• 𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓.

    En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba.

    Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían.

    No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir.

    Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados.

    Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante.

    " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! "

    Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse.

    El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza.

    — Mírame. —
    Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono.
    — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. —

    El atacante intentó liberarse, gritando de rabia.

    " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! "

    Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión.

    — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. —

    El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven.

    — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas —
    Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto.
    — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. —

    El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
    𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓. En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba. Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían. No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir. Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados. Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante. " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! " Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse. El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza. — Mírame. — Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono. — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. — El atacante intentó liberarse, gritando de rabia. " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! " Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión. — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. — El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven. — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas — Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto. — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. — El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
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  • -El Ogro en su tiempo libre, se encontraba sentado en su trono, a su lado habia una alta mesa que daba a unas botellas de colores, pequeñas para el Ogro pero llamativas por su contenido, por ende extendio sus dedos, atrapando una de esas botellas y la lanzo en el interior de su boca, como si fuera una pastilla-

    "Hm... esperaba un efecto mas divert.."

    -Sus palabras fueron interrumpidas por una poderosa punzada en su espalda, en su columna seguida de una descarga electrica total, al punto de hacer incendiar su propio cuerpo, las llamas se elevaron con fuerza en el lugar, el trono fue reducido a cenizas, las flamas consumieron su cuerpo hasta entregarle esa nueva apariencia, este observo su cuerpo con sorpresa, se veia mas bajito, mas delgado, media 2 metros de alto, su cuerpo habia perdido masa sobremuscular digna de los Grandes Ogros, ahora se veia como su yo de Juventud-

    "Esa posima... ha cambiado mi cuerpo a la fuerza, ogro verse mas joven, mas niño.. perder belleza musculosa, trabajar para conseguirlo de nuevo!"

    -Acto seguido levantaria sus brazos sobre su cuerpo, haciendo caer una enorme barra, en cada punta habian grandes pezas de 100 toneladas cada una, empezando a hacer ejercicio-
    -El Ogro en su tiempo libre, se encontraba sentado en su trono, a su lado habia una alta mesa que daba a unas botellas de colores, pequeñas para el Ogro pero llamativas por su contenido, por ende extendio sus dedos, atrapando una de esas botellas y la lanzo en el interior de su boca, como si fuera una pastilla- "Hm... esperaba un efecto mas divert.." -Sus palabras fueron interrumpidas por una poderosa punzada en su espalda, en su columna seguida de una descarga electrica total, al punto de hacer incendiar su propio cuerpo, las llamas se elevaron con fuerza en el lugar, el trono fue reducido a cenizas, las flamas consumieron su cuerpo hasta entregarle esa nueva apariencia, este observo su cuerpo con sorpresa, se veia mas bajito, mas delgado, media 2 metros de alto, su cuerpo habia perdido masa sobremuscular digna de los Grandes Ogros, ahora se veia como su yo de Juventud- "Esa posima... ha cambiado mi cuerpo a la fuerza, ogro verse mas joven, mas niño.. perder belleza musculosa, trabajar para conseguirlo de nuevo!" -Acto seguido levantaria sus brazos sobre su cuerpo, haciendo caer una enorme barra, en cada punta habian grandes pezas de 100 toneladas cada una, empezando a hacer ejercicio-
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    ⫸ ELIZABETH AIGIS ⫷
    ⫸ THE SILVER MAIDEN ⫷

    ⫸ Edad: 20 (Por una "bendición", está maldita a no envejecer más).
    ⫸ Sexo: Femenino
    ⫸ Género: Femenino
    ⫸ Orientación sexual/romántica: Heterosexual
    ⫸ Estatura: 158 cm
    ⫸ Etnicidad: Da un aire de mezcla europea, inglesa y nórdica.
    ⫸ Mythos: Su tierra natal tiene una mezcla particular entre mitología nórdica, griega y romana.
    ⫸ Oficio: Dame (caballero, pero mujer) y aventurera.
    ⫸ Personalidad: Elizabeth es tranquila. Socialmente incómoda, pero se acopla fácil a las personas. Es un alma dulce, gentil, amorosa y algo maternal. Esperando un hombre que la complemente. Alguien a quien apoyar, pero seguro de sí mismo. Valiente, que sepa tomar decisiones y sabe lo que quiere. Puede tener la mente en las nubes, y es una romántica apasionada. Es tan melosa y cariñosa, como lo es erótica y ardiente por su pareja.
    ⫸ Talentos: Canta precioso, sabe bailar bien, y es una excelente cocinera. Algo necesario como aventurera, pero también por su inmenso apetito. Ella cree que proviene como efecto secundario de su fuerza titánica.
    ⫸ Temores y debilidades: LOS HOMBRES. Tiene muchos problemas con ellos. Ya sea por su voluptuoso cuerpo, o simplemente es pésima al conocer gente nueva. Le tiene miedo al mar profundo y a algunos insectos. Motor fino, su fuerza es tanta que puede romper cosas con tanta facilidad. Es muy apegada emocionalmente, y hasta cierto punto, celosa. Piensa demasiado bien de las personas.

    ⫸Resumen de su pasado⫷
    Elizabeth siempre quiso ser un héroe.
    A los 16 años, se juntó con un grupo de aventureros para vencer a La Emperatriz del Vacío y salvar a su reino.
    En el encuentro final contra la Emperatriz, solo Elizabeth llegó con vida. Llena de energía... perdió a su grupo, no pudo salvarlos.
    Cegada en dolor e ira, asesina a la Emperatriz del Vacío ella sola.
    Exhausta, los dioses la "bendijeron" con eternidad y juventud eterna.
    Ella lo ve como una cruel broma y maldición, ya que probablemente nunca volverá a ver a sus amigos...
    A pesar de ser admirada y condecorada por su reino. Ella decide viajar por varias tierras, en busca de un nuevo comienzo. Y cumplir la promesa hecha a su mejor amiga, que perdió en esa última batalla: "¡Enamórate, cásate, ten una familia, cuéntale nuestra historia a tus hijos!"
    ⫸ ELIZABETH AIGIS ⫷ ⫸ THE SILVER MAIDEN ⫷ ⫸ Edad: 20 (Por una "bendición", está maldita a no envejecer más). ⫸ Sexo: Femenino ⫸ Género: Femenino ⫸ Orientación sexual/romántica: Heterosexual ⫸ Estatura: 158 cm ⫸ Etnicidad: Da un aire de mezcla europea, inglesa y nórdica. ⫸ Mythos: Su tierra natal tiene una mezcla particular entre mitología nórdica, griega y romana. ⫸ Oficio: Dame (caballero, pero mujer) y aventurera. ⫸ Personalidad: Elizabeth es tranquila. Socialmente incómoda, pero se acopla fácil a las personas. Es un alma dulce, gentil, amorosa y algo maternal. Esperando un hombre que la complemente. Alguien a quien apoyar, pero seguro de sí mismo. Valiente, que sepa tomar decisiones y sabe lo que quiere. Puede tener la mente en las nubes, y es una romántica apasionada. Es tan melosa y cariñosa, como lo es erótica y ardiente por su pareja. ⫸ Talentos: Canta precioso, sabe bailar bien, y es una excelente cocinera. Algo necesario como aventurera, pero también por su inmenso apetito. Ella cree que proviene como efecto secundario de su fuerza titánica. ⫸ Temores y debilidades: LOS HOMBRES. Tiene muchos problemas con ellos. Ya sea por su voluptuoso cuerpo, o simplemente es pésima al conocer gente nueva. Le tiene miedo al mar profundo y a algunos insectos. Motor fino, su fuerza es tanta que puede romper cosas con tanta facilidad. Es muy apegada emocionalmente, y hasta cierto punto, celosa. Piensa demasiado bien de las personas. ⫸Resumen de su pasado⫷ Elizabeth siempre quiso ser un héroe. A los 16 años, se juntó con un grupo de aventureros para vencer a La Emperatriz del Vacío y salvar a su reino. En el encuentro final contra la Emperatriz, solo Elizabeth llegó con vida. Llena de energía... perdió a su grupo, no pudo salvarlos. Cegada en dolor e ira, asesina a la Emperatriz del Vacío ella sola. Exhausta, los dioses la "bendijeron" con eternidad y juventud eterna. Ella lo ve como una cruel broma y maldición, ya que probablemente nunca volverá a ver a sus amigos... A pesar de ser admirada y condecorada por su reino. Ella decide viajar por varias tierras, en busca de un nuevo comienzo. Y cumplir la promesa hecha a su mejor amiga, que perdió en esa última batalla: "¡Enamórate, cásate, ten una familia, cuéntale nuestra historia a tus hijos!"
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  • † 𝖂𝖍𝖆𝖙 𝖎𝖋... †
    Categoría Terror
    { ᴀᴜ: ᴄᴀᴛʜᴇʀɪɴᴇ ᴊᴏᴠᴇɴ ʙᴜꜱᴄᴀ ᴍᴀɴᴇʀᴀꜱ ᴅᴇ ꜱᴜᴘᴇʀᴀʀ ᴀ ʟᴀ ʀᴇɪɴᴀ ʙʀᴜᴊᴀ ʏ ᴀᴅᴜᴇñᴀʀꜱᴇ ᴅᴇʟ ᴀQᴜᴇʟᴀʀʀᴇ }

    ¿𝕼𝖚é 𝖊𝖘𝖙á𝖘 𝖉𝖎𝖘𝖕𝖚𝖊𝖘𝖙𝖆 𝖆 𝖍𝖆𝖈𝖊𝖗 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖆𝖑𝖈𝖆𝖓𝖟𝖆𝖗 𝖑𝖆 𝖈𝖎𝖒𝖆, 𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊?

    Lo había leído varias veces. Acerca del rey de Amarillo, la piel se le erizaba solo de pensar en ello. Iba más allá de entes infernales, de ángeles, demonios, no. El rey Amarillo era algo cósmico. La sola idea de leer su libro era capaz de provocar locura. Lo sabía bien, pero estaba más que dispuesta a intentarlo, ¿no? ¿Qué podía salir mal? Catherine era la hija de Lucifer y algún nivel de locura debería poder soportar... ¿No?

    Se observó en el espejo. Sus largos cabellos dorados caían sobre sus hombros, su juventud aún resaltaba. Apenas tenía unos veinte años, quizá un poco más. Pero su madre, la Reina bruja, seguía siendo la más poderosa del aquelarre, a Catherine la veían como la joven promesa; ella no quería ser una promesa, quería ser la más poderosa.

    El sueño más profundo de Cath se basaba en que los humanos tuvieran miedo hasta de decir su nombre, que su presencia fuese incómoda para todos, y, que si alguna vez quería venir la Santa inquisición a su puerta, no hubiera tortura que no dejase caer sobre ellos por haber matado a tantas de las suyas. ¿Acaso era culpa de las brujas ser superiores a ellos? La humanidad debía sucumbir ante los poderosos, sin el control y el orden impuesto por las brujas, éstos seguirían matándose en guerras estúpidas por más tierras, mientras los más pobres peleaban sus guerras por dos migas de pan; humanos estúpidos.

    Entonces...

    ¿𝖁𝖆𝖘 𝖆 𝖉𝖊𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉𝖊𝖗 𝖊𝖑 𝖑𝖆𝖗𝖌𝖔 𝖈𝖆𝖒𝖎𝖓𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖉𝖊𝖑𝖎𝖗𝖎𝖔?

    Sí, lo haría. Tomó el libro, aún sin abrirlo emanaba una esencia poderosa. Pudo resistir... Pudo empezar a leer, cómo si se tratase de algo tan blasfemo, inefable... Que tenía que concentrarse y no dejarse caer en la demencia de una vez. Se resistía, aunque el libro parecía arrastrarla lentamente en ese vacío.

    Suspiró, intentaba recobrar su equilibrio. La resistencia no cedía aún. La búsqueda del libro fue tan ardua que jamás imaginó el impacto que tendría en ella.
    { ᴀᴜ: ᴄᴀᴛʜᴇʀɪɴᴇ ᴊᴏᴠᴇɴ ʙᴜꜱᴄᴀ ᴍᴀɴᴇʀᴀꜱ ᴅᴇ ꜱᴜᴘᴇʀᴀʀ ᴀ ʟᴀ ʀᴇɪɴᴀ ʙʀᴜᴊᴀ ʏ ᴀᴅᴜᴇñᴀʀꜱᴇ ᴅᴇʟ ᴀQᴜᴇʟᴀʀʀᴇ } ¿𝕼𝖚é 𝖊𝖘𝖙á𝖘 𝖉𝖎𝖘𝖕𝖚𝖊𝖘𝖙𝖆 𝖆 𝖍𝖆𝖈𝖊𝖗 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖆𝖑𝖈𝖆𝖓𝖟𝖆𝖗 𝖑𝖆 𝖈𝖎𝖒𝖆, 𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊? Lo había leído varias veces. Acerca del rey de Amarillo, la piel se le erizaba solo de pensar en ello. Iba más allá de entes infernales, de ángeles, demonios, no. El rey Amarillo era algo cósmico. La sola idea de leer su libro era capaz de provocar locura. Lo sabía bien, pero estaba más que dispuesta a intentarlo, ¿no? ¿Qué podía salir mal? Catherine era la hija de Lucifer y algún nivel de locura debería poder soportar... ¿No? Se observó en el espejo. Sus largos cabellos dorados caían sobre sus hombros, su juventud aún resaltaba. Apenas tenía unos veinte años, quizá un poco más. Pero su madre, la Reina bruja, seguía siendo la más poderosa del aquelarre, a Catherine la veían como la joven promesa; ella no quería ser una promesa, quería ser la más poderosa. El sueño más profundo de Cath se basaba en que los humanos tuvieran miedo hasta de decir su nombre, que su presencia fuese incómoda para todos, y, que si alguna vez quería venir la Santa inquisición a su puerta, no hubiera tortura que no dejase caer sobre ellos por haber matado a tantas de las suyas. ¿Acaso era culpa de las brujas ser superiores a ellos? La humanidad debía sucumbir ante los poderosos, sin el control y el orden impuesto por las brujas, éstos seguirían matándose en guerras estúpidas por más tierras, mientras los más pobres peleaban sus guerras por dos migas de pan; humanos estúpidos. Entonces... ¿𝖁𝖆𝖘 𝖆 𝖉𝖊𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉𝖊𝖗 𝖊𝖑 𝖑𝖆𝖗𝖌𝖔 𝖈𝖆𝖒𝖎𝖓𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖉𝖊𝖑𝖎𝖗𝖎𝖔? Sí, lo haría. Tomó el libro, aún sin abrirlo emanaba una esencia poderosa. Pudo resistir... Pudo empezar a leer, cómo si se tratase de algo tan blasfemo, inefable... Que tenía que concentrarse y no dejarse caer en la demencia de una vez. Se resistía, aunque el libro parecía arrastrarla lentamente en ese vacío. Suspiró, intentaba recobrar su equilibrio. La resistencia no cedía aún. La búsqueda del libro fue tan ardua que jamás imaginó el impacto que tendría en ella.
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  • —Últimamente me he puesto a pensar en mi época de juventud y solo he sido capaz de recordar muy pocas cosas. Es como recordar pequeños segmentos de una serie que no te gustaba tanto, pero que de todos modos viste porque ya le habías dedicado tiempo.

    Disfruten sus 20s.


    [ A ver si respondo hoy o mañana. (?) ]
    —Últimamente me he puesto a pensar en mi época de juventud y solo he sido capaz de recordar muy pocas cosas. Es como recordar pequeños segmentos de una serie que no te gustaba tanto, pero que de todos modos viste porque ya le habías dedicado tiempo. Disfruten sus 20s. [ A ver si respondo hoy o mañana. (?) ]
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  • ¿Y si de cumpleaños adelantado le da a Hyuna una sesión fotográfica de gyaru?

    Quizá recordar sus tiempos de juventud la hace olvidar por completo que cumple años.
    ¿Y si de cumpleaños adelantado le da a Hyuna una sesión fotográfica de gyaru? Quizá recordar sus tiempos de juventud la hace olvidar por completo que cumple años.
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  • JAMIL VIPER ~

    Vicealcaide de Scarabia. Nacido en una familia que ha servido a la familia de Kalim durante generaciones, pasó la mayor parte de su infancia y juventud sometido a los caprichos despreocupados de Kalim.
    🐍 JAMIL VIPER ~ 🐍 Vicealcaide de Scarabia. Nacido en una familia que ha servido a la familia de Kalim durante generaciones, pasó la mayor parte de su infancia y juventud sometido a los caprichos despreocupados de Kalim.
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    CURIOSIDADES DE ALEXANDER SKOROBOGATOV

    1) Ama los climas mediterráneos pese ser de la fría Rusia.
    2) En su juventud pertenecía a un grupo de que se metían en peleas callejeras.
    3) Aunque sea raro Kassandra es su primera pareja.
    4) Cuida muy bien a las chicas de su club.
    5)Es zurdo
    6) No conoce a sus padres
    7) Su comida favorita es okroshka
    8) Cuando viajo a Salem se puso a obtener su nacionalidad.
    9) Le gusta las películas de acción.
    10 ) Tiene una amplia gama de corbatas.
    11) Es el proveedor de muchas personas en cuanto armas.
    CURIOSIDADES DE ALEXANDER SKOROBOGATOV 1) Ama los climas mediterráneos pese ser de la fría Rusia. 2) En su juventud pertenecía a un grupo de que se metían en peleas callejeras. 3) Aunque sea raro Kassandra es su primera pareja. 4) Cuida muy bien a las chicas de su club. 5)Es zurdo 6) No conoce a sus padres 7) Su comida favorita es okroshka 8) Cuando viajo a Salem se puso a obtener su nacionalidad. 9) Le gusta las películas de acción. 10 ) Tiene una amplia gama de corbatas. 11) Es el proveedor de muchas personas en cuanto armas.
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  • Nombre: Nobara Kugisaki. (Más te vale recordarlo).
    Edad: 16 años. En la flor de la juventud y ya soy mejor que la mitad de los adultos de este lugar.
    Signo Zodiacal: Leo. Obviamente.
    Altura: 1.60 m. La estatura exacta y perfecta. Lo suficientemente bajita para que los tacones altos no me hagan ver como un poste de luz, pero con las piernas lo suficientemente largas para patearte la cara si me haces enojar.
    Peso: ¡¿Qué clase de animal le pregunta el peso a una dama?!
    Medidas: La ropa de diseñador me queda como si me hubieran tomado las medidas a mano. Todo está exactamente donde tiene que estar, así que confórmate con mirar (desde lejos).
    Ocupación: Hechicera Jujutsu de primer año en Tokio y modelo de alta costura no oficial.
    Armas: Mi martillo, mis clavos, mi muñeco de paja... y mi tarjeta de crédito en época de rebajas.
    Cosas que amo: Ir de compras por Tokio, la ropa de marca, el café con estilo, lucir impecable mientras peleo, y tener siempre la razón.
    Cosas que odio: Mi asqueroso y chismoso pueblo natal, la ropa barata, la arena en mis zapatos, los tipos sin estilo, y a Yuji y Megumi cuando me hacen pasar vergüenza en público.
    ¿Que si quieres saber más? No, y aunque hubiera más, no te incumbe
    Nombre: Nobara Kugisaki. (Más te vale recordarlo). Edad: 16 años. En la flor de la juventud y ya soy mejor que la mitad de los adultos de este lugar. Signo Zodiacal: Leo. Obviamente. Altura: 1.60 m. La estatura exacta y perfecta. Lo suficientemente bajita para que los tacones altos no me hagan ver como un poste de luz, pero con las piernas lo suficientemente largas para patearte la cara si me haces enojar. Peso: ¡¿Qué clase de animal le pregunta el peso a una dama?! Medidas: La ropa de diseñador me queda como si me hubieran tomado las medidas a mano. Todo está exactamente donde tiene que estar, así que confórmate con mirar (desde lejos). Ocupación: Hechicera Jujutsu de primer año en Tokio y modelo de alta costura no oficial. Armas: Mi martillo, mis clavos, mi muñeco de paja... y mi tarjeta de crédito en época de rebajas. Cosas que amo: Ir de compras por Tokio, la ropa de marca, el café con estilo, lucir impecable mientras peleo, y tener siempre la razón. Cosas que odio: Mi asqueroso y chismoso pueblo natal, la ropa barata, la arena en mis zapatos, los tipos sin estilo, y a Yuji y Megumi cuando me hacen pasar vergüenza en público. ¿Que si quieres saber más? No, y aunque hubiera más, no te incumbe
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  • Vendita Juventud, aun conservo la misma energia?
    Vendita Juventud, aun conservo la misma energia?
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