—Felicidades, masacraste a un pueblo entero, cegado por tus patéticas ínfulas de grandeza.
¿Qué ocurre? ¿El gran conquistador no está satisfecho? ¿O tienes esa cara de idiota porque tu cuerpo apenas procesa que ya no le queda ni una gota de vida para saborear la victoria? Oh, claro... ese es el dulce engaño de la matanza; en medio de tu frenesí, olvidaste por un instante que tu fragilidad es la misma que la de ellos.
En fin... sonríe, cariño. Ha sido un placer devorarte, pero esta es nuestra despedida.
—Felicidades, masacraste a un pueblo entero, cegado por tus patéticas ínfulas de grandeza.
¿Qué ocurre? ¿El gran conquistador no está satisfecho? ¿O tienes esa cara de idiota porque tu cuerpo apenas procesa que ya no le queda ni una gota de vida para saborear la victoria? Oh, claro... ese es el dulce engaño de la matanza; en medio de tu frenesí, olvidaste por un instante que tu fragilidad es la misma que la de ellos.
En fin... sonríe, cariño. Ha sido un placer devorarte, pero esta es nuestra despedida.