[Hawkins / 12 de enero de 1984 / Casa de los López...]
***¡DING-DING-DING-DING!***
— ¡Ganador! ¡Ganador! ¡Tenemos un ganador! Damas y caballeros, la palabra correcta era y siempre fue...
* Marcus observaba la televisión con sorpresa, pero no por el resultado; el ruido repentino lo había sacado de sus pensamientos. La realidad era que aquel show no le gustaba tanto como a su abuela, pero tampoco era tan idiota como para cambiar el canal *
— ¡Chocho! No lo puedo creer... ¡Qué caballada! No sé cómo no me acordé antes, jajajaja. Ya estoy viejita, hijo... ¿Ideay? Oye, ¿por qué no has comido todavía? Comé rápido o no te doy tu arroz con leche
* Marcus miraba a su abuela, quien salió de la cocina para ver el resultado. Aunque intentaba ponerse serio, no pudo evitar soltar una pequeña carcajada al escucharla amenazarlo con no darle postre *
— Jajajaja... Sí recuerdas que voy para diecisiete este año, ¿verdad, abuela? Ya no soy tan pequeño como para caer en una amenaza tan infantil.
* Marcus veía de forma retadora a su abuela pero solo por unos segundos antes de desviar la mirada a su plato, realmente estaba intacto pero se debía a que no le había prestado la debida atención, estaba ocupado pensando en ciertas cosas *
— ¡Miralo, pues! ¿Ideay? ¿Ya te sentís grande? Ya sos un hombrecito entonces... Pero acordate que ni los hombres se salvan: si no comés, aquí no hay arroz con leche para vos
* Diciendo esas palabras su abuela volvía a la cocina sonriendo victoriosa al escuchar a su nieto romper en risas mal disimuladas. Una vez que Marcus se pudo calmar empezó a comer, realmente le gustaba escuchar a su abuela hablar de forma coloquial, le parecía muy gracioso ya que allá en Hawkins nadie utilizaba terminos tan... Curiosos, el inglés en ese sentido era muy simple, pensar de esa forma hizo que Marcus terminara recordando a su abuelo Mateo, el solía hablar más en ingles que en español, pero cuando se molestaba si que sacaba un repertorio muy variado, aquellos recuerdos dejaron al joven Davis con un estado de ánimo amargo. Termino su comida, fue a la cocina donde ya tenía un plato pequeño con su buena porción de arroz con leche, entre risas y más bromas, cada uno terminó yendo a su habitación, Marcus iba disfrutando del dulce mientras se dirigía a su escritorio, tomaba unos vinoculares, se colocaba los auriculares y se llevaba su Walkman consigo a la ventana de su habitación, salió por esta con cuidado de no resbalar y caer *
— Hummm... Dios bendiga el arroz con leche de Elena López...
* Marcus se detuvo en un borde del techo, le puso play a su música mientras observaba detenidamente la tranquilidad del bosque. Una vez que el sol estaba oculto se podía apreciar un lado completamente diferente, el ruido de las ramas danzando con el viento, uno que otro animal nocturno haciendo sus ruidos característicos, estas pequeñas cosas eran algo que Marcus atesoraba mucho durante sus años en la ciudad *
— Feeeiin, Feeeiin, Feeeiin...
* Marcus murmuraba el coro de la canción mientras usaba los binoculares. Cualquiera pensaría que estaba observando aves, pero no era así; el Marcus de hace cuatro años seguramente lo habría hecho, pero no el de ahora. Él observaba los lugares en los que había colocado trampas, se aseguraba de que todo estuviera en orden, las cuerdas estuvieran igual como las había dejado, luego de que se aseguro bien, dejo los vinoculares y se dispuso a terminar de comer, paso unos minutos más hasta que el sueño le alcanzo, volvió al interior de su habitación y se dispuso a dormir... *
[Día siguiente...]
* Marcus estaba en la mesa de la sala haciendo unos ejercicios de aritmética, su cara era todo un poema, su abuela riéndose desde el otro lado viendo otro programa en la televisión, todo parecía un día común... Hasta que ya no lo era *
— ¿Eh?
* Las luces empezaban a parpadear, aquello era algo común en el pueblo, pero Marcus sabía que no era un buen presagio, aquello le traía recuerdos de aquel día en el gimnasio... El chico escuchaba a su abuela quejarse mientras se levantaba de su asiento para darle unos toques técnicos pues la señal del televisor se ponía mal ante estos bajones *
— ...
* Marcus intento mantener la calma y seguir con sus ejercicios, lo había logrado la luz volvió a la normalidad, pero no por mucho. Las luces se tornaban más opacas que antes y de la nada comenzaban a iluminarse tanto que te obligaban a cerrar los ojos, el sonido de la electricidad indicaba que algun electrodoméstico haría cortocircuito más pronto que tarde, hasta que se detuvo... L luz volvió a la normalidad, la abuela de Marcus —que había pasado de la sala a la cocina más rápido de lo que alguien de su edad normalmente haría— se encontraba abrazando el refrigerador, agradeciendo por haber soportado aquello sin quemarse, el chico habría sonreído ante aquello pero ahora no había nada más que una mirada preocupada, sus ojos iban lentamente de un lado a otro mientras cerraba su cuaderno, había completo silencio en la casa y eso solo inquietaba aún más al joven, camino hasta una ventana y decidió observar afuera, nada, solo el denso y solitario bosque a su alrededor... *
— Abuela... Se que lo que te voy a decir no tiene sentido pero... Por favor, alejate de las pare-
***¡PSHHH!***
* Los focos explotaron. Habían irradiado una última gran cantidad de luz hasta que finalmente reventaron. Por suerte, ninguno de los dos salió herido, pero su estado emocional tampoco era el mejor...*
— ¡MARCUS! ¡MARCUS! ¿DÓNDE ESTÁS? ¿ESTAS BIEN? —Decia la abuela del chico mientras intentaba salir de la cocina para buscar a su nieto
— ¡ABUELA! ¡Tranquilazate! ¡¿Ok?! Estoy bien, estoy bien... Solo... Quédate donde estás y como dije alejate de las paredes —Marcus seguía el sonido de la voz de su abuela, caminaba con rapidez mientras su nerviosismo cada vez incrementaba más, esto no le gustaba nada ¿Por qué estaba ocurriendo esto? No tenía sentido, alguno, a no ser que... Marcus solo aceleraba el paso
— ¿Qué? Pero Marcus ¿¡De que estás hablando carajito?! —La abuela sumamente confundida se mantuvo quieta en la entrada de la cocina
— ¡Abuela, solo hazme caso! ¡Aléjate de las putas pare...!
* Marcus había llegado hasta la cocina; su abuela estaba a pocos centímetros de él, pero esa no fue la razón por la que el chico se detuvo. Observaba aterrado cómo, de la nada, una grieta de un rojo luminiscente se hacía presente en una de las paredes de la cocina, su abuela también volteó estupefacta por aquello, la casa era vieja pero no tanto como para que saliera un grieta de la nada ¿Y con un color rojo viniendo de esta? Eso sí que era algo extraño para ella; Marcus sentía como un sudor frío recorría su nuca al ver los pedazos de pared caer al suelo, dejando ver una especie de capa viscosa de color rojo rodeada de unas tiras negras que parecían algas conectadas entre sí... Aquel agujero no podía ser real *

— ¡ABUELA, NOS VAMOS!
— ¡¿QUÉ?! ¡¿Acaso te haz vuelto loco?! No podemos ir a ningún lado dejando la pared así, tenemos qu- —La abuela de Marcus se giraba en dirección de aquella grieta e iba a inspeccionar que era exactamente lo que había ocurrido, pero antes de que pudiera dar un paso, Marcus la interrumpió y la tomo de la mano para después jalarla mientras caminaba hasta la puerta de la casa
—¡No abuela! No vamos a ver una mierda ¡NOS LARGAMOS, AHORA!
— ¡TE DIGO QUE NO! ¡SUELTAME AHORA ANTES DE QUE-
* La abuela de Marcus estaba muy confundida por el repentino comportamiento de su nieto, pero antes de que pudiera seguir amenazandole, el ruido de algo rasgandose hizo que ambos se detuvieran a ver el origen del sonido, y este venía de la grieta y aquello que se rasgaba era la capa viscosa... Algo estaba saliendo de esta... Sus garras mortíferas fue lo primero que está cosa dejo entre ver, su piel palida como si se tratara de un cuerpo sin vida después de más de 12 horas en la morgue, sus extremedidades completamente delgadas y largas, cualquiera pensaría que fuera lo que fuese no tenía buena alimentación pero eso en realidad era lo de menos, por último y no menos importante, estaba su rostro o aquella zona en la que debería estar, solo había una figura deforme y puntiaguda como si fuera un baño de fútbol americano, pero lejos de inspirar diversión, solo te generaba repulsión ver esas cinco líneas que dividian las puntas que ojalá y nunca lo averigües... Pero se trata de la maldita boca de esa criatura... Un demogorgon *

— ...
***PUM... PUM... PUM... PUM...***
* Aquella aterradora criatura que había salido del portal daaba fuertes pisadas por la cocina, al no contar con ojos pareciera que usaba una especie de olfato, o tal vez intentaba escuchar algo, cualquier signo de vida presente... Pero ya no había nada, el sonido del viento que pasaba a través de la puerta abierta de par en par era todo lo que se escuchaba en la casa, y es que claro, ¿Pensaron que el nieto y su abuela se quedarían allí petrificados? Pues no, los López habían aprovechado de huir mucho antes de que esa cosa terminara de salir del portal o al menos así fue gracias a Marcus, ya que este no era su "primer rodeo" *
— Corre... Corre... ¡VAMOS ABUELA NO TE DETENGAS Y CORRE!
— ¡E-ESO HAGO CARAJITO! —La abuela de Marcus apenas y podía seguirle el paso, el iba adelante sujetando fuertemente su mano, la casa apenas estaba a la vista, el chico corría como si su vida dependiera de ello... Por desgracia, nada muy lejos de la realidad...
— ¡TSK! ¡MALDICIÓN, NI SI QUIERA PUDE IR POR LA ESCOPETA! —Marcus maldecia su mala suerte sin bajar el ritmo de su andar, el sabía que así como esa cosa había llegado, de la misma forma podría aparecer en cualquier otra parte, en lo que al chico respecta, detenerse podría significar la muerte y el no tenía intención de morir, no está vez...
— M-Marcus, por favor... Ya no aguanto las piernas
* Marcus escuchaba con dolor a su abuela, el sabía que poner a correr de la nada a una señora mayor de sesenta años era una maldad, pero el no quería correr el riesgo, no podía arriesgarse a perderla a ella también y mucho menos por esa monstruosidad... El joven Davis al cabo de un minuto decidió detenerse, dejo que su abuela descansará unos minutos en el trono con de un árbol caí, aún faltaban unos cuantos metros antes de llegar a la carretera, así que no podían demorar mucho si querían mantener sus probabilidades de super vivencia. Mrcus miraba de un lado a otro, el mínimo ruido lo tenía alerta, el ruido de una rama rompiéndose, la brisa moviendo repentinamente las hojas cercanas, su estado era sumamente caótico, pero algo lo mantenía bajo control... Las trampas. *
— ...
* Aquellas trampas que el chico había colocado durante navidad estaban por todos los alrededores de la casa, no había forma de que alguien saliera o se adentrará hacía la casa sin activar alguna, a no ser que se tratara de alguien que conozco el camino adecuado, o que pueda detectar las trampas, pero el las había dejado contando con que el intelecto de esas malditas criaturas no fuera muy alto y tenía razón *
***¡CLANK!***
* El sonido de unas de las trampas siendo activada lo hizo mirar intensamente la dirección de aquel ruido... Era claro que algo había salido de la casa, por suerte para el, no venía de la dirección en la que estaban, pero el sentimiento de alivio no duraría mucho... *
***¡Clank! ... ¡Clank! ... ¡Clank! - ¡CLANK! - ¡CLANK! ...***
* La cara de Marcus se tornaba sombria al escuchar claramente como una a una sus trampas de latas con hilo colocadas por los perímetros de la casa eran activadas, una sonaba más cerca que otra, su mandíbula se tensaba ¿Que probabilidad había de que cinco personas se acercaran a su casa durante la noche, ninguna, lo que quería decir que así como una de ellas fue activada por la criatura, las demás seguramente eran sus acompañantes, se habían dividido por todo el bosque... Esto estaba por convertírse en una cazeria donde Marcus y su abuela eran las presas *
— Abuela, arriba, se acabó el descanso... ¡ABUELA RÁPIDO!
* Marcus levantaba con poco cuidado la señora, quien sin decir palabra alguna solo le hizo caso a su nieto mientras veía con horror la cara miedo mal dicimulada. En cuestión de segundos la carrera había comenzado otra vez, por ahora tenían la ventaja ¿Pero por cuánto duraría? Marcus solo esperaba que lo suficiente, pero había olvidado algo importante que debió haberse grabado en fuego en todos y cada uno de los habitantes de ese pueblo... Desde el 13 de noviembre, en Hawkins las cosas ya no son como se esperan *
***¡Craj!***
* El sonido de una rama quebrándose a un costado fue suficiente motivo para que Marcus se alertara y actuara por instinto, se volteo, tomo a su abuela de los hombros y la agacho junto con, siguió el sonido del viento siendo ferozmente atravesado por encima de su posición, aquello hizo que la piel del joven se erizará, el fuerte sonido de algo cayendo al otro lado le dió la señal... *
¡CORRE Y NO MIRES ATRAS!
— ¡MIERDA!
* Los habían alcanzado más rápido de lo que había pensado, la carretera era visible pero ahora incluso si llegarán no podían contar con que un auto pasara o que tan siquiera se detuviera al notar a las otras criaturas, mientras el chico seguía corriendo sin soltar la mano de su abuela, su mente iba a mil por hora, analizando la situación y fue entonces cuando una cosa fundamental se cruzó por su mente... ¿Por qué mierda no fue por la moto? Seguramente el ruido de la moto siendo encendida habría alertado a la criatura de su posición pero habría tenido más oportunidad de escapar ¿En serio fue tan estúpido como para no ir por un vehículo? No espera... La moto no estaba allí, cuando salieron de la casa, el sitio donde el la dejaba estaba vacío, por eso no insistió en buscarla, no tenían mucho tiempo... El tiempo, ¿Qué hora era exactamente? Marcus juraría haber visto el reloj cuando las luces comenzaron a parpadear... ¿Por qué no puede recordarlo? Incluso cuando se asomo a ver por la ventana, no recuerda hacer visto su reflejo al estar tan cerca del vidrio, todo era muy raro ahora que lo pensaba bien, pero el peligro era inminente, no podía distraerse ahora o de lo contrari- *
— ¡AHHHHH!
* Marcus sintió la tensión en el brazo donde sostenía la mano de su abuela mucho antes que el grito de esta, para cuando se volteo observó como una de esas criaturas le había atravesado una pierna con las garras y la estaba jalando *
— ¡NOOO! —Marcus no lo pensó dos veces. Corrió con toda la rapidez que pudo y saltó para taclear a la criatura. El chico podía oír a su abuela gritar de dolor mientras él empezaba a caer al suelo junto con el Demogorgon, pero antes de que pudieran tocar el suelo...
***¡PUM!***
* El joven cayó con la gracia de una piedra al suelo, pero no a uno de tierra y hojas. El piso estaba pulido, olía a aromatizante y, a medida que se levantaba, lo supo: estaba en la escuela de Hawkins, en uno de los pasillos hacia el gimnasio *
— ¿Qué? A-Abuela... ¡ABUELA!
* Marcus no comprendía exactamente como había llegado a aquel lugar, su vista iba de un lado a otro intentando encontrar a su ser querido pero no había rastro de este, ni de la criatura o al menos así fue durante unos segundos, de la nada una grieta empezaba a surgir del techo, el chico empezó a correr mientras a sus espaldas se escuchaba un rugido gutural e inhumano. Marcus corría por los pasillos, pero sin importar cuántas Intersecciones tomara siempre parecía correr en el mismo sitio, de hecho, sus movimientos se tornaban cada vez más lentos, era como si corriera bajo el agua *
— ¡Tst! ¡AAAAGH! ¡¿PERO QUE MIERDA PASA?!
* Marcus gritaba de exasperación, por más que intentará ir más rápido, su cuerpo insistía en llevarle la contraria, el chico podía escuchar como las garras raspaban el suelo tras de el, la criatura estaba a escasos metros de su posición, lo iba atrapar, el chico iba a morir y no podía hacer nada para evitarlo, sus ojos se humedecian por la impotencia y la desesperación justo cuando miraba al frente al de la nada aparecieron unas siluetas, la luz de emergencia titilando entre rojo y negro no dejaba ver de quienes de trataba, pero Marcus no necesitaba verlos para identificarlos, sus siluetas eran claras como el día... Era los amigos de Will, aquellos que seguramente estuvieron en el gimnasio esa maldita noche, fue entonces cuando el chico cayó en cuanta, esto era un castigo, una demostración que sin importar cuántas semanas pasarán, el no se iba a perdonar haber huido esa vez. Ld luces se oscurecieron, todo era negro y para cuando las luces volvieron, la criatura estaba frente a Marcus, tenía exactamente las mismas marcas de quemaduras de aquella vez, Marcus estaba de rodillas, ya no tenía voluntad para escapar o tan siquiera luchar, bajaba la mirada con pesar aceptando su karma, un karma que cualquiera consideraría injusto pero que para el era más que merecido... *

— ¡!
* Marcus abría los ojos de golpe, un cielo estrellado lo recibió después de aquella pesadilla, el chico aún alterado se sacó los audífonos y tiró el Walkman a un lado mientras el se alejaba del borde del techo, respirando aceleradamente mientras miraba de un lado a otro confirmando que estaba a salvo... Una vez que su cerebro acepto que así era, se permitió suspirar, más no de alivió, está era la décima vez que tenía esa pesadilla, el entendía que era algo recurrente pues la tragedia no tenía más de casi dos meses, pero cada vez se volvía peor, sus ojeras se debían precisamente a eso; el chico no había comido cuando su abuela recién le dió la comida pues estaba pensando la opción de usar pastillas para dormir haber si así se ahorraba los sueños pero no sabía si eso tan siquiera era posible. Marcus se levantó del techo, metió todo a su habitación y bajo el platillo en que comió aquel arroz con leche, al pasar hacía la cocina noto que la televisión aún seguía encendida, cuando se acercó a apagarla, se dió cuenta que su abuela se había quedado allí dormida, una sonrisa se hizo presente en el rostro agotado del chico y sin perder el tiempo fue y busco un par de mantas... Además de la escopeta, abrigo a su abuela mientras el se acostó en el sillón justo a ella, mantuvo la escopeta junto a el lista para cualquier cosa y de esta forma se dispuso a dormir otra vez, pero está vez, sin pesadillas... *
El año nuevo recién comenzaba, nadie le dijo que sería fácil, pero el contaba con poder superar todo aquello que este maldito pueblo le depare, ... Feliz año nuevo ;)