¿Recuerdas cómo lucía el cielo ese día? El tapiz de las nubes extendiéndose hasta donde llegaba la vista, esos matices de índigo y ocre que nunca había visto antes, y el sol, oculto a medias entre el borrón de colores, como si nos tentara, invitándonos a ir a buscarlo.
¿Qué se siente estar allá arriba? ¿Qué se siente volar? Lejos, lejos de la mundanidad del suelo. Tan lejos, que lo que nos duele parece insignificante. Te lo pregunté, antes de que te fueras. "Algún día lo sabrás", me dijiste. "Cuando seas mayor, te llevaré conmigo".
¿Y si me hubieses llevado contigo ese día? El día en el que subiste a ese avión para nunca bajar, el día en el que volaste sin aterrizar. Como el batir de las alas de una mariposa, derribando el juego de dominó cósmico que hace detonar una estrella, ¿algo habría cambiado mi presencia? ¿O estaría, justo ahora, allá arriba contigo?
No lo sé. Lo único que sé es que hubiese sabido, por un breve instante, lo que siente volar.
Will you call my name when our dream ends?