• Entre los pasillos del hospital y de vez en cuando entre los patios había una paciente que no daban de alta.

    Antes de fallecer, Yelena donó todo su imperio a aquel hospital, con el único requerimiento de que mantuvieran un tiempo a aquella señorita sin nombre, sin registros.

    ¿Qué nombre debería utilizar ahora?
    Yelena Antonov había muerto.
    Jessica Hawkins también.
    .
    .
    .
    Su nombre temporal o más bien, su apodo es Angel o Ángela y junto a los niños, o con los ancianos, ella siempre está... A veces le susurra secretos a los niños, con la esperanza de que su amado la encuentre.
    Entre los pasillos del hospital y de vez en cuando entre los patios había una paciente que no daban de alta. Antes de fallecer, Yelena donó todo su imperio a aquel hospital, con el único requerimiento de que mantuvieran un tiempo a aquella señorita sin nombre, sin registros. ¿Qué nombre debería utilizar ahora? Yelena Antonov había muerto. Jessica Hawkins también. . . . Su nombre temporal o más bien, su apodo es Angel o Ángela y junto a los niños, o con los ancianos, ella siempre está... A veces le susurra secretos a los niños, con la esperanza de que su amado la encuentre.
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  • ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida.

    ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado.

    ​El nacimiento de un hogar
    ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo.
    Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido.

    Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro.
    ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo.

    Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres.

    ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo.
    ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz.

    Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.

    ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida. ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado. ​El nacimiento de un hogar ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo. Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido. Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro. ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo. Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres. ​ ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo. ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz. Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.
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  • - Maldito nombre, hasta fic se burla de mi y sus maravillosos eventos. Me voy a ir una temporada a una península, nada de islas.

    Los recuerdos de su hermano eran suyos al ser su creación, por ende, estaba enamorado de una persona que jamás podría estar con él, lo peor, ella no sabía ni de su existencia. Jamás se atrevió a dar el paso, el lobo tiene miedo al rechazo. Pero, ¿Quién no lo tiene? Que tire la primera piedra quien no sienta como se acelera el corazón cuando hablan de esa persona, cuando se acelera el pulso cuando parece que todo gira a su alrededor. Cuando se te corta la respiración porque no está, porque te falta y piensas que es lo mejor. Sino sabe nada de ti, ni de tu historia.. Solo me falta aprender a ser mejor, solo espero poder un día merecerte no aburrirte y volver a ser ese bonito recuerdo, construir nuevos recuerdos, juntos, algún día daré ese paso cuando por fin sea valiente y digno de ti.

    - Maldito nombre, hasta fic se burla de mi y sus maravillosos eventos. Me voy a ir una temporada a una península, nada de islas. Los recuerdos de su hermano eran suyos al ser su creación, por ende, estaba enamorado de una persona que jamás podría estar con él, lo peor, ella no sabía ni de su existencia. Jamás se atrevió a dar el paso, el lobo tiene miedo al rechazo. Pero, ¿Quién no lo tiene? Que tire la primera piedra quien no sienta como se acelera el corazón cuando hablan de esa persona, cuando se acelera el pulso cuando parece que todo gira a su alrededor. Cuando se te corta la respiración porque no está, porque te falta y piensas que es lo mejor. Sino sabe nada de ti, ni de tu historia.. Solo me falta aprender a ser mejor, solo espero poder un día merecerte no aburrirte y volver a ser ese bonito recuerdo, construir nuevos recuerdos, juntos, algún día daré ese paso cuando por fin sea valiente y digno de ti.
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  • — Me parece una falta de respeto decir el chisme a medias y no dar nombres. Eso es como película sin final, como café sin cafeína, como lápiz sin punta. —
    — Me parece una falta de respeto decir el chisme a medias y no dar nombres. Eso es como película sin final, como café sin cafeína, como lápiz sin punta. — :STK-28:
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  • "El principio de amarte"

    Todo empezó sin ruido,
    como empiezan las cosas
    que después cambian la vida.
    No hubo anuncios,
    ni señales en el cielo,
    ni esas certezas rotundas
    que dicen “es por acá”.
    Solo estabas vos,
    sentado en tu modo de estar,
    y yo que de pronto
    sentí el mundo caer
    en un punto exacto
    entre tus ojos y mi nombre.
    "El principio de amarte" Todo empezó sin ruido, como empiezan las cosas que después cambian la vida. No hubo anuncios, ni señales en el cielo, ni esas certezas rotundas que dicen “es por acá”. Solo estabas vos, sentado en tu modo de estar, y yo que de pronto sentí el mundo caer en un punto exacto entre tus ojos y mi nombre.
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  • — Por cierto, no os he dicho su nombre. Se llama Ínsula, ¿Os gusta mi perrita? Le encanta que le acaricie la cabecita.
    — Por cierto, no os he dicho su nombre. Se llama Ínsula, ¿Os gusta mi perrita? Le encanta que le acaricie la cabecita.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS
    "LA SOMBRA CORTÉS"

    ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane.

    ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea.

    ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza.

    ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado.

    EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL

    1. La Selección de la Sangre
    Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder.

    2. El Pacto del Silencio Eterno
    Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente.

    3. La Noche de las Mil Copas Rotas
    Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal.

    La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado.

    El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano.

    4. El Guante de Terciopelo y Hierro
    Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio.

    ESTADO ACTUAL
    Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
    🌒 FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS "LA SOMBRA CORTÉS" ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane. ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea. ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza. ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado. 🏛️ EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL 1. La Selección de la Sangre Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder. 2. El Pacto del Silencio Eterno Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente. 3. La Noche de las Mil Copas Rotas Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal. La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado. El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano. 4. El Guante de Terciopelo y Hierro Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio. 🪐 ESTADO ACTUAL Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
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  • *-{la cosa}-*
    *una ves hace mucho tiempo recuerdo que me encontraba en la casa donde en aquel entonces vivia con mi amada "madre". Como todas las noches antes de ir a dormir me encontraba leyendo un libro, únicamente con la luz de mi humilde lámpara de mesa como ayuda. Los minutos pasaron y cuando ya estaba en la mitad de mi lectura de la nada se escuchó un ruido*

    —𝕋𝕠𝕔 𝕥𝕠𝕔

    *Alguien estaba llamando a la puerta de mi habitación pero.. eso era muy 𝔼𝕩𝕥𝕣𝕒ñ𝕠 mí madre trabajaba a esas horas y además ella no tenía el hábito de tocar la puerta antes de pasar, tampoco vivíamos con nadie mas. Aun con eso mi cansada mente no lo pensó mucho en ese momento y simplemente me levanté de la cama y abrí la puerta pensando que era mi madre*

    —mami.. se que no deberia estar despierto pero-

    *Mi voz se detuvo con confusión al ver que no había nadie al otro lado de la puerta, sólo unas pisadas extrañas en el suelo y un extrañó ruido de pisadas. En ese momento un miedo inmenso invadió mi mente, me apresuré a cerrar la puerta con seguro y me dirigí rápidamente a mi cama agarrando el teléfono que tenia al lado, intentando llamar a mi madre.. pero ella no contesto y yo en ese tiempo no sabía como contactar a la policía por lo que solo me puede esconder debajo de la cama temblando de miedo. La sola idea de que hubiera algo extraño en la casa me asustaba. En ese entonces aun era un polluelo y la imaginación me jugó en contra.. lo que no sabía es que esa cosa era peor que cualquier moustruo que me imaginara.*

    —b..bien, me quedaré escondido esperando a mamá y cuando l..llegue ella va a espantar al fantasma, solo debo evitar dormirme.. todo va a estar bien

    *Me susurré a mi mismo temblando de miedo pero solo fue cuestión de tiempo para que terminará contradiciendome y sucumbiendo ante el sueño en el peor momento posible, pasaron algunas horas y cuando el sol empezaba a salir un fuerte ruido me desperto*

    —𝕊ℂℝ𝔸ℂℍ¡

    *Me levanté de golpe sentándome en mi cama y sacándome las sabanas de encima, al mirar a un costado noté que mi lámpara de luz había caído al suelo quebrandose en mil pedazos, rápidamente abrí los ojos como platos al notar otro detalle; la puerta de mi habitación se encontraba abierta. Lo que significaba que.. la cosa estaba adentro. No pude evitar llorar y levantarme rápidamente de mí cama, sin embargo cuando intente tocar el suelo mis pies terminaron tocando otra cosa, al mirar hacía abajo note como una mujer se asomaba de abajo de mí cama, mirandome fijamente sin inmutarse en lo absoluto. Senti como un escalofrío invadió todo mi cuerpo y rápidamente retire mis pies de la cara de esa cosa y di un salto lejos de ella*

    —¿Q..quien eres tu?¡

    *La criatura se levanto saliendo debajo de la cama, era una mujer de un aspecto alto y delgado. Dedos tan largos como espaguetis y una sonrisa maquiavélica. Esa cosa se empezo a acercar a mí pero yo no podía moverme, solo podía llorar y cerrar los ojos tratando de creer que esto no era real pero al sentir el tacto frío de la mujer tomándome los brazos, no pude evitar abrir los ojos solo para notar que su rostro espeluznante se encontraba directamente frente al mío*

    —𝔾𝕚𝕜𝕠..

    *Dijo la cosa con una voz extrañamente indescriptible, sentía que tenerla tan cerca mío me llevaría al borde de la locura, intente apartarme pero esa cosa era demasiado fuerte; esa cosa sabía mi nombre y quería algo de mí. yo solo pude intentar llamar a mí mamá pero ni si quiera podía gritar, solo susurraba. La cosa me miro fijamente por un minuto entero antes de abrir la boca mostrando sus dientes filosos como los de un tiburón. Rápidamente la cosa mordió mi cara y solo ahí pude empezar a gritar, sentia como si algo estuviera saliendo de mi cuerpo y sentía como poco a poco perdía la conciencia, repentinamente todo se volvió oscuro.*

    —𝔻𝕖𝕤𝕡𝕚𝕖𝕣𝕥𝕒..

    *Luego de quien sabe cuánto tiempo escuché una suave voz llamándome, al abrir los ojos está ves por fin me encontré con los de mi amada madre y rápidamente le di un abrazo, aferrándome a ella como un koala; mi madre no parecía entender la situación y solo me acaricio suavemente la espalda tratando de reconfortarme... No se que era esa cosa y tampoco se que fue lo que me robo aquel día, lo único que tengo claro es que solo es cuestión de tiempo para que la vuelva a ver*

    *-{la cosa}-* *una ves hace mucho tiempo recuerdo que me encontraba en la casa donde en aquel entonces vivia con mi amada "madre". Como todas las noches antes de ir a dormir me encontraba leyendo un libro, únicamente con la luz de mi humilde lámpara de mesa como ayuda. Los minutos pasaron y cuando ya estaba en la mitad de mi lectura de la nada se escuchó un ruido* —𝕋𝕠𝕔 𝕥𝕠𝕔 *Alguien estaba llamando a la puerta de mi habitación pero.. eso era muy 𝔼𝕩𝕥𝕣𝕒ñ𝕠 mí madre trabajaba a esas horas y además ella no tenía el hábito de tocar la puerta antes de pasar, tampoco vivíamos con nadie mas. Aun con eso mi cansada mente no lo pensó mucho en ese momento y simplemente me levanté de la cama y abrí la puerta pensando que era mi madre* —mami.. se que no deberia estar despierto pero- *Mi voz se detuvo con confusión al ver que no había nadie al otro lado de la puerta, sólo unas pisadas extrañas en el suelo y un extrañó ruido de pisadas. En ese momento un miedo inmenso invadió mi mente, me apresuré a cerrar la puerta con seguro y me dirigí rápidamente a mi cama agarrando el teléfono que tenia al lado, intentando llamar a mi madre.. pero ella no contesto y yo en ese tiempo no sabía como contactar a la policía por lo que solo me puede esconder debajo de la cama temblando de miedo. La sola idea de que hubiera algo extraño en la casa me asustaba. En ese entonces aun era un polluelo y la imaginación me jugó en contra.. lo que no sabía es que esa cosa era peor que cualquier moustruo que me imaginara.* —b..bien, me quedaré escondido esperando a mamá y cuando l..llegue ella va a espantar al fantasma, solo debo evitar dormirme.. todo va a estar bien *Me susurré a mi mismo temblando de miedo pero solo fue cuestión de tiempo para que terminará contradiciendome y sucumbiendo ante el sueño en el peor momento posible, pasaron algunas horas y cuando el sol empezaba a salir un fuerte ruido me desperto* —𝕊ℂℝ𝔸ℂℍ¡ *Me levanté de golpe sentándome en mi cama y sacándome las sabanas de encima, al mirar a un costado noté que mi lámpara de luz había caído al suelo quebrandose en mil pedazos, rápidamente abrí los ojos como platos al notar otro detalle; la puerta de mi habitación se encontraba abierta. Lo que significaba que.. la cosa estaba adentro. No pude evitar llorar y levantarme rápidamente de mí cama, sin embargo cuando intente tocar el suelo mis pies terminaron tocando otra cosa, al mirar hacía abajo note como una mujer se asomaba de abajo de mí cama, mirandome fijamente sin inmutarse en lo absoluto. Senti como un escalofrío invadió todo mi cuerpo y rápidamente retire mis pies de la cara de esa cosa y di un salto lejos de ella* —¿Q..quien eres tu?¡ *La criatura se levanto saliendo debajo de la cama, era una mujer de un aspecto alto y delgado. Dedos tan largos como espaguetis y una sonrisa maquiavélica. Esa cosa se empezo a acercar a mí pero yo no podía moverme, solo podía llorar y cerrar los ojos tratando de creer que esto no era real pero al sentir el tacto frío de la mujer tomándome los brazos, no pude evitar abrir los ojos solo para notar que su rostro espeluznante se encontraba directamente frente al mío* —𝔾𝕚𝕜𝕠.. *Dijo la cosa con una voz extrañamente indescriptible, sentía que tenerla tan cerca mío me llevaría al borde de la locura, intente apartarme pero esa cosa era demasiado fuerte; esa cosa sabía mi nombre y quería algo de mí. yo solo pude intentar llamar a mí mamá pero ni si quiera podía gritar, solo susurraba. La cosa me miro fijamente por un minuto entero antes de abrir la boca mostrando sus dientes filosos como los de un tiburón. Rápidamente la cosa mordió mi cara y solo ahí pude empezar a gritar, sentia como si algo estuviera saliendo de mi cuerpo y sentía como poco a poco perdía la conciencia, repentinamente todo se volvió oscuro.* —𝔻𝕖𝕤𝕡𝕚𝕖𝕣𝕥𝕒.. *Luego de quien sabe cuánto tiempo escuché una suave voz llamándome, al abrir los ojos está ves por fin me encontré con los de mi amada madre y rápidamente le di un abrazo, aferrándome a ella como un koala; mi madre no parecía entender la situación y solo me acaricio suavemente la espalda tratando de reconfortarme... No se que era esa cosa y tampoco se que fue lo que me robo aquel día, lo único que tengo claro es que solo es cuestión de tiempo para que la vuelva a ver*
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  • El angel de una sola Ala miraria a la pobre victima que iba a caer por su mano...O por su espada mejor dicho...

    "Das Pena, pobre Victima de mis objetivos, tu nombre? Nisiquiera lo necesito, creiste que podrias hacerle frente a un dios y moriras a causa de ello en nombre de Madre Jenova"

    Tomaria la masamuse, una espada de 7 pies, dos metros, y empuñandola como si nada apuntaria sin mover siquiera el brazo completo, solamente la mano inclinada hacia aquella proxima victima.

    //Aviso, Sephiroth ataca con mano blanca, recomiendo tener un haz bajo la manga o algo
    El angel de una sola Ala miraria a la pobre victima que iba a caer por su mano...O por su espada mejor dicho... "Das Pena, pobre Victima de mis objetivos, tu nombre? Nisiquiera lo necesito, creiste que podrias hacerle frente a un dios y moriras a causa de ello en nombre de Madre Jenova" Tomaria la masamuse, una espada de 7 pies, dos metros, y empuñandola como si nada apuntaria sin mover siquiera el brazo completo, solamente la mano inclinada hacia aquella proxima victima. //Aviso, Sephiroth ataca con mano blanca, recomiendo tener un haz bajo la manga o algo
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  • ✟ Hoy es de esos días en los que el peso de tu existencia no me deja dormir. Dicen que es imposible extrañar a alguien que jamás conociste; quizá es precisamente por lo mucho que me habría gustado hacerlo que habitas tanto en mis pensamientos...

    Contratista... ¿estoy cumpliendo tu orden correctamente? Me habría encantado mirar tus ojos y saber que la soledad dejó de perseguirte gracias a mi. Pero, en cambio, cuando me devuelvo la mirada en el espejo, la única que se siente irremediablemente sola soy yo. Tu muerte pesa sobre mis hombros mucho más que cualquier otra condena, y no dejo de preguntarme por qué duele tanto... si ni siquiera supe tu nombre...
    ✟ Hoy es de esos días en los que el peso de tu existencia no me deja dormir. Dicen que es imposible extrañar a alguien que jamás conociste; quizá es precisamente por lo mucho que me habría gustado hacerlo que habitas tanto en mis pensamientos... Contratista... ¿estoy cumpliendo tu orden correctamente? Me habría encantado mirar tus ojos y saber que la soledad dejó de perseguirte gracias a mi. Pero, en cambio, cuando me devuelvo la mirada en el espejo, la única que se siente irremediablemente sola soy yo. Tu muerte pesa sobre mis hombros mucho más que cualquier otra condena, y no dejo de preguntarme por qué duele tanto... si ni siquiera supe tu nombre...
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