Habían pasado unos días desde que se manifestase nuevamente en el mundo humano, sin embargo para mala fortuna de este mismo, los cadáveres habían sido retirados de las morgues y puestos bajo vigilancia de la iglesia ante sospecha de corrupción en la gran ciudad, sus seguidores habían hecho lo posible por conseguir alguno sin llamar la atención, pero no hubo caso.
Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría.
Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión.
El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información.
Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro.
No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro.
—¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.
Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría.
Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión.
El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información.
Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro.
No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro.
—¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.
Habían pasado unos días desde que se manifestase nuevamente en el mundo humano, sin embargo para mala fortuna de este mismo, los cadáveres habían sido retirados de las morgues y puestos bajo vigilancia de la iglesia ante sospecha de corrupción en la gran ciudad, sus seguidores habían hecho lo posible por conseguir alguno sin llamar la atención, pero no hubo caso.
Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría.
Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión.
El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información.
Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro.
No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro.
—¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.