𝖔𝖕𝖍𝖊𝖑𝖎𝖆
Wook bostezó y se apoyó sobre la barra. El día anterior había sido su cumpleaños número veinte por lo que había quedado el desastre en el club.
Se supone que debía de estar limpiando Pero se estaba haciendo el idiota hasta que le dijeran algo y como supuso, al pasao de unos minutos, lo mandaron a buscar escoba, no encontró a la condenada por ningún lado hasta que abrió la ventana de uno de los balcones de las habitaciones y dió con ella. La sostuvo, Pero antes de darse vuelta vió a una chica jugando en una de las maquinitas en el local del frente. La veía a menudo por ahí y siempre venía a hacer los mismo; gastar monedas en la máquina. La desgraciada ya le había ganado tres partidas así que está vez no se iba a escapar.
Wook dejó caer la escoba y corrió a bajar las escaleras y contar las monedas de sus bolsillos para tener suficientes hasta ganarle.
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Wook bostezó y se apoyó sobre la barra. El día anterior había sido su cumpleaños número veinte por lo que había quedado el desastre en el club.
Se supone que debía de estar limpiando Pero se estaba haciendo el idiota hasta que le dijeran algo y como supuso, al pasao de unos minutos, lo mandaron a buscar escoba, no encontró a la condenada por ningún lado hasta que abrió la ventana de uno de los balcones de las habitaciones y dió con ella. La sostuvo, Pero antes de darse vuelta vió a una chica jugando en una de las maquinitas en el local del frente. La veía a menudo por ahí y siempre venía a hacer los mismo; gastar monedas en la máquina. La desgraciada ya le había ganado tres partidas así que está vez no se iba a escapar.
Wook dejó caer la escoba y corrió a bajar las escaleras y contar las monedas de sus bolsillos para tener suficientes hasta ganarle.