• —Al parecer nadie es merecedor de un poco de amor, ni de finales felices, ni de nada bueno... Parece un mundo de cadáveres parlanchines. ¿Qué diría el Arcángel Miguel si los escuchara? Sí... lo extraño. ¿Y tú, qué dices? ¿Te sientes desdichado y listo para morir, o prefieres un abrazo?

    Le cuestionó al lobo que estaba frente a ella, con una expresión poco amigable. A pesar de su apariencia intimidante, ella mantuvo la calma. Sabía que, para él, no era más que una presa, su próxima comida, pero decidió no enfrentarlo. ¿Podía defenderse? Claro que sí, pero no tenía intención de pelear con el animal. La única batalla que permitía era la de miradas, una contienda muda que se libraba en ese instante.

    Los gruñidos del lobo no lograban hacerla apartar los ojos de la oscura mirada del animal, ni despertaban en ella el más mínimo temor. Su quietud era desafiante, un acto de respeto mutuo, o quizá un simple capricho de su terquedad.
    —Al parecer nadie es merecedor de un poco de amor, ni de finales felices, ni de nada bueno... Parece un mundo de cadáveres parlanchines. ¿Qué diría el Arcángel Miguel si los escuchara? Sí... lo extraño. ¿Y tú, qué dices? ¿Te sientes desdichado y listo para morir, o prefieres un abrazo? Le cuestionó al lobo que estaba frente a ella, con una expresión poco amigable. A pesar de su apariencia intimidante, ella mantuvo la calma. Sabía que, para él, no era más que una presa, su próxima comida, pero decidió no enfrentarlo. ¿Podía defenderse? Claro que sí, pero no tenía intención de pelear con el animal. La única batalla que permitía era la de miradas, una contienda muda que se libraba en ese instante. Los gruñidos del lobo no lograban hacerla apartar los ojos de la oscura mirada del animal, ni despertaban en ella el más mínimo temor. Su quietud era desafiante, un acto de respeto mutuo, o quizá un simple capricho de su terquedad.
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  • — Que es lo que quieres? no molestes
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  • — Ah!! no debi comerlo tan rapido —
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  • — 2 personas, en 1 solo cuerpo
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  • — Si entras a la fundacion debes estar preparado para todo
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  • — Aveces me pregunto que diran mis padres de lo que soy hoy...si estarian decepcionados de mi
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  • Parecía que la nieve y el mal tiempo habían dado un poco de tregua. Aquel día el sol se imponía en un cielo totalmente despejado, haciendo que cálidos rayos del color del oro derritieran la nieve más superficial. Era un buen día para entrenar.

    Kazuo se dirigió a un pequeño llano, donde la nieve había sucumbido al calor del sol. Este se recogía su larga melena en una coleta, para que así le estorbase lo menos posible.

    - Bueno... Vamos allá...- Murmuró mientras aún sujetaba la cinta, con la que recogería su cabellos, entre los dientes.
    Parecía que la nieve y el mal tiempo habían dado un poco de tregua. Aquel día el sol se imponía en un cielo totalmente despejado, haciendo que cálidos rayos del color del oro derritieran la nieve más superficial. Era un buen día para entrenar. Kazuo se dirigió a un pequeño llano, donde la nieve había sucumbido al calor del sol. Este se recogía su larga melena en una coleta, para que así le estorbase lo menos posible. - Bueno... Vamos allá...- Murmuró mientras aún sujetaba la cinta, con la que recogería su cabellos, entre los dientes.
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  • — Mismas personas, en 3 dimesiones diferentes...hmmm
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  • Fundirme en tu piel, será mi mejor recompensa.
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  • -¡Buenos días, Wagner! Tan madrugador como siempre~. Los caballeros y yo agrademos eso, no hay mejor herrero que tú.

    Dijo alegremente la Mayor Intendente mientras se retiraba el cinturón de su cadera para quitar la vaina con su espada. Entregó su arma al hombre.

    -¿Puedes darle mantenimiento? Vendré por ella en unos días. ¿Ah? No, no te preocupes. Si tienes trabajo antes que el mío no puedes hacer esperar a tus clientes, esperaré. Usaré una espada de repuesto de la sede de mientras. Si, si, descuida.

    Agradeció la rubia mientras daba unos pasos hacia atrás y al darse la media vuela se detiene, como si hubiera recordado algo.

    -Wagner, por cierto.... -dijo un tanto más seria- Me he enterado que le estás cobrando sumas impagables a la Capitana Lawrance si quiere darle mantenimiento a sus armas. Te respeto a ti y a tu trabajo, pero lo que estás haciendo no habla bien de un herrero, el arma de un caballero es su seguro de vida, y lo sabes. Lo que haya hecho su familia no tiene nada que ver con ella, ¿Sabes que se unió a los caballeros para tratar de limpiar su apellido?. Está haciendo lo mejor de ella para limpiar su nombre aunque ella no hizo nada. Hace lo mejor por Mondstadt y su gente. Espero que cambies tu perspectiva de ella, y no sólo tú, sé que en otras partes hacen lo mismo.

    Dicho esto, la Mayor Intendente se marchó, estaba lejos de la sede e iba de salida por lo que, al llegar a la puerta habló con uno de los guardias y pidió prestada su arma de repuesto, no iba a dejarlo sin su arma principal.

    -Te la devuelvo en cuanto regrese~.
    -¡Buenos días, Wagner! Tan madrugador como siempre~. Los caballeros y yo agrademos eso, no hay mejor herrero que tú. Dijo alegremente la Mayor Intendente mientras se retiraba el cinturón de su cadera para quitar la vaina con su espada. Entregó su arma al hombre. -¿Puedes darle mantenimiento? Vendré por ella en unos días. ¿Ah? No, no te preocupes. Si tienes trabajo antes que el mío no puedes hacer esperar a tus clientes, esperaré. Usaré una espada de repuesto de la sede de mientras. Si, si, descuida. Agradeció la rubia mientras daba unos pasos hacia atrás y al darse la media vuela se detiene, como si hubiera recordado algo. -Wagner, por cierto.... -dijo un tanto más seria- Me he enterado que le estás cobrando sumas impagables a la Capitana Lawrance si quiere darle mantenimiento a sus armas. Te respeto a ti y a tu trabajo, pero lo que estás haciendo no habla bien de un herrero, el arma de un caballero es su seguro de vida, y lo sabes. Lo que haya hecho su familia no tiene nada que ver con ella, ¿Sabes que se unió a los caballeros para tratar de limpiar su apellido?. Está haciendo lo mejor de ella para limpiar su nombre aunque ella no hizo nada. Hace lo mejor por Mondstadt y su gente. Espero que cambies tu perspectiva de ella, y no sólo tú, sé que en otras partes hacen lo mismo. Dicho esto, la Mayor Intendente se marchó, estaba lejos de la sede e iba de salida por lo que, al llegar a la puerta habló con uno de los guardias y pidió prestada su arma de repuesto, no iba a dejarlo sin su arma principal. -Te la devuelvo en cuanto regrese~.
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