• —¿Entonces al final hablaste con ella o te cagaste otra vez? —le suelta Dani con una sonrisa burlona, mientras le da un trago a su lata de bebida y se recuesta contra la pared del campus.

    —Cállate ya, tío. Hablé con ella un poco después de la obra —responde Aarón, cruzándose de brazos, con una media sonrisa que no puede evitar.

    —¿Y qué? ¿Qué te dijo? ¿Le gustó tu actuación de loco atormentado o le dio miedo real?

    —Me dijo que le pareció intensa… que le impactó —dice Aarón, bajando un poco la voz, recordando cómo la chica lo miró, con esa mezcla entre curiosidad y desconfianza.

    —"Intensa", dice. Vamos, que le gustaste —Dani le da un empujón en el hombro—. ¿Y ahora qué? ¿Vas a escribir otra escena con ella?

    -Aarón duda. Mira al cielo un segundo, con la mandíbula algo tensa.

    —No lo sé… la he incluido en uno de mis guiones. Aún no sé si fue buena idea.

    —¿Otra vez con eso de que tus guiones se hacen realidad? Estás fatal, hermano.

    —Ojalá estuviera de coña… pero si esta historia sigue su curso, ella no acaba bien.

    -Dani se ríe, aunque nota algo raro en el tono de Aarón. Una sombra en sus ojos.

    —Tío, de verdad… ¿no estarás volviéndote loco de verdad, no?

    —Quizá. Pero no soy yo quien decide cómo terminan las historias. Solo soy el que las escribe.

    —¿Entonces al final hablaste con ella o te cagaste otra vez? —le suelta Dani con una sonrisa burlona, mientras le da un trago a su lata de bebida y se recuesta contra la pared del campus. —Cállate ya, tío. Hablé con ella un poco después de la obra —responde Aarón, cruzándose de brazos, con una media sonrisa que no puede evitar. —¿Y qué? ¿Qué te dijo? ¿Le gustó tu actuación de loco atormentado o le dio miedo real? —Me dijo que le pareció intensa… que le impactó —dice Aarón, bajando un poco la voz, recordando cómo la chica lo miró, con esa mezcla entre curiosidad y desconfianza. —"Intensa", dice. Vamos, que le gustaste —Dani le da un empujón en el hombro—. ¿Y ahora qué? ¿Vas a escribir otra escena con ella? -Aarón duda. Mira al cielo un segundo, con la mandíbula algo tensa. —No lo sé… la he incluido en uno de mis guiones. Aún no sé si fue buena idea. —¿Otra vez con eso de que tus guiones se hacen realidad? Estás fatal, hermano. —Ojalá estuviera de coña… pero si esta historia sigue su curso, ella no acaba bien. -Dani se ríe, aunque nota algo raro en el tono de Aarón. Una sombra en sus ojos. —Tío, de verdad… ¿no estarás volviéndote loco de verdad, no? —Quizá. Pero no soy yo quien decide cómo terminan las historias. Solo soy el que las escribe.
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  • ╭────༺♡༻────╮
    𝕂𝕚𝕒𝕣𝕒. 𝔼ℙ𝕆ℂ𝔸 𝔸ℂ𝕋𝕌𝔸𝕃.
    ╰────༺♡༻────╯

    Kiara observaba la ciudad desde la azotea de un edificio, su silueta iluminada por el resplandor de los anuncios de neón. La tecnología había transformado el mundo humano de maneras que ella nunca imaginó cuando su pueblo aún existía. Recordaba los días en los que su hogar era un bosque sagrado, donde los kitsune vivían en paz, lejos de la avaricia y la violencia humana. Pero todo cambió cuando los humanos llegaron con fuego y acero, destruyéndolo todo.

    Siglos habían pasado desde aquella masacre, y aunque su odio hacia los humanos no había disminuido, aprendió a ocultarlo. Con su magia, adoptó una apariencia humana y se sumergió en su sociedad. Al principio, los vio luchar con espadas y cabalgar en caballos, luego vinieron los cañones, los trenes y la electricidad. Cada nueva era traía avances sorprendentes, pero también le mostraba una verdad innegable: los humanos dependían cada vez más de sus propias creaciones.

    Cuando vio aparecer los primeros teléfonos y computadoras, comprendió que los humanos estaban cavando su propia tumba. Dependían tanto de sus máquinas que ya no sabían vivir sin ellas. Kiara trabajó en empresas tecnológicas, infiltrándose en sus desarrollos más avanzados, observando cómo se entregaban sin resistencia a la inteligencia artificial, a la conectividad constante, al consumismo sin fin. Se reía en silencio, porque aquellos que una vez destruyeron su pueblo ahora se encadenaban con sus propias invenciones.

    A pesar de la repulsión que sentía por ellos, no podía evitar sentir una punzada de curiosidad. ¿Acaso, con todo su poder y conocimiento, los humanos lograrían algo más que su propia decadencia? ¿O estaban condenados a destruirse como hicieron con su pueblo? Kiara no lo sabía con certeza, pero una cosa era segura: ella estaría allí para verlo todo.
    ╭────༺♡༻────╮ 𝕂𝕚𝕒𝕣𝕒. 𝔼ℙ𝕆ℂ𝔸 𝔸ℂ𝕋𝕌𝔸𝕃. ╰────༺♡༻────╯ Kiara observaba la ciudad desde la azotea de un edificio, su silueta iluminada por el resplandor de los anuncios de neón. La tecnología había transformado el mundo humano de maneras que ella nunca imaginó cuando su pueblo aún existía. Recordaba los días en los que su hogar era un bosque sagrado, donde los kitsune vivían en paz, lejos de la avaricia y la violencia humana. Pero todo cambió cuando los humanos llegaron con fuego y acero, destruyéndolo todo. Siglos habían pasado desde aquella masacre, y aunque su odio hacia los humanos no había disminuido, aprendió a ocultarlo. Con su magia, adoptó una apariencia humana y se sumergió en su sociedad. Al principio, los vio luchar con espadas y cabalgar en caballos, luego vinieron los cañones, los trenes y la electricidad. Cada nueva era traía avances sorprendentes, pero también le mostraba una verdad innegable: los humanos dependían cada vez más de sus propias creaciones. Cuando vio aparecer los primeros teléfonos y computadoras, comprendió que los humanos estaban cavando su propia tumba. Dependían tanto de sus máquinas que ya no sabían vivir sin ellas. Kiara trabajó en empresas tecnológicas, infiltrándose en sus desarrollos más avanzados, observando cómo se entregaban sin resistencia a la inteligencia artificial, a la conectividad constante, al consumismo sin fin. Se reía en silencio, porque aquellos que una vez destruyeron su pueblo ahora se encadenaban con sus propias invenciones. A pesar de la repulsión que sentía por ellos, no podía evitar sentir una punzada de curiosidad. ¿Acaso, con todo su poder y conocimiento, los humanos lograrían algo más que su propia decadencia? ¿O estaban condenados a destruirse como hicieron con su pueblo? Kiara no lo sabía con certeza, pero una cosa era segura: ella estaría allí para verlo todo.
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  • No piedad con tus enemigos.

    Cuando alguien eleva su espada contra ti, solo puede significar que desea acabar con tu vida.
    Evitar a toda costa cualquier distracción, cualquier engaño puede ser utilizado para que bajes la guardia.

    Si deseas volver a apreciar la luz del sol, debes entender que en el camino de las batallas tu existencia es el objetivo de tus enemigos.no importa su apariencia, no importa su fuerza, tu vida es su presa y tu debes defenderla a toda costa.

    No piedad con tus enemigos. Cuando alguien eleva su espada contra ti, solo puede significar que desea acabar con tu vida. Evitar a toda costa cualquier distracción, cualquier engaño puede ser utilizado para que bajes la guardia. Si deseas volver a apreciar la luz del sol, debes entender que en el camino de las batallas tu existencia es el objetivo de tus enemigos.no importa su apariencia, no importa su fuerza, tu vida es su presa y tu debes defenderla a toda costa.
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  • Oye nene, no pude evitar notar que notaste que te noté notandome~
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  • —Ni las mejores anfitriones esquivan los disgustos, sigo siendo muy optimista... —suspira con desánimo, cansancio— El día que llegue a ser reemplazada como anfitriona espero que todo le vaya bien al sucesor, porque no me gusta esta sensación, la lluvia en los ojos y los suspiros no se recuperan.

    Deja caer su cabeza a la mesa. Observando desde el Olimpo el nuevo día.

    —No soy partidaría de decirle mis problemas a papá, pero hay veces que no se puede evitar —murmura contra el mueble—sin el apoyo de Zagreo, Thanatos y papá, probablemente hace rato mi disgusto hubiese cobrado cosas que me lamentaría mas tarde...
    —Ni las mejores anfitriones esquivan los disgustos, sigo siendo muy optimista... —suspira con desánimo, cansancio— El día que llegue a ser reemplazada como anfitriona espero que todo le vaya bien al sucesor, porque no me gusta esta sensación, la lluvia en los ojos y los suspiros no se recuperan. Deja caer su cabeza a la mesa. Observando desde el Olimpo el nuevo día. —No soy partidaría de decirle mis problemas a papá, pero hay veces que no se puede evitar —murmura contra el mueble—sin el apoyo de Zagreo, Thanatos y papá, probablemente hace rato mi disgusto hubiese cobrado cosas que me lamentaría mas tarde...
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  • Hebe corría de un lado a otro, su túnica ondeando como una nube blanca mientras sus pies apenas tocaban el suelo. Hoy era un dia importante en el Olimpo: se harían ofrendas a los Dioses y todo debía estar perfecto; aunque debía terminar cada guía sencilla para los nuevos en el Olimpo. Con una sonrisa radiante, revisó cada rincón del palacio celestial, asegurándose de que los dormitorios estuvieran ordenados, que los pasillos relucieran y que las fuentes manaran néctar fresco para los visitantes. Era un trabajo que adoraba, porque nada la hacía más feliz que ver a los demás disfrutar del Olimpo en todo su esplendor.

    —¡Ah! Casi olvido dejar indicaciones en el Salón de "Banquete Divino"… ¡Algunos ni saben cómo sostener una copa correctamente! —murmuró con un pequeño puchero, mientras escribía unas notas llenas de dibujos y colores, para que hasta el más distraído entendiera las reglas.

    Pero por mucho que Hebe amara su labor, últimamente le estaba costando dormir. Se acostaba, cerraba los ojos, y su mente seguía corriendo como un riachuelo desbocado. ¿Y si mañana hacía una ceremonia de bienvenida más divertida? ¿Y si ponía guías doradas en el suelo para evitar que los recién llegados se perdieran? ¿Y si alguien se sentía solo y necesitaba compañía?

    —¡Graaah! —se revolvió entre las sábanas con frustración, hasta que un ronroneo pesado la distrajo.

    Su tigre amigo, Hikaru, enorme y majestuoso, descansaba a su lado, estirando sus patas con pereza y con una mirada profunda pareció decirle su preocupación sincera. Hebe sonrió con ternura, abrazando su suave pelaje.

    —Esa mirada, uff, tienes razón, sí que pienso demasiado —susurró, cerrando los ojos con una sonrisa traviesa—. Pero solo un ratito más… ¡Y luego dormiré, lo prometo!

    El tigre bufó, como si no le creyera, y Hebe soltó una risa juguetona. Tal vez mañana organizaría un juego para animar a los nuevos. O una pequeña competencia de danzas divinas. O… Bueno, ya lo pensaría mejor al despertar. Le dolía la cabeza, tenía hambre y su cuerpo gritaba querer dormir, Esta vez, dejaría que la brisa de la tierra la arrullara, y estar a lado de Hikaru fuera motivo de ordenarse a si misma para descansar, al menos hasta la próxima gran idea.
    Hebe corría de un lado a otro, su túnica ondeando como una nube blanca mientras sus pies apenas tocaban el suelo. Hoy era un dia importante en el Olimpo: se harían ofrendas a los Dioses y todo debía estar perfecto; aunque debía terminar cada guía sencilla para los nuevos en el Olimpo. Con una sonrisa radiante, revisó cada rincón del palacio celestial, asegurándose de que los dormitorios estuvieran ordenados, que los pasillos relucieran y que las fuentes manaran néctar fresco para los visitantes. Era un trabajo que adoraba, porque nada la hacía más feliz que ver a los demás disfrutar del Olimpo en todo su esplendor. —¡Ah! Casi olvido dejar indicaciones en el Salón de "Banquete Divino"… ¡Algunos ni saben cómo sostener una copa correctamente! —murmuró con un pequeño puchero, mientras escribía unas notas llenas de dibujos y colores, para que hasta el más distraído entendiera las reglas. Pero por mucho que Hebe amara su labor, últimamente le estaba costando dormir. Se acostaba, cerraba los ojos, y su mente seguía corriendo como un riachuelo desbocado. ¿Y si mañana hacía una ceremonia de bienvenida más divertida? ¿Y si ponía guías doradas en el suelo para evitar que los recién llegados se perdieran? ¿Y si alguien se sentía solo y necesitaba compañía? —¡Graaah! —se revolvió entre las sábanas con frustración, hasta que un ronroneo pesado la distrajo. Su tigre amigo, Hikaru, enorme y majestuoso, descansaba a su lado, estirando sus patas con pereza y con una mirada profunda pareció decirle su preocupación sincera. Hebe sonrió con ternura, abrazando su suave pelaje. —Esa mirada, uff, tienes razón, sí que pienso demasiado —susurró, cerrando los ojos con una sonrisa traviesa—. Pero solo un ratito más… ¡Y luego dormiré, lo prometo! El tigre bufó, como si no le creyera, y Hebe soltó una risa juguetona. Tal vez mañana organizaría un juego para animar a los nuevos. O una pequeña competencia de danzas divinas. O… Bueno, ya lo pensaría mejor al despertar. Le dolía la cabeza, tenía hambre y su cuerpo gritaba querer dormir, Esta vez, dejaría que la brisa de la tierra la arrullara, y estar a lado de Hikaru fuera motivo de ordenarse a si misma para descansar, al menos hasta la próxima gran idea.
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  • Su pelea con Grimmjow le había dejado consternada, con un montón de preguntas y sentimientos que no quería enfrentar ni cuestionar. Sin embargo, el reconocer que el arrancar tenía razón por lo menos en que él siempre la acompañaba y no la dejaba sola era algo que no se podía evitar.

    — ¿Y qué le costaría no tener la cara de culo todo el día entonces? —Murmuraba molesta, mientras se adentraba en aquel lugar, que bien sabía debía evitar.

    Más aún cuando, por culpa de las emociones qué trataba de contener, su aspecto infantil se hacía presente.

    Así que ahí andaba la niña, vagando por el bosque, buscando alguna presa "digna" qué llevarle al arrancar en forma de tregua, para aliviar un poco la tensión qué se generó después de la pelea.
    Su pelea con Grimmjow le había dejado consternada, con un montón de preguntas y sentimientos que no quería enfrentar ni cuestionar. Sin embargo, el reconocer que el arrancar tenía razón por lo menos en que él siempre la acompañaba y no la dejaba sola era algo que no se podía evitar. — ¿Y qué le costaría no tener la cara de culo todo el día entonces? —Murmuraba molesta, mientras se adentraba en aquel lugar, que bien sabía debía evitar. Más aún cuando, por culpa de las emociones qué trataba de contener, su aspecto infantil se hacía presente. Así que ahí andaba la niña, vagando por el bosque, buscando alguna presa "digna" qué llevarle al arrancar en forma de tregua, para aliviar un poco la tensión qué se generó después de la pelea.
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  • Robin se encontraba nuevamente en su habitación, con los brazos cruzados, mirando pensativa por la ventana. La luz de las estrellas caía suavemente sobre la mesa frente a ella, pero sus pensamientos no dejaban de girar en torno a Songster. La percepción que tenía de él, siempre tan serio y contenido, la hacía cuestionarse una y otra vez si su manera de ser, tan abierta y expresiva, estaba generando una presión innecesaria sobre él.

    Sabía que él sentía algo por ella. Podía verlo en los momentos fugaces en los que sus ojos se suavizaban cuando se cruzaban, en los gestos imperceptibles que hacía para protegerla, en la forma en que su atención nunca flaqueaba a pesar de su silencio. Pero cada vez que su propia expresión de afecto se hacía evidente—un toque en su brazo, una sonrisa que esperaba que llegara al fondo de su alma—ella no podía evitar preguntarse si realmente estaba haciendo lo correcto.

    ¿Estaba él sintiendo lo mismo, o le estaba presionando a corresponderle de una forma que no quería o no podía? Robin, siempre tan abierta y efusiva, a veces se preguntaba si su constante necesidad de cercanía lo incomodaba. ¿Se sentía él atrapado en su mar de emociones, incapaz de encontrar una salida sin herirla? A veces pensaba que quizás su falta de expresión, su aparente indiferencia, no era más que una barrera de protección, una forma de evitar que ella se acercara demasiado y lo desbordara con su cariño.

    La duda se anidaba en su corazón, inquietante. Robin quería que él supiera lo mucho que significaba para ella, pero ¿y si, en su intento de demostrarlo, lo estaba alejando más? No podía evitar sentirse insegura en esos momentos, temerosa de que su deseo de conexión, tan evidente y sincero, estuviera creando una distancia entre ellos en lugar de acercarlos.
    Robin se encontraba nuevamente en su habitación, con los brazos cruzados, mirando pensativa por la ventana. La luz de las estrellas caía suavemente sobre la mesa frente a ella, pero sus pensamientos no dejaban de girar en torno a Songster. La percepción que tenía de él, siempre tan serio y contenido, la hacía cuestionarse una y otra vez si su manera de ser, tan abierta y expresiva, estaba generando una presión innecesaria sobre él. Sabía que él sentía algo por ella. Podía verlo en los momentos fugaces en los que sus ojos se suavizaban cuando se cruzaban, en los gestos imperceptibles que hacía para protegerla, en la forma en que su atención nunca flaqueaba a pesar de su silencio. Pero cada vez que su propia expresión de afecto se hacía evidente—un toque en su brazo, una sonrisa que esperaba que llegara al fondo de su alma—ella no podía evitar preguntarse si realmente estaba haciendo lo correcto. ¿Estaba él sintiendo lo mismo, o le estaba presionando a corresponderle de una forma que no quería o no podía? Robin, siempre tan abierta y efusiva, a veces se preguntaba si su constante necesidad de cercanía lo incomodaba. ¿Se sentía él atrapado en su mar de emociones, incapaz de encontrar una salida sin herirla? A veces pensaba que quizás su falta de expresión, su aparente indiferencia, no era más que una barrera de protección, una forma de evitar que ella se acercara demasiado y lo desbordara con su cariño. La duda se anidaba en su corazón, inquietante. Robin quería que él supiera lo mucho que significaba para ella, pero ¿y si, en su intento de demostrarlo, lo estaba alejando más? No podía evitar sentirse insegura en esos momentos, temerosa de que su deseo de conexión, tan evidente y sincero, estuviera creando una distancia entre ellos en lugar de acercarlos.
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  • 10 Mᴇsᴇs ᴀɴᴛᴇs ᴅᴇ ᴍᴏʀɪʀ

    Nuevamente su hermano la atrapaba con sus bromas tontas y sus palabras sin sentido. No entendía cómo un niño podía llegar a ser tan tierno.

    Siempre estaba lista para sus nuevas ocurrencias, ya sean buenas o malas. Quería mucho a su pequeño hermanito, así que aguantaba todo lo que tenía por decir.

    «—Hermana cuando sea mayor me casaré contigo—»

    No pudo evitar reír ante tales afirmaciones.

    «—¡Ningún hombre es lo suficientemente bueno como para protegerte!—»

    «—Tranquilo, no pienso reemplazarte nunca...»

    Mantenía su sonrisa, solo para su hermana y nada más que para su hermano. Sabía que era su única figura materna y entendía esa dependencia hacia ella.
    10 Mᴇsᴇs ᴀɴᴛᴇs ᴅᴇ ᴍᴏʀɪʀ Nuevamente su hermano la atrapaba con sus bromas tontas y sus palabras sin sentido. No entendía cómo un niño podía llegar a ser tan tierno. Siempre estaba lista para sus nuevas ocurrencias, ya sean buenas o malas. Quería mucho a su pequeño hermanito, así que aguantaba todo lo que tenía por decir. «—Hermana cuando sea mayor me casaré contigo—» No pudo evitar reír ante tales afirmaciones. «—¡Ningún hombre es lo suficientemente bueno como para protegerte!—» «—Tranquilo, no pienso reemplazarte nunca...» Mantenía su sonrisa, solo para su hermana y nada más que para su hermano. Sabía que era su única figura materna y entendía esa dependencia hacia ella.
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  • *una reportera empieza a grabar en un live de tiktok*

    Un joven de aproximadamente 22 años fue herido de bala en el pecho la noche del jueves en una concurrida calle de París, causando pánico entre los transeúntes.

    El incidente ocurrió alrededor de las 22:30 en el distrito de Le Marais, una zona popular por su vida nocturna y restaurantes. Testigos relatan que la víctima, identificada como mike, caminaba por la Rue des Rosiers cuando un individuo encapuchado se le acercó y, sin mediar palabra, le disparó a quemarropa antes de huir en una motocicleta.

    Servicios de emergencia llegaron al lugar en cuestión de minutos y trasladaron a Mike al Hospital Pitié-Salpêtrière, donde permanece en estado crítico. "Estamos haciendo todo lo posible para estabilizarlo", declaró un portavoz del centro médico.

    Las autoridades han iniciado una investigación y revisan las cámaras de seguridad de la zona. Aunque aún no se ha determinado el motivo del ataque, la policía no descarta ninguna hipótesis, incluyendo un posible ajuste de cuentas o un crimen al azar.

    "Es inquietante que un acto de violencia así ocurra en un barrio tan concurrido", comentó un residente local. "Esperamos que encuentren al responsable lo antes posible".

    El alcalde de París, Anne Hidalgo, expresó su preocupación y aseguró que se reforzará la seguridad en las áreas de mayor afluencia para evitar hechos similares. "No permitiremos que la violencia se normalice en nuestra ciudad", enfatizó.

    Las autoridades piden a cualquier persona con información sobre el atacante que se comunique con la policía para agilizar la captura del responsable. Mientras tanto, la comunidad parisina permanece en estado de alerta ante este impactante suceso. Venus Alakahan
    *una reportera empieza a grabar en un live de tiktok* Un joven de aproximadamente 22 años fue herido de bala en el pecho la noche del jueves en una concurrida calle de París, causando pánico entre los transeúntes. El incidente ocurrió alrededor de las 22:30 en el distrito de Le Marais, una zona popular por su vida nocturna y restaurantes. Testigos relatan que la víctima, identificada como mike, caminaba por la Rue des Rosiers cuando un individuo encapuchado se le acercó y, sin mediar palabra, le disparó a quemarropa antes de huir en una motocicleta. Servicios de emergencia llegaron al lugar en cuestión de minutos y trasladaron a Mike al Hospital Pitié-Salpêtrière, donde permanece en estado crítico. "Estamos haciendo todo lo posible para estabilizarlo", declaró un portavoz del centro médico. Las autoridades han iniciado una investigación y revisan las cámaras de seguridad de la zona. Aunque aún no se ha determinado el motivo del ataque, la policía no descarta ninguna hipótesis, incluyendo un posible ajuste de cuentas o un crimen al azar. "Es inquietante que un acto de violencia así ocurra en un barrio tan concurrido", comentó un residente local. "Esperamos que encuentren al responsable lo antes posible". El alcalde de París, Anne Hidalgo, expresó su preocupación y aseguró que se reforzará la seguridad en las áreas de mayor afluencia para evitar hechos similares. "No permitiremos que la violencia se normalice en nuestra ciudad", enfatizó. Las autoridades piden a cualquier persona con información sobre el atacante que se comunique con la policía para agilizar la captura del responsable. Mientras tanto, la comunidad parisina permanece en estado de alerta ante este impactante suceso. [Iam_ur_love4ever]
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