• //Esto es larguito, pero también tendréis un poco más de contexto de la trama de Dante. Espero que os guste.

    Cualquiera pensaría que los seres de la noche no requieren de sueño, un error muy común. Tal vez no necesiten tantas horas en brazos de Morfeo como lo haría un simple mortal, pero lo cierto es que sí necesitaban dormir.
    Por desgracia ese placer parecía estarle vetado a Dante. Cada vez que cerraba los ojos para descansar ni que fueran unos minutos, esa asfixiante sombra volvía a torturarlo. Visiones. Imágenes de un futuro que no sabía cuándo llegaría, tan solo que sin lugar a dudas iba a ocurrir. Llevaba así casi toda su vida y se había vuelto una parte más de su rutina, lidiar con las visiones de la que sería su muerte, una bastante desagradable cabía destacar.

    Cada miembro de la estirpe poseía sus propias capacidades, a demás de las habituales en ellos, y esta era la de Dante, heredada de su madre. Pues sí la madre de él fue una compañera de sangre. ¿Qué son los compañeros de sangre? Os estaréis preguntando. Hombres y mujeres humanos, que curiosamente contaban con alguna extraña peculiaridad o capacidad, que nacieron destinados a unirse con algún vampiro y no estamos hablando de un simple emparejamiento, va mucho más allá. Esa unión empieza a forjarse cuando el vampiro toma la sangre del compañero/a, los siguientes pasos serían la unión de sus cuerpos y darle de su sangre al humano.
    Ambos seres quedarían conectados de una forma que transciende al conocimiento humano, capaces de sentir las emociones del otro, su dolor físico, sus pensamientos, sus deseos, de percibir dónde está... La incapacidad de vivir el uno sin el otro, una devoción tan pura y profunda que no podría existir nada con qué compararlo.
    Tras esa unión, la facultad especial de dicho humano se expandiría hasta dar lugar a todo su potencial y viviría eternamente mientras siguiera consumiendo la sangre del vampiro. Así mismo el vampiro solo podría consumir la sangre de su compañero/a.

    Cabe mencionar que dichos compañeros/as de sangre, portan una pequeñísima marca de nacimiento que puede estar alojada en cualquier parte del cuerpo, una luna menguante tumbada, en forma de cuenco, con una pequeña gota entrando en ella. De un color rojizo.

    Cuando los involucrados en esas uniones tienen descendencia, esos hijos adquieren los poderes de su progenitor humano a parte de los básicos en la naturaleza del vampiro. Es la única forma de traer descendencia de la estirpe, pues entre ellos no pueden procrear.

    La madre de Dante siempre tuvo visiones de su propia muerte y parecía tenerlo perfectamente asimilado, pero jamás le mencionó a padre o hijo qué vio en estas.

    Seguramente os preguntéis, ¿y que pasa si uno de los involucrados en la unión fallece? Los padres de este joven guerrero fueron un claro ejemplo.
    El padre, siendo guerrero antes que él, falleció en combate contra una horda de vampiros enloquecidos por la lujuria de sangre, no supieron nunca los detalles concretos pero en el mismo instante que falleció, la madre lo supo pues algo dentro de ella se rompió. ¿Murió la mujer? No, cuando uno de ambos fallece el otro puede seguir viviendo incluso podría volver a emparejarse si así lo quisiera. ¿Dónde está el truco o el problema entonces? En que jamás quieren volver a enlazarse a nadie, el vacío que les crea es tan profundo y doloroso como si le hubieran arrancado el corazón dejándolos muertos en vida. La existencia en si deja de tener sentido y cualquier atisbo de felicidad les abandona para siempre.
    La madre de Dante cayó en una gran depresión y, al ser una compañera de sangre, no vampira, y no poder seguir consumiendo la sangre de su compañero, poco a poco iría envejeciendo hasta morir. Y así fue, físicamente hablando murió por vejez y enfermedad pero... Dante vio la muerte en los ojos de su madre el mismo día que su padre falleció.

    No. No podía permitir que nadie se enlazase jamás a él. Pues a parte del hecho de que la idea no era de su agrado, sentirse un perro atado con una correa en corto, o así lo percibía él, tampoco le simpatizaba pensar que si lo hacía, su compañero/a algún día pasaría por lo mismo que su madre. Pues estaba seguro de ello ya que tenía siempre la misma visión sobre su muerte atormentándolo.
    //Esto es larguito, pero también tendréis un poco más de contexto de la trama de Dante. Espero que os guste. Cualquiera pensaría que los seres de la noche no requieren de sueño, un error muy común. Tal vez no necesiten tantas horas en brazos de Morfeo como lo haría un simple mortal, pero lo cierto es que sí necesitaban dormir. Por desgracia ese placer parecía estarle vetado a Dante. Cada vez que cerraba los ojos para descansar ni que fueran unos minutos, esa asfixiante sombra volvía a torturarlo. Visiones. Imágenes de un futuro que no sabía cuándo llegaría, tan solo que sin lugar a dudas iba a ocurrir. Llevaba así casi toda su vida y se había vuelto una parte más de su rutina, lidiar con las visiones de la que sería su muerte, una bastante desagradable cabía destacar. Cada miembro de la estirpe poseía sus propias capacidades, a demás de las habituales en ellos, y esta era la de Dante, heredada de su madre. Pues sí la madre de él fue una compañera de sangre. ¿Qué son los compañeros de sangre? Os estaréis preguntando. Hombres y mujeres humanos, que curiosamente contaban con alguna extraña peculiaridad o capacidad, que nacieron destinados a unirse con algún vampiro y no estamos hablando de un simple emparejamiento, va mucho más allá. Esa unión empieza a forjarse cuando el vampiro toma la sangre del compañero/a, los siguientes pasos serían la unión de sus cuerpos y darle de su sangre al humano. Ambos seres quedarían conectados de una forma que transciende al conocimiento humano, capaces de sentir las emociones del otro, su dolor físico, sus pensamientos, sus deseos, de percibir dónde está... La incapacidad de vivir el uno sin el otro, una devoción tan pura y profunda que no podría existir nada con qué compararlo. Tras esa unión, la facultad especial de dicho humano se expandiría hasta dar lugar a todo su potencial y viviría eternamente mientras siguiera consumiendo la sangre del vampiro. Así mismo el vampiro solo podría consumir la sangre de su compañero/a. Cabe mencionar que dichos compañeros/as de sangre, portan una pequeñísima marca de nacimiento que puede estar alojada en cualquier parte del cuerpo, una luna menguante tumbada, en forma de cuenco, con una pequeña gota entrando en ella. De un color rojizo. Cuando los involucrados en esas uniones tienen descendencia, esos hijos adquieren los poderes de su progenitor humano a parte de los básicos en la naturaleza del vampiro. Es la única forma de traer descendencia de la estirpe, pues entre ellos no pueden procrear. La madre de Dante siempre tuvo visiones de su propia muerte y parecía tenerlo perfectamente asimilado, pero jamás le mencionó a padre o hijo qué vio en estas. Seguramente os preguntéis, ¿y que pasa si uno de los involucrados en la unión fallece? Los padres de este joven guerrero fueron un claro ejemplo. El padre, siendo guerrero antes que él, falleció en combate contra una horda de vampiros enloquecidos por la lujuria de sangre, no supieron nunca los detalles concretos pero en el mismo instante que falleció, la madre lo supo pues algo dentro de ella se rompió. ¿Murió la mujer? No, cuando uno de ambos fallece el otro puede seguir viviendo incluso podría volver a emparejarse si así lo quisiera. ¿Dónde está el truco o el problema entonces? En que jamás quieren volver a enlazarse a nadie, el vacío que les crea es tan profundo y doloroso como si le hubieran arrancado el corazón dejándolos muertos en vida. La existencia en si deja de tener sentido y cualquier atisbo de felicidad les abandona para siempre. La madre de Dante cayó en una gran depresión y, al ser una compañera de sangre, no vampira, y no poder seguir consumiendo la sangre de su compañero, poco a poco iría envejeciendo hasta morir. Y así fue, físicamente hablando murió por vejez y enfermedad pero... Dante vio la muerte en los ojos de su madre el mismo día que su padre falleció. No. No podía permitir que nadie se enlazase jamás a él. Pues a parte del hecho de que la idea no era de su agrado, sentirse un perro atado con una correa en corto, o así lo percibía él, tampoco le simpatizaba pensar que si lo hacía, su compañero/a algún día pasaría por lo mismo que su madre. Pues estaba seguro de ello ya que tenía siempre la misma visión sobre su muerte atormentándolo.
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  • Ubicación: Salón de eventos exclusivo en el centro de la ciudad.
    Hora: 9:30 p.m.

    Aiko se detuvo en la entrada del lujoso salón, su corazón latiendo con una mezcla de emoción y nerviosismo. Hacía mucho que no asistía a un evento como este, pero esta noche había decidido hacer una excepción. El vestido azul celeste que llevaba se ajustaba perfectamente a su figura, con una abertura lateral que dejaba entrever su piel cada vez que daba un paso. Sus tacones resonaban suavemente contra el mármol mientras avanzaba con elegancia, sosteniendo una copa de champagne que le habían ofrecido nada más llegar.

    La música flotaba en el aire, suave pero animada, mientras las luces doradas iluminaban el salón con un brillo acogedor. Observó a su alrededor, analizando los rostros familiares y desconocidos, preguntándose si alguien se atrevería a acercarse a ella primero. Su mirada destelló con ese toque desafiante y seductor de siempre.

    Se apoyó contra la baranda de la terraza interior, observando la fiesta desde una ligera distancia. No estaba acostumbrada a este tipo de ambiente, al menos no últimamente, pero había algo refrescante en volver a sentirse parte de ese mundo.

    —Vaya, Aiko, pensé que no te gustaban estas reuniones —dijo una voz masculina a su lado.

    Ella giró lentamente el rostro, una media sonrisa jugando en sus labios.

    —No me gustan —respondió con suavidad, llevando la copa a sus labios—. Pero eso no significa que no sepa disfrutar de ellas cuando quiero.

    La noche aún era joven, y Aiko estaba lista para ver qué más tenía el destino preparado para ella.



    Ubicación: Salón de eventos exclusivo en el centro de la ciudad. Hora: 9:30 p.m. Aiko se detuvo en la entrada del lujoso salón, su corazón latiendo con una mezcla de emoción y nerviosismo. Hacía mucho que no asistía a un evento como este, pero esta noche había decidido hacer una excepción. El vestido azul celeste que llevaba se ajustaba perfectamente a su figura, con una abertura lateral que dejaba entrever su piel cada vez que daba un paso. Sus tacones resonaban suavemente contra el mármol mientras avanzaba con elegancia, sosteniendo una copa de champagne que le habían ofrecido nada más llegar. La música flotaba en el aire, suave pero animada, mientras las luces doradas iluminaban el salón con un brillo acogedor. Observó a su alrededor, analizando los rostros familiares y desconocidos, preguntándose si alguien se atrevería a acercarse a ella primero. Su mirada destelló con ese toque desafiante y seductor de siempre. Se apoyó contra la baranda de la terraza interior, observando la fiesta desde una ligera distancia. No estaba acostumbrada a este tipo de ambiente, al menos no últimamente, pero había algo refrescante en volver a sentirse parte de ese mundo. —Vaya, Aiko, pensé que no te gustaban estas reuniones —dijo una voz masculina a su lado. Ella giró lentamente el rostro, una media sonrisa jugando en sus labios. —No me gustan —respondió con suavidad, llevando la copa a sus labios—. Pero eso no significa que no sepa disfrutar de ellas cuando quiero. La noche aún era joven, y Aiko estaba lista para ver qué más tenía el destino preparado para ella.
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  • Reunion
    Fandom Historia Original
    Categoría Crossover
    *Una serie de eventos y complicaciones inesperados la mantenian en constante alerta. Continua vigilia era la que mantienia. Al menos hasta que termino recibiendo un inesperado llamado. Una convocacion para una audiencia. Un evento asi rara vez se daba y sabia que tenia dar una explicacion de todo lo ocurrido recientemente*

    *Lo primero que hacia era contactar a sus compañeras del Consejo. De momento solo puedo comunicarse con dos de ellas, luego de una breve explicacion sobre quien desea verlas, abriria un portal enfrente de ambas para que pudieran al punto de reunion directamente. Por su parte y como medida de seguridad se encargo de crear una copia de si misma. Alguien que se encargara de mantener todo en orden durante lo que espera sea una breve ausencia*

    *Asia era como un espejo de cristal de grandes dimensiones se forma frente a ella. Del otro lado podia ver un elegante jardin. Con un breve suspiro se adentraba en este. De inmediato se encuentra en un entorno abierto con un cielo azul. Un jardin con estructuras de marmol. Con una fuente con Lirios flotando en la cristalina agua. Enfrente una pequeña escalera, que lleva a una plataforma donde espera quien la ha convocado*

    *Al momento de llegar delante de ella hacia una reverencia en su delante* Nos ha llamado. Asumo que desea un informe de lo que ocurre en el mundo? *Menciono al erguirse por completo delante de la mujer de joven apariencia*



    *Una serie de eventos y complicaciones inesperados la mantenian en constante alerta. Continua vigilia era la que mantienia. Al menos hasta que termino recibiendo un inesperado llamado. Una convocacion para una audiencia. Un evento asi rara vez se daba y sabia que tenia dar una explicacion de todo lo ocurrido recientemente* *Lo primero que hacia era contactar a sus compañeras del Consejo. De momento solo puedo comunicarse con dos de ellas, luego de una breve explicacion sobre quien desea verlas, abriria un portal enfrente de ambas para que pudieran al punto de reunion directamente. Por su parte y como medida de seguridad se encargo de crear una copia de si misma. Alguien que se encargara de mantener todo en orden durante lo que espera sea una breve ausencia* *Asia era como un espejo de cristal de grandes dimensiones se forma frente a ella. Del otro lado podia ver un elegante jardin. Con un breve suspiro se adentraba en este. De inmediato se encuentra en un entorno abierto con un cielo azul. Un jardin con estructuras de marmol. Con una fuente con Lirios flotando en la cristalina agua. Enfrente una pequeña escalera, que lleva a una plataforma donde espera quien la ha convocado* *Al momento de llegar delante de ella hacia una reverencia en su delante* Nos ha llamado. Asumo que desea un informe de lo que ocurre en el mundo? *Menciono al erguirse por completo delante de la mujer de joven apariencia*
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
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  • Las reuniones no siempre se pueden hacer en el taller. Hay acuerdos y contratos que requieren ambientes más sofisticados, más anónimos e íntimos. Y el Alquimista siempre cumple con el trato y con la confidencialidad.
    Las reuniones no siempre se pueden hacer en el taller. Hay acuerdos y contratos que requieren ambientes más sofisticados, más anónimos e íntimos. Y el Alquimista siempre cumple con el trato y con la confidencialidad.
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  • -Si bien, los lugares abandonados, siempre han inspirado esos aires de misterio y soledad.

    Lugares donde se podría ver personas ir y venir, ahora están vacíos, el sonido de las risas, las pláticas y las cálidas reuniones, ahora fueron reemplazados por soledad, el silencio ahora goberbaba, todos los lugares llenos de vida ahora están corrompidos por el óxido.

    La naturaleza comenzaba a reclamar dichas zonas, como si la vida humana ahí no existiera, todo quedo congelado, cosas dejadas atrás o olvidadas, lugares que nunca volvería a tener contacto humano, sera trataga por la naturaleza hasta no quedar nada.

    Ciertamente, Robin tomo la curiosidad de explorar dichos lugares, aunque sola fue a un parque el cual se cubría por el follaje de la naturaleza. -

    Este lugar provoca sentimientos de nostalgia.

    -Comentó mientras de acercaba a lo que a su tiempo fue una maravillosa rueda de la fortuna. -
    -Si bien, los lugares abandonados, siempre han inspirado esos aires de misterio y soledad. Lugares donde se podría ver personas ir y venir, ahora están vacíos, el sonido de las risas, las pláticas y las cálidas reuniones, ahora fueron reemplazados por soledad, el silencio ahora goberbaba, todos los lugares llenos de vida ahora están corrompidos por el óxido. La naturaleza comenzaba a reclamar dichas zonas, como si la vida humana ahí no existiera, todo quedo congelado, cosas dejadas atrás o olvidadas, lugares que nunca volvería a tener contacto humano, sera trataga por la naturaleza hasta no quedar nada. Ciertamente, Robin tomo la curiosidad de explorar dichos lugares, aunque sola fue a un parque el cual se cubría por el follaje de la naturaleza. - Este lugar provoca sentimientos de nostalgia. -Comentó mientras de acercaba a lo que a su tiempo fue una maravillosa rueda de la fortuna. -
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  • *en las afueras del pueblo The union se encontraría una jovencita con algunas cosas para acampar*

    Creo que mejor es apurarme, esta apunto de llover...

    *lo dice mirando el cielo lleno de nubes oscuras, empieza a caminar ya que tiene un largo camino ella decide cantar esta haria que las manos de ella brillaban como si reccionran a la musica estas emitirían un brillo dorado eh iria en sincronización al canto*

    *esta jugaria con el brillo de sus manos convirtiéndolas en sombras las cuales la acompañarian al canto también....*




    https://youtu.be/wwqbmN6ccMI?si=M2X9TIOa4qXktLLz
    *en las afueras del pueblo The union se encontraría una jovencita con algunas cosas para acampar* Creo que mejor es apurarme, esta apunto de llover... *lo dice mirando el cielo lleno de nubes oscuras, empieza a caminar ya que tiene un largo camino ella decide cantar esta haria que las manos de ella brillaban como si reccionran a la musica estas emitirían un brillo dorado eh iria en sincronización al canto* *esta jugaria con el brillo de sus manos convirtiéndolas en sombras las cuales la acompañarian al canto también....* https://youtu.be/wwqbmN6ccMI?si=M2X9TIOa4qXktLLz
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  • — Las reuniones con SERA porque tienen que ser tan aburridos ....
    y encima tengo que llevar este atuendo incómodo tengo unas ganas de comer una pizza —
    — Las reuniones con SERA porque tienen que ser tan aburridos .... y encima tengo que llevar este atuendo incómodo tengo unas ganas de comer una pizza —
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  • ¿Sabes algo? Odio este tipo de reuniones aburridas.


    -El joven mafioso mostraba una notable molestia en su rostro. Realmente algo extraño, tomando en cuenta que suele ser bastante bromista ante todo. La organización continuaba siendo un exito a pasos agigantados. Tal vez incluso las mayores responsabilidades le han estado pasando factura. Eso, o simplemente estar en constante peligro estaba ya haciendo su efecto-


    Bueno bueno, ve al punto. No tengo todo lo que queda de la noche disponible. Y tampoco es que tenga muchas ganas de andar peleando en estos momentos contra chupa sangres, los pulgosos o cualquier otra mierda sobrenatural que algún idiota está intentando invocar para sus beneficios.
    ¿Sabes algo? Odio este tipo de reuniones aburridas. -El joven mafioso mostraba una notable molestia en su rostro. Realmente algo extraño, tomando en cuenta que suele ser bastante bromista ante todo. La organización continuaba siendo un exito a pasos agigantados. Tal vez incluso las mayores responsabilidades le han estado pasando factura. Eso, o simplemente estar en constante peligro estaba ya haciendo su efecto- Bueno bueno, ve al punto. No tengo todo lo que queda de la noche disponible. Y tampoco es que tenga muchas ganas de andar peleando en estos momentos contra chupa sangres, los pulgosos o cualquier otra mierda sobrenatural que algún idiota está intentando invocar para sus beneficios.
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  • “Incluso el sol necesita descansar.”

    Después de días de reuniones, cálculos y estrategias, Apolo finalmente se tomó un respiro. No porque el mundo se lo permitiera, sino porque él decidió tomarlo. La empresa seguía en marcha, la tecnología evolucionaba, los negocios prosperaban… pero en este momento, nada de eso importaba.

    Bajo el cielo despejado, con el calor envolviendo su piel, simplemente disfrutaba. No había llamadas urgentes, ni contratos que firmar, ni dilemas que resolver. Solo el sonido del viento, el aroma del mar y la sensación del sol acariciando su cuerpo.

    A veces, incluso un Dios necesita detenerse y recordar lo que significa vivir.

    “Hoy, el sol no es solo mío… también es para quien se atreva a compartirlo conmigo.”
    “Incluso el sol necesita descansar.” Después de días de reuniones, cálculos y estrategias, Apolo finalmente se tomó un respiro. No porque el mundo se lo permitiera, sino porque él decidió tomarlo. La empresa seguía en marcha, la tecnología evolucionaba, los negocios prosperaban… pero en este momento, nada de eso importaba. Bajo el cielo despejado, con el calor envolviendo su piel, simplemente disfrutaba. No había llamadas urgentes, ni contratos que firmar, ni dilemas que resolver. Solo el sonido del viento, el aroma del mar y la sensación del sol acariciando su cuerpo. A veces, incluso un Dios necesita detenerse y recordar lo que significa vivir. “Hoy, el sol no es solo mío… también es para quien se atreva a compartirlo conmigo.”
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  • ECOS DEL NORTE.
    Fandom HOUSE OF DRAGON
    Categoría Fantasía
    " I will serve, my Queen... [G0LDENDRAG0N] "

    El viento aullaba fuera de las paredes de Rocadragón, trayendo consigo el frío del invierno que se acercaba, mientras Rhaenyra observaba los mapas extendidos sobre la mesa en la sala de reuniones. Las luces parpadeantes de las velas proyectaban sombras inquietantes sobre los documentos, reflejando el tumulto en su mente. Las amenazas del reino eran constantes, y cada día parecía traer consigo nuevas preocupaciones. Rhaenyra se sentía agobiada por la responsabilidad del trono, por las guerras que se avecinaban y por la lealtad de sus aliados, que se sentía cada vez más frágil.

    Mysaria, la Consejera Blanca, observaba a la reina desde una esquina de la habitación. Conocía bien esa expresión de agotamiento y preocupación, y sabía que Rhaenyra estaba al borde de ser consumida por sus propios temores. Con un movimiento suave y casi imperceptible, Mysaria se acercó a Rhaenyra, inclinándose levemente para hablar en un tono bajo y confidencial.

    —Mi reina —comenzó Mysaria, con la voz suave—. Hay algo que tal vez queráis considerar. Un... rumor.

    Rhaenyra alzó la vista, sus ojos mostrando un destello de interés mezclado con agotamiento.

    —¿Un rumor? Si es otro complot de los Hightower o de mis propios aliados, no creo tener la paciencia para más intrigas hoy.

    Mysaria sonrió ligeramente, un gesto apenas visible, pero lleno de conocimiento.

    —No, mi reina. No se trata de vuestros enemigos... sino de vuestra familia. He oído murmullos provenientes del Norte, sobre una mujer. Se dice que podría ser descendencia de vuestro padre. Vive apartada, en las sombras, como su madre antes que ella.
    —¿Ah, sí? ¿Quién?
    —La hija de los cuervos.

    El nombre quedó suspendido en el aire entre ellas, como una brizna de esperanza o tal vez de duda. Rhaenyra frunció el ceño, su mente inmediatamente escéptica.
    —¿Otra hija ilegítima? Mysaria, sabes tan bien como yo que hay cientos de historias como esa. Mujeres que afirman tener la sangre del dragón corriendo por sus venas. ¿Por qué debería importarme esta en particular?

    Mysaria mantuvo la calma, su voz sin perder la compostura.

    —Porque si es verdad, si esa mujer lleva la sangre de vuestro padre, podría ser una aliada poderosa en los tiempos venideros. Se dice que su madre tenía conocimientos profundos. Quizás, mi reina, es alguien en quien podríais confiar, aunque solo sea por el peso de su linaje.

    Rhaenyra quedó en silencio por un momento, el peso de la sugerencia cayendo sobre ella. La idea de traer a alguien más de su familia, otra posible heredera de la sangre Targaryen, era tanto una oportunidad como un riesgo. Sin embargo, la mención de una conexión con el Norte, con ese aire de misterio y sabiduría, la intrigó. Finalmente, asintió, su decisión tomada.

    —Envía un cuervo, Mysaria. Si realmente existe esa mujer de la que hablas y es quien dicen ser, hazla llegar. Convocadla en Rocadragón. Veremos si todo eso que sugieren los rumores es o no cierto.

    ---

    Días después, en una cabaña aislada en el Norte, Ravenna recibió el mensaje. El cuervo aterrizó en el alféizar de su ventana, el pergamino enrollado en su pata era una llamada desde Rocadragón, una solicitud de la mismísima reina. Ravenna desenrolló el pergamino, leyendo las palabras con una mezcla de desconfianza y curiosidad. No confiaba en nadie, y menos en rumores sobre descendencia real. Pero algo en la urgencia de la carta, o tal vez el desafío implícito en la petición, despertó en ella una decisión.

    Durante días, Ravenna meditó sobre la propuesta, debatiendo si valía la pena abandonar su vida en las sombras para responder a la llamada de una reina con la que se suponía, compartía algo más que un simple apellido. Al final, la curiosidad y un impulso inexplicable prevalecieron. Con el corazón firme y la mente alerta, se montó en su caballo y emprendió el viaje hacia Rocadragón.

    Al llegar, los guardias la escoltaron hacia la sala principal, donde Rhaenyra estaba reunida con sus consejeros. Ravenna se mantuvo erguida, su presencia imponente y su mirada llena de una fría cautela. El silencio en la sala fue palpable cuando las puertas se abrieron y ella entró. Rhaenyra levantó la cabeza, sus ojos encontrando los de Ravenna por primera vez. Había algo en la mujer que estaba frente a ella, algo que despertaba tanto recelo como fascinación.

    Pero Ravenna ni siquiera se inclinó ante ella.
    " I will serve, my Queen... [G0LDENDRAG0N] " El viento aullaba fuera de las paredes de Rocadragón, trayendo consigo el frío del invierno que se acercaba, mientras Rhaenyra observaba los mapas extendidos sobre la mesa en la sala de reuniones. Las luces parpadeantes de las velas proyectaban sombras inquietantes sobre los documentos, reflejando el tumulto en su mente. Las amenazas del reino eran constantes, y cada día parecía traer consigo nuevas preocupaciones. Rhaenyra se sentía agobiada por la responsabilidad del trono, por las guerras que se avecinaban y por la lealtad de sus aliados, que se sentía cada vez más frágil. Mysaria, la Consejera Blanca, observaba a la reina desde una esquina de la habitación. Conocía bien esa expresión de agotamiento y preocupación, y sabía que Rhaenyra estaba al borde de ser consumida por sus propios temores. Con un movimiento suave y casi imperceptible, Mysaria se acercó a Rhaenyra, inclinándose levemente para hablar en un tono bajo y confidencial. —Mi reina —comenzó Mysaria, con la voz suave—. Hay algo que tal vez queráis considerar. Un... rumor. Rhaenyra alzó la vista, sus ojos mostrando un destello de interés mezclado con agotamiento. —¿Un rumor? Si es otro complot de los Hightower o de mis propios aliados, no creo tener la paciencia para más intrigas hoy. Mysaria sonrió ligeramente, un gesto apenas visible, pero lleno de conocimiento. —No, mi reina. No se trata de vuestros enemigos... sino de vuestra familia. He oído murmullos provenientes del Norte, sobre una mujer. Se dice que podría ser descendencia de vuestro padre. Vive apartada, en las sombras, como su madre antes que ella. —¿Ah, sí? ¿Quién? —La hija de los cuervos. El nombre quedó suspendido en el aire entre ellas, como una brizna de esperanza o tal vez de duda. Rhaenyra frunció el ceño, su mente inmediatamente escéptica. —¿Otra hija ilegítima? Mysaria, sabes tan bien como yo que hay cientos de historias como esa. Mujeres que afirman tener la sangre del dragón corriendo por sus venas. ¿Por qué debería importarme esta en particular? Mysaria mantuvo la calma, su voz sin perder la compostura. —Porque si es verdad, si esa mujer lleva la sangre de vuestro padre, podría ser una aliada poderosa en los tiempos venideros. Se dice que su madre tenía conocimientos profundos. Quizás, mi reina, es alguien en quien podríais confiar, aunque solo sea por el peso de su linaje. Rhaenyra quedó en silencio por un momento, el peso de la sugerencia cayendo sobre ella. La idea de traer a alguien más de su familia, otra posible heredera de la sangre Targaryen, era tanto una oportunidad como un riesgo. Sin embargo, la mención de una conexión con el Norte, con ese aire de misterio y sabiduría, la intrigó. Finalmente, asintió, su decisión tomada. —Envía un cuervo, Mysaria. Si realmente existe esa mujer de la que hablas y es quien dicen ser, hazla llegar. Convocadla en Rocadragón. Veremos si todo eso que sugieren los rumores es o no cierto. --- Días después, en una cabaña aislada en el Norte, Ravenna recibió el mensaje. El cuervo aterrizó en el alféizar de su ventana, el pergamino enrollado en su pata era una llamada desde Rocadragón, una solicitud de la mismísima reina. Ravenna desenrolló el pergamino, leyendo las palabras con una mezcla de desconfianza y curiosidad. No confiaba en nadie, y menos en rumores sobre descendencia real. Pero algo en la urgencia de la carta, o tal vez el desafío implícito en la petición, despertó en ella una decisión. Durante días, Ravenna meditó sobre la propuesta, debatiendo si valía la pena abandonar su vida en las sombras para responder a la llamada de una reina con la que se suponía, compartía algo más que un simple apellido. Al final, la curiosidad y un impulso inexplicable prevalecieron. Con el corazón firme y la mente alerta, se montó en su caballo y emprendió el viaje hacia Rocadragón. Al llegar, los guardias la escoltaron hacia la sala principal, donde Rhaenyra estaba reunida con sus consejeros. Ravenna se mantuvo erguida, su presencia imponente y su mirada llena de una fría cautela. El silencio en la sala fue palpable cuando las puertas se abrieron y ella entró. Rhaenyra levantó la cabeza, sus ojos encontrando los de Ravenna por primera vez. Había algo en la mujer que estaba frente a ella, algo que despertaba tanto recelo como fascinación. Pero Ravenna ni siquiera se inclinó ante ella.
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    Grupal
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