• No había visto a Lucifer en toda la mañana.... Una mañana particularmente melosa que le revolvía el estómago expresado en sus muecas de disgusto. Pues a donde fuera que mirara sólo podía ver el cursi romance aflorar por una fecha tan ridícula como aquella.
    El hotel decorado de una forma tan patética, claro; decisiones de la princesa. Y parejas dispersas por probablemente toda la ciudad pentagrama.
    Viendo lo visto con el soberano, habría creído participaría de tan particular celebración o habría colaborado con decoración, aún así no lo había visto. En realidad desde hacía unos días que no lo había hecho.

    Con su sombra compartió una mirada que coincidía en silenciosas palabras no pronunciadas antes de que ambos desaparecieran en la oscuridad de las sombras, desplazándose cual serpiente por ellas con un destino claro en mente ; la habitación de Lucifer. Pues si algo se había percatado del pequeño rey era su tendencia a encerrarse cuando no estaba bien y, en efecto, había tenido razón. Pues tras escabullirse bajo la puerta y emerger del otro lado, la tensión de sus orejas revelaron su sorpresa al ver tan caótica habitación inundada de patitos.
    De nuevo una mirada compartida con su sombra y es que él no haría el ridículo de intentar pasar por la montaña de patos con riesgo de que se le fueran encima, así que hizo lo más razonable; volverse a mover entre las sombras hasta llegar al lado de la cama del rey donde este dormía de momento. ¿Su aspecto? No el mejor claramente.

    Su sombra lo miró a él y enseguida supo qué quería desviando su mirada para no tener que verla en lo que retraía de forma leve sus orejas. Pero la sombra era insistente y frunciendo el ceño, bajando sus orejas, le dió un pequeño golpe regañón con el dorso de su mano antes de cruzarse de brazos. A él se le escapó un gruñido por ello, viéndole con recelo.

    — Es patético y ridículo —

    Le dijo por lo bajo para no despertar al soberano pero su sombra respondió señalando al ángel aún dormido pero que incluso así se notaba su claro decaimiento.
    Él volvió a gruñir, esta vez bajando por completo sus orejas.

    — Bien.... —

    Se resignó causando en su silueta oscura una amplia sonrisa satisfecha antes de desaparecer aunque él no hizo lo mismo. Tan solo usando su magia para desaparecer el exceso de patitos de hule. ¿Los helados, bocadillos y vino? Afuera también y todo para hacer espacio a lo más ridículo que se le pudo ocurrir.
    Y es que con su magia se había asegurado que pétalos de rosa rodearan a su majestad al decorar su cama, apenas dispersos por el suelo también.
    Algunas velas rojas encendidas dispersas por la habitación junto con globos que adornaban el suelo, algunos patitos que había permitido se quedaran también los había vestido con corazones o pequeñas decoraciones ñoñas... ¿Le estaba haciendo sentir como un ridículo aquello? Por supuesto. Incluso al punto de ocasionar un rubor sobre sus mejillas que pronto disipó para que nadie lo viera.
    Su sombra volviendo a aparecer junto con una pequeña cesta cargada de golosinas y chocolates, más alegre de lo que a él le hubiera gustado arrancándole otro gruñido.

    — Eres irritante —

    Fue todo lo que le dijo sin tomar la canasta con sus propias manos sino dejando que el otro la cargara
    Sólo cuando todo estuvo listo se acercó a King of Hell, tomando un mechoncito de su rubia cabellera para jalar suavemente en una forma de molestarle pues con algo debía de compensar tanta cursilería.

    — ¿Acaso piensa dormir todo el día majestad? Ya pasa del mediodía, no sabía que quería imitar a la bella durmiente —

    Volvió a molestarle y, aún siendo chinchado él por su propia sombra, aguardó a que el otro se despertara y sentara en la cama. Apenas dándole el tiempo a ver las nuevas decoraciones que adornaban la habitación antes de tomar el rostro ajeno con una mano desde el mentón en lo que él se reclinaba para quedar a su altura depositando un beso sobre los labios ajenos. Tan solo un pequeño beso antes de apartarse, en su mano apareciendo una de esas típicas cajas de bombones creadas para San Valentín que le enseñó.

    — Creí que esta celebración era de su gusto —
    No había visto a Lucifer en toda la mañana.... Una mañana particularmente melosa que le revolvía el estómago expresado en sus muecas de disgusto. Pues a donde fuera que mirara sólo podía ver el cursi romance aflorar por una fecha tan ridícula como aquella. El hotel decorado de una forma tan patética, claro; decisiones de la princesa. Y parejas dispersas por probablemente toda la ciudad pentagrama. Viendo lo visto con el soberano, habría creído participaría de tan particular celebración o habría colaborado con decoración, aún así no lo había visto. En realidad desde hacía unos días que no lo había hecho. Con su sombra compartió una mirada que coincidía en silenciosas palabras no pronunciadas antes de que ambos desaparecieran en la oscuridad de las sombras, desplazándose cual serpiente por ellas con un destino claro en mente ; la habitación de Lucifer. Pues si algo se había percatado del pequeño rey era su tendencia a encerrarse cuando no estaba bien y, en efecto, había tenido razón. Pues tras escabullirse bajo la puerta y emerger del otro lado, la tensión de sus orejas revelaron su sorpresa al ver tan caótica habitación inundada de patitos. De nuevo una mirada compartida con su sombra y es que él no haría el ridículo de intentar pasar por la montaña de patos con riesgo de que se le fueran encima, así que hizo lo más razonable; volverse a mover entre las sombras hasta llegar al lado de la cama del rey donde este dormía de momento. ¿Su aspecto? No el mejor claramente. Su sombra lo miró a él y enseguida supo qué quería desviando su mirada para no tener que verla en lo que retraía de forma leve sus orejas. Pero la sombra era insistente y frunciendo el ceño, bajando sus orejas, le dió un pequeño golpe regañón con el dorso de su mano antes de cruzarse de brazos. A él se le escapó un gruñido por ello, viéndole con recelo. — Es patético y ridículo — Le dijo por lo bajo para no despertar al soberano pero su sombra respondió señalando al ángel aún dormido pero que incluso así se notaba su claro decaimiento. Él volvió a gruñir, esta vez bajando por completo sus orejas. — Bien.... — Se resignó causando en su silueta oscura una amplia sonrisa satisfecha antes de desaparecer aunque él no hizo lo mismo. Tan solo usando su magia para desaparecer el exceso de patitos de hule. ¿Los helados, bocadillos y vino? Afuera también y todo para hacer espacio a lo más ridículo que se le pudo ocurrir. Y es que con su magia se había asegurado que pétalos de rosa rodearan a su majestad al decorar su cama, apenas dispersos por el suelo también. Algunas velas rojas encendidas dispersas por la habitación junto con globos que adornaban el suelo, algunos patitos que había permitido se quedaran también los había vestido con corazones o pequeñas decoraciones ñoñas... ¿Le estaba haciendo sentir como un ridículo aquello? Por supuesto. Incluso al punto de ocasionar un rubor sobre sus mejillas que pronto disipó para que nadie lo viera. Su sombra volviendo a aparecer junto con una pequeña cesta cargada de golosinas y chocolates, más alegre de lo que a él le hubiera gustado arrancándole otro gruñido. — Eres irritante — Fue todo lo que le dijo sin tomar la canasta con sus propias manos sino dejando que el otro la cargara Sólo cuando todo estuvo listo se acercó a [morningstar666], tomando un mechoncito de su rubia cabellera para jalar suavemente en una forma de molestarle pues con algo debía de compensar tanta cursilería. — ¿Acaso piensa dormir todo el día majestad? Ya pasa del mediodía, no sabía que quería imitar a la bella durmiente — Volvió a molestarle y, aún siendo chinchado él por su propia sombra, aguardó a que el otro se despertara y sentara en la cama. Apenas dándole el tiempo a ver las nuevas decoraciones que adornaban la habitación antes de tomar el rostro ajeno con una mano desde el mentón en lo que él se reclinaba para quedar a su altura depositando un beso sobre los labios ajenos. Tan solo un pequeño beso antes de apartarse, en su mano apareciendo una de esas típicas cajas de bombones creadas para San Valentín que le enseñó. — Creí que esta celebración era de su gusto —
    Me encocora
    1
    7 turnos 0 maullidos
  • Las cinco.
    Fandom MENTES CRIMINALES
    Categoría Drama
    𝘚𝑇𝘈𝑅𝘛𝐸𝘙 𝘗𝐴𝘙𝐴 𝑹𝒐𝒘𝒂𝒏 𝑯𝒂𝒍𝒆
    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤ
    ㅤㅤ

    Nota de usuario:
    Contenido NSFW. Este starter tiene contenido sensible y referencias a crímenes debido al fandom al que pertenece. Se ruega leerlo bajo propia discreción.


    𝐹𝘓𝐴𝘚𝐻𝘉𝐴𝘊𝐾



    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙼𝚊𝚢𝚘, 𝟸00𝟷
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙳𝚎𝚗𝚟𝚎𝚛, 𝙲𝚘𝚕𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘

    Aun le daba vértigo la rapidez con la que habia escalado su carrera laboral. De la fiscalía de Seattle a los SWAT. Y antes de darse cuenta habia ingresado en la división de Seattle del FBI. Aun llegaba a esbozar una tenue sonrisa nostálgica en sus labios al recordar sus nervios cuatro años atrás cuando, en el parque Golden Gate de San Francisco habia sido el encargado de ilustrar a Dave Rossi acerca de los cuerpos encontrados. Aquel era su caso, Dave Rossi llevaba trabajando en este desde 1992, y aun asi no tuvo reparos en contar con su ayuda. Puede que fuera el propio Rossi quien pidió la promoción del joven Hotchner a la Unidad de Análisis de Conducta de Quántico… Nunca se lo dijo. Y Hotchner nunca preguntó. Pero no necesitaba saberlo.

    Como digo, habían pasado cuatro años desde que Aaron Hotchner comenzara a formar parte de la joya de la corona de la ciencia conductual en un departamento que, si bien comenzó a gestarse desde finales de los años setenta, todavia en 2001 parecía operar con pocos agentes. Y es que, por aquel entonces, Aaron Hotchner habia sido, si no bien el primer agente contratado para operar en el equipo, el primero en trabajar como agente de campo junto a Jason Gideon y Dave Rossi. Los dos hombres que crearon aquella Unidad. Era todo un logro para el joven Hotchner. Y aun entonces, cuatro años después, seguía sintiendo cierto síndrome del impostor.

    Aunque sabia muy bien como disimularlo.

    >> El primer cadáver habia aparecido hacía poco más de una semana. Marjorie Ringwall. 17 años. Secuestrada en una fiesta. Su cuerpo habia aparecido semidesnudo y semienterrado en una cuneta. Habia sido abusada sexualmente y tenía un golpe en el cráneo.

    El segundo cadáver apareció dos dias después. Stephanie Lammarck. 16 años. Desaparecida a la salida del instituto dos dias atrás. En este caso el patrón de violencia habia escalado: habia sido abusada y estrangulada con violencia. El asesino lo habia vuelto más personal. Abandonada cerca del rio.

    Fue entonces cuando la policía de Denver se puso en contacto con la Unidad. Al ver la espiral de crecimiento de violencia ejercida, Jason Gideon, Dave Rossi y Aaron Hotchner viajaron sin perder más tiempo hasta el escenario de tan cruentos crímenes. Para cuando llegaron… el tercer cadáver habia aparecido. Sally Monroe. 17 años. Abusada. Asesinada por múltiples puñaladas y abandonada en el maizal de una granja. Desaparecida el día anterior mientras regresaba de la biblioteca

    Según la policía dos chicas más habían desaparecido sin dejar rastro mientras iban a un ensayo en el instituto: Bethany Moller y Rowan Hale.

    Tenían que trabajar a contrarreloj. Los tres miembros de la Unidad revisaron los informes de la policía y en la primera hora se dieron cuenta de que el secuestro múltiple no habia sido al azar. El sudes buscaba un tipo concreto de chica. Rubias. Adolescentes. Entre los 16 y 17 años. Todas ellas habían sido raptadas en lugares donde eran vulnerables, en plena calle y desprotegidas. Los secuestros estaban cuidadosamente planeados, buscando mantener el control.

    El progresivo aumento de la violencia llamó la atención de Hotchner. La escalada de agresividad era insólita, pero tenia una explicación: el asesino tenia una obsesion por el control y experimentaba con sus víctimas. Seguía un ritual psicológico.

    Llegó el momento de establecer un perfil geográfico, delimitado por las zonas donde los cadáveres habían aparecido. No les costó demasiado tiempo triangular la zona. Aunque sí llevó más tiempo encontrar un nombre que encajase en el perfil:

    Varón. Entre 30 y 35 años. Trabajaría en algo que lo permitiera pasar desapercibido. Algo como bibliotecario, administrativo, técnico de laboratorio. Un trabajo que lo hiciera sentir inferior. Inteligente y meticuloso. Introvertido, evitaría el contacto social y no miraría a los ojos. Tremendamente obsesionado con el control seria siempre puntual y perdería los nervios con quien no lo fuera.

    Y ese perfil les dio cinco sospechosos que trabajaban en la zona cercana a la aparición de los cuerpos. Inmediatamente la comisaria envio policías a las residencias y lugares de trabajo de los cinco hombres.

    Lo tenían casi todo. Las victimas de las mismas edades, todas de cabello oscuro y ojos marrones y de carácter introspectivo. La única que no encajaba era Rowan… Rubia, ojos azules, abierta y alegre…

    -Fue un daño colateral -declaró Hotch levantándose de la mesa donde habia estado repasando el caso y acudiendo hasta la pizarra donde tenían las fotografías de las chicas- Marjorie, Stephany, Sally y Bethany son morenas, introvertidas. Chicas que pasarían desapercibidas…- señaló la foto de Rowan- Ella es quien no encaja. No iba a por ella. Pero tuvo que llevársela. Bethany era su objetivo pero no podía dejar que Rowan se fuera… Creo que por eso no la ha matado aun. No sabe qué hacer con ella.

    El escaso optimismo que habían sentido se esfumó cuando la radio informó de la aparición del cuerpo de Bethany Moller.

    -¿Señor? -preguntó un oficial desde su mesa, apartando el auricular de su teléfono y apartándolo con una mano- Hastings ha ido hasta la fábrica de toallitas de Coller Lane. Dicen que Fallon Turner no ha ido a trabajar desde hace dos dias.

    -Le tenemos… -Gideon se levantó de la mesa- ¿Qué propiedades tiene Turner? -preguntó acercándose al joven, quien se puso a rebuscar rápidamente entre los informes sobre su mesa. Tres años más tarde la Unidad de Análisis de Conducta contrataría a la mejor Analista de Sistemas del país, pero mientras tanto…

    -Tie-tiene una casa en el centro del pueblo pero heredó la granja de su familia cuando sus padres murieron hace dos años. Está deshabitada y en riesgo por embargo… -respondió el chico.

    Gideon tomó apresuradamente un post-it y anoto la dirección antes de coger su chaqueta y empezar a caminar hacia la puerta. Rossi y Hotch lo siguieron.

    >> Dos coches del FBI y dos patrullas se internaban veinte minutos más tarde en los terrenos de la familia Turner. Hotch bajó de su coche y sacó su arma. Gideon y Rossi descendieron de su coche imitando el gesto del más joven. La ávida mirada de Hotch recorrió el escenario y, al mismo tiempo que Gideon y Rossi, vio como Fallon Turner los miraba desde el interior de la casa antes de echar a correr hacia la puerta trasera. En el fondo de la habitación una mujer rubia permanecía atada a una silla.

    -¡Hotchner! ¡Ocúpate de la chica! -gritó Gideon mientras Rossi y él ya rodeaban la casa por ambos flancos.

    Aaron no perdió ni siquiera dos segundos. Derribó la puerta de madera de una patada y entró con el arma de frente, revisando toda la estancia a su alrededor. Más por protocolo y precaución que por advertencia de una verdadera amenaza. Al resolver que no quedaban más individuos, caminó hasta la habitación que quedaba a su derecha y guardó el arma en la cartuchera mientras se acercaba rápidamente hasta Rowan.

    -¿Rowan? -preguntó acercándose a ella con un nudo en la garganta temiendo haber llegado tarde. Pero al fin ella alzó el rostro de forma cansada- Soy el agente Hotchner. Estás a salvo… Estás a salvo…- dijo llevando las manos a la mordaza que llevaba a la boca y la desató- ¿Estás bien? Voy a desatarte…- sacó una pequeña navaja de su bolsillo y con rapidez soltó las bridas que la mantenían atada a la silla- Vamos a llevarte a casa, ¿de acuerdo? -dijo ayudándola a levantarse para tomarla en volandas.
    𝘚𝑇𝘈𝑅𝘛𝐸𝘙 𝘗𝐴𝘙𝐴 [RO.WAN] ㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ 🚨 Nota de usuario: Contenido NSFW. Este starter tiene contenido sensible y referencias a crímenes debido al fandom al que pertenece. Se ruega leerlo bajo propia discreción. 𝐹𝘓𝐴𝘚𝐻𝘉𝐴𝘊𝐾 ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙼𝚊𝚢𝚘, 𝟸00𝟷 ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙳𝚎𝚗𝚟𝚎𝚛, 𝙲𝚘𝚕𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘 Aun le daba vértigo la rapidez con la que habia escalado su carrera laboral. De la fiscalía de Seattle a los SWAT. Y antes de darse cuenta habia ingresado en la división de Seattle del FBI. Aun llegaba a esbozar una tenue sonrisa nostálgica en sus labios al recordar sus nervios cuatro años atrás cuando, en el parque Golden Gate de San Francisco habia sido el encargado de ilustrar a Dave Rossi acerca de los cuerpos encontrados. Aquel era su caso, Dave Rossi llevaba trabajando en este desde 1992, y aun asi no tuvo reparos en contar con su ayuda. Puede que fuera el propio Rossi quien pidió la promoción del joven Hotchner a la Unidad de Análisis de Conducta de Quántico… Nunca se lo dijo. Y Hotchner nunca preguntó. Pero no necesitaba saberlo. Como digo, habían pasado cuatro años desde que Aaron Hotchner comenzara a formar parte de la joya de la corona de la ciencia conductual en un departamento que, si bien comenzó a gestarse desde finales de los años setenta, todavia en 2001 parecía operar con pocos agentes. Y es que, por aquel entonces, Aaron Hotchner habia sido, si no bien el primer agente contratado para operar en el equipo, el primero en trabajar como agente de campo junto a Jason Gideon y Dave Rossi. Los dos hombres que crearon aquella Unidad. Era todo un logro para el joven Hotchner. Y aun entonces, cuatro años después, seguía sintiendo cierto síndrome del impostor. Aunque sabia muy bien como disimularlo. >> El primer cadáver habia aparecido hacía poco más de una semana. Marjorie Ringwall. 17 años. Secuestrada en una fiesta. Su cuerpo habia aparecido semidesnudo y semienterrado en una cuneta. Habia sido abusada sexualmente y tenía un golpe en el cráneo. El segundo cadáver apareció dos dias después. Stephanie Lammarck. 16 años. Desaparecida a la salida del instituto dos dias atrás. En este caso el patrón de violencia habia escalado: habia sido abusada y estrangulada con violencia. El asesino lo habia vuelto más personal. Abandonada cerca del rio. Fue entonces cuando la policía de Denver se puso en contacto con la Unidad. Al ver la espiral de crecimiento de violencia ejercida, Jason Gideon, Dave Rossi y Aaron Hotchner viajaron sin perder más tiempo hasta el escenario de tan cruentos crímenes. Para cuando llegaron… el tercer cadáver habia aparecido. Sally Monroe. 17 años. Abusada. Asesinada por múltiples puñaladas y abandonada en el maizal de una granja. Desaparecida el día anterior mientras regresaba de la biblioteca Según la policía dos chicas más habían desaparecido sin dejar rastro mientras iban a un ensayo en el instituto: Bethany Moller y Rowan Hale. Tenían que trabajar a contrarreloj. Los tres miembros de la Unidad revisaron los informes de la policía y en la primera hora se dieron cuenta de que el secuestro múltiple no habia sido al azar. El sudes buscaba un tipo concreto de chica. Rubias. Adolescentes. Entre los 16 y 17 años. Todas ellas habían sido raptadas en lugares donde eran vulnerables, en plena calle y desprotegidas. Los secuestros estaban cuidadosamente planeados, buscando mantener el control. El progresivo aumento de la violencia llamó la atención de Hotchner. La escalada de agresividad era insólita, pero tenia una explicación: el asesino tenia una obsesion por el control y experimentaba con sus víctimas. Seguía un ritual psicológico. Llegó el momento de establecer un perfil geográfico, delimitado por las zonas donde los cadáveres habían aparecido. No les costó demasiado tiempo triangular la zona. Aunque sí llevó más tiempo encontrar un nombre que encajase en el perfil: Varón. Entre 30 y 35 años. Trabajaría en algo que lo permitiera pasar desapercibido. Algo como bibliotecario, administrativo, técnico de laboratorio. Un trabajo que lo hiciera sentir inferior. Inteligente y meticuloso. Introvertido, evitaría el contacto social y no miraría a los ojos. Tremendamente obsesionado con el control seria siempre puntual y perdería los nervios con quien no lo fuera. Y ese perfil les dio cinco sospechosos que trabajaban en la zona cercana a la aparición de los cuerpos. Inmediatamente la comisaria envio policías a las residencias y lugares de trabajo de los cinco hombres. Lo tenían casi todo. Las victimas de las mismas edades, todas de cabello oscuro y ojos marrones y de carácter introspectivo. La única que no encajaba era Rowan… Rubia, ojos azules, abierta y alegre… -Fue un daño colateral -declaró Hotch levantándose de la mesa donde habia estado repasando el caso y acudiendo hasta la pizarra donde tenían las fotografías de las chicas- Marjorie, Stephany, Sally y Bethany son morenas, introvertidas. Chicas que pasarían desapercibidas…- señaló la foto de Rowan- Ella es quien no encaja. No iba a por ella. Pero tuvo que llevársela. Bethany era su objetivo pero no podía dejar que Rowan se fuera… Creo que por eso no la ha matado aun. No sabe qué hacer con ella. El escaso optimismo que habían sentido se esfumó cuando la radio informó de la aparición del cuerpo de Bethany Moller. -¿Señor? -preguntó un oficial desde su mesa, apartando el auricular de su teléfono y apartándolo con una mano- Hastings ha ido hasta la fábrica de toallitas de Coller Lane. Dicen que Fallon Turner no ha ido a trabajar desde hace dos dias. -Le tenemos… -Gideon se levantó de la mesa- ¿Qué propiedades tiene Turner? -preguntó acercándose al joven, quien se puso a rebuscar rápidamente entre los informes sobre su mesa. Tres años más tarde la Unidad de Análisis de Conducta contrataría a la mejor Analista de Sistemas del país, pero mientras tanto… -Tie-tiene una casa en el centro del pueblo pero heredó la granja de su familia cuando sus padres murieron hace dos años. Está deshabitada y en riesgo por embargo… -respondió el chico. Gideon tomó apresuradamente un post-it y anoto la dirección antes de coger su chaqueta y empezar a caminar hacia la puerta. Rossi y Hotch lo siguieron. >> Dos coches del FBI y dos patrullas se internaban veinte minutos más tarde en los terrenos de la familia Turner. Hotch bajó de su coche y sacó su arma. Gideon y Rossi descendieron de su coche imitando el gesto del más joven. La ávida mirada de Hotch recorrió el escenario y, al mismo tiempo que Gideon y Rossi, vio como Fallon Turner los miraba desde el interior de la casa antes de echar a correr hacia la puerta trasera. En el fondo de la habitación una mujer rubia permanecía atada a una silla. -¡Hotchner! ¡Ocúpate de la chica! -gritó Gideon mientras Rossi y él ya rodeaban la casa por ambos flancos. Aaron no perdió ni siquiera dos segundos. Derribó la puerta de madera de una patada y entró con el arma de frente, revisando toda la estancia a su alrededor. Más por protocolo y precaución que por advertencia de una verdadera amenaza. Al resolver que no quedaban más individuos, caminó hasta la habitación que quedaba a su derecha y guardó el arma en la cartuchera mientras se acercaba rápidamente hasta Rowan. -¿Rowan? -preguntó acercándose a ella con un nudo en la garganta temiendo haber llegado tarde. Pero al fin ella alzó el rostro de forma cansada- Soy el agente Hotchner. Estás a salvo… Estás a salvo…- dijo llevando las manos a la mordaza que llevaba a la boca y la desató- ¿Estás bien? Voy a desatarte…- sacó una pequeña navaja de su bolsillo y con rapidez soltó las bridas que la mantenían atada a la silla- Vamos a llevarte a casa, ¿de acuerdo? -dijo ayudándola a levantarse para tomarla en volandas.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me shockea
    2
    1 turno 0 maullidos
  • Misión acabar con el tráfico ilegal de mujeres
    Fandom Freerol
    Categoría Acción
    El siguiente starter contiene lenguaje obsceno y mal sonante. Si eres sensible a dicho contenido te recomiendo que te ahorres de leer.

    <<Hobbs (AU) >>

    Elena ha sido encontrada para suerte de todos con vida en una cuneta del desierto que lleva Las Vegas, pero para nuestra suerte no recuerda ni cuando ni como ha llegado al lugar. De nuevo un callejón sin salida, quienes estén metidos en el ajo saben muy bien cómo borrar su rastro. Lo bueno es eso que está viva, no como las anteriores infiltradas en la misión.
    Amy fue encontrada muerta y desmembrada de su parte inferior, Diana fue encontrada muerta en un pozo vacío.

    Mientras voy recordando estos anteriores intentos, se me enciende una bombilla Argent Mia era la típica agente que no había salido aún a una misión de manera directa.
    Ella solía ser soporte informatico con García Penélope, pero a diferencia de la segunda. Argent deseaba ya salir a demostrar que era una mujer de armas de tomar y tenía entendido de que sabía varios idiomas a parte de que practicaba pole dance.

    Por no hablar que era sumamente hermosa, tenía unos rasgos únicos, así que por fin su petición iba a ser escuchada, a parte también no estaría sola en el ultimo club de estuvo Elena no tendría más remedio de que mandar también a su pareja, el agente Williams.

    Camino hacia la área de informática, para mí grata suerte están ambos hablando.

    - Argent Williams tengo que hablar con vosotros de una misión, que quiero que cumplas -

    Digo sin rodeos a la rubia en mi mano sostengo varias carpetas. No teníamos tiempo que perder.

    Mia Argent
    Oliver Williams
    ⚠️ El siguiente starter contiene lenguaje obsceno y mal sonante. Si eres sensible a dicho contenido te recomiendo que te ahorres de leer. <<Hobbs (AU) >> Elena ha sido encontrada para suerte de todos con vida en una cuneta del desierto que lleva Las Vegas, pero para nuestra suerte no recuerda ni cuando ni como ha llegado al lugar. De nuevo un callejón sin salida, quienes estén metidos en el ajo saben muy bien cómo borrar su rastro. Lo bueno es eso que está viva, no como las anteriores infiltradas en la misión. Amy fue encontrada muerta y desmembrada de su parte inferior, Diana fue encontrada muerta en un pozo vacío. Mientras voy recordando estos anteriores intentos, se me enciende una bombilla Argent Mia era la típica agente que no había salido aún a una misión de manera directa. Ella solía ser soporte informatico con García Penélope, pero a diferencia de la segunda. Argent deseaba ya salir a demostrar que era una mujer de armas de tomar y tenía entendido de que sabía varios idiomas a parte de que practicaba pole dance. Por no hablar que era sumamente hermosa, tenía unos rasgos únicos, así que por fin su petición iba a ser escuchada, a parte también no estaría sola en el ultimo club de estuvo Elena no tendría más remedio de que mandar también a su pareja, el agente Williams. Camino hacia la área de informática, para mí grata suerte están ambos hablando. - Argent Williams tengo que hablar con vosotros de una misión, que quiero que cumplas - Digo sin rodeos a la rubia en mi mano sostengo varias carpetas. No teníamos tiempo que perder. [Thxhacker13] [Th_xSnow]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
    25 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Una rubia preciosa
    Una rubia preciosa
    Quién dice que las chicas no podemos jugar al béisbol americano

    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 @ Forbes_G

    No todas las rubias somos tontas o malas

    ──────────────────
    ︎≡ ↴ ⌂ ⌕ ⊞ ♡
    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 @ Forbes_G No todas las rubias somos tontas o malas ────────────────── ︎≡ ↴ ⌂ ⌕ ⊞ ♡
    Me encocora
    Me gusta
    6
    0 comentarios 0 compartidos
  • ¿Eh? ¡Oye, vamos a tomar algo! ☀
    -La RUBIA lleva sobre su hombro la correa de su cartera bandolera, lista para ir acompañada con alguién a beber algo delicioso.-
    ¿Eh? ¡Oye, vamos a tomar algo! ☀ -La RUBIA lleva sobre su hombro la correa de su cartera bandolera, lista para ir acompañada con alguién a beber algo delicioso.-
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Nuevo Sol
    Categoría Drama
    - 𝑆𝑐𝑎𝑟𝑙𝑒𝑡𝑡 𝐸𝑙𝑒𝑎𝑛𝑜𝑟 𝑀𝑜𝑟𝑒𝑡𝑡𝑖

    Las mañanas en Palermo tienen un filo particular, como una hoja de navaja que corta el aire y deja tras de sí un rastro de humedad y promesas rotas de los ciudadanos que llegan aqui con ilusiones falsas. Me detengo ante la ventana, observando cómo la bruma se disuelve sobre los tejados y los vendedores despliegan sus mercancías en la Vucciria, ese laberinto de olores y voces donde la frontera entre lo legal y lo prohibido es tan difusa como el humo de un cigarro.
    Paree haber paz, pero la paz, no existe en Palermo, mis enemigos, decir mis enemigos suena tan ambiguo, pero no hay mejor palabra para le gente que va en mi contra y me desean muerto, han aprendido a moverse en silencio. Antes, la amenaza era un rugido: balas en la noche, coches que explotaban en las esquinas, mensajes escritos con sangre en los muros de la ciudad. Ahora, el peligro se esconde en la quietud, en la ausencia de noticias, dicen que antes de la tormenta viene la calma, y eso lo se perfectamente, suelo ser la tormenta. Los viejos códigos de la Cosa Nostra dictan que el silencio es la antesala de la traición. Y yo, Roman Greco, he sobrevivido demasiado tiempo en este juego como para confiar en la paz. La lealtad se compra y se vende en Palermo como el mejor aceite de oliva; la traición, en cambio, se paga con la vida.

    Hoy tengo una reunión importante. No se trata de los negocios que han forjado mi nombre en la sombra, sino de algo más “limpio”, más aceptable a los ojos de la ley: la expansión de nuestra empresa de importación y distribución de productos gourmet. El dinero legítimo tiene un sabor distinto, menos intenso, pero más duradero. Es el escudo que me permite caminar entre jueces y banqueros sin que el hedor de la sangre me delate. Sin embargo, la costumbre es una segunda piel, y aunque hoy decido ir solo, sin la escolta habitual, no abandono la prudencia. Bajo la chaqueta de lino azul oscuro, llevo la Beretta compacta, fría y discreta contra mi costado. El traje, hecho a medida, es mi armadura: corte impecable, tela italiana, corbata de seda en un azul profundo que absorbe la luz. Los zapatos relucen, pero no tanto como para llamar la atención y por ultimo el reloj, un Patek Philippe.

    Salgo a la calle y el bullicio me envuelve. El aire huele a café recién hecho, a pan horneado, a mariscos que esperan su destino en los puestos del mercado. El sol, aún bajo, arranca destellos de las fachadas gastadas y de los charcos que la noche ha dejado en los adoquines. Camino entre la gente, invisible y presente, saludando con un leve gesto de cabeza a los conocidos, ignorando a los curiosos. En Palermo, la discreción es una forma de poder.
    En la esquina de Via Maqueda, el flujo de peatones se vuelve más denso. Un grupo de turistas se detiene a fotografiar una iglesia barroca, ajenos al peligro que acecha en cada sombra. Es entonces cuando ocurre: un tropiezo, un instante de caos contenido. Siento el contacto de un cuerpo contra el mío, ligero pero firme, y veo cómo una mujer pelirroja pierde el equilibrio. Sus cabellos, de un rojo intenso, parecen arder bajo la luz matinal. La sujeto por el brazo antes de que caiga, notando la suavidad de su piel y la tensión de sus músculos bajo la tela de un vestido verde esmeralda. Sus ojos, de un azul profundo, me miran con sorpresa y algo más: una chispa de desafío, quizás, o de miedo.

    —Attenta, signorina —murmuro, mi voz baja y controlada—. Palermo no perdona a los distraídos.

    Ella sonríe, apenas, y se libera de mi mano con una elegancia que no es común en las turistas, oh no las que suelo conocer, ella se muestra incluso se ve como si este fuera su hogar y yo el intruso, nos alejamos y cuando pasa a mi lado percibo el aroma de su perfume, una mezcla de cítricos y algo más oscuro. Por un instante, el tiempo se detiene. Podría girarme, seguirla con la mirada, dejar que la curiosidad me arrastre. Pero no lo hago. El autocontrol es mi mayor virtud y mi peor condena. Sigo mi camino, sintiendo el peso de su mirada en mi espalda, como una advertencia o una invitación.
    El bullicio de la ciudad me arrastra de nuevo. El sonido de los vendedores, el claxon de los scooters, el murmullo de las conversaciones en dialecto siciliano. Todo es familiar, todo es peligroso. Pero en mi mente, la imagen de la mujer pelirroja permanece, como una promesa de problemas.

    El edificio donde se celebra la reunión es un antiguo palazzo restaurado, con techos altos y frescos desvaídos que hablan de un pasado más noble y menos sangriento. La sala de juntas huele a cuero, a madera encerada, a café fuerte servido en tazas de porcelana. Los socios me esperan: hombres de negocios, abogados, un par de políticos locales que han aprendido a no hacer demasiadas preguntas. Sus trajes son caros, pero sus miradas delatan la inseguridad de quienes han visto de cerca el filo de la navaja.
    —Benvenuti —saludo, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Mi voz es firme, sin concesiones—. Cominciamo.
    Las cifras aparecen en la pantalla: ingresos, proyecciones, oportunidades de expansión en el norte de Italia y más allá. Hablan de logística, de márgenes de beneficio, de alianzas estratégicas. El lenguaje es pulcro, casi aséptico, pero yo percibo las corrientes subterráneas: la ambición, el miedo, la sospecha de que todo puede venirse abajo con una sola llamada, con una sola traición. Escucho, asiento, hago preguntas precisas. Pero mi mente, por primera vez en mucho tiempo, no está del todo presente.
    La imagen de la mujer pelirroja se cuela entre los gráficos y las palabras. Recuerdo el tacto de su brazo, la intensidad de su mirada, el modo en que se apartó de mí sin mostrar debilidad. ¿Quién es? ¿Qué hace en Palermo? ¿Es una casualidad o una señal? En mi mundo, las coincidencias no existen. Todo tiene un propósito, una razón oculta que espera ser descubierta.

    Cuando todo termina, me levanto y recojo mi chaqueta. El murmullo de las conversaciones se apaga a mi paso. Salgo al pasillo, sintiendo el peso de las miradas en mi espalda. En el ascensor, el reflejo de mi rostro en el espejo me devuelve una imagen que reconozco del todo: los ojos oscuros, la mandíbula tensa, la sombra a mis hombros de la sangre que a pasado por mis manos, no soy alguien vanidoso por lo mismo no me visto para verme atractivo, solo busco, recato y decencia, pero verme al espejo suele ser algo que no soporto mucho hasta que aparto la mirada.

    El hambre es una excusa, una necesidad física que me permite retrasar el regreso a la soledad de mi despacho. Elijo un restaurante elegante en Via Principe di Belmonte, uno de esos lugares donde la luz para la hora del medio dia es tenue y el murmullo de las conversaciones se mezcla con el tintinear de las copas de cristal. El maître me reconoce y me conduce a una mesa junto a la ventana, desde donde puedo observar la calle y, si es necesario, la puerta de entrada, ya saben la mayoria de los restaurantes donde suele ser el lugar que busco.
    La seguridad es un hábito que no se pierde.
    El ambiente es refinado: manteles blancos, cubiertos de plata, camareros que se mueven con la precisión de bailarines. El aroma del vino tinto, del pan recién horneado, de la salsa de tomate y albahaca, llena el aire. El murmullo de la sala es un telón de fondo, una música suave que invita a la confidencia y al secreto.
    Me acomodo en la silla, pido un Brunello di Montalcino y dejo que el primer sorbo me limpie el paladar y la mente. Es entonces cuando la veo. Sentada en la mesa contigua, de espaldas a la pared, está la mujer pelirroja. Lleva un vestido negro esta vez, sencillo pero elegante, que resalta la palidez de su piel y el fuego de su cabello. A su lado, una amiga rubia, de rostro alegre y voz melodiosa. Hablan en voz baja, en un italiano con acento extranjero, quizás inglés o francés. Sus risas son suaves, contenidas, como si compartieran un secreto.
    No puedo evitar mirarlas de reojo. La pelirroja —Scarlett, pienso, porque ningún otro nombre le haría justicia a el aura y elegancia que ella mismo mostraba— percibe mi mirada y me dedica una sonrisa breve, cortés, cargada de una ironía que solo los que han conocido el peligro pueden entender. Le devuelvo la sonrisa, apenas un gesto, suficiente para marcar la distancia y la posibilidad.

    Minutos después, un bolígrafo cae al suelo, rodando hasta detenerse junto a mi zapato. Lo recojo. Es de metal, elegante, y lleva grabado un nombre: "Scarlett". Lo sostengo un instante entre los dedos, notando el peso, el frío del metal, el eco de su tacto.
    Me levanto y me acerco a su mesa. La amiga rubia me mira con curiosidad, pero es Scarlett quien sostiene mi mirada, sin rastro de temor.
    —Perdona, signorina —digo, tendiéndole el bolígrafo—. Creo que esto te pertenece.—
    👥 - [vision_fuchsia_rabbit_825] 🔥 Las mañanas en Palermo tienen un filo particular, como una hoja de navaja que corta el aire y deja tras de sí un rastro de humedad y promesas rotas de los ciudadanos que llegan aqui con ilusiones falsas. Me detengo ante la ventana, observando cómo la bruma se disuelve sobre los tejados y los vendedores despliegan sus mercancías en la Vucciria, ese laberinto de olores y voces donde la frontera entre lo legal y lo prohibido es tan difusa como el humo de un cigarro. Paree haber paz, pero la paz, no existe en Palermo, mis enemigos, decir mis enemigos suena tan ambiguo, pero no hay mejor palabra para le gente que va en mi contra y me desean muerto, han aprendido a moverse en silencio. Antes, la amenaza era un rugido: balas en la noche, coches que explotaban en las esquinas, mensajes escritos con sangre en los muros de la ciudad. Ahora, el peligro se esconde en la quietud, en la ausencia de noticias, dicen que antes de la tormenta viene la calma, y eso lo se perfectamente, suelo ser la tormenta. Los viejos códigos de la Cosa Nostra dictan que el silencio es la antesala de la traición. Y yo, Roman Greco, he sobrevivido demasiado tiempo en este juego como para confiar en la paz. La lealtad se compra y se vende en Palermo como el mejor aceite de oliva; la traición, en cambio, se paga con la vida. Hoy tengo una reunión importante. No se trata de los negocios que han forjado mi nombre en la sombra, sino de algo más “limpio”, más aceptable a los ojos de la ley: la expansión de nuestra empresa de importación y distribución de productos gourmet. El dinero legítimo tiene un sabor distinto, menos intenso, pero más duradero. Es el escudo que me permite caminar entre jueces y banqueros sin que el hedor de la sangre me delate. Sin embargo, la costumbre es una segunda piel, y aunque hoy decido ir solo, sin la escolta habitual, no abandono la prudencia. Bajo la chaqueta de lino azul oscuro, llevo la Beretta compacta, fría y discreta contra mi costado. El traje, hecho a medida, es mi armadura: corte impecable, tela italiana, corbata de seda en un azul profundo que absorbe la luz. Los zapatos relucen, pero no tanto como para llamar la atención y por ultimo el reloj, un Patek Philippe. Salgo a la calle y el bullicio me envuelve. El aire huele a café recién hecho, a pan horneado, a mariscos que esperan su destino en los puestos del mercado. El sol, aún bajo, arranca destellos de las fachadas gastadas y de los charcos que la noche ha dejado en los adoquines. Camino entre la gente, invisible y presente, saludando con un leve gesto de cabeza a los conocidos, ignorando a los curiosos. En Palermo, la discreción es una forma de poder. En la esquina de Via Maqueda, el flujo de peatones se vuelve más denso. Un grupo de turistas se detiene a fotografiar una iglesia barroca, ajenos al peligro que acecha en cada sombra. Es entonces cuando ocurre: un tropiezo, un instante de caos contenido. Siento el contacto de un cuerpo contra el mío, ligero pero firme, y veo cómo una mujer pelirroja pierde el equilibrio. Sus cabellos, de un rojo intenso, parecen arder bajo la luz matinal. La sujeto por el brazo antes de que caiga, notando la suavidad de su piel y la tensión de sus músculos bajo la tela de un vestido verde esmeralda. Sus ojos, de un azul profundo, me miran con sorpresa y algo más: una chispa de desafío, quizás, o de miedo. —Attenta, signorina —murmuro, mi voz baja y controlada—. Palermo no perdona a los distraídos. Ella sonríe, apenas, y se libera de mi mano con una elegancia que no es común en las turistas, oh no las que suelo conocer, ella se muestra incluso se ve como si este fuera su hogar y yo el intruso, nos alejamos y cuando pasa a mi lado percibo el aroma de su perfume, una mezcla de cítricos y algo más oscuro. Por un instante, el tiempo se detiene. Podría girarme, seguirla con la mirada, dejar que la curiosidad me arrastre. Pero no lo hago. El autocontrol es mi mayor virtud y mi peor condena. Sigo mi camino, sintiendo el peso de su mirada en mi espalda, como una advertencia o una invitación. El bullicio de la ciudad me arrastra de nuevo. El sonido de los vendedores, el claxon de los scooters, el murmullo de las conversaciones en dialecto siciliano. Todo es familiar, todo es peligroso. Pero en mi mente, la imagen de la mujer pelirroja permanece, como una promesa de problemas. El edificio donde se celebra la reunión es un antiguo palazzo restaurado, con techos altos y frescos desvaídos que hablan de un pasado más noble y menos sangriento. La sala de juntas huele a cuero, a madera encerada, a café fuerte servido en tazas de porcelana. Los socios me esperan: hombres de negocios, abogados, un par de políticos locales que han aprendido a no hacer demasiadas preguntas. Sus trajes son caros, pero sus miradas delatan la inseguridad de quienes han visto de cerca el filo de la navaja. —Benvenuti —saludo, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Mi voz es firme, sin concesiones—. Cominciamo. Las cifras aparecen en la pantalla: ingresos, proyecciones, oportunidades de expansión en el norte de Italia y más allá. Hablan de logística, de márgenes de beneficio, de alianzas estratégicas. El lenguaje es pulcro, casi aséptico, pero yo percibo las corrientes subterráneas: la ambición, el miedo, la sospecha de que todo puede venirse abajo con una sola llamada, con una sola traición. Escucho, asiento, hago preguntas precisas. Pero mi mente, por primera vez en mucho tiempo, no está del todo presente. La imagen de la mujer pelirroja se cuela entre los gráficos y las palabras. Recuerdo el tacto de su brazo, la intensidad de su mirada, el modo en que se apartó de mí sin mostrar debilidad. ¿Quién es? ¿Qué hace en Palermo? ¿Es una casualidad o una señal? En mi mundo, las coincidencias no existen. Todo tiene un propósito, una razón oculta que espera ser descubierta. Cuando todo termina, me levanto y recojo mi chaqueta. El murmullo de las conversaciones se apaga a mi paso. Salgo al pasillo, sintiendo el peso de las miradas en mi espalda. En el ascensor, el reflejo de mi rostro en el espejo me devuelve una imagen que reconozco del todo: los ojos oscuros, la mandíbula tensa, la sombra a mis hombros de la sangre que a pasado por mis manos, no soy alguien vanidoso por lo mismo no me visto para verme atractivo, solo busco, recato y decencia, pero verme al espejo suele ser algo que no soporto mucho hasta que aparto la mirada. El hambre es una excusa, una necesidad física que me permite retrasar el regreso a la soledad de mi despacho. Elijo un restaurante elegante en Via Principe di Belmonte, uno de esos lugares donde la luz para la hora del medio dia es tenue y el murmullo de las conversaciones se mezcla con el tintinear de las copas de cristal. El maître me reconoce y me conduce a una mesa junto a la ventana, desde donde puedo observar la calle y, si es necesario, la puerta de entrada, ya saben la mayoria de los restaurantes donde suele ser el lugar que busco. La seguridad es un hábito que no se pierde. El ambiente es refinado: manteles blancos, cubiertos de plata, camareros que se mueven con la precisión de bailarines. El aroma del vino tinto, del pan recién horneado, de la salsa de tomate y albahaca, llena el aire. El murmullo de la sala es un telón de fondo, una música suave que invita a la confidencia y al secreto. Me acomodo en la silla, pido un Brunello di Montalcino y dejo que el primer sorbo me limpie el paladar y la mente. Es entonces cuando la veo. Sentada en la mesa contigua, de espaldas a la pared, está la mujer pelirroja. Lleva un vestido negro esta vez, sencillo pero elegante, que resalta la palidez de su piel y el fuego de su cabello. A su lado, una amiga rubia, de rostro alegre y voz melodiosa. Hablan en voz baja, en un italiano con acento extranjero, quizás inglés o francés. Sus risas son suaves, contenidas, como si compartieran un secreto. No puedo evitar mirarlas de reojo. La pelirroja —Scarlett, pienso, porque ningún otro nombre le haría justicia a el aura y elegancia que ella mismo mostraba— percibe mi mirada y me dedica una sonrisa breve, cortés, cargada de una ironía que solo los que han conocido el peligro pueden entender. Le devuelvo la sonrisa, apenas un gesto, suficiente para marcar la distancia y la posibilidad. Minutos después, un bolígrafo cae al suelo, rodando hasta detenerse junto a mi zapato. Lo recojo. Es de metal, elegante, y lleva grabado un nombre: "Scarlett". Lo sostengo un instante entre los dedos, notando el peso, el frío del metal, el eco de su tacto. Me levanto y me acerco a su mesa. La amiga rubia me mira con curiosidad, pero es Scarlett quien sostiene mi mirada, sin rastro de temor. —Perdona, signorina —digo, tendiéndole el bolígrafo—. Creo que esto te pertenece.—
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • -Espero que me dejen quedarme con el peluche después de la seción de fotos...si no, me lo llevo cuando nadie vea.-pensaba la rubia mientras posaba para la cámara-.
    -Espero que me dejen quedarme con el peluche después de la seción de fotos...si no, me lo llevo cuando nadie vea.-pensaba la rubia mientras posaba para la cámara-.
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    13
    0 turnos 0 maullidos
  • "All I want for Christmas..."
    Fandom Criminal Minds (Mentes Criminales)
    Categoría Slice of Life


    ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Angie Brooks


    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSi echaba la vista atrás y revisaba el último año, podía sentir incluso vértigo. Habían cambiado demasiadas cosas y el Jack que habia existido en las Navidades del año 2011 nada tenia que ver con el hombre que afrontaba esas festividades aquel nuevo año. Su vida habia dado un giro radical desde que Angie habia aparecido de nuevo en su vida y le habia ayudado a encontrar esa versión mejorada de sí mismo. No solo eso, le habia ayudado a encontrar una felicidad que creía extinta. Y sentía que habia rejuvenecido, minimo, diez años. Eso le habia dicho Dave Rossi en alguna ocasión.

    Desde la boda de JJ y Will habían ocurrido demasiadas cosas a un ritmo vertiginoso. Pero, vayamos por partes. Pues los hechos son largos y el camino es corto.

    Tal y como Angie habia prometido, se reincorporó a la Unidad de Análisis de Conducta. Y Jack, ahora instaurado definitivamente como nuevo Jefe de Equipo del Equipo B de la UAC, habia decidido darle a la joven agente el tiempo necesario para volver a retomar el trabajo bajo sus términos, tal y como le habia prometido. No la eximia del trabajo de campo, pero sus horas sobre el terreno eran más limitadas y siempre, absolutamente siempre, formaba equipo con él. Aquello habia logrado aumentar la confianza de la joven Brooks y, para cuando se sintió totalmente segura de nuevo, apenas habían pasado un par de meses. Por otro lado, Hammond se mantenía más callado de lo habitual. Acataba normas sin rechistar y trataba de mantener un perfil bajo. Lo que no ayudaba a Jack a eliminar sus dudas sobre él después de su intento de puñalada trapera con la directiva del FBI. Algo tramaba y JT no podía bajar la guardia.

    En el resto de la UAC, las cosas marchaban bien. Tras la marcha de la agente Prentiss en Mayo, Rossi habia bromeado con la posibilidad de robarles a Angie, pero finalmente Hotchner tomó una sabia decisión al contratar a la profesora Alex Blake. Una cerebrito al nivel de Reid.

    Los dos equipos de la UAC se enfrentaban a sus propios casos semana tras semana y con la llegada del verano llegó el momento de conceder vacaciones a sus diversos miembros de forma alterna. Primero el equipo B, luego el equipo A. Asi pues, durante esas vacaciones, JT y Angie afianzaron aun más, y mejor, su relacion sentimental. Incluso, Jack habia decidido cumplir su promesa de pasar más tiempo con su familia y amigos. Por eso, el 4 de Julio acudió hasta la casa de Lana y Jeremy para ser participe de los festejos de aquella celebración nacional. Volvieron a hacer barbacoa en el jardín, volvieron a lanzar fuegos artificiales… Una costumbre que inauguró Keith muchos años atrás y que habían decidido conservar año tras año.

    Lana estaba de los nervios y ponía nervioso tambien a Jeremy ante la perspectiva de la llegada de su primer bebé. Incluso invitaron a la mujer que les daría su hijo en adopción a pasar aquella festividad con ellos.

    Por fin, después de tanto tiempo, las cosas parecían salir bien.

    No supo bien como surgió, ni como llegaron a esa conversacion, pero era agradable poder hablar de ello sin dolor, el nombre de Grace salió a colación. Angie tenia muchas preguntas y Jack agradeció poder hablar de su difunta mujer sin sentir dolor o culpa. La terapia funcionaba bastante bien y JT habia aprendido que debía perdonarse y a quitarse de encima la culpa que no le pertenecía.

    Y entonces, mientras hablaban de Grace, Jack mencionó que los padres de Grace vivían cerca de allí y que no los habia vuelto a ver desde poco después del funeral. La madre de Grace, Doreen, lo llamaba alguna vez… Pero Jack habia pasado tanto tiempo culpándose que ahora… no sabia como recuperar el contacto. Y fue la propia Angie quien lo animó a volver a hacerlo. Prometiendo acompañarlo.

    Y asi fue, un par de dias más tarde, antes de regresar a casa, decidieron desviarse a la casa del matrimonio Ryan. Los nervios de JT estaban a flor de piel, era obvio. Demasiadas dudas asaltaban su mente: ¿Cómo mirarlos a la cara después de lo que le habia pasado a Grace? ¿Qué decirles después de cinco años de casi absoluto silencio? ¿Era buena idea presentarse allí sin avisar? ¿Era aun peor idea presentarse allí con Angie?

    Tuvo el impulso de darse la vuelta a pesar de incluso estar esperando en el umbral de la puerta. Pero esta se abrió y Doreen Ryan lo miró con una expresión que navegaba entre la alegría más pura y la confusión más absoluta.

    -¿Jack? ¿Jack Tessaro? ¿Eres tú? -preguntó Doreen.

    Jack asintió suavemente.

    -Hola, Doreen… No sabía si debía venir…

    Pero las palabras de Jack se esfumaron de sus pensamientos como vaho en el aire cuando Doreen lo estrechó fuertemente entre sus brazos. Obviamente Jack respondió a aquel abrazo sintiendo que una de las muchas heridas de su pasado se cerraban.

    Doreen los hizo pasar, y llamó animadamente a su marido, Paul. Puede que la persona a quien mas temía Jack enfrentar. ¿Cómo mirar a la cara del padre de su mujer muerta? Le constaba todavia que las consecuencias para el propio Hotchner habían sido terribles tras la muerte de su exmujer ocurrida dos años atrás. Y habían sido esas consecuencias las que le habían hecho temer a él tambien la posible reacción de los padres de Grace. Pero los padres de Grace no eran el padre de Hayley Hotchner… Lo habían querido como un hijo y se habían preocupado por él tanto o más que Lana, Jeremy o Luke…

    Por otro lado, no hizo falta que Jack mencionara nada de la naturaleza de su relacion con Angie. Doreen lo entendió con solo ver el lenguaje corporal entre los dos. Y pareció… contenta de verlo feliz. De ver que habia conseguido rehacer su vida. Al menos eso fue lo que dijo…

    -Nunca quisimos que te culparas, Jack…- dijo la mujer mientras los cuatro compartían un tentempié preparado por Paul- Nos preocupados tanto por ti en el funeral… No parecías tú… Paul ha amenazado cien veces con ir a meterte en vereda y que encontraras tu camino… -sonrió Doreen- Pero yo sabía que lo encontrarías a tu propio ritmo. Grace te queria muchisimo. Y ella hubiera querido que fueras feliz…

    En ese momento, Doreen Ryan le dedicó una mirada cómplice a Angie y volvió a mirar a Jack.

    -Me alegro de que ahora seas feliz…

    En cuanto a más cambios en la vida de Jack… Angie habia logrado que la casa del federal dejara de parecer un piso piloto dispuesta para la siguiente visita. Entre marcos de fotos con fotos de ambos, fotos familiares y cuadros de la propia Angie la casa proto pareció habitada de verdad. Las cosas de Grace habían desaparecido de la habitación vacía de la planta superior. Jack le habia entregado la mayoría a Paul y Doreen. Les pertenecían… Salvo un par de recuerdos que Jack quiso conservar. Asi pues esa habitación quedó disponible. Y Jack la acondicionó para que Angie tuviera allí tambien su propio estudio de pintura.

    No habían sido cambios realizados de forma impulsiva. Cualquier persona que conociera a Jack sabría que él era de todo menos impulsivo. Incluso habia realizado una lista de pros y contras y otra de usos para la habitación una vez quedase vacía.

    Pero con el paso de aquellos meses, desde que empezara su relacion con Angie, Jack habia entrado en un importante proceso de cambio. Cambiar para avanzar. Y se sentía bien… Liberado.

    Y entre asesinos en serie y asuntos de la vida cotidiana llegó el aniversario de la incorporación de Angie al equipo. Si bien el 13 de Diciembre los cogió en mitad de un caso, en cuanto regresaron a casa, Jack preparó una cena de celebración. Mientras tanto, la UAC enfrentaba a un peligroso asesino. Alguien llevaba semanas repitiendo los crímenes que la Unidad habia resuelto desde hacia varios meses. Lo cual no opacaba la celebración de Angie y Jack.

    Y asi… llegaron los preparativos para la cena de Navidad. Por supuesto, Lana queria celebrarlo en su casa a pesar de su reciente maternidad. Jack habia sugerido hacerlo en su casa para liberarla del jaleo y los preparativos, pero Lana se habia negado tajantemente.

    -Ni hablar -le dijo por teléfono- Mi casa siempre ha sido bulliciosa y mi hija tendrá que acostumbrarse -luego su tono de voz cambió- Además, me da miedo sacarla de casa. Es que es muy pequeña…

    Asi que, una vez más, la casa de Lana y Jeremy acogería los festejos de Navidad. Y con estos festejos a la vuelta de la esquina, la fecha límite que Jack y Angie se habían puesto para revelar la naturaleza de su relacion a su familia se acercaba terriblemente.

    -Creo que se lo tomará bien… -comentó Jack aquella mañana mientras preparaban la maleta- Lana confía en mí, me conoce y sabe que soy de fiar. Se dará cuenta de que soy el novio perfecto. O de que tienes problemas paternos…- bromeó Jack. Y ante la cara de agobio por parte de Angie, el federal dejó el jersey que habia estado doblando y se acercó a la rubia.

    -Eh… - dijo acercándola hacia si y rodeando su cintura con un brazo para tomar su mano con la otra y asi dejar un beso en sus nudillos- Lo haremos juntos. Y después del día de Navidad se terminaron los secretos. Si Lana tiene alguna critica que me la haga saber a mí. Pero… creo que has tenido una buena idea invitando a Dave… Lana se sentirá menos predispuesta a matarnos… -bromeó.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #CriminalMinds
    ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [AngieBrooks] ㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSi echaba la vista atrás y revisaba el último año, podía sentir incluso vértigo. Habían cambiado demasiadas cosas y el Jack que habia existido en las Navidades del año 2011 nada tenia que ver con el hombre que afrontaba esas festividades aquel nuevo año. Su vida habia dado un giro radical desde que Angie habia aparecido de nuevo en su vida y le habia ayudado a encontrar esa versión mejorada de sí mismo. No solo eso, le habia ayudado a encontrar una felicidad que creía extinta. Y sentía que habia rejuvenecido, minimo, diez años. Eso le habia dicho Dave Rossi en alguna ocasión. Desde la boda de JJ y Will habían ocurrido demasiadas cosas a un ritmo vertiginoso. Pero, vayamos por partes. Pues los hechos son largos y el camino es corto. Tal y como Angie habia prometido, se reincorporó a la Unidad de Análisis de Conducta. Y Jack, ahora instaurado definitivamente como nuevo Jefe de Equipo del Equipo B de la UAC, habia decidido darle a la joven agente el tiempo necesario para volver a retomar el trabajo bajo sus términos, tal y como le habia prometido. No la eximia del trabajo de campo, pero sus horas sobre el terreno eran más limitadas y siempre, absolutamente siempre, formaba equipo con él. Aquello habia logrado aumentar la confianza de la joven Brooks y, para cuando se sintió totalmente segura de nuevo, apenas habían pasado un par de meses. Por otro lado, Hammond se mantenía más callado de lo habitual. Acataba normas sin rechistar y trataba de mantener un perfil bajo. Lo que no ayudaba a Jack a eliminar sus dudas sobre él después de su intento de puñalada trapera con la directiva del FBI. Algo tramaba y JT no podía bajar la guardia. En el resto de la UAC, las cosas marchaban bien. Tras la marcha de la agente Prentiss en Mayo, Rossi habia bromeado con la posibilidad de robarles a Angie, pero finalmente Hotchner tomó una sabia decisión al contratar a la profesora Alex Blake. Una cerebrito al nivel de Reid. Los dos equipos de la UAC se enfrentaban a sus propios casos semana tras semana y con la llegada del verano llegó el momento de conceder vacaciones a sus diversos miembros de forma alterna. Primero el equipo B, luego el equipo A. Asi pues, durante esas vacaciones, JT y Angie afianzaron aun más, y mejor, su relacion sentimental. Incluso, Jack habia decidido cumplir su promesa de pasar más tiempo con su familia y amigos. Por eso, el 4 de Julio acudió hasta la casa de Lana y Jeremy para ser participe de los festejos de aquella celebración nacional. Volvieron a hacer barbacoa en el jardín, volvieron a lanzar fuegos artificiales… Una costumbre que inauguró Keith muchos años atrás y que habían decidido conservar año tras año. Lana estaba de los nervios y ponía nervioso tambien a Jeremy ante la perspectiva de la llegada de su primer bebé. Incluso invitaron a la mujer que les daría su hijo en adopción a pasar aquella festividad con ellos. Por fin, después de tanto tiempo, las cosas parecían salir bien. No supo bien como surgió, ni como llegaron a esa conversacion, pero era agradable poder hablar de ello sin dolor, el nombre de Grace salió a colación. Angie tenia muchas preguntas y Jack agradeció poder hablar de su difunta mujer sin sentir dolor o culpa. La terapia funcionaba bastante bien y JT habia aprendido que debía perdonarse y a quitarse de encima la culpa que no le pertenecía. Y entonces, mientras hablaban de Grace, Jack mencionó que los padres de Grace vivían cerca de allí y que no los habia vuelto a ver desde poco después del funeral. La madre de Grace, Doreen, lo llamaba alguna vez… Pero Jack habia pasado tanto tiempo culpándose que ahora… no sabia como recuperar el contacto. Y fue la propia Angie quien lo animó a volver a hacerlo. Prometiendo acompañarlo. Y asi fue, un par de dias más tarde, antes de regresar a casa, decidieron desviarse a la casa del matrimonio Ryan. Los nervios de JT estaban a flor de piel, era obvio. Demasiadas dudas asaltaban su mente: ¿Cómo mirarlos a la cara después de lo que le habia pasado a Grace? ¿Qué decirles después de cinco años de casi absoluto silencio? ¿Era buena idea presentarse allí sin avisar? ¿Era aun peor idea presentarse allí con Angie? Tuvo el impulso de darse la vuelta a pesar de incluso estar esperando en el umbral de la puerta. Pero esta se abrió y Doreen Ryan lo miró con una expresión que navegaba entre la alegría más pura y la confusión más absoluta. -¿Jack? ¿Jack Tessaro? ¿Eres tú? -preguntó Doreen. Jack asintió suavemente. -Hola, Doreen… No sabía si debía venir… Pero las palabras de Jack se esfumaron de sus pensamientos como vaho en el aire cuando Doreen lo estrechó fuertemente entre sus brazos. Obviamente Jack respondió a aquel abrazo sintiendo que una de las muchas heridas de su pasado se cerraban. Doreen los hizo pasar, y llamó animadamente a su marido, Paul. Puede que la persona a quien mas temía Jack enfrentar. ¿Cómo mirar a la cara del padre de su mujer muerta? Le constaba todavia que las consecuencias para el propio Hotchner habían sido terribles tras la muerte de su exmujer ocurrida dos años atrás. Y habían sido esas consecuencias las que le habían hecho temer a él tambien la posible reacción de los padres de Grace. Pero los padres de Grace no eran el padre de Hayley Hotchner… Lo habían querido como un hijo y se habían preocupado por él tanto o más que Lana, Jeremy o Luke… Por otro lado, no hizo falta que Jack mencionara nada de la naturaleza de su relacion con Angie. Doreen lo entendió con solo ver el lenguaje corporal entre los dos. Y pareció… contenta de verlo feliz. De ver que habia conseguido rehacer su vida. Al menos eso fue lo que dijo… -Nunca quisimos que te culparas, Jack…- dijo la mujer mientras los cuatro compartían un tentempié preparado por Paul- Nos preocupados tanto por ti en el funeral… No parecías tú… Paul ha amenazado cien veces con ir a meterte en vereda y que encontraras tu camino… -sonrió Doreen- Pero yo sabía que lo encontrarías a tu propio ritmo. Grace te queria muchisimo. Y ella hubiera querido que fueras feliz… En ese momento, Doreen Ryan le dedicó una mirada cómplice a Angie y volvió a mirar a Jack. -Me alegro de que ahora seas feliz… En cuanto a más cambios en la vida de Jack… Angie habia logrado que la casa del federal dejara de parecer un piso piloto dispuesta para la siguiente visita. Entre marcos de fotos con fotos de ambos, fotos familiares y cuadros de la propia Angie la casa proto pareció habitada de verdad. Las cosas de Grace habían desaparecido de la habitación vacía de la planta superior. Jack le habia entregado la mayoría a Paul y Doreen. Les pertenecían… Salvo un par de recuerdos que Jack quiso conservar. Asi pues esa habitación quedó disponible. Y Jack la acondicionó para que Angie tuviera allí tambien su propio estudio de pintura. No habían sido cambios realizados de forma impulsiva. Cualquier persona que conociera a Jack sabría que él era de todo menos impulsivo. Incluso habia realizado una lista de pros y contras y otra de usos para la habitación una vez quedase vacía. Pero con el paso de aquellos meses, desde que empezara su relacion con Angie, Jack habia entrado en un importante proceso de cambio. Cambiar para avanzar. Y se sentía bien… Liberado. Y entre asesinos en serie y asuntos de la vida cotidiana llegó el aniversario de la incorporación de Angie al equipo. Si bien el 13 de Diciembre los cogió en mitad de un caso, en cuanto regresaron a casa, Jack preparó una cena de celebración. Mientras tanto, la UAC enfrentaba a un peligroso asesino. Alguien llevaba semanas repitiendo los crímenes que la Unidad habia resuelto desde hacia varios meses. Lo cual no opacaba la celebración de Angie y Jack. Y asi… llegaron los preparativos para la cena de Navidad. Por supuesto, Lana queria celebrarlo en su casa a pesar de su reciente maternidad. Jack habia sugerido hacerlo en su casa para liberarla del jaleo y los preparativos, pero Lana se habia negado tajantemente. -Ni hablar -le dijo por teléfono- Mi casa siempre ha sido bulliciosa y mi hija tendrá que acostumbrarse -luego su tono de voz cambió- Además, me da miedo sacarla de casa. Es que es muy pequeña… Asi que, una vez más, la casa de Lana y Jeremy acogería los festejos de Navidad. Y con estos festejos a la vuelta de la esquina, la fecha límite que Jack y Angie se habían puesto para revelar la naturaleza de su relacion a su familia se acercaba terriblemente. -Creo que se lo tomará bien… -comentó Jack aquella mañana mientras preparaban la maleta- Lana confía en mí, me conoce y sabe que soy de fiar. Se dará cuenta de que soy el novio perfecto. O de que tienes problemas paternos…- bromeó Jack. Y ante la cara de agobio por parte de Angie, el federal dejó el jersey que habia estado doblando y se acercó a la rubia. -Eh… - dijo acercándola hacia si y rodeando su cintura con un brazo para tomar su mano con la otra y asi dejar un beso en sus nudillos- Lo haremos juntos. Y después del día de Navidad se terminaron los secretos. Si Lana tiene alguna critica que me la haga saber a mí. Pero… creo que has tenido una buena idea invitando a Dave… Lana se sentirá menos predispuesta a matarnos… -bromeó. #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #CriminalMinds
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
    13 turnos 0 maullidos
  • -La alienígena rubia está sentada y relajada, disfrutaba de un buen té aquella noche con tranquilidad.-
    -La alienígena rubia está sentada y relajada, disfrutaba de un buen té aquella noche con tranquilidad.-
    Me encocora
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados