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Cargandolo después de dejarlo inconsciente
—Deberé vigilarlo más seguido que abra ido a parar en ese lugar? —[legend_crimson_rabbit_440] Cargandolo después de dejarlo inconsciente —Deberé vigilarlo más seguido que abra ido a parar en ese lugar? —9 turnos 0 maullidos - Sentado en el suelo, mirando la noche en especial las estrellas, suspirando levemente.*
Habrá otro lugar para explorar?Sentado en el suelo, mirando la noche en especial las estrellas, suspirando levemente.* Habrá otro lugar para explorar?0 turnos 0 maullidos - Entrando en su alcoba, se fue desvistiendo con calma mientras tomaba asiento en la orilla de la cama, quedándose nuevamente pensativo.
Negó ligeramente, terminando por desajustarse el corsé y quitarse las medias, yendo directo a su armario, sacando su pijama de patito para ponérsela y entrar a la cama.Entrando en su alcoba, se fue desvistiendo con calma mientras tomaba asiento en la orilla de la cama, quedándose nuevamente pensativo. Negó ligeramente, terminando por desajustarse el corsé y quitarse las medias, yendo directo a su armario, sacando su pijama de patito para ponérsela y entrar a la cama.0 turnos 0 maullidos - Intento de asesinato en la puerta de casaFandom OCCategoría AcciónLa tormenta azota con fuerza sobre las ventanas de tu casa. Truenos ocasionales irrumpen en la tranquilidad de tu casa mientras terminas de lavar los platos tras cenar. Estás solx, asique seguramente te vayas a dormir temprano...
O Esos eran tus planes, porque antes de llegar a poner un pie en tu cuarto, escuchas un sonido mucho más aterrador que el de un trueno: Un disparo a unos metros de tu casa.
Te diriges hacia la ventana para ver que está ocurriendo, pero cubriendote tras la cortina por si alguien busca testigos. Allí ves a un sujeto totalmente desconocido para ti dar un par de pasos antes de caer al suelo... Si, al frente de la puerta de tu casa.
No te queda mucho tiempo. No hay herida de salida hasta donde llegas a ver, y se empieza a formar un charco de sangre mezclada con el agua de la lluvia. No solo eso, luce bastante herido y agotado. Si no actúas pronto, podría perder la vida...
¿Qué vas a hacer?La tormenta azota con fuerza sobre las ventanas de tu casa. Truenos ocasionales irrumpen en la tranquilidad de tu casa mientras terminas de lavar los platos tras cenar. Estás solx, asique seguramente te vayas a dormir temprano... O Esos eran tus planes, porque antes de llegar a poner un pie en tu cuarto, escuchas un sonido mucho más aterrador que el de un trueno: Un disparo a unos metros de tu casa. Te diriges hacia la ventana para ver que está ocurriendo, pero cubriendote tras la cortina por si alguien busca testigos. Allí ves a un sujeto totalmente desconocido para ti dar un par de pasos antes de caer al suelo... Si, al frente de la puerta de tu casa. No te queda mucho tiempo. No hay herida de salida hasta donde llegas a ver, y se empieza a formar un charco de sangre mezclada con el agua de la lluvia. No solo eso, luce bastante herido y agotado. Si no actúas pronto, podría perder la vida... ¿Qué vas a hacer?TipoIndividualLíneasCualquier líneaEstadoDisponible1 turno 0 maullidos - [El Rey Demonio Luka se sienta en su trono, la capucha de su manto roto apenas cubre su cabello blanco, manchado de sangre seca. Sus ojos rojos, antaño llenos de furia, ahora solo reflejan un vacío insondable. Su mano, pálida y ensangrentada, descansa sobre el apoyabrazos mientras su voz rompe el silencio del infierno.]
—Cuántos siglos han pasado… y sigo aquí.
[Su mirada se pierde en la nada, viendo solo las cenizas de un reino que nunca le trajo satisfacción. La eternidad pesa sobre sus hombros, más cruel que cualquier batalla librada, más tortuosa que cualquier enemigo enfrentado.]
—He destruido reinos, sometido dioses, visto morir a los que desafiaron mi poder… ¿Y para qué?
[Sus dedos se cierran lentamente en un puño. Su piel, marcada por viejas heridas, le recuerda que ni siquiera su inmortalidad puede aliviar el hastío que lo consume.]
—Tal vez este trono nunca fue mío… Tal vez yo también soy solo un prisionero de este infierno.
[Se incorpora, su capa desgarrada ondeando con un movimiento lento y pesado. Observa su reino, las sombras que se inclinan ante él, y por primera vez en milenios, se pregunta si todo esto tiene sentido.]
—¿Y si simplemente… desaparezco?
[Su voz se apaga en la inmensidad del abismo. Pero el infierno, como siempre, guarda silencio.][El Rey Demonio Luka se sienta en su trono, la capucha de su manto roto apenas cubre su cabello blanco, manchado de sangre seca. Sus ojos rojos, antaño llenos de furia, ahora solo reflejan un vacío insondable. Su mano, pálida y ensangrentada, descansa sobre el apoyabrazos mientras su voz rompe el silencio del infierno.] —Cuántos siglos han pasado… y sigo aquí. [Su mirada se pierde en la nada, viendo solo las cenizas de un reino que nunca le trajo satisfacción. La eternidad pesa sobre sus hombros, más cruel que cualquier batalla librada, más tortuosa que cualquier enemigo enfrentado.] —He destruido reinos, sometido dioses, visto morir a los que desafiaron mi poder… ¿Y para qué? [Sus dedos se cierran lentamente en un puño. Su piel, marcada por viejas heridas, le recuerda que ni siquiera su inmortalidad puede aliviar el hastío que lo consume.] —Tal vez este trono nunca fue mío… Tal vez yo también soy solo un prisionero de este infierno. [Se incorpora, su capa desgarrada ondeando con un movimiento lento y pesado. Observa su reino, las sombras que se inclinan ante él, y por primera vez en milenios, se pregunta si todo esto tiene sentido.] —¿Y si simplemente… desaparezco? [Su voz se apaga en la inmensidad del abismo. Pero el infierno, como siempre, guarda silencio.]0 turnos 0 maullidos - — "Encárgate de crecer mucho, darás buenos nísperos. Yo me encargo de cuidarte." —
Con el rostro ligeramente húmedo de sudor, la mujer se quitó el guante de jardinería y se irguió para ver su trabajo. Cubierta por tierra fresca, una plantita de níspero se alzaba orgullosa sobre su nuevo hogar en el jardín.
Así solían ser sus mañanas. Mientras el marido estaba fuera - a veces durante días y semanas - haciendo negocios, la vida acomodada de Hiroko Abe transcurría apacible, cuidando de su hija única y de su jardín.
—"Bien, iré a echar un vistazo a-..." —
De repente, una risita se escuchó entre los montículos de flores. La mujer se giró hacia el sitio de donde vino el sonido.
—"¿Sada?" —
Hubo silencio. Pero un suave tremor entre las orquídeas delató una figura pequeña. Escondida entre ellas.
—"Mmm, no creo que mi 𝘔𝘦𝘯𝘪𝘯𝘢 𝘧𝘰𝘧𝘪𝘯𝘩𝘢 esté por aquí. Debí confundirme."—
Pero la madre de Sada sabía que su pequeña estaba allí, observándola a hurtadillas. Había pretendido ir a la casa y revisar si su niña seguía dormida en el tatami, pero a juzgar por la situación, su hija se le había adelantado.
—"Pues ya que el monito debe seguir dormido, supongo que puedo comerme sola el açaí que dejé en la nevera..." —
— ¡Mami, no! —
La carita de la niña se asomó entre las flores ; con las mejillas sonrojadas de cualquier infante que acaba de despertarse y el cabello desordenado y hojas en él.
—"𝘕𝘰𝘴𝘴𝘢! ¡Pero qué susto! ¿Qué hacías escondida allí, 𝘔𝘦𝘯𝘪𝘯𝘢?" —
La fingida sorpresa de su madre provocó una sonrisa de satisfacción en la pequeña Sada, quien salió corriendo de su escondite para guardarse en los brazos extendidos de su madre.
— Quería sentirme como una flor y mirarte todo el tiempo, 𝑚ã𝑒. —
La hija de los Abe hundió su rostro en el pecho de su madre. Olía bonito, a flores y a alguna esencia atalcada que le traía mucha paz cada que la arrullaba. Desde allí alzó sus ojitos para ver el rostro de Hiroko, quien le acariciaba la coronilla.
— ¿Me vas a cuidar siempre, como al níspero bebé? —
—"Siempre, hijita." —
— "Encárgate de crecer mucho, darás buenos nísperos. Yo me encargo de cuidarte." — Con el rostro ligeramente húmedo de sudor, la mujer se quitó el guante de jardinería y se irguió para ver su trabajo. Cubierta por tierra fresca, una plantita de níspero se alzaba orgullosa sobre su nuevo hogar en el jardín. Así solían ser sus mañanas. Mientras el marido estaba fuera - a veces durante días y semanas - haciendo negocios, la vida acomodada de Hiroko Abe transcurría apacible, cuidando de su hija única y de su jardín. —"Bien, iré a echar un vistazo a-..." — De repente, una risita se escuchó entre los montículos de flores. La mujer se giró hacia el sitio de donde vino el sonido. —"¿Sada?" — Hubo silencio. Pero un suave tremor entre las orquídeas delató una figura pequeña. Escondida entre ellas. —"Mmm, no creo que mi 𝘔𝘦𝘯𝘪𝘯𝘢 𝘧𝘰𝘧𝘪𝘯𝘩𝘢 esté por aquí. Debí confundirme."— Pero la madre de Sada sabía que su pequeña estaba allí, observándola a hurtadillas. Había pretendido ir a la casa y revisar si su niña seguía dormida en el tatami, pero a juzgar por la situación, su hija se le había adelantado. —"Pues ya que el monito debe seguir dormido, supongo que puedo comerme sola el açaí que dejé en la nevera..." — — ¡Mami, no! — La carita de la niña se asomó entre las flores ; con las mejillas sonrojadas de cualquier infante que acaba de despertarse y el cabello desordenado y hojas en él. —"𝘕𝘰𝘴𝘴𝘢! ¡Pero qué susto! ¿Qué hacías escondida allí, 𝘔𝘦𝘯𝘪𝘯𝘢?" — La fingida sorpresa de su madre provocó una sonrisa de satisfacción en la pequeña Sada, quien salió corriendo de su escondite para guardarse en los brazos extendidos de su madre. — Quería sentirme como una flor y mirarte todo el tiempo, 𝑚ã𝑒. — La hija de los Abe hundió su rostro en el pecho de su madre. Olía bonito, a flores y a alguna esencia atalcada que le traía mucha paz cada que la arrullaba. Desde allí alzó sus ojitos para ver el rostro de Hiroko, quien le acariciaba la coronilla. — ¿Me vas a cuidar siempre, como al níspero bebé? — —"Siempre, hijita." —0 turnos 0 maullidos
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- ─────¿Cómo que pago rechazado? ¿Ya no aceptan dracmas como antes? Es una moneda muy linda, tiene un poni con alas en la parte de atrás.─────¿Cómo que pago rechazado? ¿Ya no aceptan dracmas como antes? Es una moneda muy linda, tiene un poni con alas en la parte de atrás.0 turnos 0 maullidos
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- Estos días estuve haciendo ejercicio. ¿Os gusta mi conjunto?Estos días estuve haciendo ejercicio. ¿Os gusta mi conjunto?37 turnos 0 maullidos
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- ⸺La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma, y entona melodías sin palabras, y no se detiene para nada. ⸺⸺La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma, y entona melodías sin palabras, y no se detiene para nada. ⸺0 turnos 0 maullidos1
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