-La cueva no rugia, por una vez.. no habia gritos, ni acero chocando, ni huesos rompiendose en sus manos, solo el sonido lento... calmado y metodico de algo siendo colocado con cuidado, el Ogro se encontraba de Pie en el centro de su caverna, iluminado por antorchas clavadas entre las grietas de la roca. La luz anaranjada danzaba sobre su piel azul, resaltando cada cicatriz como si fueran marcas sagradas. A su alrededor, las paredes no eran simples piedras, eran historia para el, filas y filas de craneos-

-Humanos, bestias, criaturas que ya no existian.. algunos pequeños como los de niños, otros enormes, con colmillos aun intactos, habia cuernos, mandivulas deformes, placas oseas extrañas, cada uno limpio, cada uno conservado, cada uno recordado, el ogro sostenia uno nuevo entre sus manos, todavia tenia restos de sangre seca en las grietas del hueso, Era pesado, de una criatura claramente poderosa, sus dedos gruesos giraban lentamente, observandolo desde distintos angulos, como si estuviera evaluando una obra de arte, gruño en voz baja, totalmente satisfecho-

"Fuiste fuerte, y un gran alimento para mi cuerpo, ahora te otorgare un lugar comodo para observarme."

-Su voz no era violeta esta vez, no habia furia, si no reconocimiento, camino lentamente hacia una seccion especifica en la pared, no cualquiera, alli estaban los trofeos de aquellos que lo habian hecho sangrar, emocionarse por la batalla, se detuvo y miro el espacio, y con lentitud acomodo el craneo entre otros dos, ajustandolo apenas unos milimetros hacia la izquierda.. luego hacia la derecha, hasta que quedo perfecto, recien entonces solto el hueso, el ogro retrocedio un paso y observo, sus ojos brillaron con algo distinto, no era hambre, no era Ira... era mucho mas profundo, cada craneo era una batalla. Cada batalla, una prueba. Cada prueba.. una razon para seguir existiendo, avanzo hacia otra seccion, esta vez tomo un craneo antiguo, cubierto por una fina capa de polvo, fruncio el ceño puesto que, no le gustaba eso-

"Tsk..."

-Con una tela gruesa, comenzo a limpiarlo con cuidado, movimientos lentos, casi pacientes, sus manos, capaces de arrancar una cabeza de un tiron, ahora se movian con delicadeza inquietante.-

"No te vuelvas debil.. ni en la muerte canalla."

-La devolvio al lugar, el ogro finalmente se sento sobre una roca grande, que hacia de trono improvisado dentro de su cueva, apoyo los brazos sobre sus piernas y dejo escapar un largo suspiro pesado, sus ojos recorrieron la pared, cada trofeo, cada historia que jamas se permitiria contar a nadie, solo viviencias y recuerdos en su memoria, y alli, el ogro guardo silencio, hundido en sus pensamientos-
-La cueva no rugia, por una vez.. no habia gritos, ni acero chocando, ni huesos rompiendose en sus manos, solo el sonido lento... calmado y metodico de algo siendo colocado con cuidado, el Ogro se encontraba de Pie en el centro de su caverna, iluminado por antorchas clavadas entre las grietas de la roca. La luz anaranjada danzaba sobre su piel azul, resaltando cada cicatriz como si fueran marcas sagradas. A su alrededor, las paredes no eran simples piedras, eran historia para el, filas y filas de craneos- -Humanos, bestias, criaturas que ya no existian.. algunos pequeños como los de niños, otros enormes, con colmillos aun intactos, habia cuernos, mandivulas deformes, placas oseas extrañas, cada uno limpio, cada uno conservado, cada uno recordado, el ogro sostenia uno nuevo entre sus manos, todavia tenia restos de sangre seca en las grietas del hueso, Era pesado, de una criatura claramente poderosa, sus dedos gruesos giraban lentamente, observandolo desde distintos angulos, como si estuviera evaluando una obra de arte, gruño en voz baja, totalmente satisfecho- "Fuiste fuerte, y un gran alimento para mi cuerpo, ahora te otorgare un lugar comodo para observarme." -Su voz no era violeta esta vez, no habia furia, si no reconocimiento, camino lentamente hacia una seccion especifica en la pared, no cualquiera, alli estaban los trofeos de aquellos que lo habian hecho sangrar, emocionarse por la batalla, se detuvo y miro el espacio, y con lentitud acomodo el craneo entre otros dos, ajustandolo apenas unos milimetros hacia la izquierda.. luego hacia la derecha, hasta que quedo perfecto, recien entonces solto el hueso, el ogro retrocedio un paso y observo, sus ojos brillaron con algo distinto, no era hambre, no era Ira... era mucho mas profundo, cada craneo era una batalla. Cada batalla, una prueba. Cada prueba.. una razon para seguir existiendo, avanzo hacia otra seccion, esta vez tomo un craneo antiguo, cubierto por una fina capa de polvo, fruncio el ceño puesto que, no le gustaba eso- "Tsk..." -Con una tela gruesa, comenzo a limpiarlo con cuidado, movimientos lentos, casi pacientes, sus manos, capaces de arrancar una cabeza de un tiron, ahora se movian con delicadeza inquietante.- "No te vuelvas debil.. ni en la muerte canalla." -La devolvio al lugar, el ogro finalmente se sento sobre una roca grande, que hacia de trono improvisado dentro de su cueva, apoyo los brazos sobre sus piernas y dejo escapar un largo suspiro pesado, sus ojos recorrieron la pared, cada trofeo, cada historia que jamas se permitiria contar a nadie, solo viviencias y recuerdos en su memoria, y alli, el ogro guardo silencio, hundido en sus pensamientos-
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