Nova aquel dia simplemente se relajaba, sus clases habian terminado y no habia misiones por hacer, finalmente se dio un tiempo a relajarse sobre los arboles observando el agua cristalina del algo que descansaba bajo de el
-ya necesitaba esto! Hmmmm!~- con alegria se estiro de cuerpo completo tomando una posicion para dejar que su cuerpo se relaje dejando su cola caer por entre las ramas
Nova aquel dia simplemente se relajaba, sus clases habian terminado y no habia misiones por hacer, finalmente se dio un tiempo a relajarse sobre los arboles observando el agua cristalina del algo que descansaba bajo de el
-ya necesitaba esto! Hmmmm!~- con alegria se estiro de cuerpo completo tomando una posicion para dejar que su cuerpo se relaje dejando su cola caer por entre las ramas
https://music.youtube.com/watch?v=SGfY0svWFUw&si=B5kYjuzOix6g1B02
— Hoy les voy a enseñar a no enamorarse. Primer paso: No me conozcan. Fin del comunicado —Ya iba siendo hora de publicar los desvaríos mentales por Internet (??)
— Hoy les voy a enseñar a no enamorarse. Primer paso: No me conozcan. Fin del comunicado —Ya iba siendo hora de publicar los desvaríos mentales por Internet (??)
[Tras recuperar el bolso robado. Owen intenta entregarselo a su dueña quién aún transitaba por las calles cercanas. Sútilmente. Sin ser visto como ya esta acostumbrado. Pero se paraliza cuando escucha que esta le dirije la palabra*
Mujer ejecutiva: -¿Ese es mi bolso?. Uff *Suspira aliviada y sonríe* Pensé que ya nunca lo volvería a ver. Gra... *Su rostro palicede al ver mi cuerpo translúcido*
Owen: -¿Puedes verme?. Digo... Por favor no te asustes. No te asustes. No te haré daño. Recuperé tu bolso y sólo quería...
Mujer ejecutiva: *Con su rostro pálido empieza a gritar despavorida* -AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH ¡UN FANTASMA!. ¡AUXILIO!.
Owen: *Deja el bolso en el piso. Da media vuelta y se va volando cabisbajo* -Claro... Eso es lo que soy. Una monstruosidad. A quién engaño. *Desvía la mirada al piso y su voz se quiebra a momentos* De verdad quiero hacer el bien. Darle un sentido a estas habilidades espectrales... Pero a pesar de que ya me he acostumbrado a varias cosas. Jamás dejará de doler que me miren con ese miedo... Ese "rechazo". ¿De que dependerá que algunos puedan verme y otros no?. Supongo que de la sensibilidad espiritual que varía de persona en persona. No lo sé realmente... Tampoco me importa de momento... *Sigue volando hasta que su silueta se pierde en el firmamento del cielo estrellado nocturno*
[Tras recuperar el bolso robado. Owen intenta entregarselo a su dueña quién aún transitaba por las calles cercanas. Sútilmente. Sin ser visto como ya esta acostumbrado. Pero se paraliza cuando escucha que esta le dirije la palabra*
Mujer ejecutiva: -¿Ese es mi bolso?. Uff *Suspira aliviada y sonríe* Pensé que ya nunca lo volvería a ver. Gra... *Su rostro palicede al ver mi cuerpo translúcido*
Owen: -¿Puedes verme?. Digo... Por favor no te asustes. No te asustes. No te haré daño. Recuperé tu bolso y sólo quería...
Mujer ejecutiva: *Con su rostro pálido empieza a gritar despavorida* -AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH ¡UN FANTASMA!. ¡AUXILIO!.
Owen: *Deja el bolso en el piso. Da media vuelta y se va volando cabisbajo* -Claro... Eso es lo que soy. Una monstruosidad. A quién engaño. *Desvía la mirada al piso y su voz se quiebra a momentos* De verdad quiero hacer el bien. Darle un sentido a estas habilidades espectrales... Pero a pesar de que ya me he acostumbrado a varias cosas. Jamás dejará de doler que me miren con ese miedo... Ese "rechazo". ¿De que dependerá que algunos puedan verme y otros no?. Supongo que de la sensibilidad espiritual que varía de persona en persona. No lo sé realmente... Tampoco me importa de momento... *Sigue volando hasta que su silueta se pierde en el firmamento del cielo estrellado nocturno*
Criatura insolente de escamas impuras,
¿cómo osas posar tu mirada en mi ser?
Tu estirpe pretende volar en las alturas,
mas ante el Gran Reino solo ha de caer.
Hueles a nido, a orgullo vacío,
a rancio linaje de bestia mortal.
Tu herencia de fuego me causa desvío,
un simple parásito en mi pedestal.
No hay gracia en tus alas, no hay brillo en tus garras,
solo eres escoria vestida de rey.
Frente a la gloria que rompe amarras,
la de mi amo Ainz, tú eres la grey.
Te crees un dios por tu aliento divino,
un joven lagarto con ínfulas de oro.
Mas para el Ser Supremo y su fiel destino,
no eres más que polvo, ni plaga ni tesoro.
Lárgate de mi vista, reptil asqueroso,
antes de que mi hacha reclame tu piel.
Pues el único ser absoluto y honroso
es el dueño absoluto de este gran vergel.
Criatura insolente de escamas impuras,
¿cómo osas posar tu mirada en mi ser?
Tu estirpe pretende volar en las alturas,
mas ante el Gran Reino solo ha de caer.
Hueles a nido, a orgullo vacío,
a rancio linaje de bestia mortal.
Tu herencia de fuego me causa desvío,
un simple parásito en mi pedestal.
No hay gracia en tus alas, no hay brillo en tus garras,
solo eres escoria vestida de rey.
Frente a la gloria que rompe amarras,
la de mi amo Ainz, tú eres la grey.
Te crees un dios por tu aliento divino,
un joven lagarto con ínfulas de oro.
Mas para el Ser Supremo y su fiel destino,
no eres más que polvo, ni plaga ni tesoro.
Lárgate de mi vista, reptil asqueroso,
antes de que mi hacha reclame tu piel.
Pues el único ser absoluto y honroso
es el dueño absoluto de este gran vergel.
-me encontraba detrás del mostrador preparando otro café más, moviendo la pequeña jarra metálica con absoluta calma mientras el sonido de la máquina llenaba el silencio del local… mis ojos se mantenían cansados debajo del flequillo oscuro y solté un suspiro pesado antes de servir lentamente la bebida dentro del vaso-(?)
—…A veces me gustaría poder renunciar a este trabajo, y simplemente vivir una vida normal como todos los demás(?)
-murmuré con la voz apagada mientras dejaba el vaso sobre la mesa, observando la cafetería prácticamente vacía a esas horas… el reloj avanzaba lento y el ambiente se sentía tedioso, casi sofocante-(?)
-me apoyé contra la barra cruzándome de brazos, dejando escapar otro suspiro mientras miraba hacia la entrada esperando que alguien apareciera aunque sea para romper el aburrimiento-(?)
—Qué día tan aburrido… ni siquiera entra un solo cliente, almenos Puedo comer las donas yo solo y tranquilo.
-golpeé suavemente mis dedos contra el mostrador con impaciencia mientras desviaba la mirada hacia la calle a través del vidrio, permaneciendo completamente solo en aquel silencio incómodo-
-me encontraba detrás del mostrador preparando otro café más, moviendo la pequeña jarra metálica con absoluta calma mientras el sonido de la máquina llenaba el silencio del local… mis ojos se mantenían cansados debajo del flequillo oscuro y solté un suspiro pesado antes de servir lentamente la bebida dentro del vaso-(?)
—…A veces me gustaría poder renunciar a este trabajo, y simplemente vivir una vida normal como todos los demás(?)
-murmuré con la voz apagada mientras dejaba el vaso sobre la mesa, observando la cafetería prácticamente vacía a esas horas… el reloj avanzaba lento y el ambiente se sentía tedioso, casi sofocante-(?)
-me apoyé contra la barra cruzándome de brazos, dejando escapar otro suspiro mientras miraba hacia la entrada esperando que alguien apareciera aunque sea para romper el aburrimiento-(?)
—Qué día tan aburrido… ni siquiera entra un solo cliente, almenos Puedo comer las donas yo solo y tranquilo.
-golpeé suavemente mis dedos contra el mostrador con impaciencia mientras desviaba la mirada hacia la calle a través del vidrio, permaneciendo completamente solo en aquel silencio incómodo-
+Soltó una pequeña risa mientras se acomodaba la chaqueta+
Debe haber un montón por toda la ciudad
+Desvió la mirada un momento, encogiéndose de hombros+
¿Qué lo atendía un sujeto eléctrico? , eso suena a casi cualquier técnico o electricista decente, y esto...
+Sacó el destornillador por unos segundos antes de volver a guardarlo tranquilamente+
Autodefensa
¿Un taller clandestino?
+Soltó una pequeña risa mientras se acomodaba la chaqueta+
Debe haber un montón por toda la ciudad
+Desvió la mirada un momento, encogiéndose de hombros+
¿Qué lo atendía un sujeto eléctrico? , eso suena a casi cualquier técnico o electricista decente, y esto...
+Sacó el destornillador por unos segundos antes de volver a guardarlo tranquilamente+
Autodefensa
La lluvia caía con una constancia incómoda, fina pero suficiente para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.
Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.
Últimamente casi nunca lo hacía.
Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.
"Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"
Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.
El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.
¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.
Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.
Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.
Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.
Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.
—La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.
Tensó la mandíbula en señal de alerta.
—Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.
El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.
¿Entonces? Ocurrió de nuevo...
Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
La lluvia caía con una constancia incómoda, fina pero suficiente para volver la ciudad un reflejo interminable de luces deformadas sobre el asfalto. Nueva York seguía despierta pese a la hora; taxis cruzando avenidas todavía congestionadas, conversaciones perdidas entre el ruido del tráfico y pantallas gigantes proyectando noticias como si el mundo necesitara recordarles cada cinco minutos exactamente a qué debía temerle.
Caminaba entre la multitud sin prisa real. A veces salía del Instituto únicamente para eso. Caminar, respirar aire que no estuviera cargado de discusiones políticas, reportes de ataques o estudiantes preguntándose si el mundo terminaría odiándolos antes siquiera de que aprendieran a entenderse a sí mismos. No siempre ayudaba, pero aunque había una pizca de esperanza todavía, esta misma estaba extinguiéndose poco a poco; lo sabía.
Últimamente casi nunca lo hacía.
Una pantalla suspendida sobre la avenida volvió a cambiar de segmento mientras esperaba junto al cruce peatonal. El logo de Stark apareció acompañado de gráficos, declaraciones oficiales y palabras cuidadosamente escogidas para sonar tranquilizadoras.
"Modernización, seguridad, implementación avanzada del programa SENTINEL"
Sostuvo la mirada sobre la pantalla un instante, más de lo necesario. Todavía recordaba el sonido de las voces, el ruido de las secuelas que Genosha dejó. No el de las explosiones, pero sí de todo.
El silencio imposible de una ciudad entera reducida a humo, concreto roto y cuerpos bajo escombros mientras Centinelas seguían sobrevolando como si aquello hubiera sido una operación cumplida. Recordaba sostener estructuras colapsadas con las manos ensangrentadas buscando sobrevivientes sabiendo, incluso antes de encontrarlos, que muchos ya no estaban vivos.
¿Y ahora? El mundo volvía a hablar de Centinelas como si solo fueran tecnología. Como si no existieran cadáveres enterrados bajo esa palabra maldita.
Desvió finalmente la vista, y fue ahí cuando reanudó con su andar. La multitud seguía desplazándose a su alrededor como una corriente interminable de paraguas oscuros y pasos apresurados. Personas demasiado ocupadas sobreviviendo su propia rutina como para notar los detalles bajo la capucha de su suéter, o el visor rubí que brilla con poca intensidad para pasar desapercibido. La mirada de Summers se alzó ligeramente y con reconocimiento. No de inmediato como alguien conocido, sino como una imagen mal archivada en algún rincón incómodo de su memoria reciente. El rostro apareció primero fragmentado; una fotografía granulada proyectada sobre una mesa de la sala de estrategia, expedientes abiertos entre tazas de café frío y reportes acumulándose demasiado rápido como para ignorarlos.
Hank había mencionado su nombre también. Posible exposición a manifestaciones psiquicas no clasificadas, episodios visuales recurrentes. Patrones extraños detectados por Cerebro cerca de su ubicación durante las últimas semanas. Nada concluyente todavía, pero suficiente para mantener ese perfil bajo y observación pasiva. Mantuvo la mirada todavía hacia delante, mientras el comunicador emite la voz de Ororo del otro lado.
Desvió ligeramente el rostro, manteniendo la mirada fija conforme continúa con el canal privado activo, con un movimiento sutil y discreto de la mano cerca del cuello de la chaqueta. —Storm —el ruido de la lluvia cubrió parcialmente su voz. Esperó apenas un segundo, y continuó —, la encontré.
Su todo bajó automáticamente, volviéndose más serio mientras seguía caminando sin acercarse demasiado todavía.
—La chica de los reportes de Hank. Coincide con los registros que Cerebro detectó esta semana cerca del Midtown sector —sus ojos se elevaron brevemente hacia la pantalla suspendida sobre la avenida aledaña. Las imágenes publicitarias parpadearon apenas un instante; tan rápido que cualquier persona lo habría ignorado, pero no Scott.
Tensó la mandíbula en señal de alerta.
—Y creo que Hank se quedó corto con las anomalías —hizo una pausa. Observó nuevamente a la pantalla tan pronto una sombra se muestra a cierta distancia. Esta observa directo a él, a la multitud, pero con especial énfasis a la chica en cuestión. —No parece consciente de lo que está pasando —añadió finalmente—. Pero algo alrededor de ella está reaccionando.
El comunicador quedó en silencio unos segundos mientras él intenta reducir apenas el paso y la distancia.
¿Entonces? Ocurrió de nuevo...
Las pantallas sobre la avenida distorsionaron la imagen al mismo tiempo. No completamente; apenas una interferencia brevemente atravesando la señal. Colores deformándose, estática, y si se prestaba la suficiente atención a las pantallas, figuras; tres ojos, uno y miles después.
*Se agacha lentamente, apoyando las manos en sus rodillas mientras sus grandes alas blancas se desvanecen. Observando el suelo fijamente.*
—Kerberos... ven a ver esto, pero camina despacio para no asustarlos. Mira el tamaño de estos seres, ¡son del tamaño de una pizca de polvo! Y aun así, llevan trozos de hojas enormes de una forma tan limpia y coordinada. Su andar es tan sereno, tan constante... Oye, ¿no te pasa que si los miras fijamente el tiempo parece detenerse? Es una sensación muy extraña, como si me estuvieran hipnotizando con su desfile. ¿A ti también te da esa sensación de calma, o es que tu cabeza grandota no puede concentrarse en cosas y solo piensa en comida.?—
*Se agacha lentamente, apoyando las manos en sus rodillas mientras sus grandes alas blancas se desvanecen. Observando el suelo fijamente.*
—Kerberos... ven a ver esto, pero camina despacio para no asustarlos. Mira el tamaño de estos seres, ¡son del tamaño de una pizca de polvo! Y aun así, llevan trozos de hojas enormes de una forma tan limpia y coordinada. Su andar es tan sereno, tan constante... Oye, ¿no te pasa que si los miras fijamente el tiempo parece detenerse? Es una sensación muy extraña, como si me estuvieran hipnotizando con su desfile. ¿A ti también te da esa sensación de calma, o es que tu cabeza grandota no puede concentrarse en cosas y solo piensa en comida.?—
Más de esa propaganda en televisión. Más de mostrar la terrible realidad para las personas y en la desventaja en la que podrían estar. Pero no por mucho tiempo. Más controles, nuevas tecnologías. Tendrían la ventaja pronto.
—Eso es bueno —escuchó a Owen hablar detrás de ella, así que volteó para poder verlo—. Esos monstruos tienen que desaparecer de una vez. Son persistentes, pero ya les llegará el fin.
Alaska siempre escuchó a su tío ir en contra de los mutantes, siempre lleno de miedo disfrazado de odio. La mirada que le dedicaba a ese grupo era algo que a ella, por alguna razón, le aterraba. Nunca vio en él algo como amor cuando se dirigía a ella ni nada parecido, solía verla como la demente que era. Pero tenía una sensación en el fondo, como si pudiera llegar a recibir ese tipo de mirada de rechazo. Nunca supo por qué razón tenía esa impresión.
Volvió la vista hacia la pantalla que ahora mostraba las quejas de las personas y sus opiniones negativas.
—No creo que sean monstruos... —soltó en voz baja— ellos intentan-
—¿No son monstruos? ¿¡Dónde estuviste todo este tiempo, Alaska!? ¿Debajo de una maldita roca? ¡Solo falta prestar atención a las noticias para ver todos los estragos que han causado! ¡Quieren eliminarnos! ¿Es que acaso también tienes alucinaciones con la verdad?
Ella bajó la mirada un segundo antes de levantarla otra vez, pero no a la televisión, sino al costado de la misma. Había ahí una criatura extraña, veía sus tres ojos observando con curiosidad. También habían pequeños apéndices sosteniendo los bordes del aparato, como si fueran manitas. Inocente.
—... No todos son malos. Es como nosotros. Algunas personas son malas, otras buenas. No hay que poner a todos en la misma categoría. —intentó explicar, con esa pequeña esperanza en su pecho de que Owen entendiera, pero cuando se fijó en él de nuevo, aquello se encogió de inmediato. La estaba viendo como cuando tenía sus "brotes psicóticos".
—Cuando te encuentres con uno y te mate, ya verás que tenía razón —Owen sonó demasiado frío—. No simpatices con ellos, Alaska.
Esas palabras quedaron rondando su cabeza todo el día, incluso al ir camino al trabajo, sin prestar atención por dónde iba. Había un miedo dentro suyo que no supo si venía de esas frases o si tenía un origen diferente. La confundía por tener contradicciones internas. Por un lado pensaba que los mutantes eran muy peligrosos por sus poderes, claro; por otro, ¿de verdad eran tan malos? ¿De verdad eran tan diferentes a los humanos?
〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕
Más de esa propaganda en televisión. Más de mostrar la terrible realidad para las personas y en la desventaja en la que podrían estar. Pero no por mucho tiempo. Más controles, nuevas tecnologías. Tendrían la ventaja pronto.
—Eso es bueno —escuchó a Owen hablar detrás de ella, así que volteó para poder verlo—. Esos monstruos tienen que desaparecer de una vez. Son persistentes, pero ya les llegará el fin.
Alaska siempre escuchó a su tío ir en contra de los mutantes, siempre lleno de miedo disfrazado de odio. La mirada que le dedicaba a ese grupo era algo que a ella, por alguna razón, le aterraba. Nunca vio en él algo como amor cuando se dirigía a ella ni nada parecido, solía verla como la demente que era. Pero tenía una sensación en el fondo, como si pudiera llegar a recibir ese tipo de mirada de rechazo. Nunca supo por qué razón tenía esa impresión.
Volvió la vista hacia la pantalla que ahora mostraba las quejas de las personas y sus opiniones negativas.
—No creo que sean monstruos... —soltó en voz baja— ellos intentan-
—¿No son monstruos? ¿¡Dónde estuviste todo este tiempo, Alaska!? ¿Debajo de una maldita roca? ¡Solo falta prestar atención a las noticias para ver todos los estragos que han causado! ¡Quieren eliminarnos! ¿Es que acaso también tienes alucinaciones con la verdad?
Ella bajó la mirada un segundo antes de levantarla otra vez, pero no a la televisión, sino al costado de la misma. Había ahí una criatura extraña, veía sus tres ojos observando con curiosidad. También habían pequeños apéndices sosteniendo los bordes del aparato, como si fueran manitas. Inocente.
—... No todos son malos. Es como nosotros. Algunas personas son malas, otras buenas. No hay que poner a todos en la misma categoría. —intentó explicar, con esa pequeña esperanza en su pecho de que Owen entendiera, pero cuando se fijó en él de nuevo, aquello se encogió de inmediato. La estaba viendo como cuando tenía sus "brotes psicóticos".
—Cuando te encuentres con uno y te mate, ya verás que tenía razón —Owen sonó demasiado frío—. No simpatices con ellos, Alaska.
Esas palabras quedaron rondando su cabeza todo el día, incluso al ir camino al trabajo, sin prestar atención por dónde iba. Había un miedo dentro suyo que no supo si venía de esas frases o si tenía un origen diferente. La confundía por tener contradicciones internas. Por un lado pensaba que los mutantes eran muy peligrosos por sus poderes, claro; por otro, ¿de verdad eran tan malos? ¿De verdad eran tan diferentes a los humanos?