•La joven vampira se encontraba en su habitación, los corredores del campus estaban vacíos, inundados por un silencio sin igual, eran aproximadamente las 8 PM y el sol ya se había escondido, la joven abrió de manera sigilosa su puerta intentando hacer el menor ruido posible•
[]• Si alguien me viera estaría en grandes problemas, aunque podría morderlo y dejarlo tirado, si, la confusión haría que no me recordara con claridad....espera ¿En qué estoy pensando,? Sería más fácil solo disculparme y volver a mi habitación...
•Mientras Hex caminaba por los pasillos para llegar a la cafetería escucho un ruido proveniente de otro corredor vacío, un sonido que capto su atención •
[]• Acaso es... ¿Un fantasma?
•La joven vampira se encontraba en su habitación, los corredores del campus estaban vacíos, inundados por un silencio sin igual, eran aproximadamente las 8 PM y el sol ya se había escondido, la joven abrió de manera sigilosa su puerta intentando hacer el menor ruido posible•
[💭]• Si alguien me viera estaría en grandes problemas, aunque podría morderlo y dejarlo tirado, si, la confusión haría que no me recordara con claridad....espera ¿En qué estoy pensando,? Sería más fácil solo disculparme y volver a mi habitación...
•Mientras Hex caminaba por los pasillos para llegar a la cafetería escucho un ruido proveniente de otro corredor vacío, un sonido que capto su atención •
[💭]• Acaso es... ¿Un fantasma?
Despertó con pesadez, la luz azul de la pantalla cortó la penumbra del dormitorio. Sin sentarse aún, estiró un brazo y tomó el dispositivo, el brillo le dolió en las pupilas de unos ojos aún somnolientos
Irina dejó caer el teléfono a un lado y suspiró, mirando el techo oscuro.
La élite no dormía.
Los hombres y mujeres que controlaban los mercados, las guerras y los linajes solo veían el tiempo como una variable de ajuste, una mercancía que ella podía manipular a voluntad.
Se incorporó lentamente, sentándose sobre la cama con el análisis silencioso que siempre llegaba con el primer mensaje del día, el cansancio crónico, la soledad de ser un fantasma cronológico y la interrupción constante de su propia vida.
~Ese es el precio~ pensó, frotándose el rostro con las manos.
No eran los dólares en las cuentas suizas ni los favores de los poderosos lo que definía su existencia, sino ese zumbido en la madrugada. Su vida no le pertenecía del todo porque el tiempo, para ella, nunca era lineal, sino un contrato siempre abierto.
Desbloqueó el teléfono y, con los dedos todavía torpes por el sueño, escribió una sola palabra.
──Acepto.
Despertó con pesadez, la luz azul de la pantalla cortó la penumbra del dormitorio. Sin sentarse aún, estiró un brazo y tomó el dispositivo, el brillo le dolió en las pupilas de unos ojos aún somnolientos
Remitente: Desconocido (Protocolo Sigma)
Mensaje: 𝘌𝘳𝘳𝘰𝘳 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘴𝘶𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘎𝘪𝘯𝘦𝘣𝘳𝘢. 𝘓𝘰𝘵𝘦 𝟦𝟤. 𝘕𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴 𝟣𝟧 𝘮𝘪𝘯𝘶𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘳𝘨𝘦𝘯. 𝘗𝘳𝘦𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘢𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰. 𝘙𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘰𝘳𝘥𝘦𝘯𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘢𝘭𝘵𝘰
Irina dejó caer el teléfono a un lado y suspiró, mirando el techo oscuro.
La élite no dormía.
Los hombres y mujeres que controlaban los mercados, las guerras y los linajes solo veían el tiempo como una variable de ajuste, una mercancía que ella podía manipular a voluntad.
Se incorporó lentamente, sentándose sobre la cama con el análisis silencioso que siempre llegaba con el primer mensaje del día, el cansancio crónico, la soledad de ser un fantasma cronológico y la interrupción constante de su propia vida.
~Ese es el precio~ pensó, frotándose el rostro con las manos.
No eran los dólares en las cuentas suizas ni los favores de los poderosos lo que definía su existencia, sino ese zumbido en la madrugada. Su vida no le pertenecía del todo porque el tiempo, para ella, nunca era lineal, sino un contrato siempre abierto.
Desbloqueó el teléfono y, con los dedos todavía torpes por el sueño, escribió una sola palabra.
──Acepto.
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¿Cansado de que te dejen el rol a medias? ¿Harto de respuestas que tardan siglos y tramas que mueren al segundo día?
𝐒𝐈 𝐑𝐄𝐀𝐂𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐒 𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐏𝐔𝐁𝐋𝐈𝐂𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐓𝐄 𝐌𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍 𝐌𝐄𝐍𝐒𝐀𝐉𝐄 𝐏𝐑𝐈𝐕𝐀𝐃𝐎 𝐘... tus problemas NO se solucionarán. Porque yo te traigo exactamente lo que odias:
.✦ ݁˖ Roles aburridos.
.✦ ݁˖ Respuestas lentas.
.✦ ݁˖ Tramas que pueden durar años porque tardo en responder.
.✦ ݁˖ Cero compromiso emocional.
¡𝗧𝗢𝗗𝗢 𝗘𝗦𝗢 𝗧𝗘 𝗟𝗢 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗢 𝗧𝗥𝗔𝗘𝗥 𝗬𝗢ⵑ Con mi personaje ¡Yoshitaka Mine!
Un Yakuza gruñón, medio tonto socialmente, sin amigos y con la inteligencia emocional de una piedra.
⋆. 𐙚˚࿔ ¿𝙌𝙪𝙚́ 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙞𝙜𝙪𝙚𝙣 𝙩𝙪𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙟𝙚𝙨.ᐣ 𝜗𝜚˚⋆
.✦ ݁˖ FLUJO DE DINERO SIN SENTIDO: ¿Un terreno? ¿Pagar la universidad? ¿Un yate? Mine te da un préstamo que puedes pagar sin pagar ni un peso y sin intereses (no preguntes cómo, él es el egresado en economía, yo no ( ・∀・)ノ).
.✦ ݁˖ UN "AMIGO" INÚTIL: No sabe comunicarse ni para pedir la hora.
.✦ ݁˖ ¿ENEMIGO?: Te ignorará. Literal. Pasará de ti como si fueras un mueble.
𝗢𝗙𝗘𝗥𝗧𝗔 𝗨́𝗡𝗜𝗖𝗔: 𝗠𝗔𝗡𝗗𝗘 𝗛𝗢𝗬 𝗨𝗡𝗔 𝗥𝗘𝗔𝗖𝗖𝗜𝗢́𝗡
¿Tu temática no encaja?
¡No importa! También tenemos la versión MINE SAMURAI (ideal para tramas históricas o fantasiosas). Mismo carácter de mierda, pero con katana.
Advertencia: No esperes que exprese sentimientos, no sabe, no puede y no quiere.
¿Cansado de que te dejen el rol a medias? ¿Harto de respuestas que tardan siglos y tramas que mueren al segundo día?
𝐒𝐈 𝐑𝐄𝐀𝐂𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐒 𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐏𝐔𝐁𝐋𝐈𝐂𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐓𝐄 𝐌𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍 𝐌𝐄𝐍𝐒𝐀𝐉𝐄 𝐏𝐑𝐈𝐕𝐀𝐃𝐎 𝐘... tus problemas NO se solucionarán. Porque yo te traigo exactamente lo que odias:
.✦ ݁˖ Roles aburridos.
.✦ ݁˖ Respuestas lentas.
.✦ ݁˖ Tramas que pueden durar años porque tardo en responder.
.✦ ݁˖ Cero compromiso emocional.
¡𝗧𝗢𝗗𝗢 𝗘𝗦𝗢 𝗧𝗘 𝗟𝗢 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗢 𝗧𝗥𝗔𝗘𝗥 𝗬𝗢ⵑ Con mi personaje ¡Yoshitaka Mine!
Un Yakuza gruñón, medio tonto socialmente, sin amigos y con la inteligencia emocional de una piedra.
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.✦ ݁˖ FLUJO DE DINERO SIN SENTIDO: ¿Un terreno? ¿Pagar la universidad? ¿Un yate? Mine te da un préstamo que puedes pagar sin pagar ni un peso y sin intereses (no preguntes cómo, él es el egresado en economía, yo no ( ・∀・)ノ).
.✦ ݁˖ UN "AMIGO" INÚTIL: No sabe comunicarse ni para pedir la hora.
.✦ ݁˖ ¿ENEMIGO?: Te ignorará. Literal. Pasará de ti como si fueras un mueble.
𝗢𝗙𝗘𝗥𝗧𝗔 𝗨́𝗡𝗜𝗖𝗔: 𝗠𝗔𝗡𝗗𝗘 𝗛𝗢𝗬 𝗨𝗡𝗔 𝗥𝗘𝗔𝗖𝗖𝗜𝗢́𝗡
¿Tu temática no encaja?
¡No importa! También tenemos la versión MINE SAMURAI (ideal para tramas históricas o fantasiosas). Mismo carácter de mierda, pero con katana.
Advertencia: No esperes que exprese sentimientos, no sabe, no puede y no quiere.
ᵧ ᵤₙ ᵣₑₚₒₛₜ ₚₐᵣₐ ᵩᵤₑ ₑₛₜₐ́ ₚᵤᵦₗᵢ꜀ₐ꜀ᵢₒ́ₙ ₗₑ ₗₗₑ₉ᵤₑ ₐ ₒₜᵣₐₛ ₚₑᵣₛₒₙₐₛ ₙₒ ₗₑ ₕₐ꜀ₑ ₘₐₗ ₐ ₙₐ𑀘ᵢₑ 🥺🥺🥺
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El eco de unos pasos apresurados resonaba en el vacío, como si el tiempo mismo se estuviera rompiendo bajo cada pisada. El Conejo Blanco apareció de entre una distorsión tenue, ajustando sus guantes con una precisión casi obsesiva. Sus ojos, inquietos y brillantes, parecían ver más allá de lo evidente… como si siguiera algo que nadie más podía percibir.
—Ah… llegas tarde. Siempre llegan tarde
murmuró, sacando un reloj de bolsillo que no marcaba ninguna hora coherente
—Pero no importa… nunca importa realmente.
Dejó escapar una risa baja, antes de alzar la mirada. Su expresión cambió, tornándose más serena casi melancólica.
—¿Sabes por qué me fascina tanto esa historia…? Alicia… ese mundo absurdo… ese descenso sin lógica.
Giró ligeramente sobre sus talones, como si estuviera recordando algo lejano pero profundamente importante.
—Porque no es fantasía… es un reflejo. Un espejo distorsionado de lo que somos. Un lugar donde las reglas no tienen sentido… donde la cordura es cuestionable… y donde caer no es un accidente, sino un destino inevitable.
Se llevó el reloj al pecho, apretándolo con fuerza.
—Alicia no eligió caer… pero una vez abajo, tuvo que adaptarse. Tuvo que sobrevivir entre criaturas que no seguían ninguna lógica… ¿te suena familiar?
Una sonrisa torcida apareció en su rostro.
—Ese mundo… ese caos elegante… es lo más cercano a la verdad que muchos se atreven a admitir. No hay orden. No hay control. Solo… perspectivas.
Se inclinó ligeramente hacia adelante, como si compartiera un secreto peligroso.
—Y yo… bueno… supongo que me identifiqué con el Conejo. Siempre corriendo… siempre llegando tarde… siempre siendo el heraldo de algo que nadie entiende del todo.
Se enderezó, su tono volviéndose más ligero, casi juguetón… pero con un trasfondo inquietante.
—Además… ¿quién no querría perderse en un lugar donde lo imposible es rutina?
El eco de unos pasos apresurados resonaba en el vacío, como si el tiempo mismo se estuviera rompiendo bajo cada pisada. El Conejo Blanco apareció de entre una distorsión tenue, ajustando sus guantes con una precisión casi obsesiva. Sus ojos, inquietos y brillantes, parecían ver más allá de lo evidente… como si siguiera algo que nadie más podía percibir.
—Ah… llegas tarde. Siempre llegan tarde
murmuró, sacando un reloj de bolsillo que no marcaba ninguna hora coherente
—Pero no importa… nunca importa realmente.
Dejó escapar una risa baja, antes de alzar la mirada. Su expresión cambió, tornándose más serena casi melancólica.
—¿Sabes por qué me fascina tanto esa historia…? Alicia… ese mundo absurdo… ese descenso sin lógica.
Giró ligeramente sobre sus talones, como si estuviera recordando algo lejano pero profundamente importante.
—Porque no es fantasía… es un reflejo. Un espejo distorsionado de lo que somos. Un lugar donde las reglas no tienen sentido… donde la cordura es cuestionable… y donde caer no es un accidente, sino un destino inevitable.
Se llevó el reloj al pecho, apretándolo con fuerza.
—Alicia no eligió caer… pero una vez abajo, tuvo que adaptarse. Tuvo que sobrevivir entre criaturas que no seguían ninguna lógica… ¿te suena familiar?
Una sonrisa torcida apareció en su rostro.
—Ese mundo… ese caos elegante… es lo más cercano a la verdad que muchos se atreven a admitir. No hay orden. No hay control. Solo… perspectivas.
Se inclinó ligeramente hacia adelante, como si compartiera un secreto peligroso.
—Y yo… bueno… supongo que me identifiqué con el Conejo. Siempre corriendo… siempre llegando tarde… siempre siendo el heraldo de algo que nadie entiende del todo.
Se enderezó, su tono volviéndose más ligero, casi juguetón… pero con un trasfondo inquietante.
—Además… ¿quién no querría perderse en un lugar donde lo imposible es rutina?
ㅤㅤㅤ¿Qué tienen en común los mitos con la realidad?, que ambos se basan parcialmente en una mentira y parcialmente en una verdad, parecen opuestos, pero en realidad, beben de la incredulidad de la gente... Habían pasado años desde que un feroz y cercano cataclismo le mostró a la humanidad que había mucho más en el universo, fuerzas primordiales que eran incapaces de controlar o contener, personas que eran capaces de desafiar el sistema porque contaban con un poder natural, sobrehumano, que ni la naturaleza ni el dinero podían contener... Pero aquellas historias, en alguna vez, una sociedad humana común y corriente que experimentó el horror habían quedado en el pasado para un hombre que fue un protagonista de tantos entre las historias que se cuentan en el mundo. Apodado el ''Último Alquimista'' por quiénes lo veían como un salvador, y el ''Relámpago Negro'' por aquellos que lo veían como un castigo, aunque nadie parecía conocer al hombre detrás de una leyenda que se forjó en la inexactitud. Diez años habían pasado, diez años donde todo lo que alguna vez llegó a representar algo para él desapareció, conceptos como la familia, la amistad o la compañía lo habían abandonado... ese ''héroe legendario'', alguna vez joven y vivaz se había convertido en una pieza olvidada por quienes jamás conocieron su verdadera historia, su verdadero ser.
En una isla lejana, en alguna parte aún cercana pero a su vez, alejada América, descansaba de las personas en una pequeña granja que había montado con sus propias manos... una granja que servía a su vez, como un hogar, y su santuario, su laboratorio... era humilde, con lo poco que había podido rescatar de los escombros de lo que alguna vez fue su casa, su cuna y, que, por poco, se convertía en su tumba... y mientras disfrutaba de un atardecer propicio, en lo que él llamaba ''La Cueva'', una gran edificación como una mansión hecha de madera y piedra perfectamente tallada, se podía ver la cándida luz de una chimenea encendida a leña... a costado de un asiento construido a mano con madera, algodón y telas, reposaba una pequeña tortuga descansando en su compañía. El alquimista, con las manos en la espalda, observaba la costa silenciosa como siempre, no sabía el porqué había adquirido ese extraño hábito últimamente, esperaba algún día encontrarse con un barco, y podía verlos a veces a la lejanía, pero nadie se acercaba allí, y tampoco le interesaba que así sucediera... prefería la soledad, la tranquilidad de la naturaleza que lo había aceptado, o que al menos, él se había aceptado dentro de ella.
Su túnica negra ondeaba cuidadosamente con el viento nocturno que entraba a través de los vidrios ligeramente entreabiertos, brisa traída por las olas que se movían de manera inquieta para su curiosidad. ¿Será que debería ir a ver?, un resoplido de resignación salió de sus labios, y tomando el pliegue de su capucha, comenzó a levantarla cuidadosamente para colocársela sobre la cabeza, no sin antes, esconder a su preciada mascota de patas rojas en su gran pecera junto a su poca compañía, una tortuguita más pequeña que resultó ser su cría. El hombre abandonó la mansión, cerrando la puerta con un candado que solo él sabía abrir... sabía que la entrada podía ser forzada, pero había pasado tanto tiempo sin visitas que sabía que nadie vendría a husmear su hogar... por lo que cuando la densa noche lo recibió con un sordo eco de la brisa nocturna, el alquimista comenzó a caminar... tenía esa extraña sensación de que alguien, o algo, se había osado a entrar a sus tierras... Y aunque no era un bárbaro que lanzaba flechas y cuchillos a lo que sea que veía, el que alguien llegara ahí, la sola idea, le generaba algo de incomodidad.
Su caminata lo llevó a la zona de la isla dónde se encontraban las arboledas, se agachó por un momento para presenciar una pequeña hoja que parecía quebrada, estaba seca, si, pero quebrada, pisoteada, como si alguien la hubiera pasado por alto... La tomó, como una pequeña prueba y la inspeccionó silenciosamente, el suelo cubierto de restos de pasto y fango hacían difícil encontrar un patrón de huellas o algo similar, sea quien sea que estaba allí, o parecía ser muy cuidadoso con sus pasos, o caminaba por encima del suelo como un fantasma.
ㅤㅤㅤ¿Qué tienen en común los mitos con la realidad?, que ambos se basan parcialmente en una mentira y parcialmente en una verdad, parecen opuestos, pero en realidad, beben de la incredulidad de la gente... Habían pasado años desde que un feroz y cercano cataclismo le mostró a la humanidad que había mucho más en el universo, fuerzas primordiales que eran incapaces de controlar o contener, personas que eran capaces de desafiar el sistema porque contaban con un poder natural, sobrehumano, que ni la naturaleza ni el dinero podían contener... Pero aquellas historias, en alguna vez, una sociedad humana común y corriente que experimentó el horror habían quedado en el pasado para un hombre que fue un protagonista de tantos entre las historias que se cuentan en el mundo. Apodado el ''Último Alquimista'' por quiénes lo veían como un salvador, y el ''Relámpago Negro'' por aquellos que lo veían como un castigo, aunque nadie parecía conocer al hombre detrás de una leyenda que se forjó en la inexactitud. Diez años habían pasado, diez años donde todo lo que alguna vez llegó a representar algo para él desapareció, conceptos como la familia, la amistad o la compañía lo habían abandonado... ese ''héroe legendario'', alguna vez joven y vivaz se había convertido en una pieza olvidada por quienes jamás conocieron su verdadera historia, su verdadero ser.
En una isla lejana, en alguna parte aún cercana pero a su vez, alejada América, descansaba de las personas en una pequeña granja que había montado con sus propias manos... una granja que servía a su vez, como un hogar, y su santuario, su laboratorio... era humilde, con lo poco que había podido rescatar de los escombros de lo que alguna vez fue su casa, su cuna y, que, por poco, se convertía en su tumba... y mientras disfrutaba de un atardecer propicio, en lo que él llamaba ''La Cueva'', una gran edificación como una mansión hecha de madera y piedra perfectamente tallada, se podía ver la cándida luz de una chimenea encendida a leña... a costado de un asiento construido a mano con madera, algodón y telas, reposaba una pequeña tortuga descansando en su compañía. El alquimista, con las manos en la espalda, observaba la costa silenciosa como siempre, no sabía el porqué había adquirido ese extraño hábito últimamente, esperaba algún día encontrarse con un barco, y podía verlos a veces a la lejanía, pero nadie se acercaba allí, y tampoco le interesaba que así sucediera... prefería la soledad, la tranquilidad de la naturaleza que lo había aceptado, o que al menos, él se había aceptado dentro de ella.
Su túnica negra ondeaba cuidadosamente con el viento nocturno que entraba a través de los vidrios ligeramente entreabiertos, brisa traída por las olas que se movían de manera inquieta para su curiosidad. ¿Será que debería ir a ver?, un resoplido de resignación salió de sus labios, y tomando el pliegue de su capucha, comenzó a levantarla cuidadosamente para colocársela sobre la cabeza, no sin antes, esconder a su preciada mascota de patas rojas en su gran pecera junto a su poca compañía, una tortuguita más pequeña que resultó ser su cría. El hombre abandonó la mansión, cerrando la puerta con un candado que solo él sabía abrir... sabía que la entrada podía ser forzada, pero había pasado tanto tiempo sin visitas que sabía que nadie vendría a husmear su hogar... por lo que cuando la densa noche lo recibió con un sordo eco de la brisa nocturna, el alquimista comenzó a caminar... tenía esa extraña sensación de que alguien, o algo, se había osado a entrar a sus tierras... Y aunque no era un bárbaro que lanzaba flechas y cuchillos a lo que sea que veía, el que alguien llegara ahí, la sola idea, le generaba algo de incomodidad.
Su caminata lo llevó a la zona de la isla dónde se encontraban las arboledas, se agachó por un momento para presenciar una pequeña hoja que parecía quebrada, estaba seca, si, pero quebrada, pisoteada, como si alguien la hubiera pasado por alto... La tomó, como una pequeña prueba y la inspeccionó silenciosamente, el suelo cubierto de restos de pasto y fango hacían difícil encontrar un patrón de huellas o algo similar, sea quien sea que estaba allí, o parecía ser muy cuidadoso con sus pasos, o caminaba por encima del suelo como un fantasma.
— Esto no me agrada. —
@[Cursed_Bastard]
¡Buenas, buenas! Perdonen que me he desaparecido tanto pero, vengo con noticias.
En estos días ausente he estado creando una comunidad, desde cero. Creando una historia basándome en una temática en específico. Es una comunidad que retoma a tiempos antiguos, momentos donde el rol estaba más enfocado hacia la fantasía. Ésta, está ambientada en Eonyl, un mundo que he creado desde cero, con sus reinos, sus razas, sus historias.
Me encantaría que los interesados me hablen al privado para poder brindarles más información al respecto.
¡Buenas, buenas! Perdonen que me he desaparecido tanto pero, vengo con noticias.
En estos días ausente he estado creando una comunidad, desde cero. Creando una historia basándome en una temática en específico. Es una comunidad que retoma a tiempos antiguos, momentos donde el rol estaba más enfocado hacia la fantasía. Ésta, está ambientada en Eonyl, un mundo que he creado desde cero, con sus reinos, sus razas, sus historias.
Me encantaría que los interesados me hablen al privado para poder brindarles más información al respecto.
- Lo tengo por verdad, a veces maldigo mi nombre y el haberme convertido en el Rey de los Basilios, pero luego recuerdo, de no ser así aún seguiría caminando en esta tierra, creyendo en el infierno, sin conocer el paraíso, entonces digo .. Basilia fantasía mía, vives tu vive mi alma y aún teniendo el amor como un viaje pasajero es aquel amor el más dulce y hermoso de mis recuerdos .
- Lo tengo por verdad, a veces maldigo mi nombre y el haberme convertido en el Rey de los Basilios, pero luego recuerdo, de no ser así aún seguiría caminando en esta tierra, creyendo en el infierno, sin conocer el paraíso, entonces digo .. Basilia fantasía mía, vives tu vive mi alma y aún teniendo el amor como un viaje pasajero es aquel amor el más dulce y hermoso de mis recuerdos .
[Registro]
[ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]
Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.
Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.
"Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.
Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.
Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.
Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.
Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.
Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.
Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.
- Padre.. ¿Por qué me has abandonado?
Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.
No hubo respuesta.
Jamás la hubo.
Con [vision_amethyst_turtle_935]
[Registro]
[ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]
Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.
Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.
"Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.
Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.
Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.
Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.
Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.
Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.
Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.
- Padre.. ¿Por qué me has abandonado?
Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.
No hubo respuesta.
Jamás la hubo.