• ¿Qué sería de la vida sin un poco de caos?
    Aún a pesar de ser mucho más seria desde su experiencia de vida, nada la detuvo de divertirse esta vez; aprovechando de su último directo para lograr sus seguidores cancelaran a una engreída que se creyó podía superarla
    ¿Qué sería de la vida sin un poco de caos? Aún a pesar de ser mucho más seria desde su experiencia de vida, nada la detuvo de divertirse esta vez; aprovechando de su último directo para lograr sus seguidores cancelaran a una engreída que se creyó podía superarla
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  • Odio vestirme como mono de circo, esta mierda es incomoda, se me pega cuando trato de moverme y seguramente se va a rajar si se cuelga de algo.

    Pero se me remarcan las tetas asi que lo vale.

    -Es fiel creyente de las tetas masculinas-
    Odio vestirme como mono de circo, esta mierda es incomoda, se me pega cuando trato de moverme y seguramente se va a rajar si se cuelga de algo. Pero se me remarcan las tetas asi que lo vale. -Es fiel creyente de las tetas masculinas-
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  • - ¿Realmente creyeron que podrían ganarme? ¿Pensaban que aún era la pequeña e indefensa Kazuha que se escondia detrás de sus hermanos o en su laboratorio? Pues se equivocaron, la prototype que solo era una molestia por no poder pelear evoluciono y cambió, espero que no vuelvan a subestimarme o su sangre será mi proxima bebida y su carne mi proxima comida. ~

    La albina habia perdido el control de su poder, se le habia ocurrido probar la sangre de una bestia. Solo queria hacer un experimento pero no logró medir las consecuencias de sus actos. Ella misma habia subestimado su resistencia a la sangre bestial.
    - ¿Realmente creyeron que podrían ganarme? ¿Pensaban que aún era la pequeña e indefensa Kazuha que se escondia detrás de sus hermanos o en su laboratorio? Pues se equivocaron, la prototype que solo era una molestia por no poder pelear evoluciono y cambió, espero que no vuelvan a subestimarme o su sangre será mi proxima bebida y su carne mi proxima comida. ~ La albina habia perdido el control de su poder, se le habia ocurrido probar la sangre de una bestia. Solo queria hacer un experimento pero no logró medir las consecuencias de sus actos. Ella misma habia subestimado su resistencia a la sangre bestial.
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  • --Ek... pense que eras mas fuerte.

    Y esta mierda era un rey demonio? Puaj
    --Ek... pense que eras mas fuerte. Y esta mierda era un rey demonio? Puaj
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  • 𝐊𝐈𝐍𝐆 𝐎𝐅 𝐃𝐑𝐄𝐀𝐌𝐒
    Fandom The Sandman
    Categoría Acción
    Durante los momentos en los que no estaba ocupado atendiendo algun asunto en el reino, solía detenerse a pensar en Johanna y en el breve intercambio de palabras o más bien en esa especie de intercambio, transacción casi del estilo comercial. Ella le había devuelto la arena y él, fiel a su palabra, no solo le había quitado ese recuerdo que tomaba lugar para atormentarla en una pesadilla sino que también se había molestado en bloquear una nueva.

    No tenía un motivo de peso para pensar en ella, pero lo hacía y no sabía de donde surgia esa impeorisa necesidad. Se preguntaba como hacerlo, como acercarse o que podría decirle si, hipotéticamente hablando, decidia visitarla en la vigilia.

    Quizás le interesaria saber que él había conocido a su antepasada hace trecientos años, que también conocía a una versión masculina suya que vivía en otro mundo, otra dimensión. O quizás no le importaría en lo más mínimo. Nunca sabía que decir cuando se trataba de hablar con humanos, tenian intereses diferentes a los suyos; no los entendía ni ellos a él, pero aún así quería saber de ella, hablarle.

    Evitaba hacerse la pregunta más importante, el por que quería hablar con ella, llegando a la conclusión de que no se preguntaría aquello en voz alta porque sabía la respuesta. Estaba... Preocupado por ella y eso tampoco tenía sentido, él era el rey del sueño, era Lord Morfeo, de los Eternos y los Eternos no se preocupaban en exceso por los mortales.

    ──Matthew── Pronunció en voz alta, rompiendo con el silencio en el salón. El cuervo lanzó un graznido y aterrizo delante de él, a los pies de su trono, saludandolo con una reverencia que parecía imposible para un ave. ──Necesito que visites a Johanna Constantine esta noche, quiero saber que esta haciendo. Procura ser discreto, no deseo que piense que la estoy vigilando.

    ──Ehm, jefe... Disculpe mi atrevimiento pero, en teoría esta pidiéndome eso, que la vigile── El ave sacudio su oscuro plumaje en un intento por quitarse los nervios de encima. Lucien ya le había comentado que al rey del sueño no le gustaba que refutaran sus ordenes y así lo demostro al lanzarle una mirada que no daba lugar a réplica. ──Yo solo decía, pero olvíde que dije eso. Usted manda.

    Dicho eso, el ave desplegó sus alas y emprendió vuelo hacia la vigilia en búsqueda de la exorcista, esperando no tardar demasiado en dar con ella.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚

    La noche cubría con su manto las calles de Londres. Había terminado de llover y el suelo olía a tierra mojada, algunos vehículos transitaban con preocupación, hundiendo las ruedas en los charcos de agua. Casi no se veían personas, solo algunas parejas o aquellos que trataban de volver a sus hogares después de una larga jornada de trabajo.

    Como primera opción, Matthew busco a Johanna en algunos parques, cerca de las parroquias, en las iglesias menos conocidas y en callejones más oscuros que sus plumas; hasta que su cerebro de ave le dio una buena idea y lo llevo a sobrevolar por la zona de los pubs y bares.

    Para su suerte, apenas llegar identifico a Johanna saliendo de un pub por la parte de atrás. El cuervo abandono su lugar de vigilancia sobre una farola y comenzó a seguirla, teniendo cuidado de mantener una distancia prudente. Si ella frenaba, él también. Si ella entraba en una tienda, él la esperaba, pero llego un momento en el que tuvo que ocultarse en un grupo de palomas cuando cruzando un parque, ella volteo hacia atrás por quien sabe que motivo, según él había sido discreto aunque la discreción no silenciaba el ruido de sus alas.

    No la creía tan ingenua como para no reconocerlo, pero en la noche todos los pájaros eran negros. Quizás no eran tan grandes como un cuervo, pero esas palomas en el parque estaban acostumbradas a las personas, lo suficiente como para no inmutarse por la cercanía de una persona y era claro que tampoco pasaban hambre, estaban bien alimentadas. Algunas eran tan gordas que casi llegaban a igualar su tamaño, más aún si se agachaba entre ellas como lo hizo para esconderse de la mirada de la hechicera.

    Finalmente, tras camuflarse entre las palomas y ser picoteado por ellas. Recibir un golpe con el bastón de una anciana que lo confundio con un murciélago y casi convertirse en la cena de un gato callejero, llego junto a Johanna hasta su hogar.

    Ella entró, él voló hasta una ventana y se paseo por las demás hasta dar con el piso en el que vivía. Podía decirse que había pasado la parte difícil de su misión, ahora le tocaba la parte que consideraba sencilla, quedarse ahí a observar. No sabía hasta cuando, el rey del sueño no le había especificado esa parte pero suponía que su rey llegaría hasta donde estaba cuando ella estuviera durmiendo.

    Johanna Constantine
    Durante los momentos en los que no estaba ocupado atendiendo algun asunto en el reino, solía detenerse a pensar en Johanna y en el breve intercambio de palabras o más bien en esa especie de intercambio, transacción casi del estilo comercial. Ella le había devuelto la arena y él, fiel a su palabra, no solo le había quitado ese recuerdo que tomaba lugar para atormentarla en una pesadilla sino que también se había molestado en bloquear una nueva. No tenía un motivo de peso para pensar en ella, pero lo hacía y no sabía de donde surgia esa impeorisa necesidad. Se preguntaba como hacerlo, como acercarse o que podría decirle si, hipotéticamente hablando, decidia visitarla en la vigilia. Quizás le interesaria saber que él había conocido a su antepasada hace trecientos años, que también conocía a una versión masculina suya que vivía en otro mundo, otra dimensión. O quizás no le importaría en lo más mínimo. Nunca sabía que decir cuando se trataba de hablar con humanos, tenian intereses diferentes a los suyos; no los entendía ni ellos a él, pero aún así quería saber de ella, hablarle. Evitaba hacerse la pregunta más importante, el por que quería hablar con ella, llegando a la conclusión de que no se preguntaría aquello en voz alta porque sabía la respuesta. Estaba... Preocupado por ella y eso tampoco tenía sentido, él era el rey del sueño, era Lord Morfeo, de los Eternos y los Eternos no se preocupaban en exceso por los mortales. ──Matthew── Pronunció en voz alta, rompiendo con el silencio en el salón. El cuervo lanzó un graznido y aterrizo delante de él, a los pies de su trono, saludandolo con una reverencia que parecía imposible para un ave. ──Necesito que visites a Johanna Constantine esta noche, quiero saber que esta haciendo. Procura ser discreto, no deseo que piense que la estoy vigilando. ──Ehm, jefe... Disculpe mi atrevimiento pero, en teoría esta pidiéndome eso, que la vigile── El ave sacudio su oscuro plumaje en un intento por quitarse los nervios de encima. Lucien ya le había comentado que al rey del sueño no le gustaba que refutaran sus ordenes y así lo demostro al lanzarle una mirada que no daba lugar a réplica. ──Yo solo decía, pero olvíde que dije eso. Usted manda. Dicho eso, el ave desplegó sus alas y emprendió vuelo hacia la vigilia en búsqueda de la exorcista, esperando no tardar demasiado en dar con ella. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚ La noche cubría con su manto las calles de Londres. Había terminado de llover y el suelo olía a tierra mojada, algunos vehículos transitaban con preocupación, hundiendo las ruedas en los charcos de agua. Casi no se veían personas, solo algunas parejas o aquellos que trataban de volver a sus hogares después de una larga jornada de trabajo. Como primera opción, Matthew busco a Johanna en algunos parques, cerca de las parroquias, en las iglesias menos conocidas y en callejones más oscuros que sus plumas; hasta que su cerebro de ave le dio una buena idea y lo llevo a sobrevolar por la zona de los pubs y bares. Para su suerte, apenas llegar identifico a Johanna saliendo de un pub por la parte de atrás. El cuervo abandono su lugar de vigilancia sobre una farola y comenzó a seguirla, teniendo cuidado de mantener una distancia prudente. Si ella frenaba, él también. Si ella entraba en una tienda, él la esperaba, pero llego un momento en el que tuvo que ocultarse en un grupo de palomas cuando cruzando un parque, ella volteo hacia atrás por quien sabe que motivo, según él había sido discreto aunque la discreción no silenciaba el ruido de sus alas. No la creía tan ingenua como para no reconocerlo, pero en la noche todos los pájaros eran negros. Quizás no eran tan grandes como un cuervo, pero esas palomas en el parque estaban acostumbradas a las personas, lo suficiente como para no inmutarse por la cercanía de una persona y era claro que tampoco pasaban hambre, estaban bien alimentadas. Algunas eran tan gordas que casi llegaban a igualar su tamaño, más aún si se agachaba entre ellas como lo hizo para esconderse de la mirada de la hechicera. Finalmente, tras camuflarse entre las palomas y ser picoteado por ellas. Recibir un golpe con el bastón de una anciana que lo confundio con un murciélago y casi convertirse en la cena de un gato callejero, llego junto a Johanna hasta su hogar. Ella entró, él voló hasta una ventana y se paseo por las demás hasta dar con el piso en el que vivía. Podía decirse que había pasado la parte difícil de su misión, ahora le tocaba la parte que consideraba sencilla, quedarse ahí a observar. No sabía hasta cuando, el rey del sueño no le había especificado esa parte pero suponía que su rey llegaría hasta donde estaba cuando ella estuviera durmiendo. [Wicca93]
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  • - Soy el rey de Itaca, soy Odiseo, hijo de Laertes y Anticlea... Cualquiera que ose interponerse en mi camino lo pagara con sangre...
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤᴹᵉ ᵒⁱˢᵗᵉ···? ¡¡ᴾᵒˢᵉⁱᵈᵒⁿꜝꜝ
    - Soy el rey de Itaca, soy Odiseo, hijo de Laertes y Anticlea... Cualquiera que ose interponerse en mi camino lo pagara con sangre... ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤᴹᵉ ᵒⁱˢᵗᵉ···? ¡¡ᴾᵒˢᵉⁱᵈᵒⁿꜝꜝ
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  • "Aubrey Hall"
    Fandom 𝘉𝑟𝘪𝑑𝘨𝑒𝘳𝑡𝘰𝑛
    Categoría Slice of Life
    ‎ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤ♡✧ s𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚 𝑯𝙚𝒏𝙧𝒚 𝑬𝙙𝒘𝙖𝒓𝙙 𝙃𝒂𝙧𝒓𝙞𝒏𝙜𝒕𝙤𝒏 ✧♡

    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤSu respiración era pausada, su rostro serio. Se evaluaba en el espejo y no veia lo que, se supone, debía ver una jovencita recién comprometida. Su expresión era triste, apagada, como la de alguien que no tiene elección ni voz ni voto en las elecciones de su propia vida. Habia sido criada de la forma más minuciosa y concienzuda y habia sabido desde siempre cuál era su destino. Ser una muchacha casadera y encontrar un buen esposo antes de cumplir los veintidós. Pero, siempre habia pensado que tendría elección, que su opinión importaría. No fue asi. A pesar de la oleada de pretendientes que la cortejaron durante la temporada, ninguno fue lo bastante bueno para ella, según dijo su padre apoyado en la poderosa opinión de su hijo mayor, Jeffrey.

    Ellos dos se habían encontrado de ocupar el marido perfecto. El Conde de Ashcroft era la opción más segura y lo mejor a lo que Bella podría aspirar. El compromiso se habia anunciado hacia tan solo unos dias y su familia ya estaba llena de quebraderos de cabeza y preparativos de boda. Para Bella todo aquello era solo una firme correa que sentía cada vez más prieta en torno a su cuello.

    -¿Señorita Pembroke? -la voz de Betty, su doncella, la sacó de su ensimismamiento.

    Bella la miró en el reflejo del espejo mientras esta mostraba el vestido que tenía que ponerse ese día. Habia finalizado la temporada y casi todas las familias de la alta aristocracia habían recibido una invitación para reunirse en Aubrey Hall, la casa de campo de la familia Bridgerton para celebrar el compromiso del Vizconde con la señorita Kate Sharma.

    -Es perfecto, Betty -asintió la joven.

    >> El trayecto en coche de caballos desde la residencia de los Pembroke hasta Aubrey Hall duraba casi dos horas y normalmente Bella estaría entusiasmada con aquel evento. Su familia era muy cercana a los Bridgerton y le hizo mucha ilusión recibir la noticia del compromiso, pero… no se sentía con ánimos de celebrar nada. A pesar de que Aubrey Hall estaba decorada con un gusto exquisito, como siempre, y de que fue muy bien recibida por Lady Bridgerton, Bella no podía evitar sentirse fuera de lugar.

    Aun asi, bastantes damas de la aristocracia a las que no habia tenido ocasión de ver desde su “feliz” noticia, se acercaron a saludarla y darle la enhorabuena. Algo que no logró hacer que Arabella se sintiera más comoda.

    Aprovechando un momento de despiste de su padre y su hermano, Bella encontró su escapada perfecta. Se deslizó entre los invitados y, buscando un lugar tranquilo deambuló por los pasillos hasta dar con la biblioteca de la familia. Una estancia abierta que provocó que, por una vez, Arabella esbozara una sonrisa.

    Dejó su copa de limonada sobre una de las repisas y comenzó a pasear delante de la estantería buscando algo que leer.
    ‎ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ♡✧ s𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚 [L0RDHARRINGTON] ✧♡ ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤSu respiración era pausada, su rostro serio. Se evaluaba en el espejo y no veia lo que, se supone, debía ver una jovencita recién comprometida. Su expresión era triste, apagada, como la de alguien que no tiene elección ni voz ni voto en las elecciones de su propia vida. Habia sido criada de la forma más minuciosa y concienzuda y habia sabido desde siempre cuál era su destino. Ser una muchacha casadera y encontrar un buen esposo antes de cumplir los veintidós. Pero, siempre habia pensado que tendría elección, que su opinión importaría. No fue asi. A pesar de la oleada de pretendientes que la cortejaron durante la temporada, ninguno fue lo bastante bueno para ella, según dijo su padre apoyado en la poderosa opinión de su hijo mayor, Jeffrey. Ellos dos se habían encontrado de ocupar el marido perfecto. El Conde de Ashcroft era la opción más segura y lo mejor a lo que Bella podría aspirar. El compromiso se habia anunciado hacia tan solo unos dias y su familia ya estaba llena de quebraderos de cabeza y preparativos de boda. Para Bella todo aquello era solo una firme correa que sentía cada vez más prieta en torno a su cuello. -¿Señorita Pembroke? -la voz de Betty, su doncella, la sacó de su ensimismamiento. Bella la miró en el reflejo del espejo mientras esta mostraba el vestido que tenía que ponerse ese día. Habia finalizado la temporada y casi todas las familias de la alta aristocracia habían recibido una invitación para reunirse en Aubrey Hall, la casa de campo de la familia Bridgerton para celebrar el compromiso del Vizconde con la señorita Kate Sharma. -Es perfecto, Betty -asintió la joven. >> El trayecto en coche de caballos desde la residencia de los Pembroke hasta Aubrey Hall duraba casi dos horas y normalmente Bella estaría entusiasmada con aquel evento. Su familia era muy cercana a los Bridgerton y le hizo mucha ilusión recibir la noticia del compromiso, pero… no se sentía con ánimos de celebrar nada. A pesar de que Aubrey Hall estaba decorada con un gusto exquisito, como siempre, y de que fue muy bien recibida por Lady Bridgerton, Bella no podía evitar sentirse fuera de lugar. Aun asi, bastantes damas de la aristocracia a las que no habia tenido ocasión de ver desde su “feliz” noticia, se acercaron a saludarla y darle la enhorabuena. Algo que no logró hacer que Arabella se sintiera más comoda. Aprovechando un momento de despiste de su padre y su hermano, Bella encontró su escapada perfecta. Se deslizó entre los invitados y, buscando un lugar tranquilo deambuló por los pasillos hasta dar con la biblioteca de la familia. Una estancia abierta que provocó que, por una vez, Arabella esbozara una sonrisa. Dejó su copa de limonada sobre una de las repisas y comenzó a pasear delante de la estantería buscando algo que leer.
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  • El cielo estallaba en colores imposibles.
    Desde lo alto del techo, él observaba en silencio cómo las flores de fuego nacían y morían en cuestión de segundos, iluminando la ciudad dormida. Cada explosión arrancaba murmullos lejanos de alegría, risas que no llegaban hasta allí arriba. Para los demás, era una noche de celebración. Para él… solo era ruido y luz recordándole una ausencia.
    Se abrazó las rodillas, la tela negra de su ropa mezclándose con las sombras. La brisa nocturna agitó suavemente su cabello y sus orejas se inclinaron apenas, como si también escucharan aquello que su corazón no podía callar. Antes, ella estaría a su lado. Le habría señalado el cielo con una sonrisa, diciendo cuál fuego artificial era su favorito, riéndose cuando alguno explotaba de forma torpe.
    Ahora no había nadie que dijera su nombre.
    Detrás de la máscara, su mirada se volvió opaca. Cada destello en el cielo era un recuerdo: su risa, su voz, la calidez de su presencia apoyada en su hombro. El brillo duraba solo un instante… igual que ella se había ido. Demasiado rápido. Demasiado injusto.
    Uno de los fuegos artificiales explotó con más fuerza que los demás, bañando su figura en luz blanca. Por un segundo, creyó verla reflejada en el cielo. Pero cuando la luz se desvaneció, solo quedó la noche.
    Apretó los puños.
    —Si estuvieras aquí… —pensó, sin atreverse a terminar la frase.
    El cielo seguía celebrando, indiferente a su dolor. Y él, sentado sobre aquel techo, comprendió que no dolía ver los fuegos artificiales…
    Dolía verlos sin ella.
    El cielo estallaba en colores imposibles. Desde lo alto del techo, él observaba en silencio cómo las flores de fuego nacían y morían en cuestión de segundos, iluminando la ciudad dormida. Cada explosión arrancaba murmullos lejanos de alegría, risas que no llegaban hasta allí arriba. Para los demás, era una noche de celebración. Para él… solo era ruido y luz recordándole una ausencia. Se abrazó las rodillas, la tela negra de su ropa mezclándose con las sombras. La brisa nocturna agitó suavemente su cabello y sus orejas se inclinaron apenas, como si también escucharan aquello que su corazón no podía callar. Antes, ella estaría a su lado. Le habría señalado el cielo con una sonrisa, diciendo cuál fuego artificial era su favorito, riéndose cuando alguno explotaba de forma torpe. Ahora no había nadie que dijera su nombre. Detrás de la máscara, su mirada se volvió opaca. Cada destello en el cielo era un recuerdo: su risa, su voz, la calidez de su presencia apoyada en su hombro. El brillo duraba solo un instante… igual que ella se había ido. Demasiado rápido. Demasiado injusto. Uno de los fuegos artificiales explotó con más fuerza que los demás, bañando su figura en luz blanca. Por un segundo, creyó verla reflejada en el cielo. Pero cuando la luz se desvaneció, solo quedó la noche. Apretó los puños. —Si estuvieras aquí… —pensó, sin atreverse a terminar la frase. El cielo seguía celebrando, indiferente a su dolor. Y él, sentado sobre aquel techo, comprendió que no dolía ver los fuegos artificiales… Dolía verlos sin ella.
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  • —Vuelve a la universidad. Termina la carrera...
    —No lo sé... tendría que empezar de nuevo porque olvidé algunas cosas y...
    —¿Y qué te detiene? Vas a empezar de nuevo, ¿no? 𝑆𝑖𝑒𝑛𝑛𝑎...

    Siseó el nuevo nombre con lengua viperina porque no estaba del todo de acuerdo pero igual la iba a apoyar.

    —¿Sabes? Necesitas disciplina. Ya holgazaneaste mucho. Deberías conocer a Noah, es el rey de la disciplina y el trabajo duro, constante. Quizás él logre inspirarte para que retomes la carrera.
    —¿Qué? ¿Quién? No. No necesito un guía espiritual...

    𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑓𝑖𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑚𝑖....

    Pensó mientras miraba las luces de la ciudad que brillaban debajo de ellos.
    —Vuelve a la universidad. Termina la carrera... —No lo sé... tendría que empezar de nuevo porque olvidé algunas cosas y... —¿Y qué te detiene? Vas a empezar de nuevo, ¿no? 𝑆𝑖𝑒𝑛𝑛𝑎... Siseó el nuevo nombre con lengua viperina porque no estaba del todo de acuerdo pero igual la iba a apoyar. —¿Sabes? Necesitas disciplina. Ya holgazaneaste mucho. Deberías conocer a Noah, es el rey de la disciplina y el trabajo duro, constante. Quizás él logre inspirarte para que retomes la carrera. —¿Qué? ¿Quién? No. No necesito un guía espiritual... 𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑓𝑖𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑚𝑖.... Pensó mientras miraba las luces de la ciudad que brillaban debajo de ellos.
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    Mokushiro no Yushiro
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