• ⸻ 𝐋𝐚 𝐧𝐢𝐞𝐯𝐞 𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐟𝐫𝐢́𝐨𝐬.
    ⸻ 𝐋𝐚 𝐧𝐢𝐞𝐯𝐞 𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐟𝐫𝐢́𝐨𝐬.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Mi meta es volver a ser el angel que antes fui.

    No, no es de victoria secrets (?)
    Mi meta es volver a ser el angel que antes fui. No, no es de victoria secrets (?)
    Me encocora
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • - El misterio es parte de la belleza, y tú eres una inmensidad de secretos, yo soy un egoísta, un demonio y un Ángel creado para la Guerra, soy tantos y lo que quiero ser es gobernante de tus mares, conquistador de tus montañas, amante de la miel que nace de tu piel, me vi en una oscura vision, tus ojos semejantes a los mios me miraban con pasion, la luna reflejaba su brillo en tus hermosos colmillos, estábamos desnudos, sin nada que quisiéramos ocultar, rodeados por un lago de sangre que llegaba a tus pechos, no acostumbro hacer eso, pero no niego fue un descabellado sueño muy placentero .
    - El misterio es parte de la belleza, y tú eres una inmensidad de secretos, yo soy un egoísta, un demonio y un Ángel creado para la Guerra, soy tantos y lo que quiero ser es gobernante de tus mares, conquistador de tus montañas, amante de la miel que nace de tu piel, me vi en una oscura vision, tus ojos semejantes a los mios me miraban con pasion, la luna reflejaba su brillo en tus hermosos colmillos, estábamos desnudos, sin nada que quisiéramos ocultar, rodeados por un lago de sangre que llegaba a tus pechos, no acostumbro hacer eso, pero no niego fue un descabellado sueño muy placentero .
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Envío especial para mi amante [Thxgirlargent91]



    Para la mujer de mi vida

    Envío especial para mi amante [Thxgirlargent91] “ Para la mujer de mi vida
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿¡QUÉ COJONES ACABAS DE DECIR!?

    -Lo va a matar.-
    ¿¡QUÉ COJONES ACABAS DE DECIR!? -Lo va a matar.-
    14 turnos 0 maullidos
  • *Bostecillo de las 11:36. Le ha faltado poco o nada para ir cual zombie a por café ya a estas horas para sobrevivir, para variar. *¡Nos días!
    *Bostecillo de las 11:36. Le ha faltado poco o nada para ir cual zombie a por café ya a estas horas para sobrevivir, para variar. *¡Nos días!
    0 turnos 0 maullidos
  • *chibi llegaba bailando * https://www.youtube.com/watch?v=X8WEMtDqyZg
    *chibi llegaba bailando * https://www.youtube.com/watch?v=X8WEMtDqyZg
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • El próximo cliente que me diga que 'esto está más barato en otra tienda', lo mando a la otra tienda.
    El próximo cliente que me diga que 'esto está más barato en otra tienda', lo mando a la otra tienda.
    Me encocora
    Me enjaja
    5
    4 turnos 0 maullidos
  • « El planeta de los sueños. El lugar donde lo malo jamás sucede, el lugar donde todos son felices. »
    « El planeta de los sueños. El lugar donde lo malo jamás sucede, el lugar donde todos son felices. »
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • El sonido de las olas golpeando suavemente el casco del Thousand Sunny llenaba el aire mientras Robin descansaba en la cubierta. La tarde era tranquila, el sol proyectaba un cálido resplandor dorado sobre el océano, y el bullicio habitual de sus compañeros piratas parecía haberse desvanecido, al menos por unos momentos. Robin, sentada con un libro abierto en sus manos, no leía realmente. Sus ojos recorrían las líneas de texto, pero su mente estaba atrapada en pensamientos del pasado.

    Había sido Miss All Sunday, la mano derecha de Crocodile, una figura envuelta en misterio y miedo. Aún podía sentir el peso de la máscara que había llevado durante tanto tiempo: el papel de la mujer inescrutable que siempre tenía un as bajo la manga, que ofrecía una sonrisa mientras urdía traiciones y esquemas. No tenía elección entonces; vivir como una herramienta era la única manera de sobrevivir. Había aprendido a no confiar en nadie, a mantener a todos a distancia y a asumir que cualquier conexión era una amenaza.

    Pero todo eso había cambiado.

    Robin alzó la vista del libro y observó el barco que ahora llamaba hogar. Luffy reía ruidosamente en la proa, probablemente porque Usopp había contado una de sus exageradas historias. Chopper trotaba alrededor, intentando convencer a Sanji de que no necesitaba comer más verduras. Incluso Zoro, que dormía bajo la sombra de las velas, irradiaba una tranquilidad contagiosa. Era una vida que jamás imaginó tener.

    "Robin-chwan, ¿un té?" La voz de Sanji la sacó de sus pensamientos. Él había aparecido con una taza perfectamente preparada, inclinándose como siempre con una mezcla de devoción y dramatismo. Robin sonrió, aceptando la taza. "Gracias, Sanji-kun."

    Esa simple interacción la llenó de calidez. Era tan... normal. No había dobles intenciones, no había cálculos. Solo una pequeña muestra de amabilidad que, en otra época, habría considerado peligrosa o manipuladora.

    Mientras sorbía el té, sus pensamientos volvieron a Arabasta, donde todo comenzó a cambiar. Luffy y los demás habían enfrentado a Crocodile no solo por el país, sino por sus propios ideales de justicia y amistad. Habían sido lo opuesto a todo lo que conocía: desinteresados, honestos y, de alguna manera, increíblemente tercos. Y cuando Luffy le ofreció un lugar en su barco, no lo había entendido. ¿Por qué querrían a alguien como ella, una mujer con una recompensa que la marcaba como peligrosa y una historia llena de sombras?

    Ahora sabía la respuesta. Luffy no veía el pasado como una carga insuperable. Para él, lo único que importaba era quién eras en ese momento y hacia dónde querías ir.

    Robin cerró los ojos, dejando que la brisa marina acariciara su rostro. Había noches en las que las sombras del pasado intentaban alcanzarla, susurros de traiciones pasadas y memorias de soledad. Pero ahora, tenía voces más fuertes que esas sombras: el grito entusiasta de Luffy, la risa escandalosa de Nami, las bromas de Usopp, las disputas de Zoro y Sanji.

    Y en esos momentos, cuando los recuerdos la acechaban, recordaba algo simple pero poderoso: ya no era Miss All Sunday. Era Nico Robin, la arqueóloga de los Piratas del Sombrero de Paja, y nunca había sentido tanto alivio por ello.
    El sonido de las olas golpeando suavemente el casco del Thousand Sunny llenaba el aire mientras Robin descansaba en la cubierta. La tarde era tranquila, el sol proyectaba un cálido resplandor dorado sobre el océano, y el bullicio habitual de sus compañeros piratas parecía haberse desvanecido, al menos por unos momentos. Robin, sentada con un libro abierto en sus manos, no leía realmente. Sus ojos recorrían las líneas de texto, pero su mente estaba atrapada en pensamientos del pasado. Había sido Miss All Sunday, la mano derecha de Crocodile, una figura envuelta en misterio y miedo. Aún podía sentir el peso de la máscara que había llevado durante tanto tiempo: el papel de la mujer inescrutable que siempre tenía un as bajo la manga, que ofrecía una sonrisa mientras urdía traiciones y esquemas. No tenía elección entonces; vivir como una herramienta era la única manera de sobrevivir. Había aprendido a no confiar en nadie, a mantener a todos a distancia y a asumir que cualquier conexión era una amenaza. Pero todo eso había cambiado. Robin alzó la vista del libro y observó el barco que ahora llamaba hogar. Luffy reía ruidosamente en la proa, probablemente porque Usopp había contado una de sus exageradas historias. Chopper trotaba alrededor, intentando convencer a Sanji de que no necesitaba comer más verduras. Incluso Zoro, que dormía bajo la sombra de las velas, irradiaba una tranquilidad contagiosa. Era una vida que jamás imaginó tener. "Robin-chwan, ¿un té?" La voz de Sanji la sacó de sus pensamientos. Él había aparecido con una taza perfectamente preparada, inclinándose como siempre con una mezcla de devoción y dramatismo. Robin sonrió, aceptando la taza. "Gracias, Sanji-kun." Esa simple interacción la llenó de calidez. Era tan... normal. No había dobles intenciones, no había cálculos. Solo una pequeña muestra de amabilidad que, en otra época, habría considerado peligrosa o manipuladora. Mientras sorbía el té, sus pensamientos volvieron a Arabasta, donde todo comenzó a cambiar. Luffy y los demás habían enfrentado a Crocodile no solo por el país, sino por sus propios ideales de justicia y amistad. Habían sido lo opuesto a todo lo que conocía: desinteresados, honestos y, de alguna manera, increíblemente tercos. Y cuando Luffy le ofreció un lugar en su barco, no lo había entendido. ¿Por qué querrían a alguien como ella, una mujer con una recompensa que la marcaba como peligrosa y una historia llena de sombras? Ahora sabía la respuesta. Luffy no veía el pasado como una carga insuperable. Para él, lo único que importaba era quién eras en ese momento y hacia dónde querías ir. Robin cerró los ojos, dejando que la brisa marina acariciara su rostro. Había noches en las que las sombras del pasado intentaban alcanzarla, susurros de traiciones pasadas y memorias de soledad. Pero ahora, tenía voces más fuertes que esas sombras: el grito entusiasta de Luffy, la risa escandalosa de Nami, las bromas de Usopp, las disputas de Zoro y Sanji. Y en esos momentos, cuando los recuerdos la acechaban, recordaba algo simple pero poderoso: ya no era Miss All Sunday. Era Nico Robin, la arqueóloga de los Piratas del Sombrero de Paja, y nunca había sentido tanto alivio por ello.
    Me encocora
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados