• Da un paso al centro, envuelto en un aura fría y luminosa. La imagen del chico de mirada azul cristalina —su yo más joven, su esencia pura— se proyecta detrás de él como un eco ancestral. Su tono es firme, solemne… pero con esa arrogancia elegante que sólo un descendiente de tantas líneas poderosas puede permitirse.

    Heredero del Caos Azul y Sangre de Tres Dinastías

    Mi nombre es Sting Nura Byakuren Ishtar.
    No soy un simple descendiente.
    Soy la confluencia de dos linajes que nunca debieron mezclarse…
    y aun así lo hicieron para crear algo que el mundo no podrá ignorar.

    ✦ Mi Padre:

    R𝚎𝚡 𝙷𝚒𝚛𝚘𝚜𝚑𝚒 𝙹𝚊𝚎𝚐𝚎𝚛𝚓𝚊𝚚𝚞𝚎𝚣 𝙸𝚜𝚑𝚝𝚊𝚛
    Un híbrido Arrancar/Íncubo.
    El Rey Demonio de la Luna Blanca.
    El Pilar de la Oscuridad.

    De él heredé:
    —El poder para devorar almas y sombras.
    —La sangre que no se inclina ante nadie.
    —Una herencia que ha quebrado mundos.

    Abuelos paternos:

    ⛧ Seieki Yokin – Reina demonio, la que convirtió el deseo en arma.
    ⛧ Sasha Ishtar – La Emperatriz. No se la describe: se la obedece.
    ⛧ Henry Grimmtael Jaegerjaquez Black – Rey demonio, señor de lo inevitable.

    Mi linaje por parte de mi padre no es sangre:
    es sentencia.

    ✦ Mi Madre:
    Menardi Nura Byakuren
    Híbrida de Youkai y Ángel Celestial.
    De alas blancas, de magia curativa, de alma pura.
    La luz que puede sanar cualquier herida…
    y la sombra que dejó al dividir sus poderes entre sus dos hijas.

    Ella es el equilibrio imposible entre cielo y abismo.
    La que me enseñó que un arma también puede proteger.

    Su gemela:

    Sakura – alas negras, portadora de la magia oscura.
    El reflejo perfecto y contrario de mi madre.

    Abuelos maternos:

    ⛧ Hijiri Byakuren – Sacerdotisa eterna, bendecida por la luz.
    ⛧ Sain Nura Nanao – Patriarca Youkai, señor de la metamorfosis espiritual.

    De mi madre heredé:
    —El alma que brilla incluso entre monstruos.
    —La magia blanca que cicatriza lo que otros destruyen.
    —El equilibrio entre lo que soy y lo que podría perderme.

    ✦ Yo, Sting:

    Soy el hijo de la Luna Blanca y del Cielo Dividido.
    El nieto de demonios, emperatrices, ángeles y youkai.
    Un corazón que late entre el caos y la pureza.

    El mundo no me definirá.

    Seré yo quien lo rehaga.
    Da un paso al centro, envuelto en un aura fría y luminosa. La imagen del chico de mirada azul cristalina —su yo más joven, su esencia pura— se proyecta detrás de él como un eco ancestral. Su tono es firme, solemne… pero con esa arrogancia elegante que sólo un descendiente de tantas líneas poderosas puede permitirse. Heredero del Caos Azul y Sangre de Tres Dinastías Mi nombre es Sting Nura Byakuren Ishtar. No soy un simple descendiente. Soy la confluencia de dos linajes que nunca debieron mezclarse… y aun así lo hicieron para crear algo que el mundo no podrá ignorar. ✦ Mi Padre: R𝚎𝚡 𝙷𝚒𝚛𝚘𝚜𝚑𝚒 𝙹𝚊𝚎𝚐𝚎𝚛𝚓𝚊𝚚𝚞𝚎𝚣 𝙸𝚜𝚑𝚝𝚊𝚛 Un híbrido Arrancar/Íncubo. El Rey Demonio de la Luna Blanca. El Pilar de la Oscuridad. De él heredé: —El poder para devorar almas y sombras. —La sangre que no se inclina ante nadie. —Una herencia que ha quebrado mundos. Abuelos paternos: ⛧ Seieki Yokin – Reina demonio, la que convirtió el deseo en arma. ⛧ Sasha Ishtar – La Emperatriz. No se la describe: se la obedece. ⛧ Henry Grimmtael Jaegerjaquez Black – Rey demonio, señor de lo inevitable. Mi linaje por parte de mi padre no es sangre: es sentencia. ✦ Mi Madre: Menardi Nura Byakuren Híbrida de Youkai y Ángel Celestial. De alas blancas, de magia curativa, de alma pura. La luz que puede sanar cualquier herida… y la sombra que dejó al dividir sus poderes entre sus dos hijas. Ella es el equilibrio imposible entre cielo y abismo. La que me enseñó que un arma también puede proteger. Su gemela: Sakura – alas negras, portadora de la magia oscura. El reflejo perfecto y contrario de mi madre. Abuelos maternos: ⛧ Hijiri Byakuren – Sacerdotisa eterna, bendecida por la luz. ⛧ Sain Nura Nanao – Patriarca Youkai, señor de la metamorfosis espiritual. De mi madre heredé: —El alma que brilla incluso entre monstruos. —La magia blanca que cicatriza lo que otros destruyen. —El equilibrio entre lo que soy y lo que podría perderme. ✦ Yo, Sting: Soy el hijo de la Luna Blanca y del Cielo Dividido. El nieto de demonios, emperatrices, ángeles y youkai. Un corazón que late entre el caos y la pureza. El mundo no me definirá. Seré yo quien lo rehaga.
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  • Aunque tenía que trabajar, se levantó algo tarde aquel día, simplemente estaba cansado. Pero, cuando lo salió lo hizo a tiempo de ver corretear a sus hijos hacia la habitación de de Arackniss, farfullando algo sobre que querían jugar con su Tio Alessio y que se quedase en el hotel.

    Ángel alzó una ceja y es que dudaba que su hermano les hubiera dicho nada. En silencio y dejando espacio los siguió y cuando los niños irrumpieron en la habitacion de Arackniss, se escuchó un gruñido y maldiciones eñ italiano. Al parecer este habia seguido dormido hasta el momento.

    Con cautela se asomó por el marco de la puerta y vió, como Lottie y Rummy ya estaban atosigando lo. El primero con muchas, muchas preguntas y toqueteando sus pertenencias, eñ su mayoría claramente de la mafia familiar, y hasta el sobrero de su Tio se había puesto. Le quedaba cómica,emte perfecto, mientras tanto Lottery, estaba subida a su espalda haciéndole peinaditos. Ángel tuvo que apretar los labios para no estallar en carcajadas al ver el panorama. Por que, por supuesto, Arackniss tenía cara de estar realmente enfadado con el mundo, pese a no oponer resistencia. Su hermano se dió cuenta y lo miró de reojo, con una cara que claramente gritaba:

    “ayúdame” señaló a los niños. Y aunque, Ángel le había dicho a Husk que su hermano no se acercaría a los niños… Técnicamente, ahora eran ellos los que se habían abalanzado sobre él, así que se encogió de hombros con una sonrisa y se fue a trabajar de un excelente humor.
    Aunque tenía que trabajar, se levantó algo tarde aquel día, simplemente estaba cansado. Pero, cuando lo salió lo hizo a tiempo de ver corretear a sus hijos hacia la habitación de de Arackniss, farfullando algo sobre que querían jugar con su Tio Alessio y que se quedase en el hotel. Ángel alzó una ceja y es que dudaba que su hermano les hubiera dicho nada. En silencio y dejando espacio los siguió y cuando los niños irrumpieron en la habitacion de Arackniss, se escuchó un gruñido y maldiciones eñ italiano. Al parecer este habia seguido dormido hasta el momento. Con cautela se asomó por el marco de la puerta y vió, como Lottie y Rummy ya estaban atosigando lo. El primero con muchas, muchas preguntas y toqueteando sus pertenencias, eñ su mayoría claramente de la mafia familiar, y hasta el sobrero de su Tio se había puesto. Le quedaba cómica,emte perfecto, mientras tanto Lottery, estaba subida a su espalda haciéndole peinaditos. Ángel tuvo que apretar los labios para no estallar en carcajadas al ver el panorama. Por que, por supuesto, Arackniss tenía cara de estar realmente enfadado con el mundo, pese a no oponer resistencia. Su hermano se dió cuenta y lo miró de reojo, con una cara que claramente gritaba: “ayúdame” señaló a los niños. Y aunque, Ángel le había dicho a Husk que su hermano no se acercaría a los niños… Técnicamente, ahora eran ellos los que se habían abalanzado sobre él, así que se encogió de hombros con una sonrisa y se fue a trabajar de un excelente humor.
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  • El día anterior se había hecho el tonto para no tener que verle la cara al imbécil de Alessio... En parte. Después de todo los traumas de su pasado también le imposibilitaron el salir de la habitación o al menos no quiso hacerlo.
    Pero no era tan idiota para tentar a la suerte y mucho menos a Alastor, por lo que ya estaba de vuelta en el bar.

    Había visto a Alastor llegar y un escalofrío le recorrió el cuerpo pensando que se venía otro castigo. Sin embargo, su rostro se transformó en una expresión de completa confusión cuando llegó de un despampanante buen humor, tarareando, le palmeó la cabeza y lo saludó antes de seguir su camino.
    Parpadeó. Varias veces. Y con los ojos abiertos como platos y su boca ligeramente abierta, lo siguió con la mirada.

    — Creo que estoy demasiado sobrio... — Con la misma perpleja expresión, se dio vuelta para buscar la botella más fuerte que tuviera
    El día anterior se había hecho el tonto para no tener que verle la cara al imbécil de Alessio... En parte. Después de todo los traumas de su pasado también le imposibilitaron el salir de la habitación o al menos no quiso hacerlo. Pero no era tan idiota para tentar a la suerte y mucho menos a Alastor, por lo que ya estaba de vuelta en el bar. Había visto a Alastor llegar y un escalofrío le recorrió el cuerpo pensando que se venía otro castigo. Sin embargo, su rostro se transformó en una expresión de completa confusión cuando llegó de un despampanante buen humor, tarareando, le palmeó la cabeza y lo saludó antes de seguir su camino. Parpadeó. Varias veces. Y con los ojos abiertos como platos y su boca ligeramente abierta, lo siguió con la mirada. — Creo que estoy demasiado sobrio... — Con la misma perpleja expresión, se dio vuelta para buscar la botella más fuerte que tuviera
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  • ¿Por qué sigues aquí? ¿Qué parte de so-le-dad no has terminado de comprender?
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  • Buenos dias!
    Todos ustedes , mis queridos amigos ~
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  • Buenos dias!
    A todos ustedes , les deseo lo mejor a todos por aqui
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  • Segundo día en el hotel. Sus sobrinos han aprovechado que sus padres han tenido que salir, para insistirle en jugar con ellos, Lottie le ha hecho peinaditos y le ha llenado la cabeza de lacitos. En su mayoría, rosas.

    Por lo demás, está bastante tranquilo ahí. Puede que incluso aburrido.
    Segundo día en el hotel. Sus sobrinos han aprovechado que sus padres han tenido que salir, para insistirle en jugar con ellos, Lottie le ha hecho peinaditos y le ha llenado la cabeza de lacitos. En su mayoría, rosas. Por lo demás, está bastante tranquilo ahí. Puede que incluso aburrido.
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  • Mime está seguro que nos iría bien vendido globos con figuras de animales y que los niños los compraría... No sé esto sea un buen negocio.
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  • Sasha Ishtar

    Bien, chico.
    Como vas a entrenar conmigo, lo primero que voy a darte es tu uniforme de combate: un traje parásito, igual que el mío. No lo subestimes.
    Este traje no se pone… te reclama.
    Se adhiere a tu piel, se funde con tu cuerpo, y entra en simbiosis contigo.
    Si desapareces, se volverá humo contigo.
    Si te deshaces, te envolverá.
    Si creces hasta ser un gigante, lo hará contigo.
    No importa lo que seas ni en qué te conviertas: él se adaptará. Siempre.

    De ahora en adelante me llamarás sensei, o Lili-sensei.
    Jamás me llames Veythra.
    Ese nombre alimenta a quien comparte mi cuerpo, y créeme… no quieres entrenar con ella desatada. Aunque, cuando hablamos de combate, Veythra y yo somos la misma hoja cortando en dos el mundo.

    Tu deber es honrar a la familia Ishtar.
    Honrar a quienes están por encima de ti.
    Cuando conozcas a Sasha, te mantendrás firme.
    La tratarás como a una emperatriz.
    Si te pide algo, obedecerás.
    Y nunca le darás la espalda: darle la espalda a ella es dársela a toda nuestra familia.

    Ahora vístete.
    Y acércate a mí.
    No te confundas: el entrenamiento ya ha comenzado desde el momento en que naciste y heredaste el fragmento del corazón del Caos.

    ¿Alguna pregunta, chico?
    [SashaIshtar] Bien, chico. Como vas a entrenar conmigo, lo primero que voy a darte es tu uniforme de combate: un traje parásito, igual que el mío. No lo subestimes. Este traje no se pone… te reclama. Se adhiere a tu piel, se funde con tu cuerpo, y entra en simbiosis contigo. Si desapareces, se volverá humo contigo. Si te deshaces, te envolverá. Si creces hasta ser un gigante, lo hará contigo. No importa lo que seas ni en qué te conviertas: él se adaptará. Siempre. De ahora en adelante me llamarás sensei, o Lili-sensei. Jamás me llames Veythra. Ese nombre alimenta a quien comparte mi cuerpo, y créeme… no quieres entrenar con ella desatada. Aunque, cuando hablamos de combate, Veythra y yo somos la misma hoja cortando en dos el mundo. Tu deber es honrar a la familia Ishtar. Honrar a quienes están por encima de ti. Cuando conozcas a Sasha, te mantendrás firme. La tratarás como a una emperatriz. Si te pide algo, obedecerás. Y nunca le darás la espalda: darle la espalda a ella es dársela a toda nuestra familia. Ahora vístete. Y acércate a mí. No te confundas: el entrenamiento ya ha comenzado desde el momento en que naciste y heredaste el fragmento del corazón del Caos. ¿Alguna pregunta, chico?
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  • Aquel año no había tenido la suerte del año pasado, aquella vez no tenia flores, ni había encontrado un peluche felizmente perdido en miedo del apocalipsis.
    No tenia absolutamente nada, y mucho menos nada a la altura de lo que Elle se merecía.

    Casi le daba vergüenza llegar hasta el ángel con aquel triste regalo, pero el año pasado habían instaurado que aquel día era el cumpleaños de la rubia, y pretendía seguir honrándolo.

    — Puede que sea el único en este mundo que sigue contando los días, pero si así consigo no olvidarme de tu cumpleaños, merece la pena.

    Rodea la cintura femenina con una sonrisa antes de darle un suave beso y después buscar su mano derecha.

    — Este año la falta de recursos ha dejado un regalo realmente digamos... austero, pero lo he hecho yo mismo, así que eso tiene que contar algo.

    Mientras habla le pone una pulsera de hilo, en la muñeca, y cuando la tiene ajustada, le muestra la suya, idéntica pero negra.
    Aquel año no había tenido la suerte del año pasado, aquella vez no tenia flores, ni había encontrado un peluche felizmente perdido en miedo del apocalipsis. No tenia absolutamente nada, y mucho menos nada a la altura de lo que Elle se merecía. Casi le daba vergüenza llegar hasta el ángel con aquel triste regalo, pero el año pasado habían instaurado que aquel día era el cumpleaños de la rubia, y pretendía seguir honrándolo. — Puede que sea el único en este mundo que sigue contando los días, pero si así consigo no olvidarme de tu cumpleaños, merece la pena. Rodea la cintura femenina con una sonrisa antes de darle un suave beso y después buscar su mano derecha. — Este año la falta de recursos ha dejado un regalo realmente digamos... austero, pero lo he hecho yo mismo, así que eso tiene que contar algo. Mientras habla le pone una pulsera de hilo, en la muñeca, y cuando la tiene ajustada, le muestra la suya, idéntica pero negra.
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