• Me eh vuelto una rosa con espinas.
    Una que no se puede tocar.
    Que si se toca, solo se provocarara que se claven las espinas.
    Una rosa que solo puede ser admirada.

    Soy una rosa con espinas qué es capaz de hacerte sangran si no se tiene cuidado.

    Aun asi no se pierde la belleza que la misma muestra.
    Me eh vuelto una rosa con espinas. Una que no se puede tocar. Que si se toca, solo se provocarara que se claven las espinas. Una rosa que solo puede ser admirada. Soy una rosa con espinas qué es capaz de hacerte sangran si no se tiene cuidado. Aun asi no se pierde la belleza que la misma muestra.
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  • Estaré en la oscuridad.... Solo me verás si te acercas mucho e intentas tocar mi mano.
    Estaré en la oscuridad.... Solo me verás si te acercas mucho e intentas tocar mi mano.
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  • ━━━ Dejaré ir estos esfuerzos en vano, dejaré de añorar tu regreso de la misma forma en que dejo de luchar contra un mundo distante, frío y desolador.
    ━━━ Dejaré ir estos esfuerzos en vano, dejaré de añorar tu regreso de la misma forma en que dejo de luchar contra un mundo distante, frío y desolador.
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  • - una compañía navideña antigua. -

    [• Tras una típica jornada, de levantarse, hacer papeleo, caminar, tomar cerveza, comer... al llegar la noche, empieza aquel evento mundial llamada navidad.

    con burrito a mano, que consiguió en un puesto, va hasta una banqueta que estaría al entrar en un parque, que antiguamente habría visitado.

    Tras abrir el papel aluminio que tapaba el burrito, le da una mordida y disfrutar ligeramente la mordida que le dió a éste, pero de repente ve a un perro, acercarse y luego sentarse a un lado de el. •]

    Mucha confianza, no?

    [• rie un poco tras el comentario, antes de ofrecerle la mano y luego de que este se la diera la pata, muestra una pequeña sonrisa, antes de este solterle la pata. •]

    Bueno, tampoco me gustó tanto este burrito y parece que lo mereces más que yo.

    [• le quita la envoltura de aluminio, para darle después al perro, viendo que lo agarra con cuidado el burrito, antes de que el animal empieze a comer. •]

    - se que no me entiendes, pero gracias, a veces la soledad afecta más cuando es una festividad entre familia o amigos.

    [• seguiría viendo al perro por unos segundos, antes de recostarse contra el banco, poner su mano izquierda en la cabeza y empezar a rascarle aquella zona, mientras cambia su mirada al frente, aún mantenimiento una pequeña sonrisa. •]


    (???)
    - una compañía navideña antigua. - [• Tras una típica jornada, de levantarse, hacer papeleo, caminar, tomar cerveza, comer... al llegar la noche, empieza aquel evento mundial llamada navidad. con burrito a mano, que consiguió en un puesto, va hasta una banqueta que estaría al entrar en un parque, que antiguamente habría visitado. Tras abrir el papel aluminio que tapaba el burrito, le da una mordida y disfrutar ligeramente la mordida que le dió a éste, pero de repente ve a un perro, acercarse y luego sentarse a un lado de el. •] Mucha confianza, no? [• rie un poco tras el comentario, antes de ofrecerle la mano y luego de que este se la diera la pata, muestra una pequeña sonrisa, antes de este solterle la pata. •] Bueno, tampoco me gustó tanto este burrito y parece que lo mereces más que yo. [• le quita la envoltura de aluminio, para darle después al perro, viendo que lo agarra con cuidado el burrito, antes de que el animal empieze a comer. •] - se que no me entiendes, pero gracias, a veces la soledad afecta más cuando es una festividad entre familia o amigos. [• seguiría viendo al perro por unos segundos, antes de recostarse contra el banco, poner su mano izquierda en la cabeza y empezar a rascarle aquella zona, mientras cambia su mirada al frente, aún mantenimiento una pequeña sonrisa. •] (???)
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  • Me tocas y todo mi cuerpo tiembla.

    Intento controlar mis poderes y controlar cómo me hace sentir tu tacto...
    Me tocas y todo mi cuerpo tiembla. Intento controlar mis poderes y controlar cómo me hace sentir tu tacto...
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  • Ya no es un niño que puede escudarse en perder el tiempo lanzando rocas en los riachuelos, todo un hombre responsable con una familia (su novio Kenzō y los gatos) que cuidar.

    Con una madre mayor de edad y hermanos pequeños que hace pocos días le hicieron una llamada "ayúdanos a buscar una casa para nuestros padres" y ahí esta leyendo las viviendas disponibles cerca de la ciudad donde, ni mucho ruido, pero tampoco muy alejados de todos.
    Ya no es un niño que puede escudarse en perder el tiempo lanzando rocas en los riachuelos, todo un hombre responsable con una familia (su novio [Nek0Kenzo] y los gatos) que cuidar. Con una madre mayor de edad y hermanos pequeños que hace pocos días le hicieron una llamada "ayúdanos a buscar una casa para nuestros padres" y ahí esta leyendo las viviendas disponibles cerca de la ciudad donde, ni mucho ruido, pero tampoco muy alejados de todos.
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  • La naturaleza... mi única paz.

    ¿Por qué me siento tan derrotado?

    Necesito esperanza...

    Quizás debería intentar encontrar la caja de Pandora...
    La naturaleza... mi única paz. ¿Por qué me siento tan derrotado? Necesito esperanza... Quizás debería intentar encontrar la caja de Pandora...
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  • -La puercoespín descansa placidamente sobre el cesped del parque hace un poco de frio por el día pero mayor era su cansancio.-
    -La puercoespín descansa placidamente sobre el cesped del parque hace un poco de frio por el día pero mayor era su cansancio.-
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  • No tener sentimientos, ocultarlos o no saber cómo expresarlos... son tres cosas muy diferentes.

    Pero supongo que todas llevan a un mismo resultado...
    un dolor interminable!!!!!
    No tener sentimientos, ocultarlos o no saber cómo expresarlos... son tres cosas muy diferentes. Pero supongo que todas llevan a un mismo resultado... un dolor interminable!!!!! :STK-67:
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  • Siquiera cientos, no... miles de años habían sido suficientes para llegar a corromper al Rey del infierno, antiguo Serafín y ángel favorito de Dios en sí mismo.
    Todo lo que había bastado fue una última tradición, un momento de desgarrador dolor que rompió todo en él como un cristal, fragmentando sus ideas, sus ideales, acabando con la última pizca de bondad que aún albergaba su ser.

    Sus manos, sus pezuñas, teñidas en la oscuridad inminente que el pecado traía consigo, comenzaron a ser devoradas por esta misma, subiendo a un ritmo acelerado hacia sus hombros, caderas, abdomen y cuello, tiñendo la pálida piel del monarca en un negro que sólo se podía comparar con el abismo.
    Sus ojos ya no mostraban más que la más profunda y verdadera Ira, bañados en rojo sangre, con la mirada clavada en quien antes veía como su esposo, ahora no era más que una basura despreciable, alguien a quien iba a eliminar, viendo la sangre que lo bañaba, la de su pequeño hijo.

    El constante murmullo de Eren en su oído siquiera era entendible como tal, pero resonaba en su cabeza como un martilleo constante:
    "Son miserables. Mira lo que han hecho, lo que te han hecho. Acábalos. Acaba con todo."
    La oscuridad terminó por envolverle el cuerpo casi en totalidad, pero lo único que faltaba era la gema en su espalda, entre las alas, reluciente, pura, sana... Pero no por mucho.
    Bastó el toque de la maldad encarnada, una pequeña presión con su dedo índice sobre la joya que, de inmediato, se tornó oscura en su totalidad, terminando por corromper del todo al portador del poder de Dios, deformando sus cuerpo poco a poco, dejando escuchar el crujir y romper de sus huesos reacomodándose, desgarrando la carne a su paso mientras sus extremidades crecían, aumentando el tamaño de sus fauces, la cornamenta, la cola cubierta en espinas y sus alas, perdiendo una a una las plumas en una lluvia torrencial que las bañaba en sangre también, no eran necesarias, pero serían armas al quedar los huesos expuestos.

    El universo, sus habitantes, ángeles y demonios estaban condenados. Nada ni nadie escaparía de su nuevo verdugo, la estrella de la mañana que se había tornado en un agujero negro, dispuesto a arrasar todo a su paso, incluso a quienes juró proteger en algún punto.
    Siquiera cientos, no... miles de años habían sido suficientes para llegar a corromper al Rey del infierno, antiguo Serafín y ángel favorito de Dios en sí mismo. Todo lo que había bastado fue una última tradición, un momento de desgarrador dolor que rompió todo en él como un cristal, fragmentando sus ideas, sus ideales, acabando con la última pizca de bondad que aún albergaba su ser. Sus manos, sus pezuñas, teñidas en la oscuridad inminente que el pecado traía consigo, comenzaron a ser devoradas por esta misma, subiendo a un ritmo acelerado hacia sus hombros, caderas, abdomen y cuello, tiñendo la pálida piel del monarca en un negro que sólo se podía comparar con el abismo. Sus ojos ya no mostraban más que la más profunda y verdadera Ira, bañados en rojo sangre, con la mirada clavada en quien antes veía como su esposo, ahora no era más que una basura despreciable, alguien a quien iba a eliminar, viendo la sangre que lo bañaba, la de su pequeño hijo. El constante murmullo de Eren en su oído siquiera era entendible como tal, pero resonaba en su cabeza como un martilleo constante: "Son miserables. Mira lo que han hecho, lo que te han hecho. Acábalos. Acaba con todo." La oscuridad terminó por envolverle el cuerpo casi en totalidad, pero lo único que faltaba era la gema en su espalda, entre las alas, reluciente, pura, sana... Pero no por mucho. Bastó el toque de la maldad encarnada, una pequeña presión con su dedo índice sobre la joya que, de inmediato, se tornó oscura en su totalidad, terminando por corromper del todo al portador del poder de Dios, deformando sus cuerpo poco a poco, dejando escuchar el crujir y romper de sus huesos reacomodándose, desgarrando la carne a su paso mientras sus extremidades crecían, aumentando el tamaño de sus fauces, la cornamenta, la cola cubierta en espinas y sus alas, perdiendo una a una las plumas en una lluvia torrencial que las bañaba en sangre también, no eran necesarias, pero serían armas al quedar los huesos expuestos. El universo, sus habitantes, ángeles y demonios estaban condenados. Nada ni nadie escaparía de su nuevo verdugo, la estrella de la mañana que se había tornado en un agujero negro, dispuesto a arrasar todo a su paso, incluso a quienes juró proteger en algún punto.
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