El cumpleaños de Maximilian fue una pequeña pausa, una clama tras la tormenta, pues despues de ese pequeño tiempo de tranquilidad, en el que pudieron ser una familia y amigos sin más, tocaba poner los pies en el suelo.

Y hacia mucho tiempo que el primer hombre había tomado una decisión a cerca del futuro de sus hijos. Una que sabía que disgustaría a 𝑨𝒃𝒆𝒍 𝑨𝒅𝒂𝒏𝒔 𝑺𝒆𝒄𝒐𝒏𝒅 𝑺𝒐𝒏 y Maxi por igual. Bueno… Quizá más a Abel dado que este último no estaba acostumbrado a trabajar. Pero, las cosas ya no solo en el infierno, si no en el cielo iban a ponerse feas y Lute, esa Lute que había ahora con ellos era la prueba. Así que, aunque al propio líder de las exorcistas le doliera, era tiempo que sus hijos tomasen la responsabilidad que su sangre comportaba y tomaran partido en la defensa del cielo. Asi que los había citado esta vez no en un lugar agradable, de esos que solían frecuentar no. Los había citado en su despacho en el cuarte, de hecho ni si quiera se había quitado el uniforme y los esperaba con expresion sería.

Y es que en su cabeza había buscado cientos de maneras para suavizarles la situación, pues no iba a darles opción. No era elección, era lo necesario. Su deber gustase o no, del mismo modo que se lo impusieron a él. La única diferencia es que, a Dios no le Dolía dañar a sus hijos, mientras que Adán murió por los suyos y cortarles Asi la libertad le hacia sangrar el corazón. En parte por eso no le había pedido a Lute que le acompañase, pues el primer ho,bre sabía que sus hijos no recibirían bien la noticia y no quería que su teniente complicase aún más las cosas con aquel caracter belicoso que tenía, especialmente con Abel. Quien sin duda era de quien esperaba más quejas.
El cumpleaños de [Maxi8] fue una pequeña pausa, una clama tras la tormenta, pues despues de ese pequeño tiempo de tranquilidad, en el que pudieron ser una familia y amigos sin más, tocaba poner los pies en el suelo. Y hacia mucho tiempo que el primer hombre había tomado una decisión a cerca del futuro de sus hijos. Una que sabía que disgustaría a [Adans_Least_Favorite_Son] y Maxi por igual. Bueno… Quizá más a Abel dado que este último no estaba acostumbrado a trabajar. Pero, las cosas ya no solo en el infierno, si no en el cielo iban a ponerse feas y Lute, esa Lute que había ahora con ellos era la prueba. Así que, aunque al propio líder de las exorcistas le doliera, era tiempo que sus hijos tomasen la responsabilidad que su sangre comportaba y tomaran partido en la defensa del cielo. Asi que los había citado esta vez no en un lugar agradable, de esos que solían frecuentar no. Los había citado en su despacho en el cuarte, de hecho ni si quiera se había quitado el uniforme y los esperaba con expresion sería. Y es que en su cabeza había buscado cientos de maneras para suavizarles la situación, pues no iba a darles opción. No era elección, era lo necesario. Su deber gustase o no, del mismo modo que se lo impusieron a él. La única diferencia es que, a Dios no le Dolía dañar a sus hijos, mientras que Adán murió por los suyos y cortarles Asi la libertad le hacia sangrar el corazón. En parte por eso no le había pedido a Lute que le acompañase, pues el primer ho,bre sabía que sus hijos no recibirían bien la noticia y no quería que su teniente complicase aún más las cosas con aquel caracter belicoso que tenía, especialmente con Abel. Quien sin duda era de quien esperaba más quejas.
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