• ⸻ "𝐻𝑒'𝑠 𝑗𝑢𝑠𝑡 𝑎 𝑡𝘩𝑒𝑟𝑎𝑝𝑖𝑠𝑡. 𝐴 𝑟𝑒𝑚𝑎𝑟𝑘𝑎𝑏𝑙𝑒 𝑚𝑎𝑟𝑘𝑠𝑚𝑎𝑛, 𝑛𝑜𝑤 𝑗𝑢𝑠𝑡 𝑎 𝑚𝑎𝑛. 𝐴 𝑚𝑎𝑛 𝑤𝘩𝑜'𝑠 𝑙𝑜𝑠𝑡 𝘩𝑖𝑠 𝑤𝑖𝑓𝑒 𝑎𝑛𝑑 𝘩𝑖𝑠 𝑤𝑖𝑙𝑙 𝑡𝑜 𝑙𝑖𝑣𝑒. 𝑁𝑜𝑡𝘩𝑖𝑛𝑔 𝑙𝑒𝑓𝑡 𝑡𝑜 𝑔𝑖𝑣𝑒. 𝐵𝑟𝑜𝑘𝑒𝑛 𝑡𝑜 𝑡𝘩𝑒 𝑐𝑜𝑟𝑒. 𝐻𝑜𝑤 𝑑𝑎𝑛𝑔𝑒𝑟𝑜𝑢𝑠 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝘩𝑒 𝑏𝑒.ᐣ"

    Bronson cuestionó de forma retórica a su compañero, Goodlove, escarneciendo al hombre que tenía enfrente sin apartar su mirada de él; una llena de repudio y desprecio por ver en lo que se había convertido tras “abandonar” a sus camaradas. O al menos, así lo veía él—como una traición imperdonable de lo que se suponía era una familia.

    El excapitán Goodlove no replicó, manteniéndose cruzado de brazos entre las sombras.

    El sudor frío se mezclaba con la sangre tibia que corría por la sien de James. Le faltaba el aire, pero eso no le impidió dar una calada al cigarrillo que su antiguo capitán le había ofrecido durante el improvisado interrogatorio. Tenía años sin fumar, desde que había conocido a su esposa. Cuando exhaló el humo, no pudo evitar toser, frunciendo el ceño y apretando los dientes por la sensación de punzante dolor, gracias a las costillas rotas en su costado derecho.

    Y aún así, tuvo la fuerza para soltar una dolorosa carcajada, llena de sorna. Decidió él responder a la interrogante que había quedado en el aire, volteando hacía Bronson con una mirada de lastimosa simpatía; una provocación imbuida en su propia expresión.

    ⸻ "𝑃𝑒𝑜𝑝𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑑 𝑡𝑜 𝑔𝑒𝑡 𝑡𝘩𝑖𝑠 𝑤𝑟𝑜𝑛𝑔, 𝑠𝑒𝑎𝑟𝑔𝑒𝑛𝑡. 𝐼 𝑑𝑎𝑟𝑒 𝑎𝑠𝑘 𝑡𝘩𝑒𝑛; 𝑤𝘩𝑒𝑛'𝑠 𝑎 𝑚𝑎𝑛 𝑚𝑜𝑠𝑡 𝑓𝑟𝑒𝑒.ᐣ 𝑊𝘩𝑒𝑛 𝘩𝑒'𝑠 𝑔𝑜𝑡 𝑛𝑜𝑡𝘩𝑖𝑛𝑔 𝑙𝑒𝑓𝑡 𝑡𝑜 𝑙𝑜𝑠𝑒, 𝑠𝑢𝑟𝑒𝑙𝑦. 𝐵𝑢𝑡 𝑤𝘩𝑒𝑛 𝑖𝑠 𝑡𝑟𝑢𝑙𝑦 𝑎 𝑚𝑎𝑛 𝑎𝑡 𝑖𝑡’𝑠 𝑚𝑜𝑠𝑡 𝑑𝑎𝑛𝑔𝑒𝑟𝑜𝑢𝑠.ᐣ 𝑇𝘩𝑎𝑡, 𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑎𝑙𝑖𝑡𝑦, 𝑖𝑠 𝑤𝘩𝑒𝑛 𝘩𝑒 𝘩𝑎𝑠 𝑤𝘩𝑎𝑡 𝑚𝑎𝑡𝑡𝑒𝑟𝑠 𝑚𝑜𝑠𝑡 𝑡𝑜 𝘩𝑖𝑚 𝑡𝑎𝑘𝑒𝑛 𝑎𝑤𝑎𝑦.”

    Bronson arqueó una ceja, escéptico acerca de la narrativa de Lautrec. Goodlove sonrió de forma retorcida para sí mismo. Una pausa prosiguió; una calada, otro acceso de tos. Otra mirada, esta vez, llena de rencor.

    ⸻ “𝐴𝑛𝑑 𝑦𝑜𝑢’𝑟𝑒 𝑎𝑏𝑜𝑢𝑡 𝑡𝑜 𝑓𝑖𝑛𝑑 𝑜𝑢𝑡 𝑤𝘩𝑎𝑡 𝘩𝑎𝑝𝑝𝑒𝑛𝑠 𝑤𝘩𝑒𝑛 𝑦𝑜𝑢 𝑚𝑖𝑥 𝑡𝘩𝑒𝑚 𝑏𝑜𝑡𝘩. 𝑇𝘩𝑎𝑡, 𝐼 𝘩𝑎𝑣𝑒 𝑝𝑙𝑒𝑛𝑡𝑦 𝑡𝑜 𝑔𝑖𝑣𝑒 𝑠𝑡𝑖𝑙𝑙.”
    ⸻ "𝐻𝑒'𝑠 𝑗𝑢𝑠𝑡 𝑎 𝑡𝘩𝑒𝑟𝑎𝑝𝑖𝑠𝑡. 𝐴 𝑟𝑒𝑚𝑎𝑟𝑘𝑎𝑏𝑙𝑒 𝑚𝑎𝑟𝑘𝑠𝑚𝑎𝑛, 𝑛𝑜𝑤 𝑗𝑢𝑠𝑡 𝑎 𝑚𝑎𝑛. 𝐴 𝑚𝑎𝑛 𝑤𝘩𝑜'𝑠 𝑙𝑜𝑠𝑡 𝘩𝑖𝑠 𝑤𝑖𝑓𝑒 𝑎𝑛𝑑 𝘩𝑖𝑠 𝑤𝑖𝑙𝑙 𝑡𝑜 𝑙𝑖𝑣𝑒. 𝑁𝑜𝑡𝘩𝑖𝑛𝑔 𝑙𝑒𝑓𝑡 𝑡𝑜 𝑔𝑖𝑣𝑒. 𝐵𝑟𝑜𝑘𝑒𝑛 𝑡𝑜 𝑡𝘩𝑒 𝑐𝑜𝑟𝑒. 𝐻𝑜𝑤 𝑑𝑎𝑛𝑔𝑒𝑟𝑜𝑢𝑠 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝘩𝑒 𝑏𝑒.ᐣ" Bronson cuestionó de forma retórica a su compañero, Goodlove, escarneciendo al hombre que tenía enfrente sin apartar su mirada de él; una llena de repudio y desprecio por ver en lo que se había convertido tras “abandonar” a sus camaradas. O al menos, así lo veía él—como una traición imperdonable de lo que se suponía era una familia. El excapitán Goodlove no replicó, manteniéndose cruzado de brazos entre las sombras. El sudor frío se mezclaba con la sangre tibia que corría por la sien de James. Le faltaba el aire, pero eso no le impidió dar una calada al cigarrillo que su antiguo capitán le había ofrecido durante el improvisado interrogatorio. Tenía años sin fumar, desde que había conocido a su esposa. Cuando exhaló el humo, no pudo evitar toser, frunciendo el ceño y apretando los dientes por la sensación de punzante dolor, gracias a las costillas rotas en su costado derecho. Y aún así, tuvo la fuerza para soltar una dolorosa carcajada, llena de sorna. Decidió él responder a la interrogante que había quedado en el aire, volteando hacía Bronson con una mirada de lastimosa simpatía; una provocación imbuida en su propia expresión. ⸻ "𝑃𝑒𝑜𝑝𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑑 𝑡𝑜 𝑔𝑒𝑡 𝑡𝘩𝑖𝑠 𝑤𝑟𝑜𝑛𝑔, 𝑠𝑒𝑎𝑟𝑔𝑒𝑛𝑡. 𝐼 𝑑𝑎𝑟𝑒 𝑎𝑠𝑘 𝑡𝘩𝑒𝑛; 𝑤𝘩𝑒𝑛'𝑠 𝑎 𝑚𝑎𝑛 𝑚𝑜𝑠𝑡 𝑓𝑟𝑒𝑒.ᐣ 𝑊𝘩𝑒𝑛 𝘩𝑒'𝑠 𝑔𝑜𝑡 𝑛𝑜𝑡𝘩𝑖𝑛𝑔 𝑙𝑒𝑓𝑡 𝑡𝑜 𝑙𝑜𝑠𝑒, 𝑠𝑢𝑟𝑒𝑙𝑦. 𝐵𝑢𝑡 𝑤𝘩𝑒𝑛 𝑖𝑠 𝑡𝑟𝑢𝑙𝑦 𝑎 𝑚𝑎𝑛 𝑎𝑡 𝑖𝑡’𝑠 𝑚𝑜𝑠𝑡 𝑑𝑎𝑛𝑔𝑒𝑟𝑜𝑢𝑠.ᐣ 𝑇𝘩𝑎𝑡, 𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑎𝑙𝑖𝑡𝑦, 𝑖𝑠 𝑤𝘩𝑒𝑛 𝘩𝑒 𝘩𝑎𝑠 𝑤𝘩𝑎𝑡 𝑚𝑎𝑡𝑡𝑒𝑟𝑠 𝑚𝑜𝑠𝑡 𝑡𝑜 𝘩𝑖𝑚 𝑡𝑎𝑘𝑒𝑛 𝑎𝑤𝑎𝑦.” Bronson arqueó una ceja, escéptico acerca de la narrativa de Lautrec. Goodlove sonrió de forma retorcida para sí mismo. Una pausa prosiguió; una calada, otro acceso de tos. Otra mirada, esta vez, llena de rencor. ⸻ “𝐴𝑛𝑑 𝑦𝑜𝑢’𝑟𝑒 𝑎𝑏𝑜𝑢𝑡 𝑡𝑜 𝑓𝑖𝑛𝑑 𝑜𝑢𝑡 𝑤𝘩𝑎𝑡 𝘩𝑎𝑝𝑝𝑒𝑛𝑠 𝑤𝘩𝑒𝑛 𝑦𝑜𝑢 𝑚𝑖𝑥 𝑡𝘩𝑒𝑚 𝑏𝑜𝑡𝘩. 𝑇𝘩𝑎𝑡, 𝐼 𝘩𝑎𝑣𝑒 𝑝𝑙𝑒𝑛𝑡𝑦 𝑡𝑜 𝑔𝑖𝑣𝑒 𝑠𝑡𝑖𝑙𝑙.”
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Hoy el clima es horrible, entre calor y humedad, tendré que pedirle a Lyssandre que me ayude a evitar humedad en los libros. ──
    Hoy el clima es horrible, entre calor y humedad, tendré que pedirle a Lyssandre que me ayude a evitar humedad en los libros. ──
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Sʜᴏᴋᴜᴅᴀɪᴋɪʀɪ Mɪᴛsᴜᴛᴀᴅᴀ ᴹᵃˢᵃᵐᵘⁿᵉ ᔆʷᵒʳᵈ cuando no se nada de ti, no puedo evitar preocuparme, espero estes bien.
    [Masamune_Sword] cuando no se nada de ti, no puedo evitar preocuparme, espero estes bien.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Habían pasado unos días desde que se manifestase nuevamente en el mundo humano, sin embargo para mala fortuna de este mismo, los cadáveres habían sido retirados de las morgues y puestos bajo vigilancia de la iglesia ante sospecha de corrupción en la gran ciudad, sus seguidores habían hecho lo posible por conseguir alguno sin llamar la atención, pero no hubo caso.
    Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría.
    Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión.
    El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información.
    Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro.
    No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro.
    —¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.
    Habían pasado unos días desde que se manifestase nuevamente en el mundo humano, sin embargo para mala fortuna de este mismo, los cadáveres habían sido retirados de las morgues y puestos bajo vigilancia de la iglesia ante sospecha de corrupción en la gran ciudad, sus seguidores habían hecho lo posible por conseguir alguno sin llamar la atención, pero no hubo caso. Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría. Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión. El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información. Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro. No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro. —¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa:

    «Úsanos. Úsanos».

    Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza.

    Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer.

    A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo.

    Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar.

    En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo.

    Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo?

    Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes.

    Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio.

    Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo:

    «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa».

    Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa: «Úsanos. Úsanos». Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza. Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer. A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo. Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar. En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo. Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo? Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes. Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio. Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo: «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa». Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    16
    2 turnos 0 maullidos
  • BATALLA DRAGON (parte 1)

    Hace mucho tiempo solíamos tener la protección de nuestros reyes, ahora que los humanos lograron acabar con la vida de ambos nos vemos obligados a huir y escondernos, todo para que no nos quiten la poca libertad que nos queda..

    Nuestros reyes tenían un poder especial que era capaz de tranquilizar a los dragones que peleaban entre si, era como una dulce melodía.. ahora que ellos no están se vuelve más dificil

    -en una zona nevada un dragón de fuego luchaba contra uno de hielo, ambos tenían heridas causadas por su intensa batalla, en ese momento, descendí atravez de las nubes en mí forma de dragón y me estrellaria contra ambos para derribarlos en el suelo y cambiar a mí forma humano/dragón-

    ¿¡Que creen que hacen!? Fue suficiente.. no debemos pelear entre nosotros.. ¿Que diría la reina?

    -no me escucharon y simplemente se levantaron pero está vez mirándome a mí, fue en ese momento que note algo extraño en ellos y así era, tenían unos extraños brazaletes en el cuello y esto me provocó una enorme ira-

    Malditos.. cuánto más debemos sufrir.. ¿¡Quien fue el que hizo esto!?

    -el dragón de hielo arrojo como primer ataque uno de sus rayos pero lo esquivaria dando una voltereta hacia el costado y al ver qué el dragón de fuego estaba por atacar correría para evitar aquel rayo de fuego que me lanzó, hacia esto mientras pensaba en una solucion-

    Los dragones son como mí familia.. no puedo lastimarlos, piensa.. ¿¡Que hago!?

    -observaria a lo lejos unas rocas y en la cima de pequeñas montañas estalactitas afiladas, esto me dio la idea correcta-

    No queda de otra tendré que luchar contra ustedes pero créanme, ¡No voy a lastimarlos ni un poquito! Jeje

    Continuará...
    BATALLA DRAGON (parte 1) Hace mucho tiempo solíamos tener la protección de nuestros reyes, ahora que los humanos lograron acabar con la vida de ambos nos vemos obligados a huir y escondernos, todo para que no nos quiten la poca libertad que nos queda.. Nuestros reyes tenían un poder especial que era capaz de tranquilizar a los dragones que peleaban entre si, era como una dulce melodía.. ahora que ellos no están se vuelve más dificil -en una zona nevada un dragón de fuego luchaba contra uno de hielo, ambos tenían heridas causadas por su intensa batalla, en ese momento, descendí atravez de las nubes en mí forma de dragón y me estrellaria contra ambos para derribarlos en el suelo y cambiar a mí forma humano/dragón- ¿¡Que creen que hacen!? Fue suficiente.. no debemos pelear entre nosotros.. ¿Que diría la reina? -no me escucharon y simplemente se levantaron pero está vez mirándome a mí, fue en ese momento que note algo extraño en ellos y así era, tenían unos extraños brazaletes en el cuello y esto me provocó una enorme ira- Malditos.. cuánto más debemos sufrir.. ¿¡Quien fue el que hizo esto!? -el dragón de hielo arrojo como primer ataque uno de sus rayos pero lo esquivaria dando una voltereta hacia el costado y al ver qué el dragón de fuego estaba por atacar correría para evitar aquel rayo de fuego que me lanzó, hacia esto mientras pensaba en una solucion- Los dragones son como mí familia.. no puedo lastimarlos, piensa.. ¿¡Que hago!? -observaria a lo lejos unas rocas y en la cima de pequeñas montañas estalactitas afiladas, esto me dio la idea correcta- No queda de otra tendré que luchar contra ustedes pero créanme, ¡No voy a lastimarlos ni un poquito! Jeje Continuará...
    Me gusta
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • "En la intimidad de mi habitación, todavía conservaba las huellas de mi encuentro con León. Aunque ya había pasado tiempo y las marcas seguían presentes en mi piel, no pude evitar sonreír con picardía al recordarlo. Mientras me arreglaba frente al espejo para este día tan especial, pensé para mis adentros: "

    «Vaya, oficial, sí que te esmeraste».
    "En la intimidad de mi habitación, todavía conservaba las huellas de mi encuentro con León. Aunque ya había pasado tiempo y las marcas seguían presentes en mi piel, no pude evitar sonreír con picardía al recordarlo. Mientras me arreglaba frente al espejo para este día tan especial, pensé para mis adentros: " «Vaya, oficial, sí que te esmeraste».
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
    13
    9 turnos 0 maullidos
  • Así que, este es el mundo donde llegó uno de mis hermanos.

    -El grimorio que llevo en la mano y comienza a levitar ojeando sus páginas cuál mapa.-

    Deberé seguir por esta dirección...

    -La ciudad de veía repleta de edificios. Al parecer será el inicio de una gran aventura.-
    Así que, este es el mundo donde llegó uno de mis hermanos. -El grimorio que llevo en la mano y comienza a levitar ojeando sus páginas cuál mapa.- Deberé seguir por esta dirección... -La ciudad de veía repleta de edificios. Al parecer será el inicio de una gran aventura.-
    Me gusta
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Pasado//


    -vigila a kinger desde la distancia no le gusta verlo tanto tiempo cerca de un ordenador mucho más porque sabe de lo que es capaz de hacer cuando está en su mundo, acciones que no puede evitar al tener prohibido interactuar en el mundo real.
    Dio unos pasos hacia atrás sentándose en el aire sin quitar su vista de todo lo que ve al otro lado de la pantalla en especial al humano creador.....
    Bajo la vista mirando con interés la libreta y el lápiz que tenía entre sus manos carnosas -

    Que es eso?

    -pregunto curioso pegando el rostro a la pantalla que lo separaba del mundo "real"-
    Pasado// -vigila a kinger desde la distancia no le gusta verlo tanto tiempo cerca de un ordenador mucho más porque sabe de lo que es capaz de hacer cuando está en su mundo, acciones que no puede evitar al tener prohibido interactuar en el mundo real. Dio unos pasos hacia atrás sentándose en el aire sin quitar su vista de todo lo que ve al otro lado de la pantalla en especial al humano creador..... Bajo la vista mirando con interés la libreta y el lápiz que tenía entre sus manos carnosas - Que es eso? -pregunto curioso pegando el rostro a la pantalla que lo separaba del mundo "real"-
    Me shockea
    1
    3 turnos 0 maullidos
  • — Ow... la venda no soporto la sangre de mi cortadura...
    Se me mancho el uniforme escolar, por suerte... la semana ya terminó, pero ahora nose como quitarlo...
    ¿Cómo esque... es fácil para algunos no poder tener pensamientos intrusivos?, es lo peor, yo no puedo evitar hacerlo...
    — Ow... la venda no soporto la sangre de mi cortadura... Se me mancho el uniforme escolar, por suerte... la semana ya terminó, pero ahora nose como quitarlo... ¿Cómo esque... es fácil para algunos no poder tener pensamientos intrusivos?, es lo peor, yo no puedo evitar hacerlo...
    Me entristece
    2
    17 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados