• Aun sigo enojado con la idea de que soy un chupasangre, yo no lo elegí un tipo se aprovechó de mi debilidad humana y me hizo un chucho con sed de sangre incontrolable, y yo con mi caracter podrido detesto esto pero supongo que tendré que acostumbrarme
    Aun sigo enojado con la idea de que soy un chupasangre, yo no lo elegí un tipo se aprovechó de mi debilidad humana y me hizo un chucho con sed de sangre incontrolable, y yo con mi caracter podrido detesto esto pero supongo que tendré que acostumbrarme
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Tenía la garganta seca. El sudor se acumulaba en su frente, haciéndolo estremecerse cada vez que una corriente fría soplaba por la noche.

    Tragó saliva.

    Las manos le temblaban, haciéndolo incapaz de mantener el cañón del arma fijo en su objetivo.

    —Tú no eres él —susurró.

    Su mirada de un azul profundo se veía ensombrecida por el recuerdo de ese mes. El desasosiego se manifestaba en su expresión arrugada con el horror.

    —Tú no eres él —repitió, con más fuerza—, ¡Ciel está muerto!

    Se mordió los labios tan fuerte que la sangre brotó en pequeñas gotitas.

    Ciel soltó una risa que solo parecía contener condescendencia. Posó una mano sobre su pecho, luciendo una gentileza fuera de lugar.

    —Pero aquí estoy —le respondió con suavidad, como si hablara con un niño pequeño. —Hermano, ¿no puedes ver la verdad frente a tus ojos?

    —Ese día… tú moriste —musitó con la voz temblorosa como sus manos, sus piernas, su cuerpo entero atrapado en el más puro pavor. —El demonio devoró tu alma. El demonio no miente.

    —¡Hmph! —soltó Ciel con desprecio, sin embargo, su sonrisa nunca se borró de su rostro jovial.
    —¿Por qué crees eso?

    —Los términos del contrato...

    —Nada es absoluto —Ciel abrió los brazos, su mirada azul brillando con algo parecido a la locura. —¡Mírame, he regresado de la muerte por ti!

    —N-No lo entiendo.

    La confusión, la culpa, el horror.

    Todo se mezclaba en su cabeza haciéndolo sentirse mareado y desorientado.

    ¿Esto… estaba sucediendo?

    ¿Esto… era real?

    Se llevó ambas manos a la cabeza, soltando el revólver en el proceso.

    El arma cayó al suelo, olvidada.

    Su cuerpo se desplomó, sus rodillas y sus palmas temblorosas tocaron el suelo frío y duro.

    El sudor caía en gruesas gotas, dejando un rastro acuoso.

    —No es real —dijo en voz alta, repitiéndolo para que así fuera verdad. —No eres real.

    Los pasos de Ciel se acercaron hasta que notó la punta de sus zapatos entrar en su rango de visión. Pisaron los rastros de las gotas, lágrimas frías que expulsaba su cuerpo desesperadamente.

    —No seas tonto —dijo Ciel, y sin siquiera verlo, sabía que tenía una sonrisa en la cara. —Pero está bien, no te preocupes. No tienes que entenderlo ahora.

    Jadeó.

    Sentía su respiración dificultosa, como si cada bocanada de aire fuera demasiado difícil y sus pulmones fueran a explotar.

    —Esta vez tengo la fuerza para protegerte —continuó diciendo Ciel, su voz distorsionándose y perdiéndose en un eco lejano. —Nada volverá a hacerte daño. Lo juro.

    Cuando despertó, tenía la boca abierta en un grito ahogado.
    Tenía la garganta seca. El sudor se acumulaba en su frente, haciéndolo estremecerse cada vez que una corriente fría soplaba por la noche. Tragó saliva. Las manos le temblaban, haciéndolo incapaz de mantener el cañón del arma fijo en su objetivo. —Tú no eres él —susurró. Su mirada de un azul profundo se veía ensombrecida por el recuerdo de ese mes. El desasosiego se manifestaba en su expresión arrugada con el horror. —Tú no eres él —repitió, con más fuerza—, ¡Ciel está muerto! Se mordió los labios tan fuerte que la sangre brotó en pequeñas gotitas. Ciel soltó una risa que solo parecía contener condescendencia. Posó una mano sobre su pecho, luciendo una gentileza fuera de lugar. —Pero aquí estoy —le respondió con suavidad, como si hablara con un niño pequeño. —Hermano, ¿no puedes ver la verdad frente a tus ojos? —Ese día… tú moriste —musitó con la voz temblorosa como sus manos, sus piernas, su cuerpo entero atrapado en el más puro pavor. —El demonio devoró tu alma. El demonio no miente. —¡Hmph! —soltó Ciel con desprecio, sin embargo, su sonrisa nunca se borró de su rostro jovial. —¿Por qué crees eso? —Los términos del contrato... —Nada es absoluto —Ciel abrió los brazos, su mirada azul brillando con algo parecido a la locura. —¡Mírame, he regresado de la muerte por ti! —N-No lo entiendo. La confusión, la culpa, el horror. Todo se mezclaba en su cabeza haciéndolo sentirse mareado y desorientado. ¿Esto… estaba sucediendo? ¿Esto… era real? Se llevó ambas manos a la cabeza, soltando el revólver en el proceso. El arma cayó al suelo, olvidada. Su cuerpo se desplomó, sus rodillas y sus palmas temblorosas tocaron el suelo frío y duro. El sudor caía en gruesas gotas, dejando un rastro acuoso. —No es real —dijo en voz alta, repitiéndolo para que así fuera verdad. —No eres real. Los pasos de Ciel se acercaron hasta que notó la punta de sus zapatos entrar en su rango de visión. Pisaron los rastros de las gotas, lágrimas frías que expulsaba su cuerpo desesperadamente. —No seas tonto —dijo Ciel, y sin siquiera verlo, sabía que tenía una sonrisa en la cara. —Pero está bien, no te preocupes. No tienes que entenderlo ahora. Jadeó. Sentía su respiración dificultosa, como si cada bocanada de aire fuera demasiado difícil y sus pulmones fueran a explotar. —Esta vez tengo la fuerza para protegerte —continuó diciendo Ciel, su voz distorsionándose y perdiéndose en un eco lejano. —Nada volverá a hacerte daño. Lo juro. Cuando despertó, tenía la boca abierta en un grito ahogado.
    Me encocora
    Me shockea
    Me gusta
    12
    5 turnos 0 maullidos
  • Hola, hago una "gran" aparición en auto siendo llevado al estudio de baile, aprovechando unas horas antes de que mi sed de sangre aparezca y tenga ganas de comer
    Hola, hago una "gran" aparición en auto siendo llevado al estudio de baile, aprovechando unas horas antes de que mi sed de sangre aparezca y tenga ganas de comer
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝕳𝖊𝖗𝖊 𝖜𝖊 𝖌𝖔 𝖆𝖌𝖆𝖎𝖓
    𝕴 𝖋𝖊𝖊𝖑 𝖙𝖍𝖊 𝖈𝖍𝖊𝖒𝖎𝖈𝖆𝖑𝖘 𝖐𝖎𝖈𝖐𝖎𝖓' 𝖎𝖓
    𝕴𝖙'𝖘 𝖌𝖊𝖙𝖙𝖎𝖓𝖌 𝖍𝖊𝖆𝖛𝖞
    𝕬𝖓𝖉 𝕴 𝖜𝖆𝖓𝖓𝖆 𝖗𝖚𝖓 𝖆𝖓𝖉 𝖍𝖎𝖉𝖊
    𝕴 𝖜𝖆𝖓𝖓𝖆 𝖗𝖚𝖓 𝖆𝖓𝖉 𝖍𝖎𝖉𝖊
    𝕴 𝖉𝖔 𝖎𝖙 𝖊𝖛𝖊𝖗𝖞 𝖙𝖎𝖒𝖊
    𝖄𝖔𝖚'𝖗𝖊 𝖐𝖎𝖑𝖑𝖎𝖓' 𝖒𝖊 𝖓𝖔𝖜
    𝕬𝖓𝖉 𝕴 𝖜𝖔𝖓'𝖙 𝖇𝖊 𝖉𝖊𝖓𝖎𝖊𝖉 𝖇𝖞 𝖞𝖔𝖚
    𝕿𝖍𝖊 𝖆𝖓𝖎𝖒𝖆𝖑 𝖎𝖓𝖘𝖎𝖉𝖊 𝖔𝖋 𝖞𝖔𝖚

    ⸻ 𝕬𝖓𝖎𝖒𝖆𝖑.—𝕮𝖆𝖓𝖈𝖎𝖔́𝖓 𝖉𝖊 𝕮𝖍𝖆𝖘𝖊 𝕳𝖔𝖑𝖋𝖊𝖑𝖉𝖊𝖗

    𝕳𝖊𝖗𝖊 𝖜𝖊 𝖌𝖔 𝖆𝖌𝖆𝖎𝖓 𝕴 𝖋𝖊𝖊𝖑 𝖙𝖍𝖊 𝖈𝖍𝖊𝖒𝖎𝖈𝖆𝖑𝖘 𝖐𝖎𝖈𝖐𝖎𝖓' 𝖎𝖓 𝕴𝖙'𝖘 𝖌𝖊𝖙𝖙𝖎𝖓𝖌 𝖍𝖊𝖆𝖛𝖞 𝕬𝖓𝖉 𝕴 𝖜𝖆𝖓𝖓𝖆 𝖗𝖚𝖓 𝖆𝖓𝖉 𝖍𝖎𝖉𝖊 𝕴 𝖜𝖆𝖓𝖓𝖆 𝖗𝖚𝖓 𝖆𝖓𝖉 𝖍𝖎𝖉𝖊 𝕴 𝖉𝖔 𝖎𝖙 𝖊𝖛𝖊𝖗𝖞 𝖙𝖎𝖒𝖊 𝖄𝖔𝖚'𝖗𝖊 𝖐𝖎𝖑𝖑𝖎𝖓' 𝖒𝖊 𝖓𝖔𝖜 𝕬𝖓𝖉 𝕴 𝖜𝖔𝖓'𝖙 𝖇𝖊 𝖉𝖊𝖓𝖎𝖊𝖉 𝖇𝖞 𝖞𝖔𝖚 𝕿𝖍𝖊 𝖆𝖓𝖎𝖒𝖆𝖑 𝖎𝖓𝖘𝖎𝖉𝖊 𝖔𝖋 𝖞𝖔𝖚 ⸻ 𝕬𝖓𝖎𝖒𝖆𝖑.—𝕮𝖆𝖓𝖈𝖎𝖔́𝖓 𝖉𝖊 𝕮𝖍𝖆𝖘𝖊 𝕳𝖔𝖑𝖋𝖊𝖑𝖉𝖊𝖗
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Ya tenía tanto tiempo que casi olvide cómo volar, bueno, no tanto el cómo, más bien, cómo se siente, asusta pero es algo bueno, igual, igual al momento justo antes de besar a alguién por primera vez. Y ahora, ahora es cómo... No estoy segura de lo que va a pasar... Tal vez, Sí, lo sé y tengo miedo de lo que significa. Sí, significa lo que creo que es...
    -Recuerda cuando intentó volar de nuevo tras haberse adaptado en el planeta Tierra.-
    Ya tenía tanto tiempo que casi olvide cómo volar, bueno, no tanto el cómo, más bien, cómo se siente, asusta pero es algo bueno, igual, igual al momento justo antes de besar a alguién por primera vez. Y ahora, ahora es cómo... No estoy segura de lo que va a pasar... Tal vez, Sí, lo sé y tengo miedo de lo que significa. Sí, significa lo que creo que es... -Recuerda cuando intentó volar de nuevo tras haberse adaptado en el planeta Tierra.-
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Había algo en la forma en que buscaba atención, tan natural, como si fuera algo que debía seguir sin preguntarse por qué. La línea entre el cariño y la obsesión se desdibujaba, sin que se diera cuenta de cómo el simple acto de estar allí, constantemente, comenzaba a dejar marcas invisibles, pero profundas. A veces, las intenciones no eran claras, y lo que parecía solo una amistad se convertía en una cadena que, sin querer, comenzaba a ahogar más que a liberar.


    —¿Humanos? No... Pero padecen de lo mismo... Desesperación.
    Había algo en la forma en que buscaba atención, tan natural, como si fuera algo que debía seguir sin preguntarse por qué. La línea entre el cariño y la obsesión se desdibujaba, sin que se diera cuenta de cómo el simple acto de estar allí, constantemente, comenzaba a dejar marcas invisibles, pero profundas. A veces, las intenciones no eran claras, y lo que parecía solo una amistad se convertía en una cadena que, sin querer, comenzaba a ahogar más que a liberar. —¿Humanos? No... Pero padecen de lo mismo... Desesperación.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ༆ 𝐋𝐞𝐠𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐋𝐮𝐧𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐠𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚 ༆
    𝙉𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚:[Minho Seom Lee ] 𝙀𝙙𝙖𝙙:[26 años ] 𝙍𝙖𝙯𝙖:[Vampiro reciente ] 𝙏í𝙩𝙪𝙡𝙤 𝙤 𝘼𝙥𝙤𝙙𝙤:[MinMin (Por sus hermanos) ] 𝘿𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙥𝙘𝙞ó𝙣 𝙁í𝙨𝙞𝙘𝙖:[Altura: Aproximadamente 1,72 metros (5'8''). Complexión: Delgado pero tonificado, con cuerpo de bailarín ágil y proporcionado. Cabello: Naturalmente castaño oscuro, aunque suele teñírselo...
    0 comentarios 0 compartidos
  • Gracias VOX Overlord por invitarme esto ya que está muy BUENO!!

    -arrancando de un mordisco la barandilla -

    Gracias [VOX_Vees] por invitarme esto ya que está muy BUENO!!💢 -arrancando de un mordisco la barandilla -
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    4
    10 turnos 0 maullidos
  • Aurora Cupper somos tan famosos que para ir a jangear ir a rumbear debemos usar máscaras jajaja
    [glow_beryl_hippo_480] somos tan famosos que para ir a jangear ir a rumbear debemos usar máscaras jajaja
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝑬𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒏𝒐 𝒕𝒆𝒋𝒆 𝒆𝒍 𝒂𝒏𝒅𝒂𝒓 𝒈𝒓𝒂́𝒄𝒊𝒍,
    𝒏𝒊 𝒆𝒍 𝒄𝒆𝒕𝒓𝒐 𝒐𝒕𝒐𝒓𝒈𝒂 𝒑𝒐𝒓𝒕𝒆 𝒔𝒖𝒕𝒊𝒍.
    𝑯𝒂𝒚 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒆𝒍𝒆𝒈𝒂𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒃𝒖𝒔𝒄𝒂 𝒂𝒇𝒂𝒏𝒐𝒔𝒐,
    𝒎𝒐𝒏𝒆𝒅𝒂𝒔 𝒈𝒂𝒔𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒃𝒓𝒊𝒍𝒍𝒐 𝒗𝒂𝒏𝒊𝒅𝒐𝒔𝒐.


    𝑴𝒂𝒔 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒍𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒏 𝒄𝒖𝒂𝒍 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒇𝒍𝒖𝒚𝒆,
    𝒖𝒏 𝒅𝒐𝒏 𝒊𝒏𝒏𝒂𝒕𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒕𝒓𝒖𝒚𝒆.
    𝑵𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒑𝒓𝒆𝒄𝒊𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒈𝒓𝒂𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒆𝒓𝒆𝒏𝒂,
    𝒑𝒖𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒄𝒆 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒓, 𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒃𝒐𝒍𝒔𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒏𝒂.

    ⸻ 𝘊𝘭𝘢𝘶𝘥𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘓𝘪𝘰𝘯𝘤𝘰𝘶𝘳𝘵
    𝑬𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒏𝒐 𝒕𝒆𝒋𝒆 𝒆𝒍 𝒂𝒏𝒅𝒂𝒓 𝒈𝒓𝒂́𝒄𝒊𝒍, 𝒏𝒊 𝒆𝒍 𝒄𝒆𝒕𝒓𝒐 𝒐𝒕𝒐𝒓𝒈𝒂 𝒑𝒐𝒓𝒕𝒆 𝒔𝒖𝒕𝒊𝒍. 𝑯𝒂𝒚 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒆𝒍𝒆𝒈𝒂𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒃𝒖𝒔𝒄𝒂 𝒂𝒇𝒂𝒏𝒐𝒔𝒐, 𝒎𝒐𝒏𝒆𝒅𝒂𝒔 𝒈𝒂𝒔𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒃𝒓𝒊𝒍𝒍𝒐 𝒗𝒂𝒏𝒊𝒅𝒐𝒔𝒐. 𝑴𝒂𝒔 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒍𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒏 𝒄𝒖𝒂𝒍 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒇𝒍𝒖𝒚𝒆, 𝒖𝒏 𝒅𝒐𝒏 𝒊𝒏𝒏𝒂𝒕𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒕𝒓𝒖𝒚𝒆. 𝑵𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒑𝒓𝒆𝒄𝒊𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒈𝒓𝒂𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒆𝒓𝒆𝒏𝒂, 𝒑𝒖𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒄𝒆 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒓, 𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒃𝒐𝒍𝒔𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒏𝒂. ⸻ 𝘊𝘭𝘢𝘶𝘥𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘓𝘪𝘰𝘯𝘤𝘰𝘶𝘳𝘵
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados