• ι════════════════════ι
    El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga.
    Ejercicio fallado, 2035 hrs.
    ι════════════════════ι

    La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar.

    Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba.

    El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar.

    Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada.

    — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin.

    Nadie respondió.

    — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando.
    — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio.
    — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa.

    Kalhi ignoró el comentario.

    — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada.
    — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo.
    — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén.

    Harlenn levantó ambas manos.

    — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada.
    — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad.
    — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí.

    Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos.

    — El plan era infiltración silenciosa.
    — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos.
    — Ocho —replicó Vidhi.
    — Diez.
    — Ocho.
    — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré.

    Kalhi volvió al punto central.

    —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada".
    — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros.
    — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él.
    — Ellos no lo sabían.

    Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano.

    — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico.

    El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa.

    — ¿Mío?

    Vidhi levantó la cabeza lentamente.

    — Oh, esto se va a poner interesante.

    Noxan permaneció en silencio.

    — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn.
    — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza.
    — El plan contemplaba evitar confrontación.
    — Correcto.
    — La infiltración funcionaba.
    — Correcto.
    — Y aun así decidiste escalar.
    — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza.
    — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró.
    — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído.

    Noxan asintió apenas.

    — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor.
    — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró.
    — No lo volé —Harlenn se defendió.
    — Ardía como un pequeño sol.
    — Combustión acelerada.

    Kalhi lo dejó hablar.

    — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción.
    — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi.
    — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma.
    — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio.

    Harlenn miró al nigromante.

    — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón.

    Kalhi seguía inmóvil.

    — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido.

    Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa.

    — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin.

    Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior.

    Los otros tres guardaron silencio.

    — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin.

    Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse.

    — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen.

    El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar.

    — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente.

    Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo.

    — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura...
    — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró.
    — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió.
    — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía.
    — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos.

    Harlenn lo ignoró.

    — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente.

    El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa.

    — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver.
    — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi.
    — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo.

    Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla.
    La discusión había terminado.
    ι════════════════════ι El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga. Ejercicio fallado, 2035 hrs. ι════════════════════ι La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar. Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba. El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar. Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada. — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin. Nadie respondió. — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando. — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio. — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa. Kalhi ignoró el comentario. — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada. — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo. — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén. Harlenn levantó ambas manos. — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada. — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad. — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí. Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos. — El plan era infiltración silenciosa. — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos. — Ocho —replicó Vidhi. — Diez. — Ocho. — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré. Kalhi volvió al punto central. —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada". — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros. — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él. — Ellos no lo sabían. Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano. — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico. El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa. — ¿Mío? Vidhi levantó la cabeza lentamente. — Oh, esto se va a poner interesante. Noxan permaneció en silencio. — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn. — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza. — El plan contemplaba evitar confrontación. — Correcto. — La infiltración funcionaba. — Correcto. — Y aun así decidiste escalar. — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza. — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró. — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído. Noxan asintió apenas. — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor. — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró. — No lo volé —Harlenn se defendió. — Ardía como un pequeño sol. — Combustión acelerada. Kalhi lo dejó hablar. — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción. — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi. — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma. — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio. Harlenn miró al nigromante. — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón. Kalhi seguía inmóvil. — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido. Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa. — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin. Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior. Los otros tres guardaron silencio. — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin. Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse. — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen. El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar. — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente. Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo. — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura... — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró. — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió. — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía. — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos. Harlenn lo ignoró. — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente. El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa. — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver. — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi. — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo. Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla. La discusión había terminado.
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  • A través del velo.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Elyndar Vëlloren

    "¿Tienes miedo a revelar algo de ti?¿Te da miedo que alguien te conozca?¿O te da miedo aceptar que la que más se odia eres tú misma?"

    [España - Galicia - 14:23]

    La vida de Morana podría ser un sueño para muchos... Una vida larga, llena de lujos, con un poder que para muchos no era más que una leyenda, pero para ella, los años pesaban demasiado como para soportarlos.

    La inmortalidad dejó de ser un regalo hace tiempo, o quizás... Nunca lo fue ¿Cuántas decisiones horribles había tenido que tomar?¿A cuánta gente habría que matar para poder tener una vida tranquila? La respuesta era simple; nunca la tendría... Pues el problema hace mucho dejó de estar en la gente que la rodeaba.

    Un corazón curtido por los siglos, por la pérdida, por el dolor, por el luto, no importaba lo que hiciera, los recuerdos nunca se desvanecerían, y esa era la realidad que Morana no quería aceptar, así que se esforzó en ocultarla durante toda su larga vida.

    Pero... ¿Qué ocurriría si alguien fuera capaz de ver a través de ella de la misma forma que ella ve a través de los demás? Si tan solo una vez fuera ella la víctima de análisis ¿Qué podría hacer la nigromante para evitar esto mismo?

    Un rumor llegó a oídos de Morana, fruto de su amplia red de información en Europa, y, por mucho que no fueran más que rumores, habría que investigarlo, pues si por algún motivo llegaba a haber algo de verdad... No podría controlarlo.

    Una persona, de género desconocido para ella, que podía leer a las personas como si de un libro se tratase, casi de una forma sobrenatural... Pero que no salía a la luz.

    Tan escurridizo como una sombra, tan ajeno al día como la luna, tan misterioso como ella misma... Ni siquiera tenía pistas sobre su paradero, solamente que era posible que se encontrase en el norte de la península ibérica.

    Morana tenía personas de sobra para buscar, pero ¿Qué ocurriría si este ser por algún motivo ya sabía algo sobre ella? Era mejor mantenerlo como algo personal, que se filtrase algo sobre Morana era algo que mejor evitar a toda costa.

    Se encontraba en un piso que tenía en Galicia, planeando su próximo paso... Pero estaba tan perdida como al inicio ¿Cómo se mantenía tan oculta esta persona? La luna esta noche estará oculta, las lluvias eran algo común en esta parte del país, pero eso noe vitaría que Morana, aunque perdida, decidiera salir a probar suerte mientras pensaba en alguna manera de encontrar al ya mencionado.

    Salió del piso, la mirada perdida en el suelo, cerró la puerta tras de si para salir a la calle, la lluvia no sería un problema para ella, su cuerpo ya era frío cual cadáver y el agua no sería precisamente una molestia.

    Comenzó a caminar por la calle, cada paso haciendo ruido, hoy no se podría ser precisamente silencioso... Quizás una ventaja para ella, sería más difícil ocultarse si es que el otro aparecía.

    Su mirada plateada se mantuvo perdida por un rato en el suelo, estaba pensando mientras caminaba, pero sus oídos seguían atentos a su entorno, aunque el ruido de la lluvia lo dificultara, tenía los sentidos muy agudos.

    Alzó la mirada, esta vez observando al frente y apenas pudo, se detuvo en la entrada de un edificio ¿Para algo importante...? No, para encenderse un cigarrillo. Dio una larga calada al cigarro, que gracias al material de su abrigo se mantuvo totalmente seco, exhaló el humo antes de alzar la voz para si misma. — Esto es una pérdida de tiempo. — Su mirada volvió al suelo un momento, antes de dar otra calada y alzarla, parece que la lluvia se había calmado un poco.
    [fable_violet_giraffe_247] "¿Tienes miedo a revelar algo de ti?¿Te da miedo que alguien te conozca?¿O te da miedo aceptar que la que más se odia eres tú misma?" [España - Galicia - 14:23] La vida de Morana podría ser un sueño para muchos... Una vida larga, llena de lujos, con un poder que para muchos no era más que una leyenda, pero para ella, los años pesaban demasiado como para soportarlos. La inmortalidad dejó de ser un regalo hace tiempo, o quizás... Nunca lo fue ¿Cuántas decisiones horribles había tenido que tomar?¿A cuánta gente habría que matar para poder tener una vida tranquila? La respuesta era simple; nunca la tendría... Pues el problema hace mucho dejó de estar en la gente que la rodeaba. Un corazón curtido por los siglos, por la pérdida, por el dolor, por el luto, no importaba lo que hiciera, los recuerdos nunca se desvanecerían, y esa era la realidad que Morana no quería aceptar, así que se esforzó en ocultarla durante toda su larga vida. Pero... ¿Qué ocurriría si alguien fuera capaz de ver a través de ella de la misma forma que ella ve a través de los demás? Si tan solo una vez fuera ella la víctima de análisis ¿Qué podría hacer la nigromante para evitar esto mismo? Un rumor llegó a oídos de Morana, fruto de su amplia red de información en Europa, y, por mucho que no fueran más que rumores, habría que investigarlo, pues si por algún motivo llegaba a haber algo de verdad... No podría controlarlo. Una persona, de género desconocido para ella, que podía leer a las personas como si de un libro se tratase, casi de una forma sobrenatural... Pero que no salía a la luz. Tan escurridizo como una sombra, tan ajeno al día como la luna, tan misterioso como ella misma... Ni siquiera tenía pistas sobre su paradero, solamente que era posible que se encontrase en el norte de la península ibérica. Morana tenía personas de sobra para buscar, pero ¿Qué ocurriría si este ser por algún motivo ya sabía algo sobre ella? Era mejor mantenerlo como algo personal, que se filtrase algo sobre Morana era algo que mejor evitar a toda costa. Se encontraba en un piso que tenía en Galicia, planeando su próximo paso... Pero estaba tan perdida como al inicio ¿Cómo se mantenía tan oculta esta persona? La luna esta noche estará oculta, las lluvias eran algo común en esta parte del país, pero eso noe vitaría que Morana, aunque perdida, decidiera salir a probar suerte mientras pensaba en alguna manera de encontrar al ya mencionado. Salió del piso, la mirada perdida en el suelo, cerró la puerta tras de si para salir a la calle, la lluvia no sería un problema para ella, su cuerpo ya era frío cual cadáver y el agua no sería precisamente una molestia. Comenzó a caminar por la calle, cada paso haciendo ruido, hoy no se podría ser precisamente silencioso... Quizás una ventaja para ella, sería más difícil ocultarse si es que el otro aparecía. Su mirada plateada se mantuvo perdida por un rato en el suelo, estaba pensando mientras caminaba, pero sus oídos seguían atentos a su entorno, aunque el ruido de la lluvia lo dificultara, tenía los sentidos muy agudos. Alzó la mirada, esta vez observando al frente y apenas pudo, se detuvo en la entrada de un edificio ¿Para algo importante...? No, para encenderse un cigarrillo. Dio una larga calada al cigarro, que gracias al material de su abrigo se mantuvo totalmente seco, exhaló el humo antes de alzar la voz para si misma. — Esto es una pérdida de tiempo. — Su mirada volvió al suelo un momento, antes de dar otra calada y alzarla, parece que la lluvia se había calmado un poco.
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  • Meeting at the Bayou
    Fandom The Originals
    Categoría Slice of Life
    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤ𝘴𝐭𝙖𝙧𝐭𝙚𝙧 𝑟𝑜𝘭 𝐩𝗮𝙧𝑎 Aeryn Virek



    ㅤㅤㅤㅤㅤHabia intentado dar un sentido a lo que habia ocurrido durante las ultimas semanas. Regresar de la muerte no era algo fácil de asimilar. Tampoco saber que estaban ligados de forma mística a una bruja nigromante milenaria… Y tampoco el hecho de que Elijah parecía estar experimentando extraños trastornos y visiones provocados por aquella marca. Si bien los Mikaelson habían vuelto a reunirse, nunca podía llover a gusto de todos. Nunca podrían tener un encuentro tranquilo sin dolor, sin pena…

    Volver a ver a Hope, en cambio, habia sido el mayor de los alivios para Hayley. Su hija era todo lo que alguna vez esperó de ella. Era preciosa, fuerte y valiente. Y habia salido de su exilio en un lugar seguro donde estaba protegida de una amenaza superior, tan solo para regresar a casa y ayudar a su familia a lidiar con aquel mal.

    La noticia de seres sobrenaturales resucitando a lo largo y ancho del mundo se extendió como la pólvora por todo el planeta y, aunque los Mikaelson temían el regreso de sus más formidables enemigos, Hayley a pesar de todo habia esperado secretamente el regreso de algunas personas: sus padres, a los que nunca pudo conocer. Y Jackson. No estaba confundida. Hayley sabia que estaba enamorada de Elijah Mikaelson, que murió enamorada de él y que siempre lo estaría. Pero tenia tantas conversaciones pendientes con él…

    Puede que esa fuera la razón que le hizo conducir hasta el Pantano, ese lugar de Nueva Orleans donde algunos lobos, los que se habían resistido a regresar al barrio Francés (tras la salida de Marcel y sus vampiros) todavia aguardaban.

    Poco sabia la hibrida que aquel día disfrutaría de un nuevo rencuentro, si bien no el que ella esperaba, uno que necesitaba. Porque nunca se tenían demasiados amigos.
    ㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ𝘴𝐭𝙖𝙧𝐭𝙚𝙧 𝑟𝑜𝘭 𝐩𝗮𝙧𝑎 [SH3WOLF] ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤHabia intentado dar un sentido a lo que habia ocurrido durante las ultimas semanas. Regresar de la muerte no era algo fácil de asimilar. Tampoco saber que estaban ligados de forma mística a una bruja nigromante milenaria… Y tampoco el hecho de que Elijah parecía estar experimentando extraños trastornos y visiones provocados por aquella marca. Si bien los Mikaelson habían vuelto a reunirse, nunca podía llover a gusto de todos. Nunca podrían tener un encuentro tranquilo sin dolor, sin pena… Volver a ver a Hope, en cambio, habia sido el mayor de los alivios para Hayley. Su hija era todo lo que alguna vez esperó de ella. Era preciosa, fuerte y valiente. Y habia salido de su exilio en un lugar seguro donde estaba protegida de una amenaza superior, tan solo para regresar a casa y ayudar a su familia a lidiar con aquel mal. La noticia de seres sobrenaturales resucitando a lo largo y ancho del mundo se extendió como la pólvora por todo el planeta y, aunque los Mikaelson temían el regreso de sus más formidables enemigos, Hayley a pesar de todo habia esperado secretamente el regreso de algunas personas: sus padres, a los que nunca pudo conocer. Y Jackson. No estaba confundida. Hayley sabia que estaba enamorada de Elijah Mikaelson, que murió enamorada de él y que siempre lo estaría. Pero tenia tantas conversaciones pendientes con él… Puede que esa fuera la razón que le hizo conducir hasta el Pantano, ese lugar de Nueva Orleans donde algunos lobos, los que se habían resistido a regresar al barrio Francés (tras la salida de Marcel y sus vampiros) todavia aguardaban. Poco sabia la hibrida que aquel día disfrutaría de un nuevo rencuentro, si bien no el que ella esperaba, uno que necesitaba. Porque nunca se tenían demasiados amigos.
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  • La rueda del destino comenzó a girar, la nigromante había hecho los preparativos para su ritual.
    Las barreras estaban listas para alzarse como catástrofes inevitables, ya que no hay vista que estas no alcancen, su autoridad iba más allá de lo que cualquier mortal podría pensar.

    Los participantes serían traídos a la fuerza por un poder misterioso, digno de su naturaleza. Una puerta sería el origen de cada silueta, los participantes caminarían al epicentro del lugar, desolado, antiguo, parecía que no ha habido un alma allí en milenios. Nombres grabados en placas desgastadas, irreconocibles ya sea por lengua o rigidez, un mundo en el que ni siquiera los pájaros cantaban.
    Ante la estatua de un ángel corroído por el tiempo y la maleza, es donde se reunían una sensación de calidez extraña, la agresión no tenía lugar aquí. Pues era la víspera para algo mucho peor que se avecinaba.

    Las dudas seguro invadirán a los inquilinos, ¿dónde estaban?¿por qué... o por quién? Todo tendría su resolución pronto, pero el silencio mutuo solo extendería la discordia, la desconfianzas y las falsedades, pero motivaría a los hablantes.
    Todos podían verse claramente entre sí, todos frente a frente, el disfraz, la cautela y la mentira no tenían hogar, la extensión del terreno era pobre, y salir era imposible. La realidad misma se doblaba para evitar que salieran de su tan peculiar prisión.

    A los pies del monumento, un escrito...

    "Nada escapa de la mirada de la anfitriona
    Habéis sido elegidos, almas fuertes.
    Demostrad vuestro poder, alzaos encima del resto.
    Cuando el momento llegue..."

    Lo único que compartían todos los presentes, es la sensación de ser observados. El cielo era un gran ojo que buscaba devorar todo conocimiento o información, eran parte de un juego tétrico, quien hizo los preparativos muy adecuadamente para este momento.

    Serían testigos y participantes del próximo escalón de la humanidad.

    [kalh1]Grimmjow Jaegerjaquez 𝑻𝑬𝑵𝑬𝑩𝑹𝑶𝑼𝑺 [nebula_emerald_zebra_687][vortex_navy_bat_673][storm_pink_crow_361][PROPHETESS.1]Illán 𝙀𝙧𝙞𝙣 Nikto

    //El orden de turnos será por orden de llegada
    La rueda del destino comenzó a girar, la nigromante había hecho los preparativos para su ritual. Las barreras estaban listas para alzarse como catástrofes inevitables, ya que no hay vista que estas no alcancen, su autoridad iba más allá de lo que cualquier mortal podría pensar. Los participantes serían traídos a la fuerza por un poder misterioso, digno de su naturaleza. Una puerta sería el origen de cada silueta, los participantes caminarían al epicentro del lugar, desolado, antiguo, parecía que no ha habido un alma allí en milenios. Nombres grabados en placas desgastadas, irreconocibles ya sea por lengua o rigidez, un mundo en el que ni siquiera los pájaros cantaban. Ante la estatua de un ángel corroído por el tiempo y la maleza, es donde se reunían una sensación de calidez extraña, la agresión no tenía lugar aquí. Pues era la víspera para algo mucho peor que se avecinaba. Las dudas seguro invadirán a los inquilinos, ¿dónde estaban?¿por qué... o por quién? Todo tendría su resolución pronto, pero el silencio mutuo solo extendería la discordia, la desconfianzas y las falsedades, pero motivaría a los hablantes. Todos podían verse claramente entre sí, todos frente a frente, el disfraz, la cautela y la mentira no tenían hogar, la extensión del terreno era pobre, y salir era imposible. La realidad misma se doblaba para evitar que salieran de su tan peculiar prisión. A los pies del monumento, un escrito... "Nada escapa de la mirada de la anfitriona Habéis sido elegidos, almas fuertes. Demostrad vuestro poder, alzaos encima del resto. Cuando el momento llegue..." Lo único que compartían todos los presentes, es la sensación de ser observados. El cielo era un gran ojo que buscaba devorar todo conocimiento o información, eran parte de un juego tétrico, quien hizo los preparativos muy adecuadamente para este momento. Serían testigos y participantes del próximo escalón de la humanidad. [kalh1][6espada] [Tenebrous2][nebula_emerald_zebra_687][vortex_navy_bat_673][storm_pink_crow_361][PROPHETESS.1][Cursed_Bastard][Black.Rose][p0isonmaker] //El orden de turnos será por orden de llegada
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  • Una segunda oportunidad.
    Fandom OC/Black Butler.
    Categoría Original
    Ciel Phantomhive

    [Mediados del siglo XIX]

    Esto era un deleite para la nigromante...

    Cuerpo sin vida, víctima de un ritual profano, algo tan típico como triste, una historia que se habría de repetir miles de veces...

    — Ah~ La ambición humana... — Apenas un murmullo en la oscuridad...

    ¿Cuándo entenderían los humanos que habían fuerzas con las que era mejor no tratar?¿Cuantos más habrían de morir con el mero propósito de conseguir poder?

    No importaba, al menos no para la nigromante.

    Un cascarón, cuerpo sin alma, quizás necesitaría un... Pequeño impulso...

    Conocía la historia, la muerte de su familia, su venta, su secuestro... No conocía detalles, pero sabía lo necesario.

    — ¿Será que buscarás venganza? — Preguntó la voz con cierta burla en su tono.

    Normalmente no resucitaría a nadie sin un precio, pero esta vez sería divertido... ¿El pago? Ser testigo si dicha venganza se llevaba a cabo... O llegar a tratar con el demonio que se liberó gracias a su muerte, ambas serían beneficio para la bruja.

    Finalmente el lugar se iluminó, antorchas en las paredes, un lugar antiguo, propiedad de la bruja que, con su mirada plateada, observaba el cuerpo del que apuntaba a ser conde.

    — Que desgracia ¿No te parece triste? — Preguntó, como si el contrario fuera a responderle, pero solo halló silencio. — Es una situación peculiar... — ¿Dónde habría ido su alma? Imposible saberlo incluso para la nigromante, el pago por invocar a un demonio era tan impredecible como estúpido.

    Quitó el guante de su mano izquierda, acarició el rostro del joven, un tacto tan frío como el suyo propio, el tacto de un cadáver... Movió lentamente la mano, pasando por el mentón... El cuello... Y finalmente, posándose en el pecho del contrario.

    No recitó palabra, no hubo cánticos ni rituales, no sería necesario... Morana pondría el pago por el retorno del conde, apenas unas almas serían suficientes para restaurar su cuerpo y su mente, pero había algo que escapaba de sus manos... Su alma...

    — ¿Qué haré? — Dijo con una calma inquietante, una pregunta retórica, podría usar un pacto como pretexto para hacer alzarse al muerto ¿Las condiciones? Simples, su cuerpo se impulsaría por la magia de la nigromante hasta que ella encontrase el alma del conde.

    El fuego en las antorchas se atenuó, el aire se había vuelto más pesado, la nigromante comenzó a hacer uso de su magia y con ello, una energía comenzó a inundar el cuerpo del fallecido.

    La piel retomó su color, las heridas se cerrarían lentamente y, con suerte, si todo funcionaba como la bruja planeaba, la conciencia regresaría pronto...

    Fue entonces que se separó, encendió un cigarro y esperó... Los orbes plateados de Morana estaban clavados sobre él, preparada para cualquier tipo de reacción, a fin de cuentas, no todos reaccionan igual al volver a la vida... ¿Qué ocurrirá esta vez...?
    [potentiareger3] [Mediados del siglo XIX] Esto era un deleite para la nigromante... Cuerpo sin vida, víctima de un ritual profano, algo tan típico como triste, una historia que se habría de repetir miles de veces... — Ah~ La ambición humana... — Apenas un murmullo en la oscuridad... ¿Cuándo entenderían los humanos que habían fuerzas con las que era mejor no tratar?¿Cuantos más habrían de morir con el mero propósito de conseguir poder? No importaba, al menos no para la nigromante. Un cascarón, cuerpo sin alma, quizás necesitaría un... Pequeño impulso... Conocía la historia, la muerte de su familia, su venta, su secuestro... No conocía detalles, pero sabía lo necesario. — ¿Será que buscarás venganza? — Preguntó la voz con cierta burla en su tono. Normalmente no resucitaría a nadie sin un precio, pero esta vez sería divertido... ¿El pago? Ser testigo si dicha venganza se llevaba a cabo... O llegar a tratar con el demonio que se liberó gracias a su muerte, ambas serían beneficio para la bruja. Finalmente el lugar se iluminó, antorchas en las paredes, un lugar antiguo, propiedad de la bruja que, con su mirada plateada, observaba el cuerpo del que apuntaba a ser conde. — Que desgracia ¿No te parece triste? — Preguntó, como si el contrario fuera a responderle, pero solo halló silencio. — Es una situación peculiar... — ¿Dónde habría ido su alma? Imposible saberlo incluso para la nigromante, el pago por invocar a un demonio era tan impredecible como estúpido. Quitó el guante de su mano izquierda, acarició el rostro del joven, un tacto tan frío como el suyo propio, el tacto de un cadáver... Movió lentamente la mano, pasando por el mentón... El cuello... Y finalmente, posándose en el pecho del contrario. No recitó palabra, no hubo cánticos ni rituales, no sería necesario... Morana pondría el pago por el retorno del conde, apenas unas almas serían suficientes para restaurar su cuerpo y su mente, pero había algo que escapaba de sus manos... Su alma... — ¿Qué haré? — Dijo con una calma inquietante, una pregunta retórica, podría usar un pacto como pretexto para hacer alzarse al muerto ¿Las condiciones? Simples, su cuerpo se impulsaría por la magia de la nigromante hasta que ella encontrase el alma del conde. El fuego en las antorchas se atenuó, el aire se había vuelto más pesado, la nigromante comenzó a hacer uso de su magia y con ello, una energía comenzó a inundar el cuerpo del fallecido. La piel retomó su color, las heridas se cerrarían lentamente y, con suerte, si todo funcionaba como la bruja planeaba, la conciencia regresaría pronto... Fue entonces que se separó, encendió un cigarro y esperó... Los orbes plateados de Morana estaban clavados sobre él, preparada para cualquier tipo de reacción, a fin de cuentas, no todos reaccionan igual al volver a la vida... ¿Qué ocurrirá esta vez...?
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  • Un vínculo más allá de la muerte.
    Fandom OC
    Categoría Original
    Ꮶꭺꭱꭰꮖꭺ

    Rumores, rumores...

    Una demonio ¿Qué tipo de demonio? Poco importaba eso, al menos para Morana, lo que importaba era su forma de ser, afectuosa y obediente con todos, amable y servicial, o al menos eso había llegado a oídos de la nigromante.

    Era obvio que una situación así llamaría la atención de Morana ¿Quizás la demonio en cuestión estaba condicionada?¿Sería un pacto de algún tipo?¿Sería alguna magia que la mantenía a raya?¿O resultaría ser simplemente una excepción a la norma? Habría que averiguarlo.

    Escuchó que trabajaba en una especie de cafetería, sabiendo su historial, era de esperar que trabajase cara al público, suficientemente conveniente el hecho de que "sirviera" a otras personas en su oficio.

    Morana entró al local con paciencia, algo propio en ella, cada paso era lento, dándole tiempo a observar alrededor, analizar el entorno, una costumbre de la nigromante. Lo había sentido desde hace tiempo, siendo tan diestra en las artes espirituales, pudo sentir la presencia del demonio, aunque fuera de manera leve... Curioso ¿Realmente era un demonio o era un espíritu? Lo sabría cuando la viera con sus propios ojos.

    Morana no acostumbraba a lugares con gente, así que su andar se dirigió hacia la mesa que se encontraba en la esquina, alejada de oídos curiosos, pero no de las miradas... Una mujer de cabello rubio apagado, de porte elegante con ojos plateados, obviamente llamaría la atención de alguna persona, pero se resignó, tendría que conformarse.

    Tomó asiento tranquilamente, cruzó las piernas y, mientras esperaba a que la atendieran, recorrió el lugar con la mirada.

    Cualquiera que pudiera ver más allá de lo común, sabría que Morana no es una persona normal... Ahora era cosa de esperar...
    [Kardia_cor] Rumores, rumores... Una demonio ¿Qué tipo de demonio? Poco importaba eso, al menos para Morana, lo que importaba era su forma de ser, afectuosa y obediente con todos, amable y servicial, o al menos eso había llegado a oídos de la nigromante. Era obvio que una situación así llamaría la atención de Morana ¿Quizás la demonio en cuestión estaba condicionada?¿Sería un pacto de algún tipo?¿Sería alguna magia que la mantenía a raya?¿O resultaría ser simplemente una excepción a la norma? Habría que averiguarlo. Escuchó que trabajaba en una especie de cafetería, sabiendo su historial, era de esperar que trabajase cara al público, suficientemente conveniente el hecho de que "sirviera" a otras personas en su oficio. Morana entró al local con paciencia, algo propio en ella, cada paso era lento, dándole tiempo a observar alrededor, analizar el entorno, una costumbre de la nigromante. Lo había sentido desde hace tiempo, siendo tan diestra en las artes espirituales, pudo sentir la presencia del demonio, aunque fuera de manera leve... Curioso ¿Realmente era un demonio o era un espíritu? Lo sabría cuando la viera con sus propios ojos. Morana no acostumbraba a lugares con gente, así que su andar se dirigió hacia la mesa que se encontraba en la esquina, alejada de oídos curiosos, pero no de las miradas... Una mujer de cabello rubio apagado, de porte elegante con ojos plateados, obviamente llamaría la atención de alguna persona, pero se resignó, tendría que conformarse. Tomó asiento tranquilamente, cruzó las piernas y, mientras esperaba a que la atendieran, recorrió el lugar con la mirada. Cualquiera que pudiera ver más allá de lo común, sabría que Morana no es una persona normal... Ahora era cosa de esperar...
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  • "Por favor, no hagas ninguna gilipollez"
    Fandom Supernatural
    Categoría Drama
    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝐕𝐈𝐈𝐈
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Dean Winchester
    ㅤㅤ

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ-Dean…- comenzó a decir la Mikaelson. Entró de forma pausada en el dormitorio del cazador. Sus pasos eran cortos, algo erráticos, ya que su cabeza parecía estar algo lejos del bunker en ese momento. En sus manos sostenía el teléfono móvil y se daba pequeños toquecitos con este en la mano, pues no estaba demasiado segura de cómo abordar aquella situación.

    Hacía algunos días que habían regresado de Pennsylvania y todo había marchado… bien. Todo lo bien que pueden ir las cosas en el mundo de los Winchester. La amenaza de Miguel seguía siendo un peligro potencial, y eso sin contar a Lucifer…

    Como digo, todo había marchado bien sino contamos con que Lucifer, ansiando recuperar de nuevo sus poderes de arcángel había engañado a Jack semanas atrás y le había robado su propia gracia angelical. Y lo que pareció un incidente sin mayores consecuencias en su momento, a esas alturas se había convertido en un punto de inflexión para los habitantes del bunker. Hope fue de las primeras en sospechar que algo no marchaba bien con Jack. Hati y Cass la secundaron. Algo no estaba bien con Jack… Se moría. Esas fueron las palabras de Rowena… Las mismas que Hope no queria pronunciar para no hacer daño a Dean y las personas que queria.

    Por todo eso, porque las cosas estaban muy tensas y complicadas en casa, Hope había optado por callar su propio drama familiar. Si bien Dean ya sabia que su tio Elijah y su padre habían regresado a la vida, no había sabido como decirle que tambien su madre estaba viva, que seres sobrenaturales poderosos estaban regresando cada vez más rapido… Pero ahora, después de la llamada de Freya… no tenia otra opción…

    -Tengo… algo que contarte… -titubeó un momento- Cuando estuvimos en Phillipsburg… recibí una llamada de teléfono. Era mi… madre. Ella tambien ha regresado… Todos están regresando…- le dijo- Y aunque la echo de menos y me duele el alma por cada día que paso sin abrazarla, en el fondo sé que todo esto es parte de un problema mayor y he intentado apartarlo… Aparcarlo en un espacio donde si no lo veo, me convenzo de que no está ocurriendo, pero… -se sentó en la cama del cazador y dio una palmada sobre el colchón para que Dean se sentara a su lado.

    -No puedo seguir haciendo oídos sordos, Dean. Mi tía Freya ha llamado… Mi madre y el tio Elijah fueron a Londres en busca de un resucitado y… mi tio… lo mató. Mamá y Freya creen que algo lo ha afectado…-chasqueó la lengua y se pasó las manos por el rostro- Papá fue a Mystic Falls a ver si en el internado Salvatore o en la basta librería de Alaric había algo… Según los manuscritos que guarda Alaric, la marca con la que todos han regresado es… una marca antigua. La marca de Morgana. Una peligrosa nigromante procedente de antes de los tiempos de Arturo… La amante y enemiga de Merlín -al ver la cara de sorpresa de Dean, ella asintió- Sí. Esa Morgana. Y ese Merlín…

    -Invocaron a Morgana. Hace dos dias. Y el resucitado que trajeron Freya y Keelan de Alaska intentó atacarla… Y estalló en llamas. Carbonizándose en segundos. La marca protege a Morgana de sus resucitados. No pueden dañarla…

    Hizo una suave pausa alargando una mano hacia la de Dean.

    -Me duele en el alma dejarte ahora, Dean. Con lo de Jack y… bueno, todo lo demás…- señaló la puerta con una mano como si asi abarcase el bunker entero- Pero mi familia me necesita ahora, Dean. El mundo sobrenatural se va a la mierda. Y me necesitan en casa. No puedo darles la espalda… Volveré en cuanto salvemos el mundo y mande a esa bruja milenaria al infierno. La mataré y volveré contigo… -llevó ahora sus dos manos al rostro del cazador- Intenta seguir de una pieza cuando eso ocurra. Y prométeme que no harás ninguna gilipollez… -sonrió suavemente, entre divertida por sus ultimas palabras y emocionada pero desgarrada por abandonar al hombre que amaba en un momento tan delicado- Sabes que te quiero, ¿verdad? Por favor, dime que no soy una mala persona por irme ahora… Dime que estarás bien, que estaréis bien…



    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #Supernatural #NuevoStarter
    ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝐕𝐈𝐈𝐈 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [BxbyDriver] ㅤㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ-Dean…- comenzó a decir la Mikaelson. Entró de forma pausada en el dormitorio del cazador. Sus pasos eran cortos, algo erráticos, ya que su cabeza parecía estar algo lejos del bunker en ese momento. En sus manos sostenía el teléfono móvil y se daba pequeños toquecitos con este en la mano, pues no estaba demasiado segura de cómo abordar aquella situación. Hacía algunos días que habían regresado de Pennsylvania y todo había marchado… bien. Todo lo bien que pueden ir las cosas en el mundo de los Winchester. La amenaza de Miguel seguía siendo un peligro potencial, y eso sin contar a Lucifer… Como digo, todo había marchado bien sino contamos con que Lucifer, ansiando recuperar de nuevo sus poderes de arcángel había engañado a Jack semanas atrás y le había robado su propia gracia angelical. Y lo que pareció un incidente sin mayores consecuencias en su momento, a esas alturas se había convertido en un punto de inflexión para los habitantes del bunker. Hope fue de las primeras en sospechar que algo no marchaba bien con Jack. Hati y Cass la secundaron. Algo no estaba bien con Jack… Se moría. Esas fueron las palabras de Rowena… Las mismas que Hope no queria pronunciar para no hacer daño a Dean y las personas que queria. Por todo eso, porque las cosas estaban muy tensas y complicadas en casa, Hope había optado por callar su propio drama familiar. Si bien Dean ya sabia que su tio Elijah y su padre habían regresado a la vida, no había sabido como decirle que tambien su madre estaba viva, que seres sobrenaturales poderosos estaban regresando cada vez más rapido… Pero ahora, después de la llamada de Freya… no tenia otra opción… -Tengo… algo que contarte… -titubeó un momento- Cuando estuvimos en Phillipsburg… recibí una llamada de teléfono. Era mi… madre. Ella tambien ha regresado… Todos están regresando…- le dijo- Y aunque la echo de menos y me duele el alma por cada día que paso sin abrazarla, en el fondo sé que todo esto es parte de un problema mayor y he intentado apartarlo… Aparcarlo en un espacio donde si no lo veo, me convenzo de que no está ocurriendo, pero… -se sentó en la cama del cazador y dio una palmada sobre el colchón para que Dean se sentara a su lado. -No puedo seguir haciendo oídos sordos, Dean. Mi tía Freya ha llamado… Mi madre y el tio Elijah fueron a Londres en busca de un resucitado y… mi tio… lo mató. Mamá y Freya creen que algo lo ha afectado…-chasqueó la lengua y se pasó las manos por el rostro- Papá fue a Mystic Falls a ver si en el internado Salvatore o en la basta librería de Alaric había algo… Según los manuscritos que guarda Alaric, la marca con la que todos han regresado es… una marca antigua. La marca de Morgana. Una peligrosa nigromante procedente de antes de los tiempos de Arturo… La amante y enemiga de Merlín -al ver la cara de sorpresa de Dean, ella asintió- Sí. Esa Morgana. Y ese Merlín… -Invocaron a Morgana. Hace dos dias. Y el resucitado que trajeron Freya y Keelan de Alaska intentó atacarla… Y estalló en llamas. Carbonizándose en segundos. La marca protege a Morgana de sus resucitados. No pueden dañarla… Hizo una suave pausa alargando una mano hacia la de Dean. -Me duele en el alma dejarte ahora, Dean. Con lo de Jack y… bueno, todo lo demás…- señaló la puerta con una mano como si asi abarcase el bunker entero- Pero mi familia me necesita ahora, Dean. El mundo sobrenatural se va a la mierda. Y me necesitan en casa. No puedo darles la espalda… Volveré en cuanto salvemos el mundo y mande a esa bruja milenaria al infierno. La mataré y volveré contigo… -llevó ahora sus dos manos al rostro del cazador- Intenta seguir de una pieza cuando eso ocurra. Y prométeme que no harás ninguna gilipollez… -sonrió suavemente, entre divertida por sus ultimas palabras y emocionada pero desgarrada por abandonar al hombre que amaba en un momento tan delicado- Sabes que te quiero, ¿verdad? Por favor, dime que no soy una mala persona por irme ahora… Dime que estarás bien, que estaréis bien… #Personajes3D #3D #Comunidad3D #Supernatural #NuevoStarter
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  • 𝕰𝖑 𝕺𝖘𝖆𝖗𝖎𝖔
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    ‎["Vallis Sanctorum" pueblo fronterizo de Aviñón - 6:03 p.m.]



    — El equipo de dieciocho cazadores se movía cautelosamente por las calles empedradas de aquel pueblo. El ambiente era tenso, pues ya se empazaba a hacer tarde y tampoco teníamos a nuestro "protector" acompañándonos. El sujeto que estaba dos hombres por delante de mí lideraba un flanco; se veía confiado en su entrenamiento, todos lo estábamos... Una vez que nos acercamos a la ubicación designada en el reporte, allí fue cuando todo se empezó a tornar complicado. Fuimos recibidos por un profundo olor a azufre y carne quemada, pero no flaqueamos; nos recordamos que teníamos la orden de "limpiar y asegurar", y eso íbamos a hacer. El caballero que nos había acompañado, Caspian, se había separado del grupo principal (24 cazadores en total) llevándoce a cinco con el (Dejando a los 18 actuales) apenas entramos al pueblo; no dijo su razón para hacerlo, pero sí que nos encomendó a los demás que nos encargáramos de la misión... Al parecer no iba a reagruparse con nosotros pronto, por lo que nos preparamos lo mejor que podíamos. Aunque, supongo que tampoco estábamos tan preocupados; después de todo, se supone que Aviñón no es un lugar tan grande como para perderse, pero lo que no entendíamos era que sus callejones son traicioneros...



    ‎  Con poca delicadeza entramos a la casa. Todo estaba despejado, pero uno de mis compañeros descubrió que había un pasadizo bajo una de las camas; aquello parecía dar al sótano de la casa donde seguramente el nigromante operaba. Todos nos detuvimos a evaluar la situación, pero no había suficiente tiempo como para hacer advertencias, así que fuimos allí. Después de unos minutos caminando entre la oscuridad, únicamente iluminados por las linternas en nuestros chalecos, lo encontramos. Dimos con el nigromante y su laboratorio: era un hombre caucásico, flaco, y su actitud era la de un completo fanático. Gritaba palabras en lo que me pareció un dialecto olvidado. Uno de mis compañeros le gritaba que se detuviera, pero no lo hizo; y justo en el momento en que abrimos fuego, el círculo a sus pies estalló en llamas azules. La onda expansiva nos lanzó a todos por los alrededores; yo choqué contra una pared. El que estaba más cerca del bastardo salió disparado contra el techo y, por increíble que parezca, aquel impacto hizo que este colapsara... Para cuando el polvo se disipaba, noté que dos de mis compañeros habían sido empalados por vigas de madera. Los demás estábamos aún aturdidos, pero aun así levantamos nuestras armas y evaluamos el lugar. Pasaron ocho minutos sin señal de vida del nigromante; había muchos montones de escombros en los cuales buscar, pero todo parecía indicar que el infeliz había muerto... Y en parte lo hizo, pero no del todo. De una de las pilas de escombros salió, pero no un hombre. Salió algo que desafiaba cualquier anatomía sagrada. Los cuerpos sin vida que estuvieron colgando en el techo del laboratorio antes de colapsar, ahora se empezaban a ser arrastrados hacia el centro, como si se tratara de un metal siendo atraido por un gran imán y así fue, hasta que estos acabaron fusionándose con el cuerpo del nigromante.



    ‎  Esa cosa... esa "Abominación" empezó a rugir con diez gargantas diferentes al mismo tiempo. El nigromante se había convertido en una masa amorfa de unos tres metros de altura. No tenía una piel definida; era una combinación de cadáveres fusionados por una energía necrótica inestable, con rostros deformados pero humanos sobresaliendo de su espalda y torso, gritando en un silencio eterno. Usando sus "piernas" pateó unos escombros que alcanzaron la velocidad de un misil; por suerte no apuntaba a ninguno de los nuestros, pero aquello nos demostró que no solo era más fuerte que antes. En cuanto comenzó a moverse, desprendía un gas denso y fétido que no solo nos ralentizaba; eso parecía incluso oxidar el metal de nuestras armas. Ante una amenaza así, todos abrimos fuego al unísono, pero parecía que las balas solo se perdían en su masa sin llegar a tocar los órganos vitales, suponiendo que tuviera alguno... Todos éramos conscientes de nuestro final si peleábamos contra esa cosa en un lugar tan cerrado. Como pudimos, escapamos de la casa, pero afuera no era muy diferente: salimos de la jaula para caer en la ratonera. Esa criatura no era lenta; se desplazaba como una marea de carne que se arrastra por las paredes de los callejones. El líder del flanco nos dio la orden de dividirnos en dos grupos: A y B. El A estaba conformado por los más heridos y el B por aquellos con heridas menores. Se supone que los del grupo B nos encargábamos de retrasar a la bestia mientras dejábamos que el grupo A tomara distancia para que luego nos cubrieran mientras nos movilizabamos. Durante un tiempo corto todo parecía funcionar bien: la bestia comenzaba a volverse más lenta y cada vez sus capas de carne se reducían a un montón de agujeros de carne. Pero mientras el grupo B intentaba sellar un callejón para ganar tiempo, una de las manos desproporcionadas de la abominación —formada por tres brazos humanos trenzados— aplastó a uno de los nuestros. Aquel sujeto no tuvo tiempo de gritar; la masa de carne lo envolvió y lo succionó hacia el interior de su cuerpo.



    ‎  Yo vi cómo el rostro de mi compañero intentaba emerger de la espalda del monstruo, integrándose a la masa necrótica, volviéndose parte del motor que movía a la criatura. Pero eso no nos detuvo. El plan seguía siendo el mismo, pero mientras más hombres perdíamos, peor era la situación. Había dos gemelos en mi equipo que servían como escudo; ellos estaban en la retaguardia. Nos dieron más tiempo que nadie, pero para cuando llegamos a la plaza del pueblo, solo pudimos ver cómo el gas fétido de la Abominación rodeaba todo a su alrededor. No pudimos ver a los gemelos, pero escuchar el grito desgarrador desde donde estaban dejaba en claro qué les ocurrió. Sus pulmones empezaron a arder; tirados en el suelo, sus movimientos se volvieron erráticos hasta que solo se escuchó el crujido de sus armaduras tácticas siendo aplastadas y el sonido de sus armas disparando hasta que solo quedó el silencio y el chapoteo de la carne avanzando. Ahora, en un lugar más abierto como aquella plaza, los que quedábamos no desaprovechamos el sacrificio de los caídos y nos resguardamos. Algunos tenían las bombas incendiarias listas; otros preparaban su mira láser esperando que el monstruo saliera de la jodida niebla que dejaba aquel gas. Para cuando lo hizo, los disparos no se hicieron esperar. El sol ya estaba cayendo, pero la plaza estaba totalmente iluminada por el flash de los proyectiles saliendo de los cañónes junto con una luz naranja que se hacía cada vez más grande. Resultó ser que las bombas incendiarias eran las más efectivas, pero aun así la criatura se rehusaba a morir. En un descuido dejamos que la abominación se acercara demasiado, y yo en un intento por evitar que golpearan por completo a uno de mis compañeros, intenté jalarlo del chaleco, pero al final ese monstruo solo estiró su brazo y así nos golpeó a ambos. Recorrimos una gran distancia; yo terminé atravesando la ventana de una catedral abandonada. Para cuando me pude levantar, podía sentir que el aire de aquella habitación donde caí era extremadamente denso  —pero estaba seguro de que se debía a que mis costillas fracturadas me dificultaban la respiración—  intenté buscar con la vista a mi compañero, pero no parecía haber caído en el mismo lugar que yo



    ‎  Aprovechando aquellos segundos de calma mientras caminaba para salir del lugar, me puse a pensar en todo lo que había salido mal... Nosotros corrimos de esa cosa, y no por valentía, sino por puro instinto de supervivencia. Justo ahora mis hermanos y hermanas estaban afuera, luchando contra esa abominación sin tener la certeza de ganar, pero lo hacían, y yo iba a volver para luchar con ellos. Aunque podía sentir la sangre en mi uniforme y los gritos de los gemelos aún me perforaban los oídos, yo estaba decidido a volver... Hasta que me detuve. Recordé al Gladius Dei que nos había acompañado, Caspian; pensé en aprovechar ese momento e irlo a buscar o contactarlo, pero aquel golpe me había quitado muchas cosas, e incluso si quisiera salir a buscarlo, no sabía ni siquiera por dónde empezar. Esto era frustrante, pero lo que más me molestaba era esa sensación de no poder respirar adecuadamente. Ese malestar que se intensificaba a medida que me acercaba a la puerta para salir de aquella habitación; era como si al otro lado de la catedral hubiera un umbral que me impedía permanecer en el lugar. Seguramente esa sensación de asfixia solo era una de las muchas cosas que transmitía aquel lugar... Y ahora que lo pienso, seguramente la adrenalina y la euforia me mantenían en un estado de relativa insensibilidad; no sabía que mi cuerpo me gritaba que huyera en cuanto tomé el pomo de la puerta y lo giré para encontrarme con lo que había al otro lado. Fue en ese momento cuando me llegó un escalofrío tan fuerte que me hizo temblar como si tuviera fiebre. Inconsientemente busque el hacha que colgaba a mi costado, pues sentía la necesidad vital de sostener un arma con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía mi torso, ya que sentía como si aquel temblor fuera a romper aún más costillas... Justo delante de mí estaba aquella escena que no sabría describir, pero sí que puedo decir algo con claridad: allí se encontraba esa cosa de apariencia femenina, pero yo lo sabía, eso era todo menos una simple y hermosa mujer...
    ‎["Vallis Sanctorum" pueblo fronterizo de Aviñón - 6:03 p.m.] — El equipo de dieciocho cazadores se movía cautelosamente por las calles empedradas de aquel pueblo. El ambiente era tenso, pues ya se empazaba a hacer tarde y tampoco teníamos a nuestro "protector" acompañándonos. El sujeto que estaba dos hombres por delante de mí lideraba un flanco; se veía confiado en su entrenamiento, todos lo estábamos... Una vez que nos acercamos a la ubicación designada en el reporte, allí fue cuando todo se empezó a tornar complicado. Fuimos recibidos por un profundo olor a azufre y carne quemada, pero no flaqueamos; nos recordamos que teníamos la orden de "limpiar y asegurar", y eso íbamos a hacer. El caballero que nos había acompañado, Caspian, se había separado del grupo principal (24 cazadores en total) llevándoce a cinco con el (Dejando a los 18 actuales) apenas entramos al pueblo; no dijo su razón para hacerlo, pero sí que nos encomendó a los demás que nos encargáramos de la misión... Al parecer no iba a reagruparse con nosotros pronto, por lo que nos preparamos lo mejor que podíamos. Aunque, supongo que tampoco estábamos tan preocupados; después de todo, se supone que Aviñón no es un lugar tan grande como para perderse, pero lo que no entendíamos era que sus callejones son traicioneros... ‎ ‎ ‎ ‎  Con poca delicadeza entramos a la casa. Todo estaba despejado, pero uno de mis compañeros descubrió que había un pasadizo bajo una de las camas; aquello parecía dar al sótano de la casa donde seguramente el nigromante operaba. Todos nos detuvimos a evaluar la situación, pero no había suficiente tiempo como para hacer advertencias, así que fuimos allí. Después de unos minutos caminando entre la oscuridad, únicamente iluminados por las linternas en nuestros chalecos, lo encontramos. Dimos con el nigromante y su laboratorio: era un hombre caucásico, flaco, y su actitud era la de un completo fanático. Gritaba palabras en lo que me pareció un dialecto olvidado. Uno de mis compañeros le gritaba que se detuviera, pero no lo hizo; y justo en el momento en que abrimos fuego, el círculo a sus pies estalló en llamas azules. La onda expansiva nos lanzó a todos por los alrededores; yo choqué contra una pared. El que estaba más cerca del bastardo salió disparado contra el techo y, por increíble que parezca, aquel impacto hizo que este colapsara... Para cuando el polvo se disipaba, noté que dos de mis compañeros habían sido empalados por vigas de madera. Los demás estábamos aún aturdidos, pero aun así levantamos nuestras armas y evaluamos el lugar. Pasaron ocho minutos sin señal de vida del nigromante; había muchos montones de escombros en los cuales buscar, pero todo parecía indicar que el infeliz había muerto... Y en parte lo hizo, pero no del todo. De una de las pilas de escombros salió, pero no un hombre. Salió algo que desafiaba cualquier anatomía sagrada. Los cuerpos sin vida que estuvieron colgando en el techo del laboratorio antes de colapsar, ahora se empezaban a ser arrastrados hacia el centro, como si se tratara de un metal siendo atraido por un gran imán y así fue, hasta que estos acabaron fusionándose con el cuerpo del nigromante. ‎ ‎ ‎ ‎  Esa cosa... esa "Abominación" empezó a rugir con diez gargantas diferentes al mismo tiempo. El nigromante se había convertido en una masa amorfa de unos tres metros de altura. No tenía una piel definida; era una combinación de cadáveres fusionados por una energía necrótica inestable, con rostros deformados pero humanos sobresaliendo de su espalda y torso, gritando en un silencio eterno. Usando sus "piernas" pateó unos escombros que alcanzaron la velocidad de un misil; por suerte no apuntaba a ninguno de los nuestros, pero aquello nos demostró que no solo era más fuerte que antes. En cuanto comenzó a moverse, desprendía un gas denso y fétido que no solo nos ralentizaba; eso parecía incluso oxidar el metal de nuestras armas. Ante una amenaza así, todos abrimos fuego al unísono, pero parecía que las balas solo se perdían en su masa sin llegar a tocar los órganos vitales, suponiendo que tuviera alguno... Todos éramos conscientes de nuestro final si peleábamos contra esa cosa en un lugar tan cerrado. Como pudimos, escapamos de la casa, pero afuera no era muy diferente: salimos de la jaula para caer en la ratonera. Esa criatura no era lenta; se desplazaba como una marea de carne que se arrastra por las paredes de los callejones. El líder del flanco nos dio la orden de dividirnos en dos grupos: A y B. El A estaba conformado por los más heridos y el B por aquellos con heridas menores. Se supone que los del grupo B nos encargábamos de retrasar a la bestia mientras dejábamos que el grupo A tomara distancia para que luego nos cubrieran mientras nos movilizabamos. Durante un tiempo corto todo parecía funcionar bien: la bestia comenzaba a volverse más lenta y cada vez sus capas de carne se reducían a un montón de agujeros de carne. Pero mientras el grupo B intentaba sellar un callejón para ganar tiempo, una de las manos desproporcionadas de la abominación —formada por tres brazos humanos trenzados— aplastó a uno de los nuestros. Aquel sujeto no tuvo tiempo de gritar; la masa de carne lo envolvió y lo succionó hacia el interior de su cuerpo. ‎ ‎ ‎ ‎  Yo vi cómo el rostro de mi compañero intentaba emerger de la espalda del monstruo, integrándose a la masa necrótica, volviéndose parte del motor que movía a la criatura. Pero eso no nos detuvo. El plan seguía siendo el mismo, pero mientras más hombres perdíamos, peor era la situación. Había dos gemelos en mi equipo que servían como escudo; ellos estaban en la retaguardia. Nos dieron más tiempo que nadie, pero para cuando llegamos a la plaza del pueblo, solo pudimos ver cómo el gas fétido de la Abominación rodeaba todo a su alrededor. No pudimos ver a los gemelos, pero escuchar el grito desgarrador desde donde estaban dejaba en claro qué les ocurrió. Sus pulmones empezaron a arder; tirados en el suelo, sus movimientos se volvieron erráticos hasta que solo se escuchó el crujido de sus armaduras tácticas siendo aplastadas y el sonido de sus armas disparando hasta que solo quedó el silencio y el chapoteo de la carne avanzando. Ahora, en un lugar más abierto como aquella plaza, los que quedábamos no desaprovechamos el sacrificio de los caídos y nos resguardamos. Algunos tenían las bombas incendiarias listas; otros preparaban su mira láser esperando que el monstruo saliera de la jodida niebla que dejaba aquel gas. Para cuando lo hizo, los disparos no se hicieron esperar. El sol ya estaba cayendo, pero la plaza estaba totalmente iluminada por el flash de los proyectiles saliendo de los cañónes junto con una luz naranja que se hacía cada vez más grande. Resultó ser que las bombas incendiarias eran las más efectivas, pero aun así la criatura se rehusaba a morir. En un descuido dejamos que la abominación se acercara demasiado, y yo en un intento por evitar que golpearan por completo a uno de mis compañeros, intenté jalarlo del chaleco, pero al final ese monstruo solo estiró su brazo y así nos golpeó a ambos. Recorrimos una gran distancia; yo terminé atravesando la ventana de una catedral abandonada. Para cuando me pude levantar, podía sentir que el aire de aquella habitación donde caí era extremadamente denso  —pero estaba seguro de que se debía a que mis costillas fracturadas me dificultaban la respiración—  intenté buscar con la vista a mi compañero, pero no parecía haber caído en el mismo lugar que yo ‎ ‎ ‎ ‎  Aprovechando aquellos segundos de calma mientras caminaba para salir del lugar, me puse a pensar en todo lo que había salido mal... Nosotros corrimos de esa cosa, y no por valentía, sino por puro instinto de supervivencia. Justo ahora mis hermanos y hermanas estaban afuera, luchando contra esa abominación sin tener la certeza de ganar, pero lo hacían, y yo iba a volver para luchar con ellos. Aunque podía sentir la sangre en mi uniforme y los gritos de los gemelos aún me perforaban los oídos, yo estaba decidido a volver... Hasta que me detuve. Recordé al Gladius Dei que nos había acompañado, Caspian; pensé en aprovechar ese momento e irlo a buscar o contactarlo, pero aquel golpe me había quitado muchas cosas, e incluso si quisiera salir a buscarlo, no sabía ni siquiera por dónde empezar. Esto era frustrante, pero lo que más me molestaba era esa sensación de no poder respirar adecuadamente. Ese malestar que se intensificaba a medida que me acercaba a la puerta para salir de aquella habitación; era como si al otro lado de la catedral hubiera un umbral que me impedía permanecer en el lugar. Seguramente esa sensación de asfixia solo era una de las muchas cosas que transmitía aquel lugar... Y ahora que lo pienso, seguramente la adrenalina y la euforia me mantenían en un estado de relativa insensibilidad; no sabía que mi cuerpo me gritaba que huyera en cuanto tomé el pomo de la puerta y lo giré para encontrarme con lo que había al otro lado. Fue en ese momento cuando me llegó un escalofrío tan fuerte que me hizo temblar como si tuviera fiebre. Inconsientemente busque el hacha que colgaba a mi costado, pues sentía la necesidad vital de sostener un arma con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía mi torso, ya que sentía como si aquel temblor fuera a romper aún más costillas... Justo delante de mí estaba aquella escena que no sabría describir, pero sí que puedo decir algo con claridad: allí se encontraba esa cosa de apariencia femenina, pero yo lo sabía, eso era todo menos una simple y hermosa mujer...
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    Individual
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  • Agua para los sedientos.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Konrad Eisenwulf

    Finales del siglo XIV — Mediados de la guerra entre Morana y la iglesia.


    ¿Cuán frágil puede ser la fe?
    ¿Qué hace falta para quebrantar un corazón devoto?
    ¿Hasta donde llega la ceguera de los templarios?

    Morana nunca entendió la fe ciega que presentaban aquellos que la enfrentaban...

    La guerra había consumido a ambos bandos, aunque a uno más que al otro... La iglesia estaba enfrentándose a un enemigo que no entendía, y fue ese mismo miedo el que los condenaría al fracaso, pues por sus actos barbáricos como la caza de brujas, fue que la fe de algunos terminó por quebrarse.

    Esta es la historia de uno de ellos, que terminó por alzarse por encima del resto...


    La noche era fría, la luna se alzaba por encima de la catedral, que alguna vez fue brillante, venerada, pero ahora eso no era más que un recuerdo distante.

    La alguna vez majestuosa catedral había quedado reducida a un oscuro castillo, una fortaleza profana que se alzaba a lo alto de la colina.
    Su cementerio, vacío.
    Su campanario, destruido.

    Los cuerpos descompuestos de campesinos y guerreros por igual, compañeros de guerra del que ahora se encontraba frente a la catedral, se alzaban en el patio, protegiendo lo que ahora era el refugio de la nigromante, pero por alguna extraña razón, no atacaron al hombre al verlo, sino que lo observaron inmóviles, permitiéndole el paso si así lo quisiera.

    El olor a muerte era insoportable ¿Cómo era posible que alguien se refugiara aquí?

    Pero el interior de la catedral parecía un mundo distinto.

    Las antorchas iluminaban el lugar, los vitrales reflejaban dicha luz, dejando ver un ápice de la majestuosidad que alguna vez tuvo el sacro lugar, y al fondo del todo, en un trono que claramente no pertenecía al lugar, yacía la figura que tanto temía la iglesia.

    Parecía una mujer normal a simple vista, pero al acercarse, cualquiera podría sentir la presión que su presencia ejercía sobre las almas de los vivos, el aura que emanaba su figura, intensa, propia de alguien que dominaba la muerte.

    Dicha mujer no alzó la voz, esperó pacientemente a las palabras del visitante, pues sus palabras marcarían si esto sería el comienzo o el final.
    [Ultimate_Warrior] Finales del siglo XIV — Mediados de la guerra entre Morana y la iglesia. ¿Cuán frágil puede ser la fe? ¿Qué hace falta para quebrantar un corazón devoto? ¿Hasta donde llega la ceguera de los templarios? Morana nunca entendió la fe ciega que presentaban aquellos que la enfrentaban... La guerra había consumido a ambos bandos, aunque a uno más que al otro... La iglesia estaba enfrentándose a un enemigo que no entendía, y fue ese mismo miedo el que los condenaría al fracaso, pues por sus actos barbáricos como la caza de brujas, fue que la fe de algunos terminó por quebrarse. Esta es la historia de uno de ellos, que terminó por alzarse por encima del resto... La noche era fría, la luna se alzaba por encima de la catedral, que alguna vez fue brillante, venerada, pero ahora eso no era más que un recuerdo distante. La alguna vez majestuosa catedral había quedado reducida a un oscuro castillo, una fortaleza profana que se alzaba a lo alto de la colina. Su cementerio, vacío. Su campanario, destruido. Los cuerpos descompuestos de campesinos y guerreros por igual, compañeros de guerra del que ahora se encontraba frente a la catedral, se alzaban en el patio, protegiendo lo que ahora era el refugio de la nigromante, pero por alguna extraña razón, no atacaron al hombre al verlo, sino que lo observaron inmóviles, permitiéndole el paso si así lo quisiera. El olor a muerte era insoportable ¿Cómo era posible que alguien se refugiara aquí? Pero el interior de la catedral parecía un mundo distinto. Las antorchas iluminaban el lugar, los vitrales reflejaban dicha luz, dejando ver un ápice de la majestuosidad que alguna vez tuvo el sacro lugar, y al fondo del todo, en un trono que claramente no pertenecía al lugar, yacía la figura que tanto temía la iglesia. Parecía una mujer normal a simple vista, pero al acercarse, cualquiera podría sentir la presión que su presencia ejercía sobre las almas de los vivos, el aura que emanaba su figura, intensa, propia de alguien que dominaba la muerte. Dicha mujer no alzó la voz, esperó pacientemente a las palabras del visitante, pues sus palabras marcarían si esto sería el comienzo o el final.
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  • El verdadero monstruo.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Caceus Mori

    Hacía siglos que Morana no sabía nada de otro nigromante, de nadie que tuviera capacidades similares a las de ella, pues, por lo que ella sabía, la nigromancia había quedado enterrada en el pasado.

    Hasta ese día.

    Había oído rumores de alguien que vivió demasiado tiempo, recluido, pero con una vitalidad que parecía no deteriorarse.

    Esto a Morana le interesaba ¿Sería otro nigromante?¿Sería un ser inmortal? De cualquier manera, le interesaba saber qué era, porque, en caso de ser nigromante, si podía aprender de sus métodos, quizás y podría seguir avanzando en su entendimiento del alma.

    Parece que la sed de poder de Morana no se había apagado por completo, solo necesitaba un incentivo.

    Era de noche, caminaba a paso calmado, pero cada paso resonaba en el callejón.

    Según le habían contado, este "ser", se había instalado en un edificio abandonado, el cual se encontraba en el borde de la ciudad.

    — Podría haber elegido un lugar más limpio. — Murmuró para si misma. Al final del callejón se encontraba una puerta, cubierta de óxido.

    Abrió la puerta y un chirrido se escuchó con el movimiento de las bisagras. — Ahí se fue todo el secretismo. — Comentó, pero poco le importaba, no pretendía ocultarse, no necesitaba hacerlo.

    Caminó hacia el interior del edificio, y, aunque no pudiera ver claramente, sus ojos estaban adaptados parcialmente a la oscuridad, que en ocasiones era iluminada levemente por las luces del exterior.

    Se inclinó hacia delante antes de alzar la voz. — ¿Dónde estás?~ Solo quiero hablar~. — Esto para ella parecía un juego.

    ¿Obtendría respuesta o tendría que buscar?
    [tempest_platinum_tiger_912] Hacía siglos que Morana no sabía nada de otro nigromante, de nadie que tuviera capacidades similares a las de ella, pues, por lo que ella sabía, la nigromancia había quedado enterrada en el pasado. Hasta ese día. Había oído rumores de alguien que vivió demasiado tiempo, recluido, pero con una vitalidad que parecía no deteriorarse. Esto a Morana le interesaba ¿Sería otro nigromante?¿Sería un ser inmortal? De cualquier manera, le interesaba saber qué era, porque, en caso de ser nigromante, si podía aprender de sus métodos, quizás y podría seguir avanzando en su entendimiento del alma. Parece que la sed de poder de Morana no se había apagado por completo, solo necesitaba un incentivo. Era de noche, caminaba a paso calmado, pero cada paso resonaba en el callejón. Según le habían contado, este "ser", se había instalado en un edificio abandonado, el cual se encontraba en el borde de la ciudad. — Podría haber elegido un lugar más limpio. — Murmuró para si misma. Al final del callejón se encontraba una puerta, cubierta de óxido. Abrió la puerta y un chirrido se escuchó con el movimiento de las bisagras. — Ahí se fue todo el secretismo. — Comentó, pero poco le importaba, no pretendía ocultarse, no necesitaba hacerlo. Caminó hacia el interior del edificio, y, aunque no pudiera ver claramente, sus ojos estaban adaptados parcialmente a la oscuridad, que en ocasiones era iluminada levemente por las luces del exterior. Se inclinó hacia delante antes de alzar la voz. — ¿Dónde estás?~ Solo quiero hablar~. — Esto para ella parecía un juego. ¿Obtendría respuesta o tendría que buscar?
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