• — ¡Vin! Dice Vale que si vamos por sushi hoy. —Marco, su compañero del departamento de finanzas, no dudó en abordarlo con emoción a la salida del trabajo.— Hace mucho tiempo que no vamos y, siendo realista, la verdad es que también me gustaría. ¿Qué dices, vamos?

    Vincent se le quedó mirando con duda e intriga. No es que no tuviese antojo de sushi o que no quisiera distraerse un rato de su monótona rutina en el trabajo pero, la verdad, detestaba la idea de tener que conducir por más tiempo para llevar a Valentina hasta su casa y después regresar a dejar a Marco, porque le quedaba de camino a su hogar, y así terminar retrasándose más tiempo. Además, entendía que era el único que tenía vehículo y por eso lo invitaban, porque nadie más se iba a tomar la molestia de llevarlos al otro extremo de la ciudad, regresarlos a sus hogares y no pedir un solo centavo para la gasolina. ¿Quién más iba a ser tan noble para dejar que se aprovecharan de él tan descaradamente?

    — No lo sé. Tengo que terminar un trabajo llegando a casa, también le dije al jefe de nómina que veríamos su tema cuando estuviese en casa y mañana tengo una reunión con el equipo de auditoria. No sé si realmente pueda...

    — Hoy hay promoción. Todos los rollos están al dos por uno.

    — ¿Todos? Pero no lo sé, realmente tengo trabajo que...

    — Los helados de yogur también están al tres por dos. —Marco agregó de inmediato. Como si quisiera interrumpirlo sin darle oportunidad de negarse una vez más ante su petición.— Esos son los que te gustan, ¿no? Además, no sé si lo habías notado, pero ya nos pagaron.

    Ya nos pagaron. Nos pagaron. Pagaron. Promoción. Dos por uno. Tres por dos.

    Por un momento Vincent se quedó pensando en aquellas palabras que resonaron con fuerza en su mente. Aunque las deudas del mes le pasaron por la cabeza, el hecho de entender que su salario había sido pagado era suficiente para cambiar su humor. Su rostro cambió, pasando de esa incomodidad por el aprovechamiento, a una expresión más relajada en la que enviaba todo al carajo.

    — Bueno. Por mí está bien, ya hablaré mañana con los demás. Vamos, pero ustedes dos deberán invitarme el helado esta vez. —Vincent asintió, confirmando sus palabras y estando satisfecho con su propia decisión. De verdad que ya comenzaba a saborearse el helado cubierto de chocolate y con trozos de fruta como decoración para mejorar el dulzor.— Ya me hacía falta salir de esa oficina.

    Del dinero gastado hoy, se preocupará el Vincent del mañana.
    — ¡Vin! Dice Vale que si vamos por sushi hoy. —Marco, su compañero del departamento de finanzas, no dudó en abordarlo con emoción a la salida del trabajo.— Hace mucho tiempo que no vamos y, siendo realista, la verdad es que también me gustaría. ¿Qué dices, vamos? Vincent se le quedó mirando con duda e intriga. No es que no tuviese antojo de sushi o que no quisiera distraerse un rato de su monótona rutina en el trabajo pero, la verdad, detestaba la idea de tener que conducir por más tiempo para llevar a Valentina hasta su casa y después regresar a dejar a Marco, porque le quedaba de camino a su hogar, y así terminar retrasándose más tiempo. Además, entendía que era el único que tenía vehículo y por eso lo invitaban, porque nadie más se iba a tomar la molestia de llevarlos al otro extremo de la ciudad, regresarlos a sus hogares y no pedir un solo centavo para la gasolina. ¿Quién más iba a ser tan noble para dejar que se aprovecharan de él tan descaradamente? — No lo sé. Tengo que terminar un trabajo llegando a casa, también le dije al jefe de nómina que veríamos su tema cuando estuviese en casa y mañana tengo una reunión con el equipo de auditoria. No sé si realmente pueda... — Hoy hay promoción. Todos los rollos están al dos por uno. — ¿Todos? Pero no lo sé, realmente tengo trabajo que... — Los helados de yogur también están al tres por dos. —Marco agregó de inmediato. Como si quisiera interrumpirlo sin darle oportunidad de negarse una vez más ante su petición.— Esos son los que te gustan, ¿no? Además, no sé si lo habías notado, pero ya nos pagaron. Ya nos pagaron. Nos pagaron. Pagaron. Promoción. Dos por uno. Tres por dos. Por un momento Vincent se quedó pensando en aquellas palabras que resonaron con fuerza en su mente. Aunque las deudas del mes le pasaron por la cabeza, el hecho de entender que su salario había sido pagado era suficiente para cambiar su humor. Su rostro cambió, pasando de esa incomodidad por el aprovechamiento, a una expresión más relajada en la que enviaba todo al carajo. — Bueno. Por mí está bien, ya hablaré mañana con los demás. Vamos, pero ustedes dos deberán invitarme el helado esta vez. —Vincent asintió, confirmando sus palabras y estando satisfecho con su propia decisión. De verdad que ya comenzaba a saborearse el helado cubierto de chocolate y con trozos de fruta como decoración para mejorar el dulzor.— Ya me hacía falta salir de esa oficina. Del dinero gastado hoy, se preocupará el Vincent del mañana.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    no yo, buscando una historia gótica, de época, con un poquito de prosa y misterio. Pensando en grandes metrópolis y pueblos alejados, diversas culturas, y plagas... plagas por todos lados xp.
    Vengan al lado oscuro, tenemos drama, chismes, mas chismes, intriga política, social, y maquillajes de arsénico. <3
    no yo, buscando una historia gótica, de época, con un poquito de prosa y misterio. Pensando en grandes metrópolis y pueblos alejados, diversas culturas, y plagas... plagas por todos lados xp. Vengan al lado oscuro, tenemos drama, chismes, mas chismes, intriga política, social, y maquillajes de arsénico. <3
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    8
    0 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Parte 13 - La guardiana del bosque.

    La corriente había entregado a Akane a la orilla, pero fue una ogra quien la salvó. Grande y fuerte, con rasgos más finos que los de su especie, la joven ogra la cargó hasta su cabaña en el bosque. Allí, rodeada de hierbas colgadas en las paredes y frascos de cristal con líquidos de colores, comenzó el proceso de sanación.

    La ogra conocía la medicina de plantas y la alquimia de pociones.
    Había aprendido a mezclar ambos saberes, creando remedios más poderosos que los comunes. Sabía que podían sanar casi cualquier daño, salvo la pérdida de un miembro.
    Por eso confió en que una sola poción bastaría.

    Pero al ver la magnitud de las heridas de Akane, comprendió que no sería suficiente. Así que decidió administrarle pociones dos veces al día, durante cuatro días, con paciencia, con cuidado, con la fuerza de alguien que sabe que la vida es frágil.

    El segundo día, Akane abrió los ojos apenas un instante, la visión era borrosa, pero alcanzó a distinguir la figura de la ogra inclinada sobre ella, ofreciéndole una poción. Por un momento, la silueta se confundió con un recuerdo, el cabello, la postura, la firmeza en la mirada…
    Akane sonrió débilmente y murmuró: Abuela Jennifer…

    Antes de que la ogra pudiera responder, Akane volvió a caer en el sueño. La ogra se quedó quieta, arqueando una ceja.

    "¿Abuela? ¿Tan mayor me veo? A lo mucho podría confundirme con su madre… pero ¿abuela?"

    Sacudió la cabeza, divertida y un poco ofendida, mientras pensaba que aquella joven debía estar delirando por la fiebre.

    Parte 14 - El despertar y la aclaración.

    Pasaron unos mas días. Las pociones habían hecho efecto y Akane comenzó a recuperar fuerzas. Cuando despertó plenamente, la ogra se acercó para revisar sus heridas, Akane, aún medio dormida, dio un pequeño sobresalto y murmuró otra vez:

    -Jennifer…

    La ogra ladeó la cabeza, con una sonrisa irónica.
    -No soy tan mayor como crees. Y, para tu información, supongo que tenemos casi la misma edad. Así que no me confundas con una señora mayor.

    Akane se frotó los ojos, y al observar mejor notó el cabello rojo intenso de la ogra, tan distinto al negro verdoso de Jennifer. Se sonrojó y se disculpó: Lo siento… no es que te viera como alguien mayor. Es que mi abuela Jennifer se ve tan joven que parece tener no más de veinte años.

    La ogra parpadeó, confundida. -¿Tu abuela? ¿De veinte años? Eso no tiene sentido. Los ogros vivimos mucho tiempo, sí, pero una abuela que parece una jovencita… ¿qué clase de criatura es? ¿Acaso es un demonio?

    Akane suspiró, con una sonrisa cansada. -Peor... Demonio es una palabra que se queda corta.-
    Luego pensó un momento y agregó: Oh, ¿te refieres a su especie? No, no es un demonio. Ella… es complicado de explicar.

    La ogra ladeó la cabeza, intrigada.
    -¿Qué clase de abuela será esa tal Jennifer?" pensó, mientras seguía cuidando a Akane.
    Parte 13 - La guardiana del bosque. La corriente había entregado a Akane a la orilla, pero fue una ogra quien la salvó. Grande y fuerte, con rasgos más finos que los de su especie, la joven ogra la cargó hasta su cabaña en el bosque. Allí, rodeada de hierbas colgadas en las paredes y frascos de cristal con líquidos de colores, comenzó el proceso de sanación. La ogra conocía la medicina de plantas y la alquimia de pociones. Había aprendido a mezclar ambos saberes, creando remedios más poderosos que los comunes. Sabía que podían sanar casi cualquier daño, salvo la pérdida de un miembro. Por eso confió en que una sola poción bastaría. Pero al ver la magnitud de las heridas de Akane, comprendió que no sería suficiente. Así que decidió administrarle pociones dos veces al día, durante cuatro días, con paciencia, con cuidado, con la fuerza de alguien que sabe que la vida es frágil. El segundo día, Akane abrió los ojos apenas un instante, la visión era borrosa, pero alcanzó a distinguir la figura de la ogra inclinada sobre ella, ofreciéndole una poción. Por un momento, la silueta se confundió con un recuerdo, el cabello, la postura, la firmeza en la mirada… Akane sonrió débilmente y murmuró: Abuela Jennifer… Antes de que la ogra pudiera responder, Akane volvió a caer en el sueño. La ogra se quedó quieta, arqueando una ceja. "¿Abuela? ¿Tan mayor me veo? A lo mucho podría confundirme con su madre… pero ¿abuela?" Sacudió la cabeza, divertida y un poco ofendida, mientras pensaba que aquella joven debía estar delirando por la fiebre. Parte 14 - El despertar y la aclaración. Pasaron unos mas días. Las pociones habían hecho efecto y Akane comenzó a recuperar fuerzas. Cuando despertó plenamente, la ogra se acercó para revisar sus heridas, Akane, aún medio dormida, dio un pequeño sobresalto y murmuró otra vez: -Jennifer… La ogra ladeó la cabeza, con una sonrisa irónica. -No soy tan mayor como crees. Y, para tu información, supongo que tenemos casi la misma edad. Así que no me confundas con una señora mayor. Akane se frotó los ojos, y al observar mejor notó el cabello rojo intenso de la ogra, tan distinto al negro verdoso de Jennifer. Se sonrojó y se disculpó: Lo siento… no es que te viera como alguien mayor. Es que mi abuela Jennifer se ve tan joven que parece tener no más de veinte años. La ogra parpadeó, confundida. -¿Tu abuela? ¿De veinte años? Eso no tiene sentido. Los ogros vivimos mucho tiempo, sí, pero una abuela que parece una jovencita… ¿qué clase de criatura es? ¿Acaso es un demonio? Akane suspiró, con una sonrisa cansada. -Peor... Demonio es una palabra que se queda corta.- Luego pensó un momento y agregó: Oh, ¿te refieres a su especie? No, no es un demonio. Ella… es complicado de explicar. La ogra ladeó la cabeza, intrigada. -¿Qué clase de abuela será esa tal Jennifer?" pensó, mientras seguía cuidando a Akane.
    0 comentarios 1 compartido
  • ‎***Shlck... Schlck... Schlck***



    ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero *



    ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo?



    ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión?



    ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: *



    ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse



    ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor?



    ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción



    ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... *



    ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... )



    ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación



    ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría )



    ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    ‎***Shlck... Schlck... Schlck*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero * ‎ ‎ ‎ ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo? ‎ ‎ ‎ ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: * ‎ ‎ ‎ ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse ‎ ‎ ‎ ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor? ‎ ‎ ‎ ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... * ‎ ‎ ‎ ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... ) ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación ‎ ‎ ‎ ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría ) ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Análisis de Laboratorio
    Categoría Original
    ¡Qué sorpresa! Casi nunca vienes a visitarme en el trabajo, Amanita Ryzenga, y ahora no vienes sola, una mayor sorpresa aún.

    —Aparece en sus labios una sonrisa intrigada a quienes acompañan a su prima,, Donovan Lenheim y 𝐑𝐀𝐃𝐄𝐍 , a quienes saluda con un movimiento de su cabeza suave, como una reverencia leve.—

    El pequeño gremlin rubio me ha informado que necesitan de los laboratorios de Chrysalis, ¿es correcto? Normalmente no se permite el acceso a gente ajena a la compañía pero por Amanita puedo hacer cualquier excepción. Díganme, ¿qué puedo hacer por ustedes? ¿Analizar una sustancia muy extraña, según me han contado?
    ¡Qué sorpresa! Casi nunca vienes a visitarme en el trabajo, [zephyr_salmon_bat_392], y ahora no vienes sola, una mayor sorpresa aún. —Aparece en sus labios una sonrisa intrigada a quienes acompañan a su prima,, [freaky_lil_monster] y [Darl1ngimCursed], a quienes saluda con un movimiento de su cabeza suave, como una reverencia leve.— El pequeño gremlin rubio me ha informado que necesitan de los laboratorios de Chrysalis, ¿es correcto? Normalmente no se permite el acceso a gente ajena a la compañía pero por Amanita puedo hacer cualquier excepción. Díganme, ¿qué puedo hacer por ustedes? ¿Analizar una sustancia muy extraña, según me han contado?
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    Me emputece
    5
    12 turnos 0 maullidos
  • Ciudad pentagrama se sintió más lúgubre de lo habitual. Aquella escalofriante sensación que producía la paranoia de sentirse observado aún si al darte la vuelta nada encontrabas, un escalofrío, un sentimiento, que cada alma putrefacta de aquel basurero que llamaban infierno sintió en aquel momento. Aunque no estaban equivocados. Pues mientras no eran observadas las sombras se movían, se reían y volvían a escabullirse entre oscuros callejones.
    La ciudad entera en la que todos los pecadores habitada se habían visto repentinamente invadidos por las sombras escurridizas, títeres de su amo que, calmadamente, aguantaba desde su morada por la obtención de Información que tanto buscaba. Una ubicación. Un lugar. Un ángel que hacía mucho había allí caído y ahora, sabedor de sus debilidades, tenía casi a su merced.

    Lucifer no podía estar muy lejos. No debía estario. No después de haberlo provocado de aquella forma hasta el punto de hacerlo arrastrarse como lombriz y es que, aunque le constaba que había usado sus alas para escapar, dudaba que tuviera la fuerza suficiente como para poder huir hasta algún otro anillo al cual él no podría acceder. Sin mencionar a Charlie y su hotel. Amaba demasiado a la absurdamente positiva de su hija como para dejarla atrás sólo porque él le había tocado el nervio.
    Aún se encontraba de pie frente al gran ventanal de su estación de radio, erguido, estoico. Con sus manos detrás de la espalda mientras esperaba novedades. Algo por lo que no debió esperar demasiado tiempo.

    Escurridizas, silenciosas y cautelosas. Tan discretas que más allá de la sensación de ser observados eran prácticamente imperceptibles, sus sombras volvieron a aparecer detrás de él

    —¿Y bien?— Cuestionó sin mirar, su vista aún perdida en la vasta ciudad que, ahora sabía, estaba destruida en comparación a sus inicios. Silencio, un silencio que, salvo él, nadie hubiese comprendido. Y es que él no necesitaba palabras para entender. Su sombra asomándose desde un costado suyo a lo que él desvió la mirada para observarle de reojo, aún sin moverse de su posición.

    La sombra sonrió victoriosa, tendiéndole con una mano una blanca pluma que tanto contrarrestaba con el ambiente oscuro y pesado que él mismo generaba. Una luz en medio de la oscuridad parecía simular aquella blanquecina plumilla. Extendió una mano, tomándola, llevándola a sus labios y apoyándola con satisfecha sonrisa.
    La penumbra desapareció tan de repente como él al escabullirse entre las sombras, fundiéndose en ellas y desapareciendo de la vista de cualquiera. Viajando por el infierno de una forma que nadie podría percatarse de su presencia a menos que así lo deseara, tan solo emergiendo por un momento, de pie, delante de un edificio. Un palacio. Una risa suave, grave, maliciosa, emanando desde lo profundo de su pecho.

    —Ni creas que terminé contigo, pequeño ángel — Se aseguró a sí mismo, volviendo a escabullirse entre las sombras mientras se colaba entre los muros del palacio, un hogar y de S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 ni más ni menos.
    Ahora habiendo conocido la manzana de la tentación, estaba negado a no probar su dulzura. A no morder el fruto y embriagarse con su sabor quién sabía si incluso más adictivo que la came humana que él por mucho había consumido. Pero no iba a quedarse con la intriga ni tampoco con los deseos de volver a someter a quien se decía intocable, de volverlo suyo de maneras que, hasta entonces, jamás imaginó. De romper aquel espíritu combativo, quebrar su orgullo, y, por la fuerza de ser necesario, quien por fin obtuviera el control de absolutamente todo.
    Ciudad pentagrama se sintió más lúgubre de lo habitual. Aquella escalofriante sensación que producía la paranoia de sentirse observado aún si al darte la vuelta nada encontrabas, un escalofrío, un sentimiento, que cada alma putrefacta de aquel basurero que llamaban infierno sintió en aquel momento. Aunque no estaban equivocados. Pues mientras no eran observadas las sombras se movían, se reían y volvían a escabullirse entre oscuros callejones. La ciudad entera en la que todos los pecadores habitada se habían visto repentinamente invadidos por las sombras escurridizas, títeres de su amo que, calmadamente, aguantaba desde su morada por la obtención de Información que tanto buscaba. Una ubicación. Un lugar. Un ángel que hacía mucho había allí caído y ahora, sabedor de sus debilidades, tenía casi a su merced. Lucifer no podía estar muy lejos. No debía estario. No después de haberlo provocado de aquella forma hasta el punto de hacerlo arrastrarse como lombriz y es que, aunque le constaba que había usado sus alas para escapar, dudaba que tuviera la fuerza suficiente como para poder huir hasta algún otro anillo al cual él no podría acceder. Sin mencionar a Charlie y su hotel. Amaba demasiado a la absurdamente positiva de su hija como para dejarla atrás sólo porque él le había tocado el nervio. Aún se encontraba de pie frente al gran ventanal de su estación de radio, erguido, estoico. Con sus manos detrás de la espalda mientras esperaba novedades. Algo por lo que no debió esperar demasiado tiempo. Escurridizas, silenciosas y cautelosas. Tan discretas que más allá de la sensación de ser observados eran prácticamente imperceptibles, sus sombras volvieron a aparecer detrás de él —¿Y bien?— Cuestionó sin mirar, su vista aún perdida en la vasta ciudad que, ahora sabía, estaba destruida en comparación a sus inicios. Silencio, un silencio que, salvo él, nadie hubiese comprendido. Y es que él no necesitaba palabras para entender. Su sombra asomándose desde un costado suyo a lo que él desvió la mirada para observarle de reojo, aún sin moverse de su posición. La sombra sonrió victoriosa, tendiéndole con una mano una blanca pluma que tanto contrarrestaba con el ambiente oscuro y pesado que él mismo generaba. Una luz en medio de la oscuridad parecía simular aquella blanquecina plumilla. Extendió una mano, tomándola, llevándola a sus labios y apoyándola con satisfecha sonrisa. La penumbra desapareció tan de repente como él al escabullirse entre las sombras, fundiéndose en ellas y desapareciendo de la vista de cualquiera. Viajando por el infierno de una forma que nadie podría percatarse de su presencia a menos que así lo deseara, tan solo emergiendo por un momento, de pie, delante de un edificio. Un palacio. Una risa suave, grave, maliciosa, emanando desde lo profundo de su pecho. —Ni creas que terminé contigo, pequeño ángel — Se aseguró a sí mismo, volviendo a escabullirse entre las sombras mientras se colaba entre los muros del palacio, un hogar y de [LuciHe11] ni más ni menos. Ahora habiendo conocido la manzana de la tentación, estaba negado a no probar su dulzura. A no morder el fruto y embriagarse con su sabor quién sabía si incluso más adictivo que la came humana que él por mucho había consumido. Pero no iba a quedarse con la intriga ni tampoco con los deseos de volver a someter a quien se decía intocable, de volverlo suyo de maneras que, hasta entonces, jamás imaginó. De romper aquel espíritu combativo, quebrar su orgullo, y, por la fuerza de ser necesario, quien por fin obtuviera el control de absolutamente todo.
    26 turnos 0 maullidos
  • -Se hallaba inmerso en la composición de una sonata cuando los recuerdos lo transportaron a los días en que sus esposos estaban en casa. Sabía que sus misiones los mantenían lejos con frecuencia, pero ya no se sentía solo: el calor de sus crías y la vida que crecía en su interior le devolvían la alegría. De pronto, una misteriosa caja musical captó su atención. ¿Quién la habría puesto ahí? Buscó a su alrededor sin éxito; lo único que encontró fue un grabado con las siglas "STK". Intrigado, se quedó sumido en sus pensamientos mientras escuchaba la melodía.-

    https://music.youtube.com/watch?v=Vdi8c51e-ME&si=gGrDPo1rYFV2DVOC
    -Se hallaba inmerso en la composición de una sonata cuando los recuerdos lo transportaron a los días en que sus esposos estaban en casa. Sabía que sus misiones los mantenían lejos con frecuencia, pero ya no se sentía solo: el calor de sus crías y la vida que crecía en su interior le devolvían la alegría. De pronto, una misteriosa caja musical captó su atención. ¿Quién la habría puesto ahí? Buscó a su alrededor sin éxito; lo único que encontró fue un grabado con las siglas "STK". Intrigado, se quedó sumido en sus pensamientos mientras escuchaba la melodía.- https://music.youtube.com/watch?v=Vdi8c51e-ME&si=gGrDPo1rYFV2DVOC
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    6
    3 turnos 0 maullidos
  • — Se habían quedado dormidos, cuando finalmente el trabajo les había dado un descanso, al instante se organizaron para pasar todo el día juntos. Salieron, cenaron, hicieron alguna tontería y terminaron en casa de Daniel, como ya se estaba haciendo casi costumbre. Como era de esperarse, una vez puertas adentro, la desesperación por el cuerpo del otro floreció en un instante, empujándolos a la acción sin tenerle el más mínimo cuidado a lo demás.
    Se les fue el tiempo, siempre les pasaba cuando estaban juntos haciendo cualquier cosa, a Daniel no le importaba, sentía que últimamente podría dedicarle cada instante de su tiempo sin ningún remordimiento, era perfecto.

    Eventualmente se quedaron dormidos, pretendieron ver una película, pero el cansancio de sus cuerpos los derrotó en minutos. Estaban cansados por el largo día, pero no parecían cansarse de estar juntos, por eso, al despertar después de un rato, ya con los brazos adormecidos por la posición incómoda en el sofá, el más jóven murmuró algo sobre que se quedara esa noche, mientras se ponía de pie —aún adormilado— y se dirigía a la habitación tomándolo torpemente se la mano.

    Una vez allí ocurrieron dos cosas, que por separado no hubieran tenido ningún efecto, pero que juntas podían desatar unas cuantas intrigas en el mayor y un problema para Daniel.
    Dejó la luz encendida, a veces lo hacia, una tenue luz fría que armonizaba la habitación y, aún entre su sueño, se quitó la camiseta que llevaba — probablemente por el calor, una costumbre que ya tenía al dormir — y así se acostó al lado de su novio, quedando dormido al instante.

    Daniel dormía profundamente, tenía el sueño muy pesado y había que sacudirlo un poco para despertarlo, se encontraba boca abajo, con sus brazos debajo de la cabeza y el cuerpo semi destapado. Fue en esa posición, bajo la luz débil, que en la espalda del modelo podía distinguirse algo peculiar: dos marcas perfectamente simétricas, arriba y al centro, a ambos lados de la columna, allí parecían hacerse espejo y no se veían como manchas en la piel, tenían un ligero relieve, como cicatrices.

    Al ver eso cualquiera podría conectar un par de cables y entender porque Daniel siempre ocultaba su espalda, lo hacía de forma sutil, pero lo hacía. Restricciones en la ropa que modelaba, rechazos a sesiones en la playa, evitar en encaje y las aberturas, en la intimidad la luz siempre apagada, jamás le daba la espalda a Eunwoo cuando lo tenía muy cerca. Todo eso parecian pequeños descuidos o coincidencias, pero bajo análisis tenía sentido y es que no era algo fácil de ignorar si se veía, sobre todo en un modelo.

    El jóven y su novio nunca habían dormido juntos hasta entonces, al menos no se habían quedado a dormir juntos por las noches, por lo que tal descuido no sería posible hasta entonces, donde el jóven dormía tranquilamente, sin advertir nada de lo que pasaba en el mundo real.—

    Eunwoo Kim
    — Se habían quedado dormidos, cuando finalmente el trabajo les había dado un descanso, al instante se organizaron para pasar todo el día juntos. Salieron, cenaron, hicieron alguna tontería y terminaron en casa de Daniel, como ya se estaba haciendo casi costumbre. Como era de esperarse, una vez puertas adentro, la desesperación por el cuerpo del otro floreció en un instante, empujándolos a la acción sin tenerle el más mínimo cuidado a lo demás. Se les fue el tiempo, siempre les pasaba cuando estaban juntos haciendo cualquier cosa, a Daniel no le importaba, sentía que últimamente podría dedicarle cada instante de su tiempo sin ningún remordimiento, era perfecto. Eventualmente se quedaron dormidos, pretendieron ver una película, pero el cansancio de sus cuerpos los derrotó en minutos. Estaban cansados por el largo día, pero no parecían cansarse de estar juntos, por eso, al despertar después de un rato, ya con los brazos adormecidos por la posición incómoda en el sofá, el más jóven murmuró algo sobre que se quedara esa noche, mientras se ponía de pie —aún adormilado— y se dirigía a la habitación tomándolo torpemente se la mano. Una vez allí ocurrieron dos cosas, que por separado no hubieran tenido ningún efecto, pero que juntas podían desatar unas cuantas intrigas en el mayor y un problema para Daniel. Dejó la luz encendida, a veces lo hacia, una tenue luz fría que armonizaba la habitación y, aún entre su sueño, se quitó la camiseta que llevaba — probablemente por el calor, una costumbre que ya tenía al dormir — y así se acostó al lado de su novio, quedando dormido al instante. Daniel dormía profundamente, tenía el sueño muy pesado y había que sacudirlo un poco para despertarlo, se encontraba boca abajo, con sus brazos debajo de la cabeza y el cuerpo semi destapado. Fue en esa posición, bajo la luz débil, que en la espalda del modelo podía distinguirse algo peculiar: dos marcas perfectamente simétricas, arriba y al centro, a ambos lados de la columna, allí parecían hacerse espejo y no se veían como manchas en la piel, tenían un ligero relieve, como cicatrices. Al ver eso cualquiera podría conectar un par de cables y entender porque Daniel siempre ocultaba su espalda, lo hacía de forma sutil, pero lo hacía. Restricciones en la ropa que modelaba, rechazos a sesiones en la playa, evitar en encaje y las aberturas, en la intimidad la luz siempre apagada, jamás le daba la espalda a Eunwoo cuando lo tenía muy cerca. Todo eso parecian pequeños descuidos o coincidencias, pero bajo análisis tenía sentido y es que no era algo fácil de ignorar si se veía, sobre todo en un modelo. El jóven y su novio nunca habían dormido juntos hasta entonces, al menos no se habían quedado a dormir juntos por las noches, por lo que tal descuido no sería posible hasta entonces, donde el jóven dormía tranquilamente, sin advertir nada de lo que pasaba en el mundo real.— [whisper_scarlet_hawk_977]
    Me encocora
    Me gusta
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • -ser inmortal "todo poderoso" o ser omniciente era todo lo que fui en el mar de las brujas... sin embargo de alguna forma... tener una vida mortal es mil vece smas divertido e intrigante, antes pensaba que era tonto como mis hermanas adoraban tanto a los humanos, pero, ahora? me rio de mi misma, quien diria que terminaria protegiendolos... viviendo entre ellos, y disfrutando en el proceso- la bruja observaba las calles nocturnas de la ciudad desde las alturas de un edificio, ver cada auto, cada persona y animal caminando por las calles y parques le causaba un sentimiento de alegria que no podia describir

    https://youtu.be/qgdPAong8Zs?si=0-ThhZSZcjjgcErc
    -ser inmortal "todo poderoso" o ser omniciente era todo lo que fui en el mar de las brujas... sin embargo de alguna forma... tener una vida mortal es mil vece smas divertido e intrigante, antes pensaba que era tonto como mis hermanas adoraban tanto a los humanos, pero, ahora? me rio de mi misma, quien diria que terminaria protegiendolos... viviendo entre ellos, y disfrutando en el proceso- la bruja observaba las calles nocturnas de la ciudad desde las alturas de un edificio, ver cada auto, cada persona y animal caminando por las calles y parques le causaba un sentimiento de alegria que no podia describir https://youtu.be/qgdPAong8Zs?si=0-ThhZSZcjjgcErc
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝕂𝕆𝕂𝕌𝕊ℍ𝕀𝔹𝕆 上弦の壱
    Daki

    *Luego de haber reclutado a una peculiar demonio y escuchar su historia, se habia mostrado extremadamente historia en su relato de poderosos demonios como parte de un grupo. Y intrigada por esto deseaba conocer al numero uno. Por lo que pidio a su nueva acompañante que le guiara al lugar. Caminando a un lado de esta la pequeña figura de no mas de 1.40 de alto, grandes cuernos y mangas largas que cubren sus manos volteaba a ver a la demonio* Y este demonio Luna Superior 1 realmente es el mas fuerte de todos cierto? Ya quiero ver que es capaz de hacer

    *Lo decia con una sonrisa emocionada en el rostro ansiosa por verlo en combate, y ver con sus propios ojos que era capaz de hacer en una pelea* Es ahi? *Señalo un santuario de apariencia tradicional a la distancia. Con luces en las ventanas probablemente por alguna vela encendida*
    [Upper1] [daki_demon6] *Luego de haber reclutado a una peculiar demonio y escuchar su historia, se habia mostrado extremadamente historia en su relato de poderosos demonios como parte de un grupo. Y intrigada por esto deseaba conocer al numero uno. Por lo que pidio a su nueva acompañante que le guiara al lugar. Caminando a un lado de esta la pequeña figura de no mas de 1.40 de alto, grandes cuernos y mangas largas que cubren sus manos volteaba a ver a la demonio* Y este demonio Luna Superior 1 realmente es el mas fuerte de todos cierto? Ya quiero ver que es capaz de hacer *Lo decia con una sonrisa emocionada en el rostro ansiosa por verlo en combate, y ver con sus propios ojos que era capaz de hacer en una pelea* Es ahi? *Señalo un santuario de apariencia tradicional a la distancia. Con luces en las ventanas probablemente por alguna vela encendida*
    Me gusta
    2
    25 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados