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  • - otra oportunidad.. si claro porque no, bien dicen que el que persevera alcanza
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  • ───────────── 猫の記録。─────────────
    "ᶜʳᵒ́ⁿᶦᶜᵃˢ ᵈᵉ ᵘⁿᵃ ᵍᵃᵗᵃ".



    "𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘭𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴, 𝘦𝘭𝘦𝘨𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘧𝘢́ 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘭𝘢 𝘷𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘯𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘢𝘭𝘰́𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘫𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘺 𝘢𝘤𝘢𝘣𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝜄́𝘢 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭 𝘤𝘢𝘦𝘳 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦𝘴𝜄́ 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘱𝘢 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘯𝘰 𝘵𝘪𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘵𝘦𝘮𝘣𝘭𝘰𝘳𝘰𝘴𝘢 𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘳𝘦𝘤𝘩𝘢.
    𝘚𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘱𝘪𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘮𝜄́ 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘩𝘰𝘳𝘢, 𝘺 𝘺𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘶 𝘴𝘶́𝘱𝘭𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢𝘵𝘢. 𝘗𝘰𝘳 𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰, 𝘮𝘦 𝘢𝘤𝘶𝘳𝘳𝘶𝘲𝘶𝘦́ 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘢, 𝘦𝘯𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘯𝘰𝘴 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘢́𝘭𝘪𝘥𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘢𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘰𝘤𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰.

    𝘌𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘯𝘢, 𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘭𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘪𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘭𝘦 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘢 𝘰𝜄́𝘳 𝘨𝘪𝘳𝘢 𝘪𝘯𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦, 𝘳𝘦𝘱𝘪𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘦𝘭𝘰𝘥𝜄́𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦, 𝘺𝘢 𝘯𝘰 “𝘢𝘭𝘦𝘨𝘳𝘢𝘳𝘢́” 𝘢 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦.
    𝘚𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘵𝘦𝘴𝘵𝘦́. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢́𝘴.

    𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢, 𝘱𝘰𝘳 𝘪𝘳𝘰𝘯𝜄́𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘢 𝘮𝘶́𝘴𝘪𝘤𝘢 𝘢𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘯̃𝘢 𝘴𝘶 𝘰𝘤𝘢𝘴𝘰, 𝘦𝘭 𝘳𝘪𝘵𝘮𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘦𝘳𝘵𝘰𝘳, 𝘦𝘭 𝘳𝘦́𝘲𝘶𝘪𝘦𝘮 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘤𝘭𝘪𝘷𝘦.
    𝘠 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘢𝘣𝘰𝘳𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘺𝘰 𝘳𝘦𝘯𝘢𝘻𝘤𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘮𝘦 𝘥𝘶𝘦𝘯̃𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘪𝘯𝘨𝘶𝘦 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘨𝜄́𝘢 .


    "𝘈𝘩~, 𝘲𝘶𝘦́ 𝘧𝘶𝘨𝘢𝘻 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰, 𝘵𝘢𝘯 𝘧𝘳𝘢́𝘨𝘪𝘭 𝘺 𝘦𝘧𝜄́𝘮𝘦𝘳𝘰.

    𝘠 𝘲𝘶𝘦́ 𝘦𝘹𝘲𝘶𝘪𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘯𝘪𝘻𝘢𝘴.

    𝘌𝘭 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘨𝘢."


    𝘛𝘶 𝘤𝘢𝘯𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘺 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰. 𝘛𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘧𝘳𝜄́𝘰. 𝘚𝘪𝘯 𝘦𝘮𝘰𝘤𝘪𝘰́𝘯. 𝘋𝘦𝘴𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘢𝘣𝘭𝘦.
    𝘐𝘯𝘶́𝘵𝘪𝘭.
    𝘠 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘺𝘰 𝘴𝘪𝘨𝘰 𝘳𝘰𝘯𝘳𝘰𝘯𝘦𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝘰 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘪𝘯𝘦𝘷𝘪𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦: 𝘦𝘭 𝘤𝘰𝘯𝘥𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘷𝘢𝘤𝜄́𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦. 𝘌𝘭 𝘧𝘦𝘴𝘵𝜄́𝘯 𝘺𝘢 𝘴𝘦 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘦́𝘭 𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘨𝘰𝘳𝘳𝘰𝘴𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘢𝘳𝘪𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘯̃𝜄́𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘦𝘹𝘵𝘪𝘯𝘵𝘰.

    𝘌𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘶𝘢́𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘮𝘢́𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘦𝘮𝘪𝘭𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘯𝘦𝘯𝘰𝘴𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘨𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘤𝘩𝘰, 𝘭𝘢 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘨𝘶𝘯𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦𝘷𝘪𝘷𝘦 𝘢 𝘥𝘪𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘵𝘢𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘪𝘯𝘤𝘦𝘳𝘵𝘪𝘥𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘦𝘴 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢:

    𝘠 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢… ¿𝘘𝘶𝘪𝘦́𝘯 𝘴𝘦𝘳𝘢́ 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘰.ᐣ"


    ──────────────────────────────
    #MiniRol
    ───────────── 猫の記録。───────────── "ᶜʳᵒ́ⁿᶦᶜᵃˢ ᵈᵉ ᵘⁿᵃ ᵍᵃᵗᵃ". "𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘭𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴, 𝘦𝘭𝘦𝘨𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘧𝘢́ 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘭𝘢 𝘷𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘯𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘢𝘭𝘰́𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘫𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘺 𝘢𝘤𝘢𝘣𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝜄́𝘢 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭 𝘤𝘢𝘦𝘳 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦𝘴𝜄́ 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘱𝘢 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘯𝘰 𝘵𝘪𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘵𝘦𝘮𝘣𝘭𝘰𝘳𝘰𝘴𝘢 𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘳𝘦𝘤𝘩𝘢. 𝘚𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘱𝘪𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘮𝜄́ 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘩𝘰𝘳𝘢, 𝘺 𝘺𝘰 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘶 𝘴𝘶́𝘱𝘭𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢𝘵𝘢. 𝘗𝘰𝘳 𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰, 𝘮𝘦 𝘢𝘤𝘶𝘳𝘳𝘶𝘲𝘶𝘦́ 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘢, 𝘦𝘯𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘯𝘰𝘴 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘢́𝘭𝘪𝘥𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘢𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘰𝘤𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰. 𝘌𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘯𝘢, 𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘭𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘪𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘭𝘦 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘢 𝘰𝜄́𝘳 𝘨𝘪𝘳𝘢 𝘪𝘯𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦, 𝘳𝘦𝘱𝘪𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘦𝘭𝘰𝘥𝜄́𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦, 𝘺𝘢 𝘯𝘰 “𝘢𝘭𝘦𝘨𝘳𝘢𝘳𝘢́” 𝘢 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦. 𝘚𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘵𝘦𝘴𝘵𝘦́. 𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢́𝘴. 𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢, 𝘱𝘰𝘳 𝘪𝘳𝘰𝘯𝜄́𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘢 𝘮𝘶́𝘴𝘪𝘤𝘢 𝘢𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘯̃𝘢 𝘴𝘶 𝘰𝘤𝘢𝘴𝘰, 𝘦𝘭 𝘳𝘪𝘵𝘮𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘦𝘳𝘵𝘰𝘳, 𝘦𝘭 𝘳𝘦́𝘲𝘶𝘪𝘦𝘮 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘤𝘭𝘪𝘷𝘦. 𝘠 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘢𝘣𝘰𝘳𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘺𝘰 𝘳𝘦𝘯𝘢𝘻𝘤𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘮𝘦 𝘥𝘶𝘦𝘯̃𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘪𝘯𝘨𝘶𝘦 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘨𝜄́𝘢 . "𝘈𝘩~, 𝘲𝘶𝘦́ 𝘧𝘶𝘨𝘢𝘻 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰, 𝘵𝘢𝘯 𝘧𝘳𝘢́𝘨𝘪𝘭 𝘺 𝘦𝘧𝜄́𝘮𝘦𝘳𝘰. 𝘠 𝘲𝘶𝘦́ 𝘦𝘹𝘲𝘶𝘪𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘳𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘯𝘪𝘻𝘢𝘴. 𝘌𝘭 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘢𝘨𝘢." 𝘛𝘶 𝘤𝘢𝘯𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘺 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰. 𝘛𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘧𝘳𝜄́𝘰. 𝘚𝘪𝘯 𝘦𝘮𝘰𝘤𝘪𝘰́𝘯. 𝘋𝘦𝘴𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘢𝘣𝘭𝘦. 𝘐𝘯𝘶́𝘵𝘪𝘭. 𝘠 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘺𝘰 𝘴𝘪𝘨𝘰 𝘳𝘰𝘯𝘳𝘰𝘯𝘦𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝘰 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘪𝘯𝘦𝘷𝘪𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦: 𝘦𝘭 𝘤𝘰𝘯𝘥𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘷𝘢𝘤𝜄́𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦. 𝘌𝘭 𝘧𝘦𝘴𝘵𝜄́𝘯 𝘺𝘢 𝘴𝘦 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘦́𝘭 𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘨𝘰𝘳𝘳𝘰𝘴𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘢𝘳𝘪𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘯̃𝜄́𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘦𝘹𝘵𝘪𝘯𝘵𝘰. 𝘌𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘶𝘢́𝘯𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘮𝘢́𝘴, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘦𝘮𝘪𝘭𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘯𝘦𝘯𝘰𝘴𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘨𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘤𝘩𝘰, 𝘭𝘢 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘨𝘶𝘯𝘵𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦𝘷𝘪𝘷𝘦 𝘢 𝘥𝘪𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘵𝘢𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘪𝘯𝘤𝘦𝘳𝘵𝘪𝘥𝘶𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘦𝘴 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢: 𝘠 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢… ¿𝘘𝘶𝘪𝘦́𝘯 𝘴𝘦𝘳𝘢́ 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘰.ᐣ" ────────────────────────────── #MiniRol♡
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  • "En cuanto tenga un tiempo debo escribir el lore del cual vengo (aunque no le importe a nadie porque soy un OC)."

    *No tiene nada que ver la foto. Solo quería hacerme el serio y profundo ultra edgy.*
    "En cuanto tenga un tiempo debo escribir el lore del cual vengo (aunque no le importe a nadie porque soy un OC)." *No tiene nada que ver la foto. Solo quería hacerme el serio y profundo ultra edgy.*
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  • No tengo ganas de trabajar, estoy cansada.
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  • - estos dias , el dios loki estaba intentando por lo menos buscando verla sonreir aun que nada habia cambiado .-
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  • No sé yo, pero el verano se está pasando muy rápido. O eso me parece. En pocas semanas, mis hijos vuelven a la escuela y tanto mi esposo como yo, volveremos mas a la rutina. El otoño está cerca.
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  • -Finalmente después de un largo viaje en el expreso Astral, llegaron a Jairo VI, la vista de Belolog es hermosa, desde la crisis de Estelaron (el cáncer de los mundos), se quedo observando lo hermoso que se miraba.

    El sol salía al horizonte, el frío había comenzado a menguar, aun el mundo estaba cubierto de nieve pero pronto comenzaría a llenarse de vida, mostró una nostalgica sonrisa, mientras esperaba la llegada de los demás trazacaminos, pues había sido invitados a un evento especial por lo que el expreso Astral, opto por pasar un momento en el lugar. -

    Con esto puedo estar distraída.

    -Comentó mientras lleva su mano a su pecho, aveces dolía otras no tanto, es algo que ya debía esta familiarzada, aun así por sus amigos, trato de estar mejor para no aguarles la fiesta. -
    -Finalmente después de un largo viaje en el expreso Astral, llegaron a Jairo VI, la vista de Belolog es hermosa, desde la crisis de Estelaron (el cáncer de los mundos), se quedo observando lo hermoso que se miraba. El sol salía al horizonte, el frío había comenzado a menguar, aun el mundo estaba cubierto de nieve pero pronto comenzaría a llenarse de vida, mostró una nostalgica sonrisa, mientras esperaba la llegada de los demás trazacaminos, pues había sido invitados a un evento especial por lo que el expreso Astral, opto por pasar un momento en el lugar. - Con esto puedo estar distraída. -Comentó mientras lleva su mano a su pecho, aveces dolía otras no tanto, es algo que ya debía esta familiarzada, aun así por sus amigos, trato de estar mejor para no aguarles la fiesta. -
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  • La Cámara del Segundo Guardián: Ignis, el Señor de las Llamas Mentales

    La puerta se cerró tras ellos con un estruendo ardiente. La cámara era un horno viviente: columnas de fuego giraban como tornados, el suelo era de obsidiana agrietada, y el aire quemaba al respirar. En el centro, sobre una plataforma flotante de magma, se alzaba Ignis, el Guardián del Fuego Mental.
    Su cuerpo era una amalgama de llamas vivas y metal fundido, con una corona de fuego que giraba sobre su cabeza. Sus ojos no miraban: penetraban.
    —“La mente es combustible. Y ustedes… están llenos de recuerdos que arden.”


    Sin mover un músculo, Ignis lanzó una onda de fuego invisible. Yukine y Lidica sintieron un golpe seco en el pecho, como si algo se hubiera roto por dentro. No era dolor físico: era una invasión mental.
    - Yukine cayó de rodillas. Veía a su maestro, muerto por su culpa. Escuchaba gritos de aldeanos que nunca pudo salvar. Su transformación femenina, que antes le daba fuerza, ahora se le mostraba como una traición a sí mismo.

    - Lidica vio a su hermana, atrapada en llamas, extendiendo la mano. Cada vez que intentaba alcanzarla, la imagen se desvanecía. Su cuerpo temblaba, sus dagas caían al suelo.

    Ignis se alimentaba de sus emociones. Las llamas de la sala crecían con cada pensamiento oscuro. El suelo comenzó a agrietarse, y columnas de fuego surgían de los recuerdos más dolorosos.
    —“¡No es real! ¡Lidica, mírame!” —gritó Yukine, con lágrimas en los ojos.

    Lidica, con esfuerzo, se arrancó una pulsera que le había dado su hermana. La apretó en su mano, y con un grito desgarrador, recuperó el control. Yukine, inspirado por su fuerza, canalizó un hechizo de purificación mental, pero el costo fue brutal: su nariz sangraba, su piel se agrietaba por el esfuerzo mágico.

    Ignis rugió, y su cuerpo se dividió en tres entidades:

    - Ira: un ser de fuego rojo que atacaba con explosiones caóticas.

    - Miedo: una figura negra envuelta en llamas azules, que paralizaba con ilusiones de muerte.

    - Culpa: una sombra ardiente que susurraba verdades distorsionadas.

    Yukine enfrentó a Culpa. Cada hechizo que lanzaba se volvía contra él si dudaba. Su propio fuego lo quemaba. Lidica luchaba contra Miedo, pero cada vez que esquivaba un ataque, veía a Yukine muerto en el suelo. Su cuerpo comenzaba a fallar: quemaduras en los brazos, cortes en las piernas.

    —“¡No podemos vencerlos separados!” —gritó Yukine.

    Con un último esfuerzo, Yukine lanzó un hechizo de sincronización mágica. Sus mentes se conectaron. Por unos segundos, compartieron pensamientos, emociones, recuerdos. Lidica sintió la carga de Yukine. Yukine sintió el dolor de Lidica. Y juntos, atacaron.
    - Yukine usó un hechizo de “Llama Invertida”, absorbiendo el fuego de Ira.

    - Lidica, guiada por la conexión, atravesó a Miedo con una daga encantada bañada en la energía de Yukine.
    - Culpa intentó dividirlos, pero Yukine y Lidica se tomaron de las manos y canalizaron una explosión conjunta de magia y acero.
    Las tres entidades se fusionaron nuevamente en Ignis, debilitado pero furioso.


    Ignis se elevó, convirtiéndose en una esfera de fuego mental. La cámara comenzó a colapsar. El suelo se partía, el techo se derrumbaba. Yukine y Lidica estaban al borde del colapso físico: quemaduras, heridas abiertas, magia agotada.

    —“¡Este es el final!” —gritó Yukine.

    —“¡Entonces que arda contigo!” —respondió Lidica.

    Yukine canalizó su último hechizo: una “Llama de Esencia”, que quemaba su propia energía vital. Lidica, con los músculos desgarrados, saltó por encima de una grieta y lanzó sus dos dagas al núcleo.

    La explosión fue silenciosa. Ignis se desintegró en una lluvia de cenizas doradas. La cámara se apagó. Solo quedaba el sonido de su respiración entrecortada.

    Yukine cayó inconsciente. Lidica, apenas de pie, lo arrastró lejos del centro. Ambos estaban al borde de la muerte. Pero vivos.
    —“No fue solo fuego. Fue todo lo que somos.” —susurró Lidica.
    Una nueva puerta se abrió, con runas azules que fluían como agua. El Guardián del Agua los espera.
    La Cámara del Segundo Guardián: Ignis, el Señor de las Llamas Mentales La puerta se cerró tras ellos con un estruendo ardiente. La cámara era un horno viviente: columnas de fuego giraban como tornados, el suelo era de obsidiana agrietada, y el aire quemaba al respirar. En el centro, sobre una plataforma flotante de magma, se alzaba Ignis, el Guardián del Fuego Mental. Su cuerpo era una amalgama de llamas vivas y metal fundido, con una corona de fuego que giraba sobre su cabeza. Sus ojos no miraban: penetraban. —“La mente es combustible. Y ustedes… están llenos de recuerdos que arden.” Sin mover un músculo, Ignis lanzó una onda de fuego invisible. Yukine y Lidica sintieron un golpe seco en el pecho, como si algo se hubiera roto por dentro. No era dolor físico: era una invasión mental. - Yukine cayó de rodillas. Veía a su maestro, muerto por su culpa. Escuchaba gritos de aldeanos que nunca pudo salvar. Su transformación femenina, que antes le daba fuerza, ahora se le mostraba como una traición a sí mismo. - Lidica vio a su hermana, atrapada en llamas, extendiendo la mano. Cada vez que intentaba alcanzarla, la imagen se desvanecía. Su cuerpo temblaba, sus dagas caían al suelo. Ignis se alimentaba de sus emociones. Las llamas de la sala crecían con cada pensamiento oscuro. El suelo comenzó a agrietarse, y columnas de fuego surgían de los recuerdos más dolorosos. —“¡No es real! ¡Lidica, mírame!” —gritó Yukine, con lágrimas en los ojos. Lidica, con esfuerzo, se arrancó una pulsera que le había dado su hermana. La apretó en su mano, y con un grito desgarrador, recuperó el control. Yukine, inspirado por su fuerza, canalizó un hechizo de purificación mental, pero el costo fue brutal: su nariz sangraba, su piel se agrietaba por el esfuerzo mágico. Ignis rugió, y su cuerpo se dividió en tres entidades: - Ira: un ser de fuego rojo que atacaba con explosiones caóticas. - Miedo: una figura negra envuelta en llamas azules, que paralizaba con ilusiones de muerte. - Culpa: una sombra ardiente que susurraba verdades distorsionadas. Yukine enfrentó a Culpa. Cada hechizo que lanzaba se volvía contra él si dudaba. Su propio fuego lo quemaba. Lidica luchaba contra Miedo, pero cada vez que esquivaba un ataque, veía a Yukine muerto en el suelo. Su cuerpo comenzaba a fallar: quemaduras en los brazos, cortes en las piernas. —“¡No podemos vencerlos separados!” —gritó Yukine. Con un último esfuerzo, Yukine lanzó un hechizo de sincronización mágica. Sus mentes se conectaron. Por unos segundos, compartieron pensamientos, emociones, recuerdos. Lidica sintió la carga de Yukine. Yukine sintió el dolor de Lidica. Y juntos, atacaron. - Yukine usó un hechizo de “Llama Invertida”, absorbiendo el fuego de Ira. - Lidica, guiada por la conexión, atravesó a Miedo con una daga encantada bañada en la energía de Yukine. - Culpa intentó dividirlos, pero Yukine y Lidica se tomaron de las manos y canalizaron una explosión conjunta de magia y acero. Las tres entidades se fusionaron nuevamente en Ignis, debilitado pero furioso. Ignis se elevó, convirtiéndose en una esfera de fuego mental. La cámara comenzó a colapsar. El suelo se partía, el techo se derrumbaba. Yukine y Lidica estaban al borde del colapso físico: quemaduras, heridas abiertas, magia agotada. —“¡Este es el final!” —gritó Yukine. —“¡Entonces que arda contigo!” —respondió Lidica. Yukine canalizó su último hechizo: una “Llama de Esencia”, que quemaba su propia energía vital. Lidica, con los músculos desgarrados, saltó por encima de una grieta y lanzó sus dos dagas al núcleo. La explosión fue silenciosa. Ignis se desintegró en una lluvia de cenizas doradas. La cámara se apagó. Solo quedaba el sonido de su respiración entrecortada. Yukine cayó inconsciente. Lidica, apenas de pie, lo arrastró lejos del centro. Ambos estaban al borde de la muerte. Pero vivos. —“No fue solo fuego. Fue todo lo que somos.” —susurró Lidica. Una nueva puerta se abrió, con runas azules que fluían como agua. El Guardián del Agua los espera.
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  • Es imposible, dijo el orgullo.
    Es arriesgado, dijo la experiencia.
    No tiene sentido, dijo la razón.
    Inténtalo, dijo el corazón.
    Es imposible, dijo el orgullo. Es arriesgado, dijo la experiencia. No tiene sentido, dijo la razón. Inténtalo, dijo el corazón.
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