• Aquel era uno de esos días donde arrastraba los pies. El cansancio mental, a causa del estrés, la frustración y las pocas horas de sueño, terminaban pasandole la factura al hacerlo sentir agotado. Incluso sentía que sus ojos ardían y le pesaban con cada nueva luz roja que se encontraba en la pista de camino a la veterinaria. Además de su hogar, la veterinaria era el único lugar que disfrutaba visitar por una simple razón: Sus gatos. Siempre encontraba emocionante verlos convivir con otros gatos y le permitía recuperar su vitalidad ver la reacción que tenían luego de dejarlos un día completo. Y, aunque lo amaba, a veces sentía que su corazón se hacía pedazos con sus tiernos maullidos.

    — Ya estoy en aquí. ¿Dónde está mi niña?

    Vincent preguntó en el momento que entró en la guardería de mascotas. Su voz sonó de una manera chillona, diferente a la que solía utilizar durante las reuniones de scrum para ver avances; resultaba gracioso verlo modular su voz para hacerla tan dulce y jocosa, pero era más divertido ver cómo aquella gata blanca, se acercaba corriendo hacia él como si buscara consuelo.

    — Ay, ¿dónde está mi niña, dónde está? —Volvió a repetir, imprimiendo un fingido chillido cuando le abrió los brazos y la gata corrió maullando en su dirección hasta saltarle al pecho. Vincent la recibió y la apapachó con cada maullido nuevo que emitió. Era el júbilo de que finalmente estaba reunidos los dos. Un amor inseparable que solo las horas de trabajo era capaz de frenar.— Perdón, se me hizo tarde hoy, sucedieron muchas cosas y... —Un nuevo maullido interrumpió su diálogo. No era la gata, Serafina, la responsable de ello, Vincent lo sabía porque los maullidos del animal ahora parecían fuertes reclamos. Era Alessandro, su gato más joven, quien parecía sufrir por permanecer dos horas más en la guardería.— Hola a ti también, señor enojón. No volverá a... ¡Oye! No tienes que ser tan cruel.

    Alessandro terminó por morder su mano, siquiera dejó que su dueño se acercara para intentar acariciarlo, un poco al menos, y terminó por volver a llorar con demanda. Era un gato exigente que, al final, dejaba en claro que era el único capaz de girar órdenes hacia su humano.

    — Hoy no habrá churu para ti, muchacho. —Vincent se frotó la mano para intentar lidiar con el ardor que sintió, la mordida del gato no era profunda, pero la fuerza impuesta era suficiente para fastidiarlo.— Rina, gracias por cuidarlos hoy. Te juro que mañana pasaré temprano otra vez y...

    — Sí, sí, sí. Siempre dices lo mismo. Tienes suerte de que no te penalicemos todos los días, solo porque Serafina es muy linda. —La gatita maulló ante las palabras de Rina. La mujer sonrió y terminó riéndose mientras que ayudaba al hombre a organizar las mochilas y transportadoras de los gatos.— Quizá te cobre un favor, no lo sé, pensaría en una cena o ver una película. Pero no eres ese tipo de hombre así que... Hay un libro que me gustaría.

    — Está bien. Envíame el link de Amazon, te lo conseguiré mientras sigas cubriéndome la espalda. —Vincent cerró la transportadora de Alessandro, luego de varios intentos, y terminó asintiendo.— Y si me ayudas a regular su temperamento, te juro que te compraré la saga completa que quieras. Me gustaría recibir visitas en casa sin que Aless los intente morder o arañar.
    Aquel era uno de esos días donde arrastraba los pies. El cansancio mental, a causa del estrés, la frustración y las pocas horas de sueño, terminaban pasandole la factura al hacerlo sentir agotado. Incluso sentía que sus ojos ardían y le pesaban con cada nueva luz roja que se encontraba en la pista de camino a la veterinaria. Además de su hogar, la veterinaria era el único lugar que disfrutaba visitar por una simple razón: Sus gatos. Siempre encontraba emocionante verlos convivir con otros gatos y le permitía recuperar su vitalidad ver la reacción que tenían luego de dejarlos un día completo. Y, aunque lo amaba, a veces sentía que su corazón se hacía pedazos con sus tiernos maullidos. — Ya estoy en aquí. ¿Dónde está mi niña? Vincent preguntó en el momento que entró en la guardería de mascotas. Su voz sonó de una manera chillona, diferente a la que solía utilizar durante las reuniones de scrum para ver avances; resultaba gracioso verlo modular su voz para hacerla tan dulce y jocosa, pero era más divertido ver cómo aquella gata blanca, se acercaba corriendo hacia él como si buscara consuelo. — Ay, ¿dónde está mi niña, dónde está? —Volvió a repetir, imprimiendo un fingido chillido cuando le abrió los brazos y la gata corrió maullando en su dirección hasta saltarle al pecho. Vincent la recibió y la apapachó con cada maullido nuevo que emitió. Era el júbilo de que finalmente estaba reunidos los dos. Un amor inseparable que solo las horas de trabajo era capaz de frenar.— Perdón, se me hizo tarde hoy, sucedieron muchas cosas y... —Un nuevo maullido interrumpió su diálogo. No era la gata, Serafina, la responsable de ello, Vincent lo sabía porque los maullidos del animal ahora parecían fuertes reclamos. Era Alessandro, su gato más joven, quien parecía sufrir por permanecer dos horas más en la guardería.— Hola a ti también, señor enojón. No volverá a... ¡Oye! No tienes que ser tan cruel. Alessandro terminó por morder su mano, siquiera dejó que su dueño se acercara para intentar acariciarlo, un poco al menos, y terminó por volver a llorar con demanda. Era un gato exigente que, al final, dejaba en claro que era el único capaz de girar órdenes hacia su humano. — Hoy no habrá churu para ti, muchacho. —Vincent se frotó la mano para intentar lidiar con el ardor que sintió, la mordida del gato no era profunda, pero la fuerza impuesta era suficiente para fastidiarlo.— Rina, gracias por cuidarlos hoy. Te juro que mañana pasaré temprano otra vez y... — Sí, sí, sí. Siempre dices lo mismo. Tienes suerte de que no te penalicemos todos los días, solo porque Serafina es muy linda. —La gatita maulló ante las palabras de Rina. La mujer sonrió y terminó riéndose mientras que ayudaba al hombre a organizar las mochilas y transportadoras de los gatos.— Quizá te cobre un favor, no lo sé, pensaría en una cena o ver una película. Pero no eres ese tipo de hombre así que... Hay un libro que me gustaría. — Está bien. Envíame el link de Amazon, te lo conseguiré mientras sigas cubriéndome la espalda. —Vincent cerró la transportadora de Alessandro, luego de varios intentos, y terminó asintiendo.— Y si me ayudas a regular su temperamento, te juro que te compraré la saga completa que quieras. Me gustaría recibir visitas en casa sin que Aless los intente morder o arañar.
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  • —¡Qué extraño! Este lugar solía vibrar de energía cada vez que yo llegaba, y ahora el silencio es absoluto... ¡A menos que me estén preparando una gran sorpresa! Sí, eso debe ser. Aun así, no puedo pasar por alto lo de Sera; en las próximas reuniones seré mucho más tajante con mis instrucciones para que no haya margen de error.—
    —¡Qué extraño! Este lugar solía vibrar de energía cada vez que yo llegaba, y ahora el silencio es absoluto... ¡A menos que me estén preparando una gran sorpresa! Sí, eso debe ser. Aun así, no puedo pasar por alto lo de Sera; en las próximas reuniones seré mucho más tajante con mis instrucciones para que no haya margen de error.—
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  • El balcón estaba en silencio, apenas acariciado por la brisa nocturna. Dante se recostaba contra la baranda, con una taza aún tibia entre las manos, dejando que el cansancio del día se deslizara fuera de su cuerpo poco a poco. El cielo estaba despejado; las estrellas brillaban con una claridad que solo aparece cuando el mundo parece haberse detenido.

    —Siempre te gustaron las noches así…

    murmuró con una leve sonrisa, alzando la vista.

    —. Decías que las estrellas escuchaban mejor cuando uno hablaba bajito.

    Suspiró, cerrando los ojos un instante antes de volver a mirar al cielo.

    —Hoy fue largo, mamá. Uno de esos días en los que todo pesa más de la cuenta… reuniones, decisiones, gente que exige respuestas como si yo las tuviera todas.

    rió suavemente, sin humor

    —. A veces me pregunto si tú también te sentías así y nunca lo dijiste.

    Apoyó la frente contra el metal frío del balcón.

    —Pero lo hice bien… creo. No me rendí. Respiré hondo, conté hasta diez, y seguí adelante, como me enseñaste.

    su voz se suavizó

    —. Hubo un momento en que quise salir corriendo, pero pensé en ti… en cómo me mirabas cuando dudaba.

    El viento movió un mechón de su cabello y Dante lo acomodó detrás de la oreja.

    —Estoy cansada, sí… pero también tranquila. Estar aquí, mirando el cielo, hablándote… me recuerda que no estoy sola del todo.

    alzó la taza en un pequeño brindis

    —. Mañana será otro día. Prometo descansar un poco más, ¿sí?

    Sonrió, sincera, dejando que el silencio la envolviera mientras las estrellas seguían brillando, pacientes, como si realmente estuvieran escuchando.
    El balcón estaba en silencio, apenas acariciado por la brisa nocturna. Dante se recostaba contra la baranda, con una taza aún tibia entre las manos, dejando que el cansancio del día se deslizara fuera de su cuerpo poco a poco. El cielo estaba despejado; las estrellas brillaban con una claridad que solo aparece cuando el mundo parece haberse detenido. —Siempre te gustaron las noches así… murmuró con una leve sonrisa, alzando la vista. —. Decías que las estrellas escuchaban mejor cuando uno hablaba bajito. Suspiró, cerrando los ojos un instante antes de volver a mirar al cielo. —Hoy fue largo, mamá. Uno de esos días en los que todo pesa más de la cuenta… reuniones, decisiones, gente que exige respuestas como si yo las tuviera todas. rió suavemente, sin humor —. A veces me pregunto si tú también te sentías así y nunca lo dijiste. Apoyó la frente contra el metal frío del balcón. —Pero lo hice bien… creo. No me rendí. Respiré hondo, conté hasta diez, y seguí adelante, como me enseñaste. su voz se suavizó —. Hubo un momento en que quise salir corriendo, pero pensé en ti… en cómo me mirabas cuando dudaba. El viento movió un mechón de su cabello y Dante lo acomodó detrás de la oreja. —Estoy cansada, sí… pero también tranquila. Estar aquí, mirando el cielo, hablándote… me recuerda que no estoy sola del todo. alzó la taza en un pequeño brindis —. Mañana será otro día. Prometo descansar un poco más, ¿sí? Sonrió, sincera, dejando que el silencio la envolviera mientras las estrellas seguían brillando, pacientes, como si realmente estuvieran escuchando.
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  • Trato hecho
    Fandom Persona 3
    Categoría Comedia
    Akihiko Sanada
    Mitsuru Kirijo


    Soy un hombre que siempre cumple sus promesas y cuando firma un trato también.
    Tal y como acorde con Akihiko estuve trabajando duro hasta las 18:35, mi chofer paso por mi apartamento para recoger a Chiro.
    Esta acostado sobre los otros asientos libres mientras envió un correo electrónico para reunirme mañana con mi nuevo chef y estaba ver por fin he encontrado al adecuado.
    Antes trabajaba en mi restaurante favorito pero después de tener varias reuniones y de la oferta que le hice, va a trabajar para mí.

    Chiro y yo nos encontramos en la entrada del edificio, esperando a que se abran las puertas del ascensor.
    Faltan tres minutos exactos para que sean las siete.
    [Sanada_Thcx] [Thxicewoman] Soy un hombre que siempre cumple sus promesas y cuando firma un trato también. Tal y como acorde con Akihiko estuve trabajando duro hasta las 18:35, mi chofer paso por mi apartamento para recoger a Chiro. Esta acostado sobre los otros asientos libres mientras envió un correo electrónico para reunirme mañana con mi nuevo chef y estaba ver por fin he encontrado al adecuado. Antes trabajaba en mi restaurante favorito pero después de tener varias reuniones y de la oferta que le hice, va a trabajar para mí. Chiro y yo nos encontramos en la entrada del edificio, esperando a que se abran las puertas del ascensor. Faltan tres minutos exactos para que sean las siete.
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  • Jejeje no me culpes a mi,
    ares las reuniones de los viejos , un poco aburrido ~
    Jejeje no me culpes a mi, ares las reuniones de los viejos , un poco aburrido ~
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  • Tsukumo Sana Espacio
    𓏲 ִֶ 𝓝𝒶𝓃𝒶𝓈𝒽𝒾 ℳ𝓊𝓂ℯ𝒾 𓂃
    Fauna
    Hakos Baelz
    Irys

    *Ahora que todas las miembros del Consejo estaban presentes habia decidido llamar a una reunion. Tenian demasiado de que hablar. Ahora que habia nuevas amenazas que pronto llegarian, incluso ella misma ya estaba lidiando con unos ataques que estaban iniciando en diferentes areas del mundo. Ya sentada en su asiento esperaba por la llegada de sus compañeras. Ahora que habia encontrado a Mumei pensaba que seria mas facil coordinar alguna clase de accion junto a la humanidad*
    [blaze_titanium_scorpion_916] [nanashi_mumei] [Fauna_Nature] [Chaos_Rrat] [fusion_scarlet_pigeon_219] *Ahora que todas las miembros del Consejo estaban presentes habia decidido llamar a una reunion. Tenian demasiado de que hablar. Ahora que habia nuevas amenazas que pronto llegarian, incluso ella misma ya estaba lidiando con unos ataques que estaban iniciando en diferentes areas del mundo. Ya sentada en su asiento esperaba por la llegada de sus compañeras. Ahora que habia encontrado a Mumei pensaba que seria mas facil coordinar alguna clase de accion junto a la humanidad*
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  • ANTIGUA CHINA
    Ahm....es muy temprano...aun, espero no perderme el camino al salon principal de la secta Jin..Torre Carpa Dorada..

    Sin duda este lugar es muy grande...

    *Murmuró el joven luna cuando despertaba de su sueño muy temprano, apenas los rayos tocaban las ventanas Hangpi decorada con decorado dorado. Estaba alli por motivos de una reunion de cultivación y posteriormente habria una competencia y el taoista habia sido invitado mientras estaba por la ciudad, pues la reputacion de ser discipulo de la maestra Baoshan Sanren habia llegado a los oidos del lider Jin GuangShan*
    ANTIGUA CHINA Ahm....es muy temprano...aun, espero no perderme el camino al salon principal de la secta Jin..Torre Carpa Dorada.. Sin duda este lugar es muy grande... *Murmuró el joven luna cuando despertaba de su sueño muy temprano, apenas los rayos tocaban las ventanas Hangpi decorada con decorado dorado. Estaba alli por motivos de una reunion de cultivación y posteriormente habria una competencia y el taoista habia sido invitado mientras estaba por la ciudad, pues la reputacion de ser discipulo de la maestra Baoshan Sanren habia llegado a los oidos del lider Jin GuangShan*
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  • Caminaba por las empedradas calles de la ciudad sintiendo la emoción burbujear dentro de mi estómago. Iría afuera. Por fin.

    Habíamos recibido un mensaje en la cede del consejo, el grupo de informantes que teníamos en el mundo humano habían encontrado una pequeña bruja y sospechaban que su lugar estaba con nosotros en la orden de hecate.

    Una bruja con un don oscuro, sola, en el mundo humano....

    Tenía que ir...

    La misión era simple: llegar al mundo humano, recoger a la niña, recibir los informes necesarios de la situación y regresar a casa a salvo.

    Con eso en mente caminé directo al bosque con una maleta pequeña colgando en mi hombro. La luz de las farolas parecían reaccionar a mi presencia, como si los senderos mismos reconocieran el permiso que acababa de recibir. No era solo una autorización del consejo… era una una llave, un pasaje, una decisión que pesaba más de lo que aparentaba.

    El bosque me recibió con un antiguo silencio. Cómo si temiera por mi seguridad. Las hojas susurraban en lenguas que se creían perdidas mientras avanzaba hacia el portal, y el aire estaba cargado de esa magia viva que solo existe en los límites entre nuestros mundos. Al llegar, extendí la mano sin decir palabra.
    La marca -Trazada por el consejo- brilló en el interior de mi palma abierta apenas un instante antes de desvanecerse.

    El guardián asintió. El paso estaba concedido....

    El cruce fue breve, casi imperceptible… y aun así, distinto. Emergí en otro bosque. En un mundo que no era el mio.

    Árboles colosales se alzaban como columnas eternas, tan altos que parecían rozar el cielo cubierto de nubes. La nieve descansaba sobre las ramas con una calma reverente. Ahí, rodeada de naturaleza intacta, me permití sentir algo que mi puesto político no siempre me concedía: paz.

    Por un momento, no hubo deberes, ni vigilancia, ni amenazas ni gente juzgando me por un don que yo no elegí tener. Solo el crujido suave de mis pasos y el pulso sereno del mundo mortal respirando a mi alrededor.

    La ciudad no estaba tan lejos por lo que me permití tomarme mi tiempo antes de llegar. Canadá se desplegaba fría y hermosa, con calles cubiertas de blanco y lsuaves luces reflejándose en el hielo. Me integré sin dificultad; mi identidad humana estaba bien construida, tan real como mis títulos y credenciales: Médico. Visitante frecuente. Invisible.

    Mis primeros movimientos fueron precisos. Reuniones breves. Una montaña de papeles con sus reportes y una que otra comida que no podía conseguir en casa. Mis informantes del mundo humano confirmaron lo que temíamos: una niña, una bruja, había sido encontrada en un hogar gubernamental… sola sin ningún padre o guardián que le mostrara lo que era, que le enseñará sobre nuestras costumbres o le ayudará a controlar aquello a lo que le temía, su magia.

    Eso cambiaría, en nuestro mundo estaría a salvo, solo debíamos llegar ahí, sin embargo no nos iríamos tan rápido, no todavía, aún tenía cosas que hacer...

    Mi siguiente parada era el hospital.

    La clínica oncológica olía a desinfectante y se sentía tan fría como las bancas del parque bajo una tormenta de nieve. Caminé por los pasillos con la serenidad de quien ha estado ahí antes, de quien sabe exactamente qué significa mirar a alguien a los ojos cuando el tiempo parece agotarse. Odiaba está parte, ver a los padres asustados observando a sus hijos sobre las duras camas del hospital, o al revés, a los hijos rezando en la capilla por la salud de quienes los habían traído al mundo.

    Yo solo iba a observar. Solo a estar presente. Solo a ayudar dentro de mis capacidades "humanas"
    Pero mi corazón… fue débil.
    En un gesto silencioso, retiré el amuleto. La magia regresó a mí como un río contenido demasiado tiempo. Tres vidas. Tres cuerpos que no deberían haber sanado… y aun así lo hicieron.

    La primera fue un caso que había seguido por demasiado tiempo, una adolescente que había tenido cáncer 3 veces en distintas partes de su cuerpo, la pobre no hubiera resistido más. La segunda persona fue una pequeñita que había sido detectada con leucemia, al acercarme a ella pude sentir el velo de la muerte rodeándola listo para apagar la luz que tenía dentro de ella. Y la tercera, o bueno el tercero era un padre, el soporte de una muy extensa familia que claramente no podía perderlo.

    El precio fue inmediato.
    Muy lejos de ahí, antiguos artefactos reaccionaron. Amuletos diseñados para detectar flujos muy altos de magia se encendieron al unísono. Las alarmas no distinguían intención, solo poder.
    Los cazadores recibieron la señal.
    Y no fueron los únicos.
    En otra central, más oculta, más discreta, la alerta también fue registrada. Coordenadas precisas. Identidad confirmada. Sin juicio, sin demora, la información fue enviada a un agente que se encontraba cerca del área.

    Aún no lo sabía…
    Pero pronto ya no estaría sola.

    Darküs Volkøv
    Caminaba por las empedradas calles de la ciudad sintiendo la emoción burbujear dentro de mi estómago. Iría afuera. Por fin. Habíamos recibido un mensaje en la cede del consejo, el grupo de informantes que teníamos en el mundo humano habían encontrado una pequeña bruja y sospechaban que su lugar estaba con nosotros en la orden de hecate. Una bruja con un don oscuro, sola, en el mundo humano.... Tenía que ir... La misión era simple: llegar al mundo humano, recoger a la niña, recibir los informes necesarios de la situación y regresar a casa a salvo. Con eso en mente caminé directo al bosque con una maleta pequeña colgando en mi hombro. La luz de las farolas parecían reaccionar a mi presencia, como si los senderos mismos reconocieran el permiso que acababa de recibir. No era solo una autorización del consejo… era una una llave, un pasaje, una decisión que pesaba más de lo que aparentaba. El bosque me recibió con un antiguo silencio. Cómo si temiera por mi seguridad. Las hojas susurraban en lenguas que se creían perdidas mientras avanzaba hacia el portal, y el aire estaba cargado de esa magia viva que solo existe en los límites entre nuestros mundos. Al llegar, extendí la mano sin decir palabra. La marca -Trazada por el consejo- brilló en el interior de mi palma abierta apenas un instante antes de desvanecerse. El guardián asintió. El paso estaba concedido.... El cruce fue breve, casi imperceptible… y aun así, distinto. Emergí en otro bosque. En un mundo que no era el mio. Árboles colosales se alzaban como columnas eternas, tan altos que parecían rozar el cielo cubierto de nubes. La nieve descansaba sobre las ramas con una calma reverente. Ahí, rodeada de naturaleza intacta, me permití sentir algo que mi puesto político no siempre me concedía: paz. Por un momento, no hubo deberes, ni vigilancia, ni amenazas ni gente juzgando me por un don que yo no elegí tener. Solo el crujido suave de mis pasos y el pulso sereno del mundo mortal respirando a mi alrededor. La ciudad no estaba tan lejos por lo que me permití tomarme mi tiempo antes de llegar. Canadá se desplegaba fría y hermosa, con calles cubiertas de blanco y lsuaves luces reflejándose en el hielo. Me integré sin dificultad; mi identidad humana estaba bien construida, tan real como mis títulos y credenciales: Médico. Visitante frecuente. Invisible. Mis primeros movimientos fueron precisos. Reuniones breves. Una montaña de papeles con sus reportes y una que otra comida que no podía conseguir en casa. Mis informantes del mundo humano confirmaron lo que temíamos: una niña, una bruja, había sido encontrada en un hogar gubernamental… sola sin ningún padre o guardián que le mostrara lo que era, que le enseñará sobre nuestras costumbres o le ayudará a controlar aquello a lo que le temía, su magia. Eso cambiaría, en nuestro mundo estaría a salvo, solo debíamos llegar ahí, sin embargo no nos iríamos tan rápido, no todavía, aún tenía cosas que hacer... Mi siguiente parada era el hospital. La clínica oncológica olía a desinfectante y se sentía tan fría como las bancas del parque bajo una tormenta de nieve. Caminé por los pasillos con la serenidad de quien ha estado ahí antes, de quien sabe exactamente qué significa mirar a alguien a los ojos cuando el tiempo parece agotarse. Odiaba está parte, ver a los padres asustados observando a sus hijos sobre las duras camas del hospital, o al revés, a los hijos rezando en la capilla por la salud de quienes los habían traído al mundo. Yo solo iba a observar. Solo a estar presente. Solo a ayudar dentro de mis capacidades "humanas" Pero mi corazón… fue débil. En un gesto silencioso, retiré el amuleto. La magia regresó a mí como un río contenido demasiado tiempo. Tres vidas. Tres cuerpos que no deberían haber sanado… y aun así lo hicieron. La primera fue un caso que había seguido por demasiado tiempo, una adolescente que había tenido cáncer 3 veces en distintas partes de su cuerpo, la pobre no hubiera resistido más. La segunda persona fue una pequeñita que había sido detectada con leucemia, al acercarme a ella pude sentir el velo de la muerte rodeándola listo para apagar la luz que tenía dentro de ella. Y la tercera, o bueno el tercero era un padre, el soporte de una muy extensa familia que claramente no podía perderlo. El precio fue inmediato. Muy lejos de ahí, antiguos artefactos reaccionaron. Amuletos diseñados para detectar flujos muy altos de magia se encendieron al unísono. Las alarmas no distinguían intención, solo poder. Los cazadores recibieron la señal. Y no fueron los únicos. En otra central, más oculta, más discreta, la alerta también fue registrada. Coordenadas precisas. Identidad confirmada. Sin juicio, sin demora, la información fue enviada a un agente que se encontraba cerca del área. Aún no lo sabía… Pero pronto ya no estaría sola. [Darkus]
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  • ────He escuchado que hay otros mundos en donde celebran una fiesta especial, llena de luces, música que acobija con sus coros, sabores y reuniones para compartir. Ese esfuerzo colectivo por crear algo así es... hermoso y completamente ajeno al lugar del que provengo. Nunca nos permitimos algo así.
    ────He escuchado que hay otros mundos en donde celebran una fiesta especial, llena de luces, música que acobija con sus coros, sabores y reuniones para compartir. Ese esfuerzo colectivo por crear algo así es... hermoso y completamente ajeno al lugar del que provengo. Nunca nos permitimos algo así.
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  • — ¿ Por qué las ruiniones de Líderes siempre tiene que ser de manera presencial ? No creen que una reunion virtual sería algo mucho mas avanzado y eficaz?... —

    Este se ve que apenas estaba levantandose de su cama.
    — ¿ Por qué las ruiniones de Líderes siempre tiene que ser de manera presencial ? No creen que una reunion virtual sería algo mucho mas avanzado y eficaz?... — Este se ve que apenas estaba levantandose de su cama.
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