• El negro me queda bien de todas las formas posibles
    El negro me queda bien de todas las formas posibles
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  • —No es como esperaba completar esta misión, pero si no hay más remedio... —Se buscó entre la prenda, el escondite adecuado para sus armas y entrar a la fiesta dónde encontraría a su próximo objetivo.-
    —No es como esperaba completar esta misión, pero si no hay más remedio... —Se buscó entre la prenda, el escondite adecuado para sus armas y entrar a la fiesta dónde encontraría a su próximo objetivo.-
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  • Les presento a mi crush
    Si es de un juego pero no tengo pretendiente asi que cuenta... Creo

    -Dando pena ajena (?) -


    Se abre hilo de Bullying (???)
    Les presento a mi crush :STK-61: Si es de un juego pero no tengo pretendiente asi que cuenta... Creo -Dando pena ajena (?) - Se abre hilo de Bullying (???)
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  • Hice este regalo especial para ti y para tu esposa.. espero les guste.

    #infernalDesséesModels
    Hice este regalo especial para ti y para tu esposa.. espero les guste. #infernalDesséesModels
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  • ────Okey, Aris. Hoy me ayudarás a practicar mis líneas, y quizás te toque ver mi mirada con la ceja arqueada en plan: "venimos a conquistar las gradas". ¿Estás listo, Aris?
    ────Okey, Aris. Hoy me ayudarás a practicar mis líneas, y quizás te toque ver mi mirada con la ceja arqueada en plan: "venimos a conquistar las gradas". ¿Estás listo, Aris?
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  • Hey [galaxy_indigo_eagle_743] parece que el enanito no se da por vencido ,que dices le damos una lección?

    Hey [galaxy_indigo_eagle_743] parece que el enanito no se da por vencido ,que dices le damos una lección?
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  • “El mejor regalo que podemos darnos unos a otros es nuestro yo auténtico, y compartirlo, compartir nuestra verdad, es lo que nos hace fuertes”
    “El mejor regalo que podemos darnos unos a otros es nuestro yo auténtico, y compartirlo, compartir nuestra verdad, es lo que nos hace fuertes”
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  • Por ti, escucha bien, voy a luchar hasta que cada parte de mi cuerpo sea consumido por la destrucción..
    Asi que buscaré la mirada de Eon de la destrucción, por ti...

    -A decir eso, lo primero antes de enfrentamiento, se dispuso a buscar a Eon de la destrucción, Nanook -

    Por ti, escucha bien, voy a luchar hasta que cada parte de mi cuerpo sea consumido por la destrucción.. Asi que buscaré la mirada de Eon de la destrucción, por ti... -A decir eso, lo primero antes de enfrentamiento, se dispuso a buscar a Eon de la destrucción, Nanook -
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  • Estoy pensando seriamente en si ir a ese puesto de comida o no es que se supone que estoy a dieta
    Estoy pensando seriamente en si ir a ese puesto de comida o no es que se supone que estoy a dieta
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  • ATLANTA — 2:47 A.M.

    Los tacones de Naoki resonaban con autoridad en el mármol del aeropuerto, como si cada paso marcara su territorio otra vez. Atlanta había sobrevivido sin ella por una semana… apenas.

    Apenas cruzó la terminal, el teléfono vibró por quinta vez. Mensajes, notificaciones, llamadas perdidas. Fans, prensa, haters, uno que otro ex que siempre la recordaba justo cuando brillaba. Típico.

    Naoki no respondió. Solo levantó la mirada, gafas oscuras en pleno amanecer y una sonrisa torcida, como si el cansancio no le afectara, como si la gira con la WWE no le hubiera quitado el alma, el sueño y dos uñas postizas. Aún así, su aura estaba intacta. Impecable. Desafiante. Imantada.

    —Mami’s home, —susurró para sí, dejando que las puertas automáticas se abrieran como si Atlanta fuera su amante esperándola con ansias.

    Una chaqueta negra oversized caía de sus hombros dejando ver la camiseta ajustada con el logo desgastado de Motörhead, combinada con un pantalón de cuero que claramente no era cómodo para volar, pero quién demonios pensaba en comodidad cuando se era el espectáculo.

    Sacó un cigarrillo sin prenderlo, solo por el gesto dramático de tenerlo entre los dedos mientras se acercaba al auto que ya la esperaba. El chofer apenas murmuró su nombre, y ella le respondió con un guiño ladino.

    —Tranquilo, nadie se va a poner celoso —bromeó para sí, al subir.

    Miró por la ventana mientras la ciudad pasaba, tan familiar como un ex que nunca se olvida. Recordó cada esquina, cada beso clandestino, cada pelea en el estacionamiento trasero de algún bar, cada promesa rota con sabor a tequila. Y sonrió.

    Atlanta tenía algo que ninguna otra ciudad: su caos estaba hecho a la medida del ego de Naoki.

    Sacó su teléfono, deslizó entre las notificaciones hasta abrir una conversación muy específica. No mandó texto. Solo una foto: su rostro cubierto por el celular en el baño.

    Sin palabras. Solo presencia.

    Naoki estaba de vuelta. Y eso, siempre traía consecuencias.
    ATLANTA — 2:47 A.M. Los tacones de Naoki resonaban con autoridad en el mármol del aeropuerto, como si cada paso marcara su territorio otra vez. Atlanta había sobrevivido sin ella por una semana… apenas. Apenas cruzó la terminal, el teléfono vibró por quinta vez. Mensajes, notificaciones, llamadas perdidas. Fans, prensa, haters, uno que otro ex que siempre la recordaba justo cuando brillaba. Típico. Naoki no respondió. Solo levantó la mirada, gafas oscuras en pleno amanecer y una sonrisa torcida, como si el cansancio no le afectara, como si la gira con la WWE no le hubiera quitado el alma, el sueño y dos uñas postizas. Aún así, su aura estaba intacta. Impecable. Desafiante. Imantada. —Mami’s home, —susurró para sí, dejando que las puertas automáticas se abrieran como si Atlanta fuera su amante esperándola con ansias. Una chaqueta negra oversized caía de sus hombros dejando ver la camiseta ajustada con el logo desgastado de Motörhead, combinada con un pantalón de cuero que claramente no era cómodo para volar, pero quién demonios pensaba en comodidad cuando se era el espectáculo. Sacó un cigarrillo sin prenderlo, solo por el gesto dramático de tenerlo entre los dedos mientras se acercaba al auto que ya la esperaba. El chofer apenas murmuró su nombre, y ella le respondió con un guiño ladino. —Tranquilo, nadie se va a poner celoso —bromeó para sí, al subir. Miró por la ventana mientras la ciudad pasaba, tan familiar como un ex que nunca se olvida. Recordó cada esquina, cada beso clandestino, cada pelea en el estacionamiento trasero de algún bar, cada promesa rota con sabor a tequila. Y sonrió. Atlanta tenía algo que ninguna otra ciudad: su caos estaba hecho a la medida del ego de Naoki. Sacó su teléfono, deslizó entre las notificaciones hasta abrir una conversación muy específica. No mandó texto. Solo una foto: su rostro cubierto por el celular en el baño. Sin palabras. Solo presencia. Naoki estaba de vuelta. Y eso, siempre traía consecuencias.
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