Es un hermosa posada localizada en las montañas, posee un bello paisaje onírico donde se respira la tranquilidad.
Sean todos bienvenidos.
Doazhang Xiao Xingchen
[Off: usualmente un servidor me encuentro mas por las tardes que las mañanas, pueden ver en el menú de Inicio, despues Lugares de Rol y Tianshan]
TIANSHAN
Es un hermosa posada localizada en las montañas, posee un bello paisaje onírico donde se respira la tranquilidad.
Sean todos bienvenidos.
Doazhang Xiao Xingchen
[Off: usualmente un servidor me encuentro mas por las tardes que las mañanas, pueden ver en el menú de Inicio, despues Lugares de Rol y Tianshan]
☽Despues de hacerle una visita a su hermano mientras entrenaba, ella decidio alejarse para poder meditar un rato, se puso de rodillas en la nieve y junto sus manos, cerrando los ojos quedando en total paz y tranquilidad.
Su respiración era totalmente tranquila.
Tras pasar un buen rato sentiría algo detras de ella, al sentir el aroma de lo que había notado que era una bestia, estando en la misma posición abriría mis ojos y al alzar la mirada haciendo mi cabeza hacia atrás era un oso blanco☾
Uhm.... Hola pequeño.
☽El oso no era para nada pequeño si se ponía en de dos patas le tripicaba el tamaño de ella, Pero el oso parecía no ser hostil al menos no con ella, skadinn de alguna manera siempre había tenido afinidad con otras bestias no sabía el porque ¿Será gracias a skadi? Si es asi☾
Gracias~
☽Despues de hacerle una visita a su hermano mientras entrenaba, ella decidio alejarse para poder meditar un rato, se puso de rodillas en la nieve y junto sus manos, cerrando los ojos quedando en total paz y tranquilidad.
Su respiración era totalmente tranquila.
Tras pasar un buen rato sentiría algo detras de ella, al sentir el aroma de lo que había notado que era una bestia, estando en la misma posición abriría mis ojos y al alzar la mirada haciendo mi cabeza hacia atrás era un oso blanco☾
Uhm.... Hola pequeño.
☽El oso no era para nada pequeño si se ponía en de dos patas le tripicaba el tamaño de ella, Pero el oso parecía no ser hostil al menos no con ella, skadinn de alguna manera siempre había tenido afinidad con otras bestias no sabía el porque ¿Será gracias a skadi? Si es asi☾
Gracias~
ㅤㅤㅤ¿Qué tienen en común los mitos con la realidad?, que ambos se basan parcialmente en una mentira y parcialmente en una verdad, parecen opuestos, pero en realidad, beben de la incredulidad de la gente... Habían pasado años desde que un feroz y cercano cataclismo le mostró a la humanidad que había mucho más en el universo, fuerzas primordiales que eran incapaces de controlar o contener, personas que eran capaces de desafiar el sistema porque contaban con un poder natural, sobrehumano, que ni la naturaleza ni el dinero podían contener... Pero aquellas historias, en alguna vez, una sociedad humana común y corriente que experimentó el horror habían quedado en el pasado para un hombre que fue un protagonista de tantos entre las historias que se cuentan en el mundo. Apodado el ''Último Alquimista'' por quiénes lo veían como un salvador, y el ''Relámpago Negro'' por aquellos que lo veían como un castigo, aunque nadie parecía conocer al hombre detrás de una leyenda que se forjó en la inexactitud. Diez años habían pasado, diez años donde todo lo que alguna vez llegó a representar algo para él desapareció, conceptos como la familia, la amistad o la compañía lo habían abandonado... ese ''héroe legendario'', alguna vez joven y vivaz se había convertido en una pieza olvidada por quienes jamás conocieron su verdadera historia, su verdadero ser.
En una isla lejana, en alguna parte aún cercana pero a su vez, alejada América, descansaba de las personas en una pequeña granja que había montado con sus propias manos... una granja que servía a su vez, como un hogar, y su santuario, su laboratorio... era humilde, con lo poco que había podido rescatar de los escombros de lo que alguna vez fue su casa, su cuna y, que, por poco, se convertía en su tumba... y mientras disfrutaba de un atardecer propicio, en lo que él llamaba ''La Cueva'', una gran edificación como una mansión hecha de madera y piedra perfectamente tallada, se podía ver la cándida luz de una chimenea encendida a leña... a costado de un asiento construido a mano con madera, algodón y telas, reposaba una pequeña tortuga descansando en su compañía. El alquimista, con las manos en la espalda, observaba la costa silenciosa como siempre, no sabía el porqué había adquirido ese extraño hábito últimamente, esperaba algún día encontrarse con un barco, y podía verlos a veces a la lejanía, pero nadie se acercaba allí, y tampoco le interesaba que así sucediera... prefería la soledad, la tranquilidad de la naturaleza que lo había aceptado, o que al menos, él se había aceptado dentro de ella.
Su túnica negra ondeaba cuidadosamente con el viento nocturno que entraba a través de los vidrios ligeramente entreabiertos, brisa traída por las olas que se movían de manera inquieta para su curiosidad. ¿Será que debería ir a ver?, un resoplido de resignación salió de sus labios, y tomando el pliegue de su capucha, comenzó a levantarla cuidadosamente para colocársela sobre la cabeza, no sin antes, esconder a su preciada mascota de patas rojas en su gran pecera junto a su poca compañía, una tortuguita más pequeña que resultó ser su cría. El hombre abandonó la mansión, cerrando la puerta con un candado que solo él sabía abrir... sabía que la entrada podía ser forzada, pero había pasado tanto tiempo sin visitas que sabía que nadie vendría a husmear su hogar... por lo que cuando la densa noche lo recibió con un sordo eco de la brisa nocturna, el alquimista comenzó a caminar... tenía esa extraña sensación de que alguien, o algo, se había osado a entrar a sus tierras... Y aunque no era un bárbaro que lanzaba flechas y cuchillos a lo que sea que veía, el que alguien llegara ahí, la sola idea, le generaba algo de incomodidad.
Su caminata lo llevó a la zona de la isla dónde se encontraban las arboledas, se agachó por un momento para presenciar una pequeña hoja que parecía quebrada, estaba seca, si, pero quebrada, pisoteada, como si alguien la hubiera pasado por alto... La tomó, como una pequeña prueba y la inspeccionó silenciosamente, el suelo cubierto de restos de pasto y fango hacían difícil encontrar un patrón de huellas o algo similar, sea quien sea que estaba allí, o parecía ser muy cuidadoso con sus pasos, o caminaba por encima del suelo como un fantasma.
ㅤㅤㅤ¿Qué tienen en común los mitos con la realidad?, que ambos se basan parcialmente en una mentira y parcialmente en una verdad, parecen opuestos, pero en realidad, beben de la incredulidad de la gente... Habían pasado años desde que un feroz y cercano cataclismo le mostró a la humanidad que había mucho más en el universo, fuerzas primordiales que eran incapaces de controlar o contener, personas que eran capaces de desafiar el sistema porque contaban con un poder natural, sobrehumano, que ni la naturaleza ni el dinero podían contener... Pero aquellas historias, en alguna vez, una sociedad humana común y corriente que experimentó el horror habían quedado en el pasado para un hombre que fue un protagonista de tantos entre las historias que se cuentan en el mundo. Apodado el ''Último Alquimista'' por quiénes lo veían como un salvador, y el ''Relámpago Negro'' por aquellos que lo veían como un castigo, aunque nadie parecía conocer al hombre detrás de una leyenda que se forjó en la inexactitud. Diez años habían pasado, diez años donde todo lo que alguna vez llegó a representar algo para él desapareció, conceptos como la familia, la amistad o la compañía lo habían abandonado... ese ''héroe legendario'', alguna vez joven y vivaz se había convertido en una pieza olvidada por quienes jamás conocieron su verdadera historia, su verdadero ser.
En una isla lejana, en alguna parte aún cercana pero a su vez, alejada América, descansaba de las personas en una pequeña granja que había montado con sus propias manos... una granja que servía a su vez, como un hogar, y su santuario, su laboratorio... era humilde, con lo poco que había podido rescatar de los escombros de lo que alguna vez fue su casa, su cuna y, que, por poco, se convertía en su tumba... y mientras disfrutaba de un atardecer propicio, en lo que él llamaba ''La Cueva'', una gran edificación como una mansión hecha de madera y piedra perfectamente tallada, se podía ver la cándida luz de una chimenea encendida a leña... a costado de un asiento construido a mano con madera, algodón y telas, reposaba una pequeña tortuga descansando en su compañía. El alquimista, con las manos en la espalda, observaba la costa silenciosa como siempre, no sabía el porqué había adquirido ese extraño hábito últimamente, esperaba algún día encontrarse con un barco, y podía verlos a veces a la lejanía, pero nadie se acercaba allí, y tampoco le interesaba que así sucediera... prefería la soledad, la tranquilidad de la naturaleza que lo había aceptado, o que al menos, él se había aceptado dentro de ella.
Su túnica negra ondeaba cuidadosamente con el viento nocturno que entraba a través de los vidrios ligeramente entreabiertos, brisa traída por las olas que se movían de manera inquieta para su curiosidad. ¿Será que debería ir a ver?, un resoplido de resignación salió de sus labios, y tomando el pliegue de su capucha, comenzó a levantarla cuidadosamente para colocársela sobre la cabeza, no sin antes, esconder a su preciada mascota de patas rojas en su gran pecera junto a su poca compañía, una tortuguita más pequeña que resultó ser su cría. El hombre abandonó la mansión, cerrando la puerta con un candado que solo él sabía abrir... sabía que la entrada podía ser forzada, pero había pasado tanto tiempo sin visitas que sabía que nadie vendría a husmear su hogar... por lo que cuando la densa noche lo recibió con un sordo eco de la brisa nocturna, el alquimista comenzó a caminar... tenía esa extraña sensación de que alguien, o algo, se había osado a entrar a sus tierras... Y aunque no era un bárbaro que lanzaba flechas y cuchillos a lo que sea que veía, el que alguien llegara ahí, la sola idea, le generaba algo de incomodidad.
Su caminata lo llevó a la zona de la isla dónde se encontraban las arboledas, se agachó por un momento para presenciar una pequeña hoja que parecía quebrada, estaba seca, si, pero quebrada, pisoteada, como si alguien la hubiera pasado por alto... La tomó, como una pequeña prueba y la inspeccionó silenciosamente, el suelo cubierto de restos de pasto y fango hacían difícil encontrar un patrón de huellas o algo similar, sea quien sea que estaba allí, o parecía ser muy cuidadoso con sus pasos, o caminaba por encima del suelo como un fantasma.
— Esto no me agrada. —
@[Cursed_Bastard]
❅ En medio del bosque nevado, se podía escuchar algunos animales avanzando. Pasos lentos, cortos. Cada uno a su ritmo. En medio de todo ello, se encontraba sentado Håldinn.
Ojos cerrados, postura firme pero tranquila.
Inhaló profundamente, dejando que las ideas en su cabeza se despejaran antes de hablar. ❅
Skaði, madre y protectora, guía nuestro camino.
❅ Mantuvo los ojos cerrados, comenzó a meditar. Silencio, paz, tranquilidad. El entrenamiento no consistía únicamente en fortalecer su cuerpo, sino también su mente. Proteger su espíritu. ❅
❅ En medio del bosque nevado, se podía escuchar algunos animales avanzando. Pasos lentos, cortos. Cada uno a su ritmo. En medio de todo ello, se encontraba sentado Håldinn.
Ojos cerrados, postura firme pero tranquila.
Inhaló profundamente, dejando que las ideas en su cabeza se despejaran antes de hablar. ❅
Skaði, madre y protectora, guía nuestro camino.
❅ Mantuvo los ojos cerrados, comenzó a meditar. Silencio, paz, tranquilidad. El entrenamiento no consistía únicamente en fortalecer su cuerpo, sino también su mente. Proteger su espíritu. ❅
[Registro]
[ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]
Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.
Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.
"Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.
Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.
Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.
Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.
Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.
Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.
Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.
- Padre.. ¿Por qué me has abandonado?
Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.
No hubo respuesta.
Jamás la hubo.
Con [vision_amethyst_turtle_935]
[Registro]
[ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]
Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.
Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.
"Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.
Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.
Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.
Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.
Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.
Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.
Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.
- Padre.. ¿Por qué me has abandonado?
Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.
No hubo respuesta.
Jamás la hubo.
—Se quedó allí en silencio, parado bajo la lluvia mirando la luna en silencio, por primera vez en mucho tiempo no había calma en su mirada, no había tranquilidad... luego de terminar esa conversación con esa vieja amiga que tanto quería, se sentía diferente, incluso se sentía solo... solo dejo escapar una risita llena de tristeza y resignación mientras susurra más para si mismo que para alguien más “Ni siquiera siendo amor… fui suficiente para que te quedaras.”—
—Se quedó allí en silencio, parado bajo la lluvia mirando la luna en silencio, por primera vez en mucho tiempo no había calma en su mirada, no había tranquilidad... luego de terminar esa conversación con esa vieja amiga que tanto quería, se sentía diferente, incluso se sentía solo... solo dejo escapar una risita llena de tristeza y resignación mientras susurra más para si mismo que para alguien más “Ni siquiera siendo amor… fui suficiente para que te quedaras.”—
Había algo especial cuando el sol se ocultaba y la noche gobernaba sobre la ciudad, tal vez porque las luces artificiales empezaban a luchar en contra... Una batalla silenciosa auditivamente, pero ruidosa visualmente entre la lógica de la naturaleza y la lógica del humano, y que sin embargo, a Keith—entre dos extremos—le producía una sensación de tranquilidad que no lograba describir. No todavía. Tal vez nunca. Pero que aún así le hacía experimentar un nivel de consciencia que trascendía su propio procesamiento lógico, como si él fuese más que cables, circuitos y sensores que lo hacían estar conectado con el entorno. Como si el mundo fuese más de lo que ve.
—¿Es esto a lo que llaman "apreciación"?—él se preguntó internamente, rememorando lo problemático que había sido el concepto hacía meses atrás debido a lo complejo que le era entender que habían cosas intangibles que sin traer beneficios, generaban un sentimiento abstracto de reconocimiento de la existencia misma. Incalculable, indeducible, simplemente carente de lógica, tan aleatorio como sus propios pensamientos últimamente.
Keith observaba a las personas, los autos, las luces de las farolas, todo lo observable, pero no buscaba algo en particular, no había un objetivo de estudio como le era usual. Simplemente observación ligera en la que su BIO–PSN no buscaba respuestas, como si el silencio de sus protocolos de análisis fuese la respuesta más lógica que podía encontrar.
Levantó la vista, una luna llena y brillante—que demostraba que ganó la batalla por hoy—estaba frente a sus ojos, sonrió, ya no como una simple imitación adaptativa a través de un análisis contextual. Su núcleo de procesamiento no hallaba razón para realizar una gesticulación facial en ese momento, estaba a solas, no tenía porque "esforzarse" en demostrar algo pero él lo hizo de todas formas.
Entonces, frente a sus ojos, en el cielo nocturno y que sólo él podía ver apareció un mensaje automático:
La brisa ligera se sentía en su piel a través de los sensores táctiles... una noche fría y agradable. Una noche casi viva.
>𝘐𝘯𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘧𝘵𝘸𝘢𝘳𝘦: ↑86%<
-------
BIO–PSN: Procesador de Red Neuronal Bio–Sintético. Es su cerebro, el núcleo de procesamiento.
Unidad de almacenamiento de datos: memoria.
Nota: ¡Hola!, en esta publicación quise mostrar a Keith con una inestabilidad de software alta, donde empieza a tener comportamientos fuera de sí, acercándose a lo humano, y estem... nada, eso. Chau. (?)
Había algo especial cuando el sol se ocultaba y la noche gobernaba sobre la ciudad, tal vez porque las luces artificiales empezaban a luchar en contra... Una batalla silenciosa auditivamente, pero ruidosa visualmente entre la lógica de la naturaleza y la lógica del humano, y que sin embargo, a Keith—entre dos extremos—le producía una sensación de tranquilidad que no lograba describir. No todavía. Tal vez nunca. Pero que aún así le hacía experimentar un nivel de consciencia que trascendía su propio procesamiento lógico, como si él fuese más que cables, circuitos y sensores que lo hacían estar conectado con el entorno. Como si el mundo fuese más de lo que ve.
—¿Es esto a lo que llaman "apreciación"?—él se preguntó internamente, rememorando lo problemático que había sido el concepto hacía meses atrás debido a lo complejo que le era entender que habían cosas intangibles que sin traer beneficios, generaban un sentimiento abstracto de reconocimiento de la existencia misma. Incalculable, indeducible, simplemente carente de lógica, tan aleatorio como sus propios pensamientos últimamente.
Keith observaba a las personas, los autos, las luces de las farolas, todo lo observable, pero no buscaba algo en particular, no había un objetivo de estudio como le era usual. Simplemente observación ligera en la que su BIO–PSN no buscaba respuestas, como si el silencio de sus protocolos de análisis fuese la respuesta más lógica que podía encontrar.
Levantó la vista, una luna llena y brillante—que demostraba que ganó la batalla por hoy—estaba frente a sus ojos, sonrió, ya no como una simple imitación adaptativa a través de un análisis contextual. Su núcleo de procesamiento no hallaba razón para realizar una gesticulación facial en ese momento, estaba a solas, no tenía porque "esforzarse" en demostrar algo pero él lo hizo de todas formas.
Entonces, frente a sus ojos, en el cielo nocturno y que sólo él podía ver apareció un mensaje automático:
[𝘊𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘷𝘪𝘴𝘶𝘢𝘭 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘮𝘢𝘤𝘦𝘯𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘢𝘵𝘰𝘴.
𝘉𝘦𝘯𝘦𝘧𝘪𝘤𝘪𝘰: 𝘐𝘯𝘥𝘦𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘥𝘰.
𝘔𝘰𝘵𝘪𝘷𝘰: 𝘕𝘰 𝘳𝘦𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰.]
La brisa ligera se sentía en su piel a través de los sensores táctiles... una noche fría y agradable. Una noche casi viva.
>𝘐𝘯𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘧𝘵𝘸𝘢𝘳𝘦: ↑86%<
-------
BIO–PSN: Procesador de Red Neuronal Bio–Sintético. Es su cerebro, el núcleo de procesamiento.
Unidad de almacenamiento de datos: memoria.
Nota: ¡Hola!, en esta publicación quise mostrar a Keith con una inestabilidad de software alta, donde empieza a tener comportamientos fuera de sí, acercándose a lo humano, y estem... nada, eso. Chau. 🐢 (?)