• Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar.

    Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves.

    Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves.

    Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo.

    Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta.

    Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía.
    Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias.

    Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien.

    No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza.

    A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron.

    Ya no duda, ya no se queja, ya no explica.

    Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro.

    Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador.

    La chaqueta también ardió.
    Un dolor menos que cargar.
    Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar. Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves. Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves. Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo. Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta. Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía. Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias. Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien. No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza. A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron. Ya no duda, ya no se queja, ya no explica. Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro. Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador. La chaqueta también ardió. Un dolor menos que cargar.
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  • ' ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝ ───𝐵𝑒 𝑤𝑎𝑟𝑦 𝑤ℎ𝑒𝑛 𝑦𝑜𝑢 𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑚𝑜𝑛𝑔 𝑚𝑜𝑛𝑠𝑡𝑒𝑟𝑠, 𝑓𝑜𝑟 𝑦𝑜𝑢 𝑚𝑖𝑔ℎ𝑡 𝑏𝑒𝑐𝑜𝑚𝑒 𝑜𝑛𝑒...─── ❞
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  • Buenos dias!
    Les deseo a todos ustedes
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  • *el femboy sin vergüenza se escabulló en una fiesta y cuando nadie estaba viendo se acercó sigilosamente a una mesa con postres, llevándose varios alfajores a la boca*
    —MMM~
    *Giko se apuro y con las mejillas rellenas de alfajores, guardo el resto en su bolso y se apresuro a escapar, tremendo rufián*
    —NO ME ATRAPARAN CON VIDA JAJAJA
    *el femboy sin vergüenza se escabulló en una fiesta y cuando nadie estaba viendo se acercó sigilosamente a una mesa con postres, llevándose varios alfajores a la boca* —MMM~ ✨ *Giko se apuro y con las mejillas rellenas de alfajores, guardo el resto en su bolso y se apresuro a escapar, tremendo rufián* —NO ME ATRAPARAN CON VIDA JAJAJA
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  • — Ve, ve. Esa es mi forma real. Lo juro. —
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  • A solo unos meses de su boda, los preparativos dan inicio, sus padres y su novia se llevan de maravilla - mejor de lo que él imaginar - y solo restaba hacer tiempo en la apretada agenda de su hermano para que pudieran conocerse.

    ¿Cómo llegaron a esta situación?. El muy tonto se le ocurrió asustarla mientras dormía.

    𝑴𝒊𝒌𝒂 大沢
    A solo unos meses de su boda, los preparativos dan inicio, sus padres y su novia se llevan de maravilla - mejor de lo que él imaginar - y solo restaba hacer tiempo en la apretada agenda de su hermano para que pudieran conocerse. ¿Cómo llegaron a esta situación?. El muy tonto se le ocurrió asustarla mientras dormía. [Mika.O]
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  • — ¿Sabes que le falta a tu aburrida vida?. Gatos, que te saquen canas y dejen sus patas mugrosas en tus sabanas blancas pero no estás listo para tanto flow. —
    — ¿Sabes que le falta a tu aburrida vida?. Gatos, que te saquen canas y dejen sus patas mugrosas en tus sabanas blancas pero no estás listo para tanto flow. —
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  • Este es un abrazo de despedida… y es lo que más me duele, tener que separarme de ti. Por desgracia, tengo que irme. No sé si volveré a verte; espero que sí, con todo mi corazón, pero no puedo prometer lo que no sé si podré cumplir.

    Mírate… ya te has convertido en toda una mujer. Eres el vivo reflejo de tu madre. Solo le pido a la vida que seas feliz, que siempre expreses lo que sientes, que nunca te guardes nada dentro. Suéltalo todo: grita, ríe, baila, ama sin miedo. La vida puede cambiar en cuestión de minutos, un día lo tienes todo y al siguiente nada. Por eso atesora cada instante y quédate siempre con los recuerdos más felices… como los que yo me llevo por haber estado contigo.

    Siempre te amaré, mi pequeña Brianna. Allí donde voy no puedo llevarte conmigo, quiero que tú vivas el presente con intensidad. Perdona a tu madre siempre te quiso y siempre te querrá. Ella estará ahí para cuidarte, protegerte y acompañarte en cada paso que des. Aunque a veces cometamos errores.. en la vida hay que saber dar oportunidades y nunca rendirse.

    Aunque la distancia nos separe, mi amor por ti nunca se irá, mi pequeña cachorra...
    Este es un abrazo de despedida… y es lo que más me duele, tener que separarme de ti. Por desgracia, tengo que irme. No sé si volveré a verte; espero que sí, con todo mi corazón, pero no puedo prometer lo que no sé si podré cumplir. Mírate… ya te has convertido en toda una mujer. Eres el vivo reflejo de tu madre. Solo le pido a la vida que seas feliz, que siempre expreses lo que sientes, que nunca te guardes nada dentro. Suéltalo todo: grita, ríe, baila, ama sin miedo. La vida puede cambiar en cuestión de minutos, un día lo tienes todo y al siguiente nada. Por eso atesora cada instante y quédate siempre con los recuerdos más felices… como los que yo me llevo por haber estado contigo. Siempre te amaré, mi pequeña Brianna. Allí donde voy no puedo llevarte conmigo, quiero que tú vivas el presente con intensidad. Perdona a tu madre siempre te quiso y siempre te querrá. Ella estará ahí para cuidarte, protegerte y acompañarte en cada paso que des. Aunque a veces cometamos errores.. en la vida hay que saber dar oportunidades y nunca rendirse. Aunque la distancia nos separe, mi amor por ti nunca se irá, mi pequeña cachorra...
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  • ¿Cuando volverás?
    ¿Cuando dejarás de observarnos y volverás?
    Te extrañamos más que la necesidad de respirar.
    La vida carece de sentido desde que te uniste a los astros en el cielo y abandonaste tu cuerpo terrenal.

    Vuelve.
    ¿Cuando volverás? ¿Cuando dejarás de observarnos y volverás? Te extrañamos más que la necesidad de respirar. La vida carece de sentido desde que te uniste a los astros en el cielo y abandonaste tu cuerpo terrenal. Vuelve.
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  • — Bueno… ¿y ahora qué se supone que sigue?
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