• "Un vampiro y un cazador se encuentran en un bar, y el vampiro dice... "
    Fandom The Vampire Diaries - Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤ
    Starter para Dean Winchester

    La caza en Mystic Falls se habia tornado, cuanto menos, un deporte de riesgo. Y, aunque no habia otra cosa de la que disfrutase más que de un buen rato jugando al ratón y el gato con los moralistas del pueblo que se pasaban el día criticándole por su estilo de vida, el Salvatore habia decidido ampliar su coto de caza. Si bien la carretera de Old Miller era un buen lugar donde pillar a conductores desprevenidos, el truco del muerto en la carretera era algo demasiado viejo. Nunca fallaba, esa era la verdad, pero necesitaba un truco nuevo.

    Esa era la razón por la que el camaro del Salvatore mayor habia terminado aparcado en un bar de Charlottesville, un pueblo a escasos kilómetros de Mystic Falls. Apenas hacia una semana que cazaba por allí, por lo que esperaba que, de momento Liz Forbes no uniese los puntos.

    Tras esconder el camaro en un barrio residencial, hizo lo de siempre: Desplazarse hasta un bar de mala muerte y hacerse el borracho perdido en el aparcamiento buscando torpemente las llaves de su coche. Un truco que solía funcionar con jovencitas dispuestas a ayudar y con maleantes que veían la oportunidad de robar. Sea como fuere, no muchos de ellos llegaban con vida al día siguiente…

    Y aquella noche.. no iba a ser distinta…

    -Maldita sea…- dijo, fingiendo una voz tomada por el alcohol, al escuchar que la puerta del bar se abría- ¿Dónde habré dejado las…? -se palpó la chaqueta torpemente- ¿Y las dichosas llaves…? -se tambaleó a propósito y curvó una rápida sonrisa al escuchar pasos que se acercaban.

    -Eh, amigo -una voz masculina lo llamó mientras llegaba hasta él en la oscuridad del parking- ¿Te encuentras bien?

    -Estupendamente…- el tono en la voz del vampiro cambió y se giró rápidamente mostrando los colmillos y aquel conjunto de venas negras bajo sus orbes ahora pozos negros heridos de hambre.
    ㅤㅤㅤ Starter para [bxbydriver] La caza en Mystic Falls se habia tornado, cuanto menos, un deporte de riesgo. Y, aunque no habia otra cosa de la que disfrutase más que de un buen rato jugando al ratón y el gato con los moralistas del pueblo que se pasaban el día criticándole por su estilo de vida, el Salvatore habia decidido ampliar su coto de caza. Si bien la carretera de Old Miller era un buen lugar donde pillar a conductores desprevenidos, el truco del muerto en la carretera era algo demasiado viejo. Nunca fallaba, esa era la verdad, pero necesitaba un truco nuevo. Esa era la razón por la que el camaro del Salvatore mayor habia terminado aparcado en un bar de Charlottesville, un pueblo a escasos kilómetros de Mystic Falls. Apenas hacia una semana que cazaba por allí, por lo que esperaba que, de momento Liz Forbes no uniese los puntos. Tras esconder el camaro en un barrio residencial, hizo lo de siempre: Desplazarse hasta un bar de mala muerte y hacerse el borracho perdido en el aparcamiento buscando torpemente las llaves de su coche. Un truco que solía funcionar con jovencitas dispuestas a ayudar y con maleantes que veían la oportunidad de robar. Sea como fuere, no muchos de ellos llegaban con vida al día siguiente… Y aquella noche.. no iba a ser distinta… -Maldita sea…- dijo, fingiendo una voz tomada por el alcohol, al escuchar que la puerta del bar se abría- ¿Dónde habré dejado las…? -se palpó la chaqueta torpemente- ¿Y las dichosas llaves…? -se tambaleó a propósito y curvó una rápida sonrisa al escuchar pasos que se acercaban. -Eh, amigo -una voz masculina lo llamó mientras llegaba hasta él en la oscuridad del parking- ¿Te encuentras bien? -Estupendamente…- el tono en la voz del vampiro cambió y se giró rápidamente mostrando los colmillos y aquel conjunto de venas negras bajo sus orbes ahora pozos negros heridos de hambre.
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  • >>> Minutos después el cazador caminaba sin rumbo fijo por el interior del restaurante mientras su pedido estaba en marcha en la cocina. Sacó su móvil fingiendo revisar cualquier gilipollez que revisara la gente por ese entonces, pero en realidad estaba buscando el numero de Sam. Se llevó el móvil a la oreja y esperó.

    -Sammy -saludó cuando su hermano descolgó- Estamos en Texola y… -entonces empezó a hablar en voz baja- Pasa algo raro aquí… -sus dedos se desviaron hacia uno de esos muestrarios de matriculas con tu nombre y Dean fingió repasarlas buscando una con un nombre en específico- Te mandé… Vale, lo has visto… -asintió Dean- El caso es que en la cabina del camión las lecturas eran exageradamente altas… ¿Qué podría provocar algo…? Sí Sam.. No, no está encantado… No… Es normal. Creo que tiene que ver con el pueblo. ¿Crees que hay una dama de blanco ligada? No, claro… Vale, tenemos que averiguar como se puede generar tanta carga electromagnética… De acuerdo. Sí. Claro. Nos vemos. Sí, Texola. Estamos en el motel.

    Colgó la llamada en el mismo momento en que Charleene lo llamó. Y tomó, ya que su atención podía centrarse en dos cosas a la vez, tomó una de las matriculas con el nombre de Claire. Se acercó hasta la barra y la puso en el mostrador.

    -Cóbrame esto también -dijo mientras el olor de sus hamburguesas y patatas inundaba sus fosas nasales.


    𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 Claire Novak
    >>> Minutos después el cazador caminaba sin rumbo fijo por el interior del restaurante mientras su pedido estaba en marcha en la cocina. Sacó su móvil fingiendo revisar cualquier gilipollez que revisara la gente por ese entonces, pero en realidad estaba buscando el numero de Sam. Se llevó el móvil a la oreja y esperó. -Sammy -saludó cuando su hermano descolgó- Estamos en Texola y… -entonces empezó a hablar en voz baja- Pasa algo raro aquí… -sus dedos se desviaron hacia uno de esos muestrarios de matriculas con tu nombre y Dean fingió repasarlas buscando una con un nombre en específico- Te mandé… Vale, lo has visto… -asintió Dean- El caso es que en la cabina del camión las lecturas eran exageradamente altas… ¿Qué podría provocar algo…? Sí Sam.. No, no está encantado… No… Es normal. Creo que tiene que ver con el pueblo. ¿Crees que hay una dama de blanco ligada? No, claro… Vale, tenemos que averiguar como se puede generar tanta carga electromagnética… De acuerdo. Sí. Claro. Nos vemos. Sí, Texola. Estamos en el motel. Colgó la llamada en el mismo momento en que Charleene lo llamó. Y tomó, ya que su atención podía centrarse en dos cosas a la vez, tomó una de las matriculas con el nombre de Claire. Se acercó hasta la barra y la puso en el mostrador. -Cóbrame esto también -dijo mientras el olor de sus hamburguesas y patatas inundaba sus fosas nasales. 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 [WxywardGrl]
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  • No lo entiendo. Me cuesta entender a algunas criaturas, pero ahi estoy para aprender. Hay que tener cuidado con los enanos de Svartalfheim, mi esposo siempre me lo advierte.
    No lo entiendo. Me cuesta entender a algunas criaturas, pero ahi estoy para aprender. Hay que tener cuidado con los enanos de Svartalfheim, mi esposo siempre me lo advierte.
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  • Atlantis la ciudad perdida
    Fandom Devil May Cry y hazbin hotel
    Categoría Otros
    ꧁༒☬𝓐𝓛𝓐𝓢𝓣𝓞𝓡 𝓡𝓔𝓓 𝓓𝓔𝓜𝓞𝓝 𝓞𝓥𝓔𝓡𝓛𝓞𝓡𝓓☬༒꧂

    Las profundidades del océano guardaban un silencio solemne aquella noche, apenas interrumpido por el canto lejano de las corrientes y el resplandor azul de los cristales ancestrales que mantenían viva a Atlantis. En lo más alto del palacio submarino, Vergil Sparda permanecía de pie frente a un enorme ventanal de coral translúcido, observando la ciudad que había jurado proteger.
    Desde la muerte de Dante, caído en batalla defendiendo las fronteras del reino, el peso de Atlantis había recaído únicamente sobre sus hombros. Ya no era solo el príncipe… era el escudo, la espada y la última esperanza. Su porte era firme, su mirada fría como las aguas abisales, pero en el fondo de su corazón se agitaba una tormenta silenciosa.
    Detrás de él, en la cámara real, el rey Sparda yacía reclinado sobre un trono adaptado a su frágil estado. La enfermedad había consumido gran parte de su fuerza, aquella que alguna vez hizo temblar a los enemigos del mar y de la superficie.

    —Atlantis necesita más que un guerrero… —había dicho el rey con voz cansada—. Necesita un gobernante completo. Un rey… y una reina a su lado. Alguien que te guíe cuando la guerra nuble tu juicio.

    Vergil había apretado los puños.
    —No necesito a nadie —respondió con firmeza—. Mientras respire, Atlantis estará a salvo. No me casaré por deber.

    El rey no insistió más, pero la preocupación quedó flotando en el agua, tan pesada como el destino mismo.

    Lo que Vergil no sabía era que, muy lejos de allí, en la superficie, antiguos mecanismos atlantes habían despertado tras siglos de silencio. Portales olvidados, mapas prohibidos… y viajeros de otros mundos que se acercaban peligrosamente al reino oculto. Entre ellos, un hombre de mente brillante y mirada inquietante: Alastor, un científico cuya curiosidad estaba a punto de chocar con los secretos más antiguos de Atlantis.
    Las corrientes comenzaron a cambiar.
    Y el destino del príncipe, aunque él aún no lo sabía, estaba a punto de desviarse para siempre.
    [Alastor_rabbit] Las profundidades del océano guardaban un silencio solemne aquella noche, apenas interrumpido por el canto lejano de las corrientes y el resplandor azul de los cristales ancestrales que mantenían viva a Atlantis. En lo más alto del palacio submarino, Vergil Sparda permanecía de pie frente a un enorme ventanal de coral translúcido, observando la ciudad que había jurado proteger. Desde la muerte de Dante, caído en batalla defendiendo las fronteras del reino, el peso de Atlantis había recaído únicamente sobre sus hombros. Ya no era solo el príncipe… era el escudo, la espada y la última esperanza. Su porte era firme, su mirada fría como las aguas abisales, pero en el fondo de su corazón se agitaba una tormenta silenciosa. Detrás de él, en la cámara real, el rey Sparda yacía reclinado sobre un trono adaptado a su frágil estado. La enfermedad había consumido gran parte de su fuerza, aquella que alguna vez hizo temblar a los enemigos del mar y de la superficie. —Atlantis necesita más que un guerrero… —había dicho el rey con voz cansada—. Necesita un gobernante completo. Un rey… y una reina a su lado. Alguien que te guíe cuando la guerra nuble tu juicio. Vergil había apretado los puños. —No necesito a nadie —respondió con firmeza—. Mientras respire, Atlantis estará a salvo. No me casaré por deber. El rey no insistió más, pero la preocupación quedó flotando en el agua, tan pesada como el destino mismo. Lo que Vergil no sabía era que, muy lejos de allí, en la superficie, antiguos mecanismos atlantes habían despertado tras siglos de silencio. Portales olvidados, mapas prohibidos… y viajeros de otros mundos que se acercaban peligrosamente al reino oculto. Entre ellos, un hombre de mente brillante y mirada inquietante: Alastor, un científico cuya curiosidad estaba a punto de chocar con los secretos más antiguos de Atlantis. Las corrientes comenzaron a cambiar. Y el destino del príncipe, aunque él aún no lo sabía, estaba a punto de desviarse para siempre.
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  • Jejeje , toda familia tene un loco o desviado , bomista o menos querido pero bueno
    Jejeje , toda familia tene un loco o desviado , bomista o menos querido pero bueno
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  • “𝐿𝑎𝑠 𝑔𝑟𝑖𝑒𝑡𝑎𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑠𝑒 𝑎𝑏𝑟𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎”
    Fandom Stranger Things
    Categoría Acción
    𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘻𝘰́ 𝘢𝘭 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘌𝘷𝘢𝘯𝘴𝘷𝘪𝘭𝘭𝘦.
    𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘯𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘰𝘫𝘰.
    𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘢𝘴𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰.

    La experiencia Evansville había sido un infierno silencioso: intentos fracasados, noches sin doque punzaban su cabeza sin pedir permiso, una mala experiencia con marcas invisibles pero profundas. Los dedos temblando al llamar a su madre, suplicándole volver de nuevo a casa.

    Hawkins apareció en el horizonte con la misma forma de siempre, pero no con el mismo significado ni la misma apariencia. Ni las mismas personas.

    El reencuentro con su familia fue frío, doloroso, lleno de indiferencia y gritos. Silencios de su madre. Miradas de su padre en las que no quería profundizar. Ni siquiera se molestaron en preguntar lo que había pasado.

    Había vuelto a un lugar que ya no sabía cómo sostenerla… o quizá nunca había sabido hacerlo.

    El día en que todo cambió salió de su casa, no aguantaba más la opresión de la cárcel familiar. El pueblo estaba inquietantemente tranquilo, como si contuviera la respiración.

    Y de pronto, el suelo vibró apenas un segundo antes de que todo se desatara.

    El temblor había llegado sin aviso.

    Hawkins y ella estaban acostumbradas a cosas raras, pero aquello no fue “raro”. Fue violento, definitivo. El suelo se abrió como si algo desde abajo reclamara el mundo de arriba, y ella apenas tuvo tiempo de gritar antes de que el asfalto cediera bajo sus pies.

    De pronto, cuando quiso darse cuenta de lo sucedido, encontró la oscuridad y el silencio.

    Y después… sin saber siquiera cuanto tiempo había pasado, llegaron las voces. Sus voces. O las de su imaginación.

    Voces guturales, rasgadas, en las que escuchaba cada error, cada pérdida, cada secreto enterrado, repitiéndose una y otra vez entre las paredes húmedas de aquella grieta y su cabeza. Quizás fuese la cadena de factores y el repentino momento de fin del mundo, pero tenía la sensación de notar de algo más, como una respiración o pulso.

    El ambiente helado. El sentido perdido del tiempo. La desorientación. Quizás se estaba volviendo loca, y no conseguía recolocarse como era debido.

    Antes del temblor había pensado que lo peor ya había pasado en Evansville. Que había sobrevivido a lo impensable. Pero atrapada entre tierra rota y su propia cabeza, comprendió que Hawkins no era un refugio. Nunca lo había sido.

    Se estaba rompiendo por momentos, porque cada segundo que pasaba no lograba dar con la salida. No sabía si daba vueltas, si estaba quieta. Sus propias emociones la estaban consumiendo, el terror de no saber como salir de aquel lugar. Los susurros.

    Y justo en el instante en que su estabilidad mental comenzó a resquebrajarse, lo malo se hizo más intenso. El dolor dio paso a los gritos. Los gritos, al llanto.

    Y el llanto, en confusión espacio-temporal.
    𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘻𝘰́ 𝘢𝘭 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘌𝘷𝘢𝘯𝘴𝘷𝘪𝘭𝘭𝘦. 𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘯𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘰𝘫𝘰. 𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘢𝘴𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰. La experiencia Evansville había sido un infierno silencioso: intentos fracasados, noches sin doque punzaban su cabeza sin pedir permiso, una mala experiencia con marcas invisibles pero profundas. Los dedos temblando al llamar a su madre, suplicándole volver de nuevo a casa. Hawkins apareció en el horizonte con la misma forma de siempre, pero no con el mismo significado ni la misma apariencia. Ni las mismas personas. El reencuentro con su familia fue frío, doloroso, lleno de indiferencia y gritos. Silencios de su madre. Miradas de su padre en las que no quería profundizar. Ni siquiera se molestaron en preguntar lo que había pasado. Había vuelto a un lugar que ya no sabía cómo sostenerla… o quizá nunca había sabido hacerlo. El día en que todo cambió salió de su casa, no aguantaba más la opresión de la cárcel familiar. El pueblo estaba inquietantemente tranquilo, como si contuviera la respiración. Y de pronto, el suelo vibró apenas un segundo antes de que todo se desatara. El temblor había llegado sin aviso. Hawkins y ella estaban acostumbradas a cosas raras, pero aquello no fue “raro”. Fue violento, definitivo. El suelo se abrió como si algo desde abajo reclamara el mundo de arriba, y ella apenas tuvo tiempo de gritar antes de que el asfalto cediera bajo sus pies. De pronto, cuando quiso darse cuenta de lo sucedido, encontró la oscuridad y el silencio. Y después… sin saber siquiera cuanto tiempo había pasado, llegaron las voces. Sus voces. O las de su imaginación. Voces guturales, rasgadas, en las que escuchaba cada error, cada pérdida, cada secreto enterrado, repitiéndose una y otra vez entre las paredes húmedas de aquella grieta y su cabeza. Quizás fuese la cadena de factores y el repentino momento de fin del mundo, pero tenía la sensación de notar de algo más, como una respiración o pulso. El ambiente helado. El sentido perdido del tiempo. La desorientación. Quizás se estaba volviendo loca, y no conseguía recolocarse como era debido. Antes del temblor había pensado que lo peor ya había pasado en Evansville. Que había sobrevivido a lo impensable. Pero atrapada entre tierra rota y su propia cabeza, comprendió que Hawkins no era un refugio. Nunca lo había sido. Se estaba rompiendo por momentos, porque cada segundo que pasaba no lograba dar con la salida. No sabía si daba vueltas, si estaba quieta. Sus propias emociones la estaban consumiendo, el terror de no saber como salir de aquel lugar. Los susurros. Y justo en el instante en que su estabilidad mental comenzó a resquebrajarse, lo malo se hizo más intenso. El dolor dio paso a los gritos. Los gritos, al llanto. Y el llanto, en confusión espacio-temporal.
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  • El Entrenamiento Ishtar
    Fandom Clan y Familia Ishtar
    Categoría Ciencia ficción
    —El tatami cruje bajo la presión de dos voluntades enfrentadas.—

    —El Gran Maestro Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar permanece erguido, su presencia domina el dojo incluso sin alzar la voz.—

    Rex Hiroshi Ishtar:
    No retrocedas, Sting. El linaje Ishtar no fue forjado para huir… sino para soportar.

    —Con un movimiento seco, Rex desvía la estocada de su hijo; el impacto levanta chispas carmesí que iluminan el recinto.—

    —Sting Byakuren Nura Ishtar aprieta los dientes, el sudor recorre su rostro, pero su mirada no vacila.—

    Sting:
    ¡No pienso caer, padre!

    —Avanza con furia contenida, su arma vibra con energía roja, mezcla de ira, disciplina y orgullo.—

    —Rex sonríe apenas… no con burla, sino con aprobación.—

    Rex Hiroshi Ishtar:
    Bien.
    El dolor es el maestro más honesto.
    Si tu cuerpo tiembla… que tu espíritu se mantenga firme.

    —El Gran Maestro contraataca; cada golpe es preciso, implacable, calculado para empujar a Sting al límite.—

    —Sting retrocede un paso… luego otro… hasta clavar los pies en el suelo.—

    Sting:
    ¡Soy un Ishtar!
    ¡Y no me romperé!

    —La energía de su núcleo estalla; el aire se vuelve pesado, la madera gime.—

    —Rex detiene el golpe final a un suspiro del rostro de su hijo.—

    Silencio.

    —El padre baja el arma.—

    Rex Hiroshi Ishtar:
    Eso que sentiste…
    ese instante en el que decidiste no rendirte…
    ahí nace un verdadero heredero.

    —Apoya una mano firme en el hombro de Sting.—

    Descansa solo un momento.
    Mañana… te llevaré más allá de tus propios límites.

    —El emblema Ishtar parece arder en el aire del dojo.—

    El entrenamiento apenas comienza.
    —El tatami cruje bajo la presión de dos voluntades enfrentadas.— —El Gran Maestro Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar permanece erguido, su presencia domina el dojo incluso sin alzar la voz.— Rex Hiroshi Ishtar: No retrocedas, Sting. El linaje Ishtar no fue forjado para huir… sino para soportar. —Con un movimiento seco, Rex desvía la estocada de su hijo; el impacto levanta chispas carmesí que iluminan el recinto.— —Sting Byakuren Nura Ishtar aprieta los dientes, el sudor recorre su rostro, pero su mirada no vacila.— Sting: ¡No pienso caer, padre! —Avanza con furia contenida, su arma vibra con energía roja, mezcla de ira, disciplina y orgullo.— —Rex sonríe apenas… no con burla, sino con aprobación.— Rex Hiroshi Ishtar: Bien. El dolor es el maestro más honesto. Si tu cuerpo tiembla… que tu espíritu se mantenga firme. —El Gran Maestro contraataca; cada golpe es preciso, implacable, calculado para empujar a Sting al límite.— —Sting retrocede un paso… luego otro… hasta clavar los pies en el suelo.— Sting: ¡Soy un Ishtar! ¡Y no me romperé! —La energía de su núcleo estalla; el aire se vuelve pesado, la madera gime.— —Rex detiene el golpe final a un suspiro del rostro de su hijo.— Silencio. —El padre baja el arma.— Rex Hiroshi Ishtar: Eso que sentiste… ese instante en el que decidiste no rendirte… ahí nace un verdadero heredero. —Apoya una mano firme en el hombro de Sting.— Descansa solo un momento. Mañana… te llevaré más allá de tus propios límites. —El emblema Ishtar parece arder en el aire del dojo.— El entrenamiento apenas comienza.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Incluso las cazadoras del destino tienen sus rituales matutinos. El aroma del café, la quietud que precede al caos... y la insistencia de una sombra felina que, en su simplicidad, me recuerda que incluso el universo más complejo aprecia una buena taza y una caricia. Un recordatorio sutil de que, aunque el camino ya esté trazado, siempre hay espacio para pequeñas desviaciones... o para un segundo sorbo.
    Incluso las cazadoras del destino tienen sus rituales matutinos. El aroma del café, la quietud que precede al caos... y la insistencia de una sombra felina que, en su simplicidad, me recuerda que incluso el universo más complejo aprecia una buena taza y una caricia. Un recordatorio sutil de que, aunque el camino ya esté trazado, siempre hay espacio para pequeñas desviaciones... o para un segundo sorbo.
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  • "All I want for Christmas..."
    Fandom Criminal Minds (Mentes Criminales)
    Categoría Slice of Life


    ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Angie Brooks


    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSi echaba la vista atrás y revisaba el último año, podía sentir incluso vértigo. Habían cambiado demasiadas cosas y el Jack que habia existido en las Navidades del año 2011 nada tenia que ver con el hombre que afrontaba esas festividades aquel nuevo año. Su vida habia dado un giro radical desde que Angie habia aparecido de nuevo en su vida y le habia ayudado a encontrar esa versión mejorada de sí mismo. No solo eso, le habia ayudado a encontrar una felicidad que creía extinta. Y sentía que habia rejuvenecido, minimo, diez años. Eso le habia dicho Dave Rossi en alguna ocasión.

    Desde la boda de JJ y Will habían ocurrido demasiadas cosas a un ritmo vertiginoso. Pero, vayamos por partes. Pues los hechos son largos y el camino es corto.

    Tal y como Angie habia prometido, se reincorporó a la Unidad de Análisis de Conducta. Y Jack, ahora instaurado definitivamente como nuevo Jefe de Equipo del Equipo B de la UAC, habia decidido darle a la joven agente el tiempo necesario para volver a retomar el trabajo bajo sus términos, tal y como le habia prometido. No la eximia del trabajo de campo, pero sus horas sobre el terreno eran más limitadas y siempre, absolutamente siempre, formaba equipo con él. Aquello habia logrado aumentar la confianza de la joven Brooks y, para cuando se sintió totalmente segura de nuevo, apenas habían pasado un par de meses. Por otro lado, Hammond se mantenía más callado de lo habitual. Acataba normas sin rechistar y trataba de mantener un perfil bajo. Lo que no ayudaba a Jack a eliminar sus dudas sobre él después de su intento de puñalada trapera con la directiva del FBI. Algo tramaba y JT no podía bajar la guardia.

    En el resto de la UAC, las cosas marchaban bien. Tras la marcha de la agente Prentiss en Mayo, Rossi habia bromeado con la posibilidad de robarles a Angie, pero finalmente Hotchner tomó una sabia decisión al contratar a la profesora Alex Blake. Una cerebrito al nivel de Reid.

    Los dos equipos de la UAC se enfrentaban a sus propios casos semana tras semana y con la llegada del verano llegó el momento de conceder vacaciones a sus diversos miembros de forma alterna. Primero el equipo B, luego el equipo A. Asi pues, durante esas vacaciones, JT y Angie afianzaron aun más, y mejor, su relacion sentimental. Incluso, Jack habia decidido cumplir su promesa de pasar más tiempo con su familia y amigos. Por eso, el 4 de Julio acudió hasta la casa de Lana y Jeremy para ser participe de los festejos de aquella celebración nacional. Volvieron a hacer barbacoa en el jardín, volvieron a lanzar fuegos artificiales… Una costumbre que inauguró Keith muchos años atrás y que habían decidido conservar año tras año.

    Lana estaba de los nervios y ponía nervioso tambien a Jeremy ante la perspectiva de la llegada de su primer bebé. Incluso invitaron a la mujer que les daría su hijo en adopción a pasar aquella festividad con ellos.

    Por fin, después de tanto tiempo, las cosas parecían salir bien.

    No supo bien como surgió, ni como llegaron a esa conversacion, pero era agradable poder hablar de ello sin dolor, el nombre de Grace salió a colación. Angie tenia muchas preguntas y Jack agradeció poder hablar de su difunta mujer sin sentir dolor o culpa. La terapia funcionaba bastante bien y JT habia aprendido que debía perdonarse y a quitarse de encima la culpa que no le pertenecía.

    Y entonces, mientras hablaban de Grace, Jack mencionó que los padres de Grace vivían cerca de allí y que no los habia vuelto a ver desde poco después del funeral. La madre de Grace, Doreen, lo llamaba alguna vez… Pero Jack habia pasado tanto tiempo culpándose que ahora… no sabia como recuperar el contacto. Y fue la propia Angie quien lo animó a volver a hacerlo. Prometiendo acompañarlo.

    Y asi fue, un par de dias más tarde, antes de regresar a casa, decidieron desviarse a la casa del matrimonio Ryan. Los nervios de JT estaban a flor de piel, era obvio. Demasiadas dudas asaltaban su mente: ¿Cómo mirarlos a la cara después de lo que le habia pasado a Grace? ¿Qué decirles después de cinco años de casi absoluto silencio? ¿Era buena idea presentarse allí sin avisar? ¿Era aun peor idea presentarse allí con Angie?

    Tuvo el impulso de darse la vuelta a pesar de incluso estar esperando en el umbral de la puerta. Pero esta se abrió y Doreen Ryan lo miró con una expresión que navegaba entre la alegría más pura y la confusión más absoluta.

    -¿Jack? ¿Jack Tessaro? ¿Eres tú? -preguntó Doreen.

    Jack asintió suavemente.

    -Hola, Doreen… No sabía si debía venir…

    Pero las palabras de Jack se esfumaron de sus pensamientos como vaho en el aire cuando Doreen lo estrechó fuertemente entre sus brazos. Obviamente Jack respondió a aquel abrazo sintiendo que una de las muchas heridas de su pasado se cerraban.

    Doreen los hizo pasar, y llamó animadamente a su marido, Paul. Puede que la persona a quien mas temía Jack enfrentar. ¿Cómo mirar a la cara del padre de su mujer muerta? Le constaba todavia que las consecuencias para el propio Hotchner habían sido terribles tras la muerte de su exmujer ocurrida dos años atrás. Y habían sido esas consecuencias las que le habían hecho temer a él tambien la posible reacción de los padres de Grace. Pero los padres de Grace no eran el padre de Hayley Hotchner… Lo habían querido como un hijo y se habían preocupado por él tanto o más que Lana, Jeremy o Luke…

    Por otro lado, no hizo falta que Jack mencionara nada de la naturaleza de su relacion con Angie. Doreen lo entendió con solo ver el lenguaje corporal entre los dos. Y pareció… contenta de verlo feliz. De ver que habia conseguido rehacer su vida. Al menos eso fue lo que dijo…

    -Nunca quisimos que te culparas, Jack…- dijo la mujer mientras los cuatro compartían un tentempié preparado por Paul- Nos preocupados tanto por ti en el funeral… No parecías tú… Paul ha amenazado cien veces con ir a meterte en vereda y que encontraras tu camino… -sonrió Doreen- Pero yo sabía que lo encontrarías a tu propio ritmo. Grace te queria muchisimo. Y ella hubiera querido que fueras feliz…

    En ese momento, Doreen Ryan le dedicó una mirada cómplice a Angie y volvió a mirar a Jack.

    -Me alegro de que ahora seas feliz…

    En cuanto a más cambios en la vida de Jack… Angie habia logrado que la casa del federal dejara de parecer un piso piloto dispuesta para la siguiente visita. Entre marcos de fotos con fotos de ambos, fotos familiares y cuadros de la propia Angie la casa proto pareció habitada de verdad. Las cosas de Grace habían desaparecido de la habitación vacía de la planta superior. Jack le habia entregado la mayoría a Paul y Doreen. Les pertenecían… Salvo un par de recuerdos que Jack quiso conservar. Asi pues esa habitación quedó disponible. Y Jack la acondicionó para que Angie tuviera allí tambien su propio estudio de pintura.

    No habían sido cambios realizados de forma impulsiva. Cualquier persona que conociera a Jack sabría que él era de todo menos impulsivo. Incluso habia realizado una lista de pros y contras y otra de usos para la habitación una vez quedase vacía.

    Pero con el paso de aquellos meses, desde que empezara su relacion con Angie, Jack habia entrado en un importante proceso de cambio. Cambiar para avanzar. Y se sentía bien… Liberado.

    Y entre asesinos en serie y asuntos de la vida cotidiana llegó el aniversario de la incorporación de Angie al equipo. Si bien el 13 de Diciembre los cogió en mitad de un caso, en cuanto regresaron a casa, Jack preparó una cena de celebración. Mientras tanto, la UAC enfrentaba a un peligroso asesino. Alguien llevaba semanas repitiendo los crímenes que la Unidad habia resuelto desde hacia varios meses. Lo cual no opacaba la celebración de Angie y Jack.

    Y asi… llegaron los preparativos para la cena de Navidad. Por supuesto, Lana queria celebrarlo en su casa a pesar de su reciente maternidad. Jack habia sugerido hacerlo en su casa para liberarla del jaleo y los preparativos, pero Lana se habia negado tajantemente.

    -Ni hablar -le dijo por teléfono- Mi casa siempre ha sido bulliciosa y mi hija tendrá que acostumbrarse -luego su tono de voz cambió- Además, me da miedo sacarla de casa. Es que es muy pequeña…

    Asi que, una vez más, la casa de Lana y Jeremy acogería los festejos de Navidad. Y con estos festejos a la vuelta de la esquina, la fecha límite que Jack y Angie se habían puesto para revelar la naturaleza de su relacion a su familia se acercaba terriblemente.

    -Creo que se lo tomará bien… -comentó Jack aquella mañana mientras preparaban la maleta- Lana confía en mí, me conoce y sabe que soy de fiar. Se dará cuenta de que soy el novio perfecto. O de que tienes problemas paternos…- bromeó Jack. Y ante la cara de agobio por parte de Angie, el federal dejó el jersey que habia estado doblando y se acercó a la rubia.

    -Eh… - dijo acercándola hacia si y rodeando su cintura con un brazo para tomar su mano con la otra y asi dejar un beso en sus nudillos- Lo haremos juntos. Y después del día de Navidad se terminaron los secretos. Si Lana tiene alguna critica que me la haga saber a mí. Pero… creo que has tenido una buena idea invitando a Dave… Lana se sentirá menos predispuesta a matarnos… -bromeó.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #CriminalMinds
    ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [AngieBrooks] ㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSi echaba la vista atrás y revisaba el último año, podía sentir incluso vértigo. Habían cambiado demasiadas cosas y el Jack que habia existido en las Navidades del año 2011 nada tenia que ver con el hombre que afrontaba esas festividades aquel nuevo año. Su vida habia dado un giro radical desde que Angie habia aparecido de nuevo en su vida y le habia ayudado a encontrar esa versión mejorada de sí mismo. No solo eso, le habia ayudado a encontrar una felicidad que creía extinta. Y sentía que habia rejuvenecido, minimo, diez años. Eso le habia dicho Dave Rossi en alguna ocasión. Desde la boda de JJ y Will habían ocurrido demasiadas cosas a un ritmo vertiginoso. Pero, vayamos por partes. Pues los hechos son largos y el camino es corto. Tal y como Angie habia prometido, se reincorporó a la Unidad de Análisis de Conducta. Y Jack, ahora instaurado definitivamente como nuevo Jefe de Equipo del Equipo B de la UAC, habia decidido darle a la joven agente el tiempo necesario para volver a retomar el trabajo bajo sus términos, tal y como le habia prometido. No la eximia del trabajo de campo, pero sus horas sobre el terreno eran más limitadas y siempre, absolutamente siempre, formaba equipo con él. Aquello habia logrado aumentar la confianza de la joven Brooks y, para cuando se sintió totalmente segura de nuevo, apenas habían pasado un par de meses. Por otro lado, Hammond se mantenía más callado de lo habitual. Acataba normas sin rechistar y trataba de mantener un perfil bajo. Lo que no ayudaba a Jack a eliminar sus dudas sobre él después de su intento de puñalada trapera con la directiva del FBI. Algo tramaba y JT no podía bajar la guardia. En el resto de la UAC, las cosas marchaban bien. Tras la marcha de la agente Prentiss en Mayo, Rossi habia bromeado con la posibilidad de robarles a Angie, pero finalmente Hotchner tomó una sabia decisión al contratar a la profesora Alex Blake. Una cerebrito al nivel de Reid. Los dos equipos de la UAC se enfrentaban a sus propios casos semana tras semana y con la llegada del verano llegó el momento de conceder vacaciones a sus diversos miembros de forma alterna. Primero el equipo B, luego el equipo A. Asi pues, durante esas vacaciones, JT y Angie afianzaron aun más, y mejor, su relacion sentimental. Incluso, Jack habia decidido cumplir su promesa de pasar más tiempo con su familia y amigos. Por eso, el 4 de Julio acudió hasta la casa de Lana y Jeremy para ser participe de los festejos de aquella celebración nacional. Volvieron a hacer barbacoa en el jardín, volvieron a lanzar fuegos artificiales… Una costumbre que inauguró Keith muchos años atrás y que habían decidido conservar año tras año. Lana estaba de los nervios y ponía nervioso tambien a Jeremy ante la perspectiva de la llegada de su primer bebé. Incluso invitaron a la mujer que les daría su hijo en adopción a pasar aquella festividad con ellos. Por fin, después de tanto tiempo, las cosas parecían salir bien. No supo bien como surgió, ni como llegaron a esa conversacion, pero era agradable poder hablar de ello sin dolor, el nombre de Grace salió a colación. Angie tenia muchas preguntas y Jack agradeció poder hablar de su difunta mujer sin sentir dolor o culpa. La terapia funcionaba bastante bien y JT habia aprendido que debía perdonarse y a quitarse de encima la culpa que no le pertenecía. Y entonces, mientras hablaban de Grace, Jack mencionó que los padres de Grace vivían cerca de allí y que no los habia vuelto a ver desde poco después del funeral. La madre de Grace, Doreen, lo llamaba alguna vez… Pero Jack habia pasado tanto tiempo culpándose que ahora… no sabia como recuperar el contacto. Y fue la propia Angie quien lo animó a volver a hacerlo. Prometiendo acompañarlo. Y asi fue, un par de dias más tarde, antes de regresar a casa, decidieron desviarse a la casa del matrimonio Ryan. Los nervios de JT estaban a flor de piel, era obvio. Demasiadas dudas asaltaban su mente: ¿Cómo mirarlos a la cara después de lo que le habia pasado a Grace? ¿Qué decirles después de cinco años de casi absoluto silencio? ¿Era buena idea presentarse allí sin avisar? ¿Era aun peor idea presentarse allí con Angie? Tuvo el impulso de darse la vuelta a pesar de incluso estar esperando en el umbral de la puerta. Pero esta se abrió y Doreen Ryan lo miró con una expresión que navegaba entre la alegría más pura y la confusión más absoluta. -¿Jack? ¿Jack Tessaro? ¿Eres tú? -preguntó Doreen. Jack asintió suavemente. -Hola, Doreen… No sabía si debía venir… Pero las palabras de Jack se esfumaron de sus pensamientos como vaho en el aire cuando Doreen lo estrechó fuertemente entre sus brazos. Obviamente Jack respondió a aquel abrazo sintiendo que una de las muchas heridas de su pasado se cerraban. Doreen los hizo pasar, y llamó animadamente a su marido, Paul. Puede que la persona a quien mas temía Jack enfrentar. ¿Cómo mirar a la cara del padre de su mujer muerta? Le constaba todavia que las consecuencias para el propio Hotchner habían sido terribles tras la muerte de su exmujer ocurrida dos años atrás. Y habían sido esas consecuencias las que le habían hecho temer a él tambien la posible reacción de los padres de Grace. Pero los padres de Grace no eran el padre de Hayley Hotchner… Lo habían querido como un hijo y se habían preocupado por él tanto o más que Lana, Jeremy o Luke… Por otro lado, no hizo falta que Jack mencionara nada de la naturaleza de su relacion con Angie. Doreen lo entendió con solo ver el lenguaje corporal entre los dos. Y pareció… contenta de verlo feliz. De ver que habia conseguido rehacer su vida. Al menos eso fue lo que dijo… -Nunca quisimos que te culparas, Jack…- dijo la mujer mientras los cuatro compartían un tentempié preparado por Paul- Nos preocupados tanto por ti en el funeral… No parecías tú… Paul ha amenazado cien veces con ir a meterte en vereda y que encontraras tu camino… -sonrió Doreen- Pero yo sabía que lo encontrarías a tu propio ritmo. Grace te queria muchisimo. Y ella hubiera querido que fueras feliz… En ese momento, Doreen Ryan le dedicó una mirada cómplice a Angie y volvió a mirar a Jack. -Me alegro de que ahora seas feliz… En cuanto a más cambios en la vida de Jack… Angie habia logrado que la casa del federal dejara de parecer un piso piloto dispuesta para la siguiente visita. Entre marcos de fotos con fotos de ambos, fotos familiares y cuadros de la propia Angie la casa proto pareció habitada de verdad. Las cosas de Grace habían desaparecido de la habitación vacía de la planta superior. Jack le habia entregado la mayoría a Paul y Doreen. Les pertenecían… Salvo un par de recuerdos que Jack quiso conservar. Asi pues esa habitación quedó disponible. Y Jack la acondicionó para que Angie tuviera allí tambien su propio estudio de pintura. No habían sido cambios realizados de forma impulsiva. Cualquier persona que conociera a Jack sabría que él era de todo menos impulsivo. Incluso habia realizado una lista de pros y contras y otra de usos para la habitación una vez quedase vacía. Pero con el paso de aquellos meses, desde que empezara su relacion con Angie, Jack habia entrado en un importante proceso de cambio. Cambiar para avanzar. Y se sentía bien… Liberado. Y entre asesinos en serie y asuntos de la vida cotidiana llegó el aniversario de la incorporación de Angie al equipo. Si bien el 13 de Diciembre los cogió en mitad de un caso, en cuanto regresaron a casa, Jack preparó una cena de celebración. Mientras tanto, la UAC enfrentaba a un peligroso asesino. Alguien llevaba semanas repitiendo los crímenes que la Unidad habia resuelto desde hacia varios meses. Lo cual no opacaba la celebración de Angie y Jack. Y asi… llegaron los preparativos para la cena de Navidad. Por supuesto, Lana queria celebrarlo en su casa a pesar de su reciente maternidad. Jack habia sugerido hacerlo en su casa para liberarla del jaleo y los preparativos, pero Lana se habia negado tajantemente. -Ni hablar -le dijo por teléfono- Mi casa siempre ha sido bulliciosa y mi hija tendrá que acostumbrarse -luego su tono de voz cambió- Además, me da miedo sacarla de casa. Es que es muy pequeña… Asi que, una vez más, la casa de Lana y Jeremy acogería los festejos de Navidad. Y con estos festejos a la vuelta de la esquina, la fecha límite que Jack y Angie se habían puesto para revelar la naturaleza de su relacion a su familia se acercaba terriblemente. -Creo que se lo tomará bien… -comentó Jack aquella mañana mientras preparaban la maleta- Lana confía en mí, me conoce y sabe que soy de fiar. Se dará cuenta de que soy el novio perfecto. O de que tienes problemas paternos…- bromeó Jack. Y ante la cara de agobio por parte de Angie, el federal dejó el jersey que habia estado doblando y se acercó a la rubia. -Eh… - dijo acercándola hacia si y rodeando su cintura con un brazo para tomar su mano con la otra y asi dejar un beso en sus nudillos- Lo haremos juntos. Y después del día de Navidad se terminaron los secretos. Si Lana tiene alguna critica que me la haga saber a mí. Pero… creo que has tenido una buena idea invitando a Dave… Lana se sentirá menos predispuesta a matarnos… -bromeó. #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #CriminalMinds
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  • Aquella tarde, cuando el sol estaba a minutos de desvanecerse tras las vastas montañas cercanas al Gran Santuario Narukami, los vientos fríos comenzaron a descender suavemente. Las hojas danzaban al compás de su paso, los árboles se mecían en armonía y, juntos, creaban una melodía serena que envolvía el lugar. El aire estaba impregnado de un aroma fresco: el murmullo del manantial cercano y la tierra húmeda que reposaba después de la lluvia.
    Resultaba reconfortante saber que el pueblo celebraba la llegada de un nuevo año. Las familias se reunían, compartiendo risas y recuerdos, honrando sin saberlo la labor silenciosa de aquella guardiana de antiguas historias, quien preservaba la memoria del ayer y acompañaba el presente de sus vidas.

    Yae permanecía allí, serena. Vestía su elegante atuendo ceremonial: un kimono corto en tonos rosados y carmesí, adornado con delicados motivos florales y detalles Electro. El obi, finamente decorado en dorado, se ajustaba a su cintura, mientras los ornamentos brillaban suavemente con la luz del ocaso. Cada pliegue de su vestimenta reflejaba la dignidad y el misterio propios de una kitsune ancestral.

    A su lado, la presencia de aquella compañía especial le recordaba el valor de la humanidad: la calidez de una mano amiga, el aprecio sincero y el significado de compartir el momento, más allá del tiempo y de los siglos.

    Finalmente, cuando la última luz del día se extinguió y los faroles comenzaron a encenderse a lo lejos, Yae cerró los ojos por un instante, dejando que la brisa nocturna rozara su piel. Sonrió con calma. El mundo seguía avanzando, y ella, como siempre, permanecería allí… observando, protegiendo y recordando.
    Aquella tarde, cuando el sol estaba a minutos de desvanecerse tras las vastas montañas cercanas al Gran Santuario Narukami, los vientos fríos comenzaron a descender suavemente. Las hojas danzaban al compás de su paso, los árboles se mecían en armonía y, juntos, creaban una melodía serena que envolvía el lugar. El aire estaba impregnado de un aroma fresco: el murmullo del manantial cercano y la tierra húmeda que reposaba después de la lluvia. Resultaba reconfortante saber que el pueblo celebraba la llegada de un nuevo año. Las familias se reunían, compartiendo risas y recuerdos, honrando sin saberlo la labor silenciosa de aquella guardiana de antiguas historias, quien preservaba la memoria del ayer y acompañaba el presente de sus vidas. Yae permanecía allí, serena. Vestía su elegante atuendo ceremonial: un kimono corto en tonos rosados y carmesí, adornado con delicados motivos florales y detalles Electro. El obi, finamente decorado en dorado, se ajustaba a su cintura, mientras los ornamentos brillaban suavemente con la luz del ocaso. Cada pliegue de su vestimenta reflejaba la dignidad y el misterio propios de una kitsune ancestral. A su lado, la presencia de aquella compañía especial le recordaba el valor de la humanidad: la calidez de una mano amiga, el aprecio sincero y el significado de compartir el momento, más allá del tiempo y de los siglos. Finalmente, cuando la última luz del día se extinguió y los faroles comenzaron a encenderse a lo lejos, Yae cerró los ojos por un instante, dejando que la brisa nocturna rozara su piel. Sonrió con calma. El mundo seguía avanzando, y ella, como siempre, permanecería allí… observando, protegiendo y recordando.
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