• -A veces una simple decisión puede cambiar el destino de toda una ciudad, algo tan simple como permitir una investigación puede acabar en una tragedia mundial... Estoy pensando demasiado.
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  • ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑨𝑼: 𝑫𝑨𝑹𝑲 𝑭𝑨𝑵𝑻𝑨𝑺𝒀/𝑺𝑶𝑼𝑳𝑺𝑩𝑶𝑹𝑵𝑬



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝑂𝑛 𝑡𝘩𝑒 𝑓𝑜𝑜𝑡𝑠𝑡𝑒𝑝𝑠 𝑡𝘩𝑎𝑡 𝑤𝑒𝑟𝑒 𝑛𝑒𝑣𝑒𝑟 𝑓𝑜𝑢𝑛𝑑❞

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎



    ‎❛ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Los ancianos de Vargfjall contaban que los Vaeltaja no temían a la oscuridad. La conocían demasiado bien para desperdiciar el esfuerzo temiéndola.

    Cuando los caminos desaparecían bajo la nieve y las campanas de las aldeas dejaban de sonar una a una, aquellas figuras de hierro negro abandonaban sus fortalezas. No marchaban en grupos, tampoco llevaban estandartes, no pronunciaban juramentos antes de partir. Simplemente aparecían donde otros hombres se negaban a poner un pie. Una luz solitaria moviéndose entre la tormenta.

    Los niños se escondían al verlos pasar, los adultos bajaban la mirada; nadie celebraba su llegada, aunque todos dormían mejor cuando sabían que uno de ellos se encontraba cerca. Porque el mundo había aprendido una verdad incómoda de aceptar: los Vaeltaja siempre llegaban donde algo terrible estaba ocurriendo, y rara vez regresaban siendo los mismos.

    Entre todas las reliquias que portaban existía una especialmente extraña. Una lámpara alimentada por antiguos sellos cuya llama no producía calor ni humo. Su luz era pálida, un azul casi enfermizo, pero podía atravesar nieblas que apagaban cualquier antorcha. Los sacerdotes afirmaban que revelaba senderos ocultos. Los eruditos insistían en que se trataba de una forma olvidada de hechicería; pero los Vaeltaja nunca ofrecieron explicación alguna.

    𝘘𝘶𝘪𝘻𝘢́ 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥 𝘳𝘦𝘴𝘶𝘭𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘯𝘧𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦.

    Existe un relato de un joven caballero que preguntó por qué seguían cargando aquellas lámparas si la mayoría de ellos podía orientarse incluso en completa oscuridad. Su maestro observó el sello ardiendo durante un largo rato, en silencio. La luz danzaba lánguida sobre el hierro ennegrecido de sus guanteletes, reflejándose en las cicatrices que cruzaban sus manos.

    —𝑃𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑠𝑒𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑒𝑐𝑒𝑟 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑎 —respondió el hombre.

    El joven creyó que se trataba de una metáfora. Los jóvenes suelen creer eso, y confunden sabiduría con poesía.

    Años después fue enviado más allá de los últimos caminos conocidos, a una región donde los bosques crecían sobre ciudades olvidadas y ruinas que se hundían lentamente bajo raíces negras. Allí encontró aldeas vacías, mesas preparadas para personas que jamás regresarían y cunas meciéndose en habitaciones donde no quedaba nadie a quien dormir.

    Cada noche escuchaba pasos detrás de él. Jamás delante, siempre atrás y a la misma distancia. Esperando.

    Intentó ignorarlos durante días. Luego durante semanas, y cuando finalmente reunió el valor para girarse, no encontró nada. Sólo árboles inmóviles y niebla. Sin embargo, al amanecer descubría huellas rodeando su campamento. Demasiado grandes para un hombre y demasiado humanas para una bestia.

    Y aún así continuó avanzando. Porque esa era la tragedia de los Vaeltaja; no eran héroes. Los héroes tienen la posibilidad de regresar. Ellos tenían la obligación de seguir caminando.

    Décadas más tarde volvió a Vargfjall. El cabello se había vuelto gris bajo el casco y la lámpara seguía ardiendo exactamente igual que el primer día. Los pocos hermanos que aún permanecían con vida preguntaron qué había encontrado en aquellas tierras. El hombre permaneció largo rato observando la llama, inmóvil.

    Luego respondió:

    —𝐿𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑛𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑣𝑜𝑟𝑎𝑟𝑛𝑜𝑠.

    Nadie habló. La lámpara continuó brillando entre sus manos.

    —𝐴 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑒.

    Jamás explicó qué significaban aquellas palabras. Jamás volvió a abandonar la fortaleza. Y cuando murió, encontraron la lámpara todavía encendida junto a su cuerpo, aunque el sello que la alimentaba se había consumido hacía años. Desde entonces, cuando los viajeros ven una luz solitaria moviéndose entre los bosques durante la noche, procuran no seguirla.

    No por miedo al Vaeltaja, sino porque existe una vieja creencia en Vargfjall:

    𝑆𝑖 𝑢𝑛𝑎 𝑙𝑢𝑧 𝑠𝑒 𝑑𝑒𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑦 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑠𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑒𝑛, 𝑙𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑟𝑑𝑎𝑟𝑎́ 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑎. 𝑌 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑠𝑎𝑠, 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑛 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟 𝑠𝑜𝑙𝑎𝑠, 𝑦𝑎 𝑛𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑒𝑎𝑛 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑒𝑟𝑠𝑒.


    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛋᚢᛘᛁᛦ ᛋᛅᚴᛁᛅ ᛅᛏ ᚼᛅᚾ ᚠᛅᚾ ᛋᚴᚢᚴᛅ ᛋᛁᚾ
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛅᚦᛁᛦ ᛅᛏ ᛋᚴᚢᚴᛁᚾ ᚠᛅᚾ ᚼᛅᚾ ᚠᛁᚱᛋᛏ
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎❝𝘚𝘰𝘮𝘦 𝘴𝘢𝘺 𝘩𝘦 𝘧𝘰𝘶𝘯𝘥 𝘩𝘪𝘴 𝘴𝘩𝘢𝘥𝘰𝘸. 𝘖𝘵𝘩𝘦𝘳𝘴 𝘴𝘢𝘺 𝘵𝘩𝘦 𝘴𝘩𝘢𝘥𝘰𝘸 𝘧𝘰𝘶𝘯𝘥 𝘩𝘪𝘮 𝘧𝘪𝘳𝘴𝘵❞



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᚦᛦ


    ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛‎ ‎ https://youtu.be/bLVJ5SdGCes
    ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑨𝑼: 𝑫𝑨𝑹𝑲 𝑭𝑨𝑵𝑻𝑨𝑺𝒀/𝑺𝑶𝑼𝑳𝑺𝑩𝑶𝑹𝑵𝑬 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝑂𝑛 𝑡𝘩𝑒 𝑓𝑜𝑜𝑡𝑠𝑡𝑒𝑝𝑠 𝑡𝘩𝑎𝑡 𝑤𝑒𝑟𝑒 𝑛𝑒𝑣𝑒𝑟 𝑓𝑜𝑢𝑛𝑑❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Los ancianos de Vargfjall contaban que los Vaeltaja no temían a la oscuridad. La conocían demasiado bien para desperdiciar el esfuerzo temiéndola. Cuando los caminos desaparecían bajo la nieve y las campanas de las aldeas dejaban de sonar una a una, aquellas figuras de hierro negro abandonaban sus fortalezas. No marchaban en grupos, tampoco llevaban estandartes, no pronunciaban juramentos antes de partir. Simplemente aparecían donde otros hombres se negaban a poner un pie. Una luz solitaria moviéndose entre la tormenta. Los niños se escondían al verlos pasar, los adultos bajaban la mirada; nadie celebraba su llegada, aunque todos dormían mejor cuando sabían que uno de ellos se encontraba cerca. Porque el mundo había aprendido una verdad incómoda de aceptar: los Vaeltaja siempre llegaban donde algo terrible estaba ocurriendo, y rara vez regresaban siendo los mismos. Entre todas las reliquias que portaban existía una especialmente extraña. Una lámpara alimentada por antiguos sellos cuya llama no producía calor ni humo. Su luz era pálida, un azul casi enfermizo, pero podía atravesar nieblas que apagaban cualquier antorcha. Los sacerdotes afirmaban que revelaba senderos ocultos. Los eruditos insistían en que se trataba de una forma olvidada de hechicería; pero los Vaeltaja nunca ofrecieron explicación alguna. 𝘘𝘶𝘪𝘻𝘢́ 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥 𝘳𝘦𝘴𝘶𝘭𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘯𝘧𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦. Existe un relato de un joven caballero que preguntó por qué seguían cargando aquellas lámparas si la mayoría de ellos podía orientarse incluso en completa oscuridad. Su maestro observó el sello ardiendo durante un largo rato, en silencio. La luz danzaba lánguida sobre el hierro ennegrecido de sus guanteletes, reflejándose en las cicatrices que cruzaban sus manos. —𝑃𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑠𝑒𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑒𝑐𝑒𝑟 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑎 —respondió el hombre. El joven creyó que se trataba de una metáfora. Los jóvenes suelen creer eso, y confunden sabiduría con poesía. Años después fue enviado más allá de los últimos caminos conocidos, a una región donde los bosques crecían sobre ciudades olvidadas y ruinas que se hundían lentamente bajo raíces negras. Allí encontró aldeas vacías, mesas preparadas para personas que jamás regresarían y cunas meciéndose en habitaciones donde no quedaba nadie a quien dormir. Cada noche escuchaba pasos detrás de él. Jamás delante, siempre atrás y a la misma distancia. Esperando. Intentó ignorarlos durante días. Luego durante semanas, y cuando finalmente reunió el valor para girarse, no encontró nada. Sólo árboles inmóviles y niebla. Sin embargo, al amanecer descubría huellas rodeando su campamento. Demasiado grandes para un hombre y demasiado humanas para una bestia. Y aún así continuó avanzando. Porque esa era la tragedia de los Vaeltaja; no eran héroes. Los héroes tienen la posibilidad de regresar. Ellos tenían la obligación de seguir caminando. Décadas más tarde volvió a Vargfjall. El cabello se había vuelto gris bajo el casco y la lámpara seguía ardiendo exactamente igual que el primer día. Los pocos hermanos que aún permanecían con vida preguntaron qué había encontrado en aquellas tierras. El hombre permaneció largo rato observando la llama, inmóvil. Luego respondió: —𝐿𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑛𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑣𝑜𝑟𝑎𝑟𝑛𝑜𝑠. Nadie habló. La lámpara continuó brillando entre sus manos. —𝐴 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑒. Jamás explicó qué significaban aquellas palabras. Jamás volvió a abandonar la fortaleza. Y cuando murió, encontraron la lámpara todavía encendida junto a su cuerpo, aunque el sello que la alimentaba se había consumido hacía años. Desde entonces, cuando los viajeros ven una luz solitaria moviéndose entre los bosques durante la noche, procuran no seguirla. No por miedo al Vaeltaja, sino porque existe una vieja creencia en Vargfjall: 𝑆𝑖 𝑢𝑛𝑎 𝑙𝑢𝑧 𝑠𝑒 𝑑𝑒𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑦 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑠𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑒𝑛, 𝑙𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑟𝑑𝑎𝑟𝑎́ 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑎. 𝑌 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑛𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑠𝑎𝑠, 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑛 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟 𝑠𝑜𝑙𝑎𝑠, 𝑦𝑎 𝑛𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑒𝑎𝑛 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑒𝑟𝑠𝑒. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛋᚢᛘᛁᛦ ᛋᛅᚴᛁᛅ ᛅᛏ ᚼᛅᚾ ᚠᛅᚾ ᛋᚴᚢᚴᛅ ᛋᛁᚾ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛅᚦᛁᛦ ᛅᛏ ᛋᚴᚢᚴᛁᚾ ᚠᛅᚾ ᚼᛅᚾ ᚠᛁᚱᛋᛏ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎❝𝘚𝘰𝘮𝘦 𝘴𝘢𝘺 𝘩𝘦 𝘧𝘰𝘶𝘯𝘥 𝘩𝘪𝘴 𝘴𝘩𝘢𝘥𝘰𝘸. 𝘖𝘵𝘩𝘦𝘳𝘴 𝘴𝘢𝘺 𝘵𝘩𝘦 𝘴𝘩𝘢𝘥𝘰𝘸 𝘧𝘰𝘶𝘯𝘥 𝘩𝘪𝘮 𝘧𝘪𝘳𝘴𝘵❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᚦᛦ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛‎ ‎ https://youtu.be/bLVJ5SdGCes ❜
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  • Título: Gloria

    Fue ya hace mucho que una hermosa historia de amor llego a su fin... Una tragedia fue protagonista de la separación..

    Pues él perdió la vida en un accidente, la chica se entero de la muerte de la persona amada, sintiendo como su corazón rompe en cada día.

    Tantos días llorando sola en su habitación, sabiendo que no volverá a verlo, con ese dolor que estruja y desgarra el corazón.

    Ella soñando con volverse a reunir, allá, en el cielo pero sabe que aun es muy pronto para que eso suceda, solo le queda vivir la vida con ese gran pesar en el corazón..

    Hasta que un día.

    Una melodía de un violín, se hizo escuchar en su habitación, es la misma melodía de violín con la que él solía darle consuelo.

    La señal es clara pues él desea que ella volviera a ser como antes de su muerte, la joven entendió y vivió como el deseo que viviera, aunque sabe que llegara el día que volverán estar juntos y donde... Finalmente ya nunca más tendrán un final.
    Título: Gloria Fue ya hace mucho que una hermosa historia de amor llego a su fin... Una tragedia fue protagonista de la separación.. Pues él perdió la vida en un accidente, la chica se entero de la muerte de la persona amada, sintiendo como su corazón rompe en cada día. Tantos días llorando sola en su habitación, sabiendo que no volverá a verlo, con ese dolor que estruja y desgarra el corazón. Ella soñando con volverse a reunir, allá, en el cielo pero sabe que aun es muy pronto para que eso suceda, solo le queda vivir la vida con ese gran pesar en el corazón.. Hasta que un día. Una melodía de un violín, se hizo escuchar en su habitación, es la misma melodía de violín con la que él solía darle consuelo. La señal es clara pues él desea que ella volviera a ser como antes de su muerte, la joven entendió y vivió como el deseo que viviera, aunque sabe que llegara el día que volverán estar juntos y donde... Finalmente ya nunca más tendrán un final.
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  • Existe una alarmante falta de dignidad en el alma de los mortales que disfrazan su debilidad de misticismo romántico. Deambulas por el mundo bajo la gastada insignia del seductor, pretendiendo cautivar miradas externas cuando, en realidad, solo buscas un refugio para no mirar el abismo de tu propio vacío: un pasado que te superó y al que sigues encadenado en silencio.
    Te cobijas en el drama de la melancolía porque te resulta más cómodo adorar a un fantasma que tener la valentía de avanzar. Al cruzarte con una presencia imponente, tu naturaleza sumisa no puede evitar fantasear con un 'baile final', en un intento desesperado por convertir tu insignificancia en una tragedia poética. Pero no eres el protagonista de ninguna obra excelsa; eres simplemente un espíritu errante buscando una nueva obsesión para justificar tu mediocridad.
    Continúa ofreciendo tus lamentos al viento y tus versos tristes al ayer. Es un espectáculo predecible. Tu historia jamás alcanzará el honor de un desenlace artístico; está condenada a disolverse en el rincón más gris del olvido, donde ni tu nostalgia ni tus delirios tendrán jamás el menor rastro de relevancia.
    Existe una alarmante falta de dignidad en el alma de los mortales que disfrazan su debilidad de misticismo romántico. Deambulas por el mundo bajo la gastada insignia del seductor, pretendiendo cautivar miradas externas cuando, en realidad, solo buscas un refugio para no mirar el abismo de tu propio vacío: un pasado que te superó y al que sigues encadenado en silencio. Te cobijas en el drama de la melancolía porque te resulta más cómodo adorar a un fantasma que tener la valentía de avanzar. Al cruzarte con una presencia imponente, tu naturaleza sumisa no puede evitar fantasear con un 'baile final', en un intento desesperado por convertir tu insignificancia en una tragedia poética. Pero no eres el protagonista de ninguna obra excelsa; eres simplemente un espíritu errante buscando una nueva obsesión para justificar tu mediocridad. Continúa ofreciendo tus lamentos al viento y tus versos tristes al ayer. Es un espectáculo predecible. Tu historia jamás alcanzará el honor de un desenlace artístico; está condenada a disolverse en el rincón más gris del olvido, donde ni tu nostalgia ni tus delirios tendrán jamás el menor rastro de relevancia.
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  • Asi que los juegos Fabuluna están por empezar, debo evitar junto a mis compañeros del Expreso que un nuevo anunciante de muerte aparezca...
    Esa tragedia aun me queda por dentro, todos los que murieron ese día y la caída de Buendeseo a la locura.
    Asi que los juegos Fabuluna están por empezar, debo evitar junto a mis compañeros del Expreso que un nuevo anunciante de muerte aparezca... Esa tragedia aun me queda por dentro, todos los que murieron ese día y la caída de Buendeseo a la locura.
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  • « 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 »


    La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras.

    "𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢"

    Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes.

    Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor.

    Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación.

    "...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..."

    —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez.

    Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia.

    —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
    « 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 » La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras. "𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢" Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes. Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor. Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación. "...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..." —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez. Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia. —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Minutos antes de la tragedia.//
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  • —¿Qué objeto tiene, por qué razón debería seguir luchando por avanzar si siempre es mi culpa?


    —Se sentía como si las cosas malas que le sucedian, fueran totalmente planificadas para destrozar lo ya roto, como si dios deseara enviarle una pequeña gota de felicidad para luego obligarlo a ahogarse en un mar de tragedias, decepciónes, traiciones y manipulaciónes, el ya no era un simple niño, pero aún así, era tan fácil de engañar como uno, y eso era lo que más le molestaba siempre—
    —¿Qué objeto tiene, por qué razón debería seguir luchando por avanzar si siempre es mi culpa? —Se sentía como si las cosas malas que le sucedian, fueran totalmente planificadas para destrozar lo ya roto, como si dios deseara enviarle una pequeña gota de felicidad para luego obligarlo a ahogarse en un mar de tragedias, decepciónes, traiciones y manipulaciónes, el ya no era un simple niño, pero aún así, era tan fácil de engañar como uno, y eso era lo que más le molestaba siempre—
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  • *camino lentamente hacia una pradera que suele estar cubierta de nieve. Casteo un hechizo para despejar toda la nieve en un instante. Revelando el lugar de descanso de "ellos"* En estos últimos días hablar de mi pérdida ha ayudado un poco a aclarar mi mente. Si bien nunca me perdonaré a mi mismo. Detener a Alhoon es lo mínimo que puedo hacer para que nunca más se repita esta tragedia. Estoy bien por cierto Kyrie (digo refiriendome a mi fallecida amada). Creo que estoy consiguiendo formar vínculos nuevos... Se que esto sería lo que tu querrías que haga... Créeme que me voy a esforzar por lograrlo *digo intentando reprimir mis lágrimas*
    *camino lentamente hacia una pradera que suele estar cubierta de nieve. Casteo un hechizo para despejar toda la nieve en un instante. Revelando el lugar de descanso de "ellos"* En estos últimos días hablar de mi pérdida ha ayudado un poco a aclarar mi mente. Si bien nunca me perdonaré a mi mismo. Detener a Alhoon es lo mínimo que puedo hacer para que nunca más se repita esta tragedia. Estoy bien por cierto Kyrie (digo refiriendome a mi fallecida amada). Creo que estoy consiguiendo formar vínculos nuevos... Se que esto sería lo que tu querrías que haga... Créeme que me voy a esforzar por lograrlo *digo intentando reprimir mis lágrimas*
    Me entristece
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  • Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar.

    Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.

    Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.

    ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.

    Oliver Grayson
    Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar. Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide. Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado. ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate. [vision_jade_snake_849]
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