• (El erizo adolescente encontró un microfono y empezo a cantar a todo pulmon una de sus canciones)

    - In this world
    Where life is strong
    In this world
    Life's an open book
    In this world
    Where compromise does not exist
    In his world of worlds, every step meets the risk!
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  • Es la única que consigue ahuyentar mis fantasmas del pasado, mi sexy ángel de la guarda

    Lillith Swan
    Es la única que consigue ahuyentar mis fantasmas del pasado, mi sexy ángel de la guarda [CxLillith]
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  • La habitación estaba iluminada apenas por las velas sobre el tocador. La luz cálida danzaba contra los espejos y las paredes, proyectando las figuras de Constantin y Víktor, tan cerca que parecía que el aire entre ambos se volvía denso.

    Víktor estaba detrás, sus manos firmes sobre los hombros de Constantin, como si quisiera recordarle que estaba allí, que le pertenecía. El reflejo en el espejo mostraba la mirada de Víktor clavada en él, intensa, casi sombría, mientras Constantin desviaba la suya, con esa mezcla de ternura y ligera incomodidad que solía sentir cuando el otro se volvía demasiado posesivo.

    —No me gusta cómo te miran… —murmuró Víktor, inclinándose apenas hasta rozar su mejilla con la suya. Su voz baja vibraba con un filo de celos que no trataba de esconder.

    Constantin lo miró en el espejo, sus ojos oscuros reflejando amor y paciencia. Con una pequeña sonrisa ladeada, tomó la mano de Víktor y la apretó contra su pecho, justo sobre el corazón.

    —Víktor… —susurró—. ¿Cuántas veces más tengo que repetirlo? Este corazón es tuyo. Solo tuyo.

    El ceño de Víktor se suavizó apenas, aunque su mirada seguía siendo intensa, devoradora. Se inclinó más, sus labios rozando el cuello de Constantin, dejando un beso lento, casi una marca invisible de posesión.

    Constantin cerró los ojos, sintiendo el calor recorrerle la piel. Aunque no siempre comprendía la intensidad de los celos de Víktor, sí entendía algo: que ese amor, tan abrasador como tormentoso, era algo que no cambiaría por nada.

    Y en ese instante, con las velas crepitando y el espejo mostrándolos unidos, Constantin se dejó envolver, acariciando la mano de Víktor y susurrando en voz baja:

    —Prométeme que no dudarás de mí, porque no existe nadie más en mi mundo que tú.

    Viktor Kaelith Veyrith
    La habitación estaba iluminada apenas por las velas sobre el tocador. La luz cálida danzaba contra los espejos y las paredes, proyectando las figuras de Constantin y Víktor, tan cerca que parecía que el aire entre ambos se volvía denso. Víktor estaba detrás, sus manos firmes sobre los hombros de Constantin, como si quisiera recordarle que estaba allí, que le pertenecía. El reflejo en el espejo mostraba la mirada de Víktor clavada en él, intensa, casi sombría, mientras Constantin desviaba la suya, con esa mezcla de ternura y ligera incomodidad que solía sentir cuando el otro se volvía demasiado posesivo. —No me gusta cómo te miran… —murmuró Víktor, inclinándose apenas hasta rozar su mejilla con la suya. Su voz baja vibraba con un filo de celos que no trataba de esconder. Constantin lo miró en el espejo, sus ojos oscuros reflejando amor y paciencia. Con una pequeña sonrisa ladeada, tomó la mano de Víktor y la apretó contra su pecho, justo sobre el corazón. —Víktor… —susurró—. ¿Cuántas veces más tengo que repetirlo? Este corazón es tuyo. Solo tuyo. El ceño de Víktor se suavizó apenas, aunque su mirada seguía siendo intensa, devoradora. Se inclinó más, sus labios rozando el cuello de Constantin, dejando un beso lento, casi una marca invisible de posesión. Constantin cerró los ojos, sintiendo el calor recorrerle la piel. Aunque no siempre comprendía la intensidad de los celos de Víktor, sí entendía algo: que ese amor, tan abrasador como tormentoso, era algo que no cambiaría por nada. Y en ese instante, con las velas crepitando y el espejo mostrándolos unidos, Constantin se dejó envolver, acariciando la mano de Víktor y susurrando en voz baja: —Prométeme que no dudarás de mí, porque no existe nadie más en mi mundo que tú. [fusion_pearl_frog_373]
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  • Pesadilla de Eliana: La Devoradora

    Eliana despertó en un campo vacío. El suelo estaba cubierto de carne palpitante, respirando como si fuese un organismo vivo. El aire olía a hierro, a podredumbre, y cada paso que daba dejaba huellas sangrientas.

    Un murmullo se filtró en su cabeza, como una canción rota:
    —Tú creaste esto… tú lo alimentaste.

    Entonces lo vio: una figura sentada, idéntica a ella, con los ojos encendidos en un rojo ardiente. Detrás, un monstruo imposible, con una boca gigantesca que se abría hasta el infinito, colmillos como lanzas y tentáculos cubiertos de sangre. La versión oscura de sí misma sonrió, llevándose la mano a los labios con elegancia.

    —Diosa de la vida… ¿eso te dijeron? —rió suavemente, casi con dulzura—. ¿Y qué haces con la vida cuando la tocas? La corrompes, la mutilas, la conviertes en esto.

    El monstruo detrás rugió, y cada rugido arrancaba voces familiares: el llanto de su madre, la furia de su padre, la voz de Sain escupiéndole odio.

    Eliana cayó de rodillas, llevándose las manos a los oídos.
    —¡No! ¡Yo no soy eso, yo… yo quiero ayudar!

    Pero la otra ella se levantó, con paso lento, los ojos ardiendo como brasas. Su sonrisa se abrió más allá de lo humano, y su boca se desgarró en un abismo de colmillos afilados.

    —Quieres salvar… pero lo único que haces es devorar.

    De repente, Eliana sintió hambre. Un hambre brutal que la consumía desde dentro. Miró sus manos y vio que no eran suyas: largas, retorcidas, con garras negras. Su reflejo la tomó del rostro y la obligó a mirar al monstruo detrás.

    —Ese soy yo… pero también eres tú.

    El ser gigantesco se inclinó, y antes de que pudiera resistirse, abrió sus fauces. Eliana fue arrastrada hacia la oscuridad de esa boca infinita, escuchando su propia voz gritar desde adentro, como si ya hubiese sido devorada una y mil veces.

    Lo último que vio fueron sus propios ojos rojos, reflejándose en la bestia, antes de desaparecer en la nada.


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    🌑 Pesadilla de Eliana: La Devoradora 🌑 Eliana despertó en un campo vacío. El suelo estaba cubierto de carne palpitante, respirando como si fuese un organismo vivo. El aire olía a hierro, a podredumbre, y cada paso que daba dejaba huellas sangrientas. Un murmullo se filtró en su cabeza, como una canción rota: —Tú creaste esto… tú lo alimentaste. Entonces lo vio: una figura sentada, idéntica a ella, con los ojos encendidos en un rojo ardiente. Detrás, un monstruo imposible, con una boca gigantesca que se abría hasta el infinito, colmillos como lanzas y tentáculos cubiertos de sangre. La versión oscura de sí misma sonrió, llevándose la mano a los labios con elegancia. —Diosa de la vida… ¿eso te dijeron? —rió suavemente, casi con dulzura—. ¿Y qué haces con la vida cuando la tocas? La corrompes, la mutilas, la conviertes en esto. El monstruo detrás rugió, y cada rugido arrancaba voces familiares: el llanto de su madre, la furia de su padre, la voz de Sain escupiéndole odio. Eliana cayó de rodillas, llevándose las manos a los oídos. —¡No! ¡Yo no soy eso, yo… yo quiero ayudar! Pero la otra ella se levantó, con paso lento, los ojos ardiendo como brasas. Su sonrisa se abrió más allá de lo humano, y su boca se desgarró en un abismo de colmillos afilados. —Quieres salvar… pero lo único que haces es devorar. De repente, Eliana sintió hambre. Un hambre brutal que la consumía desde dentro. Miró sus manos y vio que no eran suyas: largas, retorcidas, con garras negras. Su reflejo la tomó del rostro y la obligó a mirar al monstruo detrás. —Ese soy yo… pero también eres tú. El ser gigantesco se inclinó, y antes de que pudiera resistirse, abrió sus fauces. Eliana fue arrastrada hacia la oscuridad de esa boca infinita, escuchando su propia voz gritar desde adentro, como si ya hubiese sido devorada una y mil veces. Lo último que vio fueron sus propios ojos rojos, reflejándose en la bestia, antes de desaparecer en la nada. ---
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  • ¿Quien es tan estúpido en creer que me puede derrotar ?
    Adelante que se acerque el que se cree valiente, que sea una lucha justa el ganador decide el destino de la basura que a perdido

    //Entrene cualquiera al rol(? Ando genéroso dando mordidas y golpes
    ¿Quien es tan estúpido en creer que me puede derrotar ? Adelante que se acerque el que se cree valiente, que sea una lucha justa el ganador decide el destino de la basura que a perdido //Entrene cualquiera al rol(? Ando genéroso dando mordidas y golpes
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  • « Más vale solo, que mal acompañado. Ya mi tiempo vale oro y no voy a desperdiciar preciados segundos del tic tac en juegos donde nunca fui bienvenido. Búscate a otro clavo que se ensarte entre tus piernas y escuche tus dolencias. »
    « Más vale solo, que mal acompañado. Ya mi tiempo vale oro y no voy a desperdiciar preciados segundos del tic tac en juegos donde nunca fui bienvenido. Búscate a otro clavo que se ensarte entre tus piernas y escuche tus dolencias. »
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  • Feliz cumpleaños señorita
    Feliz cumpleaños señorita 🎂🥳🎉 :STK-11:
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  • Su alma aunque ahora estuviera rota, siempre aparentaba estar bien, estar entera. Siempre mostrando una dulce sonrisa para que vieran que era fuerte y no débil. No deseaba mostrar debilidad ante nadie ni nada. Ella se alegraba mucho por lo que estaba pasando a su alrededor.

    Subió a su habitación para cambiarse de ropa, poniéndose un bañador. Una vez que se lo puso, se colocó un albornoz y salió de su habitación. Se fue a la piscina, para estar sola, estar con sus pensamientos. Nada más llegar ahí, se quitó el albornoz, mostrando su traje de baño. Colocándose su gorro para la piscina y se lanzó de cabeza a la piscina.

    Empezando a hacer unos largos para calmarse cuando una vez se agotó. Se fue hacia el centro de la misma para sumergirse hacia el centro, empezando a gritar, donde algunas de sus lágrimas brotaron de sus ojos. El agua era el único elemento donde nadie vería que se escapaban de sus ojos.

    Una vez que sintió que su alma se calmo, salió nuevamente a la superficie para tumbarse sobre el agua y mirar hacia las estrellas.
    Su alma aunque ahora estuviera rota, siempre aparentaba estar bien, estar entera. Siempre mostrando una dulce sonrisa para que vieran que era fuerte y no débil. No deseaba mostrar debilidad ante nadie ni nada. Ella se alegraba mucho por lo que estaba pasando a su alrededor. Subió a su habitación para cambiarse de ropa, poniéndose un bañador. Una vez que se lo puso, se colocó un albornoz y salió de su habitación. Se fue a la piscina, para estar sola, estar con sus pensamientos. Nada más llegar ahí, se quitó el albornoz, mostrando su traje de baño. Colocándose su gorro para la piscina y se lanzó de cabeza a la piscina. Empezando a hacer unos largos para calmarse cuando una vez se agotó. Se fue hacia el centro de la misma para sumergirse hacia el centro, empezando a gritar, donde algunas de sus lágrimas brotaron de sus ojos. El agua era el único elemento donde nadie vería que se escapaban de sus ojos. Una vez que sintió que su alma se calmo, salió nuevamente a la superficie para tumbarse sobre el agua y mirar hacia las estrellas.
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  • Me preguntó, que más podré hacer este día ..... Tan particular.
    Me preguntó, que más podré hacer este día ..... Tan particular.
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  • - ¡𝐂𝐨𝐫𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐚!, ¿𝐨 𝐧𝐨?

    || Invitare a algunos a darle like al fanpage de mi fandom. Si no os gusta o algo son libres de ignorar simplemente
    - ¡𝐂𝐨𝐫𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐚!, ¿𝐨 𝐧𝐨? || Invitare a algunos a darle like al fanpage de mi fandom. Si no os gusta o algo son libres de ignorar simplemente
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