo.
—¿Llegaremos pronto?
Jean mostraba cierta ansiedad, como si deseara darse la vuelta y regresar. Su chofer, el confiable Finnian, asintió. Y justo en ese momento ambos pudieron ver cómo asomaba una gran mansión, respondiendo así la inquietud del joven Phantomhive, quien solo dejó escapar un suspiro.
A estas alturas, volver atrás era impensable: ya habían alcanzado su destino.
Y es que su dilema tenía nombre y apellido: Heinrich Rosenberg.
¿Qué debía hacer Jean con él?
Por alguna razón, le resultaba difícil articular la respuesta evidente. Si se tratase de otra persona, la resolución de Jean habría sido inmediata: solo un medio para un fin.
El señor Heinrich no era un peón especialmente valioso, pero todos los peones tenían su utilidad, y ganarse su favor podría ser beneficioso dado su evidente carisma. Sin embargo, su habitual cinismo parecía tambalearse ante él, generando un inesperado sentimiento de culpa. Tal vez porque, en el fondo, se sentía en deuda por la ayuda que le brindó en el pasado, o porque el encanto de Heinrich había logrado alcanzarlo, haciéndolo sentir incómodo al usar a alguien tan bondadoso y crédulo.
Fuera cual fuese la causa, este dilema estaba comenzando a ser una distracción.
Jean se propuso visitarlo, cumplir con su "promesa" y esperar que eso fuese suficiente para disipar aquel incómodo remordimiento hacia el señor Heinrich. Y si no resultaba, entonces tendría que olvidarse de tenerlo como un peón; pero, Jean se negaba a admitir la derrota, incluso en algo así, por lo que, se hallaba en un punto muerto.
Pronto, el vehículo se estacionó cerca de la imponente entrada de la mansión. Cuando Finnian le abrió la puerta, Jean cerró los ojos un instante, y al abrirlos, la expresión conflictuada había desaparecido. Solo quedaba un joven de semblante tranquilo, casi abierto, con una sutil sonrisa en los labios: la imagen misma de la cortesía.
Portaba un bastón de madera oscura lacada y una levita a juego, en un conjunto elegantemente sobrio.
- Parece que es tradicional esto del domingo de que la gente tiente con sus cuerpos, pues yo no seré menos, este cuerpazo hay que lucirlo y con orgullo, se toca pero no se mira... espera así no era.
*Tumbado en el sofá con pose sexy como para que le hicieran un retrato en pintura o una fotografía, estaba buenorro como siempre y lo de sex symbol no se lo quitaba nadie*
- Parece que es tradicional esto del domingo de que la gente tiente con sus cuerpos, pues yo no seré menos, este cuerpazo hay que lucirlo y con orgullo, se toca pero no se mira... espera así no era.
*Tumbado en el sofá con pose sexy como para que le hicieran un retrato en pintura o una fotografía, estaba buenorro como siempre y lo de sex symbol no se lo quitaba nadie*
#SeductiveSunday
(Enuma Elish: La Estrella de la Creación que Dividió el Cielo y la Tierra)
Llamaré a esto el 'ritual de separación'. Les hablaré del comienzo. ¡El cielo y la tierra se partieron, la nada felicitó a la creación, y mi espada partió el mundo!
El infierno del cielo es la víspera de la celebración de la creación.
Muere y calla…
¡Enuma Elish!
[Memorias del pasado]
(Enuma Elish: La Estrella de la Creación que Dividió el Cielo y la Tierra)
Llamaré a esto el 'ritual de separación'. Les hablaré del comienzo. ¡El cielo y la tierra se partieron, la nada felicitó a la creación, y mi espada partió el mundo!
El infierno del cielo es la víspera de la celebración de la creación.
Muere y calla…
¡Enuma Elish!
♠️— Tú tienes pinta de ser una presa...
La Muerte se lamió los labios
♠️— Apetecible...~ ¿Qué te parece hacer un pequeño "trato" a cambio de no morir hoy?~
#SeductiveSunday
Esta noche avanza lentamente. La vieja camioneta traquetea un poco al recorrer las calles de piedra del austero poblado, pero su motor ronronea con una calma reconfortante, como si estuviera en sintonía con la tranquilidad de la noche. Las luces de las pocas casas encendidas proyectan sombras largas y caprichosas mientras el bosque cercano parece observarlos desde la oscuridad. Khan conduce en silencio, de vez en cuando dirigiéndole a Tolek Zientek una mirada fugaz y cálida, una sonrisa contenida en el borde de sus labios. No necesita muchas palabras para compartir lo que siente; su mera presencia lo dice todo.
Más pronto que tarde, aparca en un rincón apartado, donde las estrellas brillan y el mundo parece tan lejano como el tiempo mismo.
Sin más preámbulo, rodea el asiento y se sienta junto al brujo en la parte trasera. La noche es fría, pero el calor de su cuerpo les abriga.
Miradas, un roce casual que se convierte en una caricia. Los dedos de Khan, ásperos y fuertes, exploran con ternura el rostro de Tolek, reconociendo al cachorro por quien veló tiempo atrás, aún sin las cicatrices. No permite que la tensión entre ambos crezca. Va a por sus labios para cubrirlos con un beso profundo, como si en ese acto hubiera un lenguaje propio que solo ellos comparten.
Khan lo abraza, su mano recorriendo lentamente las suaves curvas de su espalda, acercándolo aún más en tanto se acomoda sobre él demandando el espacio entre sus piernas. Hay algo feroz y contenido en cada movimiento, una intensidad que parece arrastrar consigo ecos del fuego que encierra su pecho, de pasiones enterradas bajo capas de control y siglos de soledad.
A pesar de su fuerza, Khan se muestra gentil, cuidando cada toque, cada caricia para con su amante.
Esta noche avanza lentamente. La vieja camioneta traquetea un poco al recorrer las calles de piedra del austero poblado, pero su motor ronronea con una calma reconfortante, como si estuviera en sintonía con la tranquilidad de la noche. Las luces de las pocas casas encendidas proyectan sombras largas y caprichosas mientras el bosque cercano parece observarlos desde la oscuridad. Khan conduce en silencio, de vez en cuando dirigiéndole a [Tolek] una mirada fugaz y cálida, una sonrisa contenida en el borde de sus labios. No necesita muchas palabras para compartir lo que siente; su mera presencia lo dice todo.
Más pronto que tarde, aparca en un rincón apartado, donde las estrellas brillan y el mundo parece tan lejano como el tiempo mismo.
Sin más preámbulo, rodea el asiento y se sienta junto al brujo en la parte trasera. La noche es fría, pero el calor de su cuerpo les abriga.
Miradas, un roce casual que se convierte en una caricia. Los dedos de Khan, ásperos y fuertes, exploran con ternura el rostro de Tolek, reconociendo al cachorro por quien veló tiempo atrás, aún sin las cicatrices. No permite que la tensión entre ambos crezca. Va a por sus labios para cubrirlos con un beso profundo, como si en ese acto hubiera un lenguaje propio que solo ellos comparten.
Khan lo abraza, su mano recorriendo lentamente las suaves curvas de su espalda, acercándolo aún más en tanto se acomoda sobre él demandando el espacio entre sus piernas. Hay algo feroz y contenido en cada movimiento, una intensidad que parece arrastrar consigo ecos del fuego que encierra su pecho, de pasiones enterradas bajo capas de control y siglos de soledad.
A pesar de su fuerza, Khan se muestra gentil, cuidando cada toque, cada caricia para con su amante.
#SeductiveSunday #TheBalrog