• Una segunda oportunidad.
    Fandom OC/Black Butler.
    Categoría Original
    Ciel Phantomhive

    [Mediados del siglo XIX]

    Esto era un deleite para la nigromante...

    Cuerpo sin vida, víctima de un ritual profano, algo tan típico como triste, una historia que se habría de repetir miles de veces...

    — Ah~ La ambición humana... — Apenas un murmullo en la oscuridad...

    ¿Cuándo entenderían los humanos que habían fuerzas con las que era mejor no tratar?¿Cuantos más habrían de morir con el mero propósito de conseguir poder?

    No importaba, al menos no para la nigromante.

    Un cascarón, cuerpo sin alma, quizás necesitaría un... Pequeño impulso...

    Conocía la historia, la muerte de su familia, su venta, su secuestro... No conocía detalles, pero sabía lo necesario.

    — ¿Será que buscarás venganza? — Preguntó la voz con cierta burla en su tono.

    Normalmente no resucitaría a nadie sin un precio, pero esta vez sería divertido... ¿El pago? Ser testigo si dicha venganza se llevaba a cabo... O llegar a tratar con el demonio que se liberó gracias a su muerte, ambas serían beneficio para la bruja.

    Finalmente el lugar se iluminó, antorchas en las paredes, un lugar antiguo, propiedad de la bruja que, con su mirada plateada, observaba el cuerpo del que apuntaba a ser conde.

    — Que desgracia ¿No te parece triste? — Preguntó, como si el contrario fuera a responderle, pero solo halló silencio. — Es una situación peculiar... — ¿Dónde habría ido su alma? Imposible saberlo incluso para la nigromante, el pago por invocar a un demonio era tan impredecible como estúpido.

    Quitó el guante de su mano izquierda, acarició el rostro del joven, un tacto tan frío como el suyo propio, el tacto de un cadáver... Movió lentamente la mano, pasando por el mentón... El cuello... Y finalmente, posándose en el pecho del contrario.

    No recitó palabra, no hubo cánticos ni rituales, no sería necesario... Morana pondría el pago por el retorno del conde, apenas unas almas serían suficientes para restaurar su cuerpo y su mente, pero había algo que escapaba de sus manos... Su alma...

    — ¿Qué haré? — Dijo con una calma inquietante, una pregunta retórica, podría usar un pacto como pretexto para hacer alzarse al muerto ¿Las condiciones? Simples, su cuerpo se impulsaría por la magia de la nigromante hasta que ella encontrase el alma del conde.

    El fuego en las antorchas se atenuó, el aire se había vuelto más pesado, la nigromante comenzó a hacer uso de su magia y con ello, una energía comenzó a inundar el cuerpo del fallecido.

    La piel retomó su color, las heridas se cerrarían lentamente y, con suerte, si todo funcionaba como la bruja planeaba, la conciencia regresaría pronto...

    Fue entonces que se separó, encendió un cigarro y esperó... Los orbes plateados de Morana estaban clavados sobre él, preparada para cualquier tipo de reacción, a fin de cuentas, no todos reaccionan igual al volver a la vida... ¿Qué ocurrirá esta vez...?
    [potentiareger3] [Mediados del siglo XIX] Esto era un deleite para la nigromante... Cuerpo sin vida, víctima de un ritual profano, algo tan típico como triste, una historia que se habría de repetir miles de veces... — Ah~ La ambición humana... — Apenas un murmullo en la oscuridad... ¿Cuándo entenderían los humanos que habían fuerzas con las que era mejor no tratar?¿Cuantos más habrían de morir con el mero propósito de conseguir poder? No importaba, al menos no para la nigromante. Un cascarón, cuerpo sin alma, quizás necesitaría un... Pequeño impulso... Conocía la historia, la muerte de su familia, su venta, su secuestro... No conocía detalles, pero sabía lo necesario. — ¿Será que buscarás venganza? — Preguntó la voz con cierta burla en su tono. Normalmente no resucitaría a nadie sin un precio, pero esta vez sería divertido... ¿El pago? Ser testigo si dicha venganza se llevaba a cabo... O llegar a tratar con el demonio que se liberó gracias a su muerte, ambas serían beneficio para la bruja. Finalmente el lugar se iluminó, antorchas en las paredes, un lugar antiguo, propiedad de la bruja que, con su mirada plateada, observaba el cuerpo del que apuntaba a ser conde. — Que desgracia ¿No te parece triste? — Preguntó, como si el contrario fuera a responderle, pero solo halló silencio. — Es una situación peculiar... — ¿Dónde habría ido su alma? Imposible saberlo incluso para la nigromante, el pago por invocar a un demonio era tan impredecible como estúpido. Quitó el guante de su mano izquierda, acarició el rostro del joven, un tacto tan frío como el suyo propio, el tacto de un cadáver... Movió lentamente la mano, pasando por el mentón... El cuello... Y finalmente, posándose en el pecho del contrario. No recitó palabra, no hubo cánticos ni rituales, no sería necesario... Morana pondría el pago por el retorno del conde, apenas unas almas serían suficientes para restaurar su cuerpo y su mente, pero había algo que escapaba de sus manos... Su alma... — ¿Qué haré? — Dijo con una calma inquietante, una pregunta retórica, podría usar un pacto como pretexto para hacer alzarse al muerto ¿Las condiciones? Simples, su cuerpo se impulsaría por la magia de la nigromante hasta que ella encontrase el alma del conde. El fuego en las antorchas se atenuó, el aire se había vuelto más pesado, la nigromante comenzó a hacer uso de su magia y con ello, una energía comenzó a inundar el cuerpo del fallecido. La piel retomó su color, las heridas se cerrarían lentamente y, con suerte, si todo funcionaba como la bruja planeaba, la conciencia regresaría pronto... Fue entonces que se separó, encendió un cigarro y esperó... Los orbes plateados de Morana estaban clavados sobre él, preparada para cualquier tipo de reacción, a fin de cuentas, no todos reaccionan igual al volver a la vida... ¿Qué ocurrirá esta vez...?
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  • Un grupo de ex compañeros de clase se reunen en la mansión de uno de ellos. Ubicada en una remota isla del Archipiélago de Chiloé.
    La mansión está hecha con arquitectura Alemana de finales del siglo XIX que inspira un aire misterioso.
    ¿Que ocurrirá realmente en su interior?
    Un grupo de ex compañeros de clase se reunen en la mansión de uno de ellos. Ubicada en una remota isla del Archipiélago de Chiloé. La mansión está hecha con arquitectura Alemana de finales del siglo XIX que inspira un aire misterioso. ¿Que ocurrirá realmente en su interior?
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  • Los días previos a Navidad, Raden se había encontrado en un estado insólito de absoluta y pura indecisión. Su mente, que parecía un catálogo de reliquias y objetos interesantes, de pronto encontraba que todas las opciones resultaban... insuficientes. Demasiado insuficientes. ¿Un espejo victoriano? ¿Una daga ceremonial?. Había consultado a sus amigas y hasta se había sumergido en las profundidades digitales de 'Gugul', saliendo de allí con dolor de cabeza.

    Nada la convencia. Todo le parecía insuficiente para la obra de arte viviente que era su precioso novio. ¿Que podía darle, que fuera realmente digno de él? ¡¿Es que acaso existía algo, que pudiera ser digno de él?!. Entonces la idea llegó... Quizás el regalo perfecto no era algo extravagante, quizás no era algo que pudiera comprar, adquirir o robar de un museo -aunque esa última idea no la descartaba-. Tal vez, era algo que se debía crear. ¡Aja! ¡Eso era! ¿Cuantas veces había él, preparado comidas y manjares para ella, con una paciencia y un arte que eran otra forma de hechicería? Muchas. Demasiadas. ¡Era su turno! Fallar estrepitosamente era una posibilidad... y por eso mismo, era algo valioso. Ese sería su regalo, su esfuerzo y su posible fracaso, todo envuelto en un intento.

    Desempolvó los libros de cocina -porque el 'yutú' es demasiado complicado- y busco las recetas. ¡Un postre! Porque tal parecía como si hubiera menos probabiludades de fallar con un postre que con una cena. La cocina pronto se transformó en una especie de laboratorio donde la harina volaba por todas partes. Mantequilla, huevos, frutas confitadas, frutos secos y un chorrito de moscatel. La dejó leudar, cubierta con un paño. Y mientras esperaba, la masa de jengibre -harins, melaza, especias- fue extendida y cortada con los moldes que logró conseguir en su cocina: una estrella, una luna creciente y un gatito. Las galletas salieron del horno, perfumando el aire, y las decoró con glacé real.El panettone, ya horneado y dorado, fue su obra principal. La adornó con un glacé en color rojo y escribió un mensaje: 'Feliz Navidad, amor. ~ R'.

    La mesa fue puesta con un mantel de lino y la porcelana blanca del siglo XIX que guardaba para ocasiones especiales. Sobre ella, el panettone y el montón de galletas de jengibre. Pero no era suficiente. Lo mundano necesitaba el sello de lo eterno. Y justo a tiempo, llegó su adquisición final. Un anillo 'guarda-secretos' del siglo XVII. Un aro de plata sobre con incrustaciones de onix. Lo había obtenido tras negociaciones que involucraron tres objetos malditos y una promesa vaga. Su función era simple pero profunda: si él, en algún momento de necesidad o simple deseo, sostenía el anillo y concentraba un pensamiento o mensaje para ella, Raden lo escucharía, dondequiera que estuviera. Sería como tener una llave directa a sus pensamientos.

    Todo estaba listo.

    — Amor, te tengo una sorpresa... —le había dicho antes, colocandose detrás de Donovan Lenheim y cubriendo sus ojos con sus manos -aun ligeramente enharinadas- guiandolo hacia el comedor— ¡Ta-dah! ~

    Al retirar sus manos, él vería la escena. Panettone, galletas de jengibre, y sobre la servilleta de lino junto a un plato, el anillo.

    — ¿Que te parece, hm? ¡Creo que... me volví una alquimista de la repostería! O al menos, logré que algo comestible saliera sin tu ayuda, jeje ~ —luego señaló la pieza de onix— Y ese, es para que nunca, nunca, estemos realmente incomunicados ~
    Los días previos a Navidad, Raden se había encontrado en un estado insólito de absoluta y pura indecisión. Su mente, que parecía un catálogo de reliquias y objetos interesantes, de pronto encontraba que todas las opciones resultaban... insuficientes. Demasiado insuficientes. ¿Un espejo victoriano? ¿Una daga ceremonial?. Había consultado a sus amigas y hasta se había sumergido en las profundidades digitales de 'Gugul', saliendo de allí con dolor de cabeza. Nada la convencia. Todo le parecía insuficiente para la obra de arte viviente que era su precioso novio. ¿Que podía darle, que fuera realmente digno de él? ¡¿Es que acaso existía algo, que pudiera ser digno de él?!. Entonces la idea llegó... Quizás el regalo perfecto no era algo extravagante, quizás no era algo que pudiera comprar, adquirir o robar de un museo -aunque esa última idea no la descartaba-. Tal vez, era algo que se debía crear. ¡Aja! ¡Eso era! ¿Cuantas veces había él, preparado comidas y manjares para ella, con una paciencia y un arte que eran otra forma de hechicería? Muchas. Demasiadas. ¡Era su turno! Fallar estrepitosamente era una posibilidad... y por eso mismo, era algo valioso. Ese sería su regalo, su esfuerzo y su posible fracaso, todo envuelto en un intento. Desempolvó los libros de cocina -porque el 'yutú' es demasiado complicado- y busco las recetas. ¡Un postre! Porque tal parecía como si hubiera menos probabiludades de fallar con un postre que con una cena. La cocina pronto se transformó en una especie de laboratorio donde la harina volaba por todas partes. Mantequilla, huevos, frutas confitadas, frutos secos y un chorrito de moscatel. La dejó leudar, cubierta con un paño. Y mientras esperaba, la masa de jengibre -harins, melaza, especias- fue extendida y cortada con los moldes que logró conseguir en su cocina: una estrella, una luna creciente y un gatito. Las galletas salieron del horno, perfumando el aire, y las decoró con glacé real.El panettone, ya horneado y dorado, fue su obra principal. La adornó con un glacé en color rojo y escribió un mensaje: 'Feliz Navidad, amor. ~ R'. La mesa fue puesta con un mantel de lino y la porcelana blanca del siglo XIX que guardaba para ocasiones especiales. Sobre ella, el panettone y el montón de galletas de jengibre. Pero no era suficiente. Lo mundano necesitaba el sello de lo eterno. Y justo a tiempo, llegó su adquisición final. Un anillo 'guarda-secretos' del siglo XVII. Un aro de plata sobre con incrustaciones de onix. Lo había obtenido tras negociaciones que involucraron tres objetos malditos y una promesa vaga. Su función era simple pero profunda: si él, en algún momento de necesidad o simple deseo, sostenía el anillo y concentraba un pensamiento o mensaje para ella, Raden lo escucharía, dondequiera que estuviera. Sería como tener una llave directa a sus pensamientos. Todo estaba listo. — Amor, te tengo una sorpresa... —le había dicho antes, colocandose detrás de [freaky_lil_monster] y cubriendo sus ojos con sus manos -aun ligeramente enharinadas- guiandolo hacia el comedor— ¡Ta-dah! ~ Al retirar sus manos, él vería la escena. Panettone, galletas de jengibre, y sobre la servilleta de lino junto a un plato, el anillo. — ¿Que te parece, hm? ¡Creo que... me volví una alquimista de la repostería! O al menos, logré que algo comestible saliera sin tu ayuda, jeje ~ —luego señaló la pieza de onix— Y ese, es para que nunca, nunca, estemos realmente incomunicados ~
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Se supone que este personaje es para rol de época... gótica victoriana, que corresponde aprox a mediados o finales del siglo XIX

    Pero me agregan vtubers rancias sin talento, personajes de slice of life chinos, perfiles H, personajes Gary Stu y Metaroleros.
    Se supone que este personaje es para rol de época... gótica victoriana, que corresponde aprox a mediados o finales del siglo XIX Pero me agregan vtubers rancias sin talento, personajes de slice of life chinos, perfiles H, personajes Gary Stu y Metaroleros.
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    | ¡Buenas!

    Solo avisar que por estas épocas voy a estar respondiendo los roles lentamente.

    Además, en cuanto a mi Jean AU moderno, lo siento si notan algunas inconsistencias, estoy consciente, jkajka.
    Estoy en proceso de corregirlos, todavía ando formando su personalidad, la cual, tendrá una pronunciada diferencia (o eso pretendo) con el Jean siglo XIX-XX y el otro AU.

    Por otra parte, estoy pensando en agregar otro AU que tenía en FB, el cual me cuesta mucho escribir por alguna razón...

    Bueno, eso es todo, gracias por leer este aviso demasiado extenso
    | ¡Buenas! Solo avisar que por estas épocas voy a estar respondiendo los roles lentamente. Además, en cuanto a mi Jean AU moderno, lo siento si notan algunas inconsistencias, estoy consciente, jkajka. Estoy en proceso de corregirlos, todavía ando formando su personalidad, la cual, tendrá una pronunciada diferencia (o eso pretendo) con el Jean siglo XIX-XX y el otro AU. Por otra parte, estoy pensando en agregar otro AU que tenía en FB, el cual me cuesta mucho escribir por alguna razón... Bueno, eso es todo, gracias por leer este aviso demasiado extenso :STK-43:
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  • Observé el gran salón con una mezcla de orgullo y satisfacción. La restauración había sido un trabajo arduo, pero ahora todo brillaba con una elegancia atemporal.

    Los altos ventanales de vitral filtraban la luz con un resplandor dorado, mientras los espejos y las lámparas realzaban la calidez del lugar. Las mesas, dispuestas con precisión, esperaban a sus futuros comensales, y los detalles en hierro forjado en el balcón agregaban un aire refinado. Todo evocaba el esplendor del siglo XIX, pero con un toque de mi propia esencia.

    Después de meses de esfuerzo, mi visión se había materializado. Mi refugio, mi sueño… estaba listo.

    "La Maison Sucrée", pronto abriria sus puertas.
    Observé el gran salón con una mezcla de orgullo y satisfacción. La restauración había sido un trabajo arduo, pero ahora todo brillaba con una elegancia atemporal. Los altos ventanales de vitral filtraban la luz con un resplandor dorado, mientras los espejos y las lámparas realzaban la calidez del lugar. Las mesas, dispuestas con precisión, esperaban a sus futuros comensales, y los detalles en hierro forjado en el balcón agregaban un aire refinado. Todo evocaba el esplendor del siglo XIX, pero con un toque de mi propia esencia. Después de meses de esfuerzo, mi visión se había materializado. Mi refugio, mi sueño… estaba listo. "La Maison Sucrée", pronto abriria sus puertas.
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  • Finalmente, la casa es mía. Una construccion del siglo XIX, abandonado y en condiciones… cuestionables. Las paredes están cubiertas de polvo, la madera cruje con cada paso y algunas ventanas están rotas, dejando que el viento silbe entre las habitaciones vacías. Pero nada de eso me importa. No veo ruinas, veo potencial.

    Camino por los pasillos oscuros, dejando que mis dedos rocen las viejas molduras. Puedo imaginar lo que fue este lugar en su época dorada: grandes salones iluminados, el murmullo de conversaciones elegantes, copas tintineando bajo candelabros resplandecientes. Ahora, todo está en silencio… pero no por mucho tiempo.

    Imaginando cada detalle del lugar: las mesas bien dispuestas, el sonido de la porcelana y las copas de cristal, la música suave de fondo y, sobre todo, el aroma de mis mejores postres flotando en el aire.

    "Aquí… aquí es donde todo comenzará. Donde cada persona que cruce la puerta podrá sentir el mismo cariño que pongo en cada receta."

    Finalmente, la casa es mía. Una construccion del siglo XIX, abandonado y en condiciones… cuestionables. Las paredes están cubiertas de polvo, la madera cruje con cada paso y algunas ventanas están rotas, dejando que el viento silbe entre las habitaciones vacías. Pero nada de eso me importa. No veo ruinas, veo potencial. Camino por los pasillos oscuros, dejando que mis dedos rocen las viejas molduras. Puedo imaginar lo que fue este lugar en su época dorada: grandes salones iluminados, el murmullo de conversaciones elegantes, copas tintineando bajo candelabros resplandecientes. Ahora, todo está en silencio… pero no por mucho tiempo. Imaginando cada detalle del lugar: las mesas bien dispuestas, el sonido de la porcelana y las copas de cristal, la música suave de fondo y, sobre todo, el aroma de mis mejores postres flotando en el aire. "Aquí… aquí es donde todo comenzará. Donde cada persona que cruce la puerta podrá sentir el mismo cariño que pongo en cada receta."
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    || Gente. No se admiten personajes 2D en el grupo de Gótico y Romanticismo, está ya especificado. No es cuestión de apartheid ni de nada de eso. Es un grupo pensado para aunar a los personajes de la literatura gótica del siglo XIX.
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    || Amores míos, perdóneneme. No admito personajes 2D en esta cuenta. Es una norma estricta.

    Asimismo os recuerdo que el período de Elettra es el siglo XIX e inicios del XX, perteneciendo al movimiento Romántico Pleno y el Romanticismo Gótico.

    Muchas gracias por comprender.
    || Amores míos, perdóneneme. No admito personajes 2D en esta cuenta. Es una norma estricta. Asimismo os recuerdo que el período de Elettra es el siglo XIX e inicios del XX, perteneciendo al movimiento Romántico Pleno y el Romanticismo Gótico. Muchas gracias por comprender.
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  • || Yo prometí drama y feels al puro Romanticismo del siglo XIX y aquí cumplimos a rajatabla. Voy a recoger mis feels.
    || Yo prometí drama y feels al puro Romanticismo del siglo XIX y aquí cumplimos a rajatabla. Voy a recoger mis feels.
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