• ❝Soy una Diosa, porque mis padres lo son. Nos enseñan para encargarnos de nuestras obligaciones para las que cuando nacemos nos lo ponen como destino cumplir. Pero jamás dije que ser una es lo mejor que hago, jamás he dicho que sea una mujer hecha y derecha, nah, no soy nada todavía. Sigo creciendo aunque sea inmortal y eterna, no tengo fundamentos mordaces para hablar, no me gustó jamás discutir porque jamas se hacer las cosas bien, callarme no lo sé hacer, si me callo me siento hipócrita y se que si hablo o no, lo sigo siendo. Tengo un monton de defectos, mamá no estaría orgullosa de lo que estoy diciendo pero es lo justo, no busco fingir ser algo que no soy. La historia y leyendas hablan maravillas tontas de mi, la Diosa de la juventud y vitalidad pero... No soy especial, solo soy una Diosa mas en el Olimpo, soy una más de las hijas de Zeus, y carezco del carácter perfecto de Madre Hera. Pero esta bien, jamás he dicho que sea perfecta, jamás he dicho que soy más de lo que demuestro ser. "

    Sonrío sin ganas.

    —Tengo mil defectos, mil formas y nunca he actuado como una buena Diosa. Podré ser bella para la humanidad, pero solo es la divinidad que nos separa entre genética. No soy sabia, no tengo buena puntería y solo si estoy callada y apatica viviendo en un mundo de fantasía es cuando la vitalidad le beneficia a quién quiera caminar a mi alrededor, o si ...sin querer estoy caminando donde no debo estar, mi existencia es inoportuna, pero ya no me importa. Ya no importa mas, el embrollo quedó atrás pero .... Si... Ya todo esta resuelto.

    Sonrío sin ganas.

    —Todo estará bien. A todos les irá bien, ya esta. Está todo bien... :)
    ❝Soy una Diosa, porque mis padres lo son. Nos enseñan para encargarnos de nuestras obligaciones para las que cuando nacemos nos lo ponen como destino cumplir. Pero jamás dije que ser una es lo mejor que hago, jamás he dicho que sea una mujer hecha y derecha, nah, no soy nada todavía. Sigo creciendo aunque sea inmortal y eterna, no tengo fundamentos mordaces para hablar, no me gustó jamás discutir porque jamas se hacer las cosas bien, callarme no lo sé hacer, si me callo me siento hipócrita y se que si hablo o no, lo sigo siendo. Tengo un monton de defectos, mamá no estaría orgullosa de lo que estoy diciendo pero es lo justo, no busco fingir ser algo que no soy. La historia y leyendas hablan maravillas tontas de mi, la Diosa de la juventud y vitalidad pero... No soy especial, solo soy una Diosa mas en el Olimpo, soy una más de las hijas de Zeus, y carezco del carácter perfecto de Madre Hera. Pero esta bien, jamás he dicho que sea perfecta, jamás he dicho que soy más de lo que demuestro ser. " Sonrío sin ganas. —Tengo mil defectos, mil formas y nunca he actuado como una buena Diosa. Podré ser bella para la humanidad, pero solo es la divinidad que nos separa entre genética. No soy sabia, no tengo buena puntería y solo si estoy callada y apatica viviendo en un mundo de fantasía es cuando la vitalidad le beneficia a quién quiera caminar a mi alrededor, o si ...sin querer estoy caminando donde no debo estar, mi existencia es inoportuna, pero ya no me importa. Ya no importa mas, el embrollo quedó atrás pero .... Si... Ya todo esta resuelto. Sonrío sin ganas. —Todo estará bien. A todos les irá bien, ya esta. Está todo bien... :)
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  • Jormun y yo pensamos pasar el día de mañana haciendo cosas en casa. ¡No seáis mal pensados! Tenemos que ordenar la cocina y nos llevará prácticamente toda la mañana. Después, ya se verá.
    Jormun y yo pensamos pasar el día de mañana haciendo cosas en casa. ¡No seáis mal pensados! Tenemos que ordenar la cocina y nos llevará prácticamente toda la mañana. Después, ya se verá. :STK-34:
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  • 𝘌𝘭 𝘚𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘘𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥
    Fandom Ninguno
    Categoría Suspenso
    〈 Rol con 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉 y Kazuo ♡ 〉

    𝘌𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳 𝘳𝘢𝘺𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻, 𝘵𝘦𝘯𝘶𝘦 𝘺 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘷𝘰, 𝘴𝘦 𝘧𝘪𝘭𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢 𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘯𝘦𝘣𝘭𝘪𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪́𝘢 𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘴𝘶𝘮𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘪𝘴𝘢𝘫𝘦 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘪𝘳𝘳𝘦𝘢𝘭. 𝘓𝘢 𝘣𝘳𝘶𝘮𝘢, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘴𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰𝘴, 𝘴𝘦 𝘢𝘥𝘩𝘦𝘳𝘪́𝘢 𝘢 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘳𝘪𝘯𝘤𝘰́𝘯, 𝘢𝘣𝘳𝘢𝘻𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢𝘴 𝘷𝘪𝘦𝘫𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘢𝘯𝘵𝘶𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘶𝘮𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘢𝘭𝘢𝘣𝘢 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘴𝘰𝘴. 𝘌𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘷𝘪𝘤𝘪𝘢𝘥𝘰, 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘰, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘱𝘦𝘵𝘶𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘷𝘦𝘴, 𝘯𝘪 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘳𝘮𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘌𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘱𝘢𝘶𝘴𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘨𝘪𝘣𝘭𝘦.

    𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘢𝘭𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘭𝘶𝘮𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢 𝘴𝘦 𝘢𝘭𝘻𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘪𝘢𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘶𝘮𝘣𝘳𝘢𝘭, 𝘴𝘶𝘴 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘴 𝘥𝘪𝘧𝘶𝘴𝘢𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘭𝘢 𝘯𝘪𝘦𝘣𝘭𝘢. 𝘌𝘭 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢, 𝘤𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘴𝘨𝘰 𝘩𝘶́𝘮𝘦𝘥𝘰, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘪𝘻𝘢𝘳 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘰𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘦𝘯𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰. 𝘓𝘰𝘴 𝘦𝘤𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘪𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘣𝘰𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘢𝘥𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢. 𝘓𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥 𝘴𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘴𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘣𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰.

    𝘋𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘭𝘢 𝘢𝘵𝘮𝘰́𝘴𝘧𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘢 𝘰𝘱𝘳𝘦𝘴𝘪𝘷𝘢, 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰 𝘺 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰. 𝘌𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘴𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘱𝘳𝘪𝘯𝘤𝘪𝘱𝘢𝘭, 𝘥𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘳𝘢𝘺𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻 𝘢𝘶́𝘯 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪́𝘢𝘯 𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘦𝘵𝘳𝘢𝘳, 𝘭𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘣𝘳𝘢𝘳 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘢. 𝘠 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘦 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰, 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘳𝘮𝘶𝘭𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘢𝘫𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘤𝘪𝘣𝘪́𝘢, 𝘧𝘶𝘨𝘢𝘻, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘪́𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘤𝘩𝘢𝘳.

    𝘜𝘯 𝘭𝘦𝘷𝘦 𝘤𝘳𝘶𝘫𝘪𝘥𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘰𝘯𝘰́ 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢, 𝘲𝘶𝘦𝘣𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘪𝘦𝘫𝘰𝘴 𝘮𝘢𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘯𝘪 𝘦𝘭 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢𝘴 𝘢𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘭𝘪𝘮𝘢. 𝘌𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘤𝘳𝘶𝘫𝘪𝘥𝘰... 𝘚𝘶𝘵𝘪𝘭, 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘪𝘮𝘱𝘦𝘳𝘤𝘦𝘱𝘵𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘭 𝘳𝘰𝘤𝘦 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘪́𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘢𝘩𝘪́, 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘪́𝘢 𝘮𝘰𝘷𝘦𝘳𝘴𝘦. 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘰 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘶 𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘓𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘴𝘢, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘶𝘴𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰, 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘨𝘪𝘣𝘭𝘦 𝘺 𝘭𝘰 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦.

    𝘓𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘢𝘳 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘴𝘪́, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰𝘴 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘱𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘻𝘢𝘳𝘢𝘯 𝘢 𝘳𝘦𝘷𝘦𝘭𝘢𝘳𝘴𝘦. 𝘌𝘭 𝘴𝘰𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘣𝘢𝘫𝘰, 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘭 𝘦𝘤𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪́𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦, 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘓𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘢 𝘭𝘰 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘴𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳𝘴𝘦 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘭𝘭𝘢́ 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘭𝘶𝘻 𝘱𝘰𝘥𝘪́𝘢 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘥𝘦𝘥𝘰𝘴 𝘢𝘭𝘢𝘳𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴, 𝘤𝘶𝘳𝘷𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘢. 𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰.𝘷
    〈 Rol con [Liz_bloodFlame] y [8KazuoAihara8] ♡ 〉 𝘌𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳 𝘳𝘢𝘺𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻, 𝘵𝘦𝘯𝘶𝘦 𝘺 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘷𝘰, 𝘴𝘦 𝘧𝘪𝘭𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢 𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘯𝘦𝘣𝘭𝘪𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪́𝘢 𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘴𝘶𝘮𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘪𝘴𝘢𝘫𝘦 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘪𝘳𝘳𝘦𝘢𝘭. 𝘓𝘢 𝘣𝘳𝘶𝘮𝘢, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘴𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰𝘴, 𝘴𝘦 𝘢𝘥𝘩𝘦𝘳𝘪́𝘢 𝘢 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘳𝘪𝘯𝘤𝘰́𝘯, 𝘢𝘣𝘳𝘢𝘻𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢𝘴 𝘷𝘪𝘦𝘫𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘢𝘯𝘵𝘶𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘶𝘮𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘢𝘭𝘢𝘣𝘢 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘴𝘰𝘴. 𝘌𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘷𝘪𝘤𝘪𝘢𝘥𝘰, 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘰, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘱𝘦𝘵𝘶𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘷𝘦𝘴, 𝘯𝘪 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘳𝘮𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘌𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘱𝘢𝘶𝘴𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘨𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘢𝘭𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘭𝘶𝘮𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢 𝘴𝘦 𝘢𝘭𝘻𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘪𝘢𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘶𝘮𝘣𝘳𝘢𝘭, 𝘴𝘶𝘴 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘴 𝘥𝘪𝘧𝘶𝘴𝘢𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘭𝘢 𝘯𝘪𝘦𝘣𝘭𝘢. 𝘌𝘭 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢, 𝘤𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘴𝘨𝘰 𝘩𝘶́𝘮𝘦𝘥𝘰, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘪𝘻𝘢𝘳 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘰𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘦𝘯𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘢𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰. 𝘓𝘰𝘴 𝘦𝘤𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘪𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘣𝘰𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘢𝘥𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢. 𝘓𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥 𝘴𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘴𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘣𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰. 𝘋𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘭𝘢 𝘢𝘵𝘮𝘰́𝘴𝘧𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘢 𝘰𝘱𝘳𝘦𝘴𝘪𝘷𝘢, 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰 𝘺 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰. 𝘌𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘴𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘱𝘳𝘪𝘯𝘤𝘪𝘱𝘢𝘭, 𝘥𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘳𝘢𝘺𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻 𝘢𝘶́𝘯 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪́𝘢𝘯 𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘦𝘵𝘳𝘢𝘳, 𝘭𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘤𝘰𝘣𝘳𝘢𝘳 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘢. 𝘠 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘦 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰, 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘳𝘮𝘶𝘭𝘭𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘢𝘫𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘤𝘪𝘣𝘪́𝘢, 𝘧𝘶𝘨𝘢𝘻, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘪́𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘤𝘩𝘢𝘳. 𝘜𝘯 𝘭𝘦𝘷𝘦 𝘤𝘳𝘶𝘫𝘪𝘥𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘰𝘯𝘰́ 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢, 𝘲𝘶𝘦𝘣𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘪𝘦𝘫𝘰𝘴 𝘮𝘢𝘥𝘦𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰, 𝘯𝘪 𝘦𝘭 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘥𝘳𝘢𝘴 𝘢𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘭𝘪𝘮𝘢. 𝘌𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘤𝘳𝘶𝘫𝘪𝘥𝘰... 𝘚𝘶𝘵𝘪𝘭, 𝘤𝘢𝘴𝘪 𝘪𝘮𝘱𝘦𝘳𝘤𝘦𝘱𝘵𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘭 𝘳𝘰𝘤𝘦 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘪́𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘢𝘩𝘪́, 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘪́𝘢 𝘮𝘰𝘷𝘦𝘳𝘴𝘦. 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘰 𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘶 𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘓𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘴𝘢, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘶𝘴𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰, 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘵𝘢𝘯𝘨𝘪𝘣𝘭𝘦 𝘺 𝘭𝘰 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘓𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘢𝘳 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘴𝘪́, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘳𝘦𝘵𝘰𝘴 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘱𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘻𝘢𝘳𝘢𝘯 𝘢 𝘳𝘦𝘷𝘦𝘭𝘢𝘳𝘴𝘦. 𝘌𝘭 𝘴𝘰𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘣𝘢𝘫𝘰, 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘭 𝘦𝘤𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪́𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦, 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘓𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘢 𝘭𝘰 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘴𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘦𝘳𝘴𝘦 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘭𝘭𝘢́ 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘭𝘶𝘻 𝘱𝘰𝘥𝘪́𝘢 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘥𝘦𝘥𝘰𝘴 𝘢𝘭𝘢𝘳𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴, 𝘤𝘶𝘳𝘷𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘢. 𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰.𝘷
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  • Lo siento algo ajustado este atuendo .mmmm bueno al menos ya le hicieron una abertura a mi chaleco

    -Alistándose mientras se ponia sus guantes -
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  • Que dolor de cabeza (⁠;⁠ŏ⁠﹏⁠ŏ⁠)
    Que dolor de cabeza (⁠;⁠ŏ⁠﹏⁠ŏ⁠)
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  • «Estaba pensando en mil formas de como pedirte perdón, una forma para conseguir un punto donde no me duela esa indiferencia, pero cada vez que dice algo solo me tira más sal a mi herida personal... Yo no tiré sal ni busqué dañar... Sino que buscaba lo mejor, un buen plan para calmar la incomodidad, pero... Pero me dolió...y donde hay dolor no es por realidad. Que eso todos los días lo veo y lo sé, no había razón para que ese conocimiento lo recalcaras... No es algo que no quiera ver, lo veo... lo siento y sé que no está bien. Pero lo amo....»

    Una, dos, tres gotas caen...

    «No había necesidad de apuñalar mi herida...no había...»sollozo mientras me seco las lagrimas que caen«Jamas fue mi intención lastimarte, ni siquiera uso palabras malas para insultar... Aun cuando mi naturaleza podría decirlo... Pero no quería... Pero cada vez siento que estoy mas lejos que cerca. Yo quería hacer las paces, ahora no se como hacer que la herida deje de punzar... no eres justo... no eres un sol, estos días eres un eclipse malo... por un error donde solo quería un simple abrazo, me expuse al peligro para cuidarla intentando ofrecerte una ofrenda de paz... lo intenté... jamas dije yo que fuera una mujer adulta, ni madura... pero siempre estoy luchando por ser mejor... pero esta vez... no basta ser mejor para calmar lo que causé sin intención....de molestar... ni perjudicar, me esta pesando mas, una sonrisa oculta muchas cosas ... »pensé cerrando los ojos viendo plena oscuridad.
    «Estaba pensando en mil formas de como pedirte perdón, una forma para conseguir un punto donde no me duela esa indiferencia, pero cada vez que dice algo solo me tira más sal a mi herida personal... Yo no tiré sal ni busqué dañar... Sino que buscaba lo mejor, un buen plan para calmar la incomodidad, pero... Pero me dolió...y donde hay dolor no es por realidad. Que eso todos los días lo veo y lo sé, no había razón para que ese conocimiento lo recalcaras... No es algo que no quiera ver, lo veo... lo siento y sé que no está bien. Pero lo amo....» Una, dos, tres gotas caen... «No había necesidad de apuñalar mi herida...no había...»sollozo mientras me seco las lagrimas que caen«Jamas fue mi intención lastimarte, ni siquiera uso palabras malas para insultar... Aun cuando mi naturaleza podría decirlo... Pero no quería... Pero cada vez siento que estoy mas lejos que cerca. Yo quería hacer las paces, ahora no se como hacer que la herida deje de punzar... no eres justo... no eres un sol, estos días eres un eclipse malo... por un error donde solo quería un simple abrazo, me expuse al peligro para cuidarla intentando ofrecerte una ofrenda de paz... lo intenté... jamas dije yo que fuera una mujer adulta, ni madura... pero siempre estoy luchando por ser mejor... pero esta vez... no basta ser mejor para calmar lo que causé sin intención....de molestar... ni perjudicar, me esta pesando mas, una sonrisa oculta muchas cosas ... »pensé cerrando los ojos viendo plena oscuridad.
    Me entristece
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  • ᴇʟíᴀꜱ
    ──────
    En Knaresborough cada nueva generación de neófitos "Llamas de sangre" eran censados y asignados a una unidad de nodrizas quienes los criarían y educarían desde el momento que terminaran de lactar, asignándole nombres aleatorios con el fin de no poder ser identificados por sus padres a medida que crezcan, el vínculo paternal era roto al momento que la madre dejaba de amamantar, luego de eso, sería un adiós para siempre.

    Así pasaba con cada infante de esta tribu que cada año crecía en número volviéndose más y más poderosa.

    Los padres asumían el arrebatamiento de sus hijos como algo natural parte del ciclo de vida. Los nuevos habitantes del pueblo serían inducidos a un duro entrenamiento y adoctrinamiento militar apenas tuvieran consciencia del porqué y con qué fin habían sido concebidos.

    Este no era el caso de Elías, hijo de Hamza, un Llama de Sangre y Astrid, arquera Nórdica quien se había asentado en la tribu sin saber lo que significaría ser madre en un lugar como ese. La única forma de que una extranjera sea aceptada y recibida en Knaresborough era procrear y pasar por el rito de brazas calientes en cuencos con agua de mar durante la luna sangrienta para que así, por este pacto, el niño naciera con poderes de fuego... un soldado más para la ambiciosa colección del gobernante en ese entonces.

    Las madres quedaban con quemaduras de segundo grado en gran parte de sus cuerpos, era el costo de procrear bebés con poderes sobrenaturales

    Astrid, como las demás sufrió el mismo destino, tardó un largo tiempo en sanar las cicatrices que las brazas habían hecho en su piel. Ella, después de todo este sacrificio no daría su único hijo así como así, lo amaba sin conocerlo aún, no lo dejaría ir. Tenía que encontrar la manera de no perderlo.

    Pasó el tiempo y Elías era un hermoso y feliz bebé pelirrojo de pocos meses, cuando con mucho pesar Astrid le pidió a su esposo Hamza que lo marcara en su espalda, una huella al rojo vivo que no se borarría, la señal que aún estando lejos les indicaría quien era su hijo. Y así fue, el niño creció ganándose el respeto y cariño de las personas que estaban a su cargo. Mientras sus padres biológicos jamás dejaron de verlo y compartir con él a escondidas entregando todos sus conocimientos y amor a su preciado hijo.
    Como pocos pudo conocer a sus padres y mantener una relación de familia en lo secreto de las vigilias, en la soledad y con ellos podía llamarse con su legítimo nombre: Elías, pero para todos los demás era conocido como Gaspar el joven promesa.

    En una de tantas veladas con sus padres recibió una noticia que traía consigo una gran responsabilidad: Su madre Astrid esperaba una niña; su nombre sería Elizabeth y por ella también haría el rito de la luna roja aunque eso significara pasar por el doloroso proceso de sanación.

    Pasó el tiempo y Elizabeth pequeña todavía ya era parte de un grupo que en el futuro tenían todas las fichas puestas para ser el escuadrón combativo más letal de los últimos tiempos.

    A diferencia de su hermano, Liz no fue marcada ya que sus padres fueron asesinados por alta traición (a penas ella nació) al descubrir que mantenían contacto con su hijo, más nunca descubrieron de quien se trataba.
    Elías hizo unos arreglos con una de las nodrisas que afortunadamente lo tenían en gran estima para registrar con el nombre real a la pequeña pelirroja, nunca se presentó ante ella como su familiar, la observaba y cuidaba a distancia siempre que podía.

    El año del Búho llegó y con este el terrible genocidio de toda la tribu, muchos murieron y a él lo tomaron prisionero, entre cinco fue engrillado y arrastrado hasta un barco para hacerlo esclavo en el viejo continente. Su mundo se había destrozado por completo el corazón le dolía causando en cada palpitar agudas punzadas, pero entonces la vio... su pequeña hermanita se escabullía para ser libre. Elizabeth lo logró, eso quería creer, era una chispa de esperanza. Lograría escapar y la encontraría donde sea que estuviera sólo tenía que esperar el tiempo adecuado.

    A͟͞c͟͞t͟͞u͟͞a͟͞l͟͞i͟͞d͟͞a͟͞d͟͞ ͟͞

    Seis años pasaron para lograr su ansiada independencia después de un largo y tortuoso tiempo como esclavo al fin pudo emprender su búsqueda. Recordaba a Elizabeth como una niña, sería difícil dar con ella dependiendo sólo de sus memorias.
    Por suerte para él, después de un par de años de intensa investigación arribó a uno de los poblados donde Liz había adquirido cierta popularidad como la Reina Escarlata: una guerrera de ojos carmesí y la furia de su llama que consumía todo a su paso. Elías no dudó, era ella.

    Siguió migaja por migaja que obtenía de información recorriendo cada lugar que Liz había pisado hasta que despues de miles de kilómetros recorridos de travesía llegó.

    ── Te encontraré Elizabeth, aunque sea lo último que haga
    ᴇʟíᴀꜱ ────── En Knaresborough cada nueva generación de neófitos "Llamas de sangre" eran censados y asignados a una unidad de nodrizas quienes los criarían y educarían desde el momento que terminaran de lactar, asignándole nombres aleatorios con el fin de no poder ser identificados por sus padres a medida que crezcan, el vínculo paternal era roto al momento que la madre dejaba de amamantar, luego de eso, sería un adiós para siempre. Así pasaba con cada infante de esta tribu que cada año crecía en número volviéndose más y más poderosa. Los padres asumían el arrebatamiento de sus hijos como algo natural parte del ciclo de vida. Los nuevos habitantes del pueblo serían inducidos a un duro entrenamiento y adoctrinamiento militar apenas tuvieran consciencia del porqué y con qué fin habían sido concebidos. Este no era el caso de Elías, hijo de Hamza, un Llama de Sangre y Astrid, arquera Nórdica quien se había asentado en la tribu sin saber lo que significaría ser madre en un lugar como ese. La única forma de que una extranjera sea aceptada y recibida en Knaresborough era procrear y pasar por el rito de brazas calientes en cuencos con agua de mar durante la luna sangrienta para que así, por este pacto, el niño naciera con poderes de fuego... un soldado más para la ambiciosa colección del gobernante en ese entonces. Las madres quedaban con quemaduras de segundo grado en gran parte de sus cuerpos, era el costo de procrear bebés con poderes sobrenaturales Astrid, como las demás sufrió el mismo destino, tardó un largo tiempo en sanar las cicatrices que las brazas habían hecho en su piel. Ella, después de todo este sacrificio no daría su único hijo así como así, lo amaba sin conocerlo aún, no lo dejaría ir. Tenía que encontrar la manera de no perderlo. Pasó el tiempo y Elías era un hermoso y feliz bebé pelirrojo de pocos meses, cuando con mucho pesar Astrid le pidió a su esposo Hamza que lo marcara en su espalda, una huella al rojo vivo que no se borarría, la señal que aún estando lejos les indicaría quien era su hijo. Y así fue, el niño creció ganándose el respeto y cariño de las personas que estaban a su cargo. Mientras sus padres biológicos jamás dejaron de verlo y compartir con él a escondidas entregando todos sus conocimientos y amor a su preciado hijo. Como pocos pudo conocer a sus padres y mantener una relación de familia en lo secreto de las vigilias, en la soledad y con ellos podía llamarse con su legítimo nombre: Elías, pero para todos los demás era conocido como Gaspar el joven promesa. En una de tantas veladas con sus padres recibió una noticia que traía consigo una gran responsabilidad: Su madre Astrid esperaba una niña; su nombre sería Elizabeth y por ella también haría el rito de la luna roja aunque eso significara pasar por el doloroso proceso de sanación. Pasó el tiempo y Elizabeth pequeña todavía ya era parte de un grupo que en el futuro tenían todas las fichas puestas para ser el escuadrón combativo más letal de los últimos tiempos. A diferencia de su hermano, Liz no fue marcada ya que sus padres fueron asesinados por alta traición (a penas ella nació) al descubrir que mantenían contacto con su hijo, más nunca descubrieron de quien se trataba. Elías hizo unos arreglos con una de las nodrisas que afortunadamente lo tenían en gran estima para registrar con el nombre real a la pequeña pelirroja, nunca se presentó ante ella como su familiar, la observaba y cuidaba a distancia siempre que podía. El año del Búho llegó y con este el terrible genocidio de toda la tribu, muchos murieron y a él lo tomaron prisionero, entre cinco fue engrillado y arrastrado hasta un barco para hacerlo esclavo en el viejo continente. Su mundo se había destrozado por completo el corazón le dolía causando en cada palpitar agudas punzadas, pero entonces la vio... su pequeña hermanita se escabullía para ser libre. Elizabeth lo logró, eso quería creer, era una chispa de esperanza. Lograría escapar y la encontraría donde sea que estuviera sólo tenía que esperar el tiempo adecuado. A͟͞c͟͞t͟͞u͟͞a͟͞l͟͞i͟͞d͟͞a͟͞d͟͞ ͟͞ Seis años pasaron para lograr su ansiada independencia después de un largo y tortuoso tiempo como esclavo al fin pudo emprender su búsqueda. Recordaba a Elizabeth como una niña, sería difícil dar con ella dependiendo sólo de sus memorias. Por suerte para él, después de un par de años de intensa investigación arribó a uno de los poblados donde Liz había adquirido cierta popularidad como la Reina Escarlata: una guerrera de ojos carmesí y la furia de su llama que consumía todo a su paso. Elías no dudó, era ella. Siguió migaja por migaja que obtenía de información recorriendo cada lugar que Liz había pisado hasta que despues de miles de kilómetros recorridos de travesía llegó. ── Te encontraré Elizabeth, aunque sea lo último que haga
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  • *Mira el pastel con alegría y gran nostalgia, es el primero en muchas décadas*

    - Gracias... En serio
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  • CÓMO ESCRIBIR DIÁLOGOS NATURALES EN UN ROL
    ¡Hola FicRolers! ✨ Hoy queria traeros este pequeño artículo acerca de cómo escribir diálogos naturales en el rol. Como sabéis escribir diálogos naturales en el rol es algo fundamental para que el resto del personajes se sientan parte de la trama y que los nuestros cobren "vida". Un diálogo bien construido no solo consigue que la trama...
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